Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Jumping Through Time
Capítulo 4
Si había algo que la familia Bovino no apreciaba era tener a un adolescente que parecía resentirlos y tenía la capacidad de volver sus instalaciones un desastre en un dos por tres. Eso no era lo que en verdad pegaba en el orgullo de muchos, para bien o para mal.
- ¿Señor? – Llamo tan pronto el humo se aclaró.
- Supongo que buscas a Tsuna, ¿eh? – Estaba en un sitio muy diferente a un dormitorio. Y había una televisión gigante.
Pestañeo varias veces ante un hombre que pocas veces había visto, uno que casi todo el tiempo sonreía, pero no tenía ese calor y esa dulzura que adoraba. Era, en cierto modo, una sonrisa algo vacía. No sabría cómo explicarlo. Asintió lentamente, sabía que este hombre, al igual que el del pelo gris, eran amigos del dulce señor.
- Vamos a llevarte entonces amigo. – La sonrisa creció, y por alguna razón esta se sintió mucho más natural.
De este modo se encontró jugando tag con este hombre. No parecía encontrarlo molesto, al menos. Jugaba, no muchos jugaban con él. El juego se acabó cuando llegaron a una habitación algo oscura.
- No te preocupes, anda mejor hoy. – Y sin ningún preámbulo: - ¡Tsuna!, ¡tienes visita! – Miro al hombre con muchas dudas. Eso no había fusionado las últimas veces que había estado aquí, había tenido que-
- Diles que se vayan… - Se oyó algo rasposo y no ronco como antes.
- No le hagas caso Lambo, solo mira esto… - La sonrisa de este hombre llego a crecer mucho, diciéndole que iba a ocurrir alguna especie de broma: - ¿En serio quieres que le diga eso?, supongo que no tengo opción entonces…
En segundos, las cortinas habían sido movidas y un hombre con un ceño fruncido y una almohada fue visto. Y no andaba de muy buen humor:
- ¡Oh vamos Takeshi! – Solo sus mejillas tenían un tono rojizo, uno leve que parecía mas rosa que rojo. – Estoy hecho un desastre, y es mi día libre, no debería… - El señor se apagó, su vista cayendo finalmente en él. – Takeshi… - Había algo raro en ese tono, pero no sabía que era y menos con tantas risas.
- ¿Seguro que quieres que le diga que se vaya? – Una almohada fue lanzada a la cara de quien hablo, dando en el blanco y solo sacando más risas.
- ¡Claro que no! – El señor sonreía mucho, y también trataba de no reírse, extendiendo sus manos hacia él. - ¿Ven aquí Lambo?, creí haberte dicho que evitaras venir por unos días, no querrás este resfriado…
- ¡Un resfriado no podrá con Lambo-sama! – En especial cuando era la excusa perfecta para oír historias de historias entre almohadas, sabanas, y brazos cálidos.
Como le encantaría que pasara todas las noches antes de ir a dormir. No se sentiría tan solo y tendría dulce sueños.
- ¿Cómo está el gran Lambo-sama esta mañana? – Fue lanzado al aire antes de verlo venir. - ¿Ya desayunaste?
Para cuando Lambo regreso, fue con un puchero, completamente ignorante del humo, las chispas, y objetos fuera de lugar. De broma noto a las personas escondiéndose detrás de las paredes, solo por accidente mientras trataba de volver a su cuarto. Allí podría comer en paz todos los dulces que llevaba escondido en su cabello.
