Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Jumping Through Time

Capítulo 16

Quizás, para el guardián del trueno, el que no hubiera nada luego de que el humo producido por la basuca de los 10 años luego del intercambio era una de sus peores pesadillas. Lo fuera o no, no se podía discutir que uno de los mayores miedos de la familia del Decimo era cuando, por alguna razón, la bazuca daba con el joven de cabello color chocolate. Era un completo misterio, hablar de tal cosa era igual a pedir una cita de primera clase ya sea al hospital o a la tumba.

Con una sonrisa de oreja a oreja, haciendo la tonada de una canción y prácticamente saltando a cada paso, un niño vestido de vaca abrazaba un paquete de dulces de uva que estaba siendo sistemáticamente reducido sin tregua alguna. Justo detrás, en la distancia, podía oírse sirenas y ver pequeñas nubes negras elevándose sin prisa alguna.

- ¡Papá! – Corriendo los últimos pasos, el niño llamo lo mas fuerte y animado posible, ignorando todo a su paso.

Esto conllevaba a la dueña de la casa, quien tarareaba mientras cocinaba algo en la cocina. La señora no podía evitar sonreír y encontrar tierno las acciones del niño, aunque no era como si tuviera otra opción. Por más que se intentó, por más que se intentara, el niño se reusaba a dejar el apodo y francamente… ¿quién iba a discutir con el hombre que básicamente bañaba al niño con regalos y afecto y dejaba su marca de forma inconfundible?, mucho menos con el adolescente que, a pesar de intentarlo, en verdad no quería que esto cambiara y había sido conquistado sin saberlo. No, no se podía.

También se incluía lo tenso que estaba el ambiente, que de por si el niño no hubiera notado, las visitas que no veía y la extraña falta de ruido. Era muy raro cuando no había ruido, cuando no había gritos o risas o cualquier cosa hoy en día. Siempre había algo, así que el silencio era raro.

Lo que a cualquiera le hubiera dado mala espina reboto como una pelota de goma con el niño, quien andaba feliz de la vida con solo un objetivo en mente: encontrar a papá y mostrarle lo que había conseguido, ser mimado y pedir un cuento o dos. Claro que el chico de ojos chocolate haría mas que una doble toma, lo regañaría, probablemente lo castigaría para que no volviera a hacer algo así por un par de días y finalmente pasaría gran parte del día con él, para celos de muchos.

-…no, esto no es normal-¡Lambo!

El llamado en pánico rompió la burbuja feliz del guardián del trueno, deteniéndose a medio camino de la habitación de papá. Aquí fue en donde noto que había compañía, tres personas y una de ellas no estaba para nada feliz de estar allí y parecía estar a segundo de golpearlos a todos. Ninguno sonreía, y ninguno era papá.

- Hey, ¿por qué no vas con I-pin y Fuuta? – Lambo no era tonto, entendió inmediatamente que no lo querían allí. – Creo que andan comiendo helado, y no se si Tsuna trajo suficiente para esos pequeños glotones. – En cualquier otra ocasión hubiera ido de inmediato a ver, era helado, y no creía que fuera una mentira…

- ¿Papá? – Pregunto el niño de una forma inconfundible, corriendo inmediatamente a saltar sobre la cama. No había nadie allí. - ¿Papá?

- No esta aquí estúpida vaca. – En eso estaba claro. – Volverá pronto, así que largo.

La ultima vez que Bakadera le hablo así, recibió agua en la cara. Agua fría con hielo, todo de parte de un vaso que no tenia mucho de haber llegado. También había recibido un zapato en la cara una vez. Bakadera no era feliz cuando ese tipo de cosas pasaban, en especial cuando papá le decía: "¿Cuántas veces tengo que recordarte que Lambo es un niño?"

En esta ocasión ni siquiera era divertido recordar tal cosa.

- ¿Papá? – No, Lambo no iba a irse. No hasta que no diera con papá.

- Que no está aquí niño idiota. – Hubo una riña entre dos de ellos por este comentario.

Ya que no planeaban ayudar, aprovecho la oportunidad para revisar debajo de la cama y cualquier rincón que pudiera. Papá tenia que estar en algún lado, tenia que estarlo. Era solo que estos tontos no querían que compartir a papá, no entendían que papá era de él y de nadie más. Al menos no de esa forma. Eran malos perdedores, muy malos…

Un niño con afro quedo sumamente quieto cuando su vista dio con una bazuca tirada a un lado, una prenda de ropa familiar junto con libro de cuentos que había visto recientemente justo al lado. Por primera vez en su corta vida, el niño resintió la bazuca.

- No puede irse. – Se negaba a creerlo, se negaba.

Papá había prometido estar siempre con él. Tenia que volver, tenia que hacerlo. Se negaba a creer otra cosa, se negaba a creer que perdería a una de las mejores personas que había conocido, se negaba a creer que la misma persona que siempre lo escuchaba, lo defendía, jugaba con él, que siempre estaba allí, desaparecía de su vida.

Debía ser una broma, o un malentendido. Papá nunca se iría así, lo sabía.

Ahora, si tan solo lo dejaran comprobar… No podían detenerlo por siempre, papá volvería o el iría a él.