Siento la demora x-x, subí este primero, pero luego actualizaré "El secreto de la rosa" me atrasé con la actualización XD porque estuve haciendo turno de noche dos semanas en la clínica x-x, después de subir ese actualizaré "UHPH", así que pronto me estarán viendo por aquí XD
Sin mucho que decir… los dejo con el fic hasta el final del cap XD
LA LEYENDA DE ZELDA: "Sangre de campeón"
En el capítulo anterior…
No había visto devoción más grande transmitida en una mirada como la que él le dedicaba, ni tampoco había conocido sonrisa más encantadora, como la de aquella dama que danzaba alegre junto a su amado.
Por esa noche, aquella luna espectral acompañada de un manto de titilantes lucecillas parecía colmar de sueños hermosos la noche, y el lamento de la bestia se hacía lejano, opacado por los estribillos de aquella simpática melodía, que llenaba de alegría y energía la estancia.
Atiborrando cada rincón de una falsa serenidad.
.-.-.-. Capítulo 4: El secreto del Príncipe .-.-.-.
La luz proveniente del exterior lo saco de su placido sueño, con pereza estiro sus miembros al tiempo que daba un largo bostezo, tratando vanamente de alejar la pereza de sus sentidos. Inconscientemente y aún sin abrir sus ojos, busco a tientas el cuerpo de la muchacha, recorrió la superficie a su costado y sintió ese incontrolable miedo al no encontrarla.
Sobresaltado de levantó, y aquella sensación de angustia se acrecentó en su pecho al corroborar que ella no estaba allí, ni en la cama, ni en ninguna parte del cuarto.
Se froto los ojos y examinó con más cuidado el lugar donde estaba, recordando que en ese momento se encontraban en la región Zora y...
Los colores se le subieron a la cabeza y queriendo calmarse abrazo sus piernas y escondió su rostro. Al menos sabía que Zelda no estaría en peligro dentro del reino Zora, así que fuera donde fuera que estuviera, no debía preocuparte tanto.
— ¡Heyyy Link!
Escuchó que lo llamaban fuerte y claro, aquella voz le era indudablemente conocida.
— ¡Bello durmiente, ya amaneció!
Una gotita de sudor frío recorrió su cien, era obvio que el Príncipe quería sacarlo de sus casillas. Pero respiró hondo y espero la siguiente oratoria, aunque... justo en ese momento pudo escuchar la melodiosa risita de ella...
¿Sidon y Zelda estaban juntos de temprano?
Y nuevamente los celos se apoderaron de él, quizás había sido este mismo mezquino sentimiento el que lo había impulsado la noche anterior a llevar ese encuentro con tanto apremio. Su corazón comenzó a acelerarse y él agito rápidamente su cabeza tratando de concentrarse en otra cosa.
De un brinco se levantó, y se encamino rápido hasta el balcón, olvidando que estaba completamente desnudo. Pero necesitaba comprobar con sus propios ojos lo que estaba sucediendo. Se asomó raudo y veloz y vio como la cara de ella se enrojecía al tiempo que la cubría con sus dos manos al verlo, y Sidon soltaba a reír divertido al ver la reacción de ella y la evidente desnudez del chico, al menos las piedras que formaban el barandal del balcón cubrían parcialmente sus partes nobles. Pero, aun así, rojo como tomate maduro al percatarse de su imprudencia, se cubrió su entrepierna con sus manos y de alejo un poco del borde.
— ¡No sabía que a los Hylianos les gustaba dormir en cueros! —Exclamó entre risas.
Zelda estaba aún más roja que antes, era demasiado "obvio" que era lo que había pasado para que el elegido Hyliano saliera a relucir su atuendo más "aguerrido" a esas horas de la mañana, y ella no podía con la vergüenza.
El guerrero volvió a ingresar en el cuarto, con la prisa se había hasta mojado con la cortina de agua que caía, al haber retrocedido sin pensar había terminado chocando contra la pared que llevaba el agua. Rápido como pudo se secó el cuerpo, dejando sus cabellos húmedos y alborotados, e inmediatamente se atavió sus ropas, la túnica del campeón para ser más exactos. Le tenía un aprecio único a aquella prenda, porque bien sabía que la Princesa las había diseñado especialmente para cada campeón. Volvió a asomarse por el balcón y dando un brinco salto al vacío abriendo la paravela unos instantes antes de caer al suelo.
— Lo siento... me quede dormido —se disculpó rápidamente mirando de reojo a su Princesa que en ese instante evitaba su mirada, aun notoriamente abochornada.
— En compañía de Zelda hemos ido a darle un vistazo a Vah Ruta —le explicó Sidon dándole unas palmaditas a la espalda de Link— nos encontramos temprano junto al embalse oriental, fue una casualidad que pensáramos lo mismo.
Link volvió a sentir una puñalada en el pecho y se reusó a perder la batalla visual, tratando disimuladamente de llamar la atención de ella.
¿Por qué no lo habrá despertado?
— Ya veo...
Murmuró tratando de no sonar muy seco.
— Si... lo extraño es que Zelda me comentaba que no había podido seguir durmiendo porque vio algo terrible en sus sueños.
— ¿Qué? —Ella pareció evitar aún más su mirada y Link inevitablemente busco en los ojos de Sidon una explicación.
— Lo que oyes, amigo —le insistió Sidon sabiendo que ahora tenía la total atención del Hyliano— tenemos la terrible sospecha de que algo muy malo se encuentra al interior de la bestia, pero está cerrada... lo hemos comprobado... ni siquiera la escotilla superior se encuentra habilitada.
No podía seguir sin saber lo que ella había visto en aquel sueño. Y sin decir palabra alguna, se acercó a la muda muchacha y sujetando su rostro la obligo a mirarlo.
— ¿Qué fue lo que viste?
— Algo horrible... no quiero hablar de ello —le respondió aún sin enfrentar su mirada.
— ¿Por qué no me despertaste?
— No era necesario... basta con uno que este en vela... si tenemos que enfrentarnos a algo peligroso cuando consigamos ingresar en Vah Ruta, pensé que era más prudente que estuvieras descansado, además... fue sólo una pesadilla —trato de no volver a traer a su mente aquellas imágenes, la horrible sensación que recorría su cuerpo no podía apartarla tan fácilmente, aquello que había visto lo había vivido como algo muy real.
— No quiero que sigas enfrentando esto sola —le pidió preocupado, como lo había pensado... ciertamente no había forma de escapar al pasado, este seguía atormentándola— por favor... no vuelvas a irte así, estamos juntos en esto... juntos vamos a resolver lo que sea que esté pasando.
Por primera vez en el día volvió a mirarlo a los ojos, su mirada preocupada evidenciaba el peso y la angustia que en esos momentos estaba cargando. Sabía perfectamente que no era justo ocultarle cosas a él, pero ¿en algo ayudaría que se enterara lo que había visto en su inconsciencia? Sólo era una pesadilla o eso quería creer. Entonces, le asintió en silencio.
— Perdón —susurró apoyando una de sus manos en la mejilla de él— dejémoslo como que estamos a mano, por la vergüenza que me hiciste pasar recién —esto último se lo dijo muy bajito contra su oído, haciendo que el chico se sonrojara inevitablemente.
La Princesa sonrió divertida y alejando las funestas imágenes y ese extraño dolor en su cuerpo, sin más volvió a acercarse a Sidon, sabía que había algo que él no les había dicho.
— Veo que ya resolvieron sus diferencias —bromeó agitando su mano justo delante de su rostro.
— ¿Y tú? Además de la situación con la bestia... hay algo que te tiene inquieto desde temprano, ¿no? —le pregunto creyendo que ahora que Link estaba presente, quizás él le revelaría la verdad de aquello que había venido a hacer.
— Ohhh no es nada —sonrió nervioso, sabia los ojos inquisitivos de la jovencita podían leer su mente, o al menos eso era lo que sentía.
— Ahora que lo mencionas —intervino en la conversación poco después de mirar detenidamente a Sidon— ¿por qué cargas con una botella?
El Príncipe Zora se sobresaltó al sentirse repentinamente acorralado por sus amigos, no había esperado que Link se fijara en ese "detallido".
— Ohhh... que cosas... —se rasco nervioso la cabeza— no sé que hace aquí.
— Pero tiene un papel en el interior —Insistió Zelda acercándose al joven Zora para examinar la botellita con más detenimiento.
— ¿Estas bien, amigo?
El nerviosismo no pudo con él y luego de sentir como una gotita de sudor frío se deslizaba por sus pulidas escamas suspiró resignado.
— Es... es... —tartamudeo ligeramente, le costaba un poco admitir lo que había venido a hacer tan temprano, ciertamente no había esperado encontrarse con la Princesa— es una carta.
— ¿En una botella?
— ¿Han escuchado hablar de las historias que dicen que los mensajes en una botella pueden viajar inclusive al más allá o a través del tiempo?
— No… nunca había oído acerca de eso —le respondió Link rascándose la cabeza un tanto ofuscado por la profundidad de la pregunta.
— Bueno... hice esto con la esperanza de que mis sentimientos alcanzaran a alguien que ya no está en este mundo.
— ¿Mipha? —Preguntó con un dejo de duda la Princesa.
— No... es una carta de amor —bajo la mirada y tomó la botellita entre sus manos jugueteando con ella aún nervioso— un amor no correspondido.
— Sidon... tu...
— Link... no le cuentes esto a mi padre —le suplicó revelándoles a ellos que esto que les contaba era un secreto que sólo él mantenía—. Aún piensa que alguna de mis admiradoras se convertirá en la futura reina Zora, no tiene idea que la chica de la que me enamore ni siquiera pertenece a este reino.
— Pero... ¿Qué fue lo que paso? —la confusión aún se podía ver reflejado en sus ojos esmeralda, no podía creer que al igual que Mipha, Sidon también tuviera un amor no correspondido.
— Es una larga historia... quizás... —suspiró nuevamente y miró a sus huéspedes extranjeros, quizás había llegado el momento de dejar de cargar este peso él sólo, posiblemente Link y Zelda, quienes habían vivido en carne propia las consecuencias del cataclismo podrían congeniar con su sentir— acompáñenme... hay algo que me gustaría que vieran.
Los Hylianos intercambiaron miradas y luego de un segundo volvieron a posarlas en Sidon, asintiendo juntos.
El Príncipe de los Zoras los guio hasta la parte baja del reino, justo al fondo del escarpado terreno, avanzaron con cuidado tratando de no caer al agua, pero Sidon les dejo claro que para seguir luego con sus investigaciones deberían ambos ataviarse algo más adecuado para la zona, sino... estarían todo lo que les restaba del día con las ropas y el cuerpo húmedo.
Esquivando a los guardias que hacían su paseo rutinario por la zona, se lanzaron los tres al agua, Sidon nado delante, seguidos por Zelda y Link, hasta alcanzar una parte del terreno donde parecía haber un "camino", aunque en realidad era sólo una fisura en el terreno por donde corría el agua de la cascada que se encontraba a tan sólo unos metros.
— Es aquí.
— No veo nada aquí, Sidon.
El Príncipe soltó una risita recuperando parcialmente su acostumbrado buen humor.
— No sería un lugar "secreto" si lo notaras a primera vista.
Zelda sonrió divertida y Link se sonrojo ligeramente, quizás debía tratar de controlar su lengua antes de disparar lo primero que se le pasara por la cabeza, sino... seguiría quedando como tonto frente a su Princesa.
— Vamos... síganme...
Y Avanzó nuevamente, dio sólo un paso al interior del flujo de agua, cuando todo su enorme cuerpo desapareció, casi como si fuera arte de magia. Zelda pretendía seguirlo, pero Link la detuvo e insistió en ir primero para evaluar el terreno. Sin más el Hyliano se adelantó y para su sorpresa al dar el primer paso cayó por un estrecho agujero cayendo nuevamente a una poza de agua en una zona inferior, la misma que amortiguo su caída.
El agua lo envolvió y aunque había aguantado la respiración, con la impresión había terminado tragando un poco de agua, por lo que al emerger con toda el agua aun cayéndole encima, nado un poco alejándose de la cascada y tosió una y otra vez sintiendo como le raspaba la garganta horriblemente.
— ¡Demonios Sidon! ¡Podrías habernos avisado!
El Zora soltó una fuerte carcajada aún en medio del agua, estaba a tan sólo unos tres metros de donde Link había caído.
— Pensé que el campeón Hyliano podría enfrentar una pequeña caída.
— Muy gracioso —dijo luego de volver a toser— ¡Zelda toma una buena bocanada de aire antes de lanzarte, hay más agua acá abajo!
— ¡Copiado!
Se escuchó el eco de la voz de la Princesa y un instante después el cuerpo de la chica cayó por el afluente sumergiéndose en la zona de agua de la gruta. Debajo del agua abrió sus ojos y nado un poco para emerger justo delante de Link.
— ¿Todo bien?
— Excelente —le sonrió mientras volvía a acomodar la trabita en los rebeldes mechones de cabello ahora mojados que caían sobre su frente— vaya Sidon... que escondite más increíble —le comentó enseguida al Zora habiendo dado un rápido vistazo a la zona.
Habían bajado a través de la cascada, llegando a una cueva subterránea o una especia de gruta muy bien oculta, porque sobre el techo tenía zonas donde la roca se disipaba y dejaba aparentemente ingresar la luz de alguna hora del día o la noche, pero al menos en ese momento no se vía nada, sólo había un par de cristales luminosos que aún mantenían su brillo, pero la pared estaba revestida de miles de trozos de la gema, por lo que probablemente, como el cuarto donde había pasado la noche, en algún momento toda la gruta era cargada de luminosidad y brillo. El agua se extendía unos cuantos metros y luego la roca se elevaba, dejando un camino de oscuridad. En una de las esquinas había unas antorchas y una montañita de pedregones.
Sidon salió del agua con un brinco y sacudiéndose la humedad, tomó la antorcha, la piedra y una espada Zora que cargaba, haciendo chocar la roca contra el metal, consiguiendo chispitas que encendieron la parte superior de la antorcha, ayudando a iluminar el lugar con un fuego azulado. Probablemente el combustible que usaban los Zoras era muy similar al que usaron los antiguos Sheikah para revestir sus santuarios de aquella "luz sagrada", de esa llama curiosamente azulina.
Link dio dos brazadas llegando a la orilla y una vez de pie en la zona rocosa extendió su brazo hacia Zelda para ayudarla a salir del agua. Con un jaloncito al instante siguiente la tuvo entre sus brazos y con una sonrisa coqueta bajo traviesamente por sus caderas.
— Sidon va a perderse —lo regañó, soltándose de su agarre para disponerse a avanzar.
Su atuendo de viaje totalmente empapado se le pegaba al cuerpo como una segunda piel y Link evidentemente lo había notado, como también se había percatado que el Príncipe Zora se había adentrado por el túnel rocoso, dejando solo un suave halo de aquella luz proveniente de la antorcha tras su espalda y una sombra titilante.
Link suspiró y mordió suavemente su labio inferior, viendo como ella se escapaba de sus manos y dando pasos rápidos se adentraba en el túnel para alcanzar al Zora. Golpeo sus mejillas con sus palmas, tratando de recuperar la cordura, no sabía que era lo le sucedía, pero desde que habían llegado al reino Zora algo en ella lo tenía como embobado, más de lo acostumbrado. O quizás era esa rara mezcla de sentimientos las que no lo dejaban en paz, pero fuera lo que fuera, no podía quitarle los ojos de encima a la Princesa.
Al final del estrecho corredor llegaron a una zona un poco más amplia, donde había tallado en la piedra una especie de sofá de tres cuerpos algo "rustico", unas banquitas, unas pequeñas mesitas, un baúl grande hecho de madera y grandes cintas de latón envolviéndolo, con un aspecto propio de "piratas".
— Este es mi lugar secreto —declaró acomodando la antorcha en uno de los pilares que habían repartidos por el lugar— al menos aquí puedo estar completamente solo, sin presiones, sin admiradoras... sin deberes reales.
— ¿Estas bien Sidon?
Zelda miraba fijamente al Zora, quien se había vuelto a detener y acariciaba lo que parecía ser una lanza, la que reposaba sobre un mostrador de armas en la pared con decoraciones muy propias de la región.
— Después del cataclismo, nada volvió a ser como antes... —empezó a relatar pausadamente sin mirar a los Hylianos— las tierras se volvieron peligrosas y los monstruos empezaron a organizarse, establecieron bases muy cerca de las aldeas, y aún los reinos más grandes y poderosos vieron mermadas sus funciones con este hecho, los habitantes vivían aterrados y el temor se extendió por la tierra... el tiempo paso implacablemente y la situación se volvió cada vez peor... entonces yo y un grupo de guerreros Zoras decidimos encargarnos de mantener a raya a los monstruos del reino, pero en medida que nuestras victorias enaltecieron nuestras hazañas nos volvimos hozados... nos aventuramos a ir más allá... entonces comenzamos a relacionamos con otras aldeas, con otros guerreros como nosotros.
Zelda apretó con fuerza sus puños, le dolía escuchar cada palabra, saber que todo el reino había vivido la agonía y el miedo, que a pesar de su lucha por contener el poder maligno de Ganon, nada de lo que había hecho había ayudado a aliviar el dolor de Hyrule... su batalla debió terminar cien años atrás y no había sido así... por mucho que se habían preparado... no lo habían conseguido... ella no había conseguido cumplir con su deber a tiempo.
El Hyliano apoyó su mano sobre el hombro de la muchacha y le sonrió, sabía perfectamente que era lo que estaba pensando en ese momento, la conocía demasiado bien. Zelda le devolvió una tenue sonrisa y poso su mano derecha sobre la que Link tenía apoyada en su hombro izquierdo, como queriendo decirle que estaba bien.
— Fue allí cuando la conocí... a ella y a todo el grupo de Sheikah que formaban parte de una pequeña organización que trataban de conseguir la tranquilidad para Kakariko, tal como nosotros lo hacíamos.
— ¿Te enamoraste de una Sheikah? —Link despego su mirada de la Princesa y la clavó sobre el Zora, aquello realmente lo había tomado por sorpresa.
— Entablamos una bonita amistad, con ella y todo el grupo, y sin darme cuenta mi corazón fue siendo cautivado por su valor, su forma tan espontanea de ser, su inigualable optimismo... era una chica muy especial.
— ¿Qué fue lo que paso Sidon? —Hasta ahora el joven Zora se había referido a la "misteriosa" muchacha siempre en pasado, les había dicho inclusive que ya no estaba en este mundo. Pero hasta ahora había mantenido en el misterio el desenlace de la historia.
— Bueno... —se volteó y ambos Hylianos pudieron notar como sus ojos ambarinos habían adquirido un extraño brillo, las pequeñas lágrimas se acumulaban en la comisura de sus ojos y sus labios los mantenía fuertemente apretados, parecía que le estaba constato trabajo hablar—. Esa noche había una fuerte tormenta, estábamos sobre la torre de Lanayru y un halcón se acercó a nuestra posición con una nota entre sus patas, de esa forma nos comunicábamos.
— Sidon... —Link se había acercado y golpeando suavemente el brazo del Zora le trató de dar ánimos, nunca había visto ese semblante en él.
— Tratamos de llegar tan rápido como pudimos a su posición, pero cuando alcanzamos su campamento ya era tarde... los monstruos habían acabado con todo... y no había rastros de ninguno.
— ¿Sus cuerpos no estaban ahí?
— No había nada... solos las armas.
Sidon avanzó hasta el sofá y dejo caer su cuerpo en él, al mismo tiempo que llevaba ambas manos a su frente, como si le doliera la cabeza. Zelda cubrió sus labios con una de sus manos y trató de contener las lágrimas, a pesar de saber como concluía esa historia antes de que comenzara el relato, ver al joven así de afectado e imaginarse la angustia de ese día había calado profundamente en su pecho, inevitablemente recordó el día donde Ganon los había derrotado, donde los campeones cayeron ante su poder y donde todas sus investigaciones fueron tiradas a la basura cuando las bestias y los guardianes se pusieron en contra del reino destruyéndolo todo.
— Pero Sidon... quizás... —se cayó al sentir como Zelda jalaba su brazo y movía su cabeza en señal de negación, como si le estuviera diciendo que no siguiera.
Y es que quizás era preferible no sembrar la incertidumbre en medio de ese desenlace, probablemente Sidon había pasado mucho tiempo buscándolos, tratando de encontrar alguna pista o algún rastro, albergando la esperanza de que aún pudieran estar con vida y si a estas alturas aún no había conseguido noticias, era porque probablemente todo había acabado.
— Le escribí una carta para confesarle mis sentimientos —tomo la botellita entre sus manos y sonrió con melancolía— quizás el río Zora pueda alcanzarla, donde sea que este.
— Claro que si, Sidon —se acercó al chico hincándose justo delante de él, apoyando sus manos sobre las piernas del Zora.
Sidon levantó su mirada y observó la mirada de la Princesa, y devolviéndole esa afable sonrisa que ella le dedicaba apoyo sus manos sobre las de la chica. Fue entonces cuando se percató de algo que hasta ese momento había pasado por alto.
— Están empapados.
— Te recuerdo que eso es tu culpa —Link se cruzó de brazos y sonrió, rompiendo aquel momento tenso que se había formado tras la confesión del Príncipe.
— ¡Tengo una idea! —se limpió el rostro con sus manos y se levantó, sorprendiendo a Zelda quien cayo sentada por el repentino movimiento del Zora.
Link se hincó junto a la chica y ella agitando una de sus manos le indico que todo estaba bien.
— ¿Qué buscas Sidon? —atino a preguntar al ver como él se afanaba por abrir el baúl y revolver las cosas que tenía adentro.
— ¡Esto! —elevó una curiosa prenda mostrándosela a los Hylianos.
Era una especie de vestido de un rosa llamativo intercalado con un color lavanda hecho de un material extraño, con piezas de armaduras de acero para cubrir los hombros, una pechera femenina, muñequeras y tobilleras para brazos y piernas y un cubre frente, todo el conjunto venía con incrustaciones de piedras preciosas; zafiros, agua marinas y esmeraldas, y un bonito decorado en acero que dibujaba figuras ondeantes y medias lunas, diseños muy característicos en la región.
— ¿Quieres que nos pongamos vestidos? —Link no podía creer lo que veía.
Sidon soltó una carcajada al ver el rostro perplejo del Hyliano, seguro estaba pensando que esto era parte de sus bromas.
— Tú no Link —dijo entre risas— este conjunto es para Zelda, tú puedes ponerte la armadura Zora que te heredo mi hermana.
— No es necesario Sidon...
— ¡Claro que si Princesa! —de dos zancadas alcanzo a los chicos y le extendió las prendas a la muchacha— con esto mantendrás tu cuerpo seco y además te servirá de protección antes cualquier eventualidad... después de todo, no sabemos a que vamos a enfrentarnos.
— Tienes razón —se levantó sujetando las prendas que Sidon le ofrecía.
— Seguro te sentara muy bien —agregó con una amplia sonrisa— el diseño es de mi completa autoría —parecía orgulloso de ello, tanto que la sonrisa no se le quitaba de la cara.
Al menos el buen ánimo y su tan característica sonrisa la había recuperado.
Link miró la escena con una única duda cruzando su mente, se preguntaba si aquellas prendas eran como las que Mipha le había hecho, si acaso Sidon había diseñado aquella armadura pensando en la muchacha que le gustaba, pero fuera cual fuera el origen del traje, prefirió guardar aquella duda en su mente y no indagar más en el tema.
— ¿Y bien? ¿Que están esperando? —Zelda los miro con reproche a ambos, que estaban muy acomodados mirando cada uno de sus movimientos— No pretenderán que les haga un show mientras me cambio —insistió al tiempo llevaba una de sus manos a la cadera— dense la vuelta par de pervertidos.
Link y Sidon de sonrojaron a mas no poder, evidentemente ninguno había reparado en el hecho de que el espacio donde estaban no tenía un sitio donde ella pudiera cambiarse "en privado". Y sin decir palabra alguna se giraron aun con la vergüenza a flor de piel. Aunque Link estuvo tentado a dar una miradita rápida en más de una ocasión, le intrigaba demasiado el hecho de saber como se le vería un atuendo así a ella, además... ¿qué talento podría tener Sidon para la alta costura? Seguro el traje le quedaba terrible, y en verdad esperaba poder aguantarse la risa sino ella iba a colgarlo por burlarse. Al menos él se sentía un poco ridículo usando la malla que Mipha le había diseñado.
— ¿Porque esa sonrisa boba? —Sidon hablo bajito para que solo Link pudiera escucharlo, estaban ambos sentaditos en el suelo dándole la espalda a la Princesa como si fueran dos niños regañados y cumplían obedientemente el castigo.
— Me hace gracia imaginarme a Zelda con un atuendo Zora —respondió encogiéndose de hombros.
— ¿Cuánto quieres apostar a que cuando la veas te dejara mudo?
Los labios de Link dibujaron una sonrisa chueca, y el arco que marcaron sus cejas parecían decir "¿de verdad quieres apostar?"
— Hecho... ¿Cuántos pedregones luminosos o prefieres los zafiros?
Sidon soltó una risilla disimulada y se acercó aún más.
— Qué piedras ni que nada —se froto las manos con ansiedad y volvió a hablar bajito— un reto es más adecuado.
— Con que un reto ¿eh?
— Claro… un reto de aquellos que pueden dejarte en vergüenza.
— Viniendo de ti, ya lo creo que sí.
Ambos soltaron a reír, como si lo que estuvieran hablando fuera de lo más gracioso de la vida.
— ¿Qué se traen ustedes? —Zelda había alzado su voz al escuchar la risotada que tenía el par de muchachos que parecían planear cosas bobas… cosas de chicos como decía ella.
Para ese momento ya tenía el atuendo completo, y cuando los dos sin querer se dieron la vuelta para verla quedaron impactados con la primera visión, en especial Link, que evidentemente se había esperado TODO, menos aquello que en esos momentos estaba viendo.
— ¡WOW! ¡Te vez esplendida! —Sidon se levantó emocionado y alcanzó a la muchacha para examinar el traje más de cerca— solo falta un pequeño detalle, rebusco nuevamente entre las cosas del baúl hasta encontrar lo que parecía ser una pequeña pulserita de perlas— deberías sujetarte el cabello, en combate el pelo puede serte molesto —sonrió.
Zelda observó curiosa el objeto y antes de aceptarlo trenzo rápidamente su cabello en una única trenza y luego sujeto todo con el objeto que Sidon le ofrecía.
— Gracias.
Hasta ese momento Link no se había pronunciado, si antes no le había sido posible quitarle los ojos de encima a la Princesa, ahora sí que no podía, de pronto sintió como si toda la sangre se le subiera a la cabeza y por un momento temió por terminar con una hemorragia nasal, pero respiró pausado y trato de controlarse en otra cosa, de verdad lo estaba intentando, aunque… "esplendida", quizás no era la palabra que él hubiera usado para describir el actual atuendo de la chica, no sabía como diablos pero… ante su mirada no podía creer lo sexy y adorable que se veía, ni siquiera sabía si ambas palabras podían congeniar en una misma frase, pero seguro en ella todo podía ser posible.
Con aquel traje tenía la apariencia de una guerrera Zora, hermosa y atrevida, era como una sirena de mirada cautivadora. Su mirada la recorrió una y otra vez de pies a cabeza, deteniéndose en aquel pronunciado escote en su pierna, apretando con fuerza uno de sus puños sintió como algo en él le pedía a gritos tantear con su propia mano aquel sensual escote… subiría con lentitud por su muslo disfrutando cada centímetro de su piel, mientras su mirada se perdería en aquella bonita curvatura que dibujaban sus pechos, bien sujetos y levantados por esa pechera, que se acoplaba a ella tan bien que casi no podía creerlo.
— ¡Oye Link… parece que mi creación si te dejo mudo! —Y soltó a reír de buena gana, no podía ser más gracioso ver la expresión aturdida del chico y la vergüenza de la Princesa en un mismo cuadro.
Ella le dio una mirada de soslayó al Hyliano y aun tratando de acostumbrarse a los ropajes, se le acercó, hincándose frente al hipnotizado Link.
— ¿Me veo extraña?
La escuchó preguntarle en un tonito que no le pudo parecer más adorable y es que esa mirada enmarcada por sus sonrosadas mejillas lo hicieron caer en cuenta del pequeñísimo cristal esmeralda que colgaba desde el protector de frente, el que hacia curiosamente juego con su mirada.
— ¿Y bien Link? ¿No le vas a decir nada? —Y allí estaba Sidon nuevamente haciendo de las suyas.
No quería que se le acercara… no así… de verdad estaba perdiendo el control de su cuerpo y su labia brillaba por su ausencia… "que gran momento para perder el habla" pensó.
— Creo que tomaré eso como una victoria para mí —esbozó una amplia y brillante sonrisa al tiempo que Zelda lo miraba a él y a Link respectivamente un tanto "extrañada".
De pronto sentía como si había algo que se había perdido en esa conversación. ¿Qué diablos tramaban ese parcito?
¡No era justo! ¡Había perdido total y absolutamente de la forma más vil que podía haber imaginado! ¡Sidon era un tramposo! Estaba demasiado confiado, y quizás podría haber sospechado, pero… ¿Cómo se iba a imaginar que un traje Zora se le iba a ver así a Zelda? Volvió a mirarla a ella y sus mejillas se encendieron fuertemente al tiempo que trataba de hilar sus primeras silabas atragantadas en su garganta.
— Te… te… te ves… —no sabía que palabra usar para no parecer un completo depravado frente a ella, una chica con clase y sangre de reyes corriendo por sus venas, ¿Quién diablos era él para ser merecedor de una joven así? — Te ves hermosa… increíblemente hermosa.
Zelda se sonrojo más, y sonriendo tímidamente inclinó ligeramente su cabeza juntando sus manos nerviosas frente a su falda.
— Una hermosa guerrera Zora —completó Sidon con orgullo.
— Tendrán que enseñarme a usar algún arma, porque seguro con una cara bonita no derrotaré a ningún monstruo.
Entonces los tres soltaron a reír ante el comentario de la Princesa, que fuera de sus bromas, tenía bastante de acertado.
De pronto y en medio de ese ameno momento, Zelda pudo sentir una ligera presión en su hombro derecho, como si alguien hubiera posado su mano en el, se giró disimuladamente buscando al responsable, pero sólo pudo ver un ligero destello, que desapareció junto a un suave y preocupante murmullo.
— Deberías haber visto tu cara Link —Sidon seguía riendo.
— Admito que tú trabajo con el traje es excelente, Sidon.
— Chicos…
— Si Zelda no fuera la Princesa de Hyrule, le rogaría para que se uniera a nuestros escoltas.
— Eso tendría que pasar sobre mi cadáver, ni loco dejaría a la Princesa en tus manos amigo.
— Bueno… podrían quedarse ambos —sonrió divertido.
Zelda dejo de escuchar la conversación que mantenían los jóvenes, de pronto todos sus sentidos parecían alertarle que algo no estaba bien. Ese extraño sueño, la advertencia del espíritu de Mipha, esa extraña y opresiva aura cargando el aire y de pronto el fuerte clamar de la bestia. Su mirada se clavó sobre las pocas cosas que estaba sobre los muebles, notando como estas se movían suavemente de forma oscilante… estaba… ¿estaba temblando?
Y entonces Vah Ruta volvió a pronunciarse con un barrito aún más intenso, como si tratara inútilmente de contener aquello que no podía seguir conteniendo.
— Link… Sidon —se levantó sin mirar a ninguno, podía escuchar a lo lejos un ruido desconocido, era como si la tierra proclamara su poder y el sonido se hacía más y más intenso con cada segundo que pasaba.
— ¿Qué pasa Zelda? —Link también se incorporó notando el pálido semblante de la muchacha, por un instante creyó que iba a desmayarse.
— ¡Tenemos que salir de aquí!
Pero fue demasiado tarde, al segundo siguiente la tierra se sacudió con fuerza, siendo acompañada de un ruido horrendo y estremecedor, era como si de pronto estuvieran justo dentro de las fauces de una enorme bestia, pero el movimiento no se detuvo y su fuerza se acrecentó con el siguiente chillido de Vah Ruta.
Link sujeto a Zelda tratando de protegerla. Y la Princesa vio con horror como de pronto las piedras comenzaban a desprenderse del techo y las paredes, y la cueva se agrietaba dejando ingresar el agua a cada rincón.
— ¡Cuidado! —Gritó justo antes de empujar con fuerza al chico justo antes de que una de las piedras fuera a dar sobre ellos, destrozándose en el suelo.
Link cayó justo después de tratar de apoyar sus pies en tierra, pero con el movimiento del suelo le fue imposible mantener el equilibrio.
— ¡Zelda! —La llamó con fuerza temiendo lo peor. Pero se tranquilizó al ver que Sidon la había jalado, salvándole la vida.
— ¡Hay que salir de aquí! —Corrió tropezando hasta la posición donde Link se encontraba, llevando con él a la asustada muchacha.
— La salida está bloqueada —Zelda apuntó el lugar, y los tres pudieron ver como una verdadera pared de rocas había dejado totalmente cubierto el sector por donde ellos habían ingresado.
El agua seguía cayendo por todas partes, y rápidamente comenzaba a juntarse, si no hacían algo quedarían sepultados o por las rocas o por el agua, pero no había otra salida, por lo que tendrían que ingeniarse otra forma de escapar del lugar.
Y la bestia volvió a clamar con un desgarrador ímpetu, dejando que un funesto murmullo de caos se extendiera por el tranquilo reino Zora, expandiendo una ola de miedo e incertidumbre… y luego… el silencio gobernó acrecentando esa sensación inquietante, ese mensaje de devastación.
Continuará…
Siento mucho el largo del capítulo, sé que dije que trataría de hacerlos breves, XD pero… bueno :S algunos quedaron mas largos que otros x-x
El traje que describo en este capítulo pueden encontrarlo en mi Devianart o en mi Tumblr, lo subiré ahora mismo XD. La verdad es que he de confesar que todo este preámbulo… sólo lo hice porque quería que Zelda tuviera un atuendo Zora XDDDD, pero en verdad espero que el diseño del traje y el capítulo haya sido de su agrado T-T, al final 9w9 Sidon está siguiendo el mismo oscuro camino que su hermana XP, es de familia eso de enamorarse de quien no deben jajaja
Muchas gracias a todos quienes siguen este fic y comentaron el capítulo anterior (bueno XD el extra anterior), como quizás se dieron cuenta, me salte los extras y en el inicio use el final del capítulo tres, pero en parte 9w9 igual deje entrever que paso algo jajaja XD para los que no leyeron el extra del lemon. Le dejo un especial saludo a Goddess Artemiss, Princess-Diarist, Fox McCloude y Yahab, muchísimas gracias por su apoyo :"") son un amosh!
Saludos!
