Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Jumping Through Time
Capítulo 14
Una de las creencias populares que era cierta, aunque muchos dudaban sobre ella, era que meterse con el guardián del trueno equivalía a un encuentro no muy lindo con el guardián del cielo. Muchos creían que eran los guardianes, no el Décimo Vongola, quienes levantarían cielo y tierra si algo le pasaba al más pequeño. En realidad, el Décimo era quien lo hacía, no los demás guardianes. Los guardianes, temiendo por ellos mismos (cosa que no admitirían), trataban de hacerse cargo de la situación antes de que el Décimo se enterase.
- ¡Paappppááááá! – Eso sonó tan pronto humo rosa apareció, dejando a más de uno estupefacto.
- Parece que es nuestro día de suerte chicos… - Lambo quedo en silencio momentáneo ante un machete que le paso a escasos centímetros por encima de su cabeza, cortando parte de su pelo. - ¿Que deberías quitarle primero?, ¿la lengua o una mano?, eso le enseñara a hacer caso y a respetar a sus mayores… - Lambo tembló aún más fuerte ante el hombre feo que paso su lengua por todo el filo de un hacha. – Vongola no debió de meterse en donde no la llaman.
Otro grito, otro llamado a papá, con gran fuerza fue escuchado, un niño saliendo corriendo lo más rápido que sus pequeñas piernas daban, sin tener idea de a dónde ir o en donde estaba o que pasaba. Detrás de él, claro, había un grupo completo de hombres rudos y de mal aspecto riéndose y persiguiéndolo, llamándolo cobarde y diciéndole que "papá" no vendría.
- Tranquilo, esto no dolerá… - El filo de un hacha brillo por un momento. – mucho.
El sonido de dos armas metálicas encontrarse se oyó y antes de verlo venir, Lambo había sido empujado detrás de algo. O alguien.
- Tsk, que molestia… - Otro encuentro de dos armas metálicas. - ¡Quítate de mi camino lame botas!
- Ma Ma, porque mejor no nos calmamos… - Había un tono raro en la voz, y una postura de hierro. – Les aseguro que no quieren molestar a ninguno de nosotros más de lo que ya han hecho…
Una explosión y maldiciones sonaron. Sea como sea, Lambo solo quería una sola cosa y eso era estar en los brazos de papá, quien lo sacaría de aquí y lo protegería de todo.
- ¡Papá! – Llamaría y llamaría. Papá apreciaría, estaba seguro de ello.
- Sssshhhh, se paciente, ¿quieres?, no tardaremos en llevarte con-
- ¡Papá! – Le valía un colmillo, y eso se notó porque hubo una maldición y muchas más explosiones. Y ahora gritos y golpes contundentes de algo muy pesado caer al suelo.
Para bien o para mal, alguien oyó los llamados y llego mucho más rápido de lo que cualquiera hubiera pensado. Claro que, la única razón por la que se enteraron no fue por verlo precisamente.
Sangre goteando por su rostro, traje manchado y arrastrando un cuerpo por un pie, ojos naranjas increíblemente intensos. Eso fue lo que vieron luego de la señal de llamas recorrer la habitación, congelando cosas a su paso, mostrando perfectamente el estado emocional del recién llegado.
- ¡Papá! – A Lambo no le importaba tal imagen, conocía esos ojos, así fueran fríos y sin emoción, al igual que conocía ese cabello chocolate y esa tez blanca, y la figura en general. Alzando los brazos a papá, espero que esa imagen cambiara a una más conocida para él.
Esos ojos dieron con él, y un cuerpo soltó un gemido al ser dejado como un saco de papas.
- ¡Nada le paso! – Una risilla nerviosa. – Todo está bien Juu-
El hombre de pelo gris maldijo entre dientes, apartándose de inmediato, un hilo de sangre corriendo por su mejilla. Otros siguieron su ejemplo, pero otros… otros no fueron tan listos.
En segundos, en meros segundos, muchos disparos se oyeron al igual que muchos cuerpos caer al suelo, completamente inmóviles.
- Quiero el lugar hecho polvo. – Lambo ignoro esto, alzando más los brazos a la figura que estaba arrodillado ante él. – Tienen 30 minutos, o lo hare yo mismo. – Pasos apresurados y maldiciones.
Nada de eso importaba, nada de eso, no cuando estaba entre los brazos de papá, no cuando lo estaban revisando de arriba abajo y una voz preocupada le preguntaba si no le habían hecho nada y que había pasado.
Lambo, inadvertidamente, condeno a toda esa pequeña organización a más que a la ruina. No quedo más que polvo de esas instalaciones, y en pocas semanas la familia fue desintegrada por la ardua presión que Vongola ejerció sobre ella. No es que hubiera durado mucho, el Décimo más que había dejado en claro su furia silenciosa cada vez que la oportunidad se presentaba. Si no era Vongola, sería otra familia, buscando agradar a Vongola y aprender para no cometer el mismo error.
De vuelta al pasado, Lambo se encontró en una pelea familiar. Nada nuevo, la verdad, lo único raro fue que, en cuanto su lacayo lo vio, lo tomo totalmente diferente a los otros, quienes se quejaban de que estaba hecho un desastre y que por estas cosas tenía que aprender a pelear.
Tales comentarios no fueron tomados muy bien, sinceramente, por un lacayo con una mirada increíblemente fría.
- Di eso una vez más. – Gokudera, para sorpresa de muchos, fue la primera víctima de un agarre de hierro en la muñeca, solo había querido limpiar al mocoso de la sangre. – Si valoras tu vida, no volverás a decirlo, ¿he sido claro?
- ¿Tsuna-nii? – No entendía, de verdad que no. Solo papá agarraba esa extraña actitud y era raro que lo hiciera-
- Lo siento, debiste de haber visto algo feo… - En un completo cambio de actitud, su lacayo le sonrió, poco alegre, amable. También procedió a limpiarlo y arreglarlo, con mucha más amabilidad de la normal.
Nadie intento acercarse o decirle nada luego de la sexta vez que su lacayo dio una de las miradas más heladas que había visto de él, solo por acercarse demasiado.
Su lacayo era extraño. Papá era el único que podía ser tan sobreprotector con él, ¿por qué su lacayo estaba actuando similar a papá?
