Acabó el día en Royal Woods, Sam Sharp con una enorme sonrisa se resguardaba en su cuarto ya ordenado y limpio. Recordó con mucho apetito los rosaditos y delgados labios del albino. Con tanta alegría cerró sus ojos por unos segundos y su voz chilló con suma felicidad. Tomó la libreta que tenía al lago, la resguardaba de su inconsciente y problemática madre. Por nada del mundo dejaría que leyera el contenido de alto valor que se guardaban en esas páginas. Cada palabra que se encontraba allí diría lo disgustada que se encontraba con su tutela.
Buscó la última hoja del cuaderno, la abrió y con suma alegría llevó el lápiz más cercano al borde de la hoja, trazando unos pequeños corazones, y después los llenaba de aquella negra pintura del grafito.
Hasta que decidió apuntar unas cosas muy alentadoras de su vida:
¡AAAAAAAAAYYYYYYYYY! ¡Estoy tan feliz! Al fin pude salir con Lincoln. De verdad, la pasé genial, cada palabra de él, cada gesto, cada sonrisa, cada suave pestañeo me deja ilusionada, sé que no puedo darlo todo demasiado rápido, o hacerme la ilusión de que va a estar conmigo para toda la vida. Pero Lincoln es diferente, él sabe la verdad, él puede hacerme sentir esas mariposas que solo contadas veces sentí con algún otro sujeto, y también le comprendo su inseguridad, su dolor por aquella chica que le hizo daño. Nadie, en realidad nadie debe de hacerle daño a Linky.
Solo deseo que esto no sea pasajero, que no sea uno de esos temidos sueños fugaces donde la persona que deseas hasta la más mínima fibra de tu ser se vaya así, como si nada, que después de ilusionarte, darte la luz verde te la apague y te diga "Solo amigos, ¿Okey?Aún saboreo con el sabor único e irrepetible de sus labios, con esa suave piel haciéndome sentir mil y una cosas en mí interior, cosas las cuales no las vuelva a vivir jamás.
Es todo por hoy, esos sueños de estar junto a mi lindo fotógrafo influencer no se soñarán solos.
N.A: el otro capítulo saldrá el miércoles, para edición y corrección.
