Un día bonito
I
Nadie se puede quejar de lo maravillosa que es la ciudad, no es enorme, pero si no conoces como mínimo tres lugares... puedes perderte.
Me encanta como las personas tienen que seguir el día a día en esta maravillosa ciudad. Me fascina ver a todos tener un día agradable, pero…
¿Qué pasaría si un día no fuera así? ¡Claro! Todos sabemos que los días no son agradables del todo, pero a lo que voy es a preguntarme solo una cosa y eso es: ¿Qué pasaría si el día no fuera agradable completamente? ¿Qué sucedería si el día no fuera bonito del todo?
Pocos lo saben y al enterarse de ello… no terminaron del todo bien y los que sí… es falso, nadie termina bien en cuerpo y alma.
II
—Gracias —le dio un billete y se fue caminando tranquilo con su café en mano.
Caminó unas dos calles para sentarse en alguna banca del parque para disfrutar la vista y la brisa estacional.
Dejó de apreciar el paisaje urbano porque alguien en ese instante lo saludó por su nombre. Ahora se encontraba charlando con dicha persona.
—No sabes lo alegre que estoy por llegar a las semifinales, me esforcé mucho por eso y más —se notaba muy serena y feliz.
—Te felicito, Margo —dio un sorbo a su café—. ¿Lynn sigue en tu equipo? —le preguntaba dibujando una sonrisa.
—Sí, ella sigue en mi equipo, ¿por qué la pregunta? ¿quieres conocerla? —lo decía con una mirada cómplice.
—Eh, no, solo preguntaba porque dijiste que te esforzaste y… bueno… ¿cómo decirlo? —no sabía qué palabras escoger.
—No es necesario que todo el mundo me lo repita, y no es necesario que piensen que ella es la única que hace todo —se notaba enojada.
—Lo sé, solo que siempre es ella y nadie más, ni siquiera tú que eres su mejor amiga —lo decía de manera calmada.
—Esta discusión la he tenido infinidad de veces, yo sé que mi amiga es un poco egocéntrica en cuestión de deportes, pero no es tal y como lo pintan los demás —se levantó para irse.
—No era mi intención hacerte enojar, solo quería reflexionar sobre lo que Lynn es para tu equipo —se notaba culpa en su voz.
—¡Lynn no es nad… —no completó la oración.
Se levantó de su asiento, la miró a los ojos y sonrió. Se fue sin decir nada de allí, ya había hecho mucho, no quería intervenir más.
Margo esos días estaba furiosa por lo indisciplinada que era Lynn en los dos últimos meses. No soportaba ver como la justificaban y a ella no, solo por no tener el mismo nivel competitivo.
III
Pasó por un spa que también era un salón de belleza y, sin preverlo, saludó a Lindsey que salía de allí.
Hablaron de los días de escuela, aunque no habían estudiado en un mismo salón de clases, sabían todas las anécdotas de la primaria de Royal Woods y algunas de la secundaria junto a la preparatoria.
—Realmente no puedo creer que sigas siendo tan atractivo —era muy sincero el cumplido.
—¿Lo era antes? —sentía curiosidad por eso.
—Sí, por más que fueras un niño… no lo sé, me parecías alguien fascinante, eras como un pequeño caballero, no me equivoco —lo miraba de pies a cabeza.
—Supongo que un gracias no es suficiente —la notaba algo coqueta—. Tú también lo eres, creo que eso lo debes escuchar todo el tiempo, de tus amigos y algunos "novios" que hayas tenido —se notaba muy agradable al expresarse.
—Sí… aunque… —no sabía si decirlo o no— ¿puedes guardar un secreto? —lo dijo con dificultad.
—Descuida, confía en mí —le dio una agradable sonrisa.
Los siguientes minutos fueron de escuchar a Lindsey contar sus desastrosas experiencias en citas y rechazos por parte de algunos chicos. Solía decir que tenía novio, pero en el extranjero para que nadie la fastidiara con que tiene mala suerte en el amor.
—Estoy bastante sorprendido —su expresión lo denotaba—, no puedo creer que alguien tan bonita no haya tenido a alguien con quien compartir más que agradables charlas —estaba anonadado.
—No lo sé en realidad, pero no entiendo también el no saber, ¿cómo una chica bonita como yo no puede conseguir a alguien? —se notaba muy melancólica.
—Pero las personas no solo nos fijamos en las apariencias —respondió con sinceridad.
—Yo no soy alguien desagradable, nunca trato a los demás de menos… —no comprendía la suerte suya.
—¿Realmente puedes tener todo? No niego que seas alguien de buen trato, pero… ¿crees que eres alguien bonita? —lo dijo sin expresar algo.
—¡¿Q-Qué?! ¡Soy alguien bonita! Y s-si no lo fuera… ¡Los sentimientos importan más! —se enojó instantáneamente.
Ya era muy de noche, el viento soplaba con una intensidad débil, pero suficiente para darle un escalofrío que se complementó con lo que él diría.
—¿De verdad eres bonita? Lo digo porque no es la primera vez que te veo aquí, desde joven estabas acostumbrada a verte bien, ya sea por los concursos o por cualquier cosa, difícilmente te veo sin ni un gramo de maquillaje… ¿eres insegura? —no había expresión alguna en él—. Te lo vuelvo a repetir, ¿eres insegura?
—¡N-No! ¡Y-Yo soy alguien segura! —se notaba aún más enojada.
—Entonces podrás responderme la siguiente pregunta: ¿realmente piensas que eres bonita? —una pequeña sonrisa, apenas imperceptible, se dibujó en su rostro.
Lindsey se había quedado callada, la respuesta que ella quería dar no salía de sus labios. Ella sabe que los chicos al conocerla un poco más saben que todas esas capas de maquillaje ocultan a una persona caprichosa, engreída y petulante. Las capas de maquillaje cubrían perfectamente lo desagradable de ella a primera vista.
IV
Al día siguiente prefirió caminar por las afueras de la ciudad, el aire fresco hacía bien al cuerpo y a la mente.
No estaba vestido para una ocasión de deporte, vestía como casi siempre, utilizaba un pantalón de traje color marrón claro, una chaqueta color púrpura claro, un jersey azul claro cuello de cisne, una camisa manga larga y un pañuelo rosa en el bolsillo interior de su chaqueta.
En medio de su caminata, pasó por la granja de Liam, encontrando al chico que daba de comer a sus vacas. Lo saludó y conversaron de muchas cosas, pero eventualmente él tocaría cosas que Liam no esperaba.
—Es genial que a tu granja le esté yendo bien —lo decía con sinceridad.
—Es de lo que estoy muy orgulloso, mi familia está orgullosa de lo que hago —respondió con alegría.
—Lo que siempre quisiste, ¿no? —apreciaba todo el campo.
Liam se quedó en silencio mirando al pasto debajo de su cerca, se notaba algo confundido, no sabía qué decir, pero debía hablar.
—No exactamente, chico… pero es lo que mejor hago —afirmó sonriente.
—O lo que quisieron que hicieras —lo miró y luego miró a su granero—. Han pasado años y no has ido a la universidad o a un instituto para estudiar algo que pueda ayudarte con la granja… ¿por qué no quisiste o por qué tu familia no podía dejar que cambiaras de opinión y los dejaras a su suerte? —terminó con una ligera sonrisa.
—N-No es eso… e-ellos no… te equivocas —sonreía nervioso—, yo siempre fui un chico de granja.
—Lo sé, ¿pero tú quisiste seguir siéndolo? —le dejaba una duda que el chico ya había resuelto hace mucho.
Liam no pudo decir nada, cualquier palabra y oración articulada en su mente para rebatir la pregunta no podía salir de sus labios.
Se fue de allí sonriendo, mientras que Liam estaba sentado mirando con enojo a la casa donde estaba su familia.
V
Se sentó en la barra de una cafetería para pedir algo que tenía que almorzar, observaba con una agradable sonrisa que encantó a algunas señoritas que se encontraban allí, pero reconocida por una amiga.
—Esa sonrisa siempre me encantó de ti, niño —expresó aquella mujer amiga de él.
—Hola Mollie —respondió el chico sin dejar de sonreír agradablemente.
La charla duró casi tres horas, tocaron diversos temas, entre ellos tocaron el de los mejores amigos.
—Alguna vez tuve un amigo así… pero considero que todos deberíamos apreciar a alguien así —bebía al terminar la oración.
—Un mejor amigo es casi como un hermano… en mi caso como mi hermana, Jordan es como mi familia —lo decía con convencimiento.
—Eso es cierto, pero lo mejor de tener a un mejor amigo es que tienes a alguien que nunca te ocultaría nada o traicionaría, ¿no? —ese énfasis en esa palabra hizo que su sonrisa se tornara algo maliciosa— ¿Aunque fuera algo para bien?
—Jordan nunca me haría algo así —lo decía con firmeza, pero porque se sintió amenazada de la nada.
—No solo Jordan es la mejor amiga, ¿no? —la miró sin expresión alguna—. Tú también lo eres, no solo Jordan es la que debe permanecer leal… —se notaba confusa, pero él siguió hablando— los amigos parecen una familia, pero terminan siendo solo unos conocidos en los uno les deposita una confianza… a veces uno olvida eso y los vuelve a tratar como lo que son… amigos o en algunos casos… solo alguien extraño al que conociste y te agradó —sus codos, sus manos entrelazando sus dedos y sus ojos puestos en ella, le daban el aire inquisidor.
—¿A qué te refieres? —estaba más que claro que era como una indirecta, mostraba temor.
—Los traidores o desleales nunca tienen un final digno, terminan de la peor manera, pero ellos para evitarlo… ocultan su desahucio mediante una voluntario tributo a quien fallaron… de una forma que es de lo más desagradable, pero que, al fin y al cabo, para ellos es un acto final de "lealtad" —terminó esas palabras con una agradable sonrisa y se levantó para irse—. Adiós, Mollie.
Mollie recordó que desde la primaria ella y Jordan eran las mejores amigas, sin embargo, hubo un tiempo donde discutieron porque en la universidad ellas tuvieron un proyecto que debían presentar, pero Mollie creyó que Jordan le había robado la idea. Por casi un año estuvieron sin hablar por aquel evento.
Desde hace un buen tiempo le tenía envidia a Jordan porque en la mayoría de cosas le iba bien. Era tanto su rencor que no dudó en seducir al novio de la que en ese entonces dejaba de ser su mejor amiga. El remordimiento nunca provino del chico.
Jordan le dijo a Mollie que no fue su intención hacer el mismo proyecto, el problema fue que ambas no supieron que habían consultado con un mismo estudiante de un semestre superior, el cual les dio la misma idea.
También ese día Jordan necesitó consuelo porque su novio le había terminado. El motivo fue que descubrió que la engañaba, pero no la identidad de la mujer.
Mollie se quedó sentada pensando en todo lo que hizo, porque ella después de tiempo reanudó aquella relación.
VI
Caminó con dirección a unos departamentos donde se alojaba, sin querer se cruzó con sus vecinos.
Lynn y Lincoln le ofrecieron tomar té mientras llegaba la noche. Ellos no se tardaron en contarle una agradable noticia.
—Vamos a ser padres —dijo con tranquilidad el peliblanco.
Se notaba a Lynn muy feliz por la noticia, no dejaba de abrazar a Lincoln. Notaron a su amigo algo inexpresivo.
—No te asustes, amigo —eso expresó Lincoln—. Lisa dijo que no nos preocupemos por ello.
—Quisimos que tú fueras el primero en saberlo… —le tomaba las manos a su hermano.
Había sido de las pocas personas que sabía lo de ellos, y de los que los aceptaba como eran.
Miró a ambos con una expresión serena, no se esperaban que alguien que parecía tranquilo los pusiera contra la espada y la pared.
—¿Entonces se irán lejos? —tomó un poco del té.
—Es lo mejor para todos —afirmó Lincoln mientras abrazaba a Lynn.
—¿Y quiénes son todos? —se notaba con mucha curiosidad.
—Familia y amigos —respondió la castaña.
—¿Y ustedes? ¿Acaso no son primero ustedes? darle una noticia que los tenía saltando en un pie.
—¡Seremos padres! ¡Estoy esperando un bebé! —Lynn abrazaba a Lincoln con una ternura impropio de ella.
—Es algo que nos ha alegrado por días, eres el primer amigo en saberlo —agregó el peliblanco mientras besaba en la frente a su hermana.
Su amigo había sido de los pocos que sabían y los aceptaron como se quieren. Está claro que era el primero ajeno a la familia de ellos que lo sabía.
—Lisa nos ha dicho que por estos meses no debo preocuparme, pero de todas maneras me hará seguimiento —lo expresaba con tanta felicidad.
—Sé que no somos tan experimentados, pero trataremos de darle lo mejor a nuestro futuro hijo —no dejaba de abrazar a su amada.
La expresión de su amigo cambió a una que ocultaba sus verdaderas intenciones.
—Prácticamente tienen que irse de este lugar, ¿no es así? —dijo con un suave tono de voz.
—Estás en lo correcto, pero eso será después de que todo esté bien con el nacimiento de nuestra hija —le tomaba sus manos a Lynn.
—Lo siento por su familia, pero ustedes deben ser felices —lo decía mostrando una leve sonrisa—. Aunque… lo sentiré por su hijo cuando se entere de la verdad, será tan desastroso —su sonrisa era leve, pero perceptible.
—L-Lo sabemos, por eso debemos iniciar una nueva vida lejos de todo esto —respondió Lincoln.
—A veces las cosas no son fáciles —dijo mirando su taza de té.
—Bueno, eso es casi una ley universal en todo —respondió la deportista.
—Descuiden, yo les contaré como todo se desmorona aquí en la ciudad cuando se vayan —seguía mirando su taza de té.
Eso incomodó a la pareja, no pensaban que se sentirían algo culpables por lo que sucedería a futuro.
Los miró por el reflejo de su té, sonrió y siguió charlando.
—Ni crean que sus padres se quedarán tranquilos, los perseguirán porque pensarán que Lincoln te secuestró y tendrán que esconderse por un largo tiempo —se dio cuenta de las miradas de remordimiento—. Pero eso no sucederá, ¿no? —miró a los ojos a Lynn—. Una simple suposición, como también una en donde ustedes no tienen al niño y… la vida continúa, como siempre debió ser —terminó con su mirada en Lincoln.
—¿Qué estás insinuando? —se notaba muy molesto el peliblanco.
—Nada, solo son suposiciones, no lo tomes para mal, pero… uno nunca sabe lo que seguirá exactamente —se levantó y los miró—. Felicidades… supongo —sonrió y se fue de allí.
Lincoln no entendió bien porque su amigo se comportó así, pero cuando quiso abrazar a Lynn, ella se fue a su habitación a descansar.
Todo parecía fácil a primera, todo era tan simple cuando no había un tercero involucrado, todo lo seguiría siendo si ese tercero ya no estaba más, eso estaba pensando Lynn.
VII
Eran las diez de la noche, para él era demasiado temprano para estar acostado, por lo menos ese día. Decidió dar una pequeña caminata.
Al pasar por un parque, se percató de que una conocida suya estaba sentada en el pasto, se notaba muy melancólica.
—¿Te sientes bien? —preguntó asombrado.
—¡Eh! H-Hola, no me di cuenta que estabas por aquí —se incorporó de manera calmada—. Sí, solo quise pasar por aquí… nada más —se notaba algo vergonzosa.
—Dime, con confianza, ¿por qué estás mal? —iba a empezar la rutina.
Leni lo miró con dudas, no sabía si confiar algo tan secreto. Si bien él ha sido un gran amigo, no podía confiar del todo una noticia como esa y lo previo a ese acontecimiento.
—Seré una tumba, nos conocemos desde hace años, comprendo muchas cosas, aunque no lo parezca —solo se mantenía en inspirar confianza.
Las palabras y expresión de comprensión por parte de él, dieron paso a que Leni le contara su historia.
—T-Tú vives en el mismo con Linky y mi hermana y… ¿no te has dado cuenta que actúan a veces de una manera no tan de hermanos? —no dudaba que su amigo haya notado eso, pero por las dudas.
Sus palabras le revelaron de forma veloz lo que le pasaba por dentro, también sus expresiones faciales contribuyeron a ello.
—Sí, no te puedo mentir, a veces pueden hacer que pienses cosas que no son para nada agradables —la miró a los ojos—. Pero yo les dije que los aceptaría tal como son, claro que aún me es difícil comprender ese tipo de "amor" —sonrió de una manera amigable.
Eso sorprendió a Leni, no pensaba que otras personas aparte de algunas de la familia supieran esa peculiar relación, pero aún había algo que no le daba seguridad.
—El problema no son ellos… soy yo el problema —le costó decir eso.
Winston solo le sonrió mientras se sentaba frente a ella.
—¿Acaso odias a Lynn? —su mirada no expresaba emoción alguna.
—¡N-No! —contestó inmediatamente.
—La detestas tanto porque ella no trataba a Linc como tú lo hacías y aún así la prefirió a ella —se notaba con un tono inquisitorio—. Sé mucho más de lo que crees, sé lo que él es para ti.
—N-No… no puedes hablar de eso… ellos están mal y… y mientes —no lo miraba al rostro.
—¿Entonces por qué titubear y no mirarme cuando realizo esa acusación? —la tomó por las mejillas e hizo que lo mirara—. Dime que no la detestas, dime que no la odias, dime que les desearás lo mejor cuando no vuelvas a verlos —hizo que ella se fijara en su mirada.
Leni sintió un escalofrío absoluto al mirarlo de frente, instintivamente hizo caso al pedido.
—Y-Yo… y-yo… ¡Yo la odio! ¡La odio con todo! ¡Pero él la ama! —comenzó a llorar—. Yo no puedo hacer nada… si él la quiere… no puedo hacer nada.
Quitó sus manos de su rostro de manera delicada. Antes de irse le dijo una última cosa.
—Las oportunidades son pocas y cuando menos te los esperas… algo aparecerá ante tus ojos —lo dijo dándole la espalda.
Leni se quedó pensando en todo lo que le dijo, pero en especial con lo último.
VIII
—En esta ocasión concluimos, nos vemos la próxima semana —se notaba satisfecha.
Sus estudiantes salieron de allí alegres por haber aprendido nuevas cosas. Ella fue a su despacho para arreglar algunos papeles.
Al salir se le cayeron sus papeles y uno de sus alumnos tuvo la amabilidad de ayudar a recogerlos.
La señorita Bernardo fue caminando a su casa acompañada de su alumno, el cual era bueno en su curso de actuación.
Hablaron de muchas cosas, entre los distintos temas, tocaron uno referente a sus viejos alumnos.
—Luan, Benny y los demás me hacen sentir orgullosa, han logrado cosas que muchos se proponen y pocos logran —sus expresiones reforzaban el mensaje.
—Sí, lograr lo que usted no pudo, aunque con sus expresiones sí logró convencerme de que está orgullosa —lo dijo de forma amable.
Eso hizo que la profesora hiciera un alto y analizara las palabras de su alumno. Al mirarlo se dio cuenta de que su rostro le evocaba algo de incomodidad, pero en realidad no era eso.
—¿Por qué no es tan buena actuando para ser llamada para una productora como sí lo es para mentir? —su tono era antítesis de sus palabras.
—Creo que no sabes de lo que hablas —se notaba un enojo creciente y confusión.
—Me fascina que actúe de forma impecable, pero no toda actuación siempre es buena, y usted me está demostrando porque no triunfó —la expresión de su rostro no concordaba con lo que hacía.
—¡No! Mi vocación es enseñar actuación —lo dijo con firmeza.
—Creo que eso suelen decir algunos de los actores que no suelen triunfar en el mundo del cine y teatro —su sonrisa tomó un pequeño tinte malicioso.
La señorita Bernardo iba a abofetear a su alumno, pero en última instancia se detuvo porque su alumno no mostraba indicios de cubrirse, eso la dejó algo descolocada.
—¿Por qué no siguió? Lo hubiese hecho y hubiera terminado armando un numerito para demostrar que usted tiene una actuación magistral, pero solo para ocultar su frustración —su expresión se tornó a una de serenidad.
Bernardo se notaba algo asustada por todo lo que decía su alumno, pero lo que más le asustaba era el comportamiento de él.
—Descuide, no creo que volvamos a tener esta discusión… creo que todo seguirá igual… ya sabe… ellos triunfando y usted oculta por los éxitos ajenos —se fue sonriéndole de una forma que dejó muy pensativa a su maestra.
IX
Luego de charlar con su profesora, se fue a la biblioteca de Royal Woods. Al llegar allí, lo saludó la bibliotecaria como era costumbre.
Fue en primer lugar a inspeccionar los libros que donó para enriquecer a la vieja biblioteca. Algunos faltaban, eso era bueno.
Sin mediar tanto, tomó uno de los libros del estante y empezó a leerlo.
Toda la tarde hasta la noche se la pasó en la biblioteca, leyendo y releyendo algunos de los tantos libros.
Sabía que mientras él se deleitaba con la lectura, en otros lugares, algunas personas reflexionaban sobre la mentira en la que vivían o en la que iban a vivir.
Al salir muy tarde de allí, fue con dirección a un viejo lugar donde tenía muchos recuerdos, iba pocas veces al año.
Se dijo que aquel día era un día bonito.
X
Margo no estaba bien, cada vez que jugaba erraba, no podía concentrarse. Todos sus pensamientos se los llevaba su mejor amiga.
Cuando fue su turno de brillar, fue lo peor que le pasó en su vida. Jugó de una manera fatal. Lo peor de todo era que era un juego muy importante.
Su entrenador no pensó dos veces al tener que decirle que estaba fuera del equipo. Pero no dejaba de compararla con Lynn, le decía que con ella no hubiese pasado ese desastre y más cosas.
Lynn no pudo jugar porque el médico del equipo le dio un descanso por alguna complicación explicada en el certificado.
Todo el equipo culpó a Margo, y no estaba fuera de la realidad aquello. Las palabras de su amigo resonaban en su mente, pero todo eso desembocaba en la comparación eterna que le hacían con su mejor amiga. Lo cual no pudo permitir que Margo estuviera al cien por ciento en el juego.
Pasaban los días y su amiga la llamó diciéndole que sentía su retiro del equipo. Margo lo tomó como lástima hacia ella.
Después de terminar la llamada, se notaba un poco fuera de sí. Recordó todas las comparaciones hechas a ella desde niña, en todas siempre ganaba Lynn, siempre la hacían sentir menos.
Salió de su casa y fue en dirección a una tienda que tenía una pequeña bandera confederada en la vitrina exterior.
XI
No podía creer que cada hombre solo la quisiera para algo fugaz. Ella quería algo serio, pero no encontraba eso en las personas con las que salía.
De su mente no salían las palabras de su amigo. No podía creer que unas palabras le arruinaran sus días y no la dejaran tranquila.
Esos días comenzó a maquillarse de manera perfecta, se veía hermosa, pero su trato hacia las personas de su entorno no era para nada agradable.
Ella estaba empecinada en que su problema era la "poca" belleza que transmitía. No aceptaba que sus amigas que no estaban acostumbradas a verse hermosas tuvieran alguien con quien compartir cosas.
Todo lo reducía a eso, los concursos de belleza le dieron esa visión de la vida, para ella todo se resolvía mostrando una belleza exterior.
Se veía muy paranoica, pensaba que todos estaban contra ella por no ser lo suficientemente bonita.
Un día se fue al baño de su casa y comenzó a observar todo su rostro en el espejo, se dio cuenta que el maquillaje no era suficiente.
Golpeó al espejo esperando una respuesta, lo golpeaba como desquiciada.
XII
Liam pensaba en sus oportunidades perdidas por quedarse en la granja y seguir la tradición familiar. No pensaba en otra cosa que no sea el arrepentimiento.
Su familia esos días fue muy dura con él porque se distraía de sus deberes con la granja y no hacía lo que debía.
Liam estaba en una crisis donde la respuesta era que su familia era la causante de que se estancara en la granja. Él tenía metas, pero la obligación de seguir las tradiciones lo frenó.
Un día de esos estaría esperando que su familia estuviera junta para poder poner fin a todo. Se sentaría a esperar con paciencia en el granero sosteniendo una hoz.
XIII
Mollie no sabía qué decirle a Jordan cuando la vio con su exnovio. No fue difícil para su amiga deducir quien fue la que le hizo aquello años atrás.
No le dijo nada a Mollie, se fue de allí en compañía de otra amiga.
Los siguientes días trató de hablar con su "amiga", pero no había respuesta. Kat que estaba aquella vez con Jordan, le dijo que no intentara nada porque se sentía muy decepcionada y, sobre todo, traicionada.
Lo peor vino cuando se enteró que su novio la engañaba con otra chica y todo su entorno le expresó desprecio desprecio.
Mollie solo quería disculparse con Jordan, pero ella ya no quería saber nada de ella. Hace mucho su mejor amiga le había dicho que de todas las personas, ella sería la última en desconfiar. Jordan se equivocó.
No había día en que Mollie no dejara de llorar o sentirse muy deprimida, aunque ya sabía que debía hacer porque las palabras de su amigo resonaban en su cabeza. Ella entendió el mensaje cifrado.
Fue a su bañera, se acostó desnuda mientras el agua tibia le llegaba a los pechos. A su lado había dejado una navaja.
XIV
Lynn y Lincoln discutían por el incierto futuro, su pelea era en sí por lo que será de su familia y su futura familia. La discusión subió de tono cuando Lynn le dijo lo que pensaba hacer para remediar las cosas.
Lincoln le había dado una bofetada a Lynn por pensar en abortar al bebé. No podía creer que esa fuera su solución. Lynn le dijo que todo esto era mucho para ella y él, ellos estaban arruinando de por sí sus vidas. Ella creía que arruinaría la del bebé porque tendría que ocultar su pasado junto al de su hermano.
Desde hace semanas que las cosas no iban bien, pero ambos eran radicales en sus soluciones. Lincoln quería desaparecer de su país, quería irse con Lynn a otro donde nadie supiera sobre ellos, quería ocultar su pasado.
Lynn no se iba a dejar superar por Lincoln, es por eso que lo amenazó con acuchillarse el vientre y acabar con ello si no encontraban una solución.
Ese día supuestamente Lincoln debía estar en su trabajo, pero no podía irse tranquilo cuando Lynn dudaba sobre sus planes y su amor.
En el momento que Lincoln se calmó por la amenaza de Lynn, alguien estaba abriendo la puerta de su departamento.
XV
Leni por muchos días lo pensaba, pero finalmente se decidió. Iría a decirle a Lincoln lo mucho que lo quería.
Ella sabía que las cosas no iban bien con él y Lynn esas semanas, es por eso que quería hacer a Lincoln recapacitar sobre su amor.
Condujo de noche porque a esa hora le iba a confesar todo a su hermano.
Cuando ella bajó del auto, no se dio cuenta que alguien entró al edificio sin ser vista y con dirección al mismo lugar que ella.
XVI
La señorita Bernardo no podía aceptar que sus estudiantes lograran cosas que ella no pudo, no podía aceptar que chicos inferiores a ella lo pudieran lograr.
Ella siempre había sido una buena actriz, no entendía porque nunca la vida le dio la oportunidad para brillar fuera de un teatro.
Citó a sus alumnos para una práctica del último día del mes de octubre.
Los alumnos notaron algo extraña a su profesora, pero lo dejaron pasar.
Bernardo sabía que de entre todos esos alumnos habían unos cuantos que triunfarían, y eso significaba que ella sería menos que ellos.
Ella tenía preparado unos aperitivos que degustarían al terminar la clase de ese día.
En un momento, cuando nadie se dio cuenta, cerró las puertas del teatro de la escuela secundaria.
Cuando terminó la jornada, ella subió al escenario e hizo que sus alumnos comieran de esos aperitivos sentados frente a ella mientras les mostraba el acto final.
XVII
La fiesta de Halloween estaba inundando las calles de Royal Woods. Los niños salían en grupo o acompañados de sus padres a pedir dulces.
Algunas casas no querían dar dulces y eso era motivo para que algunos de esos niños problemáticos dejaran envuelta de papel sanitario toda la casa o tiraran huevos o dejaran una bolsa incendiándose llena de excremento frente a la puerta.
La policía como siempre hacía sus rondas porque en esas fiestas solían pasar muchos problemas. Siempre se decía que en ese día desaparecían niños, pero no era del todo cierto.
Aunque la noche se puso tensa cuando reportaron que en un departamento de un edificio se desbordaba agua de tonalidades rojas, algo parecida al color de la sangre y que al final resultó ser sangre.
La policía al llegar al lugar tuvo que tumbar la puerta porque nadie salía al llamado.
Al entrar se sorprendieron con una escena repleta de sangre.
Una joven se había cortado las venas y se dejó desangrar lentamente hasta perder la vida en la bañera con agua caliente.
Otro reporte se dio en las afueras de la ciudad. Unos niños dijeron que al ir a pedir dulces a una granja, escucharon la voz de una anciana que les pedía ayuda.
Lo que vieron fue algo digno de una carnicería, muchas personas mutiladas y con todo el lugar ensangrentado.
Al querer ayudar a la anciana, murió. Pero un ruido del granero les llamó la atención. Al llegar allí, vieron a un chico ahorcado, se le notaban los rastros de sangre y una hoz ensangrentada a su lado.
Otro reporte vino por parte de unos vecinos que escuchaban gemidos de dolor provenientes de una casa de al lado.
La policía entró y vio a una muchacha con sus manos cortadas y su rostro cortado. Un rastro de sangre los llevó hasta el baño donde el espejo estaba roto.
En la escuela secundaria de Royal Woods, el conserje reportó que una maestra había asesinado a sus alumnos.
La policía al llegar se dio cuenta que los niños habían sido envenenados. Los alumnos estaban sentados en la primera fila. La maestra estaba en medio del escenario riendo diciendo que ya nadie más la dejaría en ridículo.
Pero hubo un último reporte, el cual era en un edificio.
XVIII
Se escuchó un disparo, solo fue uno para que Lynn Loud cayera inerte frente a su hermano.
Margo no esperaba que alguien y en especial Lincoln se encontrara allí.
Un silencio consumió por varios segundos aquella cocina. Margo solo había visto a Lynn y no se dio cuenta que al otro extremo estaba Lincoln.
El peliblanco tomó a Lynn en sus brazos y trató de hacer que reaccionara, pero era inútil.
—¿Q-Qué hiciste? —Lincoln empezó a llorar.
—Y-Yo no quería —sus manos temblaban, parecía que el arma se le caería.
Lincoln volteó hacia ella con intenciones de dirigirse donde estaba ella, pero el sonido de otra bala hizo que cayera.
Margo de manera involuntaria soltó el arma, lo que provocó que el silenciador saliera porque estaba mal colocado. Se acercó donde estaban Lynn y Lincoln.
Unos pasos hicieron que mirara hacia atrás, se dio cuenta que Leni estaba observando horrorizada aquel escenario y con su arma en la mano.
—L-Leni… ¿qué haces? —se dio cuenta que le apuntó con el arma.
—¿P-Por qué le hiciste eso a ellos? —sus manos temblaban al apuntar con el arma.
—Y-Yo solo quería… yo solo quería… —no sabía qué decir.
—Le arrebataste la felicidad a mi hermano —dejó de temblar y le apuntó a su rostro— y me quitaste mi felicidad —comenzó a llorar.
—¡No, Leni! —fue lo último que dijo Margo.
Un disparo alertó a los vecinos de ese piso, muchos allí tenían hijos, lo primero que hicieron fue llamar a la policía.
XIX
Winston estaba sentado leyendo algo, se había percatado del sonido de los disparos con silenciador de la pistola de Margo y, como todos allí, del disparo de Leni.
Encendió una vieja radio y escuchó los reportes de último minuto, los cuales informaban sobre suicidios y varios asesinatos.
Salió a su puerta y vio a unos policías acordonando el departamento de Lynn y Lincoln, también cómo se llevaban a Leni junto a unos cuerpos inertes.
Antes de entrar nuevamente a su departamento, Leni lo miró a los ojos y él le sonrió de una manera que expresaba tanto encanto como malicia.
XX
Consiguió hacer una visita a Leni en ese centro de salud mental.
La rubia estaba sentada en una silla de ruedas frente a un lago artificial, tenía su mirada fija a ese lugar, pero expresando tristeza.
—Y se presentó ante tus ojos el peor día de toda tu vida —apareció detrás de ella.
—Tú lo sabías… tú sabías que todo esto pasaría —fue lo único que respondió.
—Digamos que en parte sí —se paró al lado de ella.
—¿Qué te sucedió? —preguntó algo asustada.
—Recuerdo que un asesino entró a mi casa y acabó con la vida de mis padres frente a mí, pensé que el horrible día en el jardín de infantes era lo peor, pero en ese momento fue cuando supe que ese día no era un día bonito —se arrodilló y miró el lago como ella—. Fui llevado a un orfanato, pero duré tanto en ese lugar porque un anciano me adoptó, necesitaba un sucesor. Yo aún no superaba la muerte de ellos, pero Lord Tetherby tenía esperanzas en mí. Parecía un anciano avaro y excéntrico, pero tenía un buen corazón.
Hizo una pausa y se levantó para apreciar el lugar. A lo lejos vio a la profesora Bernardo, la cual al verlo se asustó y obligó a los cuidadores a sedarla.
—Y fue cuando sucedió lo mismo, tuve un día horrible, pensaba que era lo peor, tu hermana me dejó en ridículo porque cuando fui juez en un concurso le di un puntaje más bajo que a Lindsey, yo no merecía eso, era un niño, no tenía que soportar el ridículo —miró directamente a los ojos a Leni—. Un niño vio morir al anciano que lo adoptó frente a los empleados que querían escapar con un dinero robado… desde ahí supe que los días bonitos son nada comparados a esos tenebrosos días —le tomó del rostro a Leni y abrió más sus ojos—. Es fácil perecer ante un mal día como lo hizo Mollie, Margo, Lindsey, Lincoln, Lynn, Liam, la señorita Bernardo y muchas personas más… pero tú eres una sobreviviente como yo, perdiste a Lincoln, a la persona que amabas, como yo perdí a las personas que quería y amaba, y aún así estás viva y con todas tus facultades… ellos te creen desquiciada porque te subestiman, pero cuando salgas de aquí… sabes que tienes una misión… la misión que yo me impuse desde hace tiempo y la que tú debes seguir —soltó su rostro y se dirigía a abandonar el lugar, pero antes dijo una última cosa—. Considera esto como un nuevo comienzo… estás viva, eso puede considerarse algo hermoso.
Dejó el lugar sonriendo mientras Leni empezaba a entender que la vida le dio la oportunidad de hacer que otros entiendan lo que ella pasó.
Esa era la prueba suficiente de que sí existía un día bonito…
.
.
.
.
.
.
.
.
No esperen que sea constante con estos O-S, este es por el mes del terror, espero que les haya gustado.
Por favor les recomiendo leer [Blanco y Turquesa] (Samcoln) y [Un sentimiento ineluctable] (Loricoln), ambos en Wattpad y Fanfiction.
