Disclaimer One: The Loud House, pertenece a Chris Savino y a Nickelodeon, derechos reservados.
Este fanfic es hecho sin fines de lucro. Sólo es para diversión y aprendizaje literario.
La casa Loud, bullicioso lugar en el cual 11 hermanos, 2 padres, y 4 mascotas habitan. Y el chico, —con color de cabello tan peculiar y poco probable—, en su habitación se hallaba. Y el resto de su familia estaba en sus actividades diarias.
Él no usaba el Internet para hacer cosas asquerosas, hackear cuentas o tarjetas de crédito, y otros delitos cibernéticos. Más bien para chatear, jugar League of Legends, e incluso, arreglar sus vídeos con patentes inexistentes —que resultaba siendo relleno malo e improvisado—.
Aunque, podía oír la bulla de la vieja casa de madera. Ésta tenía un ruido insoportable: Luna tocaba la guitarra como enloquecida, Lana y Lola discutían sin razón aparente, Lisa con cada disparate científico y explosión seguida, el ruido del horno por los pasteles de Luan. Y un sin fin de cosas. Pero tan repetitivo era, que resultaba acogedor.
Y la laptop él la tenía, con suficiente carga, con grandes programas de edición de foto, y en los abiertos recientes, un programa para hacer dibujo y arte digital.
Ahora usaba el ordenador. Con su cuenta de Facebook abierta. Con una leve risa leyó el mensaje que le enviaron de un grupo escolar:
"Este compa ya está muerto, no más no le han avisado"
Se reía de cómo sus amigos ejecutaban las frases de los famosos memes. Algunas veces sin sentido. Y vio en su bandeja otro mensaje de un perfil, ese de inmediato lo contestó.
—¡Hola Lincoln!
—Hola Sam, me clavaste el visto otra vez
—Sí, perdóname, es que el Internet aquí es un asco. ¿Cómo has estado?
—Bien, por suerte ya faltan 2 semanas para salir de la escuela, me siento tan liberado.
—Ni lo menciones, no tengo plan para este verano, y no tengo ni un solo dólar, que triste. Y encima los profes se han puesto sus moños y no han querido recibirme ninguna tarea.
—Eso está muy mal, ¿No habrás hecho algo malo?
—Claro que no, no soy muy tonta para hacer cosas así, onceavo es lo PEOR.
—Apenas estoy en octavo y está crónico.
—Efe, prefiero estar en kinder. Ah, extraño el kinder, ¿Tú no?
—Para nada Sam.
—Heriste el corazón de la pulga.
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Los dos usaban aquella jerga tan característica de los jóvenes, hablar con las frases de los memes. Provocaban risas al otro lado de la pantalla, y algunos, eran para recordar las "trágicas vidas" detrás del 'ella no me ama' o el de 'no tengo vida social'. Y otros con referencias maduras.
Lincoln podía pasar el día chateando, olvidaba por un momento a su familia, o si tenía que bañarse, o si tenía que hacer deberes hogareños o escolares.
Era un sábado por la mañana, así que no habría que hacer demasiado oficio.
—He estado viendo tus vídeos, así que tienes una compañía llamada "Clincoln Mc Loud", eso está bien.
—Gracias Sam, me ha costado mucho conseguir la cámara perfecta de la fotografía, y encontrar el programa, descargarlo, bah, un completo cansancio pero que le veo frutos.
—Últimamente tus fotos están más posteadas y con corazones, me gusta, incluso las descargan.
—No me he dado cuenta.
—¿Ni de el estado de estrella en Instragram?
—No, ¿espera qué!
—En serio Linc, mira.
Allí salió una imagen, con la captura de pantalla de su perfil, con la estrellita tan deseada, incluso sus ojos se humedecieron. Se alegró tanto que una lágrima se le salió.
—¡Estoy tan feliz!
—Me alegro mucho por ti, si tus padres vieran el enorme talento que tienes, estarían orgullosos de ti.
—Ya lo creo Sam, gracias por decirme, si tú no me hubieras dicho nada, no sé, me hubiera muerto sin saberlo.
—No hay de qué amiguito.
—Jeje, eres tan chistosa.
—¿Eso fue un insulto o un alago?
—Alago.
—Okey rarito.
—Ajá
Lincoln sentía que el corazón le brincaba por ello... Estrella. Eso significaba que empezaría a ser visto por grandes artistas, influencers, tal vez presidentes. Ese insignificante símbolo para los adultos, pero tan codiciado por otros, estaba en sus manos, bueno, no tan literal.
La charla siguió, con antibajos emocionales, felicidad, enojo, también algo de tristeza por algunos actos que eran estrictamente para hablar por chat, incluso no eran para contar a sus progenitores.
De pronto, Lincoln salió del chat, y apretó la foto que tenía Sam en su perfil. Era una foto tierna, sin filtro, no como las de sus hermanas Lori y Lola, que tenían hasta rejuvenecimiento digital, fotoshop y otras herramientas que eran innecesarias.
De allí, dio click en "ver las 14 fotos de perfil". Y halló oro en ellas: todas eran increíbles, buenas, vivas, como si la estuviera viendo allí mismo. Tan deslumbrante, emocionada y alegre. Y ni siquiera hubo necesidad de agregar el zoom.
Se emocionó de golpe, al igual que su órgano circulatorio, y la última, que fue la sobresaliente: una en la que parecía tener los 15 años, cuando la vio por primera vez en la casa, tocando guitarra con Luna.
Su corazón latía sin cesar, como si hubiera corrido una maratón. Y un cosquilleo en su estómago empezaba a brotar. No era buena señal, el desayuno no debió caerle muy bien que se diga.
Pero recordó que se había levantado tarde y que no había aún desayunado. Así que, ¿Qué habría sido eso?
Y volvió a ver aquella foto, lo mismo sintió, pero fue algo que no con cualquiera lo hubiera sentido. Su respiración estaba empezando a ser pausada y cortante. Mejor decidió darle atrás a todo eso.
Y la pantalla de chat estaba llena de los mensajes de Sam.
—Linky. ¿Estás allí? Hola. No. Me clavaste el visto. Bien hecho soldado.
—Perdona Sam, no me di cuenta, estaba investigando una tarea que me dejaron ayer, espero y no tener que buscar la ayuda de un universitario otra vez. Mis hermanas suelen ponerse muy locas con un chico tan guapo a sus lados.
—Es difícil vivir en una familia grande Linc, te comprendo, de hecho, yo que sólo tengo un tío y tía me aburro de ellos, no me imagino a ti.
—Cierto, pero debo de aguantarlo todo, aunque a veces resulta siendo divertido.
—Que bueno Lincoln, es interesante ver cómo un chico de 14 años es tan maduro. Para esa edad, yo veía aún las películas de princesas de Disney.
—¿En serio Sam? Vaya, no pensé eso de ti. Debió ser algo muy chistoso.
—Y algo enfermizo, mi mamá siempre me preguntaba: ¿Cuándo diablos vas a madurar?
—Nunca le hubieras dicho.
—Lo hice, me quedé con el labio roto una semana.
—Ouch, eso debió doler.
—Como no tienes idea. Bueno Lincoln, debo irme, mi mamá me dijo que dejara de chatear como tres veces seguidas.
—Bueno Sam, adiós.
—Adiós.
Y el "activo" se cambió a un "última vez". El albo no dejó de sentirse algo mal por eso, resultaba que esa había sido la mejor conversación de su vida a través de una red social. Y su corazón al parecer se quería salir de su pecho. Bailaba, brincaba, gozaba de estar vivo.
—Increíble —pensó Lincoln.
Saludos a todos ustedes amigos lectores. Aquí, el primer capítulo de mí mejor fanfic. Estuve a punto de tocar la gloria con el con 24k de leídos y 1.6k de votos, pero no, algo malo tuvo que ocurrir (mi cierre de cuenta).
La vuelvo a subir por acá, por si alguien le gustaría leerla y ver un buen Young Adult.
Es todo por el momento.
Alan Mords
