¡Volví!
Lamento la tardanza x-x tanto fic XD y tan poco tiempo me cuesta equilibrarlo XP, pero… algún día lograré ponerme al día XDD sé que lo lograré.
Me disculpo de antemano si sale algún dedazo o algo raro XD, reviso… siempre reviso... pero siempre se me pasan cosas.
Advertencia: Este capítulo contiene spoliler del dlc2.
Sin más… los dejo con el fic…
LA LEYENDA DE ZELDA: "Sangre de campeón"
En el capítulo anterior…
— La salida está bloqueada —Zelda apuntó el lugar, y los tres pudieron ver como una verdadera pared de rocas había dejado totalmente cubierto el sector por donde ellos habían ingresado.
El agua seguía cayendo por todas partes, y rápidamente comenzaba a juntarse, si no hacían algo quedarían sepultados o por las rocas o por el agua, pero no había otra salida, por lo que tendrían que ingeniarse otra forma de escapar del lugar.
Y la bestia volvió a clamar con un desgarrador ímpetu, dejando que un funesto murmullo de caos se extendiera por el tranquilo reino Zora, expandiendo una ola de miedo e incertidumbre… y luego… el silencio gobernó acrecentando esa sensación inquietante, ese mensaje de devastación.
.-.-.-. Capítulo 5: Lágrimas de papel .-.-.-.
El agua caía a un ritmo constante y el sonido del líquido revolviéndose a su alrededor era todo lo que podían escuchar, las antorchas se habían extinguido y ahora una oscuridad hostil era todo lo que reinaba en aquel sarcófago de piedra. Estaban atrapados, era como una sepultura... quedarían sumergidos bajo el agua si no hacían algo para detenerla o para escapar, pero la entrada estaba sellada.
Link busco a tientas a la muchacha, increíblemente aquel pasivo momento se había transformado en algo verdaderamente peligroso, tenía que sacarla de aquí... sea como sea tenía que hacerlo.
Y el agua ya estaba cubriendo hasta la altura del pecho de los Hylianos. Sidon era mucho más alto que ambos, así que a él el agua lo cubría solo hasta la cintura.
— Zelda —la llamó angustiado, topándose con Sidon.
Había sujetado el brazo escamoso del Príncipe, quien en ese momento se arrepentía profundamente de haber traído hasta este lugar a los muchachos.
— Lo siento Link... yo tengo la culpa...
— No digas tonterías Sidon, saldremos de este lugar —trato de calmarlo, seguramente en este momento el príncipe estaba en shock—. Vamos... tenemos que encontrar otra salida.
El zora sacudió su cabeza y recuperó la compostura, por un segundo había creído ver a su hermana justo un segundo antes de que las luces de apagaran, y aquello, más la situación actual lo habían alterado enormemente. Aún le dolía la muerte de Mipha, hasta que Link entro en la bestia aún entre su pueblo, su padre e inclusive él existía una vana esperanza de que estuviera atrapada, que de alguna manera pudieran recuperarla, pero ella había desaparecido sin siquiera dejar rastro, ni siquiera habían podido darle una sepultura como era debido, sólo… sólo la habían perdido.
Volvió a agitar su cabeza y se concentró en el presente, estaban en problemas, y si no conseguían salir de aquí ellos correrían el mismo destino de su hermana.
— ¿Dónde está Zelda? —Sidon también comenzo a tratar de diferenciar las sombras que lo redeaban, buscandola.
— Shhh —la joven susurro muy bajito, haciendo que ambos chicos se asustaran— no me dejan oír.
— ¿Qué?
¿Ella no estaba demasiado tranquila?
El agua agitandose seguía siendo el principal sonido que cargaba el lugar, pero había algo más, podía sentirlo... aún podía sentir el suave murmullo de ella... de Mipha.
Pero el agua no detenía su implacable avance, por lo que pronto se vieron obligados a flotar, despegando sus pies del suelo rocoso, aquella distancia entre el techo y sus cuerpos se estaba acortando rápidamente.
— No tenemos tiempo.
— Link… por favor... escucha... ella quiere ayudarnos.
— ¿De quién hablas, Princesa? —Sidon logro sujetar a la joven y la jaló para que se acercara hasta la posición donde ellos flotaban.
Un tenue fulgor azulino brillo en medio de aquellas sombras y Zelda busco seguirla con la mirada, sabía que era ella... pero... no podía escucharla con claridad.
"Despierten la luz... el poder sagrado esta con ustedes..."
Diablo... si tan sólo pudiera comprender el mensaje de Mipha.
— La luz... —repitió mentalmente tratando de encontrar una respuesta, queriendo descifrar aquellas palabras.
— Zelda... ¿Qué pasa? —Link angustiado busco bajo el agua las manos de ella, murmuraba frases sin sentido y con esta oscuridad no podía saber que era lo que buscaba, pero sabía aún sin verla, que su atención estaba en otra parte.
El contacto firme de las manos de él la trajeron de vuelta a la realidad y respirando algo agitada pudo sentir en medio de aquella humedad, la calidez de esa sujeción, no podía verlo... pero sabía que estaba allí, justo a su lado. Y entonces... recordo.
— Link... la Trifuerza... —habló rápido, sintiendo que finalmente algo había hecho la sinapsis adecuada— podemos alejar esta oscuridad.
— ¿Cómo?
Ella no respondió, sólo la escuchó murmurar nuevamente palabras que no podía comprender, y fue unos segundos después cuando en medio de ese férreo contacto que mantenían sus manos, pudo percibir como algo cálido y luminoso comenzaba cargar de una luz clara y brillante la impenetrable oscuridad. El agua cristalina dejaba a la vista sus cuerpos bajo ella, las paredes y el techo que estaban próximos a alcanzar.
— ¡Qué diablos! —Asustado soltó a la princesa, viendo como su mano izquierda tenía un fulgor que desconocía.
El resplandor dorado de la Trifuerza, una luz que sólo había visto en ella cuando se habían enfrentado a las fuerzas del mal.
¿De dónde había salido eso?
— Es el poder que heredamos de nuestros antepasados Link.
— Es increíble —Sidon no podía más que observar perplejo aquella escena, porque la princesa también tenía el mismo resplandor sobre su mano.
— Pero yo...
— Tú también tienes ese poder en ti... el día que separe la esencia de Ganon de mi cuerpo pude verlo... nuestra vida... y las vidas que pasaron... esta no es la primera vez que nos encontramos —explicó brevemente, después tendría tiempo para platicar respecto a esto— y no quiero que hoy sea la última —le guiño justo antes de tomar una buena bocana de aire para sumergirse.
Sus bruscos movimientos hicieron que un millar de burbujitas la rodearan, y cuando esa verdadera "nube" se disipó, pudo ver algunos objetos flotando y entre ellos se movía una tenue llamita azul que parecía mostrarle algo. Se impulsó con los brazos y agitó sus piernas alcanzando el enorme cofre y trató de moverlo, la llama había desaparecido justo allí.
Volvió a subir ante las miradas perplejas de los chicos que aún no comprendían que pasaba, ellos no podían ver la efímera esencia de Mipha acompañándolos.
— Necesito su ayuda —dijo casi ahogada, respirando rápidamente, como si supiera que esta sería la última bocanada de aire que tomaría.
Sus cabezas ya tocaban el techo de la cueva y la luz proveniente de la Trifuerza comenzaba a perder fuerza.
— ¡Déjamelo a mí! —Agregó un animado Sidon, confiaba plenamente en el juicio de la princesa, y si ella quería mover ese cofre... él lo movería por ella.
Con un simple guiño y su acostumbrada y radiante sonrisa, se sumergió alcanzando en una simple brazada el objeto y como si fuera una escueta pluma hizo el cofre a un lado, dejando a la vista una grieta enorme que se extendía quien sabe hasta donde, pero había permanecido oculta bajo el baúl antiguo, y ahora que estaba todo inundado se podía ver claramente como el agua era drenada lenta... muy lentamente atreves de esa fisura.
— ¡Ahí esta! —Exclamó la princesa animada, agitando sus manos tratando de llamar la atención de Sidon.
El zora observó desde abajo como la chica parecía hacerse señas y levantando su pulgar, se dispuso a mostrarle a los hylianos un despliegue de su entrenamiento como el guerrero que era.
— Zelda… si esto no fun… —ella lo silencio, posando uno de sus dedos sobre su boca.
— Toma tanto aire como puedas —agregó dedicándole una última sonrisa a su compañero, tenían las cabezas pegadas a la pared superior y a duras penas había espacio para respirar. Si esto no funcionaba, estarían acabados—. Guardemos las trágicas despedidas —bromeo, justo antes de tomar una gran bocana de aire, mientras la luz titilante de la Trifuerza parecía agonizante.
Link la imitó, y tomando aire se sumergió observándola bajo el agua, pero ahora ella sólo tenía ojos para el ataque giratorio de Sidon, con el que se estrelló contra la grieta un par de veces justo antes de que la fuerza de succión y el vacío que se formaba terminaran por romper la piedra y abrieran un verdadero hueco entre los pedregones, llevándose junto con el agua el cuerpo del príncipe.
La luz se apagó y Link fue absorbido por el vórtice que se formó, lamentablemente no había conseguido sujetar a la muchacha, en medio de la impenetrable oscuridad la había perdido nuevamente.
Y junto con el afluente se deslizaron por un conducto inexplorado, un camino que evidentemente Sidon no conocía, era como estar en medio de una montaña rusa, porque la fuerza del agua avanzaba con fuerza transportándolos a una sola dirección.
A lo lejos el primero del grupo pudo ver la luz del exterior, y aferrándose a las paredes con sus garras trató de frenarse, consiguiendo disminuir la velocidad hasta el punto donde pudo engancharse a las rocas justo antes de salir despedido por el agujero frente a él.
— Uff, eso estuvo cerca —murmuró aliviado de tener brazos grandes y fuertes, y piernas bien ejercitadas.
— ¡AHHHHH! —Link iba derechito a estrellarse contra el príncipe— ¡Cuidado Sidon! —Exclamó justo antes de darse de golpe contra la espalda del zora, quedando plantado como estampilla.
Sidon resbaló, y volvió a arañar las piedras para no caerse, al menos el golpe no había sido lo suficientemente fuerte como para hacer que cayeran por el agujero y la "pequeña" cascadita que se había formado con el agua que caía.
— ¡Ahhhhhhhh! —La fuerte exclamación de la princesa alarmó a ambos muchachos quien volteándose vieron como la chica al segundo siguiente se estrellaba con ellos con fuerza tal que genero una verdadera cadena de desafortunados sucesos.
Link se fue nuevamente contra Sidon y el príncipe no logró agarrarse a nada, consecuencia… ambos chicos salieron despedidos por el agujero cayendo por la breve cascadita hacia un pequeño pozo de barro.
Zelda había logrado frenarse al golpear a los chicos, por lo que ahora gateando se asomó por el agujero viendo justo el instante en que Link y Sidon emergían del pozo de barro con los cuerpos cubiertos por la tierra húmeda.
— ¡Soy un príncipe! ¡Esto es indignante! —Chilló Sidon sacándose el barro de la cara y la boca justo antes de poder hablar.
— ¡El príncipe del pantano diría yo! —Agregó Link también eliminando el barro de su cara para poder soltar a reír de buena gana al ver el espanto en la cara del "apuesto príncipe de los zoras" —. Todo un galán.
— ¡No te burles!
Zelda también soltó a reír divertida al ver la ridícula escenita que protagonizaban los muchachos desde más arriba, los mismos que ahora se lanzaban barro como si fuera parte de una guerra de niños.
Al parecer… el peligro había pasado.
Después de esa vertiginosa escapa, evidentemente Link y Sidon habían tenido que partir a limpiarse y cambiarse, paseándose llenos de barro seguro espantarían a todo el club de fan del príncipe. Y Link daría una "imponente" impresión frente a la región, todo un campeón cubierto de fango… una imagen digna de ser gravada.
Por suerte había tomado evidencia del suceso en la tableta Sheikah, así que ahora tenía un "arma" de extorción en caso de que cualquiera de los dos quisiera pasarse de chistositos y sino… se las mostraría luego a Prunia, cuando la visitaran en su laboratorio. Hace muchísimo tiempo que no la veía y deseaba volver a verla y compartir cosas del pasado y el presente con ella, en especial tomando en cuenta lo que Link le había comentado de su "rejuvenecida apariencia".
Luego de decidir los pasos a seguir y en vista de que la bestia se había calmado y los temblores habían cesado, tras una breve conversación habían coincidido que la mejor opción sería buscar pistas entre la información que Mipha había guardado en su cuarto, después de todo… ella era la antigua campeona que controlaba a Vah Ruta, por ende, entre sus cosas había mucho material de estudio.
Fue así como quedo completamente sola en medio del cuarto de Mipha, Sidon le había entregado la llave para ingresar en la habitación y ella ahora, después de haber ingresado, la sujetaba con fuerza entre sus manos, como si cargara un tesoro que temiera perder. Parecía que el tiempo se hubiera detenido en este lugar. El suave afluente que se deslizaba por cada esquina formaba un arroyo alrededor de la habitación, uno que con su flujo parecía darle un ambiente de paz y tranquilidad a la estancia.
En el centro reposaba el lecho de piedra, con pilares que se extendían hasta el techo, con bonitos decorados. En una de las paredes había un gran agujero no muy profundo, que formaba una estantería de pedregones muy grande, repleto de textos antiguos que se habían mantenido inamovibles desde que la princesa había desaparecido.
Zelda suspiro y frotó sus manos aún enguantadas, por alguna razón su corazón latía con fuerza, era extraño estar aquí.
Camino con cuidado, tratando de no mover nada en la habitación y paso su vista por los libros, algunos tan antiguos como la creación de este reino.
Entonces, saco de entre los apilados un tomo en particular, uno que reconoció al instante, podía identificar esos grabados sheikah en cualquier parte. Sopló la portada y tosió al aspirar el polvo que se levantó del libro, era de esperarse que con los años se hubiera acumulado. Lo cargo hasta la mesita más cercana y con cuidado se sentó en la poltrona de piedra. Todo en la habitación se sentía tan frío, pero seguramente para los zoras era algo a lo que estaban totalmente acostumbrados, de echo sus cuerpos estaban bien adaptados a esta humedad con la que convivían.
Reviso una a una las páginas, pasándolas con cuidado, temía que pudiera estropearlas, hasta se las imagino deshaciéndose entre sus dedos, estaban rígidas y la humedad del lugar no ayudaba demasiado. Pero debía encontrar alguna respuesta entre esas hojas, algo allí debía darle alguna pista de como ingresar en Vah Ruta si la bestia se había vuelto a sellar. Porque era extraño que aquello ocurriera, teniendo en cuenta que aquella tecnología no se activaba sin alguien quien las moviera y si eso era realmente cierto… había algo al interior de la bestia.
Tomó una pluma y busco tinta, batió el frasquito de tinta para homogenizar la mezcla y sacando un poco comenzó a hacer unos trazados sobre unos papeles que había traído junto al libro, haciendo un rápido bosquejo de la bestia y del mecanismo que movía la trompa, tratando de buscar alguna forma de ingreso no habitual.
Estaba tan centrada en sus apuntes, que cuando el barrito de la bestia volvió a irrumpir la tranquilidad del reino ella sobresaltada golpeo el frasquito de tinta que cayó al suelo, derramando el contenido, pero resistiendo lo suficiente al impacto como para no romperse.
— Cielos… —murmuró dejando la comodidad de la silla para hincarse en el suelo y recoger el desastre que había dejado.
Mientras lo hacía, notó que había algo extraño bajo la cama, una cosa en la que evidentemente no había reparado antes. Con algo de curiosidad se acercó y recuperó de su escondite la pequeña bitácora. Se levantó con el librito entre las manos y se sentó sobre el borde del catre.
¿Acaso aquello sería…?
Por un momento dudo en mirar, el librito tenía un bonito decorado en la tapa, al parecer habían colgado pequeñas piedritas con formas de lágrimas y corazones, haciendo un mosaico digo de una artista.
— Será…
Dejo el cuadernito sobre sus piernas y empuño sus manos, si era lo que pensaba que era…
¿Sería correcto mirar aquellas páginas?
Pero si no lo abría, nunca lo descubriría, y quizás, aunque sus sospechas fueran ciertas, aún había una pequeña posibilidad de que entre esas líneas existiera una pista, algo que pudieran usar ahora.
Tomando una gran bocana de aire, se decidió. Abriendo el texto en una página al alzar.
Hoy llegó a visitarnos a la región de los zora un grupo de emisarios del rey de Hyrule.
La bonita caligrafía, bien redondeada, cursiva y de un trazo limpio, y aquella simple frase que siguió con su mirada corroboró sus sospechas; entre sus manos tenía el diario de la princesa Mipha.
Volvió a dudar si sería correcto seguir leyendo, aquella bitácora resguardaba entre sus páginas los secretos de la difunda zora y quizás… quizás también había plasmado parte de sus sentimientos. Ella no era quien debía haber encontrado el libro, no era correcto que lo leyera.
Y a pesar de que trató de no volver a posar sus ojos en la página, no pudo dejar de notar entre una miradilla de soslayó el nombre del caballero que la acompañaba, Link.
Entonces, su corazón se oprimió. Y sin medir las consecuencias no pudo contener esta sensación de incertidumbre que levantó una duda en su interior.
Tenía que saber…
No era correcto.
Pero no podía contener esa curiosidad mezclada con esa rara incertidumbre de descubrir algo en el pasado de Link que no conociera.
Y aquello la llevó a volver a posar su mirada sobre esa página…
Con ellos viene un hyliano, de unos cuatro años de edad, cuyo nombre parece ser "Link".
A primera vista, parece un niño normal, rebosante de energía y con una bonita sonrisa, eso sí. Pero, según dicen, es todo un maestro con la espada, capaz de derrotar incluso a guerreros adultos.
Sin notarlo, sonrió… ella también conocía esa sonrisa encantadora de la que Mipha hablaba, de pequeño Link tenía algo especial y por un segundo su mente volvió a ese instante donde se había encontrado con él en su niñez, su primer encuentro.
— Pareces una chiquilla enamorada —sus mejillas se habían enrojecido y la pena que recorrió su interior también parecía reflejarse en aquellas simples líneas.
Habría estado envuelto en más de una pelea, porque tenía lesiones por todo el cuerpo. Me ofrecí a curárselas.
Al observar mis poderes sanadores, sus ojos se iluminaron y me miró sorprendido. Es tan adorable…
Adorable… repitió mentalmente. En verdad no podía dejar de sonreír, imaginarse aquella escena se le había de lo más tierno, Link de pequeñito, lleno de magulladuras siendo auxiliado por la princesa del reino, casi le pareció una escena maternal, algo que haría una hermana por su hermanito, probablemente en ese entonces Sidon era sólo un bebe, por lo que Link perfectamente podría despertar ese instinto sobreprotector en ella. Seguramente Link era un niño travieso y solía meterse en problemas más grandes de lo que su pequeño cuerpo podía confrontar.
Todavía sonriendo, paso las hojas con rapidez, deteniendo abruptamente su avancé al leer algo que verdaderamente la trajo de golpe a la realidad.
El nombre de Vah Ruta.
Desenterraron un extraño artefacto en la región zora. Es una bestia divina y lleva por nombre "Vah Ruta". La primera vez que vi a Ruta, me pareció adorable… tan redondita y con esa trompa. Según contaban los sheikah que vinieron a extraerla, las bestias divinas necesitan que alguien las controle. ¿Eran capaces en tiempos pasados de dominar algo tan enorme? Me pregunto quién la manejará en el futuro…
Y algo dentro de ella se oprimió, seguramente la respuesta a esa duda era la condena de la joven princesa, ella lo sabía… ahora lo sabía… pero si Mipha hubiera sabido que convertirse en uno de los campeones sellaría su destino junto a la muerte, ¿hubiera aceptado su propuesta años atrás?
Volvió a cerrar el libro de golpe, en verdad se sentía culpable de arrastrar a Mipha y a los demás campeones a una batalla sin sentido, en sus manos había estado siempre el poder para poder sellar a Ganon y no había sido capaz de despertarlo a tiempo.
Deseo llorar, pero no lo hizo… no quería seguir llorando, deseaba recordar a cada uno de los valientes guerreros con una sonrisa, quería creer que aquel sueño lóbrego y detestable que había tenido durante la noche seguía siendo sólo un sueño y nada más, porque haber sentido el miedo, el horror, el dolor, la agonía…. E inclusive la terrible sensación de vació cuando todo acabo. No quería creer que aquellos fueron los últimos momentos de la princesa de los zoras.
Respiró profundo y volvió a abrir el diario, encontrándose nuevamente con el nombre de Link iniciando un párrafo.
Link está de vuelta por la región después de mucho tiempo. Ya no tiene el aire de niño de antes. La nombraron caballero y empuña la espada que doblega a la oscuridad.
Casi no habla, ni sonríe. Por más que le pregunto si le pasa algo, niega con la cabeza sin abrir la boca. Estoy preocupada por él…
P.d: Cuando le hablo, en vez de mirarme a la cara, parece observar el horizonte. Será que es más alto que yo…
Si… el joven hyliano era muy callado, ella también había aprendido a escuchar su silencio.
Pero… ¿qué era lo que él miraba al horizonte en ese entonces? ¿el castillo? ¿las montañas? ¿algo especial en el cielo?
Había tantas cosas en el pasado del chico que ella no conocía, había tantas cosas que aún deseaba conocer.
Volvió a avanzar hoja tras hoja y se detuvo cuando la palabra "Hyrule" resalto entre la caligrafía.
La princesa de Hyrule vino de visita oficial a la región. Me preguntó si yo sería capaz de manejar la bestia divina. Dijo que necesitaba mi ayuda para hacer frente al cataclismo. Al oír esto, no he dudado ni un segundo en aceptar.
Aquí todo había comenzado… ese había sido el día donde la había condenado.
Si Ganon reviviera, quién sabe qué desgracia podría ocurrirle a nuestro pueblo… Por eso debo hacer todo lo que esté en mis manos para protegerlo.
Una sensación cálida acompañó su lectura, descubrir el verdadero sentir de Mipha respecto a su deber la hizo admirar a aquella joven zora, estaba preocupada por su pueblo... Por el destino de su gente.
Era un sentimiento que ella también compartía, pero aquella desesperación por no poder conseguir completar su destino había nublado por completo su actuar. Sus rezos no habían sido escuchados porque su corazón estaba fuertemente oprimido, desde que su madre había partido algo en ella se había quebrado, algo que no consiguió sanar a tiempo.
Además, las bestias divinas son un medio para ayudar al caballero que ha de luchar contra Ganon… una ayuda para Link.
Cuando terminó de leer lo último la puerta se abrió y ella cerró instintivamente el librito.
— Esta vez sí le gane a Sidon —agregó Link ingresando en el cuarto sin ningún reparo, como siempre lo hacía. Notando que sólo estaba la princesa allí, sentada y ensimismada en el borde de la cama—. ¿Encontraste alguna pista?
Zelda se sobresaltó y frotando sus ojos trató de recuperar la calma.
— No… este… —el nerviosismo se apoderó de ella, y pronto se sintió atrapada con el diario de Mipha aún entre sus piernas.
— ¿Y eso? —Preguntó con suma inocencia y curiosidad al ver el llamativo librito que Zelda sostenía.
Se había cambiado y por sugerencia del mismísimo Sidon, se había ataviado con la armadura zora, lo que le pareció bastante acertado tomando en cuenta que si volvía a caer al agua terminaría con toda su ropa nuevamente empapada.
— No es nada —mintió, tratando de desviar la atención del chico del texto.
Lo sujeto con una mano y pensó en llevarlo hasta la estantería para dejarlo allí, pero Link se había acercado a ella y arrebatándole el librito de las manos de forma juguetona, le sonrió muy animado.
— ¿No es nada? —Volvió a preguntar viendo como las facciones de ella delataban la verdad, le hacía gracia como se sonrojaba al ser descubierta—. A mí no me parece… no puedes mentirme —aún sonreía y al ver que ella trataba de recuperar el librito, lo elevó para alejarlo de su alcance.
Como era de esperarse, sólo por curiosidad, abrió el texto, poniendo frente a su mirada una página al alzar, pero al divisar como primera palabra su propio nombre no pudo más que observar con cierto desconcierto aquel texto.
¿Qué era esto que Zelda estaba leyendo?
No era posible… esto era…
Siguió leyendo con rapidez, mientras Zelda intentaba inútilmente arrebatarle el diario.
— No leas eso —lo regaño, pero el hyliano hizo caso omiso a la advertencia de la princesa.
Link ha vuelto a la región tras mucho tiempo. Le hablé del centaleón del Monte Trueno que nos aterrorizaba. Sin decir ni una palabra, se dirigió hacia el monte, y yo fui tras él. Aunque me insistía en que podía hacerse cargo solo, decidí continuar a su lado.
Recordaba aquello, había sido una boba idea ir tan descuidadamente hacia el monte, Mipha podría haber salido herida aquel día, pero por suerte no había sucedido.
En plena ladera de la montaña, el centaleón nos sorprendió atacándonos por la espada. Pensé que era nuestro fin, pero Link desenfundó la espada que doblega a la oscuridad sin perder ni un instante. Y acabó con el centaleón haciendo gala de una poderosa técnica con la espada, tan veloz como estilizada. Aunque estuviera presenciando un feroz combate, no pude evitar sentirme fascinada por los movimientos de Link.
Se sonrojó, ni siquiera fue capaz de ocultarlo. Era muy extraño estar leyendo esto, donde Mipha se refería a él con tanta admiración que casi parecía que…
Por no hablar de su bondad, acudiendo a socorrer a quien le pide ayuda, y de su admirable habilidad con la espada… yo creo que Link me empieza a…
Pero, aunque ella nunca completo la frase, era evidente lo que quería expresar.
P.D: al final aprendí de él un bello movimiento llamado "ataque circular". Tal vez debería practicarlo con la lanza…
Soltó el diario avergonzado, no podía creer lo que acabada de leer.
Y de pronto se sintió culpable, arrepentido de no haber aclarado las cosas con la princesa zora en su momento, aquellos sentimientos que ella tenía por él no podía corresponderlos, ni en ese momento y menos ahora. Desde siempre se había sentido atraído por Zelda, aunque nunca creyó que aquello que había comenzado como un capricho infantil terminara forjando los inicios de lo que hoy tenían.
Para él, Mipha era como una hermana mayor, nunca había podido verla de otra manera, cuando era muy pequeño la había conocido y su apariencia no había cambiado desde entonces, por lo que él creció y ella siguió siendo la misma. La quería… ciertamente lo hacía… pero no de la forma que ella esperaba que lo hiciera.
En verdad… lamentaba no haber sido lo suficientemente suspicaz para notar aquello que crecía en el corazón de la princesa de los zoras. Seguramente era esta la razón por la que Muzun lo había detestado tanto cuando había vuelto a la región después de tantos años.
Había sido un tonto… un verdadero tonto.
— ¿Estas bien? —Zelda se apresuró a recoger el diario.
Y entonces temió que Zelda hubiera leído eso o algo aún más comprometedor dentro de esas hojas. Y ahora a la vergüenza que sentía se sumó la incertidumbre.
— Te prometo que no lo sabía —le respondió juntando sus manos delante de su rostro como si estuviera pidiendo disculpas—. No pensé que Mipha… bueno…
Zelda sonrió con un dejo de ternura al notar como el nerviosismo se apoderaba de él. Y con cuidado dejo el diario sobre la cama para sujetar las manos del chico entre las suyas.
— Yo también me siento culpable por esto. Los sentimientos de Mipha eran nobles.
— Cuando venía a la región zora, solíamos subir a la parte más alta de las montañas… me gustaba ir allí… porque podía ver el castillo, pensaba que quizás desde alguna de las torres estarías tú… observando el horizonte… creía que… quizás… nuestras miradas podrían cruzarse sin saberlo.
— Link…
— No podía decírselo a Mipha… ella era como una hermana para mí, me avergonzaba contarle que estaba enamorado de la joven se suponía debía respetar y proteger como un caballero.
Era un secreto, un secreto que no debía saberse. Pero el destino se encargó de romper esas barreras que le impedían acercarse a Zelda, y sin darse cuenta esa relación complicada con la que había comenzado tras su nombramiento como escolta personal de la princesa, afianzo un lazo que habían iniciado sin saberlo… años atrás.
— Pienso que quizás en el fondo ella lo sabía —le dijo recordando el día que todo había comenzado, cuando Ganon había liberado su poder, en aquel entonces Mipha iba a decirle algo… algo relacionado con sus poderes curativos, y probablemente eso tenía que ver con sus sentimientos.
— ¿Ella sabía qué? —Preguntó Sidon ingresando en el cuarto con sus escamitas bien pulidas e impecables, como siempre solía llevar.
Link había dejado la puerta entreabierta al ingresar al cuarto, por lo que Sidon no había hecho ruido al meterse en la habitación. Zelda soltó bruscamente las manos del chico y avergonzada se volteó para recuperar el diario.
— Quizás deberías verlo tú mismo —dijo disimulando el rojo de sus mejillas no enfrentando la mirada intrigada del príncipe.
Sidon tomó la libreta entre sus grandes manos y acariciando las piedritas de la tapa miró extrañado el texto que Zelda le había entregado. Con cuidado abrió el librito e inmediatamente reconoció la bonita caligrafía de su difunta hermana.
Hoy mi padre me permitió al fin que intente controlar a la bestia divina. En la región de los zora no podemos desentendernos del cataclismo. Hemos de hacer todo lo que podamos. Con voz temblorosa, mi padre me ha pedido que procure volver sana y salva. He asentido, conteniendo las lágrimas. Sidon se quedó mirando al techo con cara de disgusto. Muzun no lo pudo soportar y se marchó. Lo siento mucho por los dos, pero creo que mi deber es ayudar a Link.
A propósito, ya conseguí materiales para fabricar la armadura. Me pondré a hacerla en cuanto pueda.
Aquello que leyó fue una verdadera puñalada en su pecho, en ese entonces él era muy pequeño y nunca había comprendido porque ella se había ido y no había regresado, creció con ese vació en el alma hasta que finalmente después de mucho tiempo Link les reveló que Mipha había muerto años atrás… que aquella esperanza que albergaban sus corazones debía marchitarse con las breves palabras que ella les había mandado como mensaje desde el más allá, con esa "despedida".
Le hubiera gustado verla de nuevo… aunque sea una vez más… sólo por unos segundos. Le hubiera encantado tener la oportunidad de despedirse personalmente de decirle lo que sentía, lo que sentía su padre y todos en el reino.
Una pequeña lagrimita se asomó en la comisura de uno de sus ojos ambarinos y limpiándose con uno de sus dedos rápidamente trato de disimular aquella fúnebre mirada que sabía ahora gobernaba cada facción en su rostro.
— Sidon… —Zelda se acercó apoyando una de sus manos en el brazo del muchacho— ¿estás bien?
— ¿Sabes? —sonrió con un aire melancólico— Creo que… está no era la despedida que esperaba.
— Tranquilo —susurró comprendiendo que no existían palabras que pudieran consolar su corazón en este momento.
— Lo siento…
Sidon se hinco en el suelo y cubrió con una de sus manos su rostro, mientras las lágrimas que había estado conteniendo caían sin control en un llanto silencioso, esta era la segunda vez en este día que mostraba esa parte de él que ocultaba ante todos con una sonrisa.
La princesa sintió como su pecho se oprimía nuevamente, a pesar de la alegría y el entusiasmo que Sidon transmitía con cada sonrisa, con cada animado comentario, el llevaba una larga procesión por dentro, era una víctima más del cataclismo, como lo eran ellos y todos aquellos que habían sobrevivido.
Link también se acercó e hincándose frente a Sidon sujeto el diario para que no cayera, la mano del príncipe temblaba en ese momento.
— Estamos juntos en esto.
— Hasta el final —murmuró sin mostrar su rostro— hasta ese último día… estoy segura que ella pensó en ti, Link.
— Lo sé.
— Quizás… el destino así lo quiso por alguna razón.
Zelda bajo su mirada apenada, entendía perfectamente a lo que el príncipe se refería.
Guardaron silencio y se mantuvieron así, en ese breve procesión interna. Descubrir ese diario había abierto una llaga que todos creían haber cicatrizado medianamente, pero no era así… nunca lo sería.
La tarde transcurrió sin mayores percances, Vah Ruta se mantuvo y los temblores dejaron de asechar la región, pero ninguno sabía por cuanto tiempo. Y a pesar de la investigación que habían estado haciendo, no habían conseguido pistas referentes a nuevos ingresos en la bestia.
Finalmente, Sidon se había quedado con el diario de Mipha, se había tomado la atribución de guardar aquel objeto como único real recuerdo del corazón de su hermana, en aquel escrito había miles de anécdotas, un millar de pensamientos… con cada palabra parecía revivir a su hermana, la sentía cerca… tan cerca como nunca creyó volver a tenerla después de lo ocurrido tras el cataclismo y eso… a pesar de revivir la tristeza en su interior, también le traía una tranquilidad y un consuelo que nunca creyó que conseguiría, el que Zelda hubiera encontrado esa libretita había sido como otra señal que parecía haberles mandado su hermana, era como si les estuviera diciendo que estaba allí, aunque no pudieran verla.
— Tengo una pregunta —dijo de pronto sorprendiendo a los hylianos que avanzaban delante de él, en ese momento iban camino al Monte Trueno.
Estaba atardeciendo y probablemente no conseguirían llegar a la cima antes de que la noche los alcanzará.
— Las que quieras —agregó Link volteándose para ver al zora.
— En el diario de mi hermana, hablaba de una ceremonia que se realizó en el castillo.
Recordó cada palabra como si las hubiera grabado a fuego en su memoria, pero aun así saco de entre sus pertenecías el diario que ahora no quería soltar por nada del mundo y empezó a buscar la página donde decía aquello que les estaba diciendo.
— ¿La investidura? —Preguntó Zelda curiosa.
— Si… algo así mencionaba —se rascó la cabeza y enseguida continuo con la búsqueda de la página—. Pero, también decía que después de la ceremonia sucedió algo… algo que no podría olvidar.
— ¿No decía que era? —Fue Link el que ahora intervino en la conversación.
— Faltaba un trozo en la hoja. Luego sólo agregó que después de eso se enteró que te convertirías en el caballero de la princesa Zelda.
Ambos hylianos intentaron hacer memoria, no sabían bien que podría ser lo que a Mipha le hubiera llamado tanto la atención… aunque quizás…
— ¿Se estaría refiriendo a la fotografía?
— ¡Es cierto! —Zelda golpeo su palma con su otra mano empuñada—. Ese día Mipha me pregunto si podríamos usar la función de captura de imagen de la tableta sheikah.
Link sonrió divertido al recordar.
— Si… ese día Daruk se hizo el chistosito.
— Es esta —les dijo Sidon extendiéndoles el diario.
Los jóvenes leyeron la página con rapidez y entonces corroboraron aquello que habían estado hablando.
Hoy se celebró la ceremonia de investidura en el castillo de Hyrule. Lo cierto es que no recuerdo bien cómo fue, porque lo mejor ocurrió después. Nunca había experimentado algo así antes, y creo que no podré olvidarlo jamás. Tengo que agradecerle a la princesa que aceptara mi propuesta… y a Daruk que justo al final tuviera la ocurrencia de…
¡Ah!, en plena euforia me enteré de una noticia que me impactó. Parece ser que Link fue elegido como el caballero que se encargará de escoltar personalmente a la princesa…
— Claro… la fotografía —murmuró Link aun sonriendo.
— ¿Qué fue lo que el campeón Daruk hizo? —volvió a preguntar curioso el príncipe de los zoras.
— Bueno… —Zelda dudo un segundo—. Estábamos todos bien tiesos para tomar la pintura y Daruk se encargó de "juntar" al grupo con sus grandes manos. Revalí salía con una cara de espanto que pagarías por ver —soltó una suave risita— y Mipha casi se va sobre Link, la foto salió de lo más graciosa. Me pregunto… ¿qué habrá sido de ella?
— Es verdad —Link le devolvió el diario a Sidon.
— Me encantaría ver esa fotografía.
— Ojalá y pudiéramos recuperarla —agregó la princesa aun pensando que habría sido de ella.
Entre las últimas páginas había otra parte que levantaba gran curiosidad en Sidon, busco nuevamente la hoja y leyó en silencio absoluto las palabras que su hermana había plasmado allí nuevamente.
Hoy terminé de fabricar la armadura con las medidas exactas para Link. Se supone que vendrá pronto a la región de los zora. Dudo sobre si debería aprovechar para darle la armadura…
Se cuenta que hace muchísimo tiempo también existió una princesa zora que se enamoró de un guerrero hyliano… Esta vez Link no vendrá acompañando a la princesa de Hyrule, así que tal vez tenga bastante tiempo libre. Ojalá pueda manejar a Ruta junto a él al atardecer. Espero que la antigua princesa zora me dé su apoyo…
Suspiró.
En realidad, no era necesario preguntar aquello. Seguramente para los hylianos sería algo incómodo y probablemente ese encuentro que Mipha mencionaba en el diario nunca se había llevado acabo por alguna razón, o si sucedió, no había sido lo que ella había esperado, porque Link no había recibido la armadura zora hasta cien años después, por lo que evidentemente aquello que su hermana se dispuso a hacer, nunca lo hizo.
— ¿Sidon? —Link lo llamó al notar que el chico volvía a estar ensimismado.
— Oh… perdón —sonrió animado, alejando esos bobos pensamientos de su mente—. Ando como en las nubes.
— Deberíamos darnos prisa… si oscurece ni el catalejo nos ayudara a ver lo que queremos —les dijo Zelda tratando de recuperar la concentración del grupo.
— ¡A la orden, majestad! —Bromearon Link y Sidon poniendo sus manos bien rectas sobre su frente como si fueran parte de un pelotón.
— Más respeto muchachitos —sacó la tableta sheikah para mostrárselas— aún tengo pruebas de lo guapos que se ven bañados en fango… muy sexys… —bromeó sonriendo maliciosamente.
— ¡Ey! ¡Entrégame eso! —Sidon trató de atrapar a la muchacha, pero esta se dispuso a correr colina arriba, escapando del zora.
— ¡Sólo si me atrapas! —lo desafió.
Link y Sidon se miraron y los tres subieron corriendo el trecho que les quedaba hasta la cima, al parecer la fotografía había sido suficientemente estimulante para motivar el espíritu del príncipe y en un abrir y cerrar de ojos ya habían alcanzado la planicie que se formaba en esa cadena montañosa.
La brisa soplaba con fuerza sobre lo alto del Monte Trueno, alulando un canto desolador, trayendo consigo un cargado aroma a tierra húmeda.
De detuvieron justo frente a la ultima parte de la colina más alta, respirando con algo de dificultad.
La carrera les había ahorrado tiempo, pero había puesto a prueba su condición física y al parecer ella era la que se vía más cansada de los tres.
— Pensar que este lugar era custiodiado por un peligroso Centaleón —murmuró Sidon buscando por los alrrededores un atisbo de la pasada presencia de la criatura.
En algunas zonas donde la tierra se veía algo desquebrajada, como si un charco hubiera reinado en el lugar por largo tiempo, aún se podían ver las marcas de los cascos de las patas del Centaleón, también había zonas donde las ramas de los árboles habían sido destruidas por la lanza de la bestia e inclusive aún quedaban flechas incrustadas en los troncos de los árboles cercanos.
— Debió se enorme —la joven se hincó para tocar la marca que habían dejado sobre el barro seco en el piso— ¿Qué le paso?
— Link lo derroto —respondió inflando el pecho con orgullo, mirando al joven de ojos zarcos mientras él se ruborizaba sutilmente.
Tras el resurgimiento de Ganon, la criatura había vuelto a nacer, ella y miles de otros monstruos que tomaban fuerza a medida que el poder de Ganon se hacía más fuerte.
— ¿Un Centaleón? —La chica pareció admirarse de tan heroica proesa— ¡Es increíble Link! —Exclamó emocionada juntando sus dos manos delante de su rostro mientras esbozaba una amplia sonrisa.
— No es gran cosa —dijo con falsa modestia, rascando su la punta de su nariz un tanto nervioso.
— ¡No seas humilde! —golpeó con algo de fuerza la espalda del chico haciendo que éste se desequilibrara y casi se fuera de bruces al suelo— ¡Eres todo un héroe!
Link recuperó la compostura y el aire que había perdido con el golpe para luego dedicarle una mirada de reproche a Sidon, siempre sobreestimaba su fuerza y él una y otra vez salía perjudicado por esta.
— El Centaleón del Monte Trueno no es la criatura más peligrosa que he visto —les dijo agitando ligeramente su cabeza tratando de alejar de su mente aquellos recuerdos aún frescos de ese viaje peligroso que había hecho para encontrar a su princesa— pero fue difícil derrotarlo, al perder mis recuerdos, también perdí parte de mis habilidades en combate, y este Centaleón fue unos de los primeros que enfrenté después de salir de ese largo letargo.
— Aun así, tú cuerpo parecía recordar como moverse... quizás el instinto de supervicencia ayudo en eso.
— Posiblemente —sonrió divertido— sino... ahora no estariamos teniendo esta platica.
Link rio animado y Sidon lo acompañó, la Princesa sólo se limitó a observar al chico, quien sonreía feliz, como si aquello que había pasado no fuera más que una mala pesadilla, admiraba eso de él, que tuviera la capacidad de seguir adelante a pesar de las circuntancias. Quizas había sido una bendición para él perder su memoria y sólo recordar parte de todo lo que habían vivido, porque cada día de esos cien años en medio de la oscuridad le recordaron una y otra vez sus errores, sus suplicas perdidas, el dolor y la desolación de haber perdido todo y hoy trataba de avanzar, pero una y otra vez el pasado volvía a interponerse en su camino.
— ¿Y bien? ¿Vamos a subir?
Sidon asintió, dispuesto a seguir el camino y el plan original que habían trazado. La noche los había alcanzado y lentamente la luz crepuscular dejo el cielo para darle paso a la oscuridad, extrañamente esa noche donde la luna debía brillar con mas esplendor que nunca, no estaba allí.
— Suban ustedes, me quedaré aquí.
— Esta anocheciendo Zelda —Link se acercó a la muchacha— no creo que sea buena idea separarnos.
— No me iré a ninguna parte —le insistió— sólo me sentare en esas rocas y esperaré a que bajen, no creo tampoco que sea prudente intentar saltar a la bestia en medio de la noche.
Él la observó con desconfianza, por alguna razón tenía un mal presentimiento o quizás sólo era esa aprensión que afloraba en su interior cada vez que sentía que al tenerla lejos podía perderla para siempre. Había vivido en aquella angustiante lucha, sin saber si sus fuerzas perdurarían hasta el momento en que consiguiera alcanzarla, muchas veces, inclusive, había tenido pesadillas donde lograba alcanzarla, pero ella estaba muerta… igual que todos los campeones.
— ¿Qué podría pasar Link? —Sidon interfirió en la conversación tratando de darle algo de tranquilidad al muchacho—. Desde que el Centaleón desapareció, este Monte es un lugar tranquilo para visitar.
Su mirada paso de la princesa a una pareja de zorros que corrían jugueteando aún a esas horas. Entonces suspiró y pensó que quizás sus temores lo estaban haciendo demasiado sobreprotector.
— Esta bien... pero... quedate por esta zona, con la oscuridad podrías pisar en falso y caer.
— No soy una niña Link, puedo sentarme y no morir en el intento —se burló y luego le dio la espalda para encaminarse a la formación rocosa mas cercana.
El chico suspiro, seguro ella estaría molesta lo que restaba de noche, pero no podía dejar de preocuparse, menos con esos extraños mareos y desmayos que hacían presencia en los momentos más inesperados.
— Vamos —se giró, encaminándose hacia la parte mas alta del monte. Quería terminar con esto rápido, porque aquel terrible presentemiento no lo dejaba tranquilo, sentía como si una fuerza molesta comenzara a cargar el aire haciendo que la atmósfera se tornara pesada y extraña.
Y al parecer no era el único que tenía esa extraña sensación, porque Zelda quien ya estaba sentada sobre la roca, se abrazó a si misma y examinó el lugar con desconfianza. Hace tan sólo unos segundos había comenzado a sentir aquella extraña aura brotar desde la tierra, al principio creyó que aquello era parte de los síntomas extraños que la asolaban, pero luego diferencio esto como algo que no estaba en su interior, era... era algo que conocía, pero no podía recordar.
Respiró una gran bocanada de aire y acomodó la trenza que usaba por sobre su hombro, dejando que el cabello cubriera una de las hombreras de esa armadura que usaba desde la tarde.
La energía oscura comenzó a elevarse y la intensidad de esa sensación opresiva aumento, fue sólo entonces cuando sin creerlo alzó su vista al cielo, comprobando aquello que no quería ver.
— No puede ser —susurró levantándose, escuchando el eco de su propia voz retumbando en su cabeza.
"La luna carmesí... aquellos que han caído volveran a alzarse esta noche"
Una fuerte ráfaga chocó contra su cuerpo y un ruido extraño de algo que parecía materializarse, un sonido salido desde las mismísimas entrañas de la tierra captó todos sus sentidos. Luego el ruido de unos cascos golpeando el suelo firme la hicieron temblar, y el resoplido de la criatura se elevó hasta la parte mas alta de la montaña. El rey del trueno había renacido.
Se volteó temblando de miedo y entonces pudo verlo por primera vez, sus ojos escarlata se clavaron sobre ella y una sonrisa lasciva adorno el semblabte impávido de aquella monstruosa bestia, sus patas seguían golpeando el suelo al mismo tiempo que su poderosa lanza era elevada entre sus garras para acabar con aquella intrusa, parada allí en medio de ese territorio que había proclamado como propio.
Ella retrocedió torpemente, cayendo al suelo sentada, y aún temblando vio como los pasos lentos pero seguros del monstruo le daban alcance, al parecer él sabía que era una criatura demasiado inferior como para forzar una carrera en vano, su presa estaba paralizada por el miedo y su cacería perdía emoción de este modo, pero aún así debía acabar con ella.
Su respiración se volvió entrecortada mientras su sangre vertiginosa se movilizaba por su cuerpo cargando de adrenalina cada rincón, pero aún así sus miembros no le respondían.
El Centaleón respiró con fuerza y su aliento se dibujo como bruma delante de su rostro una y otra vez, sus ojos brillantes como las llamas se clavaron en su objetivo, directamente en ella. Y entonces blandio su enorme lanza cortando el aire, dejando que un murmullo de muerte se anunciara como un augurio de un instante a otro.
Zelda cerró sus ojos con fuerza y sin saber porque, encogió su cuerpo como si creyera que de esa forma el filo del arma no la alcanzaría y no la alcanzo, porque al segundo siguiente pudo oír como el choque metálico de dos armas vibraba con ímpetu haciendo un eco en su interior. Y al abrir sus ojos no pudo más que volver a parpadear perpleja, con Link detenido delante de ella, había floqueado el ataque del Centaleón con su espada, y desafiaba a la criatura con fiereza, protegiendo a la su princesa.
— Link... —susurró queriendo llorar, queriendo abrazarlo con fuerza y desaparecer de este peligroso lugar.
— Corre —ordenó sin mirarla, no podía perder de vista los movimientos de la bestia, porque a pesar de su descomunal tamaño, poseía una rapidez tan letal como su fuerza— ¡Corre, ahora!
Continuará...
Me quedo algo largo… lo sé x0x… perdón por eso XDD, pero… me costó incluir el diario de Mipha completo XDDDD, no quería dejar trozos fuera, si ya lo había incluido… mejor que estuviera completo 9w9 XD
Bueno… antes de despedirme quiero agradecer a todos los que siguen este fic :D en verdad… ¡Muchas gracias! Por cierto… de aquí en adelante… la historia se pone vertiginosa XD.
Muchas gracias a Fox McCloude, Yahab, Mud chan y Goddess Artemiss, en verdad :"") muchas gracias por sus palabras de apoyo :D, son un amoshh!
Decidí actualizar este fic primero XD, porque ya llevaba bastante sin subir la parte que seguía, no sé si mañana o el domingo actualizaré UHPH, todo depende si me digno a corregir o no el cap XDDD, pero trataré de que no pase de este finde :)
¡Saludos!
