DESTINADOS

CAPITULO 1.

CONFUSIÓN

Pese a que no era tan vanidosa como Minako o Rei, aquella noche Makoto se había esmerado no sólo en la exquisita cena que había preparado para sorprender a su futuro marido, sino también en su arreglo personal, así que se había puesto un vestido negro de manga larga que se ceñía a su escultural cuerpo, se había maquillado con sutileza, y como pocas veces lo hacía, soltó su larga melena castaña cuyos bucles ya le llegaban a la cintura.

Al escuchar el timbre de la puerta sonar, se apresuró a ponerse unas cuantas gotas de aquel perfume de esencia de rosas que había elaborado ella misma y salió de la habitación poniendo su mejor sonrisa, y al girar el pomo de la puerta se encontró con su atractivo novio: Neflyte Sanjoi.

—Buenas noches, mi amor— Susurró tirando del cabello de su amado para besar sus labios.

Notó que había algo extraño en Neflyte de dos semanas a la fecha, pues de verse a diario, de pronto él argumentaba tener mucho trabajo, y cuando estaban juntos parecía ausente. Aquello le preocupaba, sobre todo porque Serena le había dicho que esa era una actitud habitual en los hombres cuando estaban siendo infieles, pero enseguida Rei había regañado a la rubia, diciéndole que posiblemente se debía a que Neflyte estaba nervioso por la boda. ¿A que futuro novio no le pasaría?

Sin embargo, Makoto rápidamente desechó aquella idea de su mente. Neflyte y ella estaban destinados, tal como Rei y Jedite; Ami y Zoycite; Minako y Kunzite; y por supuesto, tal como Serena y Darien.

Además, solía decirse que si hasta antes de Neflyte había tenido mala suerte en el amor seguramente se debía a que el destino así lo había querido porque aguardaba para ella algo mejor. Y ese algo mejor había ocurrido exactamente un año atrás, cuando Serena con su Cristal de Plata le devolvió la vida a los cuatro ex generales del Reino de la Tierra como un regalo a sus amigas para que ya no estuvieran solas.

—Buenas noches, Júpiter— Susurró él

—¿Cómo me veo?— Preguntó Makoto con una sonrisa

—Hermosa— Respondió él regalándole una sonrisa.

—¿Quieres cenar?— Ofreció Makoto.

—No tengo hambre aún— Respondió Neflyte— ¿Te apetece un poco de vino?

Makoto asintió. Lo invitó a sentarse en la sala y fue a la cocina por dos copas de cristal. Después regresó y se sentó a un lado de su prometido, rodeándole el cuello con sus brazos, logrando que el finalmente pasara un brazo por alrededor de su cintura.

Estuvieron largo rato hablando del último cotilleo del momento entre su grupo de amigos, en el cual, Serena y Darien habían anunciado que esperaban a Rini, así como el hecho de que pese a ello no pretendían fundar Tokio de Cristal, pues ni Darien quería abandonar su profesión como médico para ser Rey, y Serena por su parte nunca había aspirado a gobernar; pero lo más importante, ahora que podían elegir ser reyes, no querían condenar a sus amigos a una vida de servilismo así como tampoco imponer un nuevo sistema de gobierno a los ciudadanos de Tokio.

—¿Te pasa algo, Neflyte?— Cuestionó Makoto a su prometido, quien pese a estar a su lado parecía tener la mente en otro lado.

Neflye se quedó en silencio un momento, hasta que entonces se armó de valor.

—Tenemos que hablar, Júpiter.

Makoto sintió el corazón latiéndole violentamente ante esas palabras. En su nueva reencarnación nunca había tenido un novio antes de Neflyte, pero por sus amigas y conocidas, sabía que cuando alguien en una relación decía "Tenemos que hablar" nada bueno seguía después de eso.

—Dime

—No me quiero casar— Soltó Neflyte al fin.

—¿Quieres que pospongamos la fecha de la boda?— Preguntó Makoto nerviosa.

Neflyte volteó a verla con los ojos vidriosos. Hacía un año había vuelto a la vida gracias a la promesa de Darien y la benevolencia de Serena. Al tener ese nuevo renacer, se enteró de que la chica con la que deseaba estar tenía ya una relación y se había ido a vivir fuera de Tokio; pero ahí había estado Sailor Júpiter, tan hermosa, cálida y dulce como en aquel pasado donde se habían amado; así que tras salir con ella un par de meses, poco a poco había llegado a tener sentimientos por ella.

—Júpiter. Te quiero. Eres una chica hermosa, con muchas cualidades pero no te amo— Confesó el ex general haciendo un esfuerzo porque las lágrimas no salieran de sus ojos— Mereces a tu lado a un hombre que te ame y para el que seas su primera opción.

—¿Por qué hasta ahora?— Preguntó Makoto.

—Perdóname— Respondió Neflyte sin poder contener las lágrimas.— Falta un mes para la boda. Podemos... si tú quieres podemos decirles que tú fuiste quien me cortó y...

—Vete. No quiero explicaciones— Dijo Makoto

—Júpiter, yo...

—No las necesito— Respondió Makoto poniéndose de pie y abriéndole la puerta— Ahora vete

Neflyte se puso de pie y caminó a la salida.

—¿Te puedo dar un abrazo?— Pidió él

Makoto asintió y aprovechó esa oportunidad para sentir la calidez del cuerpo del amor de su vida por última vez. Ansiaba con todas sus ganas echarse a llorar, pero a sus veinticuatro años ya tenía un poco más de dignidad como para no ponerse a rogar ni llorar por migajas.

—Te quiero— Susurró Neflyte, mojando con sus lágrimas la frente de la castaña, y antes de irse depositó un beso en su frente.— Les diré a todos que fuiste tú quien me terminó.

Tan pronto como él se fue, Makoto se fue a su habitación, y al ver sobre la cama el hermoso vestido de novia que hace horas había ido a recoger a la boutique y que había costado meses que le hicieran, lo aventó al piso y se echó a llorar en la cama como una desdichada.

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Al salir de casa de su ahora ex prometida, Neflyte subió al auto y condujo hasta su departamento. Al llegar escuchó su móvil vibrar. Era una llamada de Molly; sin embargo, en ese momento se sentía demasiado triste como para responder el teléfono, además de que no quería que lo viera en ese estado de vulnerabilidad.

Nada más bajar y subir al segundo piso que era donde se encontraba su departamento, se encontró con Jedite quien estaba cargando una maleta.

—¿Tú aquí?— Lo miró Neflyte sorprendido.

—Rei me corrió, pero no es momento de hablar de mi mujer— Respondió Jedite— ¿Qué sucede contigo? Te veo mal.

—Terminé con Makoto.

Jedite enmudeció por un momento, y después de varios segundos respondió.

—¿Tiene que ver esto con la señorita Osaka?— Preguntó Jedite.

—Sí— Respondió Neflyte.

Dos semanas atrás...

Después de recorrer distintas joyerías para buscar unas argollas dignas del futuro matrimonio Sanjoi, Neflyte se detuvo en aquel lugar al que había evitado ir: La joyería Osaka; sin embargo, al no encontrar algo digno de su futura esposa tras recorrer todos los lugares, terminó yendo a aquel lugar propiedad de quien podría haberse convertido en su suegra si las cosas hubieran terminado de otra manera, después de todo. ¿Cómo por qué no podría ir? Al final la madre de Molly nunca había llegado a conocerlo, y esa chiquilla que había amado cuando estaba poseído por Metalia, ahora estaba muy lejos de Tokio, y en una relación al igual que él lo estaba ahora con Sailor Júpiter.

Con ese optimismo, bajó del auto y entró en aquel local. Estuvo mirando un par de anillos cuando escuchó a sus espaldas una voz conocida que le hablaba con nerviosismo.

Se... señor... ¿En qué le puedo ayudar?

Su corazón latió con fuerza al escuchar aquella voz, y al girarse, grande fue su sorpresa al encontrarse con aquella chiquilla que pese a estar dominado por las fuerzas del mal había llegado a amar: Molly Osaka.

¡Molly!

¡Neflyte! Exclamó él.

Inmediatamente ambos se fundieron en un abrazo que por mucho tiempo habían deseado, mientras las lágrimas de emoción corrían por sus mejillas.

Fin del flash back

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Un año antes...

Tres meses después de que los cuatro ex generales volvieran a la vida, las tres inner senshi a excepción de Makoto y Neflyte, habían contraído matrimonio en una ceremonia triple que había tenido lugar en un hermoso salón con jardín que habían rentado para la ocasión.

Con la celebración de los tres matrimonios, ahora en el grupo de las cinco amigas, la única soltera que quedaba era Makoto, quien pese a ya haber probado los placeres de la carne, aún seguía sin saber lo que era tener un novio, y por supuesto, esperando ansiosa a que su hombre destinado le hiciera la propuesta que para su gusto estaba tardando en llegar.

Señorita. ¿Me concedería el honor de esta pieza? Le pidió Neflyte galantemente, tras lo cual, la hermosa castaña aceptó.

Respondió Makoto emocionada.

Tras horas de baile, cuando Makoto ya no soportaba el dolor en las plantas de sus pies a causa de aquellas zapatillas, ambos se alejaron del bullicio y se sentaron en una de las bancas del jardín.

¡Qué hermosas se ven mis amigas! Susurró Makoto

Sin duda Comentó Neflyte Pero un acto precipitado casarse con alguien que conocen de apenas hace tres meses.

Se ha amado desde su otra vida. ¡Están destinados! Exclamó Makoto

Neflyte rio ante el comentario de la romántica castaña.

¡Eres una romántica sin remedio!

Makoto se ruborizó, y entonces Neflyte la tomó del rostro y estrelló sus labios contra los de la senshi del trueno, y ella, emocionada al ser besada por su amor destinado, le echó los brazos alrededor del cuello y correspondió con necesidad a aquel que si bien no era su primer beso, si era el primero que le daba en su nueva reencarnación ese hombre que el universo había creado especialmente para ella.

El ruido del despertador interrumpió el sueño de Makoto, quien mientras dormía había estado rememorando en sueños las cosas que había vivido en el último año con el amor de su vida.

Desde el viernes por la noche, que era cuando Neflyte había estado en su departamento para ponerle fin a su relación, Makoto se la había pasado acostada en cama sin contestar el teléfono, recibir visitas, sin comer ni bañarse, hundiéndose en su tristeza; sin embargo, el fin de semana había terminado, y deprimida o no, debía ponerse de pie y darse una ducha antes de ir al set de grabación donde grababa aquel programaba de cocina que la había catapultado a la fama; pues podía estar triste y todo, pero la vida seguía, y las facturas por supuesto no se iban a pagar solas.

Tras darse una ducha y vestirse, se dirigió a la puerta de salida para iniciar el día, pero antes de salir miró una tarjeta en colores blancos y rosados en la entrada. Al levantarla, se dio cuenta de que era una invitación para el baby shower que le harían a Serena para festejar el próximo nacimiento de Rini. En la invitación leyó que el evento no era exclusivo para mujeres, sino una fiesta mixta, lo cual maldijo para sus adentros, pues eso significaba que Neflyte, como amigo del futuro padre debía estar en la fiesta. Le estaba tentando de sobremanera no ir, sin embargo, no quería ser mala amiga con Serena, pues ella no tenía la culpa de lo que había sucedido con Neflyte.

Al subir al auto para dirigirse al set de grabación, escuchó el sonido de su móvil. No quería hablar con nadie, pero cuando en la pantalla miró que quien la llamaba era Rei, decidió contestar el teléfono.

—¿Rei? Hola ¿Qué sucede?

¿Cómo sigues? Si necesitas algo, sabes que puedes contar conmigo.

—¿Cómo te enteraste? ¿Te lo dijo Neflyte?

Neflyte no me dijo nada. Ni siquiera lo he visto porque corrí a Jedite de casa Respondió la senshi del fuego Mira, Makoto. En una semana es la fiesta de baby shower para celebrar el nacimiento de Rini, así que creo que debes enterarte de algo para que decidas si quieres ir a la fiesta o no.

—¿Qué está pasando, Rei?

Ayer salí a cenar con mi padre y en el restaurante al que fuimos miré a Neflyte cenando con Molly y su familia Contó la sacerdotisa del otro lado del teléfono No le armé un escándalo porque mi padre es capaz de desheredarme. Después le pregunté al fuego si te estaba siendo infiel, y bueno... Lo supe todo.

—No quiero hablar de eso, Rei.

Lo entiendo Respondió la sacerdotisa Sólo te recuerdo que Molly es también amiga de Serena, y que seguro está invitada al baby shower. Así que si quieres ahorrarte un mal rato estás en tu derecho de no ir.

—Serena no tiene la culpa.

No la tiene, pero también deberías evitar verlo hasta que sanes y esto ya no sea algo que te duela.

Makoto puso fin a la llamada pues se le hacía tarde. Mientras conducía, las lágrimas escaparon de nuevo de sus ojos. ¡Qué fácil era para Rei hablar de llegar a sanar cuando no era ella a quien su amor destinado había dejado!

¡Hola! Pues bueno, este fanfic es parte de un reto que estoy cumpliendo porque incluye varios elementos que se salen de mi zona de confort. ¿Cuales son esos?

1. Qué no me suelen gustar los triángulos amorosos (leerlos pocas veces me gusta, y escribirlos menos), y este es mi primer fanfic (tanto como escritora de fanfiction como de historias originales donde incluyo uno) donde Makoto va a llegar a estar indecisa entre dos hombres.

2. Estoy usando a Neflyte como uno de los personajes principales, cosa que jamás imaginé llegar a hacer.

3. Descuiden, Makoto no se va a quedar llorando en todo el fanfic porque Neflyte la dejó. En este capítulo se le pasa chillando porque la acaban de cortar, pero ya es adulta y tiene un poquito más de dignidad.

3. Neflyte está confundido, así que en algún punto comenzará a arrepentirse de haber dejado a Mako... ya verán que es lo que pasará que hará que se de cuenta.

En fin. No prometo actualizar este fanfic pronto (tal vez cada tres semanas o cada mes) porque ahora mismo todas mis energías están en EL SECRETO DE JUPITER que es mi fanfic favorito de los que yo he escrito y en LA MALDICION DE LA SAILOR.

Gracias a quien pase a leer.

Saludos.

Eddythe.