Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Jumping Through Time
Capítulo 25
Se decía que el Décimo Vongola no le tenía miedo a nada. Se creía tal cosa porque ni siquiera con una pistola en la frente el Décimo no mostraba miedo, en todo caso lo que hacía era reírse. No había nadie en el mundo de la mafia que estuviera totalmente cuerdo, pero esto era más allá de un par de tornillos sueltos. Contrario a estas creencias, el Décimo reía para no llorar, o pensando en todo lo que pasaría al pobre diablo que lo amenazaba.
- No va a parecer ninguna otra cosa, ¿verdad? - La pregunta fue dicha a unos bebés, la persona mirando a cada uno como si esperara que alguno fuera a destruir lo que creía que era el final.
La pregunta, una muy similar, había sido dada a cada uno antes de esta. El chico de ojos chocolate no parecía poder creer que ya había pasado todo, o que algo más no fuera a pasar, por solo Dios sabe que. Por esto no fue una sorpresa cuando hizo lo mismo con cada fantasma que apareció, dejando perplejo a más de uno, especialmente a Primo. Primo, quien temía preguntar porque el chico tenía miedo de algo más en lugar de preguntar o entrar en pánico sobre estar hablando con fantasmas.
- Dijeron que este era el final. - Fue la acusación oscura y resentida de un chico que no estaba para nada feliz. - Dijiste que este era el final. - Esto fue dicho directamente a Giotto Vongola.
- Pues, tec-
- Nunca hablaste de un idiota acomplejado con pelo de melón secuestrando a mis amigos y queriendo matarnos. - Definitivamente el chico no estaba para nada feliz. - Cuando termine de patearle el trasero a tu estúpido guardián, tu y yo vamos a tener unas cuantas palabras sobre hacer promesas y no cumplirlas y sobre cómo controlar a tus desgraciados guardianes de cometer homicidio y alterar la realidad en épocas que no les corresponden.
La única razón por la que G y Alaude no trataron de matar al chico fue porque si lo intentaban estarían dándole la razón, y eso solo haría las cosas peor. Era increíble las señales mixtas que estaba emitiendo este chico. Podría estar matándolo con la mirada, podría estar sonando molesto, pero la verdad parecía solo querer meterse en una esquina, en un hoyo, y llorar a lágrima viva.
Giotto sentía lástima por Demon, porque no creía que el chico fuera a callar en cuanto lo viera. Quizás no podría ganar, quizás tendría todas las de perder… pero eso nunca tenía a nadie de decir algo hiriente. Y, por desgracia, no se equivocó:
- Mira, seré completamente honesto contigo: me vales un colmillo. - Eso no era nada sorprendente, pero… - Me vale un colmillo Vongola, me vale un colmillo lo que pienses de nosotros, pero tenemos un problema. - Cuando este chico creciera, esos puños dejarían huella. Y esa lengua sería asesina por sí sola. - Mi familia son todo para mi, así que será mejor que los sueltes antes de que esto se ponga feo infeliz con complejo de inferioridad.
Mientras que Alaude asentía concordando con el chico, Giotto solo se llevó una mano a la frente mientras Asari reía de forma algo forzada y G maldecía en voz baja.
- La nueva generación sin duda alguna será divertida… - El chico arrasaría todo por delante como estaba intentando hacerlo con Demon, quien estaba más que ofendido.
Después de todo, acababa de decir que no le valía un colmillo Vongola. Más señal que esa de que iba a pisar todo lo que habían hecho los demás antes de él, que iba a reconstruir todo a su parecer, o que iba a desaparecer Vongola entera de la existencia, no había.
- Vamos a parar esto chicos. - Antes de que algo peor pasara.
Quería ver lo que haría su descendiente, y estaba seguro de que sus amigos también.
Extra
Sin poderlo evitar, Tsunayoshi solo unió sus palmas y colocó su mentón sobre sus manos. Su vista perezosa sobre lo que a muchos en esta reunión había aterrado hasta los huesos y otros no creían, a pesar de que ya iban un par de cadáveres en lugar de jefes.
- ¿Sorprendido Vongola? - Gokudera, a su lado, bufo por lo bajo.
Suspiro profundamente, cansado, mientras que algo en su interior se retorció y murió. Varias veces. Su terror interno estaba tan muerto que no podía permanecer por más de unos segundos por vez.
- Honestamente… - La otra persona, con lo que era una Quimera de armas caja, sonrió, esperando una respuesta positiva. - si quieres asustarme o impresionarme tendrás que hacer mucho más que eso. - Bostezo al final, deliberadamente, sin ser sorprendido ante la vena palpitante que apareció en la frente del hombre.
Con todo lo que ya había visto y experimentado en su corta vida, tendrían más éxito invocando a un demonio. Oh, espera… ya había uno esperando en casa, tomando café pacíficamente, esperando contar la historia de cómo había dejado un río de cuerpos hace unas horas.
O tal vez un ángel. Oh, espera… ya había uno comiendo malvaviscos en uno de sus cuartos de huéspedes.
O tal vez un fantasma. Oh, espera… tengo una colección en el anillo que estaba en su dedo.
O tal vez un monstruo gigante. Oh, espera… ya existía uno como la mascota de uno de sus amigos, un jefe de pelo rubio y con látigo.
O tal vez invocando una deidad. Oh, espera… ya existía un tipo que manejaba la Trinisette.
O tal vez trayendo un zombi. Oh, espera… uno de sus trabajadores podía parar su corazón por 5 minutos y a cada rato lo usaba.
O tal vez trayendo un vampiro. Oh, espera… uno de sus guardianes tenía la peor sed de sangre en existencia, si se descuidaba en cualquier momento buscaría beberla.
O tal vez consiguiendo el monstruo del lago Ness. Oh, espera… uno de los guardianes de Byakuran era un monstruo marino gigante. En un futuro que ya no era el suyo, o como se llamara.
O tal vez inventando la máquina del tiempo. Oh, espera… la familia Bovino ya lo logró, Irie solo lo hizo más potente.
O tal vez creando robots asesinos. Oh, espera… Spanner ya los creó, y ha creado cosas mucho más peligrosas que las Moscas.
O tal vez combinando armas con animales. Oh, espera… ¿cómo podía olvidarse de Natsu?
O tal vez enviándole un escuadrón de asesinos de élite. Oh, espera… ya tenía a Varia.
O tal vez trayendo a un hombre lobo. Oh, espera… ya estaba Mukuro y Fran, quienes podían traer casi cualquier cosa a la existencia solo por probar que pueden. Y Viper, por dinero, claro.
O tal vez enviándolo a una dimensión postapocalíptica, o paralela, o futurista. Oh, espera… ya todo eso había pasado con extras, incluyendo al tipo con complejo de Dios que quiere dominar al mundo. Porque sí.
O tal vez creando la perfecta combinación de ternura y letalidad. Oh, espera… ya estaban los Arcobalenos, ex-Arcobalenos ahora.
O tal vez probando la existencia del infierno. Oh, espera… Mukuro ya había probado su existencia, y eran varios. Y si existe el infierno, también existía el paraíso y el más allá.
O tal vez demostrando que la existencia de las leyes de la física y la lógica no eran más que meras creencias de la mente. Oh espera… esa era la mafia entera.
O tal vez mostrandole la existencia de una comunidad/organización secreta. Oh, espera… la mafia entera, otra vez.
O tal vez demostrando la existencia de los no-muertos. Oh, espera… ya existe Vindice.
O tal vez probando la existencia de los extraterrestres. Oh, espera… el creador de la Trinisette y las cosas salidas del inframundo, como los anillos malditos, no eran de este mundo.
O tal vez encontrando a alguien con la peor suerte del mundo. Oh, espera… ese soy yo.
O tal vez… no, no se le ocurría nada más. Por ahora.
- Mucho, mucho esfuerzo… - Murmuró para sí, más allá de aburrido y preguntándose cuando Takeshi iba a obstinarse y cortar esa cosa en dos. O Hayato fuera a hacerlo comer una de sus dinamitas y hacer que explotara por dentro. Opciones, opciones...
Tal vez debería salir a dar una vuelta más tarde. Y tomarse una siesta. No había forma ni manera en la que una película fuera a hacer algo por él a este punto y su familia no lo dejaría ir a hacer una masacre porque estaba aburrido.
Suponía que tendría que conformarse con aplicárselas a sus amigos por las siguientes semanas. En algo tenía que sacar entretenimiento.
