Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Jumping Through Time
Capítulo 24
Contrario a lo que se podría pensar, el Décimo Vongola trataba a su familia como una verdadera familia. Dicha familia, por su parte, no estaba muy contenta sobre que parte de la familia representaban en la mente del Décimo. Aun así, no podían quejarse de los beneficios de tal cosa. Si había a alguien a quien culpaban sería al guardián del trueno, pero la verdad es que eran tan culpables como dicho guardián.
- Ah. - El chico de cabellos chocolates asintió como si de la nada todo tuviera sentido justo cuando la explicación terminó. - Entonces tu eres el primo distante que se metió con la mala junta. - Concluyó, colocando la parte de abajo de un puño sobre su palma.
Ante esta conclusión, la quijada de Irie cayó al suelo y las miradas de los demás presentes perforaron la cabeza del guardián del cielo, quien estaba más interesado en el niño sobre su cabeza metiéndose con su pelo y pidiendo jugar e ignorando todo el desastre a su alrededor. No era algo tan anormal como se podría pensar, ¿no volaban la casa al menos una vez a la semana pues?
- ¿Disculpa? - ¿Qué diantres se había perdido?, cuando había hablado con el Décimo Vongola de este tiempo había sido normal. Debía ser una broma… ¿verdad? - Creo que no has-
- No te preocupes, entiendo perfectamente la parte en la que tuviste una crisis existencial, jugaste con cosas que no debías, te enamoraste de quien no debías, y el mundo se fue al desagüe. - Desestimó el chico con una mano y una sonrisa complaciente. - O todos los mundos existentes, como sea, el punto es que todo se fue al infierno porque sin querer le diste toda la información necesaria a un conquistador psicópata megalómano sobre cómo usar su habilidad. - Asintió nuevamente para sí mismo y agregó innecesariamente: - Necesitas mejor gusto, pero no había manera de saber que sería un psicópata…
Mientras algunos se ahogaban con el aire, otros trataban de no reírse, y algunos trataban de procesar lo que estaba ocurriendo, Reborn metalmente estaba golpeándose la frente contra una pared. Esto era debido a todos los golpes que le había dado, ¿no es así?
- No te preocupes primito, dijiste que podíamos arreglar tu desastre aún, ¿no?
Primito. ¿Como diablos terminó siendo "primito"?, Tsuna ni siquiera lo conocía aún.
- ¿Por qué primo?, ni lo conocemos y hace 5 minutos veníamos a matarlo. - Ah… se había olvidado de ese detalle.
- Por que un primo lo cuidas una vez a la cuaresma si tienes suerte. - Explicó con demasiada facilidad el futuro Décimo Vongola.
Más de una persona se le quedó mirando y preguntandose si había perdido lo que le quedaba de cordura.
- Técnicamente es familia, ¿no? - Pues sí, pero… - No nos vemos seguido, al igual que varia, asi que primo. Varia es más como los Tíos raros que solo vez en Navidad.
Si Varia estuviera aqui, tendrian un ataque.
- Ma ma, no es-
- Si te hace sentir mejor, este es mi hijo. - Lambo saludo con una mano, sin ver nada de malo en lo que estaba ocurriendo. - Y todos ellos también. - Señaló hacia atrás sin ver, ignorando cómo se volvió todo sumamente silencioso de repente. - Falta Mukuro, pero bueno, no se puede hacer mucho con el niño que se escapa de casa, se pone a robar, termina en la cárcel, y vuelve a los malos pasos si lo ayudas.
En algún lugar del mundo, un ilusionista se sintió cuestionado sin saber por qué.
- Es el mayorcito del montón y aún no está seguro de su sexualidad, así que si, todos son mis bebes idiotas. - Tsunayoshi no veía absolutamente nada de malo con lo que estaba diciendo.
Reborn, por su parte, había llegado a la conclusión que todo esto fue su culpa. No debió de golpearlo tanto en la cabeza. Ya podía imaginarse cuando estuviera grande, en una reunión con miles de mafiosos, hablando de sus "hijos" como meros niños problemáticos cuando eran adultos y algunos mayores que él.
- Luego sigue Hibari, que no se si le gusta Mukuro o no, si soy honesto…
Hibari, gracias al cielo, estaba en shock. O noqueado. Una de dos.
- Es un sanguinario, así que sé feliz de que no eres su hermano. - "Se feliz que no te metí en el grupo". - Luego diría que esta Onii-chan, el autista-
El boxeador se ahogó con saliva, entendiendo perfectamente lo que acababa de oír.
- Y luego está Yamamoto, el deportista del grupo y el más normal si ignoramos que no hará una doble toma si ve un cadáver. - Yamamoto desde hace rato había quedado perfectamente quieto con una sonrisa pintada en la cara. Esto, para bien o para mal, no cambió. - Gokudera es el gótico del grupo, el que le gusta jugar al delincuente y tiene mal carácter. Es bipolar, pero igual lo quiero como a todos sus hermanos.
Si, Reborn más que se había pasado con los golpes en la cabeza. Sabia que llegaria el dia en donde dañaría a uno de sus estudiantes de manera permanente más nunca pensó que sería de este modo-
- La única niña del grupo es Chrome, es un amor. - Y como era de esperarse: - Quien se meta con ella lo castro, pero afortunadamente nadie es tan idiota, ¿verdad?
Chrome no sabía si sentirse halagada, agradecida o preocupada por esto.
- Oh, ¡y Lambo! - Ya se había tardado, la verdad. - ¿Cómo olvidarnos de ti Lambo-sama? - Una gran sonrisa y que mirara arriba, porque Lambo no iba a bajar de allí.
Lambo no tenía que decir absolutamente nada, hace mucho que tenía al Décimo enrollado en su meñique y el niño lo sabía.
- Se olvidó de Fuuta y I-pin… - No realmente-
- Ellos son bien portados, muchos mejores que todos ustedes, y tampoco me buscan de esa forma. - Atajo el guardián del cielo sin notar como los dos niños antes mencionados terminaron con la quijada en el suelo. Y con celos, celos. - Además-
- Muy bien, se que todo esto ha sido muy divertido chicos, pero no se lo tomen a mal… - Spanner ignoró las miradas de muerte y de confusión, acercándose a Tsuna y sentándose a su lado, sacando una chupeta del bolsillo y dandosela. - Pasamos por unos túneles llenos de gas que… bueno… - Mirando de reojo a Tsuna, pregunto: - ¿Quién es Reborn Tsunayoshi?
Lo que siguió explico todo con más claridad de la necesaria y mucho menos que alguno de los presentes apreciara:
- ¡Es el demonio en piel humana que me quiere hacer uno de su especie!
Más claridad de la necesaria.
- Es el padre que siempre quise tener, aunque la parte de ser su entretención cuando está aburrido no es muy grato… - El murmullo subió de volumen, y fue para: - Al menos es el único demonio que no me quiere muerto, ¿sabes?
Todo hubiera sido tomado como una mala pasada, un momento de diversión, si no fuera porque gracias a eso comenzaron a mirar sus acciones más de cerca. Especialmente Reborn.
Tsuna podría negar y decir que no, pero su trato no era el mismo a partir de ese evento ante los ojos de su familia. Eran pequeñas cosas, nada que pudiera considerarse raro, y a ojo común no se pensaría nada. Se podría resumir en una sola palabra: mimos. Tal y como Lambo, Tsuna daba regalos aquí y allá. Dulces si los veía mal o quería animarlos. Si los veía a punto de pelearse los mandaba afuera de la casa, no pedía que se detuvieran. Cosas de ese tipo.
Podría decir que no los veía más que como sus amigos, sus preciados y queridos amigos, pero la verdad es que los trataba un tanto como a Lambo. Y era completamente inconsciente. Tal vez Tsuna había heredado más de su madre de lo que creía…
Extra
- Si destruyen algo voy a castigarlos. - La figura en el sofá ni siquiera levantó la vista de sus papeles, para nada preocupado. - Luego no se quejen de que no haya alcohol por los próximos seis meses. Saben muy bien que esas cosas se hacen fuera de la casa. - En ningún momento cambió de tono o levanto la vista.
Ambos guardianes a punto de pelearse salieron de la habitación saltando por la ventana, sin querer pasar medio año viendo cómo obtenían alcohol por sus propios medios y de clase más barata. Quién sabía precisamente cuáles marcas les gustaban era Tsunayoshi, quien traía lo mejor para ellos. Tampoco deseaban estar en la mira de los otros guardianes al enterarse del castigo que injustamente les cayó encima por ellos dos.
- Así que, como decía… - Reborn, por más que quisiera, encontraba la situación divertida. Aún no podía creer como nadie, en todos estos años, intentaba demostrarle a Tsuna que no eran niños que tenía que cuidar. - ¿cuando piensas casarte y tener hijos?
Ante la pregunta, Sawada Tsunayoshi detuvo su mano de escribir y subió la vista. Grandes ojos chocolate con tintes naranjas dieron con el mejor asesino del mundo, llenos de incredulidad.
- Reborn, sin ánimo de ofender, ¿pero estás loco? - Dejando el boligrafo a un lado y juntando sus palmas, explico como si tratara con idiota: - Tengo una guarderia en lugar de guardianes, ¿y quieres que metas mas niños a mi agenda?
Reborn sabía que debía de cortar el tema de conversación si no quería oír algo más horrible que eso, pero no le dio tiempo:
- Aun no estoy ni seguro de a donde batean Kyoya y Mukuro, Hayato aún no controla su bipolaridad, Takeshi tiene problemas de relación por su falta de empatía con respecto a los muertos, Lambo apenas está cayendo en la pubertad, al igual que I-pin, y-
- ¡Son adultos Tsunayoshi!
Tal observación valió un pepino:
- Adultos que no pueden ser dejados solos sin supervisión, o destruirán cosas y luego te miraran como si no entendieran que diablos hicieron mal cuando lo saben perfectamente bien. Honestamente Lambo es más maduro que ellos y es el más joven…
Sin poderlo evitar, Reborn se llevó las manos a la cara y se contuvo a duras penas de gritar en ellas, oyendo todas y cada una de las razones del porqué los guardianes no eran adultos en la mente de su jefe.
Lo peor del caso es que no podía contradecirlo, por más que quisiera hacerlo.
