Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Jumping Through Time

Capítulo 10

Y por supuesto que el Décimo tenía que ser insufrible y hacer más que claro lo que era fácil de entender.

- Uhhh… - No sabía que decir o que hacer, encontrándose con una mirada poco amigable tan pronto el humo se aclaró.

- Herbívoro. – Esto fue alguna especie de saludo, aparentemente.

El hombre de pelo negro y tonfas en mano, se levantó de la silla en donde estaba y abrió la puerta que estaba cuidando antes de volverse a sentar.

- No seas brusco. – Dijo el hombre, volviendo a limpiar sus armas como si nada hubiera pasado.

- ¿Kyoya? – Vino una voz cansada y algo adormilada. ¡Era papá! - ¿Pasa algo?

En lugar de contestar, el tal Kyoya arqueo una ceja mientras lo miraba, como si dijera: "¿qué esperas?"

- ¿Kyoya? – Sin esperar más, se lanzó dentro de la habitación a gran velocidad.

Su buen ánimo bajo al verse en un lugar muy blanco, con extrañas maquinas haciendo toda clase de ruidos, y dando con quien buscaba entre acostado y sentado en una cama, un libro en sus manos. Lucia más como alguien que estaba tratando de no quedarse dormido. No tenía camisa ni nada en la parte superior, permitiendo ver un par de vendajes alrededor de abdomen.

- ¿Papá? – Estaba herido por él, ¿no es así?

- ¿Lambo? – Aparentemente no podía verlo, porque estaba mirando para todos lados en confusión. – Kyoya, ¿vino Lambo?

Pues Kyoya no tuvo necesidad de responder, aunque era probable que no lo hubiera hecho. La cara de sorpresa de su papá era muy cómica al verlo, rescatándolo justo a tiempo de irse con las sabanas al suelo, dejando un libro botado.

- Podrías haberme dicho, ¿sabes? – Era un pequeño regaño que no sonaba como tal, no con tal buen ánimo ni con esos ojos resplandecientes. – Que bueno que viniste, es bastante solo por aquí… - Pues no veía a nadie más, si a eso se refería.

- Lambo-sama quería ver a papá. – Porque, fuera como fuera: - Lambo-sama extrañaba a papá. – Y luego de lo de antes…

- Awww, yo también te extrañe. – Su rostro fue bañado en besos y antes de verlo venir estaba cómodamente en los brazos de papá, oyendo una historia sobre dragones y caballeros y una princesa.

- No quiero irme. – No, de verdad que no, pero el tiempo ya iba a acabarse si su papá lo dejo a su lado, en la cama.

- Muy pronto podrás verme todo el tiempo. – Su papá sonrió mucho más, encontrando su asombro y su esperanza encantadora. – No creo que me reconozcas al principio, no me llamaras-

- ¡No podría nunca confundir a papá!, ¡nunca nunca! – Simplemente no era posible.

- Ah, ya veo. – Fue pellizcado en la mejilla, y su despedida fue: - Estaré esperando conocerte, no demores mucho, ¿de acuerdo?

¡Puff!

- El Décimo va a dar muchos dolores de cabeza… - Reborn no lo había conocido y ya tenía dolores de cabeza.

Ya más que había entendido el punto que ese niño era muy importante para él, era innecesario ver al niño aparecer con una tarjeta negra con el símbolo de Vongola en ella. Los Bovino estaban costeando todo, él estaba teniendo un ojo en el mocoso, y aun así el Décimo acababa de darle otro pase al niño bajo el nombre de Vongola.

Si el mocoso quería un jate, un jate iba a obtener. ¿Cómo podía darle algo si a un mocoso que ni tenía la más mínima idea de lo que podía hacer con esa cosa?