Palabra: Jamás


Dos


Por supuesto que todo iba a acabar con mayor irritación. Porque pese al hecho, Lavi seguía comportándose como un inepto en misiones, seguía escondiéndose tras su espalda a simple mención de un Akuma o algún ente fantasmagórico, y resultaba más carga que ayuda. Y todo eso era, poseyendo al menos un manejo de defensa lo suficientemente bueno.

A fin de poder sonsacarle algo de valía, Kanda solía dejar misiones a medias, esperando el qué pasara con aprendiz y maestro. Si es que Lavi era tan vago o estúpido como para dejarse morir, y en más de un intento vio la clara intención de que así sucediera. O al menos eso hasta el momento límite, cuando la cosa se ponía demasiado fea y en un aparente golpe de suerte el asunto se lograba resolver.

—Oye, podrías haber ayudado, ¿no crees? —A veces decía Lavi con sonrisa tensa y torcida, la manzana de Adán bamboleando tras tragar saliva y el temblor aun cundiendo en el cuerpo.

Kanda solía sacar Mugen en respuesta, dar un paso delante y hacer que el otro moviese sus pies atrás en un aparente baile de muerte. El ojo ajeno estrechado, la nueva gracia ganada y entonces la burla subsecuente:

—¿Por qué? Tú, maldito idiota, puedes defenderte, ¿no?

—¿Ya no me crees un novato?

-No.

Los ojos del viejo solían estrecharse ante cada arremetida, y en todo momento pedía a su aprendiz una larga conversación. Kanda solía observarlos a los lejos, el enclaustramiento, la lejanía, el ojo que tendía a oscurecerse y luego de nuevo el teatro de debilidad. Sin embargo el juego empezó a pulirse, Lavi comenzó a defenderse en batalla a duras penas pero desde inicio, y luego en vez de huidas atemporales, se acercaba más a él, buscaba conversación, era irreverente y ante cada arremetida entre juego y juego lo esquivaba . Cual fuera un golpe de suerte, una treta, una… Lo detestaba, y por desgracia con el tiempo se dio cuenta que pese a darse cuenta de un hecho llamativo, el que estaba en una trampa era él y no Lavi. Peor aun notó que de alguna forma, el incordio había ganado suficiente confianza como para olvidar todos los límites.

—¿Me tienes que ver todo el tiempo con esa cara enojada, eh, Yuu?

Decidió esquivarlo de ser necesario y jamás notar partes de él con tal de ser dejado en paz. Empero aun contra su voluntad, solía notar el ojo contemplativo, los músculos laxos a momento tenso y la sonrisa cínica. ¿Lo peor? Todo su discernimiento era notado con cabalidad y por tanto dejado de lado o vuelto una contrapartida. En ese preciso momento estaba en esa dicotomía, y el mismo hecho lo hizo resoplar exasperado por no poder desviar la mirada a algo más productivo.

—Quizá, imbécil, ahora cállate.


N / A: Sé los cimientos de mi historia, más no tengo el mínimo de idea de a dónde puedo llegar con mis palabras, por tanto, si es que mañana no publico nada, es porque aun estructuro el qué y el por qué —además tengo un simulacro de audiencia, así que ...— sin embargo no creo atrasarme más de un día porque seriamente pienso terminar al menos esta minucia. Este año aun con mis pocas ganas de hacer gran cosa lograré hacer un fic de este par, y quizá de OTP's de fandoms que nunca he tocado. Alguna vez se debe hacer eso, ¿no? Como ya saben, dudas, quejas y recomendaciones van a comentarios y ... ¿A alguien le gustó el episodio?