Pareja/Personaje(s): Kanda Yuu, Lavi
Resumen: Se empieza encontrando una anomalía y luego otra, y así empieza el camino hacia lo que nunca se quiso resolver.
Advertencias: El episodio de esta ocasión empieza con los inicios de Lavi en la Orden, recién conoce a todos, Kanda aun es Kanda y aun no es Yuu.
Palabra a usar: Suerte
Uno
Ni bien conoció a Lavi, creyó que su sentencia de muerte había sido puesta por el simple hecho de poner pie en la Orden. Ese pensamiento se afianzó al ir a una misión con él y ver cómo casi todo acaba en desastre.
¿Escusa? Esa no había, el muy maldito se encogió de hombros y argumentó desconocimiento por ser la primera vez. Y en la siguiente misión usó escusa similar, y así siguió a largo plazo.
Kanda lo detestaba, si sabía que la misión era con él, se rehusaba y sino descargaba su frustración a punta de insultos y comentarios peyorativos hacia Lavi, el viejo o los buscadores. Y con el pasar del tiempo la irritación fue a crescendo y la queja ya no era el único método con el que quería afrontar la situación.
Oh, sin embargo, de alguna forma Lavi siempre escapaba de su ira. Que tomaba el tren antes, que fue convocado para otra misión, que se fue del lugar por "otros" trabajos, que oh, el Akuma justamente estaba junto a ellos. El muy imbécil estaba revestido de suerte y solo suerte, y es así que Kanda esperó el momento donde esta no estuviese.
Fue en la noche, en la Orden, a horas tardes frente a la habitación del viejo y su aprendiz. Mugen fue el arma para intimidar, y la verdad, Kanda no mermó en fuerza al apuntar y aun no siendo el filo en su contra, bien podría lastimar. No le importó, así que ni bien le vio hizo la empresa pensada y… su muñeca fue agarrada en pleno movimiento.
Lavi lo soltó cual él fuese hecho de fuego, y luego rió sin verdadera gracia.
—Me asustaste, Kanda…
En su muñeca aún se sentía el calor del tacto ajeno, la facilidad con la que el movimiento fue desviado. Kanda entrecerró sus ojos ante el descubrimiento de un hecho no pensado jamás… Lavi nunca hizo uso de la suerte.
N / A: Lo sé, desaparecí, un año que no escribo, casi dos que no lo hago para este fandom y definitivamente dos y medio que no lo hago para esta pareja. Debo admitir que mucho se debe a mi estado de ánimo tan alicaído en estos últimos tiempos y que debido a la poca participación del fandom me dio por querer ver algo un poquito más vivo, pero... No puedo dejar a este fandom, ni a esta pareja. El Laviyuu es y seguirá siendo mi pareja yaoi predilecta entre muchas otras más y... esta idea, super burda, simple y estúpida ha revoloteado en mi cabeza por un tiempito.
Bien recuerde este último se reabrió el sector de preguntas a Hoshino, o... algo así, y ahí se dijo que Kanda admite que Lavi le ganaría en un combate si pelearía más en serio. Ya, ya, francamente la traducción no es la más precisa, pero... el sentido de lo que Kanda decía iba por ese camino, y joder, el que Kanda crea a Lavi un mejor peleador que él me es absolutamente exprimible. Kanda es buen combatiente, lo sabe, es una mierda con la mayoría de las personas al respecto y que considera a Lavi mejor peleando que él me pone la piel chinita. Y por supuesto, este fic nace de eso, de Kanda descubriendo el hecho, aceptándolo y así.
Para ponerme a trabajar he decido usar los promts de la OTP week ya pasada de este 2020 —a las que solo haré mención— y también darme el máximo de 500 palabras para trabajar. Pongo a tomar en cuenta que estpy retomando el fandom y la escritura, si ven problemas de manejo, díganme, si ven problemas narrativos hagan lo mismo. Y bueno, aquí mi feliz regreso y... ¿A alguien le gustó este episodio?
