Lincoln caminaba con sus amigos, entre todos estaban molestando, haciendo chistes sin sentido, Paige y Stella estaban actuando como lesbianas mientras se llevaban de la mano. Al igual que Rusty y Zach se tocaban el pecho y apretaban con fuerza los pezones. Lincoln solo observaba las escenas, aturdido. Después sintió que alguien le tocaba la mano con cierta maña.
—Oye, papucho, deberíamos hacer trío —sugirió Rusty.
—No le hago a esas cosas —dijo el albino, mientras se limpiaba la mano en la camisa Polo de color gris.
—Solo molestamos Linc, no seas así —dijo Stella, dándole un puñetazo en el hombro.
—Auch —se quejó el Albo.
—Llorón —dijo Liam.
—Vamos, te gusta estar con nosotros, somos tus amigos —dijo Paige.
—La verdad es que sí, y más cuando me protegieron del idiota de Chandler la vez pasada —recordó el chico.
—El gimnasio funcionó después del todo —mostró Clyde, con un tono presumido en la voz.
—Nah, apenas y se te han marcado las venas —aclaró Zach.
—Amigo, ni siquiera necesitas estar fornido para ser alguien especial, con que seas mi amigo es más que suficiente —dijo Lincoln, animando al chico de cabellos azabaches rizados.
—Gracias Lincoln —agradeció él.
—Bien, ¿traes cámara? —preguntó Liam.
—Rayos, mi teléfono, lo dejé en la casa, bueno, ya ni carga tenía —dijo.
Todos bufaron molestos, y el albino solo soltó una pequeña risa preocupada. Ahora debían hacer algo para sacar unas fotos. El de cabello anaranjado buscó algo entre sus bolsillos y pareció ser la salvación: un ticket promocional de una tienda de revelación de fotos. Con sus dedos, sostenía el pedacito de papel que los salvaba.
—¡Chicos! ¡Tengo un boleto para tomarnos fotos! —anunció.
—¿De dónde sacaste eso? —preguntó Paige.
—Lo tenía entre los bolsillos —dijo Liam con una sonrisa.
La chica pareció sonrojarse, y él también. Y todos se dieron cuenta de la chispa que se tenían ellos dos. Y todos empezaron a murmurar cosas, y después empezó la verdadera molestadera. Entre todos gritaban los nombres de ellos. Y Liam habló:
—Chicos por favor maduren.
—Sólo somos amigos —explicó Paige, con las mejillas ardientes, casi como si tuviera fiebre.
—Claro, como si hubiéramos nacido ayer —dijo Lincoln, cruzando sus brazos.
—En serio, creo que no sentimos nada —dijo Liam, casi balbuceando.
—Aceptenlo, ustedes dos se atraen más que el magnetismo propio.
—Espero y ya lleguemos al centro comercial —pensó Liam.
—Y bien, ¿alguien más que esté enamorado? —preguntó Lincoln.
—Por favor Linc, claro que TODOS tenemos un crush secreto que no queremos aceptar —dijo Stella, refiriéndose a Liam y a Paige.
—Sí, podría ser —dijo el de cabellos anaranjados, muy preocupado.
—A mí me gustaría invitar a salir a la chica de la sección b —dijo Rusty, con una sonrisa socarrona.
—¿Hablas de la repostera? —preguntó Zach.
—Pues claro, una vez me dio a probar una de sus galletas, y me encantó. Empezamos a hablar, y ya saben, lo normal —decía el chico pelirrojo rizado.
—Claro, ¿Por qué deberíamos creerte? —preguntó Clyde.
—Porque es la verdad —contestó Rusty.
—Tal vez esté diciendo la verdad, uno que sabe, pero el hecho de habernos mentido muchas veces con el mismo cuento, no nos hace creer mucho —argumentó Lincoln
—En eso Lincoln tiene razón —dijo Zach.
—Estoy de acuerdo con polainas —bromeó Paige.
—Y estoy también de acuerdo en que ustedes serán pareja dentro de unos días, horas o segundos.
—Pinche Lincoln —dijo Paige con molestia.
—Debemos de ir a alistando los fanfics —dijo Zach.
—Cierto amigo.
El grupillo caminaba, y pasaron de las calles hacia las pequeñas plazas. Y todo parecía cambiar, el asfalto gris por unos hermosos pastos y flores verdes. Los árboles empezaban a dar más color, y la temperatura cálida de mayo los alborota. Además, una salida entre amigos no era nada malo.
Ya llegaban al parque, lo cual deberían parar por unos momentos, para ver algo nuevo, o para cruzar la calle. Todos estaban animados, y al momento de cruzar, un auto les bocinó fuerte. Y por lo mismo, el conductor los insultó con lo más fuerte y soez que tenía en su vocablo.
—¡Mocosos! ¡Miren por donde van, bola de estúpidos!
—Callese viejo amargado —gritó contestando Lincoln.
—¡SÍ! Usted es el baboso —siguió Clyde.
—¿¡Demonios quieren moverse!? —comentó el conductor.
—Vámonos chicos —dijo Lincoln, con molestia.
Abrazó a su grupo predilecto, con los más chicos —quienes eran Liam y Paige— en frente para no perderlos de vista. A los más altos llevaba a los lados. Y juntos llegaron al parque, sanos y salvos, Stella no aguantó más y sacó su risa desbordada.
—Lincoln, ¿Aún tienes esa voz? —preguntó Stella, asombrada y chistosa a la vez.
—Sí, por desgracia la tengo —respondió el albino, sonrojado y apenado.
—Y yo pensé que mi voz apestaba —dijo Liam, al borde de estallar en risa.
—Por favor Linc, haz algo con eso —sugirió Zach.
—Ya hice de todo, incluso ser el demo de Lisa en todos sus disparates científicos —aclaró el albino.
—Rayos Linc —dijo Zach.
—Todos hemos tenido la voz chillona, no sé de qué se burlan compañeros —dijo Clyde en un tono formal.
—¿Acaso Clyde es el único que nos hace entrar en razón? —preguntó Paige.
—Podría decirse que sí —respondió Lincoln.
Al llegar al centro comercial todos pudieron dar un gran respiro, en especial Paige y Liam, quienes se ponían demasiado nerviosos con los juegos de sus demás compañeros, aunque a Clyde le venía restando lo que ocurriera, a pesar de no decir muchas palabras. Él se fue adelantando poco a poco, claro, sin dejar al grupo atrás.
Stella se colocó en el frente con el de piel oscura, y ésta lo tomó de la cintura con ambas manos mientras apretaba sin maldad esa área. El de cabellos rizados se asustó que su ritmo cardíaco se aceleró de golpe y casi cae inconsciente, en vez de eso, gritó:
—¡STELLA POR DIOS, ¡Me asusté!
—Ups, perdón, solo que me gusta hacer eso con todos —explicó la morena con una sonrisa esbozada en sus labios.
—Uhg, te recuerdo que aún tengo presión arterial —dijo él, colocando su mano en la cabeza.
—Clyde, amigo ¿Te sientes bien? —preguntó Lincoln al verlo.
—Sí, Stella me asustó, pero me siento bien —interpuso el chico con una sonrisa fingida.
—Tranquilo —dijo el Albo.
—No pensé que te pondrías mal Clyde —habló Stella con la voz rompiéndose.
Los demás buscaron una banca, y pusieron al chico allí para que descansara un poco y se repusiera, Stella sintió un pequeño nudo en su garganta por haber hecho esa cosa, se rascó la cabeza para no sentirse culpable, y mejor se sentó a la par de él, y tomó su mano, la cual estaba muy cálida y temblorosa. Y entrelazando sus dedos comprendieron que no debían asustarse.
—Perdón Clyde —suplicó la morena.
—Te perdono —susurró el chico con bastantes jadeos.
—No vuelvas a hacerle eso —dijo Lincoln, con el ceño levemente fruncido.
—Okey.
Allí se quedaron por unos minutos, tratando de no juzgar a Stella por su acto, casi todos querían gritarle, diciéndole lo malo que estuvo ese acto. Aunque, estaría con él, el tiempo que fuese necesario. Incluso, podía coquetear un poco, claro, con el debido respeto y cuidado que Clyde merecía.
Entre todos tomaron un respiro, y se vieron las caras al ver que Clyde ya se había repuesto un poco más a lo habitual.
—Bien, si yo sé, no se puede dar un helado a alguien que se asusta de repente —dijo Lincoln, con el dedo índice alzado.
—Pues claro, es como si le dijeras a un diabético "Tenga dulces sueños" —contestó Zach.
—O como el ciego diga "Ya veremos" —repuso Rusty.
—El hecho es que Clyde debe descansar un poco mientras nosotros vamos por los helados —dijo Paige—. Linc ¿No le comprarás algo para la presión?
—Tal vez unas pastillas le han de ayudar, mejor hay que preguntar en la farmacia —dijo Lincoln.
—¿Quién se apunta para ir por los helados? —preguntó Zach.
—Paige y Liam —mencionó el albino.
Ambos chicos se sonrojaron.
—Vayan entonces, creo que todos queremos helado de chocolate —dijo Rusty, empujando a ambos hacia afuera —oye Lincoln, te acompaño a la farmacia.
—O sí, claro.
—¿¡Pero y el dinero!? —preguntó Paige.
—Después lo repondremos.
En cuestión de 15 minutos, todos realizaron lo que debían. Los menores llegaron con los postres en las manos, algunos derritiéndose, otros húmedos del cono, los dos más grandes del grupo, llegaban con una bolsa de plástico con los medicamentos de Clyde. Ellos tuvieron que preguntar qué debían darle, por suerte los habían aconsejado bien, llegaban con vasos de agua en la mano.
Los más chicos sonreían tímidos y sonrojados, ya que podía decirse que se atraían mucho. Aunque lo negaran, era muy notorio. Stella jugaba con la mano de Clyde, entrelazan sus dedos, a manera de masaje.
—Bien ¿y ahora qué? —preguntó Liam.
—No sé —cuestionó Stella.
—Chicos ya me siento mejor, creo que podemos dar una vuelta —propuso Clyde.
—Tómate esto —dijo Lincoln sacando una pastilla del blister.
—Oh claro —aceptó el de piel oscura, tomando el vaso de agua.
La pastillita era de color azul, Clyde la colocó en su boca y rápidamente se tragó el agua con ésta, ya que el sabor era un tanto repugnante y desagradable, tanto que si cualquiera la tomaba, vomitaría.
Se reincorporó de la banca, masajeando su vientre. Lincoln colocó su brazo en los hombros de su mejor amigo, y trató de ayudarlo.
Iban caminando todos, degustando del delicioso postre que muy generosamente los menores pagaron, claro que la remuneración tuvo que ser el doble, pero era justo.
El grupo siguió con la caminata en el centro comercial por unos minutos más en planta baja. Algunos terminaron el refrigerio antes que otros, Hasta hallar el comercio de las fotos.
Entre todos se vieron los rostros y sonrieron, dando a entender un sentimiento mutuo de amistad. Corrieron a velocidad, y el de cabellos anaranjados llevaba el ticket en los dedos. Al llegar al mostrador —conservando las respiraciones acezosas por la carrera—, preguntaron:
—Señor, este ticket promocional dice que puedo tomarme fotos con mis amigos, ¿me lo canjea?
—Claro chico —dijo el dependiente, tomando el pedazo de papel.
Examinó con delicadeza aquel trozo, para que no fuera una farsa. Y dedujo que era verdadero. Lo guardó entre la caja, y les contestó a los muchachos:
—Es válido, ¿Cuál foto desean imprimir? ¿Traen alguna memoria de almacenamiento? —preguntó el joven.
—En verdad, veníamos a tomarnos una foto grupal —mencionó Lincoln.
—Oh claro, por acá —dijo.
Guió a la banda en un pequeño pasadizo, el cual llevaba a un estudio de fotos, con una manta blanca detrás. Todos quedaron impresionados al resplandor que emitía este con los reflectores. Lincoln solo imaginó su estudio fotográfico así. Emitió su boca una risa pasmada y algo tranquila, cosa que ninguno de sus acompañantes se dió cuenta.
Los chicos fueron al lugar de las tomas, e hicieron una especie de abrazo, y entre todos sonrieron al ver las luces prenderse. Los más altos por ende iban al centro. Y el que apoyaba la tienda tomó una de tantas cámaras que habían en una especie de estante, y calculó su dimensión y resolución.
Con unos segundos en espera, al fin. Con el sonido del flash, todos centraron su vista a la mirilla de la cámara, y el sonido característico de la toma con su flash cegador, la instantánea pudo ser revelada momentos después.
Lincoln tuvo algo de duda, y decidió preguntar:
—Señor, ¿podría dejar que le tome una foto a mis amigos, con la cámara?
—No dejan que hagamos eso, pero por que eres un gran fotógrafo, dejaré que lo hagas —dijo el muchacho, con un pestañeo.
—¡Sí Lincoln! ; ¡Tomanos una foto! —pidió Paige.
—Claro chicos, claro. No teman. ¿Cómo le quito el flash?
—Se supone que eres un fotógrafo profesional —dijo el dependiente.
—¡Yo trabajo con cámara Cannon! No Sony —recalcó el albino.
—Bien, aprieta aquí, y acá y listo.
—Ajá, Mmm, okey. ¿Listos chicos?
—¡Ya! —gritó el grupo.
—1, 2 y 3.
Salieron de aquel comercio con sonrisas esbozadas en sus labios, unas muy llenas de satisfacción. El modo en el que trabajaba el chico era muy característico y único. Comparaban las fotografías, y todos dedujeron que el estilo de Lincoln era especial.
—Vaya, Linc, necesitaré que seas el fotógrafo para los cumpleaños de mis familiares —dijo Zach.
—Claro amigo, cuando quieras.
—Creo que Tomorrowland grabaría mejor los Sets de los DJs contigo —mencionó Rusty.
—La "tierra del mañana" lo necesita —dijo Stella.
—Tranquilos chicos, claro que no todo se puede en esta vida, si tengo la oportunidad de trabajar en un festival, les mandaré una foto de su artista favorito —prometió el albino.
Saludos a mi amada audiencia, he recibido hermosos reviews que me han hecho hacer esta atonlondrada parte de 2108 palabras (sin contar esto)
A propósito, me he hecho un canal de YouTube, en el cual, pienso subir éste y algunos otros Fanfics de los colegas como audiolibro (sin dros (aún no sé cómo se escribe esa madre), por tanto, perdón por las faltase ortográficas.
Contestando Reviews
@J0nas Nagera:
Justo en la OTP del Loudcest, después vendrá la resolución de los sentimientos de Luna. En fin, la vida no es como queremos, saludos.
@Luis Carlos:
Gracias Facebook por existir, ¿ya lo dije antes? Bien, creo que Luna está en modo escape, y en fin, esperemos a ver qué pasa. Saludos.
Glosario:
Papucho: Dícese del Hombre a quien apreciamos y por consiguiente lo llamamos de esa manera, en un aspecto cálido y afectuoso.
Set (hablando en ámbito musical): secuencia de pistas musicales, en el universo Dance, se unen para dar una pista continua.
Tomorrowland: festival de música electrónica, celebrado en Boom, Bélgica. Actualmente recibe a 480 mil espectadores en sus dos fines de semana de celebración.
Alan Mords