Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Jumping Through Time
Capítulo 2
La segunda vez, fue poco después de la primera, robando el arma y metiéndose en muchos problemas por ello.
-… vuelve aquí mocoso! – No, no iba a regresar. En lo absoluto.
Quería ver al señor amable otra vez, al señor de ojos caramelo, que le había dado dulces y le había revuelto el pelo cariñosamente. Aquel señor que aún no había ido al cielo como su nana. Quería verlo, quería ver esos ojos amables y cálidos dirigidos a él, quería oír esa voz dulce otra vez, quería-
- ¡Eso es! – Alguien se rio, y no de buena manera.
No podía darle atención a eso, tratando de levantarse y no llorar ante el dolor que sentía por la caída. Caer de las escaleras gracias a un disparo no era-¡puff!
-… no, te lo he dicho mil veces, no puedes ir y morder hasta la muerte a todo el que medio te mire mal. – Levanto la vista, esperanzado al reconocer la voz que había querido oír por días. - ¿Que diantres esperabas?, ¿por qué crees que quería enviar a Chrome y a Takeshi?, es Mafialand. – Era el señor, hablando por teléfono con el ceño fruncido, caminado en círculos. – ¡Te lo advertí así que no me eches la culpa ahora!, no es… - Finalmente esos ojos caramelo dieron con él, el ceño fruncido desvaneciéndose de inmediato y una gran sonrisa abriéndose camino a sus características. – Hablamos luego Kyoya, arréglatelas con Takeshi, no creo que tenga problemas en intercambiar misiones. – Culmino la llamada y en cuestión de segundos estaba en los brazos del señor. – Un gusto verte Lambo-sama. – Fue el dulce y animoso saludo que recibió, junto con un beso en la frente y un gran abrazo.
Esto era mejor que lo que había esperado, que lo que quería. Era una verdadera lástima que el señor dejara de sonreír y se apartara ante el mar de lágrimas que no logro contener más.
- ¿Estas herido?, ¿qué tienes? – Irónicamente la nueva atención solo lo hacía llorar más si eso era posible.
Ser revisado de arriba abajo por esas manos suaves y cariñosas, combinado con la voz preocupada y dulce, era más que suficiente para hacerlo llorar. Le recordaba mucho a su nana, no muchos eran así con él y no sabía por qué. Por más que llamara la atención, nadie era así con él.
-… listo, ¿ves? – Una curita en la rodilla y otra en la mejilla, y alguien limpiando sus lágrimas con un pañuelo. – Ya no duele, ¿verdad?
- ¿Cómo era que se llamaba señor? – El señor pestañeo varias veces ante esto, y ante las manos que alzo hacia él.
- Tsuna, pero puedes decirme como gustes si es muy difícil. – Fue tomado en brazos sin dudar, y como si eso no fuera suficiente para hacerlo llorar otra vez, un caramelo se le fue presentado otra vez. – Creo que es uno de los favoritos de Lambo-sama, ¿me equivoco?
Lo fuera o no, no diría nada. ¿Cómo podría?, este señor había sido tan o más dulce que su nana. No lo regañaba, no le dijo nada por llorar, y más bien…
- ¿Qué fue lo que le paso a Lambo-sama?, ¿tuvo un accidente? – Pues no, la verdad es que no…
Minutos más tarde, el dulce señor fruncía el ceño y buscaba algo en su escritorio casi con impaciencia. No tuvo tiempo de preguntarle que hacia cuando el señor se detuvo, un pañuelo blanco con uno símbolo extraño en medio. Era muy vistosa, no parecía un pañuelo común.
- Es de Lambo-sama ahora. – Antes que pudiera pestañear, el pañuelo de le fue puesto en sus manos. – Si alguien te da problemas, enséñale este pañuelo, ¿de acuerdo?
Justo en ese momento todo se volvió rosa, y solo podía lamentarse que ya no vería al amable señor y aun quería estar con él.
El niño no se dio cuenta de la gente noqueada, electrocutada, ni las cosas destrozadas en el lugar. Los que estaban aún conscientes perdieron toda su furia y asombro (la bazuca en verdad funcionaba) al ver el símbolo que tenía el pañuelo que el niño traía en manos.
