Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Jumping Through Time
Capítulo 12
Contrario a los que muchos creían, el primer guardián en ser elegido no fue Gokudera Hayato. La creencia venia en el hecho de que fue el primer guardián que el Décimo Vongola conoció. Eso no quería decir que fue el primero en ser elegido. Después de todo, Reborn, Nono y la familia Bovino ya sabían quién era incluso antes de que el Décimo Vongola siquiera supiera que sería el próximo jefe de la familia Vongola. Era uno de los secretos mejor guardados que había de la Décima Generación, ni el mismo Decimo parecía saberlo.
- ¡Papá!, ¡papá! – Sin poderse contener más: - ¡PAPÁ!
Más de una persona llego al techo, más de uno maldijo por lo bajo o le dio mala cara a "papá". Papá, por su parte, no llego al techo porque no estaba dormido, pero un niño le salto encima y comenzó a hablarle a mil por hora, ignorando por completo el desastre que había hecho para llegar hasta allí.
No valía la pena quejarse, el Décimo no escuchaba a nadie cuando el niño aparecía, y verlos a ambos felices también lo impedía. Aun así, no era grato ser despertados por un niño luego de un largo entrenamiento en una de las salas de relajación. No es como si al niño le importara, y no era como si el guardián del cielo no fuera a recompensarlos con sus llamas otra vez.
No había nada mejor que ser bañados en esas cálidas llamas, Lambo lo sabía mejor que nadie.
- ¡Mira lo que mi lacayo me dio! – Con gran orgullo, el niño mostro la mitad del anillo del trueno, como si fuera más un juguete que otra cosa. - ¿No es genial?, ¡hasta hace chispas! – Cuando quería. Aun no entendía como funcionaba.
- ¿Oh? – Papá tomo el anillo por un momento, examinándolo con gran curiosidad antes de devolvérselo. – Cuídalo mucho, es muy valioso. Debe de confiar mucho en ti como para darte algo así…
Hubo una tos forzada y un bufido. No entendió, y la gente que lo hizo se negó a mirarlo. Papá no les dio atención, sonriendo aún más, como si nada hubiera ocurrido.
- ¿Quieres ver algo curioso Lambo? – Asintió rápidamente ante la pregunta, y luego se confundió ante el dorso de una mano que fue puesta en su regazo. - ¿No se parece al que tienes?
Tardo un momento en entender, en ver el anillo que papá siempre cargaba puesto. Se parecían, pero no mucho. El centro era diferente, para empezar. Aun así, sentía que había visto esto en otro lugar.
- No mucho. – Admitió sin pena. – El tuyo es mucho más bonito. – Mentira no era, no señor.
- Se le conoce como el anillo del cielo. - ¿Eso quería decir que…? – Se cree que es una de las cosas que el cielo dejo atrás cuando bajo, pero no se sabe. ¿Sabes cómo se llama ese anillo que tienes allí?
- ¿No dejo atrás algo más? – Su papá rio mucho antes de decirle:
- Nada seguro, Lambo. No es el único, me temo, ese anillo que tienes allí se cree que lo dejo el rayo mientras buscaba al cielo, se le perdió, pero para saber la verdad…
- Espera, ¿por qué mi lacayo me daría algo así? – No era… ¿muy valioso?
- Por eso te digo que debe de confiar mucho en ti, así que debes de cuidarlo y no perderlo, ¿me entiendes?
- ¡Prometo que lo hare!, ¡el gran Lambo-sama no fallara!
- Por supuesto que no lo hará… - Dulces sonrisas, pelo despelucado, y dulces.
Le encantaba estar con papá. Era una verdadera lástima que fuera por tan poco tiempo…
