Soundtrack: "Steal my girl" - One Direction
Las 2 de la tarde en punto, sonó aquella campana de salida de los estudiantes en la secundaria de Royal Woods, era el aviso de que Lincoln Loud ya estaba preparado para ir a aquella hermosa reunión junto con su amada rubia de mechones celestes.
Entró al baño y se salpicó agua en la cara, tenía que quitarse aquel polvo del cutis o el brillo por lo menos. A pesar de que era semana de evaluaciones, la presión, el sudor y el cansancio hacían que estos tipos de aversiones aparecieran de la nada.
Se vio al espejo, y restregó su cabello con las puntas de los dedos.
—Bien, es la cita con Sam, no debo arruinarla —se dijo a sí mismo, tocando el espejo de la pared mientras volvía a peinar su cabello.
Lo hizo a un lado, al derecho, al izquierdo, quedaba bien de ambos lados, pero prefería del izquierdo, para que así, los cabellos que quedaban ondulados
—Bien, perfecto.
Ajustó su camisa roja mientras salía de los sanitarios, aún le tocaba que recorrer el pasillo de salida de la escuela. Suspiró tranquilo, ya que hoy le había ido bien en las pruebas del día y se había despedido antes de su grupo de amigos, así que podría ser el momento crucial de ir con Sam.
Y una vibración en su pierna fue la primera impresión. Leyó el mensaje, y se alegró de que fuese Sam.
Linky, ya salí de clases
Bueno, realmente me fugué jaja
¿Tú ya saliste?
En eso estaba cariño, ahora mismo salgo de ese lugar
Está bien mi conejito, te estaré esperando.
Aquí te veo
Bueno cariño :3
Guardó su celular para ahora salir de aquella prisión mientras su alma se sentía liberada, ahora podría ver a su chica, a Sam, reponer lo del día anterior que había sido una completa amargura para él, como persona, no iba a dejar que las promesas rotas gobernaran su vida. Y con una sonrisa, empezó a caminar, buscado a Sam en alguna calle cercana a la escuela o detrás de la misma.
Atravesó las calles de Royal Woods, viendo como las aves volaban cerca de los árboles que estaban allí. La tarde era soleada, y sin alguna duda iba a ser una bonita cita. Veía al fondo una iglesia extraña, con anterioridad no la había visto, ni mucho menos escuchó con anterioridad.
Vio el diseño de la misma, le atrajo bastante.
De allí, sonó una vez más su celular, indicando que un mensaje más le había caído.
Cariño, si sabes dónde estudio. ¿No?
No Sam, no se la verdad .-.
Bueno, te doy las indicaciones cariño
Lincoln prestó atención a su celular mientras Sam escribía la dirección del instituto, al terminar de enviar el mensaje, pudo notar la calle donde era.
"Calle Court"
Claro corazón. Allá voy
Bueno mi amor, aquí te espero
Al ver a su alrededor, notó el letrero de la misma: "Full Gosphel Ligthouse".
—Es aquí —dijo a sí mismo, ingresando a la brújula la calle mencionada antes—. Estoy bastante cerca, solo tengo que cruzar una calle y listo.
Sintió felicidad plena después de aquel satisfactorio acto, resultó ser que estaba más cerca de lo pensado, y ver a su amada rubia podría ser lo que su día le diera color, tras aquel desliz con la salida falsa y la mentira que quería gastarle a su madre la cual acabó muy mal.
Mejor dejó aquel molesto momento detrás, y se concentró a ver el camino restante, cada paso contaba, a cada paso podía sentir más a Sam Sharp en sus brazos, abrazarla con todo aquel cariño que necesitaba y que estaría profundamente dispuesto a dárselo sin algún, pero de por medio.
Cruzó del otro lado de la calle, el aire agitó sus cabellos, al igual que un poco las hojas de los árboles, todo indicaba que sería una tarde hermosa e inolvidable.
Amor desbordaba las calles del Royal Woods. Ahora desde el punto de vista de la rubia, cortaba una pequeña flor blanca que se hallaba en un arbusto, cercano a una casa, la vio, y sonrío, por un momento deseó un ramo de rosas, pero para ella el lado más importante de aquella salida con Lincoln era verlo, estar con él, se sentía demasiado sola y aburrida, Lincoln la hacía sentirse bien y bastante feliz, por lo tanto, estaría con él.
Se sentó en la acera, mientras giraba el resto del tronco de la flor a todos los lados. De allí, el tono de notificación de su celular sonó con suavidad debido al bajo volumen (pero audible) del tono.
Sam, cariño, mira
Estoy llegando.
Mira
Tomaba fotos de la calle, de las casas, una de su mano, y una última del letrero de la calle que se encontraba en el borde de un cruce de cebra, señalando "Calle Court".
Sam se emocionó mientras volteó a ver el lado norte de la calle, esperando que la pequeña figura en perspectiva de Lincoln estuviese cruzando la calle directo a ella, alzó su cuello varias veces mientras intentaba hacer de todo por ver un rastro del chico.
Propondré al gobernador de Michigan cambiar la nomenclatura de la calle, y llamarla "Calle Sam Sharp"
Porque tú eres la razón
El corazón de Sam se sobresaltó con felicidad, tal gesto podría ser un tanto imposible, teniendo en cuenta que no se podría abrir una nueva calle a ella, o quizá una jurisdicción, aun así, era bello imaginar el panorama.
Lincoln por su lado, empezaba a trotar, tratando de alcanzar las últimas calles, era interpuesto por varias personas que deambulan en las banquetas, de forma indirecta, tapando su paso.
El amor hacia que la más mínima situación de estar juntos fuese única y hermosa. Ya le faltaba una sola calle para poder al fin estar de nuevo en los brazos de Sam. Corrió un poco más, y fue donde Sam sintió aquella emoción de felicidad y esperanza renacer en su interior. Era hermoso.
También atravesó la calle, mientras un carro bocinaba con fuerza con ella por estar casi a unos centímetros de atropellarla.
—¡Mira por dónde vas niña!
—L. lo, ¡Lo siento mucho señor! —jadeó de vuelta Sam, siguiendo con aquellos pasos agigantados hacia Lincoln.
El albino ya le faltaba poco para llegar, a 5 metros de ella estaba, igual que la muchacha mientras le sonreía animada, feliz, con tanta emoción y ternura.
—¡Hola Lincoln! —dijo ella, corriendo hacia él, queriendo tenerlo ya en sus brazos.
Corrieron ambos hacia el otro, se dieron un abrazo cariñoso y afectivo, Sam por ser algo grande levantó un poco el cuerpo de su amado fotógrafo, mientras él seguía apegado a su chica, a su hermosa Sam.
—Hola cariño —dijo el chico al fin, contemplando la sonrisa dibujada en los labios de Sam.
No pudo contenerse de lo alegre que estaba en robarle un beso cariñoso en sus labios, Sam algo sorprendida decidió seguir aquel inesperado pero ansiado beso, abrazando a su albino.
Siguieron el beso, sentían lo cálidos que estaban los labios del contrario al igual que su aliento protector y tibio. Por ahora, los labios de la ojiceleste estaban algo secos debido a que no los había humectado con el bálsamo que siempre cargaba, pero al chico fotógrafo esto fue de menor importancia, solo deseaba ese beso.
Lincoln sonreía en el beso, no podía sentirse más dichoso y más agradecido que nunca, deseaba de verdad que aquel momento nunca acabara, ya que Sam tuvo que separarse lentamente debido al poco aire que tenía.
—Te extrañé tanto Linky, sé que solo fue un solo día, pero como te había comentado, estos últimos momentos han sido una total desgracia para mí, primero mi gato y ahora lo de los profesores —decía Sam mientras su rostro se plasmaba una mirada agotada y algo triste. Al igual que estaba algo agitada con su respiración.
—Lo sé cariño, y lamento demasiado no poder haber estado ayer contigo, mi mamá no me dejó salir.
—No tengas pena cariño, yo lo entiendo a la perfección, creo que a mí tampoco me hayan dejado salir si esto fuese a la inversa —dijo Sam recuperando su sonrisa poco a poco—, lo bueno es que estamos los dos acá, y nadie podrá evitar que nos separemos.
—Sí mi hermosa Sam —afirmaba el albino mientras tomaba su mano cariñosamente y entrelazaban sus dedos— ¿Adónde te gustaría ir amor?
—Sabes, pensaba en ir a un centro comercial, ir a distraernos un poco de estos exámenes, ya sabes, lo habitual.
—Vamos cariño, creo que tendremos que tomar un bus.
—Eso es lo de menos, ¡Vamos!
La muchacha de cabellos rubios comenzó una caminata un tanto rápida mientas jalaba con brusquedad la mano del albino, este se tambaleó en el camino, mientras con unas mariposas en su vientre reflejaba su enamoramiento hacia Sam, y por lo tibias que eran sus manos. Por ahora, sus uñas no estaban barnizadas, pero para Lincoln, el simple y sencillo hecho de tenerla con él, era especial.
Atravesaron otra calle, los dos tenían tanto gusto por verse, sin darse cuenta de que podrían tropezarse con alguien o con la misma banqueta de la calle, pero ellos estaban enamorados, y se sentían enamorados, no había algo más que explicara esa unión tan hermosa y feliz.
—¿Cómo te fue hoy Sam? —inició Lincoln la conversación.
—Pues, bastante mal con cálculo. ¿Y a ti?
—Me fue demasiado aburrido, me costó demasiado concentrarme en el examen de historia —dijo el chico, suspirando por las respuestas que había colocado en la evaluación.
—Entiendo mi amor. Pero por eso me encantaría salir hoy contigo, olvidarnos de todo esto, y ser felices o estar tranquilos, por unos minutos —aclaraba Sam, mientras veía a los ojos a su amado Lincoln.
—Y claro que estaré encantado de salir contigo Sam, para reponer lo que no hice ayer.
—Olvidemos eso cariño, ¿Okey? —pidió la chica.
—Okey cariño.
Llegando a la parada del autobús, se vieron a los ojos con cariño, alguna vez cruzó por sus mentes el estar con una persona que los valorara, que les diera esa gana por vivir tan grande que no habría alguien más en sus vidas, o en su defecto, alguien que estuviese con ellos, como un apoyo, como alguien en quien confiar. Pero no pensaron que iban a ser ellos.
—¿Y a qué centro comercial iremos amor? —indagó Lincoln sonriente, sin dejar de verla.
—Podremos ir a Fashion Square Mall, era un lugar a donde frecuentaba con Luna cuando salíamos de las batallas de bandas que había en el verano —contestaba Sam, recordando aquellos lindos momentos amistosos con su compañera.
—Ohh, ¿Y ganaron alguna? —preguntó de nueva cuenta el chico.
—Claro que ganamos varias, Lincoln Loud, tu hermana es una gran guitarrista y yo la acompañaba con la otra guitarra mientras otros chicos se encargaban de la batería y del bajo. Éramos increíbles como una banda de rock alternativo -seguía comentando la chica, recordando de aquellos hermosos recuerdos-. Tal vez si nos hubiéramos separado por la escuela seríamos una gran banda que toca en bares tratando de obtener la oportunidad de que un manager nos escuche y nos firme una gran empresa disquera.
—Creo que serías una increíble guitarrista en una banda cariño —comentó Lincoln sonriente, mientras acariciaba los dedos algo dañados por las cuerdas de la guitarra de su pareja.
—Gracias mi lindo fotógrafo —agradecida, la chica recostó su cabeza en el hombro del chico, mientras esperaban el auto bus.
Estuvieron unos 5 minutos más en esa posición, el sol pegaba suavemente en sus rostros, y este descendía con cuidado por el tiempo recorrido en ese espacio, hasta que, por fin, encontraron un autobús que se dirigía de su instituto hacía el centro de Saginaw.
—Subamos cariño —dijo Sam mientras se colaba en la fila para subir al bus.
—Claro mi cielo, solo no aprietes mucho mi mano —pidió el albino, sintiendo como sus dedos se juntaban, ya que la otra mano los apretaba con cierta fuerza indirecta.
—Ay, lo siento amor —se disculpó Sam de su acto, soltando la mano de su amado—. Perdón Linky, no me di cuenta.
La rubia se preocupó de momento por el estado de aquella articulación, había perdido casi todo lo que amaba en su vida, tampoco se permitiría lastimar o golpear sin razón a Lincoln de formas indirectas o sin querer.
—Tranquila Sam, no hay problema, todo está bien.
—Bien cariño —suspiró la mujer quien subía a los escalones del vehículo primero.
Ambos pagaron sus pasajes, y vieron 2 asientos disponibles en la parte de atrás, no dudaron ni un segundo en ir hacia ellos y tomarlos suyos en ese instante. Lincoln observó la mejilla de su amada, y sin pensarlo le sembró un beso en la mejilla con cariño.
—Te quiero amor —le dijo algo bajo el chico, quien ahora acariciaba la mano de su pareja.
—También te quiero amor.
"Destino elegido: Saginaw, Michigan, disfruten del viaje".
—¿Cuánto crees que tardaremos? —preguntó la chica mientras se recostaba en su cabeza en la del muchacho.
—Una hora quizá.
—Eso es mucho, ¿Qué tal si nos dormimos mientras tanto? —sugirió la chica mientras sonreía, tratando de convencer al chico de aquello.
—Es rara la vez que lo hago amor, pero está bien, lo haré por ti —suspiró el chico, mientras la abrazaba mientras con mucho amor.
El autobús seguía la ruta 75, los árboles de Saginaw tenían muchos pajarillos revoloteando en el cielo, el sol bajaba poco a poco una vez más hasta ser tenue y agradable, el reloj de la pantalla del autobús marcaba las 2:55, Lincoln Loud cerraba los ojos con cuidado al ya no sentir los rayos del sol pegarle en su rostro por la ventana. Sam incluso estaba roncando un poco bajo, el chico conocía que por el cansancio de los exámenes Sam podría estar agotada.
Contempló su rostro tan hermoso estando dormido, un hermoso ángel el cual solo deseaba proteger con un gran abrazo. No quiso interrumpir su sueño, y solo decidió acomodar los mechones de pelo que sobresalían de la cabeza de su novia. Ella abrió los ojos lentamente, liberando un bostezo enorme.
—¿Ya llegamos? —preguntó Sam mientras frotaba su mano contra su ojo.
—Por lo que veo amor, aún no —dijo el chico en respuesta—. ¿No has dormido bien verdad Sam?
—No, tengo muy pocas horas de sueño, en primera porque a mí mamá se le ocurre tomar a media noche con la música a tope, y porque entre veces no logro conciliar el sueño —bostezó una vez más la chica sin emoción—. Ahora es cuando deseo ser un gato y poder dormir todo lo que se me plazca.
—Te entiendo mi amor —dijo Lincoln, dejando la cabeza de su pareja en sus manos—. Si deseas puedes recostarte un rato.
—No creo que nos veamos tan bien cariño —argumentó Sam, pensando la reacción de la gente mientras se sonrojaba levemente.
—Solo recostarás tu espalda contra mí, no es algo que tenga que ser malo.
—Está bien cariño —aceptó Sam, dejando de lado que su mente volara con cierta clase de pensamientos indebidos.
—Solo me apegaré a la ventana, así podrás descansar mejor —dijo el chico, yéndose atrás.
El chico se apegó al respaldo del autobús, seguido después de Sam, quien se recostaba en sus brazos, para descansar otro poco más. Sintió aquellas suaves manos del chico abrazarla y meterse con delicadeza en su cintura. La chica sintió la calidez del cuerpo del fotógrafo, el cual le hizo sentirse muy cómoda consigo misma.
Sin pensarlo dos veces, recostó su cabeza en el pecho del albino, quien sacó una de sus manos de la cintura de la rubia y la colocó en su cabeza, ya que les esperaría otro poco que esperar para llegar a ese viaje.
Un rechinido muy desagradable resonó de la carrocería del autobús, cuando éste frenó de golpe en la acera, una luz led del mismo y la bocina parlante se activaron.
"Acaba de llegar a su destino, muchas gracias por siempre elegirnos."
Para esto, Lincoln ya se había despertado y veía la gente descender del transporte público, tuvo que mover de manera ligera a su acompañante, quién aún se encontraba dormida, debido a las desveladas y el efecto colateral del insomnio de esos días.
—Sam, bebé el autobús ya llegó a la parada —habló el chico mientras mano paseaba por el hombro de la mujer.
—¿El qué cosa llegó a mi casa? —preguntó adormilada Sam, quién habría poco a poco los ojos, y veía en su entorno a las últimas personas bajar del transporte—. O sea que ya llegamos.
—Sí, ya hemos llegado amorcito —igual el albino mientras acariciaba los cabellos dorados de su hermosa novia.
—Bien, detesto levantarme, pero, tenemos que bajar —dijo Sam, quién agarraba su mochila por medio de la manga derecha.
—También yo, se me durmieron las piernas, tal parece como si tuviese llovizna cuando se iba la señal de un televisor viejo —argumentó Lincoln, tratando de mover sus piernas de un lado a otro dentro de sí.
Sam se estiró hacia arriba mientras liberaba un largo bostezo, y Lincoln, solo se apoyaba del pasamanos. Quería sentir la movilidad de sus articulaciones una vez más y no sentir esa incómoda sensación de vibración.
—¿¡Ustedes van a bajar!? —gritó molesto el conductor, quién giró su cabeza, para ver qué hacían aquellos muchachos.
—Si si, no esté jodiendo —contestó Sam mientras se salía del colectivo, seguido por su amado.
—Que insoportable persona —mencionó Lincoln, mientras daba su último paso al suelo para después apegarse al lado de Sam.
—Bien, ya estamos aquí, solo tenemos que ir hacia allá, para ir al centro comercial cariño.
—Vamos mi niña hermosa —dijo el albino mientras tomaba la mano de su pareja, y empezaba a caminar.
Sam al ver la impaciencia de Lincoln por querer estar con ella en aquel lugar solo le hizo sonreí, era tan hermoso ver qué alguien estuviese tan impaciente por estar con ella a su lado, sin aburrirse, sin discutir. Sin tener que recurrir a los gastados "ay vamos amor".
El muchacho conocía el lugar, y, por lo tanto, sabía que atajos tomar para llegar a aquel centro comercial, al igual que sus diferentes entradas y salidas.
—Podemos ir por allá cariño —señaló el muchacho mientras veía la calle.
—¿Queda más cerca para llegar allá? —dijo Sam, quién podía ver el resto de la calle.
—Relativamente, pero podemos tomar otros atajos para poder llegar al centro comercial.
—Bueno cariño, sigamos, que no me gustaría quedarme dormida en medio de la calle por el sueño del viaje.
—Hay cariño, ¿Cómo sería eso posible? —preguntó Lincoln, volviendo su mirada con la de la ojiceleste.
—Háblame de algo aburrido y me duermo parada —demostró Sam mientras su facción era de orgullo.
—Bien, ¿Qué podría ser? —pensaba el chico mientras algo brillante se le ocurrió—. Ya sé, cómo hacer que la cámara no desenfoque tanto, mira lo que tienes que hacer es: acercarte al motivo lo más que puedas, utilizar un teleobjetivo o un zoom en su punto de máximo acercamiento.
La rubia sintió cansancio ante las palabras, de verdad estaba muy agotada como para oír cosas las cuales —de una forma tanto grosera—, no le servirían. Cerró sus ojos mientras se dejaba llevar por aquellos bostezos y aquellas palabras.
—O... Ah —suspiró el albino al ver a su novia dormida—. Eres muy linda cuando duermes, pero eso es grosero.
—¿Qué dónde está el barbero? —dijo la rubia quien abría los ojos con rapidez, con su respuesta se vio que estaba algo atontada por despertar pronto.
Su pareja río algo chistoso ante aquella contestación.
—No hay barberos amor, solo tú qué duermes como un lindo osito —dijo el chico, tomando la mano de su novia nuevamente.
—Ayyyy, gracias amor —dijo con ternura en medio de un bostezo—. Sigamos, sino nunca llegaremos.
—Está bien.
Después de 30 minutos de caminata, ambos chicos vieron con brillo especial en sus ojos la puerta de aquel centro comercial, custodiada solamente por un único guardia de seguridad. Aún tomados de las manos decidieron entrar a aquel lugar.
—Ya tenía un buen tiempo de no entrar aquí —comentó la chica de mechón azul, quién alzaba la vista a la profundidad del comercial.
Veía una serie de kioscos, uno que otro nuevo local, música jazz de fondo, y aquellas tenues luces amarillentas de lámparas que tanto le gustaba, de niña había ansiado que su cuarto estuviese iluminado y adornado así, pero nunca se había dado. Y tal Consuelo era ir al centro comercial.
—Yo tampoco cariño, una de las tantas veces que venido es a ayudar a mis hermanas en sus compras, claro que no me afecta nada, pero, siempre había pensado en venir al lado de, mi novia —le dijo el muchacho albino, quien le dedicaba una mirada tierna a su pareja.
—Awww Linky, eres tan tierno —le dijo la contraria, la cual se jactaba de tan hermosas palabras.
—Siempre fue un sueño y ahora lo estoy cumpliendo, contigo.
—¿Entonces qué esperamos? —vuelve a indagar la chica, tomando la mano del fotógrafo como la vez anterior en la estación de buses.
—Claro cariño, salo hay que buscar una heladería cerca —sugirió Lincoln con una sonrisa, mientras su cuerpo se volvía acontonear por los pasos rápidos de Sam.
—Creo que hay una en el frente —dijo Sam, con una notoria sonrisa en su rostro.
Al llegar al mostrador, vieron a un dependiente del kiosco atendiendo dicho negocio, Lincoln solo se precipitó a saludarle.
—Buenas tardes, nos gustaría dos helados de, ¿Qué pedirás cariño?
—Uno de vainilla.
—Un helado de vainilla y uno mixto, por favor —pidió Lincoln de una manera amable.
—Está bien, saldrán en un momento.
Ambos esperaron en el mostrador, sus postres estaban siendo preparados por la máquina expendedora de helado. Lincoln esperaba, sujetando la mano de Sam. La muchacha sintió su rostro sonrojarse, al sentir lo cálidas que volvían a estar aquellas manos, Lincoln aprovechó para sacar un billete de su bolsillo, y dejarlo en su mano.
—Listo, serían dos dólares —avisó el señor, quien le entregaba aquellos postres en un sostenedor.
—Muchas gracias —agradeció el chico, viendo que su pareja se le adelantaba tomando los postres mientras él se dedicaba a pagar.
El cajero hacer el cambio de billete de 5 dólares por tres monedas de la misma denominación, un ticket salía de una pequeña impresora, dando los detalles de la transacción. Al momento de que Lincoln recibiera su cambio junto con el ticket, pudo ver una facción de señor un tanto entristecida, no se preguntaba él porque de lo mismo, sería algo que se perdería en su mente por un tiempo.
—¿Ahora adónde te gustaría que fuéramos amor?
—Podemos dar una vuelta, si quieres.
—Claro que quiero. ¡Vamos!
