El grupo de chicos salía del enorme centro comercial, ahora al albino no le molestaba ir a ese lugar, le resultaba siendo muy cómodo y que todo estaba en su cabeza. Incluso se atrevía ahora a ayudar a Leni con las bolsas de ropa y con las cuentas —ya se sabrá porqué—.

El jovencito y su grupo favorito siguieron con el recorrido, así que tal vez no les quedaría otro lugar donde estar. Lincoln preguntó:

—Chicos, ¿Qué tal si vamos a mi casa?

—Me parece bien, además que la última vez que fui a tu casa fue por un trabajo en pareja, y resulta que tus hermanas nos shippeaban —dijo Paige.

—Si, una disculpa por eso, mis hermanas son descontroladas cuando invito una chica a la casa, empiezan con sus cosas de que es mi pareja, que nos vemos tiernos juntos y cosas así —le explicaba el albino con una ligera sonrisa esbozada.

—¿Acaso no lo viste venir? —preguntó Zach mientras se sujetaba del hombro de Rusty.

—No, la verdad no lo vi venir, además, no sé porqué nos vemos tan infantiles hablando con frases de memes —dijo Paige alzando sus brazos a los lados.

—Es porque aún no somos amargados —contestó Rusty.

Paige hizo un puchero y lanzó una mirada con sus ojos entrecerrados, dando a entender su pequeño malestar, y de allí, Liam le lanzó una mirada que la hizo temblar, debido a sus nervios y sentimientos de chica enamorada. El de pelo anaranjado también se le unió y sonrió muy nervioso, como cualquier chico que intenta sorprender a un chica. El grupo como siempre intentó burlarse con divino modo, cosa la cual les era imposible soportar.

Rusty empezó a llevar la tonada de las bodas, mientras Clyde y Stella trataron de hacer lo mismo, y que Zach escribiría una novela de ellos dos juntos. Y Lincoln solo se reía de tales tonterías. A la hora de estar cerca del cruce de la calle varias personas vieron al albino con su grupo amistoso, y se le quedaron viendo muy extrañados. Él se sonrojó de inmediato, y por estar pensando en otras cosas de repente de tropieza y cae. Quedando en mayor ridículo.

Se hincó de inmediato, y trató de sacudirse todo el polvo que obtuvo en su caída, y de forma irónica Clyde le extendió la mano para ayudarlo. Lincoln puso sus facciones normales, como si nada de eso tuviera pasado.

—¿Te encuentras bien amigo? —preguntó el de piel oscura.

—Claro Clyde, sólo fue una ligera caída, ya sabes, todo normal —le contestó él con una sonrisa.

—Mmh, yo veo que si te lastimaste las rodillas —dijo el de pelo negro mientras lo veía en pie.

—En serio Clyde, estoy bien —le dijo el albino con una sonrisa falsa.

—No me convence eso

—Tranquilo Bro, estoy bien, en serio —aclaró el Albo con una sonrisa.

—Bien, vamos.

Siguieron con la caminata. Cada paso que daban marcaba una hermosa época en sus vidas, la adolescencia era muy suave, no habían muchas responsabilidades, aparte de estudiar, ayudar algo en la casa con quehaceres y vivir intensamente. En eso, Lincoln Loud sintió unas manos taparle los ojos con brusquedad, y lo atrajo hacia atrás, haciendo que gritara con su peculiar tono lleno de "gallos". Clyde y el resto del grupo volvieron sus miradas y atención hacia atrás, y vieron que el captor era una mujer de cabello rubio con mechones celestes. Lincoln no pudo evitar gritar ciertas cosas malas por esto.

—¡Suéltame! —dijo.

—No si me dices quién soy —dijo la chica con una voz distorsionada y forzada a lo varonil.

—Chandler, eres tú hijo de mil.. —decìa Lincoln, siendo callado por Zach al colocar dos de sus dedos en los labios.

—¡Es una chica menso! —dijo el pelirrojo.

—Oh, perdón, cuanto lo siento, pero, ¿Podría soltarme? —preguntó el chico con un tono incómodo.

—Lincoln Loud... —susurró la voz femenina.

El albino se paralizó, reconoció la voz en el instante, recordó también los audios de Sam Sharp en veces pasadas. Y volvió también a su mente el día en el que se había metido a la casa con Luna por "El pase del invitado". Con su guitarra que quedó destrozada por un loco remate de rock al estilo de "Mick Swagger".

No pudo creerlo por un momento. Las manos suaves y femeninas que aún cubrían su vista eran de su "Ciber amiga" Sam. Respiró hondo, y tocó la piel, retiró las manos de sus ojos, y vio con claridad, ahora los delegados brazos de la joven rodearon el cuello del chico, y una mano tenía un brazalete celeste con negro.

—Lincoln Loud, es algo bueno y bonito verte en persona —dijo la rubia con una sonrisa en sus labios.

—Jeje, lo mismo digo —explicó el albino.

—Chicos, creo que será mejor dejarlos a ellos acá —dijo Rusty con una cierta mirada sucia.

—Veo que Lincoln tiene una "amiga" más —habló Paige con cizaña.

—¡Uyyyy Lincoln! —burló Stella.

—Ya chicos —dijo el albino con un sonrojo leve y tierno.

—Jeje, hay Lincoln Loud, tus amigos son una bomba —dijo la chica con felicidad.

—Pensé que dirías: "Chisquillosos" —dijo el Albo refiriéndose a su grupo.

—¡Te oí Loud! —le dijo Clyde.

—Ay Lincoln, vas a ver —dijo Zach.

—¡Ya nos exhibiste! —dijo Rusty.

—A la verdura, en serio, te pasaste en serio Linc —dijo Zach con una leve molestia.

—Pero no me olvido de lo hermoso que es la relación de Liam y Paige, Así que no andes criticando ya que quién lleva las de perder eres tú —recordó Lincoln.

—Creo que será mejor que me vaya —dijo la rubia dando pasos atrás y soltando al menor.

—No no no Sam, puedes quedarte, sólo deberás aguantar un poco las tonterías de mis amigos —aclaró el albino refiriéndose a su grupo.

—A va, está bien Lincoln, está bien —dijo Stella con un tono malicioso.

—Okey.


Llegando a la residencia del fotógrafo, todos pararon al ver cómo de segundo nivel brotaba una explosión de color verde, simulando aquel cliché efecto de la radiación o contaminación emitida por un arma biológica. Lincoln ni siquiera se inmutó al presenciar esto, ya que era muy habitual. Los demás se quedaron pasmados y con los ojos totalmente abiertos, santan siquiera se pasó la mano por la cabeza y se rascó confundida de aquello.

—Lincoln, ¿Tienes un laboratorio nuclear aquí? —preguntó la de ojos celestes.

—¿Qué puedo decirte? —respondió aquel con esa pregunta tan obvia.

—Oh.

—He visto muchas cosas en esta residencia —dijo Clyde— hasta una perfecta representación de "El resplandor".

—¿El resplandor? —preguntó Sam confundida.

—Es de un libro.

—Bueno, ya salimos, son apenas las dos de la tarde, así que, Lincoln, ¿Nos vas a pasar la tarea de sociología? —preguntó Zach.

—Ay madre mía —dijo Lincoln—, bien, lo haré, a cambio de que ustedes hablen en todas las exposiciones y yo sostenga la cartulina.

—Trato —aceptó Clyde.

—Me iré, se me hizo tarde, adiós Lincoln Loud —dijo Sam mientras se daba la vuelta y se retiraba.

—Okey Sam, con cuidado —dijo el albino con mucha tranquilidad.

Cuando Sam se perdía entre el final de la calle, todo el grupo del albino empezó a gritar emocionado, ¡Por primera vez Lincoln había ligado con una chica! ¡Vaya logro!

Ante esto, todo su grupó de alocó y empezó a provocar un escándalo realmente fuerte con varios gritos de la vocal "o" y alguna que otra tontería. Entre todos empezaron también a hacer un estilo de porra muy gastado, el cual irritó mucho al de cabellos blanquecinos, debía aguantarlo porque sí.

—Chicos, mejor entremos a mi casa, creo que ya podemos hacer algo.

—¿Hacer qué? —preguntó Paige.

—Tal vez alguna tarea.


Luna ya no hallaba que hacer con aquello tan humillante, tan hiriente. Se encontraba como una delicada flor por sus sentimientos, por sus fuertes emociones. No la dejaban tranquila. Ya había dejado de llorar en unos momentos.

Se jaló el pelo a todos lados, incluso una buena parte se la arrancó por la frustración. No creía por nada del mundo que aquel muchacho fuera de su familia, y para ella era tan poco probable. Lo deseaba, en lo más profundo lo seguía deseando, lo necesitaba entre sus brazos, sus labios hundirse en los suyos en un húmedo y suave beso. Sentir que era parte de su mundo y él del suyo, que juntos nada ni nadie podían vencerlos.

El mayor inconveniente era su parentesco.

La chica llegó a maldecir el parentesco que se traían, no era justo que el amor fuese tan jodidamente duro con ella.

En sus desdichas, alguien llegó tocando la puerta. Con cada toque suave, Luna quería distanciarse más, aunque la voz femenina no le dejó hacerlo.

—Luna, ¿Ya terminaste? —preguntó la voz.

—Claro hermana, pasa —dijo sin ánimo alguno.

Los engranajes de la perilla se escucharon perfectamente al girarla, el silencio parecía sepulcral, extraño para una habitación la cual se le es conocida por retumbar media cuadra con rock pesado. Entró la chica de cabellos castaños claros, con su peculiar coleta haciendo una cola de caballo en su cabellera.

Vio a su hermana menor, ella traía una linda caja de color amarillo con un moño blanco. De seguro era una caja de su pareja Benny. La colocó a un lado de su mesa de estudio, y se percató del estado emocional de su cohabitante, sus ojos estaban hinchados, el maquillaje negro de los ojos corroído. Claro que Luan no se quedaría viéndola, se sentó a la par suya, y tomó su mano.

—Hermanita, te he visto mal últimamente, ¿Qué ocurre contigo? —le preguntaba la castaña menor.

—No me pasa nada Luan, solo que... —decía la mayor, mientras volvía a abrazar sus piernas para no soltar su penosa confesión.

—Luna Marie Loud —la llamó la comediante—, te ves mal así, soy tu hermana, sea lo que sea yo lo voy a comprender.

—No lo comprenderás —le dijo.

—¿Eres bisexual de nuevo? ¿Alguna chica o chico te hizo daño? ¿O acaso...

—No Luan, no he hecho ninguna de esas cosas, ni siquiera he tenido pareja como para pensar en intimar —le contestó la mayor con cierto tono de molestia.

—Bien, ¿Entonces que te pasa? —le preguntó una vez más la comediante.

—Si quieres una respuesta pues... Me gusta... Li... Lin...

—¿Li qué? —cuestiona Luan.

—Linky...

—¿Qué?


NA: Perdón por la gigantesca espera de mil años para una parte más de este fanfic. Mis estudios me han tomado una gran parte del tiempo. Espero y les guste éste capítulo. Saludos