Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Jumping Through Time

Capítulo 29

Se decía que si quieres agradar al Décimo Vongola, primero debes agradar a sus guardianes. A todos y cada uno. Si esto era cierto o no, era muy difícil de saber. Después de todo, nadie sabía cómo personas tan diferentes estaban juntas y permanecieron leales entre sí. También se decía que, si por alguna razón conseguirás agradar así sea un poco al Décimo sin pasar por lo antes mencionado, entonces tus días estaban contados.

Todo comenzó de forma inocente. Un día tranquilo, como cualquier otro, con el sol en alto y las aves cantando. O al menos eso le encantaría decir. La verdad, era un día común y corriente para la mayoría de la gente, pero para él era una rareza que iba a disfrutar todo lo posible…

Tsuna dudaba que fuera a durar más que un par de horas, y solo porque se había escapado aun no sabia como. Hibari de seguro querría matarlo por saltarse clases, incluso si ya no había nada importante en ellas en estos días. Gokudera y Yamamoto crearían un alboroto, ahogándose en un vaso de agua, y solo Dios sabe qué caos harían mientras no estaba. No era su problema, e igual no era como si pudiera detenerlos.

Sobre todo que iba a quedarse a ver los resultados. Sobre todo que iba a quedarse para verse en lo más bajo de las listas, otra vez. Eso perdió novedad hace años, no necesitaba estar allí para confirmar lo que ya-¡Bam!

- ¡Lo siento!, ¡lo siento! - Se disculpó alguien una y otra vez, una voz femenina llegando a sus oídos desde el suelo.

Que ironía, era él quien terminaba sentado en el suelo en un pestañeo y no la chica, tenía que ser una chica por la voz, que se llevó por delante. O se lo llevó por delante. ¿Había alguna diferencia?

- No pasa nada. - No dolió tanto como hubiera esperado, y… vaya, si era una chica. - Debí de estar más pendiente de dónde iba. - Era más su culpa que de ella, por no estarse fijando a donde iba.

- ¡Es culpa mía! - ¿Por que tenia el presentimiento de que podían pasar todo el dia en esto...?

- No pasó nada así que, ¿qué te parece si lo olvidamos? - No quería discutir, no quería afirmar, y no quería el dolor de cabeza.

Había venido al parque para olvidarse del desastre que dejó atrás por un rato, no a agregarle más, muchas gracias.

- ¿Te apetece unas palomitas? - Lo que sea, con tal de no seguir en esta conversación que, por la cara de la chica, no había terminado. - Yo invito. - Internamente lloro por lo poco que tenía en la cartera. ¿Cuándo fue la última vez que tuvo suficiente para comprarse un juego...?

- ¿Palomitas? - Bingo. No más discusión, y luego de esto irían por caminos separados.

A diferencia de lo que esperaba, la chica lo siguió, comiendo palomitas con más felicidad de lo que se pensaría por unas simples palomitas. La verdad había dado por terminado al darle las palomitas que quiso y decirle que las disfrutará y pasará un bonito día. No hace falta decir que demoró unos cuantos minutos en darse cuenta que la chica lo seguía, sin tener pinta de cambiar de rumbo pronto.

De alguna manera eso terminó con ambos en el Arcade, en donde pasaron horas jugando y divirtiéndose aun sin tener idea de cómo se llamaba el otro. Era una experiencia extraña, pero grata. Tsuna no sabría cómo describirlo, pero no le molestaría si volviera a pasar. ¿Cuándo fue la última vez que se divirtió así?

-... Tsunayoshi, pero puedes decirme Tsuna. - Y ahora aquí estaba, en un lugar que no había ido en lo que parecían años, una hamburguesa en sus manos que, con tristeza, no compró el.

Sus ahorros se terminaron de ir en el Arcade. No es que lo lamentara, fueron bien gastados, en su opinión. Además, no podía parar de sonreír y temía que fuera a dolerle la cara cuando se le terminara de pasar la euforia que tenía. Probablemente cuando volviera a casa, pero por ahora no iba a pensar en eso. Por una vez no quería pensar en nada. Los problemas podían esperar, ¿cierto?

- Es un lindo nombre. - No pudo evitar negar con la cabeza, ahogando una risa. ¿Lindo?, era un tanto tonto, y largo. Prefería que le dijeran Tsuna, era más fácil. - Rin, mucho gusto Tsuna-san. - Hizo una mueca ante el sufijo.

- Solo Tsuna está bien. - No hacían falta los sufijos, no realmente. - Un placer. - ¿Quién diría que un encuentro accidental terminaría en esto?

Sin peleas, bombas, asesinos, locos… esto era vida. ¿Por qué esto no podía ser más usual?, su vida sería mucho más saludable si así fuera, eso era seguro.

- ¿Otra vez al Arcade Rin-chan? - Por una vez, no quería que este encuentro se acabara. La estaba pasando bien, y en casa eso se acabaría de golpe y de mala manera.

- Estaba pensando más en una película. - ¿Una película?, ¿y con un extraño?, a menos que estuviera pensando mal… - ¿Conoces Ninjas por Accidente y Gato Metralleta?

¿Quién diantres no se los conocía?, eran las mejores películas que había visto. No muchos pensarían igual, no eran películas serias. Era mayormente comedia y parodia, no era…

- Fueron buenas amigas mías en primaria. - Ignorando el hecho de que eran para mayores de 13, por la sangre y las armas, claro. Fueron su forma de alegrarse el día, aunque no siempre funcionaba. - Son algo viejas, ¿nostalgia? - No la culpaba si-

- Tu no tienes idea de lo que está pasando hoy en día, ¿cierto? - La chica le arqueo una ceja y todo, incrédula de una forma que no era graciosa. - Hace un mes sacaron la segunda parte de Gato Metralleta y la tercera de Ninjas por Accidente.

Tsuna realmente, realmente, quería decir que si estaba pendiente de lo que pasaba en la actualidad, pero… eso sería decir una mentira. La actualidad en la que estaba al tanto era el caos que era su familia porque si no lo hacía iba a terminar muerto, así de simple. Ya eso por sí solo abarcaba gran parte de su tiempo y su atención.

Gato Metralleta tenía segunda parte. Ninjas por Accidente iban por la tercera.

- No, no realmente. - No estaba seguro si se hundió en la silla o no, pero mentalmente lloriqueo ante la injusticia de todo. - ¿No piensas ver algo más… romántico?, las chicas de la escuela andan locas con Crusero en la Ciénaga o algo asi… - Se lo oyó a Kyoko, por accidente.

No recordaba haber ido al cine alguna vez. Casi no salía, al menos no antes de Reborn, así que…

- Dices eso porque soy una chica. - Un largo suspiro que denotaba que esta no era la primera vez que esto le pasaba. - Para ser lindo eres un poco despistado, ¿eh?

Espera, espera... ¿lo había llamado lindo?, ¿a él?

Una chica se rió con ganas ante el chillido un tanto afeminado que soltó su acompañante, no ayudaba la cara roja como un tomate.

En otro lugar, horas más tarde…

-... podrían haberlo secuestrado, Reborn-san. - El Arcobaleno del Sol no levantó la vista de su libro.

- Está bien, más que bien diría yo. - Y solo porque Reborn sabía que los chicos terminarían arruinando todo, y por más divertido que eso fuera Tsuna no necesitaba agarrarle miedo a buscarse una novia, dejó el libro a un lado.

Si agarraba la idea de que no podía tener una salida en paz sin que su familia le espantara o destruyera cualquier clase de relación con alguien… Reborn temía cuánto tiempo pasaría antes de que pudiera quitársela de la cabeza, o si Tsuna terminaría haciendo algo bastante estupido por buscarse una pareja. Ambos casos no eran favorables, ni a corto ni a largo plazo.

- Bueno, ya se le ha dado bastante tiempo para divertirse. - Que Tsuna lo considerara su premio por haber pasado los exámenes. No tan bien como se desearía, paro dado todo lo que había pasado antes no podía pedirle más. Eso no quiere decir que iba a darle tal información, obviamente.

Sabiamente nadie comentó nada sobre a donde los estaba llevando. Más bien les estaba permitiendo acompañarlo, y eso era solo para que no hicieran una estupidez. Tsuna no lo apreciaría, en lo más mínimo, contrario a lo que los chicos podrían creer.

El silencio opresivo que se formó cuando dos adolescentes entraron en el campo de visión era solo el abrebocas. Dos adolescentes bromeando y riendo entre sí, en su propio mundo, conos de helado en sus manos y más juntos de lo que se debería. Sentados en una banca, frente a la pista de patinaje del centro comercial, ignorando a la gente pasar y darles miradas conocedoras.

Reborn hizo de cuenta que no oía las preguntas susurradas entre los chicos detrás de él, ni las promesas de que llovería sangre si algo pasaba.

Tampoco iba a decirles que esa chica le habia tenido el ojo a Tsuna desde hace un par de semanas, solo que el muy tonto de su alumno no se dio cuenta porque una novia estaba muy lejos en su mente, al igual que lo era que le gustara a una chica. Aparte del amor de cachorrito que aún le tenía a Kyoko, obviamente.

Extra

-... no planean dejar que tenga novia, ¿cierto? - A pesar de decir esto, el Décimo Vongola solo encontraba la situación divertida.

El guardian del trueno no asintió ni negó, perfectamente cómodo usando el regazo de su padre como almohada mientras dicho padre se metía con su cabello, arreglado y desacomodando las hebras de pelo a su gusto.

Esta ya era la tercera vez esta semana que su acompañante lo dejaba plantado. No había asistido a ninguna de sus citas, y por la falta de respuesta en sus conversaciones de texto, Tsuna tenía una buena idea de lo que había pasado y sabía que no habría una próxima vez.

- ¿Tan mal les cayó? - Tsuna sabía que no obtendría una respuesta, por más que quisiera saber que había o que no había hecho esta persona en particular para que ni siquiera permitieran un primer intento.

Tan pronto vio a su hijo sabía que no habría cita, pero no iba a arruinar la oportunidad de pasar un buen rato solo ellos dos. Los chicos eran listos, sabían que no podía molestarse con Lambo por más que lo quisiera, no sin una buena razón.