Advertencia: Relean el capítulo anterior, hubo algunos detalles cambiados.
Palabra: Diversión
Tres
Lenalee solía escribir un diario donde guardaba celosamente cada detalle de todo miembro en la Orden. Era una actividad que disfrutaba y le servía para abrir las puertas a todo nuevo integrante. Kanda veía a la actividad poco interesante, y pese a jamás expresarlo en voz alta —por un velado respeto a Lenalee— también se le hacía un pasatiempo ridículo. Desgraciadamente Tiedoll no pensaba lo mismo, y ese día previo a una misión, dejó un cuaderno en su velador con el fin de que "expresa sus hermosos y ocultos sentimientos en papel".
—Qué imbécil —Expresó Kanda cuando vio el regalo y la cartita con toda una parafernalia empalagosa.
Obviamente no llevó el presente a la misión, pero es cierto admitir que se arrepintió del hecho en pleno viaje. Lavi era su compañero de incursión y su misma charlatanería le hizo entrar ansias de callarlo, y francamente se le hacía delicioso el silenciarlo a punta de un cuadernazo. El deseo no pasó a falta de implemento, y pese a diferentes amenazas y "pequeños cortes" en piel ajena, el suplicio menguó minutos y luego volvió con renovada fuerza. Mismo caso sucedió cuando llegaron a su destino y todo lo que fue su misión.
Lo detestaba y en la bruma feroz de la pérdida del transporte para el día y la falta de salidas para el próximo que venía; deseó poder destazarlo y hasta tuvo que luchar para encontrar razones para no hacerlo. De hecho la Orden le importaba un comino, la misión de esta lo mismo y no sentí verdadera piedad por una baja, sin embargo sabía lo que hacía la inocencia, y pese al poco respeto para la vida misma, Kanda sabía que existía algo más que el presente, que La Orden ... que él mismo. Era una mujer hecha de sueños e idilio, tan perfecta que parecía improbable, y ella siempre le llamaba, así que debía buscarla; y ella, y solamente ella era el impedimento para la masacre. Así que tuvo que resignarse a tirar deseos por la borda y soportarlo en lo que quedaba. Sin embargo su paciencia no tuvo que esforzarse, ya que luego de molestarlo toda una jornada,
Sin hotel en el que hospedarse pasó la noche en la intemperie. Lavi fue quien consiguió leña y prendió el fuego, también en anómalo silencio se envió conjunto a su mentor y habló entre susurros de los que apenas pudo oír un «lo sé»; repetido hasta el cansancio. Verlo callado le era tan extraño como verlo obediente, y al ser una mezcla lo que presenciaba en ese entonces, un sentimiento oscuro y acallado se acrecentó en él. Supuso que era desprecio. Uno nuevo, distinto y absorbente. Que le hizo revolver los ojos a la nada, y apretar la mandíbula mientras veía al fuego bailar encima de la madera seca y poco a poco consumirse a la par de lo que agitaba. El sentimiento seguía y la irritación, y por un momento se preguntó si un diario serviría para al menos deshacerse de la frustración.
El mismo desvió de pensamientos que daban la razón a Tiedoll, lo desconcertó y asqueó tanto que tuvo que negar con su cabeza. Y el ridículo propio, le hizo levantarse de su sitio y acercarse al par de los Bookmans. Para aquel momento el viento corría frío y violento a su rededor, agitando las llamas, la tierra, las hojas y los cabellos propios y ajenos; dando una vista que, por alguna razón, sabía que no podría olvidar. Más aun al notar cómo los ojos contrarios se dirigían a él, pese a toda su discreción al acercarse; tal como si viviesen toda la vida alerta ... Como él.
—Levántate, vamos a entrenar.
A la par que decía sus palabras, deslizó a Mugen de la vaina. El ojo de Lavi se mantuvo contemplativo, pero cuando el arma cayó descartada al suelo, encontró sorpresa en su faz. Misma expresión le hizo sobresalir una sonrisa autocomplaciente en el rostro. Por desgracia la expresión no duró y en cambio, Lavi sonrió casi tímidamente —¿Por qué se le hacía una farsa? - y tras levantar las cejas y lanzar una risa fingida respondió:
—Oh, no, no puedo, moriré en tus manos, Yuu. ¿Verdad, Panda?
—Bueno ... Yo no veo lo malo en que practica algo, flojo.
—¿Ves? ... ¿Qué acabas de decir, viejo? Tú sabes ...
Y entonces hubo un intercambio de miradas que valió como una conversación completa. Lavi hizo una mueca, y luego, perezoso, se paró de su sitio y tras un suspiro preguntó:
—Entonces ... ¿Cuáles son las reglas ... Yuu?
—No me llames así —reclamó, pero el desgraciado de Lavi solo sonrió ante la réplica—. Y como verás, imbécil, esto será mano a mano. ¿Qué te parece, una facilidad?
—Uhm, no lo creo, ya sabes eres algo ... —Kanda, dando por hecho que ya iniciaba el combate dio un puñetazo al contrincante y pese a lo imprevisto Lavi reaccionó con rapidez— peligroso, como ahora, ¿ves?
El siguiente golpe fue agarrado con presteza por el contrario, y por un momento Lavi tuvo la osadía de agarrar sus muñecas, capturarlo e interrogar:
—¿Y no hay más reglas?
Sus manos eran calientes alrededor de su piel, y la misma candencia le hizo sentir la fiebre de la ira. No, el tipo ni siquiera era decente en las batallas, era bueno, realmente bueno. Sus reflejos se notaban de acres de experiencia y hasta sus palmas eran de aspereza digna de un hombre que trabajó duro. Frente a él tenía uno de los miembros mejor entrenados en la Orden, y el mismo era un pelele en toda misión. ¿Cómo podía haber tal desperdicio? Y peor aún, ¿Quién gustaba del teatro de ineptitud? Si bien a Kanda le importaba muy poco la labor sacrosanta de la Orden, el simple hecho de ver a alguien ser inútil, solo porque sí, le sacaba de las casillas.
De esa forma con un rápido movimiento sacó sus manos del dominio ajeno, y con una patada brutal mandó a volar al pelirrojo fuera de su circunferencia. El mentecato cayó al suelo, y lo vio confundido desde su sitio. Una mezcla de sorpresa, horror y molestia se transmutó en sus facciones y luego con las mismas vio atento a su mentor. El hombre no dijo nada, y entonces tras un resoplido y el arrugamiento de su nariz, volvió a prestarle atención. Era curiosa la sonrisa torcida que se había apoderado de sus labios.
—¿No hay heno?
Kanda entrecerró los ojos, y Lavi con el mismo gesto sacó a relucir una risa salvaje, misma que le hizo ir a nueva cuenta en ataque. Pero las cosas no fueron tan fáciles, ya que en medio del camino sentí una parcela de tierra nublarle la vista al punto de tener que cerrar los ojos, y buscar con las manos el liberarse de la sensación. Lavi justamente ahí, por fin se calló, y dijo con petulancia:
—Bueno, dijiste sin reglas, ¿no?
El improperio se le hizo más memorable que molesto, y entonces la mueca en labios se volvió en una sonrisa peligrosa. Lo vio entonces retroceder, cual animal acorralado, pero a próximo ataque vino una rápida esquivada y luego un juego de pies y el primer ataque concreto. Kanda recibió el golpe, pero no retrocedió y Lavi aulló otra risa, y lo aceptó como «un hombre hecho de acero», pero aun con eso no hubo escusa y alejamiento, y todo se volvió un baile de dolor donde la resistencia de ambos era la pieza fundamental. Lavi no podía soportar la potencia de Kanda, y Kanda poco a poco se sintió cansado ante la agilidad ajena. Maestría versus brutalidad, y extrañamente en ningún momento Kanda sintió a la rabia arder al no saber exactamente si ganaría.
La sonrisa brutal se hubo vuelto en otra mueca, distinta y atípica, que el mismo Kanda jamás reconocería en su fas, y por otro lado Lavi sonreía. No con cinismo, ni exageradamente, solo ... sonreía como nunca antes lo había hecho. Pero en el momento en que Kanda lo notó, hubo un carraspeo en voz ajena, y entonces la sesión de entrenamiento terminó. Lavi dio una corta escusa y se marchó con pies en polvorosa y ... ¿Y?
NA: ¿Qué puedo decir? ¿Siento la tardanza?
Hablemos de las cosas bien, en el año 2019 cometí el terrible error de empezar a rolear y dicha actividad me quitó toda la creatividad que tenía —y tampoco esta era tanta, si soy franca— pero en el momento exacto donde escribí este fic pasó un evento inédito: Empecé a leer "Jacinto Púrpura" -obra no tan buena, pero entretenida- y me enamoré irrevocablemente del Lauki, tanto así que me costó enfocarme en otra pareja además de esa. Es estúpido, lo sé, pero es un defecto que siempre he tenido, prácticamente dejé de lado el SasuIta por el Laviyuu, entonces no es a extrañar que pase lo mismo. Sin embargo solo tengo un fic escrito de Lauki, y pese a desearlo no sé si lo continuaré, porque como dije mi inspiración está de baja y lo mismo hizo que desconfiase en demasía en mis dotes escribanas.
Hace un mes o dos leí "Lo que el viento se llevó" ya nueva cuenta me enamoré de una pareja —Rhett y Scarlett son mi nueva OTP tóxica— pero también de la lectura y la escritura. No me animo y dudo alguna vez animarme a escribir algo del mundo de Mitchell, sin embargo creo estar lista para retomar historias y / o parejas olvidadas o previamente pensadas pero no exteriorizadas. Obviamente muchas cosas quizás jamás se retomen, pero quiero tomarme en serio antes de lamentar jamás hacer algo con lo que me sienta "satisfecha".
Entre las parejas a retomar está el Laviyuu por el mismo hecho que recordé por qué me gustaban los romances acabados, donde el orgullo y las reglas propias suelen ser la traba más grande. El Laviyuu me hizo saber qué quería escribir en romance hace mucho, aun no cambio de idea y aun los amo con locura, porque son todo lo que deseo al leer o escribir.
Y ya, eso es todo, ¿a alguien le gustó el episodio?
PD: Creo que ya tengo el rumbo de esta historia, así que no se preocupen, esto concluirá.
PD2: No sé hacer escenas de combate, sin embargo juro haberlo intentado. Aun así, tacho de mi lista este deseo.
PD3: Díganme palabras para guías en los siguientes episodios. Perdí mi listado.
PD4: Sé que ella no seguía el yaoi, pero admito que esta historia existió, por mi querida Stormy, querida ya sé que no estás con nosotros pero siempre te guardaré cariño, espero algún día dedicarte un Rollen o algo de los Noah, pero mientras admito que el listado -aunque perdido- me lo diste tú y las ganas de hacer algo. Gracias por todo.
Respuestas a comentarios:
It's me: Pasa, fanfiction está muriendo terriblemente este último, noto el obvio decrimento de lectores y escritores, una pena, porque es mi casita, aunque admito que muuuy buena escritora o lectora no fui desde hace años, jajaja. Y bueno, como ves soy como una enfermedad crónica, no me voy aun parezca que lo hice, jajajaja. Y esta vez igual tardé tiempazo, pero, oh, juro que aun quiero terminar esta y otras historias más y espero que tu curiosidad por mí y mi lentísima actualización no se vaya. En serio, eres de las lectoras que me hace querer seguir escribiendo. Gracias, mil gracias.
En cuanto a mi manejo, te ruego que me leas y me digas si ves que empeoré o algo en mi manejo, para así pulirme otra vez. Y bueno, espero sigas por aquí para esta actualización. En cuanto a "Hey Yuu", estoy en pleno proceso de revisión, es un tiempo que no la leo y me toca releerme para enfocarme en lo que quería, en lo que es y será. Quiero terminarla, es mi primer tesorito de este fandom.
Me haces sonrojar, pero me alegra ser tu autora favorita de aquí. Igual ahora feliz... ¿Hallowen futuro? Y espero estés pasando tranquila esta crisis sanitaria internacional.
