El entrenamiento había terminado pero Kylo sabía que la adrenalina que sentía en su cuerpo no tenía nada que ver con la sensación de poder que siempre tardaba en desaparecer después de una batalla.
Porque sus caballeros no eran suaves con el Líder Supremo, luchaban con él a morir y eso les obligaba a exigirse cada vez más, perfeccionando técnica y reflejos. Algunas costillas rotas y un poco de sangre no significaban nada para ellos, excepto tener que soportar la humillación durante varios días. Kylo había recibido sus golpes también y eso lo hizo más fuerte, porque la rapidez con la que se ponía de pie después de caer era la inspiración que los Caballeros de Ren apreciaban y admiraban.
Aún así estaba bastante seguro de que el leve temblor de su cuerpo y el galope de su corazón no se debía a la furia desatada sino a Rey y a la forma en qué la descubrió mirándolo a través del enlace.
Kylo había pasado el resto de la noche sin dormir pensando en la forma de aprovechar la situación y sacar ventaja de lo que la Fuerza estaba haciendo con ellos. No dudaba que Rey tuviera la capacidad como para manejar esas conexiones a su antojo, pero después de esa mañana estaba convencido de que ella no tenía ni la menor idea de lo que ocurría, justo como él.
Se decía a sí mismo que no le había provocado a propósito ni manipulado el extraño vínculo que compartían, aunque deseaba volver a verla, incluso ansiaba escuchar su voz diciéndole de nuevo que era una serpiente asesina.
No le importaba, necesitaba ver sus ojos de color almendra echando fuego y como no tenía otra forma de hacerlo que a través de los enlaces, decidió que usaría esos preciosos momentos para convencerla de unirse a él.
Al parecer funcionaban mejor si él no hablaba.
Claro que no lo esperaba tan pronto y tampoco se imaginó lo que ella iba a sentir. Rey no se había entrenado el tiempo suficiente con Luke como para aprender a bloquearlo del todo. Una verdadera pena que ella no hubiera aceptado su oferta de ser su aprendiz, él era miles de veces más poderoso y entretenido que su tío.
Excepto por esa vez en Starkiller, recordó a desgano, pero allí ella tuvo la ventaja de la sorpresa y eso no volvería a ocurrir. Con una cicatriz para recordar ese día, le bastaba.
Aunque pensándolo bien, esa fisura sorprendente en las defensas de su mente le había permitido a Kylo descubrir información nueva. Ahora los papeles se invertían y aunque Rey no le dejó una cicatriz ésta vez, él estaba seguro que sí le había proporcionado una fuerte impresión.
Y la revelación le había dejado sin aliento. Ella lo deseaba. O al menos se sentía atraída por él.
Pero estaba confundida y angustiada por eso, como si se culpara por verlo, por querer estar junto a él.
Tal vez su orgullo masculino debiera estar feliz, pero lo que Kylo tenía en su lugar era una mezcla extraña entre alegría y pánico.
Era demasiado para asimilar en tan sólo seis horas estándar.
Y aunque la espiral de emociones le había llevado alto, muy alto, mientras entrenaba, ahora comenzaba a descender. Viejos y nuevos temores aparecieron para recordarle que él nunca sería merecedor de afecto, ni siquiera ese tipo de afecto que parecía emanar de Rey como una inquietante aura que ni siquiera ella entendía del todo.
Algunas cosas eran innatas, pensó, como la sonrisa que había heredado de su padre y que no pudo contener al momento que descubrió el acecho mudo de Rey. Se maldijo por eso porque el recuerdo de Han le oprimió el estómago como si alguien se lo estuviera retorciendo con unas tenazas. Y no necesitaba acordarse de su padre para sentirse peor de lo que ya se sentía.
Por otro lado. ¿Qué era eso de reír tan seguido? ¿Por qué se sentía como si fuera capaz de subirse a su TIE y abandonar todo sin mirar atrás para en busca de Rey?
Obviamente no estaba pensando con claridad.
Una ducha helada le aliviaría el cuerpo y le devolvería a la realidad, la Primera Orden y la guerra, recordándole que no eran tiempos para jugar a los enamorados porque tenía a la galaxia en un puño.
¿Así que así eran las cosas ahora?
Por fin había encontrado un nombre para lo que le sucedía.
El Líder Supremo estaba enamorado de la carroñera. Y eso complicaba todo aún más.
Dejó que el agua fría cayera sobre su espalda sin inmutarse, estaba preparado para sentir dolor. Pero la sensación de que se le iba a escapar el corazón del pecho no se iba. Intentó negarla con todas sus fuerzas porque si comenzaba a ablandarse por culpa de eso, todo estaba perdido.
Kylo le había ofrecido la galaxia a Rey, le había rogado que tomara su mano, que gobernara junto a él. Y aunque no era ciego a los encantos de la joven, no había pensando más allá de una relación de conveniencia cuando le hizo esa propuesta. No era la clase de persona que obligaba a una mujer a estar con él íntimamente aunque no dudaría en quitarle la vida a un traidor. Las personas se acercaban a él por interés, por sed de poder, por egoísmo y a él le repugnaba y por eso mantenía a todos alejados.
Pensaba que tendría tiempo para eso, jamás lo utilizaría como una estrategia pero después del episodio de esa mañana, ya no estaba tan seguro y una pizca de malicia se apoderó de él.
Pero fue sólo un instante, sus inseguridades regresaron con fuerza, años y años de sentirse despreciado le habían anulado la capacidad de ser atractivo para otros, incluso para él mismo.
Mientras estuvo bajo la tutela de Luke, no hubo tiempo para el romance porque a un padawan también se le recomienda no generar vínculos afectivos o con otros, argumentando que las pasiones son el camino directo al Lado Oscuro.
Kylo se preguntó qué hubiera pasado si Rey y él hubieran coincidido en el pasado, antes de Takodana, antes incluso de que Snoke le recibiera bajo su ala. ¿Cómo serían las cosas ahora? Pero era inútil pensar de esa manera, y estaba perdiendo un tiempo precioso haciéndose ilusiones que sabía que no le llevarían a ninguna parte.
Cuando abandonó la Academia y se unió a los Caballeros de Ren, tampoco tuvo tiempo para comprobar si los anticuados Jedis estaban en lo cierto. No le faltaron oportunidades porque el peligro atraía a cierta clase de compañías sentimentales, pero él siempre se había sentido extraño en esas situaciones. Tenía tanto miedo de hacer algo mal que prefería pasar por alguien frío y se ocupaba él mismo de esas cuestiones que consideraba meramente biológicas y algo sobrevaloradas.
Hasta que conoció a Rey.
No era solamente la admiración que sentía por ella, su par en la Fuerza. Kylo sabía que no podía ser sólo eso porque nunca se había sentido así antes con nadie. Más allá de esa extraña conexión que compartían, ella era para él la única persona que podía ser capaz de comprenderlo. Lástima que estuviera del Lado equivocado y fuera también su rival, sumándose una guerra sangrienta entre los dos.
El tiempo pasaba para él sin cuidado mientras dejaba que el agua le quitara el dolor que comenzaba a sentir al costado de su ojo izquierdo. Podía controlar sus impulsos, sabía cómo enfocar la energía para aumentar su poder, pero algunas partes de su cuerpo habían decidido ponerse difíciles.
Entonces hizo lo que hacía en esos casos, pensó en las tareas que tenía por delante, en el rostro pálido y amargado del General Hux y como por arte de magia, todo volvió a la frustrante normalidad.
Una vez que volvió a concentrarse en su papel, salió de la ducha y se envolvió con una toalla que le ofreció el droide de lavandería. A un lado estaba su traje habitual, limpio y seco, listo para empezar su rutina de Líder Supremo.
Pero como no tenía prisa por comenzar con la agenda de aburridas reuniones y su mente estaba un poco distraída ese día, se preguntó qué pensaría Rey si alguna vez lo veía usando otro color que no fuera negro, mientras accionaba unos botones en la pared para abrir su armario. No se vestiría de blanco jamás, tampoco algo que le recordara a los jedis. Tal vez algo azul oscuro o gris bastaría para que ella mordiera el anzuelo, pero desechó la idea porque se sintió absurdo y ridículo.
Sin embargo, tendría la oportunidad de preguntárselo en persona muy pronto, porque una nueva conexión se activó.
Esta vez Rey estaba muy enojada y su rostro tenía un tono carmín que a Kylo le pareció adorable. No pensó que a ella pudiera perturbarle que él estuviera a medio vestir por dos razones: la toalla era amplia y le cubría hasta los pies y por otra parte, Rey ya le había visto desnudo de la cintura para arriba en Ahch-To, así que no sería una novedad el panorama de cicatrices y heridas que ostentaba.
Pero estaba dejando escapar algunas cuestiones porque no asumía todavía que podía usar sus encantos para atraer a Rey. Se convenció de que la furia que ella despedía hacia él no tenía nada que ver con eso y que solamente estaba molesta por la interrupción.
"¿Hay alguna razón por la cual nunca llevas nada puesto cada vez que esto ocurre o la toalla es el nuevo uniforme de la Primera Orden?"
"Es curioso que lo menciones, cuando es evidente que tú estás forzando los enlaces."
"¡Por supuesto que no! ¿Por qué lo haría?"
Rey le dio la espalda y se cruzó de brazos, decidida a ignorarlo, pero Kylo aún podía ver el borde de sus orejas rojas por la vergüenza. ¿Por qué ella era tan obstinada?
Con un suspiro de hastío y poniendo los ojos en blanco, tomó una de sus camisetas negras y se la colocó encima.
"Ya estoy decente. Puedes girar."
"No confío en ti. No después de lo que sucedió hace un rato."
Tal vez conversar con la espalda de Rey no era tan malo, porque así podría hablar con ella sin distraerse con sus ojos o con su boca. Aunque pensándolo bien, la lista de atributos de Rey era muy larga.
Kylo pensó que podría intimidarla y se acercó un poco hasta ella para susurrarle cerca del oído.
"Necesito hablar contigo, Rey. Por favor."
La joven saltó como un resorte y giró para encontrarse con él. Era una completa locura, casi un milagro, estar tan cerca uno del otro y sin embargo separados por años luz de distancia espacial.
"¿Qué quieres?"
Aún había rudeza en su voz pero él notó que Rey suavizaba su enojo. También quería saber qué estaba tramando la Fuerza con ellos y cómo acabar con la odiosa cuestión.
"No estoy seguro de lo que sucede, supongo que deberemos acostumbrarnos hasta que lo descifremos. La Fuerza nos conecta por alguna razón."
"Creí que lo hacías a propósito." - Rey dejó escapar un suspiro pero accedió a confiar en él. -"Lo siento, tampoco entiendo lo que ocurre. Es la primera vez desde ese día en Crait y yo… ¿qué?"
La joven se interrumpió por la mueca que hizo él mientras ella hablaba.
"Acerca de eso… no es la primera vez que ocurre."
"¿Cómo?"
"Anoche… ¿No lo recuerdas? Apareciste aquí, durmiendo a mi lado..."
"No es cierto."
"¿Ah, no? ¿Entonces cómo es que sé haces ruidos muy extraños al dormir? Deberías ver al doctor de tu base."
Rey retrocedió unos pasos, bastante preocupada, nuevamente desconfiaba de él y el pánico se apoderaba de ella. Él adivinó sus pensamientos y se sintió ofendido.
"¡Por supuesto que no hice nada, Rey! ¿Qué clase de persona crees que soy?"
"¡Podrías haber tenido la decencia de despertarme!"
"Oh, claro. Cómo no lo pensé. ¿Y qué hubieras hecho? ¿Crees que me arriesgaría a eso cuando has intentado asesinarme al menos dos veces?"
Rey avanzó decidida hacia él, y por un momento parecía que hacía un esfuerzo por no llorar.
"Eso no es verdad, Ben y lo sabes. No te hice daño cuando escapé del Supremacy. No lo hice..."
"¿Cómo lo sabes? Te ofrecí mi mano y la rechazaste…creí que te unirías a mí y en cambio trataste de robar mi sable y lo destruiste… y ese no es mi nombre, por si también has olvidado ese detalle..."
"¡Eres insoportable! ¡Estar conectada para siempre con alguien como tú es un verdadero castigo!"
"¿Ah sí? Pues no parecía que estuvieras sufriendo mucho esta mañana…"
Rey llegó al límite de su paciencia y Kylo pensó que iba a golpearlo, pero antes de que pudiera hacerlo se movió rápidamente para esquivar el golpe y de alguna manera ella terminó entre sus brazos.
Estaba tan furiosa que Kylo se emocionó al pensar que tenía buen material para emperatriz oscura. Su emperatriz.
«Es ahora o nunca»
Sus corazones latían al unísono, él podía leer el desconcierto en los ojos de ella, tan cerca de los suyos, pero no sintió rechazo porque no existía.
Ella quería que él la besara.
Pero la Fuerza no les dio oportunidad. .
"¿Rey? ¿Podrías explicarme lo que acabo de ver?"
En Ajan Kloss, Finn apareció entre las hojas con los ojos salidos de sus órbitas y los labios temblando un poco.
Rey se recuperó forzosamente y controló sus emociones, pero no pudo disminuir el aleteo en su pecho y el rubor intenso en sus mejillas. No tenía sentido mentirle a Finn, sólo intentaría que él comprendiera algo que ni siquiera ella era capaz de entender.
"Eso depende… ¿Cuánto hace que estas ahí?"
"Lo suficiente como para ver a Kylo Ren, en toalla, a punto de besarte y a ti bastante entusiasmada al respecto. ¿Es correcto? ¿No estoy alucinando? ¿Qué estás haciendo, Rey?"
Rey se dejó caer en el tronco de un árbol, tratando de ordenar sus ideas y ganar un poco de tiempo. Las cosas se estaban saliendo rápidamente de control y no podría evitar el siguiente enlace porque no sabía cómo hacerlo ni lo deseaba.
Quería saber que sentiría al ser besada por él.
Pero admitir eso ¿No era traicionar a sus amigos? Su situación era complicada. ¿Qué pasaba si la Fuerza volvía a conectarlos en una situación más comprometedora?
Aunque lo más probable era que terminaran envueltos en alguna pelea, como cada vez que se veían. No podían evitarlo.
"Puedes confiar en mí. Lo sabes."
Finn colocó una mano sobre la suya y se la apretó con suavidad. Rey sabía que era cierto pero no sabía por dónde empezar.
"Prometo explicarte todo Finn. Pero hay algo que debo hacer antes."
Era hora de hablar con Leia sobre su malcriado hijo. Necesitaba su ayuda para cumplir el plan que apenas se formaba en su mente y ella entendería, estaba segura de eso.
Pero más que nada, Rey necesitaba el consejo de alguien que era como una madre para ella, alguien que definitivamente tenía más experiencia en el trato con los ejemplares masculinos de la estirpe Solo.
