Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Jumping Through Time
Capítulo 6
Las señales que venían con el niño cada vez que usaba la bazuca eran como echar sal a la herida.
-… con eso, ¿no ven que estoy ocupado? – Un largo suspiro cansado. – Chaos, Reborn, espero que tu vuelo no haya sido muy turbulento. – Una sonrisa que no llegaba a los ojos, no completamente.
- ¿Señor? – Un hombre salto, un señor que en verdad metía miedo y vestía de negro solo lo miro, y el señor se ilumino por completo.
- ¡Lambo!, hey. – Papeles volaron, y se preguntó internamente si el señor se dio cuenta de ello. Se suponía que eran importantes y por eso no lo dejaban dibujar en ellos, ¿tal vez estos eran diferentes?
- ¿Por esto es que estas descuidando todo? – La persona mete miedo pregunto de forma aburrida. – Dame-Tsuna, creí haberte dejado claro-
- ¿Cómo estas hoy Lambo? – Fue abrazado y lanzado al aire, el señor estaba increíblemente feliz, y eso lo hacía feliz a él también. ¡Y era solo por verlo!, ¡ver al gran Lambo-sama! - ¿Para mí? – Asintió rápidamente, tendiendo el dibujo.
- Dame-Tsuna. – El hombre vestido de negro pareció tomar mal ser ignorado nuevamente, y… ¿eso era un arma?, ¿verde?
- Lo voy a mandar a enmarcar~ - El señor ni reacciono ante la bala que paso demasiado cerca, estaba bastante seguro que su corazón se tuvo. – Oh vamos Reborn, ¿no ves que lo asustas?
¿Estos dos eran amigos?
- Tu trabajo no se va a hacer por si solo y el no debería estar aquí, idiota. – Otra bala paso, pero de nuevo el señor amable ni lo noto.
- Por un rato no pasa nada. – Este hombre de negro era peligroso, pero estaba muy equivocado si creía… - Reborn, tu sabes que-
- ¡Él es mío!, ¡no tuyo! – Varios pares de ojos lo miraron, y eran muy saltones. Bueno, no todos. - ¡Solo mío!, ¡búscate el tuyo propio porque él es mío y no voy a compartirlo!
Podría ser el hombre más mete miedo que había visto, pero el señor dulce era solo suyo. Le valía un colmillo si este-¡bam!
- Mejor nos vamos, ¿te parece Lambo? – Ignorando la sangre que corría por su mejilla, el señor dulce le siguió sonriendo, como si nada hubiera pasado. Como si no lo hubiera escudado de un loco con un arma. – Tengo que colgar esta preciosura como es~
- ¡Tsunayoshi! – Otro disparo paso, otra línea de sangre se formó. El señor nunca detuvo su paso.
- Sabes muy bien que mi familia siempre viene primero, Reborn. – Pestañeo varias veces ante la voz ahora sedosa del señor dulce. – Deberías de saberlo mejor que nadie.
- ¡Tsunayoshi vuelve aquí!
Pues Tsunayoshi no tenía planes de volver ni de hacer caso, cerrando la puerta detrás de sí y continuando su camino como si nada pasara. ¿Alguna vez había dicho como admiraba tal valentía que poseía este señor?
- También tengo un regalo para ti, ¿sabes? – El repentino anuncio lo hizo mirar arriba, pero el señor nunca bajo la vista. – Uno especial, tomo un tiempo en que lo terminaran y justo llego esta mañana, ¿quieres verlo?
¡Por supuesto que sí!, también quería dulces, pero podía esperar. Tenía justo lo que quería, incluso si…
- ¿Duele? – Ese hombre era muy, muy malo. ¿Cómo se atrevía a herir a alguien tan bueno?
- No te preocupes por eso. – Desestimo el señor, finalmente bajando la vista y permitiéndole ver ojos muy cálidos. – Mira, será mejor que lo abras antes de que sea cabe el tiempo.
Fue dejado en una suave cama, en frente de una caja envuelto en papel de regalo y un gran lazo. No hace falta decir que salto de inmediato a desenvolverlo, ¿verdad?
¡Puff!
Minutos después, un niño iba de lo más feliz del mundo con un peluche de un osito de felpa, grande y muy lindo, sin notar las miradas escondidas que estaba recibiendo. Un osito que, inocentemente, tenía la marca del rayo en la bandana que tenía en el cuello.
