Sé que me he tardado bastante, y es que XD como he estado haciendo dibujos para cada capítulo de esta historia x-x me he atrasado, pero decidí que en Tumblr iré subiendo los capítulos en medida que tenga los dibujos, y aquí XD iré avanzando, sino… no avanzaré nada.

A penas tenga el dibujo que había pensado para este cap lo subiré 9w9, en mi Devianart y en Tumblr.

Sin más los dejo con la historia…


LA LEYENDA DE ZELDA: "Sangre de campeón"


En el capítulo anterior…

Su respiración se volvió entrecortada mientras su sangre vertiginosa se movilizaba por su cuerpo cargando de adrenalina cada rincón, pero aún así sus miembros no le respondían.

El centaleón respiró con fuerza y su aliento se dibujo como bruma delante de su rostro una y otra vez, sus ojos brillantes como las llamas se clavaron en su objetivo, directamente en ella. Y entonces blandió su enorme lanza cortando el aire, dejando que un murmullo de muerte se anunciara como un augurio de un instante a otro.

Zelda cerró sus ojos con fuerza y sin saber porque, encogió su cuerpo como si creyera que de esa forma el filo del arma no la alcanzaría y no la alcanzo, porque al segundo siguiente pudo oír como el choque metálico de dos armas vibraba con ímpetu haciendo un eco en su interior. Y al abrir sus ojos no pudo más que volver a parpadear perpleja, con Link detenido delante de ella, había floqueado el ataque del centaleón con su espada, y desafiaba a la criatura con fiereza, protegiendo a la su princesa.

— Link... —susurró queriendo llorar, queriendo abrazarlo con fuerza y desaparecer de este peligroso lugar.

— Corre —ordenó sin mirarla, no podía perder de vista los movimientos de la bestia, porque a pesar de su descomunal tamaño, poseía una rapidez tan letal como su fuerza— ¡Corre, ahora!


.-.-.-. Capítulo 6: Luna carmesí .-.-.-.


No miró atrás, no tenía tiempo de hacerlo.

Sólo podía escuchar a lo lejos los cascos de la bestia impactando el suelo y su fuerte rugido intimidando a todo ser vivo. Luego las armas chocando con ímpetu dejaron que ese sonido seco se extendiera ladera abajo, aún a pesar de la distancia.

No sabía de donde había sacado fuerzas para levantarse, pero ante la orden de Link su cuerpo había reaccionado por sí sólo, se había levantado quien sabe con que impulso y cerrando sus ojos con fuerza había tomado una gran bocanada de aire antes de emprender una carrera peligrosa. Tenía claro que su presencia no mejoraría la situación del combate, en su condición actual, no tenía forma de ayudar.

Avanzó por el mismo lugar donde antes habían subido, tropezando una y otra vez en la oscuridad, pero sabía que iba por el camino correcto porque podía escuchar a la distancia el sonido del agua proveniente del lago Lulú, al menos durante las visitas pasadas por la región había tenido la oportunidad de conocer el terreno y aún en medio de la oscuridad y con la adrenalina a tope, podía diferenciar el camino que se suponía debía seguir para alcanzar la ciudadela.

Se levantó por enésima vez, sintiendo como sus rodillas se hundían en el suelo mohoso, y como a través de sus enguantadas manos aún podía percibir el frío que transmitía el roció de aquella densa vegetación que la rodeaba, pero se detuvo ahí, respirando agitadamente mientras sentía como ese pesado olor a humedad y barro se impregnaba en su lengua y su cerebro, era molesto, tanto que las náuseas volvieron a ella.

— Maldición —susurró bajito tratando de respirar pausadamente.

Y en esa breve pausa los escuchó, pudo oír ese resoplido de sus respiraciones rápidas, el sonido que hacían sus garras rasqueteando los troncos y ese intercambio de gruñidos y silbidos que mantenían con sus congéneres. Estaba casi segura que esos graznidos secos venían de un lugar demasiado cercano al punto donde ella se encontraba en este momento.

Eran lizalfos, sabía que para ellos su presencia no era un misterio, estaba segura que la habían detectado, olfateando el aire con sus lenguas coloridas, percibiendo aquel miedo que iba creciendo en ella. En ese momento simplemente la estaban cazando, la buscaban en medio de las sombras.

Avanzó gateando, creyendo que podría alejarse del lugar sin ser vista, pero los agudos ojos de las criaturas se movilizaban independientemente y antes de que pudiera dar el siguiente paso ya tenía una de las bestias justo delante suyo, la misma que la analizó con una mirada curiosa, moviendo su cabeza en cortos tramos, como si de pronto estuviera decidiendo por dónde empezar. Eran rápidos, demasiado rápidos.

Ahogó un gritito y se fue de espaldas, sentándose en el suelo, movilizando sus piernas, impulsando su cuerpo hacia atrás sin dejar de ver a la criatura que abría sus fauces, de donde unas afiladas filas de dientes enmarcaban la brillante y viscosa cavidad, la baba venenosa del monstruo se deslizaba por el costado y caía al suelo quemando la vegetación donde caía.

Y ella… ella sólo podía contener la respiración.

Tragó saliva y de pronto sintió como la respiración de otro de los monstruos ahora la cercaba por la espalda. Tembló al saber que estaba atrapada, que aquellas criaturas buscaban venganza, habían renacido con aquel fulgor carmesí que adornaba el cielo y se colaba entre la flora iluminando todo con una luz rojiza, misteriosa y peligrosa, tanto como la situación en la que ahora se encontraba.

La tercera criatura dio un brinquito y desafió a sus hermanos, parecía intentar dominar en el grupo, pero los otros dos no le dieron el paso y rugiéndose uno a otro se enfrentaron, abriendo sus mandíbulas y extendiendo sus lenguas mientras exclamaban con fuerza aquel gutural ruidito en dónde sin siquiera tocarse, buscaban demostrar cual era el más peligroso de los tres.

Tenía que salir de ahí, ahora o nunca.

Aprovechando aquella breve distracción, se movilizó con cuidado hacia un lado y luego levantándose escapó, ocultándose bajo la protección de unos arbustitos lo suficientemente densos y aromáticos como para confundir a los monstruos, el olor pesado de la planta se levantó como una advertencia y aun sabiendo que podía ser peligrosa, no creyó que fuera más peligrosa que estar junto a los tres lizalfos desarmada. Se cubrió la boca con la mano y se arrastró aún temblorosa tratando de idear un nuevo plan, debía pensar en algo y debía ser rápido, ya que sabía que aquel fuerte aroma a hierva no conseguiría bloquear los sentidos salvajes de los monstruos por mucho tiempo.

Los lizalfos volvieron a movilizarse al descubrir que su burda pelea había sido la razón para que su presa se escapara. Sus cuerpos de escamas verdes y azuladas los ayudaban a camuflarse con su hábitad, pero ahora cada brillante y lustrosa porción de cuerpo tenía un tonito algo más lavanda, quizás el efecto de las luces, la luna rojiza y esa densa atmósfera hacia que sus cuerpos reflejaran de otra forma el entorno, sus movimientos rápidos buscaron a su presa aun manteniendo esa encorvada posición que tanto los caracterizaba, pero el hedor de aquella planta confundió momentáneamente sus sentidos, aunque no se alejaron… y al parecer no lo harían.

Zelda tembló atemorizada, sabía que cuando las criaturas se voltearan tendría que emprender una nueva carrera, el problema era ¿A dónde?


Sus músculos se tensaron al recibir el fuerte impacto del arma del centaleón, quien no perdía el tiempo y se preparaba inmediatamente para el nuevo impacto. Link dio un brinco hacia atrás y esquivó casi por un pelo el segundo golpe, un resoplido fuerte se escapó de sus labios mientras su corazón impulsaba con fuerza la sangre hacía sus extremidades para darle la energía necesaria para realizar un nuevo brinco hacia un lado. Debía encontrar el momento perfecto para contraatacar, era la única forma de vencer a esta criatura.

Sidon los había alcanzado y llamando la atención del monstruo le dio un respiro al guerrero hyliano. El centaleón embistió al príncipe sin piedad alguna, pero la fuerza implacable del heredero al trono lo freno, y chocando su lanza contra el arma de la criatura lo detuvo de golpe, alentando la frustración del monstruo quien con sus ojos pareció querer calcinar al zora.

— ¡Link ahora! —Exclamó soltando la lanza para sujetar a la bestia de los cuernos y con todas sus fuerzas lo obligo a clavar su cabeza en el suelo— ¡Hazlo ahora!

Link no perdió el tiempo y corriendo hacia el centaleón se montó sobre su espalda mientras el monstruo forcejeaba y sin vacilar clavó su espalada entre su tupida melena rojiza.

La sangre salpicó el cuerpo del muchacho, pero aquel monstruo diseñado para matar soltó un quejido tan fuerte que bloqueo los sentidos de los guerreros quienes inconscientemente cubrieron sus oídos tratando de recuperar la orientación que por un segundo habían perdido.

El centaleón aprovechó ese momento para liberarse del hyliano, lanzándolo lejos con un movimiento brioso. Y de paso intentó aplastar con sus patas al zora, quien a duras penas esquivó los cascos de la mortal pisoteada de la bestia.

Corrió como pudo hasta alcanzar a Link, quien en ese momento se encontraba en el suelo, justo sobre un charco.

— ¿Estas bien? —Le preguntó ayudándolo a levantarse.

El mareado muchacho agitó su cabeza y recupero el sentido tan rápido que pudo divisar cuando el monstruo preparaba su flecha con poder eléctrico para lanzársela a ambos, a esa distancia eran un blanco fácil para su diestra puntería.

— Tenemos que salir de aquí —dijo a duras penas jalando a Sidon para salir del medio del charco.

La flecha cayó justo en el lugar donde segundos antes ellos habían estado, y su poder se extendió al menos unos dos metros a la redonda, siendo guiada la electricidad por la humedad del suelo.

— Demonios… eso estuvo cerca —clamó Sidon buscando con la mirada al centaleón— Link… creo que algo está mal.

No perdió el tiempo viendo la expresión que sabía ahora enmarcaba el rostro del zora, inmediatamente busco a la criatura y notó como un aura rojiza empezaba a elevar la temperatura aún a esta distancia que mantenían.

— Sidon… —lo llamó dándole dos palmaditas en el brazo—. A mi señal… corre.

— ¿Qué?

El centaleón abrió las fauces con sus filosos dientes y desde sus entrañas salió un poder descomunal, unas enormes bolas de fuego que dejaban una estela ardiente a su paso, haciendo que la pobre vegetación de ese suelo raso sobre la que combatían ardiera hasta consumirse. Las garzas se elevaron soltando chillidos asustados, y sus alas amplias parecieron hacer eco en medio de la noche oscura, grabada por ese reflejo extraño de una luna roja como la sangre.

— ¡Ahora, corre!

Los dos corriendo tropezando en el camino, esquivando a duras penas las bolas incandescentes que el centaleón les lanzaba.

— ¡Tenemos que acércanos! —Link sabía que si mantenían esta distancia lo único que conseguiría sería morir con sus poderosos ataques, por ridículo que pareciera, estaban mucho más seguros a unos cuantos metros de la bestia— ¡Vamos Sidon!

Ambos volvieron a correr hacia el monstruo, quien al verlos acercarse volvió a armarse listo para recibirlos con sus poderosas brazadas. Nadie se acercaba a su territorio, nadie pisaría estas tierras sin recibir la furia que contenía su filosa y colosal arma.

Link se puso frente a la criatura y lo incito a atacarlo y esperando el momento exacto esquivo el mortal ataque y saltó hacia un lado realizando un impecable contrataque, donde su espada se blandió tan rápido que entre los alaridos del monstruo y la sangre que saltaba de cada herida que abría en su gruesa piel, estocada a estocada lo hizo retorcer, luego volvió a montarse en su espalda, sujetándose de abundante melena evitó que el monstruo lo tirara, y aprovechando una breve pausa Link le dio un último y mortal golpe, acompañado de Sidon, quien clavó su lanza por el costado del centaleón tan fuerte como pudo.

Saltó rodando por el suelo y luego vio como la bestia exclamaba un alarido profundo y prolongado, parándose en sus patas traseras aspiró profundamente lo que sería su nueva derrota, aquello era lo que más destruía su espíritu, perder antes una criatura inferior a su poder.

— Lo lograste —Sidon casi no podía creerlo.

El monstruo se desplomó sobre el suelo del Monte Trueno y sus ojos rojos perdieron aquel fulgor de ira y vida. Rápidamente la opacidad les indicó que todo había terminado, justo después de aquella última exhalación que acompañó esa expresión mortecina.

— Busquemos a Zelda.

Aquella era la más real y profunda preocupación de Link, porque a pesar de saber que ella había escapado de monte para no estar al alcance del peligroso centaleón, no la dejaba fuera de los riesgos que probablemente ahora se movilizaban por todos los alrededores del reino zora.

Su mirada se alzó al cielo y observando angustiado le dio un último vistazo a aquel orbe de un rojo intenso y misterioso.

— Sólo espero esté bien —murmuró Sidon quejándose ligeramente a notar que sobre uno de sus costados sus escamas se abrían en una herida que hasta ese momento no había notado.

— Encontrémosla, antes de que alguna horda de monstruos lo haga.

Y a pesar de que en sus corazones aún se mantenía viva aquella esperanza, no sabían que mientras ellos se batían en ese mortal combate con el centaleón, Zelda revivía sus pesadillas.


Había intentado alcanzar la aldea zora, pero entre su estrepitosa huida se había desviado completamente de su camino, los lizalfos se habían interpuesto una y otra vez en su avance y se había visto obligada a cambiar el rumbo abruptamente. La habían guiado hasta el borde de la ladera, ya ni siquiera estaba cerca del lago Lulú, y el terreno que se hizo cada vez más escarpado le dificulto el avanzar, pero de alguna u otra forma había conseguido escalar en descenso, presa de su desesperación, olvidando por completo lo peligroso y estúpido que era intentar una hazaña como ella sin experticia y sin el equipamiento adecuado.

Pero quien sabe cómo, lo había conseguido. Lo lizalfos se habían rendido después de escupirle incontables veces, haciendo que ella resbalara por el terreno, mientras esquivaba sus babas venenosas, como ácido chocando contra las rocas.

Respirando con dificultad se detuvo frente al embalse oriental, donde el puente firme y luminoso reflejaba la luna sobre su cabeza.

— Vah Ruta —murmuró alzando la mirada al frente para observar a la imponente bestia divina, quien había bajado desde su posición a lo alto de la montaña y volvía a embeberse del líquido retenido en el embalse.

Respiró profundo y trató de regular las pulsaciones aceleradas que mantenían sus sentidos alertas, y en parte agradeció aquello cuando notó como detrás de la bestia después de un fuerte barrito se despertaba un lizalfo quien detecto inmediatamente su presencia y ahora siseaba las agua en su búsqueda, ahogada retrocedió dos pasos y buscó con la mirada algo que pudiera servirle de arma, pero allí no había nada.

La rapidez con la que el lizalfo llegó hasta su posición la abrumo, con un brinco ágil salió del agua y rugió extendiendo su lengua, moviendo sus ojos hasta encontrarse con su atemorizada mirada.


En lo alto, Link y Sidon la buscaban, y con la ayuda del catalejo habían conseguido dar con su paradero justo antes de que el lizalfo se lanzara sobre la aterrada muchacha.

Link vio con horror como Zeda caía de espaldas con el monstruo encima, tratando de morderla. A esa distancia no podía escucharla, pero estaba seguro que ella gritaba, su corazón se oprimía con el sólo hecho de imaginar los alaridos de terror de la heredera al trono a punto de ser devorada por un lizalfo poderoso, de brillantes escamas blancas.

Maldijo por lo bajo la boba idea de haberla alejado de ellos, quizás aún con el centaleón en pie y él haciendo de escudo habría estado mucho más segura que atravesando los peligrosos paramos de la región infestada en monstruos y sin arma alguna.

Tiró el catalejo y corrió esquivando a los tres lizalfos a los que antes se había enfrentado la muchacha y se lanzó sin preámbulos desde lo alto, escuchando como Sidon clamaba en son de guerra a lo lejos golpeando a los monstruos en su lugar, la paravela se abrió tan rápido como detectó que su arriesgado salto lo llevaría a golpearse contra las rocas si no se alejaba de la escapada pendiente.


La baba del lizalfo resbaló por las protecciones de los brazos de la muchacha, y ella a duras penas esquivó su hocico antes de que este se clavara sobre su hombro, como pudo pateo al monstruo que ni siquiera pareció notar los burdos golpes que ella le daba y sin pensar realmente lo que hacía, se quitó la protección de la cabeza y se la metio hasta lo profundo de la garganta a lizalfo quien se atraganto al intante y mientras arqueaba su cuello hacia atrás, Zelda se deslizó entre sus piernas y se dispuso a correr, pero la fuerte cola de la bestia se batió golpeando sus piernas haciendo que cayera al agua del embalse.

De pronto todo lo vio negro, pero tan pronto como salió de su aturdimiento emergió del agua para descubrir con horror que el escandaloso bramido del lizalfo blanco había despertado a otros tres monstruos que ahora se acercaban con la velocidad de su tiburón bajo el agua dejando a la vista sólo el halo del agua tras su avance y el brillante cuerno que coronaba sus cabezas.

Torpemente intento volver al puente del embalse, pero la bestia blanca se asomó frente a ella en busca de venganza, había escupido la protección y ahora volvía a respirar normalmente. Con horror la chica sólo atinó a sumergirse, viendo bajo la oscuridad como las sombras aterradoras de los monstruos se movilizaban junto a ella.

Estaba acabada, no tenía forma de escapar en esa circunstancia.

Pero aún a pesar de sentirse totalmente desamparada, cuando vio que el primer lizalfo se abalanzaba contra ella, a duras penas giro bajo el agua, se impulsó con los brazos y esquivó las fauces de la bestia, sujetándose del cuerno de su cabeza, sólo su instinto la había llevado a llevar a cabo semejante estúpida hazaña, porque pronto no sólo se vio surcando las aguas a una velocidad abismal, sino que no estaba segura cuanto tiempo sus manos podrían mantenerse aferradas al cuerno del peligroso lizalfo.

Link aterrizó en la parte alta del embalse, y vio el momento en que la chica era arrastrada por uno de los lizalfos hasta la parte contraría del embalse, el monstruo se hundió tratando de quitársela de encima y los otros tres lizalfos lo seguían como si ahora fueran parte de esa loca cacería.

— ¡Zelda! —Gritó desesperado, bajando como alma llevada por el mismísimo diablo, lanzándose al agua sin siquiera pensar en la desventaja que le traería enfrentarse a los monstruos en un habitad que no le era favorable.

La criatura dio un alto brinco al llegar a la zona donde el embalse cambiaba de nombre, y la princesa se soltó con la abrupta sacudida que dio el cuerpo de la criatura al tocar el suelo. Sintió como todo le daba vueltas, y es que su propia figura rodo por la parte construida del embalse de Rutela un par de metros.

Se sentía de muerte, le dolía hasta el último de los músculos y además había tragado tanta agua que se vio obligada a toser una y mil veces, sintiendo como si su garganta se fuera a desgarrar entre el esfuerzo. Pero no podía simplemente quedarse en ello, porque cuando al fin consiguió tambaleante ponerse en pie, ya nuevamente estaba siendo rodeada por los cuatro lizalfos.

— Esto tiene que ser una broma —murmuró dando una rápida mirada a sus posibilidades y cuando las criaturas se lanzaron sobre ella, sólo atinó a correr para trepar hasta la zona alta del embalse.

Link seguía gritando y tratando de llamar la atención de los monstruos, necesitaba que cambiaran de objetivo y fueran por él, era la única forma de darle una oportunidad a ella. Pero sólo uno pareció interesarse en su presencia, dejando de lado la cacería de la princesa, se volvió a lanzar al agua en busca del joven que también nadaba a su encuentro.

El lizalfo blanco alcanzó a la muchacha, y ella tratando de esquivar sus ataques resbaló, aferrándose a lo primero que se le atravesó, sujetándose con fuerza de una especie de palanca, que al recibir el impacto, se movió abriendo la escotilla que mantenía el agua en el embalse, haciendo que la zona construida de la represa temblara y pronto una verdadera cascada bajara por el acantilado hacia el río Rutela.

Link sintió como de pronto la corriente pareció succionarlo y junto al lizalfo que iba a su caza, ambos fueron arrastrado por la fuerza. Zelda trató a duras penas de sujetarse, pero el agua golpeó con fuerza su cuerpo, haciendo que terminara cediendo cayendo por la nueva cascada, viendo como en medio de esa vertiginosa confusión, el fuerte ruido del agua cayendo y golpeando las rocas, los lizalfos gimiendo, y todo dándole vueltas, pronto su visión se oscureció y todo se volvió oscuro… tan oscuro como sus más aterradoras pesadillas.

Sidon había llegado tarde a la zona del embalse y lanzándose al agua hizo despliegue de su impresionante velocidad, alcanzando en un abrir y cerrar de ojos la escotilla abierta consiguió cerrarla, entre el bramido del agua y los quejidos de Vah Ruta, pero era tarde… tarde para sus amigos que ya habían sido arrastrados por la vertiente, cayendo por la cascada hasta el peligroso afluente de río, que con la fuerza del agua recibida pareció embravecerse y aumentar su corriente y los remolinos que se formaban dentro del agua que chocaba contra las piedras y las enormes placas montañosas que contenían su flujo.

El guerrero hyliano, emergió desde lo profundo del río y buscó desesperado a su pareja, uno de los lizalfos oso con tratar de atraparlo, pero él esquivó su ataque dentro del agua y tomando a la bestia del cuerno le enterró su arma directo en el cráneo. No tenía tiempo para eso.

Rápidamente el líquido negruzco baño el agua y la criatura sin vida se hundió como peso muerto siendo succionado por el agua.

— ¿Dónde estás? —Se preguntó con frustración, cuando logro divisar al lizalfo blanco nadando con rapidez impulsado por la misma corriente.

Fue entonces que lo supo… sabía que esa criatura seguía tras la princesa.

Continuará…


Hasta acá dejaré este capítulo porque si sigo quedara muy largo xD, pero en el siguiente prometo darles un poquito de paz al trío dinámico, que al parecer no recibieron de buena forma la llegada de la luna carmesí.

Quizás suba un extra narrado en primera persona, del sueño de Zelda, como saben los extras los estoy subiendo dentro de este mismo fic.

Antes de despedirme, quiero agradecer a quienes leen esta historia, en verdad muchas gracias. Siento que hasta ahora me he desviado un poco del dlc XD, pero ya le daré lógica a eso… no se preocupen 9w9 (recordemos que es un fic XDD). Iba a actualizar UHPH, pero me fije que este fic si que no lo actualizaba hace rato x0x y tengo muchos capítulos escritos sin revisar. Así que si mi linda nueva herida me lo permite XP, dentro del fin de semana subiré el cap que sigue de UHPH :D.

¡Saludos!