La primera vez que recibió una nota, fue una mañana, en el desayuno. La nota llegó volado en un origami de mariposa, se poso en su cabello un largo rato.

Querido Potter:

Jamás admitiría esto, menos en voz alta. Pero creo que me he enamorado de ti.

Anónimo.

Eso decía la nota. En una letra cursiva muy bonita, con tinta dorada. No le tomó mucha atención la primera vez.


La segunda nota llegó a la noche, durante la cena en el gran comedor. Sólo él y Hermione notaron como el conejito de origami saltaba hasta llegar a él.

Querido Potter:

Hoy estuve observandote, lamentó si eso te incomoda pero es inevitable. Mis ojos siempre te buscan, y una vez que te encuentran, mis amigos son los únicos capaces de hacer que deje de hacerlo. Hoy estás más deslumbrante.

Anónimo.

Algo en esa nota le hizo sonreír, por lo que bajo la mirada de su amiga la guardo en su bolsillo y siguió comiendo su cena, sin notar una sonrisa llena de felicidad en la mesa contraria.


Querido Potter:

He visto que guardaste mi anterior nota. No sé si lo lees o los tiras, realmente tampoco sé si quiero saberlo.

Anónimo.

Y Harry quería decirle que sí. Si las guardaba, había algo especial en ellas que le gustaba, pero no pudo por que tampoco sabía quién era esa persona anónima.


Querido Potter:

Hoy te veías muy guapo con tu uniforme de quidditch. Entre tu y yo, creo que eres un gran buscador. Mejor que yo incluso.

Anónimo.

Así que también jugaba en la posición de buscador. Harry sonrió inconscientemente, antes de que una bludger chocara consigo.


Querido Potter.

Lamentó tu lesión. Te he mandado un ramo de lirios. Espero que te gustarán.

Anónimo.

Vio las flores a un lado de su cama y sonrió. Se lo agradeció internamente.


Querido Potter.

He visto que buscas a alguien con la mirada. No sé si quiero saberlo.

Anónimo.

ᅳ eres tú ᅳsusurro a la nada.


Lo siento.

Anónimo.


Querido Anónimo.

No sé quien eres, pero me gustaría seguir hablando contigo.

Harry Potter.

Harry envió la nota. Nunca supo si le llegó a aquella persona, sin embargo su corazón no paró de latir ansioso por una respuesta.


Querido Harry.

Sólo uso tu nombre en mi mente. Decirlo en voz alta se siente algo... doloroso, extraño. Hoy te veías nervioso. He recibido tu nota.

Anónimo.

Harry sonrió.


Querido Anónimo:

Quisiera saber quién me escribe y a quién le respondo.

Harry Potter.


Querido Potter:

El día que sepas quien soy, me odiaras. No puedo arriesgarme a que me destruyas el corazón. Lo siento.

Anónimo.


Querido Anónimo:

Sería incapaz de hacerlo.

Harry Potter.


Querido Harry.

Te lo diré algún día. Por ahora, me basta con verte sonreír.

Anónimo.

Harry sonrió su corazón apretarse, algún día.


Sin falta siempre Harry recibía una carta, y la otra persona una respuesta. Fueron lindos días. Hasta que un día las notas empezaron a dejar de llegar, y Harry se preocupó.


Querido Anónimo:

No se si hice algo para enojarte. Te extraño.

Harry.

No hubo respuestas.


Querido Anónimo:

Realmente no se que hice mal.

Harry.


Querido Harry:

No te disculpes. Fue mi culpa. Lo siento. De verdad lo siento. No sabía que tenías una novia. Esto debe ser incómodo para ti. Dejaré de mandarte notas, tú también, por favor.

Anónimo.


Las notas dejaron de llegar, hasta llegar a desaparecer. Harry jamás pudo llegar a descubrir quien era quien enviaba esas notas, tampoco hizo esfuerzo en buscar a esa persona. Tampoco jamás supo de todas las notas que el príncipe de las serpientes escribía y enviaba al tacho de basura.

No hasta que un día encontró una de las notas escondidas entre un libro de la biblioteca. Reconocería esa letra en cualquier otro lugar.

Querido Harry:

Lamentó haberme enamorado de ti, siempre supe que no había espacio para mi en tu vida. Hoy me llevo el corazón en una caja, de ves en cuando mi mirada te busca, y te veo con ella. Pero eres feliz, y eso lo es todo para mi. Me estoy rindiendo, poco a poco te estoy dejando ir.

Te ama, Draco.

.

.

.

.