Me disculpo de antemano por no avanzar aún con la historia principal T-T, pero ya el siguiente si es el capítulo 4, que actualizaré pronto porque voy bien avanzada con esta historia XDDD.

La segunda disculpa la debo hacer si o si, porque he cambiado la categoría del fic una y otra vez por mis indecisiones XD, pero luego de analizarlo tranquilamente me di cuenta que esta opción de ir intercalando extras dentro del mismo es mucho mejor que empezar como siempre lo hago (haciendo mil y un fic de extras, lemon y otras cosas) XD después es una confusión que ni yo entiendo jajajaja, en cambio así puedo ir subiendo cositas que no afectan el desarrollo de la historia, como perspectivas en diferentes personas de alguna escena o otros lemon o que se yo jajaja XD *aquí es cuando alguien me tira una "chancla" y me dice… "córtala con tus lemon"*

ADVERTENCIA: Pero ya que hablamos de lemon 9w9 jajajaja XD este cap es justamente eso… un lemon… así que los dejo a todos en sobre aviso ;) y si alguien no quiere leer perversión XD sólo sáltenselo, no afecta absolutamente nada en la historia, no tiene spoiler del juego ni nada más que… ejem… ya saben XD

Sin más los dejo con la historia…


LA LEYENDA DE ZELDA: "Sangre de campeón"


.-.-.-. Extra 2: Reflejo del alma .-.-.-.


Sus ansias se reflejaron en aquella mirada que se dedicaron en medio de las sombras, la estancia donde se encontraban era pequeña, un cuartito parecido a una salita de estar, con un arrimo de piedra y dos poltronas a los costados, sobre la mesa descansaba un florero pequeño, cargando una humilde flor de pétalos azulados y junto a ella, una concha redondeada y nacarada con dos llaves en su interior. A los costados de la estancia habían dos puertas, ambas delimitaban el ingreso a los dormitorios, y justo detrás de ellos estaba la puerta de entrada, por donde Link había ingresado hace tan sólo unos minutos.

Jadeando se distanciaron brevemente. Entonces ella extendió su brazo desde donde estaba y se apoderó de una de las llaves.

— Está oscuro aquí —levantó su mano y le mostro a su pareja la llavecita— ¿Qué cuarto prefieres?

Link sonrió divertido, y volviendo a sujetarla de la cintura juntó sus cuerpos.

— Me da igual... pero si no abres pronto será sobre esas poltronas.

El rostro de la muchacha se encendió, y con un empujoncito alejó momentáneamente al ansioso muchachito, porque si bien la idea del guerrero le parecía incitante, prefería de todas maneras que estuvieran en un espacio un poco menos justo.

— Eres un pervertido —le regañó soltando una suave risilla tratando de escapar de los brazos Link. Y a duras penas llego hasta una de las puertas y con algo de torpeza trató de encajar la famosa llavecita en la cerradura, aunque la tarea se le estaba complicando con su pareja que la distraía manteniéndola prisionera, abrazándola por la espalda mientras su boca mordisqueaba juguetonamente su cuello.

— Tú me tienes así.

— Déjame abrir —se quejó sintiendo como su cuerpo se estremecía mientras él deslizaba su lengua justo detrás de su oreja— sólo es... un minuto.

— Se me hace una eternidad —le ronroneo deleitándose con la suave fragancia que emanaba de su piel.

Finalmente, el "clic" que esperaban les dio aviso que la puerta ya no tenía cerrojo, ella se volteó y colgándose del cuello de su travieso paladín lo jaló para que su boca hambrienta devorará la suya, en un juego frenético y excitante.

Entre besos, Link se encargó de buscar a tientas la manilla y con un prolongado suspiro ahogado por ese beso ardiente, consiguió finalmente abrir la dichosa puerta.

Inmediatamente la luz hipnotizante de los cristales bañaron sus cuerpos de colores violáceos, esmeralda y zarcos, las estructuras talladas por aquellos artistas hicieron despliegue en medio del frenesí de sus caricias. Los artesanos de la región habían esculpido toda la ciudad sobre un enorme yacimiento de pedregones luminosos, una piedra valorada por su belleza sublime, que salía a relucir con un esplendor único durante la noche, y eso sumado a la firmeza y la elasticidad que poseía, lo convertían en un material versátil y adecuado para la construcción.

Buscaron aire y abriendo sus ojos se sorprendieron, aquella luminosidad embelesante dibujaba sus reflejos sobre los cristales de las paredes, en el techo, inclusive en el suelo. Las superficies pulcras resplandecían con sutileza ante el destello que producían piedras más pequeñas dispuestas en cada esquina, junto a los marcos y aún coronando el respaldo de la cama.

— ¡Wow! ¡Es increíble! —Se llevó ambas manos a la boca, y parpadeó un par de veces aun creyendo que aquello que veía era parte de una fantasía.

Había un marco muy decorado en medio de una de las paredes, el mismo que formaba parte de una salida a un pequeño balcón y desde allí se colaba el resplandor de ese orbe casi completo que adornaba el cielo esa noche. Podía escucharse el agua correr y aquella pared de cristal dejaba a la vista parte de esos afluentes deslizarse por sobre la piedra dibujando un marco alrededor de la misma, humedeciendo parcialmente el suelo de ese balcón, igual que las ventanas cubiertas por esa cortina de agua.

Probablemente esa luna brillante y casi llena era la responsable de darle esa vida a cada piedra luminosa, pero a él no le importaba la razón o el funcionamiento de aquello, su vista estaba fija en la joven perpleja que admiraba la habitación sorprendiéndose de cada fino detalle, de cada estructura angulada en perfecta armonía con la noche, para que desde ese balcón la luz reflejara de forma diferente su brillo en cada piedra que iluminaba el cuarto y con ello a su doncella, quien hoy se alzaba en medio de aquel sublime juego de luces y parecía que cada movimiento formara parte de esa danza que habían dejado atrás en el salón.

Era tan hermosa...

Mordió su labio inferior y trato de contener sus impulsos, pero no podía... no podía seguir esperando.

Ella, quien admiraba aún perpleja aquella perfecta arquitectura que hacia juego con la luz natural de la luna y las estrellas, nunca notó el momento en que su compañero volvía a acercarse, y luego, se sobresaltó al sentir como él volvía a atraparla entre sus brazos y sus manos viajaban por su cuerpo sin ningún recato.

— ¡Link! —Lo regañó percibiendo como el ritmo de su corazón no conseguía un equilibrio.

Mientras era inevitablemente arrastrada hacia una de las esquinas sus piernas chocaron contra alguno de esos muebles de cristal y él, la sujeto de su cintura y pego su cuerpo al de ella mientras besaba su piel y una de sus manos subía la falda del vestido de ella.

— Mañana analizas el cuarto, ¿sí? —le pidió susurrándole provocadoramente junto al oído— hoy te quiero para mí...

Zelda dejó escapar un fuerte suspiro cuando los dedos del Hyliano viajaron por su muslo y chocaron contra sus bragas en un contacto firme y placentero.

— Cuanta ansia —bromeo sujetando su rostro para volver a besarlo, y mientras lo hacía se deshizo del gorrito y parte de las ropas de él, al menos de lo que cubría su torso.

Al parecer ella también estaba "ansiosa".

Link frotó su cuerpo contra el de ella, mientras con algo de desespero trataba de arrebatarle su traje. Para ese entonces su falo endurecido evidenciaba la creciente excitación de cada roce que mantenían.

— Por favor... quítate esto —le suplicó frustrado al no conseguir liberar la parte superior del vestido de ella.

La Princesa le sonrió traviesamente mientras se volteaba y juntaba su cabello sobre uno de sus hombros, dejándole la apertura para que él pudiera "trabajar".

Se observaron a través del cristal de la pared, y Link sintió como su cuerpo era invadido por un fuerte estremecer mientras ella se inclinaba insinuantemente sobre la mesita, dejando su cuerpo exquisitamente angulado para él. Sin más, recargó su cuerpo sobre ella, viendo como su destellante mirada lo apremiaba a dar el siguiente paso, con una de sus manos se afirmó sobre la pulcra superficie y con la otra se afanó en eliminar los broches que mantenían el traje de la muchacha atado a su cuerpo, y lentamente con el afloje de las prendas pudo ver como comenzaba a asomarse de forma coqueta parte de sus hombros, volvió a morder su labio inferior justo antes de comenzar a mordisquear la piel que paulatinamente quedaba descubierta, escuchando con exquisito deleite como ella suspiraba y se movía bajo su cuerpo acomodando su bonita retaguardia entre su entrepierna.

Con los ojos entreabiertos la vio mientras gemía al tiempo que una de sus manos ya alcanzaba sus pechos, endurecidos por el roce. Se deleitó con aquella imagen de ella entre sus brazos, prisionera de su cuerpo, notando como el calor que emanaba de ellos empañaba parcialmente los cristales más cercanos.

Finalmente, el vestido cedió y fue suavemente bajando por su cuerpo, dejando a merced de sus manos diligentes y su hambrienta boca la dulzura de sus curvas, y seducido una vez más con esa visión de su expresión cargada de excitación, de sus mejillas encendidas y ese juego de luces que bañaba su figura casi desnuda para él, extasiado exhaló con fuerza el aire que había retenido y se aventuró en una travesía sin retorno, donde ella jadeante exclama su nombre y le pedía que la tomara como suya.

Sus pantalones cayeron arrepollados bajos sus pies y juntos con ellos dejo que su boxer hiciera lo mismo, y acomodando a la joven frotando sus glúteos, sujeto su miembro palpitante ávido de poder y busco acabar esas plegarias o bien quizás reemplazarlas por gritos de placer. Sin aviso alguno, se adentró en ella, gimiendo con el ímpetu de un guerrero atiborrado por una intensa lucha, le excitaba de sobremanera ver sus cuerpos desnudos, pegados el uno al otro siendo reflejados en los cristales, notar como las manos de ella dejaban una marca cálida sobre la piedra empañada, como se arqueaba para que su boca marcara como suya cada milímetro de su piel. En la posición que mantenían el control era absolutamente empoderado por él.

— Van a... escucharnos... —trataba inútilmente de aplacar sus propias exclamaciones de placer, cubriendo su boca con una de sus manos.

Sonrió, aquella mínima posibilidad no podía interesarle menos, la preocupación de ella, claramente no formaba parte de la suya.

— Que nos oigan —le dijo gimiendo con fuerza contra su oído, amarrando sus dedos a los cabellos de ella para jalarlos ligeramente hacia atrás— que todo el reino se enteré que eres mía...

— Link... —Exclamó con fuerza el nombre de su amado sintiendo como su cuerpo temblaba de goce entre cada embestida, aquella posición la hacía sentir con mayor vigor el falo ardiente del chico que entraba y salía una y otra vez, manteniendo un roce exquisito que alcanzaba muy profundo en ella.

Sus gritos extasiados colmaron la estancia y sus cuerpos perlados de sudor reflejaban el brillo de ese colorido sublime que cargaba toda la habitación.

Con sus pechos entre sus manos y sus gemidos contra su oído alcanzó el cielo junto a ella quien tembló fuertemente aferrándose como podía al arrimo sobre el que estaban. Ella se dejó vencer, y recargó su cuerpo en la superficie pulida, sintiendo el frío contacto cuando su piel caliente la toco.

Link acaricio el cabello de la muchacha lentamente, y luego volvió a inclinarse para depositar un dulce beso sobre su cabeza, apenas y estaba recuperando el aliento.

— ¿Estas... bien?

La Princesa sonrió enternecida percibiendo la delicadeza y la mesura con la que él movilizaba sus manos por sus cabellos, a lo largo de sus brazos y su espalda. Casi sentía como si intentara pedirle disculpas por haberla tomado con tanto ímpetu y apremio.

Con cuidado lo alejo de ella para volver a levantarse y poder voltearse, y con la mirada atenta que Link le dedicaba se acomodó sobre el firme arrimo, sentándose. Lo observó intensamente y con una sonrisa se acurrucó sobre su pecho acariciando su cálida piel tiernamente.

— Claro que si —respondió muy bajito, no quería dejar de escuchar el embelesante sonido que llevaba el ritmo que mantenía su corazón.

Link le devolvió esa sonrisa, y recargando su mentón sobre la cabeza de ella cerró sus ojos mientras sus manos volvían a viajar por las curvas de la muchacha lentamente.

Ella suspiró arrulladoramente al tiempo que empezaba a depositar cariñosos besos sobre el torso de él, las luces seguían danzando a su alrededor y los cautivantes colores verdes y azulinos mantenían una atmósfera placentera, siendo acompañados por el melodioso avance del agua. Estaba relajada, pero aun así la piel cálida del joven y esa fragancia única en su cuerpo la hizo sentir un curioso cosquilleo en su interior.

¿Qué era esto que sentía?

Volvió a suspirar mientras el contacto que mantenían sus manos sobre la piel del joven se afianzaba, y su boca se alejaba de esos besos mesurados para mordisquear juguetonamente la piel desnuda del chico, quien se estremeció fuertemente al sentir su atrevida acción, le fascinaba percibir como cada movimiento de ella provocaba algo en él.

— ¿Zelda? —Tembló notando como la boquita de ella hacia un recorrido lento y incitante por su torso, y sin querer sus manos se aferraron con algo de fuerza a los glúteos de ella en el momento en que la joven mordía su cuello y luego deslizaba su húmeda lengua hasta alcanzar el lóbulo de su oreja.

Las acciones de la traviesa Princesa estaban despertando nuevamente algo muy notorio en su anatomía masculina y con un suspiró prolongado trato de volver a hablar.

— ¿Qué haces?

Ella rió suavemente junto a su oído y él volvió a estremecerse al percibir su cálido aliento sobre su piel sensibilizada.

— ¿No es obvio? —Le dijo insinuantemente, frotando su rostro contra el cuello de él.

De un segundo a otro volvía a elevarse la temperatura de su cuerpo, ella claramente lo estaba provocando y él indudablemente había caído ya entre sus redes.

Zelda dejo que sus besos subieran al rostro del chico, y con sus ojos cerrados a tientas busco sus labios, sus manos lo sujetaron para jalarlo un poco y cuando su boca finalmente alcanzo la del paladín se unieron en un contacto firme pero lento, uno que ella guiaba y en el que él se dejaba llevar. Entre suspiros sosegados el tono y la intensidad del beso creció y pronto sus lenguas se acoplaron en un juego tentador, mientras sus cuerpos percibían como la excitación volvía a dominar cada sentido.

Link recorrió los muslos desnudos de ella, notando como cada movimiento de sus manos inquietaba las acciones de muchacha. Quien en un impulso bajo una de sus manos y sujeto su miembro endurecido para flotarlo con ansiedad, consiguiendo sacarle un gemido tras otro acallado por ese intenso beso que aún mantenían.

Lo estaba enloqueciendo.

Se separaron jadeantes, aun rozando la punta de sus lenguas húmedas y calientes, y así se miraron intensamente, mientras ella se movilizaba un poco hacia adelante dejando que su entrepierna quedara más cerca del borde del arrimo. Link también se acercó y mientras renovaban ese beso dejo que su falo palpitante rozara la húmeda entrepierna de ella, al tiempo que se sujetaba del borde de la mesa y la empujaba suavemente con su otra mano para que ese contacto tímido se afianzara haciendo que verdaderas descargas de placer los empapara entre ese juego que mantenían cargando sus cuerpos de esa hambre por el otro.

Volvió a buscar aire, ahogado y jadeando con fuerza la llamo una y otra vez por su nombre, mientras ella arqueaba su espalda y acomodaba sus piernas casi resbalando del arrimo mientras gemía, pero él la sujeto para no dejarla caer. Observó nuevamente el reflejo de sus cuerpos en el cristal, y vio como aquella posición que ella mantenía parecía dejarle un espacio perfecto para tomar sus firmes pechos, y excitado como estaba busco con su boca aquellos botones endurecidos que los coronaba, los tomó a turnos jugueteando traviesamente con su lengua escuchando cada gemido incitante que escapaba de la boca de su doncella, quien se estremecía de placer ante cada acción de él.

— Vamos a la cama —sugirió limpiando con su mano el sudor que perlaba su frente, sintiendo como el corazón parecía que se le iba a escapar del pecho.

Ella sonrió y con un rápido movimiento se colgó a la cadera de él abrazándolo con las piernas, mientras sus manos sujetaban su rostro y sus bocas volvían a encontrarse en beso ansioso. Link la sujeto con firmeza y mientras se besaban avanzó tratando de traer a su memoria el dichoso catre, porque a tientas tendría que llegar a el.

Cortaron aquel beso para mirarse vigorosamente y con cuidado deposito el cuerpo de la muchacha en la dura superficie, curiosamente la cama estaba construida del mismo material que todo el cuarto, no era como los blandos colchones de agua que solían usar en las habitaciones de los huéspedes, pero no les importo, más tarde buscaría entre sus pertenencias algo para que se cubrieran y para hacer un poco más cómoda esas noches que pasarían en el reino Zora.

Apoyó sus manos a los costados del cuerpo de ella, para no recargar su peso sobre la muchacha, y entonces ella lo jaló, para tomar posesión de su boca, besándolo ansiosamente, mientras sus manos quitaban el amarre que mantenía el pelo de él en una colita. Los cabellos del chico cayeron por entre sus hombros y Zelda enredó sus manos en ellos, suspirando con cada roce que mantenían sus cuerpos ardientes y ávidos por llegar más lejos.

— Quiero... sentirte —le rogo mordiendo el labio inferior del guerrero.

Link le devolvió una sonrisa extasiada y renovando ese beso acabo con esa tortura, acoplando su cuerpo al de ella en una nueva unión. La Princesa ahogó un gritito entre besos y el Hyliano se adentró con firmeza en ella, oficiando bajo ese cielo iluminado por el resplandor de los cristales el fervor de ese amor que trascendía el tiempo, la belleza de ser apresado en ese íntimo contacto, ardiente y placentero. Los lapsos se quebraron y aquel dulce vaivén se prolongó hasta que sus músculos se tensaron… hasta que sus exclamaciones no podían llegar más lejos y él colmo aquel refugió cálido, fusionando sus esencias una vez más y rindiéndose ante esa insólita sensación que los hizo estremecerse recia y potentemente justo antes de terminar exhaustos.

La admiró, como tantas otras veces y a través de sus ojos pudo ver el reflejo de su propia alma, la amaba tanto y aquellos intensos orbes esmeralda lo cautivaban con una dulzura inexplicable, mientras su hermosa sonrisa llenaba su pecho de una emoción cálida e increíblemente embelesante.

Beso la frente de la muchacha con cariño y se recostó junto a ella atrapando su menudo cuerpo en un abrazo, al tiempo que ella se acurrucaba junto a él y estuvieron así largo rato, recuperando el aliento y normalizando sus galopantes corazones.

— Traeré algo para cubrirte —le susurro muy suavecito enredando sus dedos en sus cabellos.

Ella no le respondió, solo se movió un poquito buscando el calor del cuerpo de él mientras suspiraba pausadamente.

— ¿Zelda? —La llamó bajito mientras se acomodaba un poco para poder mirarla.

Y entonces no pudo más que sonreír como atontado al verla refunfuñar entre sus sueños al sentir que él se alejaba parcialmente, era como si le reclamara que no podía moverse, que su cuerpo era de su propiedad y debía estar allí junto a ella.

— Mi "princesita" —susurro volviendo a besar su frente y con cuidado la acomodó para poder escapar de sus brazos— volveré enseguida.

Si dormían como estaban seguro ambos pescarían un resfrío. Con prisa trajo lo que encontró para cubrirla y volvió a acomodarla sobre su pecho, abrazándola cariñosamente, sintiendo como ella enredaba sus brazos en su cuello y parecía ronronearle junto a su oído.

— Descansa...

Admiró las danzantes luces de colores suaves y fríos, sus cuerpos reflejados en el cristal del techo abrazados bajo la manta y esa bonita sonrisa en el rostro de ella, acurrucada sobre él. Cerró sus ojos y comenzó a escuchar el tranquilizante ruido del agua corriendo, las constantes gotitas cayendo sobre el balcón y los ruidos propios de la noche... la brisa bresca aullando con calma y muy a lo lejos el casi apenas audible barrito de la bestia.

Como añoraba que las noches como esta se repitieran una y otra vez, que la sonrisa de ella se mantuviera impune frente al tiempo y que de una vez por todas esa oscuridad se alejara para siempre de ella, de sus sueños, de sus sentidos y sus recuerdos.

Pero el pasado volvía a ellos... inevitablemente.

Al menos hoy, no era uno de esos días.

Continuará…


Y como dice claramente el final… el pasado vuelve a ellos una y otra vez XD, por eso 9w9 las "Iras" volverán a hacer de las suyas en esta historia XDD y el clan Yiga y todos los#%$!#&%/ de su madre… que los separaron 100 años atrás jajaja.

Antes de despedirme, como siempre, quiero agradecer a todos los que siguen esta historia en especial a los que comentaron el cap extra anterior XP, que supongo ya sabían que terminaría en esto jajajaja, muchas gracias a Fox McCloude, Yahab, Goddess Artemiss y Mud-chan, en verdad agradezco su apoyo y bueno… porque ustedes lo pidieron y se unirán conmigo al lado oscuro de la fuerza XD les dedico este lemon jajajaja

¡Saludos para todos!