Muy bien, quizás a más de uno le parezca extraño, pero este es el nuevo capitulo 8, olviden el anterior, nunca pasó. Nunca estuvo a la altura de lo que pretendía escribir y siento que este sí se acerca bastante a lo que quería lograr. Por ello, los invito a sumergirse una vez más en esta historia y comentar de nueva cuenta qué les parece, ya que este capitulo sería el canoníco.
Siento que hoy fue especialmente duro abrir los ojos, no sintiéndome con los ánimos ni siquiera de tomar asiento sobre mi cama y poder agudizar mis sentidos hasta despejar mi mente. Hoy todo era pesado. Mi espalda estaba acalambrada como si hubiese dormido en una muy mala posición toda la noche, y ahora tiraba de mi cuello ahogándolo en un dolor desmedido. Mi piel se sentía extrañamente sudorosa. Y mi cabello estaba revuelto en una masa tortuosa y confusa, tal y como lo estaban mis pensamientos, agitándose en mareas bravas que me lanzaban de un lado hacia el otro, dejándome en parajes desconocidos.
Hoy yo no sabía qué hacer. No sabía si quitarme el pijama y deshacerme de las sábanas o hundirme en ellas y no salir por el resto de la eternidad. Ya suficiente había tenido con soportar el día anterior, no quería más emociones. Estoy harta de las emociones, de lo que implican y de cómo pueden destruirte cuando no están sincronizadas. Mejor era descansar, dejando que el sol que ahora ilumina mi contorno a través de la ventana calentara lo poco que me queda de espíritu. Porque sí, me siento destrozada, como si algo me faltara, incluso más liviana, diría yo. Como si ese yugo con el que antes cargaba hubiese desaparecido y ahora que no tengo un guía, solo espero por mí, estancada en el camino.
- ¿Y qué se supone que sigue a continuación?
Me pregunto en voz queda, encorvándome hacia delante, mientras mi mirada se centra en el edredón rojo que todavía cubre mi cuerpo. Hay pequeñas motas de luz dorada sobre él, lo que me recuerda que ya es tarde, muy tarde, por lo que intento desperezarme, sin embargo, no quiero hacerlo y vuelvo a apoyar mis manos detrás de mí, deslizándolas debajo de mi almohada hasta que mis dedos rozan sin querer un objeto bastante particular y que hoy por hoy es capaz de hacerme mucho daño.
- Todavía puedo recordar tan nítidamente la expresión de Diana cuando le dije que lo había perdido – Sonreí con sincera nostalgia.
Una mentira en toda regla. Nunca perdí ese llavero, pero sí lo mantuve oculto ante todos y tuve mis razones para hacerlo, pues si Amanda o alguna de las demás llegase a saber que lo conservo, no dudarían en insistir con lo de la carta, la única evidencia, el único despiste que cometió mi exnovia durante nuestro tiempo como amantes.
- Fuiste realmente tonta aquella vez…
Comenté desprevenidamente y terminé por sacarlo de su lugar, para darle un espacio de contemplación entre mis dedos. Seguía igual que siempre, pequeño pero carismático, bien definido con sus puntas de cristal reluciente y coloreado, siendo una réplica fiel del ave de compañía de Chariot. Ahora que lo recuerdo, después de todo lo ocurrido en la enfermería, yo misma miré este regalo como algo muy poco ostentoso, pero si lo pienso bien, fue un bonito gesto. Porque era algo que las dos conocíamos bien y que podíamos compartir, además un llavero es una pieza cotidiana en cualquier persona y si no fuese por Amanda, hubiese pasado desapercibido el que lo usase a menudo. Lástima que no alcanzase a darme cuenta antes, lástima que nunca se lo pude decir a tiempo.
Y estoy realmente decepcionada de eso, y de muchas cosas más, tanto como de las que hicimos como por las que dejamos de hacer, simplemente porque no supimos llevar una relación normal. Pero es que nosotras no tenemos nada de normal. Diana siempre fue destacada en muchos aspectos, contrario a lo que yo solía ser, destacada por las razones equivocadas. Y lo cierto es que su nombre junto al mío no pega en absoluto. No creo que nadie pueda imaginarnos juntas. Solo nosotras o, en este caso, solo ella. Porque ni siquiera yo creí que estuviéramos en una relación. Siempre fue todo tan lejano, tan imaginario, no teníamos tiempo para las dos y cada vez que lo encontrábamos, yo empujaba la oportunidad por miedo a lo que pudiese pasar. Aunque ella también lo hizo, siendo sinceros.
No toda la culpa es mía. Diana también se dio cuenta de cosas y prefirió ignorarlas con tal de seguir adelante. Eso jamás se hace con una pareja, todo debe conversarse, todo debe arreglarse teniendo en cuenta los sentimientos del otro.
"¿Y tú tuviste sus sentimientos en cuenta?"
Por supuesto que sí, y así fue desde el primer momento. Todo lo que me interesó de Diana siempre fue no dañarla, sino llenarla del amor que se merecía. Y fue justamente ese el mayor error que cometí, porque dejé que todo lo que ella sintiese fuese más importante que lo que yo sentía. Intenté cambiar por ella, intenté acostumbrarme a ella y todo terminó en fracaso porque no pensé en mí, en lo que yo quiero, en lo que yo anhelo.
- Y yo no anhelo a Diana – Vociferé convencidísima, cuidando que la figura de Alcor no fuese a resbalar de mis manos – Es cierto que hay una cosa extraña entre las dos, pero no es ese tipo de relación… Es más que eso… Es más que una cosa de querer besarme con ella o algo parecido… Es como que… Es… Es…
Suspiré. Ni siquiera soy capaz de comprender qué es lo que tengo con ella ¿Un amor confraternal, quizás? Me imagino algo parecido al amor espiritual, amo a Diana como parte de mí, sin importar que tan alejadas estemos, no necesito de ella pasionalmente porque sé que tenemos una conexión que trasciende nuestros cuerpos…
¿A quién engaño? No estoy al nivel del nirvana para pensar de esa manera. Quiero decir, es evidente que Diana me atrae físicamente, digo, me atraía físicamente. Y también fue evidente que me atrajo emocionalmente, hay cosas que indiscutidamente me gustan de ella ¡Pero que también podrían gustarme en otra persona! Ella tampoco es única e irremplazable.
- Y además fuiste tú la que decidió terminar todo, ahora no me puedes culpar – Hablé mirando fijamente el llavero de Alcor y fruncí el ceño, recordando la insulsa cara de Diana – Ahora soy libre, por fin todo acabo.
Y esta será mi despedida para ti, será el último beso que le regale a tu figura y después de esto no habrá más, pasarás al olvido como un mal recuerdo en mi álbum de la vida. Y no querré verte ni saber de ti, sin importar lo mucho que todavía me…
- ¿Qué haces besando esa cosa?
"¡Maldita sea, Sucy! cómo es que siempre llegas cuando estoy humillándome."
Fue durante la tarde de ese mismo día que la conmoción estalló en Luna Nova. Al parecer, y según los siempre tan oportunos titulares de Wangari en el periódico oficial de la escuela, una reunión de gran categoría se celebraría el día de mañana en nuestro auditorio principal junto a grandes directivos pertenecientes a estratos mágicos como no mágicos, definiendo así el porvenir de nuestra academia como estamento de un nuevo orden mundial, acompañándose de galardonadas celebridades tales como Marjolaine, Dorlin, la legendaria familia Cavendish e infaltablemente Paul Hanbridge y su hijo, Andrew Hanbridge, escoltados por la insoportable figura de los Blackwell; como así un montón de políticos que ni sus nombres me molesté en aprender, pues no estaba interesada en ellos y las cosas que tuviesen que hacer. Yo tenía mis propios problemas, siendo el más importante de ellos: la restauración de mi escoba voladora para así lograr seguir practicando en mis ratos libres.
La había roto hace tres días intentado mejorar mi técnica con los absurdos concejos que evidentemente no debí seguir de alguien como Amanda; no porque ella no fuese buena en ello, sino porque sus métodos son estúpidamente arriesgados y casi hacen que me mate en más de una oportunidad; por lo que ahora, después de tres días de ocio, sigo aquí, sentada al borde de la Torre Sur de Luna Nova hechizando un trozo de madera que se niega a ser reparado.
"¿Por qué me persigue la desgracia?"
Suspiré, recostando mi espalda sobre el frio e incómodo piso de piedra de la torre, al mismo tiempo en que admiraba con gran deleite el cielo lleno de estrellas que se alzaba frondoso a expensas de mis ojos. En Japón nunca tuve la oportunidad de verlas en todo su esplendor, básicamente porque vivía en una ciudad infestada de luz artificial, pero ahora que las puedo apreciar en profundidad, siento que son lo que realmente dota a la Academia de un aura mística que se escabulle en lo más recóndito de nuestros corazones.
- Que locura… - sonrío y vuelvo a encorvarme hacia delante, dejando mis piernas colgar al borde de la torre. Siento una brisa ligera que recorre mi piel desnuda y me tiento a mirar hacia abajo, apreciando la entrada hacia la academia.
Al principio, todo permanece en silencio, no hay movimiento. Pero solo basta que pasen algunos segundos para que, de golpe, se enciendan portales y pasadizos mágicos que dan la bienvenida a tres vehículos de gran tamaño. Estos se detienen a mitad de camino, buscando un buen sitio donde estacionarse, y prontamente emergen de ellos sus pasajeros. No reconozco a la mayoría de los hombres que se presentan, pero sí destaco la pomposa aparición de Andrew entre ellos, siempre tan bien vestido con sus trajes de corte inglés y su cabello perfectamente ordenado. Él desciende sin mucha ilusión, se mete los bolsillos a la cartera y da un vistazo rápido por los alrededores, siendo razón suficiente para que yo trate de esconderme como si fuese así de fácil localizarme.
"¿Qué estoy haciendo? Es obvio que no será capaz de verme." Me recrimino mentalmente y vuelvo a asomar la cabeza para observar el condecorado recibimiento de nuestras maestras y directora hacia sus distinguidos invitados. Ellas se muestran notoriamente animadas, pero ellos no se ven de la misma forma, quizás acostumbrados ya a este tipo de eventos, por lo que suelto un bufido audible y me levanto tomando mi escoba sin mucho más interés. Con total, ya sé lo que viene a continuación.
Andrew entrará a la Academia, será la atracción principal de mis compañeras durante toda su estadía y se convertirá en un gran problema cuando se llegue a cruzar en mi camino.
- Decidimos citarlas a ustedes dos porque se convirtieron, sin lugar a duda, en dignas representantes del mundo mágico.
"No puedo creerlo ¿Por qué?"
- Y aunque el desempeño de la señorita Kagari no ha sido el esperado luego del incidente del misil, debemos estar orgullosas de lo que logró en compañía de nuestra alumna más destaca, Diana.
"Muchas gracias por sus palabras maestra Finnelan, no tiene porque ocultar su favoritismo por Diana, yo lo respeto." Y espero que se entienda que estoy siendo sarcástica.
- Por ello, es de vital importancia que asistan como oyentes a la reunión entre el concejo mágico y los políticos del país, para así evidenciar el respeto y compromiso que tenemos con nuestras estudiantes.
Pues mucho respeto hacia mi persona no existe, literalmente acaba de dejar a Diana en un pedestal mientras argumenta lo mucho que apesto sin la vara de Shiny Chariot. Me siento decepcionada de todos mis avances. Pero aun más decepcionada estoy por esa sonrisita que Diana tiene en su rostro, como si de verdad estuviese disfrutando mi humillación publica. Descarada. Además, no tarda nada en decidir por ambas y aceptar la petición de Finnelan sensei como si mi opinión no valiese ni el esfuerzo.
- Si, profesora. Será un gran honor – Ella declara con rotunda confianza y realiza una ligera reverencia hacia la maestra, volviendo a sonreír cuando termina su acto. ¿De verdad siempre ha sido así de pomposa?
- Pues yo no sé si quiero asistir – Comento desprevenidamente, cruzándome de brazos sin mirar a nadie en particular. Estoy harta de que decidan por mí, esta vez seré yo la que escoja, a expensas de la perturbadora mirada asesina que me dedique Finnelan sensei.
- ¿Cómo? – Ella parpadea incrédula.
- Lo que dije – Insisto de nueva cuenta, tratando de parecer más valiente de lo que soy. Tal vez no debería estar haciendo esto, ya que es por el bien de la academia, pero no sé por qué siempre tengo que contradecir a las figuras de autoridad ¿Será instintivo? De todas formas, continué hablando, ya no podía retroceder – Estoy muy ocupada con mi práctica de vuelo, quiero mejorar para así lograr ser una mejor bruja y esto sólo me quitará tiempo.
- ¿En serio tienes que ser siempre tan egoísta?
Diana lo pronuncia en un tono desconcertado y yo no tardo en volver mi mirada hacia ella, frunciendo el entrecejo ¿Qué no ve que esto es por el bien de ambas? Tenernos a las dos juntas ahí, por horas, será un infierno asegurado. No podemos hacernos eso. Nos hará daño. Por lo que yo no pierdo tiempo para dar mis respectivas explicaciones.
- No lo soy – Le ratifico rápidamente – Pero siento que nuestra presencia no ayudará en nada. Todavía soy un fracaso en la magia, si alguien llegase a preguntar por mis avances estos serán los mínimos y podrían demostrar un punto equivocado de nuestra escuela ¡Ni siquiera sé volar una escoba aún! ¿Qué esperan que responda si me lo preguntan?
Silencio absoluto. Já, era lo que me suponía. Sus caras compungidas y ojos condescendientes hacia mi fueron toda la respuesta que necesité. Yo no era un ejemplo a seguir ni mucho menos el punto de quiebre para cambiar el pensamiento de cientos de años de personas acostumbradas a vivir en el confort de su rutina. La magia seguía siendo algo difícil de comprender y aceptar y aunque me encantase la idea de poder compartirla, no todos querrán lo mismo. No todos la querrán con las mismas intenciones. Por eso yo no puedo, yo no quiero que…
- Te equivocas, Akko – Escucho a Diana hablar y entonces detengo el frenesí en mi cabeza, observándola silenciosamente, mientras ella fija su mirada más allá del ventanal a espaldas de la maestra, perdiéndose donde el horizonte deja de existir y el sol se apodera del cielo – No eres un fracaso. De todo lo que puede simbolizar la magia, tú eres su referente principal. Eres alegría y calidez, eres sueños y esperanzas, haces cosas increíbles que dejan a personas boquiabiertas con la ilusión de que este mundo todavía tiene muchas más maravillas por ofrecernos. Y principalmente, porque creo que eres la única persona responsable de que todo lo que esté ocurriendo ahora sea en un futuro un beneficioso para nosotras las brujas… Por eso mismo necesito que asistas a esta reunión, porque sé que tu presencia será más que suficiente para demostrar mi punto.
- ¿Cu-cuál punto? – Le pregunto sonrojándome repentinamente. Ella sólo me sonríe.
- Un corazón creyente es tú magia.
¡Embustera, mentirosa, manipuladora! En serio no se me pueden ocurrir más adjetivos para describir lo perversa que puede llegar a ser Diana cuando se propone algo ¡Y esta vez rebasó los limites! ¿Cómo me dejé engañar? ¿Por qué tuve que creer en sus encantadoras palabras y su carita de niña buena? ¿Será esta alguna especie de venganza después de todo lo que la hice pasar? Espero que sí y termine aquí, porque no puedo más con esta situación. Diana déjame ser libre y arrebátame estas cadenas que todavía unen mis sentimientos a ti. Desnúdame por completo y arroja nuestros lazos a la hoguera, convirtiendo en ceniza todo aquello que nos unió, porque no debo seguir queriendo que… Espera ¿Acabo de pensar en que quiero que Diana me desnude? No, sólo estaba usando retorica.
¿Entonces por qué me arde la cara?
- ¡Rayos! Akko, no pienses estupideces – Pronuncio en voz baja y golpeo mis mejillas, esperando con ello sacudir las ideas que revuelven mi cabeza. En estos momentos no debo desviarme de mis objetivos. No debo olvidarme de mis metas – Hoy debo impresionar a todos, eso es lo que voy a hacer.
- ¿Por qué tan entusiasta, Akko? ¿Pasó algo bueno en la reunión con la maestra Finnelan hoy? – La voz de Lotte logra distraerme repentinamente de mis pensamientos, y por ello me vuelvo en su dirección para sonreírle, mientras termino de abrochar mi camisa, metiéndola posteriormente en el interior de mi falda. Ella sigue mis pasos, pero sin moverse de su camarote – ¿Estás emocionada por ser la representante de la escuela en la reunión con los altos mandos de la ciudad?
- No te diré que no – Le respondo finalmente y me siento sobre mi cama, con las manos apoyadas en mis rodillas – Pero tampoco estoy segura de poder hacerlo bien.
- ¿Por qué no? Eres Akko, la bruja que logró salvar a todos de un misil malvado y restaurar la magia en el mundo ¿Cómo no podrías sentirte segura de ti misma?
- Otra vez con lo mismo. A veces suenas tanto como ella…
- ¿Cómo quién? – Lotte me cuestiona con sincera curiosidad y es a partir de este punto que yo no sé cómo seguir. ¿Será prudente decirle la verdad? ¿Contarle absolutamente todo?
La miro creyéndome fuerte, pero no tardo en flaquear y volver a levantarme para continuar vistiéndome. La reunión no tarda en empezar y yo todavía sigo aquí, sintiendo mis piernas temblorosas y mis manos torpes.
- No es nada – Digo entonces, como si no fuese la gran cosa, y termino de atar el nudo de mi corbatín antes de ponerme el chaleco del uniforme – Es sólo que… Diana para convencerme de ir a esta reunión dijo algo parecido a ti… Sólo eso – Lotte exclamó entendiendo la situación y asintió repetitivamente con una sonrisa, previo a declarar:
- Es que Diana te conoce muy bien – Con una seguridad contundente – Supongo que por eso se volvieron tan cercanas este último tiempo. A mí también me gustaría llegar a tener esa complicidad con alguien en algún momento de la vida ¿No lo crees, Akko?
- Si tú lo dices… Pero realmente no puedo seguir hablando, nos veremos más tardes.
- Claro, suerte en tú reunión. Y Akko… - Me detengo antes de salir y la observo con atención – Cree en ti misma.
- Gracias, Lotte.
Cuando la enorme puerta de madera que da entrada al auditorio se posó frente a mí, sentí que mi corazón se apretaba fuertemente en mi pecho y no me dejaba respirar con normalidad. Sé que he estado en muchas comitivas a lo largo de mi estadía en la academia, pero siempre ha sido con gente que conozco y a la que no trato de sorprender, pues son conscientes de mis habilidades y no presumen de grandes expectativas hacia mí. Es por eso que ahora todo se siente tan diferente. Porque por cada persona que veo pasar, siempre con aires de grandeza y bestialmente capacitados, yo me hago cada vez más pequeña e insegura sobre lo que tengo que hacer a continuación, hecho que no consigue más que hacerme desearle lo peor a la persona que me incitó a venir hasta aquí. Y sí, sigo y seguiré hablando de ella, hasta el día en que me muera, abundando en mi boca sólo peyorativos que ensucien su buen nombre.
- Te maldigo a ti y a todos los Cavendish…
- ¡Oh, miren! Pero si es la peculiar amiga de Diana ¿Cómo se llamaba?
- ¡Taco!
- Akko – Me giro indignadísima, buscando a quienes se atrevieron a insultarme, y para mi desdicha, no son nada más ni nada menos que las copias de mal gusto de Diana. Maril y Merrill Cavendish, escoltando de lado a lado a su "portentosa" madre, Daryl Cavendish. Las tres sin haber cambiado en absoluto su actitud engreída y displicente hacia los que no son como ellas. Taradas.
- Es lo mismo – Susurró una de las primas, a quien no supe distinguir del todo. Pero a quien sí pude distinguir fue a la tía de Diana, quien se acercó para darme dos golpecitos en la espalda, restándole importancia al asunto.
- No las tomes en serio, todavía son niñas ¿Estarás en la reunión? – Ella preguntó, viéndose realmente interesada, a lo que yo asentí con vergüenza.
- Sí, así es.
- Muy bien. Diana nos habló de ti, tiene muy altas expectativas sobre lo que puedes lograr en esta junta, espero que no nos decepciones.
- ¿Cómo ella sabía que…?
- Maril, Merril, apresúrense. No podemos hacer esperar a los invitados – Interrumpiéndome abruptamente, Daryl se abrió paso hacia el auditorio con una orden sencilla hacia sus hijas, quienes no dudaron en seguirla, no sin antes darme una mirada socarrona que se perdió detrás de las grandes puertas que separaban la sala del pasillo, dejándome con la intriga atrapada en la garganta. ¿Diana sabía de esta reunión antes de que yo me enterase? ¿Y por qué piensa que yo voy a hacer algo en ella?
- No entiendo…
- ¿Por qué no me sorprende escuchar esas palabras en ti?
¿Qué? ¿Acaso este es el día de "sorprende a Akko"? ¿Por qué todo el mundo decide hablarme cuando estoy tratando de resolver un misterio o aclarar mis ideas? Ya me estoy cansando un poco de esto. Y ni siquiera me importa que sea Andrew el que me dirige la palabra, pues estoy demasiado ensimismada en mis asuntos como para que me importe. A menos, claro, que él se vuelva insistente, como actualmente lo hace.
- Hey ¿No piensas saludarme? ¿Acaso no te alegra verme? – Él pica mi hombro como su nueva entretención y yo golpeo su mano, alejándolo de mi ¿Y ahora por qué se ve tan feliz? – Ha pasado un tiempo desde la última vez que te vi y creo que ni siquiera pudimos mantener una conversación decente.
- Lo recuerdo, pero creo que eso no te da el derecho de volverte tan molesto.
- ¿Molesto? – Cuestiona realmente sorprendido y no tarda en reír jovialmente, antes de seguir hablando – Molesto se veía tú novio por vernos hablar juntos. Y dime ¿Cómo está él?
"Andrew, eres un hijo de…"
- Buenos días – Y hablando del rey de roma. "¿No hay nadie que quiera matarme en estos momentos? Porque estaría muy agradecida con él."
- Oh, buenos días, Diana. Un placer verte – Él alarga su figura, pretendiendo quedar frente a ella, y oculta ambos brazos detrás de su espalda en modo respetuoso, esperando alguna reacción, lo que sea, por parte de mi antiguo idilio, sin recibir nada a cambio. Por lo que se decide a seguir siendo el anfitrión de la conversación sin importar nuestra nula participación – Te había extrañado en la ceremonia anterior de Luna Nova ¿Asuntos muy urgentes?
- Sólo por menores familiares, nada de que preocuparse, pero gracias por tú interés.
- Has permanecido distante de las reuniones últimamente. Llegué a pensar que tampoco asistirías a esta, para serte sincero. Pero es bueno que estés aquí, después de todo, es la reunión que definirá su futuro como representantes del mundo mágico ¿Cierto? – Al terminar de decir esto, él se volteó en mi dirección sonriendo particularmente emocionado, y agregó – Es el principio de un nuevo mundo, el que tú ayudaste a formar, Akko.
¿Por qué siento que Andrew se está comportando diferente? ¿Por qué su emoción sólo transmite alegría a mi corazón? Su forma de hablar, su forma de sonreír, incluso la forma en que se mueve es tan resuelta, que quiero acompañarlo y sonreír a su lado, disfrutando de su entusiasmo. Y ¿Por qué Diana no se ve de la misma forma? ¿Acaso no confía en mí? ¿Acaso ella no cree que soy yo la que puede cambiar el futuro? ¿O es que le molesta que Andrew me haya sujetado de la mano y yo no quiera hacer nada para alejarlo?
¿Cuántas veces más vas a tener que vivirlo? ¿Cuántas veces más voy a tener que dañarte para que lo entiendas? Se acabó, no hay nada que me ate a ti. Todo lo que alguna vez nos unió debe morir en silencio. Y no porque yo lo terminase, sino porque tú fuiste la que así lo quiso. Porque mi cercanía te lastima y supiste que no querías volver a sentirte así. Entonces ¿Por qué me miras con esos ojos entristecidos?
¡De eso era de lo que estaba hablando! Y como siempre, cualquiera falta de ortografía: un hechizero lo hizo.
Contestando a algunos reviews (sobrando las gracias por seguir leyendo esta historia), hay varios puntos que se deben tener en consideración al momento de leer esta historia, por ejemplo: La razón por la que no expongo el POV de Diana es basicamente porque quiero que todos sus sentimientos sean interpretados de forma implícita. Esto quiere decir que nosotros, a través de los ojos de Akko, debemos esclarecer el cómo se siente Diana respecto a la situación, jugando un poco con ese mutismo y falta de información. Lo mismo que pasa con sus problemas internos, todo se sabrá a medida que Akko lo sepa.
Con respecto a la participación de Andrew, me parece que es un personaje clave que tiene que lograr detonar ciertas reacciones en Akko a las que ella no está acostumbrada, de la misma forma en que lo hizo Diana, para hacer que la historia avance y no caiga en la monotonia (Cómo lo ha estado haciendo durante los últimos 3 capitulos xD) Por eso necesito que él empuje la situación al limite, por eso el empujará la situación al límite en el siguiente capitulo que espero concretar durante esta semana. Pero de mientras un remake no hace mal.
Muchas gracias por sus comentarios, en serio se los agradezco.
Y estarse atentos a la proxima historia que subiré, porque prometo que será de las buenardas y sufriremos con lo cruel que puede ser el amor no correspondido.
