Aquí voy con el tercer capítulo de esta historia, he actualizado rápido xD porque tengo muchos caps a medio redactar… al menos voy hasta justo despuecito de la batalla con la primera Ira XP

Si todo sale bien, durante la noche de mañana subiré un "mini" comic de una escena de este capítulo a mi DA y Tumblr :) XD obvio es una escena Zelink… un clásico 9w9 XDDD

Probablemente pronto cambiaré la clasificación del fic a M XP, osea… originalmente lo había puesto en M y luego me vino el remordimiento y pensé que quizás debería apartar los lemon a otra historia XD, como suelo hacerlo, ¿qué piensan ustedes? :S ¿Los dejo en esta o los subo aparte de la historia?

Sin más los dejo con el capítulo…


LA LEYENDA DE ZELDA: "Sangre de campeón"


En el capítulo anterior…

El Rey Zora volvió a dar un paso al frente y extendió su mano con uñas largas y afiladas hacia la indefensa Princesa.

— Mi señor —se hincó en suelo en un acto de sumisión, trataba de respirar pausado para que ese malestar interno no quedara en evidencia junto con aquellas dolorosas cicatrices que aún no sanaban.

— ¡Enciérrenla! —Dictaminó sin miramientos.


.-.-.-. Capítulo 3: Efímera tranquilidad .-.-.-.


No lo permitiría, claro que no lo permitiría…

No importaba si era Ganon, el clan Yiga, el Rey Zora, la matriarca Gerudo… quien fuera que amenazara la vida de la Princesa debía pasar por sobre su cadáver para alcanzarla a ella.

Con habilidad blandió su arma, golpeando las lanzas de los guardias, quien ante su inesperada reacción se quedaron estupefactos al ver como sus armas se escapaban de sus manos tan fácil como si hubiera estado enfrentando a unos niños. Y con un giro se escabullo de sus garras alcanzando rápidamente a la chica, mucho antes de que el segundo grupo de guardias pudieran poner sus manos sobre ella.

Se hincó detrás de Zelda y la rodeo con su brazo izquierdo y el filo de su arma, aprisionándola junto a él sobreprotectoramente. Su mirada afilada se clavó sobre los ojos ambarinos del Rey, que parecían escudriñar la situación con una expresión extraña.

— Link —sus manos se apoyaron sobre el brazo del chico que estaba frente a ella— no lo hagas... no es correcto —le suplicó jalando sus ropas tratando vanamente de ponerle algo de mesura a esta situación.

— No dejaré que te encierren —declaró firme y seguro, alzando su voz por sobre el ruido constante del agua que seguía cayendo— ¡Iré con ella a donde quiera que la lleven! —Ahora se dirigía Rey Zora, quien hasta ese momento no había dejado de observarlo.

Sidon apretó con fuerza sus puños, y se dispuso a generar una revuelta aun cuando tuviera que enfrentarse a su propia guardia real, no dejaría que su padre encarcelara a la Princesa de Hyrule, ella no era más que una de tantas víctimas de aquella era de oscuridad que se había cernido sobre esas tierras.

— ¡Cuanta devoción, joven héroe! —Su serio semblante cambio de un momento a otro y una curiosa sonrisa se dibujó en sus labios, dejando a la vista sus dientes afilados.

Perplejos observaron aquella expresión en el soberano al tiempo que él con un movimiento de sus manos les indicaba a sus guardias que bajaran sus armas.

— ¿Pero qué...? —Sidon tampoco parecía entender, pero Toani ahora le dedicaba una mirada divertida e inclinando su cabeza parecía pedirle disculpas.

Entonces el Rey soltó una carcajada que aumento la extrañeza en la expresión de los Hylianos y su hijo. Quienes evidentemente no entendían nada de lo que estaba ocurriendo.

— Al parecer los rumores son ciertos —sonrió volviendo a acomodarse en su trono, soltando un amplio suspiró mientras lo hacía— El héroe legendario y la Princesa del destino han atado sus vidas una vez más. El trovador, Nyel... ha sabido leer a la perfección tu corazón, joven paladín.

— ¿Nyel?

— ¿No has escuchado una de las últimas estrofas de la balada?

Link había bajado su guardia e incorporándose ayudo a la Princesa a hacer lo mismo.

Aquel rumor que Nyel había esparcido con su canto había viajado a los confines más remotos de Hyrule, trayendo consigo una leyenda, una historia que hablaba de tragedia, valentía, heroísmo y romance.

— ¡Cuanto tiempo sin vernos joven héroe!

El Orni hizo su aparición en el salón, cargaba su acostumbrado instrumento y parecía sonreír animado viendo a la parejita frente al Rey.

— Veo que sus sentimientos han alcanzado el corazón de su doncella.

Los rostros de los Hylianos se encendieron, estaban avergonzados porque aquello evidentemente había sido una "bromita" dispuesta por el Rey Dorphan y ellos habían caído redonditos en el juego, ahora entendían de donde había sacado Sidon su peculiar sentido del humor.

— Con mucho respeto su majestad —Link volvió a tomar la palabra— ¿no cree que arriesgo demasiado para comprobar un simple rumor? ¿no hubiera sido más simple sólo preguntar?

— Era más que eso —sonrió— acabas de demostrar sin preámbulo ante este reino, que tus sentimientos por la Princesa son sinceros y verdaderos. Un caballero que blande su espada con honor, pero sin corazón no es digno de convertirse en Rey.

— ¿En Rey?

En verdad no estaba entendiendo nada. Zelda volvió a sujetar el brazo del chico, queriendo inútilmente llamar su atención para que el asunto no se saliera de las manos, porque ella evidentemente había entendido la indirecta muy directa del soberano de los Zoras.

Nyel se adelantó y acercándose al grupo volvió a hablar.

— La soberanía de Hyrule volverá a alzarse con gloria y esplendor cuando ustedes se unan... el reino entero espera la boda que marcará el inicio de una nueva era para Hyrule.

— ¿Una... una bo... boda?

El corazón del pobre Link pareció dar saltos tan fuertes sobre su pecho que hasta una incómoda sensación empezó a hacer que se sintiera repentinamente mareado.

¡Él nunca había hablado de ese tipo de compromiso con Zelda!

Entonces la miró, esperando que ella le tirara un salvavidas. Pero la joven también abochornada sólo desvío su mirada algo ¿molesta?

¡Demonios!

¡Acaba de volver a meter la pata!

Ciertamente no había dimensionado hasta este día el real significado de estar junto a Zelda, ella era la Princesa de Hyrule, la futura heredera al trono y ahora que su padre ya no estaba, en ella recaía la responsabilidad de volver a levantar los cimientos de ese trono perdido en la oscuridad, aquel reino que se sumió en las sombras junto con la calamidad.

No había pasado demasiado tiempo desde que habían comenzado ese viaje por Hyrule, y hasta ahora sólo se había limitado a tratar de sanar aquellas dolorosas heridas que aquejaban el corazón de ella, tanto como el suyo. Había obviado el origen de la joven que amaba y aún más la enorme responsabilidad que recaía sobre sus hombros tras la derrota de Ganon.

Observó rápidamente las entusiasmadas miradas de todos los presentes y entonces, tragando sonoramente saliva se paró al frente con una mano empuñada en el pecho y otra en la espalda.

— Nuevamente pido disculpas —sonrió nervioso— antes de anunciar nada debo... necesito un tiempo a solas con la Princesa.

No quería seguir incomodándola, podría haber usado aquel mismo instante para pedirle oficialmente matrimonio a Zelda, pero... no quería que su compromiso y su respuesta quedara marcada por las presiones sociales, deseaba poder expresarle sus sentimientos y decirle desde el fondo de su corazón que quería unir su vida a la de ella, que estaba dispuesto a enfrentar lo que fuera.

— Estos chicos de hoy... se toman su tiempo para todo —soltó una fuerte carcajada— De todas formas... su visita ha de traer buena fortuna a este reino, por ende... ¡Hemos de celebrar!

— Su majestad —Zelda se adelantó, sus emociones se mezclaban de forma vertiginosa entre tan extraña reunión con el Rey— no creo que sea momento para esto, el Príncipe Sidon nos escribió porque algo está mal con Vah Ruta, puede que...

— ¡No te preocupes por eso querida! —la interrumpió el entusiasmado Rey— ha de habérsele soltado un tornillo o algo por el estilo... mañana tendrán todo el día para revisar y ajustar lo que sea que esté funcionando mal... así son las maquinas... a veces se descomponen.

Sidon había alcanzado a la pareja y se había plantado justo detrás de ellos.

— Padre... creo que...

— Creo que por hoy, jovencito... basta de malos augurios.

El príncipe bajo su mirada en un acto de sumisión, algo dentro de él le decía que aquel alarmante alarido de la bestia le estaba intentando decir algo, pero no podía ir por sobre las ordenes de su padre.

— ¡Cambien esas caras, muchachos! —Una fuerte palmada trajo a los tres jóvenes a la realidad— ¡Venga! ¡Hemos preparado todo un banquete y una fiesta digna de tan distinguidas visitas!

Y se levantó, con aquel enorme cuerpo avanzó hasta una puerta enorme y decorada justo a un lado del salón, enmarcada por bonitas piedras de colores azulinos.

Al abrirse la puerta, la música lleno la estancia, junto al colorido espectáculo de los cristales luminosos y el agradable aroma de la comida recién servida.

Y sin saber como… aquella tensión en el ambiente se había desvanecido de un segundo a otro.


Decidió buscar algún lugar donde sentarse, aún se sentía extraña.

Pero mientras Link se alejaba para reunirse con Nyel, ella vio al frente y perpleja observó como aquella animada reunión desaparecía, la música era quebrada por el eco profundo de sus pasos y bajo sus pies una fina película de agua marcaba un corredor que la llevaba hasta una sala cerrada. Respiró agitada sintiendo que conocía aquel lugar, percibiendo aquella aura que no podría olvidar, no después de cien años junto a ella.

— ¿Princesa?

Tan brusco como las imágenes habían aparecido, se desvanecieron y frente a ella ahora se encontraba el hermano de Mipha que la miraba con una expresión curiosa, como si quisiera descifrar sus pensamientos.

— Príncipe Sidon —le respondió calmando el frenesí con el que su corazón avanzaba.

— De pronto se puso pálida —agregó sabiendo que esa expresión asustada no encajaba en ese lugar— pensé que había visto un fantasma.

— Muy gracioso —trató de disimular su preocupación.

— Venga… debería sentarse un momento, al menos hasta que recupere algo de color.

— Es muy amable —avanzó escoltada por el Zora— ¿sería mucho pedirle que dejara de lado mi título y me llamara por mi nombre?

— Siempre y cuando usted me llame sólo Sidon —sonrió.

Ella le devolvió esa sonrisa y mientras caminaba lentamente comenzó a sentirse algo más tranquila, quizás… quizás aún podía alejar aquellas inquietantes visiones y dejarse contagiar por la amena atmósfera del lugar.


Link había alcanzado al Orni, quien destacaba con su emplumado manto entre tanta escama. Realmente no había sido nada difícil divisarlo en medio de la fiesta.

— Es bueno verte de nuevo.

— La sorpresa es grata para mí también —respondió el saludo del Hyliano—. Al parecer mi maestro tenía razón, la princesa Zelda goza de una belleza única.

Link se sonrojó al escucharlo, anteriormente cuando Nyel le había hablado de su maestro le había contado que el Sheikah se había enamorado de Zelda, pero que ella sólo tenía ojos para su paladín. Curiosamente había descubierto esto mucho después del cataclismo, pero el saberlo sólo enardeció ese sentimiento que reguardaba en su corazón, por ello se había esmerado en completar su deber y recuperar a la princesa.

— No tuve oportunidad de preguntar —le dijo dejando de lado esos pensamientos y lo que estaba bebiendo en el mesón— ¿Qué te trajo a la región de los Zoras, Nyel?

— Oh... joven héroe —le sonrió y luego dio dos palmaditas sobre la espalda del chico— quiero terminar la obra de mi maestro, viajaré a cada región para acercarme a los difuntos campeones, quiero que cada palabra represente fielmente su heroísmo y plasme sus hazañas.

— Cielos Nyel... es —hizo una pausa— es una labor increíble...

— Es mi deber. Quiero enorgullecer la memoria de mi mentor.

— Y… ya has… digo… ¿sabes cómo se llamará?

— La balada de los campeones, por supuesto —volvió a golpear la espalda del chico animadamente.

Fue entonces cuando la música cambio, y el suave vals fue reemplazado por una melodía alegre y pegajosa.

— Todos parecen divertirse —murmuró el guerrero buscando a la muchacha, que sin darse cuenta de un momento a otro se le había perdido de vista.

— Usted también debería divertirse —le sonrió con un dejo de picardía— la flor que busca esta justo detrás de usted —susurró dejando a entrever su clara indirecta— si no se apresura el Príncipe va a adelantársele.

Avergonzado desvío la mirada, y con disimulo observó como Sidon platicaba animadamente con Zelda. Ella se encontraba sentada en uno de los bonitos banquitos en una esquina, el Zora parecía presumirle su físico, o quizás algo le estaba relatando acerca de alguna aventura o algo por el estilo, pero ella se reía de cada frase que el Príncipe pronunciaba.

Una molesta sensación se apodero de él, era una cosa incómoda que no recordaba haber sentido antes, quizás era sólo su imaginación, pero...

— Con tú permiso, Nyel —se despidió avanzando hasta donde se encontraba Sidon y Zelda.

— ¡Link! —Exclamó animado el Zora— le estaba contando a Zelda cuando abrimos juntos la entrada de Vah Ruta.

El chico no paso por alto que Sidon ahora se refería a ella sólo como "Zelda", ¿en qué minuto habían abandonado las formalidades?

— No me habías contado que literalmente habías montado a Sidon.

¿Zelda también?

Maldijo por lo bajo su subconsciente, el mismo que ahora no dejaba de susurrarle estupideces al oído.

— Si... fue algo loco —agregó con notoria incomodidad.

Sidon miró extrañado al héroe, y sonrió divertido al descubrir lo que había tras esa mirada extraña. Se hincó para quedar a la altura de Link y aun manteniendo su radiante sonrisa le susurro.

— ¿Celoso?

A Link se le subieron los colores a la cabeza y Sidon estalló en una sonora carcajada al ver su reacción. Zelda miró con extrañeza la curiosa escena y se preguntó que podría haberle dicho el Príncipe al paladín para ponerlo así.

— ¿Me perdí de algo? —Preguntó ella.

— Claro que no —respondió Sidon aún con su amplia sonrisa— pero puede que Link si lo haga si se sigue durmiendo en sus laureles —se mofo agitando su mano mientras se disponía a marcharse— por ahora los dejo... tortolitos. Mi club de fan me está esperando, tengo una lista garrafal para el baile de esta noche.

La Princesa le sonrió amablemente a modo de despedida y Link se mantuvo petrificado, detenido justo donde estaba parado.

Y entonces volvieron a quedarse "solos".

Por alguna razón el nerviosismo comenzó a apoderarse de su cuerpo, en verdad sentirse "celoso" era algo nuevo y extraño para él. Y lo peor de todo es que no quería que ella se diera cuenta de aquello, sentía que era algo estúpido e infantil, considerando todo lo que habían pasado juntos.

Se hincó delante de ella al sentir que el ligero temblor de sus piernas seria visible y sin mirarla buscó a tiendas las manos de la muchacha que estaban sobre su falda.

— ¿Qué pasa Link? —Estaba preocupada, él actuaba extraño, quizás... quizás ella no era la única que estaba teniendo esas misteriosas visiones.

— Me tienes los nervios de punta —se sinceró sujetando con firmeza las manos de ella entre las suyas, sin levantar la mirada. Sabía que sus mejillas delataban su bochorno.

— Que tonterías dices —soltó una suave risita, definitivamente algo le pasaba a Link, aunque estaba claro que no tenía que ver con percepciones extrañas.

— No... hablo en serio —levantó su mirada aún hincado como estaba para poder mirarla, percibiendo como algo se agitaba en su interior— hoy tu sonrisa es tan encantadora como la primera vez que te vi.

Lo recordaba perfectamente, no se habían dirigido la palabra, pero desde ese entonces... cuando aún eran muy pequeños, había visto aquella adorable sonrisa que había hecho vibrar su corazón de una forma peculiar e inexplicable. Lamentablemente aquella expresión desapareció del rostro de ella tras la muerte de su madre, pero él aun siendo un inocente chiquillo, soñaba con ayudarla a recuperarla algún día.

— Al estar aquí, rodeada de cálidos sentimientos y este alegre baile... me hace pensar que el pasado fue sólo un sueño... me gustaría que así fuera.

— Zelda... —susurró tan bajito que nunca supo si ella lo habría escuchado.

Mordió su labio inferior y se levantó de un salto, golpeando con sus dos palmas sus mejillas para despabilar de una vez por todas.

— Princesa... —la llamó extendiendo su mano hacia la muchacha— ¿me daría el honor de acompañarme en esta pieza?

Link le sonreía encantadoramente, parecía haber recuperado su acostumbrado humor y ahora le hacia una invitación... una que por un segundo la tomó por sorpresa.

— ¿Eh? —parpadeo un par de veces y entonces acercó una de sus manos hasta su rostro, tratando de ocultar su sonrisa— Es... una tentadora idea.

Y allí estaba de nuevo, tan coqueta que podría derretir hasta el corazón de piedra de un Goron.

— Entonces... —su mano recibió gentilmente la de ella, que aún se acercaba con timidez—... acompáñeme.

Sostuvo su mano con más firmeza y sintió como ella se resistía levemente, pero aun así conseguía hacer que se levantara.

— Será divertido —sonrió aún más animado y encantado, anhelaba poder disfrutar de este baile junto a su doncella.

— Link... espera... —ya estaba de pie, y se había aferrado al brazo de su compañero.

¡Hace siglos que no danzaba!

¿Y si lo hacía terrible? ¿si no conseguía seguir el ritmo?

— Tranquila —le susurró junto a su oído, jalándola suavemente de la cintura para guiarla hasta la pista de baile— sólo... —ahora estaba justo tras ella y tomando una de sus manos elevó su brazo haciendo que cada paso de la Princesa fuera cortejado de gracia y discreción. La falda de la joven dio un giro acompañando el cuerpo de su dueña— cierra tus ojos y recuerda.

La música alegre y pintorosa recorrió su interior como una memoria lejana, añeja pero inolvidable. Y con una renovada sonrisa avanzó, acoplando sus pasos a los de su "escolta", su cuerpo recordaba aquella dichosa sensación, se sentía ligera y libre, una vez más.

Se sentía como una traviesa "Princesa de la calma", oculta del mundo al borde de un risco empinado, siendo acariciada por la dulce brisa que se elevaba hasta las colinas lejanas y olvidadas.

Link sonrió al saber que ella volvía a vibrar junto a cada nota, junto a cada paso que daban. Estaba tan perdido en la mirada de ella que no se percató que tras pocos segundos ellos eran el centro de atención de aquella fiesta.

— Así se hace —Sidon elevó su pulgar como signo de aprobación, ver a la Princesa danzar con elegancia y a su paladín acompañar cada uno de sus pasos le confirmaba que estaban hechos el uno para el otro.

No había visto devoción más grande transmitida en una mirada como la que él le dedicaba, ni tampoco había conocido sonrisa más encantadora, como la de aquella dama que danzaba alegre junto a su amado.

Por esa noche, aquella luna espectral acompañada de un manto de titilantes lucecillas parecía colmar de sueños hermosos la noche, y el lamento de la bestia se hacía lejano, opacado por los estribillos de aquella simpática melodía, que llenaba de alegría y energía la estancia.

Atiborrando cada rincón de una falsa serenidad.

Continuará…


Un poco de dulzor antes de que quede la grande jajajjaa XD, me imagino que ya sabrán que pasara en los capítulos que siguen, aunque antes de que amanezca 9w9 quien sabe… todo puede pasar cuando Link y Zelda se queden solitos 9w9 rodeados de oscuridad… ejem Xdd

Ya me dejo de tonterías…

XD Se que pocos leen los comentarios de autor XD, pero aun así no me gusta despedirme sin agradecer el apoyo de todos los que se han pasado a leer este fic, muchas gracias a Fox McCloude, IA, LordFalconX, Goddess Artemiss, shadowblazzer y Yahab, en verdad muchísimas gracias! No he respondido porque cada vez que lo intento FF no me deja XD.

Para los que se preguntes ¿Cuándo actualizas las otras historias? XD, respondo enseguida, actualizaré mi fic de MLB si todo sale bien la próxima semana, luego seguiré con los demás XP no se cual actualicé primero, sólo puedo decir que MVI lo tengo suspendido hasta terminar "El secreto de una Rosa", porque me quedan MUY MUY pocos caps y quiero ponerle fin a ese fic, para luego cabecearme con MVI XP, así me aseguro que ambos puedan tener un "fin". Les aseguro que XD no me muero sin terminar los pendientes jajajaja XD

¡Saludos para todos!