Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Jumping Through Time

Capítulo 13

Lambo fue el último de los guardianes en entender la importancia de los anillos. Eso no quería decir que no lo cuidara como los demás, aunque la razón era distinta a lo que se podría pensar.

-… un rayo! – La figura metiéndose con su cabello y oyendo atentamente cada palabra, sin molestarse por la falta de modales y la perdida de dulces, sonrió mas al ver el anillo completo que se le estaba siendo presentado.

- Muy bien hecho Lambo. – Papá tenía una sonrisa deslumbrante, una que no había visto antes y hacia que se preguntara porque no la había visto hasta ahora. – Papá está muy, muy, orgulloso de ti. – No era la primera vez que lo oía, pero nunca fue en ese tono…

- ¿Lambo solo lo cuido como papá dijo que lo hiciera? – No había hecho nada más, si era honesto. Se lo habían quitado por un tiempo…

No lo tomo bien, pero nadie lo dejo intentar recuperarlo. Su lacayo lo hizo por él, sin molestarse porque lo perdió en primer lugar. Era raro.

- Y por eso papá está muy orgulloso de ti. – Papá le sonrió mas, alzando una de sus manos al aire.

Para gran sorpresa del niño, una llama naranja se presentó en esa mano, en aquel anillo tan raro que papá nunca soltaba. Tardo en notar las otras manos que fueron levantadas, y solo fue porque otras llamas se presentaron. Una roja, otra azul, y una amarilla. Eran lindas, nunca había visto algo así-

- ¿Papá? – No entendía, ¿Por qué quería que alzara la mano?

- Algún día mostraras tu llama, pero hasta entonces recuerda esto. – La mano con el anillo en llamas bajo, acercándose a la suya, a su anillo. Una leve llama verde, como electricidad, cobro vida. – Este anillo es símbolo de que somos familia, todos nosotros, siempre estaremos unidos mientras mantengas ese anillo contigo. – Llamas se apagaron, manos se alejaron, pero nada de eso estaba en su atención por el momento. – Es por eso que quiero que lo cuides mucho, a donde vayas todos sabrán que eres parte de nuestra familia, mi hijo. Nadie te lastimara y si lo hacen… - Un ladeo de cabeza y ojos casi adormilados, de repente. – Bueno, no les gustara lo que pasara.

Sin esperar a que procesara toda esa información, papá tomo el anillo y lo escondió en su cabello, en donde antes estaba, con una dulce sonrisa.

- No importa en donde estés o a donde vayas, solo mira ese anillo y recuerda que tu familia te espera con los brazos abiertos, y si lo pierdes no pasa nada. – Un beso en la frente. – Sabremos qué hiciste todo lo posible por no perderlo, tu vida es mucho más importante para nosotros que un tonto anillo.

Como si las palabras no fueran suficiente, ser víctima de ojos tirando a naranja con una dulzura y calma apacibles era más que suficiente para querer complacer a papá en todo.

Podía cuidar de un anillo. Ya lo había hecho, no era tan difícil. No tenía idea de que significaba tanto. No iba a perder una señal de ser parte de la familia, incluso si no tenía idea de los otros…

- Pa-¡puff!

Frunció el ceño y miro feo a la bazuca que una vez más le había dado muy poco tiempo.

- ¡Gracias a Dios! – Pestañeo varias veces y miro hacia atrás, encontrándose con su lacayo casi con la lengua afuera. – Gracias a Dios te encontré…

Lacayo era dulce también. No era nada malo. Un cuento y algunos dulces no estarían mal, y lacayo tenía buenas historias, no tan buenas como papá, pero nadie era como papá así que…