¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Por favor, por favor, no me peguen! En la cara no porque de eso vivo Jajajaja, ok no. De verdad, ruego y pido que me perdonen por el año o más que me tardé en publicar. Antes de seguir con mi cantaleta les comento que este es el penúltimo capítulo, el que sigue es el final ¡Sí, ya vamos a terminar! En fin, creo que ha sido un año super duro para todos, estuve en terapia y lo curioso es que entendí que debía regresar a la escritura cuando vi un meme de chems en el cual Mary Shelley pasaba por un momento terrible y escribió Frankenstein, demostrando que de algo horrible puede surgir algo hermoso y que yo estaba con mi "Amsiedad" y por eso no podía escribir pfffffff Jajajaja, entonces me dio vergüenza conmigo misma y dije ok ya es tiempo de dejar de hacerte pendeja.
Sí, así de fácil y sencillo porque no necesito conmiseración, sino un sacudidón de valentía.
Entonces poco a poco escribí este capítulo, lo he hecho con mucho, mucho amor y ¡Hey! Seguimos aquí, y seguimos vivos y eso es algo que debemos agradecer enormemente.
Les dejo un poemita bonito para ver si les puedo dar un poco de esperanza.
Cuando la tormenta pase
Y se amansen los manos;
Y seamos sobrevivientes
De un naufragio colectivo.
Con el corazón lloroso y el destino bendecido;
Nos sentiremos dichosos, tan solo por estar vivos.
Ojalá les haya gustado y de nuevo mil disculpas por hacerlos esperar; y si están aquí leyendo esto, muchísimas gracias, con todo mi corazón, por su paciencia, por su cariño y por acompañarme. Los quiero, aunque no los conozca, aunque estemos lejos, lo único que queremos todos en este momento en lo mismo.
Sobrevivir.
Ranma y medio no me pertenece y esta historia es solo para entretener.
Capítulo 4. Por Ella.
Lo miro. Y solo dormido ha logrado conciliar la paz.
Tuvieron que darle un calmante para que pudiera tranquilizarse.
Yo también debería descansar, pero la verdad es que no logro ni por un segundo abandonarme al sueño porque debo estar muy atenta a toda la información que llegue por parte de los militares que están peinando la zona para lograr encontrarlos. Ya casi son veinticuatro horas desde que desaparecieron, en veinticuatro más, las labores cambiarán de ser de localización y rescate a recuperación de cuerpos.
Eso suena horrible.
Sé que Shoun se encuentra aterrado por su hija, pero tengo la certeza de que ambos están bien. Confío en eso, sé que es así, tengo qué creerlo.
Ambos son sumamente fuertes y combativos se protegen el uno al otro con suma lealtad y, sobre todo, se aman.
Sí, conozco a mi hijo, sé lo que siente por ella y es notorio que la señorita Tendo le corresponde entonces sé que volverán con bien.
Lo que me preocupa es si lo hicieron de manera intencional y que tal vez en estos momentos se asolean en alguna playa paradisíaca porque ya están casados y usando el regalo que le di a Ranma. Y si mis sospechas son ciertas solo los perdonaré cuando me traigan un nieto que lleve mi nombre, aunque sea varón.
Nodoko Saotome. Mi venganza será terrible.
Suspiro buscando darme ánimos y trato de reírme de la situación para a su vez darle fuerza al doctor Tendo. Debemos mantener la cabeza fría y la calma en el corazón.
Sé que Ranma no se habría escapado porque sí, lo conozco, no investigaría de manera imprudente y mucho menos pondría a Akane en riesgo. Jamás lo haría sé lo mucho que le importa. Lo mucho que la ama.
Aunque debo admitir que el que desaparecieran nos dio una oportunidad; en cuanto nos dimos cuenta de que no llegaban con la madera los buscamos por muy poco tiempo porque la noche ya había caído por completo. Shoun comenzó a gritar como loco buscando a su hija y Shinnosuke nos pidió calmarnos y bajar en seguida al pueblo para pedir ayuda.
Anoche realmente no hicimos casi nada no se podía por la oscuridad, había peligro de perder a más personas y ya no era necesario que existieran más problemas.
Tan pronto como amaneció, la milicia llegó y se pusieron a trabajar en seguida buscando a los chicos, sin embargo, detrás de ellos se encontraba esa mujer que no logra ganarse mi confianza. Kasumi Tomoe.
Fue muy curioso porque alguien la alertó sobre la desaparición de Ranma y Akane. Llegó a la aldea al día siguiente; no le pregunté qué hacía aquí, no es necesario, de sobra sé que existe un traidor en el pueblo y no tenía tiempo que perder con ella ahora.
Aunque no quise ponerle atención su rostro era un poema de odio y esta vez no se esforzó lo más mínimo por esconderlo.
Intentaba ordenar a los soldados para buscar rápidamente a los chicos y se veía especialmente interesada en encontrarlos de inmediato, les decía a todos dónde buscar, pero con furia y entonces confirmé que ella tenía mucho que ver en nuestra partida anticipada; sí, quiere que nos larguemos al instante porque obviamente algo está planeando; y el hecho de que no podamos irnos hasta que Ranma y Akane regresen la ponen en un serio problema.
Debo averiguar qué ha hecho y lo que planea.
Sobre todo, debo descubrir quién es el traidor en la aldea y peor aún, necesito informarle a Genma que nuestro amado hijo está perdido en medio de la selva, en compañía de una hermosa mujer de la cual está enamorado y que desaparecieron sin dejar rastro.
Abro los ojos pesadamente y la luz de los primeros rayos del alba me ayudan a despertar. No logro escuchar los sonidos de la selva, todo es quietud y silencio, entonces abruptamente y como un relámpago llegan a mi mente las imágenes claras de lo que pasó.
Estaba protegiéndola de esa cosa que no resultó ser más que un patán hippie de cabellos rubios en la cabeza...
—¡Akane! — Grito buscándola y de repente miro a mi lado y suspiro aliviado, ahí está ella, dormida plácidamente, se ve ilesa... Y torcida como si estuviera posesa ¿Por qué duerme tan horrible?
¡Ranma concéntrate! ¿Qué más pasó... Anoche?
No sé si solo hemos dormido una noche, lo que sé es que esa cosa me lastimó... Un momento... Tenía una herida en la cabeza.
En cuanto me toco la frente, puedo notar un vendaje, reviso mi cuerpo y no me duele nada, no hay moretones, estoy limpio y mis heridas están sanas.
¿Qué ha pasado aquí?
Levanto la vista y lo que veo me deja sin habla.
Es una amplia habitación de piedra blanca lisa y hermosa. La luz entra por un enorme balcón abierto que deja pasar la brisa cálida y a la vez fresca de la mañana. Estoy sobre una cama de madera con cortinas que parecen de terciopelo rojo, atadas con una trenza de hilos dorados y abrochadas con un pasador de metal en forma de hoja, es muy bello.
Del techo cuelga una hermosísima lámpara que tiene la forma de muchas ramas de árbol, también doradas y de elegantes cristales que parecen gotas de lluvia.
Todo tiene detalles, formas y colores de la naturaleza en verdes, café y oro y aunque todo es precioso, necesito saber dónde estamos. Tenemos que regresar a la aldea, nuestros padres deben estar muy asustados, además de que mi madre se encuentra sola en un lugar donde hay un traidor o dos, no lo sé, pero lo peor es que esa mujer está con ellos y nunca he confiado en su aparente amabilidad, sé que es mentira.
Mi cabeza es una maraña de interrogantes y pensamientos que necesito resolver de inmediato.
¿Dónde estamos? ¿Cómo saldremos de aquí? ¿Cómo voy a enfrentarme a él? Evidentemente es más fuerte que yo y detesto eso. Y ahora que lo pienso; cuando desperté él estaba en el suelo inconsciente ¿Qué ocurrió?
Mi corazón palpita como un loco al pensarlo... No, no puede ser ¿Ella lo derribó?
Entonces volteo para verla y la observo de nuevo, es extraño porque no tiene ninguna herida aparente, se ve limpia por completo y no hay signos de ninguna batalla ¿Cuánto tiempo hemos pasado aquí?
¿Dónde rayos está la urraca pomposa que es supuestamente el príncipe? Príncipe idiota.
Suspiro... No, no es así, yo fui el idiota, debí creerle y... ¿Y qué? ¿Ponerme el collar y despertar mis poderes? ¿De qué poderes estoy hablando? ¿Es verdad que somos Dioses y por eso Akane pudo vencerlo? Esto es una locura y si las cosas son de esa manera entonces ella es muy fuerte y yo solo soy un guiñapo que no puede protegerla.
Y ahora estamos en quién sabe dónde y a merced de un supuesto príncipe que además se ve como un súper modelo y a Akane le parece guapo.
¡Carajo!
Cálmate Ranma, no va a pasar nada malo, ella no te dejaría... Por un monarca Dios, por lo visto millonario y apuesto ¡Ay! ¡Voy a matar a ese Happosai y a la princesita voladora!
De pronto me duele la cabeza, pero no es por la herida que tenía, no, es porque me preocupa mi Akane, porque es mía... Aunque ella no lo sepa, aunque él lo ignore por completo, ella es mía.
Tenemos que salir de aquí.
—Akane—Susurro cerca de ella y la muevo ligeramente— Despierta por favor, oye Akane.
—Um... ¿Qué?
—Sht, no hables muy fuerte.
—¿Ran... Ranma?
Abre por completo sus dormilones y avellanados ojos y de repente la veo asustarse.
—¡¿Ranma estás bien?! ¿Don... dónde estamos?
—Tranquila, no grites.
Se incorpora lentamente y mientras recorre la habitación con la vista, aprovecho para mirarla de cerca y buscar alguna herida y para mí tranquilidad está perfectamente.
—¿Dónde estamos?
—No lo sé, supongo que en un castillo. El del príncipe ese—Contesto con ironía y molestia.
—Es bonito... Muy bonito. Ranma ¿Cómo vamos a regresar?
—No lo sé aún pero no te preocupes, te prometo que todo estará bien.
Le beso la frente, la nariz y de pronto recuerdo lo que debo preguntarle.
—Akane ¿Qué ocurrió cuando esa cosa me noqueó?
—No sé qué me pasó, me descontrolé en el momento en que te vi herido, tenía ganas de destrozar a ese tipo; pero cuando quise golpearlo el collar comenzó a brillar— Dice mientras me enseña su dije sacándolo de entre la ropa—Era una luz... Roja; Ranma mira ya no tiene color, pensé que era un rubí, pero es solo cristal... ¡Tú collar!
—Se quedó en el campamento.
—Claro que no tontito. Yo lo tengo.
De entre su pecho saca la joya, brillante, resplandeciente y más azul que nunca—Cuando te reusaste a usarlo lo escondí, toma póntelo.
—Gracias preciosa—Contesto serio y ella lo nota.
—¿Qué ocurre? Estás muy callado.
—Akane... Yo lo lamento.
—¿De qué hablas?
—Debí creerte desde un principio y jamás dudar de tu intuición. Tenía que ponerme el collar para despertar y poder protegerte y ahora... Perdóname.
—Ranma no es justo que toda la responsabilidad por mi bienestar recaiga en ti.
—Pero yo...
—Tú nada, protegerme también es dejar que haga las cosas por mí ¿Entiendes? Yo no soy una inútil y tú tampoco si es lo que piensas, sé lo que somos, pude verlo, lo sentí, nos vi hace milenios; confío en que vas a despertar y me cuidarás porque para ser mi protector debes ser más fuerte que yo, mucho más pero ahora tienes que confiar en mí. Yo creo que él no es malo, no lo fue en ese tiempo, toda la historia es cierta y yo... Lo ataqué cuando él te lastimó y pude...
—Hacerme daño.
Ambos volteamos de inmediato cuando escuchamos esa firme y fuerte voz, de un salto salgo de la cama, miramos hacia la puerta y en el umbral se encuentra él; impecablemente vestido en un traje de seda negra con detalles verde dorado, el cabello rubio lo tiene atado en una media cola y luce la misma tiara esmeralda; lo miro con furiosa cautela y ahora puedo verlo con toda claridad y siento más angustia que antes.
Es tan alto como yo y tiene unas enormes alas blancas que sobresalen de su espalda e inclusive arrastran en el suelo, son bastante impresionantes y aunque no le temo, sé perfectamente que las piernas largas igual que los brazos no van a facilitarme una pelea, pero lo que más me preocupa es que Akane lo mira con tranquilidad y el muy maldito le sonríe cálidamente mientras a cada momento me doy cuenta de lo fuerte que es.
—Lamento interrumpir. Buenos días príncipes—Nos dice mientras hace una profunda reverencia y es hasta ese momento en que me doy cuenta de que a su lado se encuentra otro par de alas blancas, aunque más pequeñas, pertenecen a una espigada mujer trigueña de cabello corto y lacio casi como el de mi Akane, usa un elegante y largo vestido vino con un pronunciado escote y sus ojos castaños miran al suelo cuando se arrodilla a forma de saludo.
A pesar de todo, para nada me impresiona esa mujer por lo que no logra distraerme, entonces me encaro por completo para responderle a ese extraño ser.
—Yo soy Ranma Saotome y ella es Akane Tendo ¿Quiénes son ustedes dos? ¿dónde estamos y qué hacemos aquí?
—Soy Lord Safron, El Príncipe Águila y ella es mi protectora Lady Nabiki, mi guerrera más fuerte, leal y sobre todo mejor amiga—Contesta orgulloso mientras la joven sonríe— Están en mi reino, la ciudad del Fénix y ustedes majestades son mis invitados. Es un honor para mí y para mi pueblo el que estén aquí.
—Príncipe—Contesta Akane poniéndose en pie— le agradezco el recibimiento, pero no es precisamente una invitación por lo que hemos venido. Usted nos secuestró. Y si es cierto que somos sus huéspedes comprenderá nuestros motivos para dejar que nos vayamos en este momento.
Me sorprendo ante las palabras tan directas de Akane, sin embargo, mi cuerpo responde poniéndome aún más frente a él, no puedo arriesgarme a que la lastime.
Espero pacientemente su reacción preparándome para una batalla, pero lo que dice me sorprende por completo.
—Lamento mucho lo que pasó princesa. Jamás debí tratar de llamar su atención de esa manera, pero es que Happosai me dijo que estaban renuentes a creer en nosotros y sobre todo se reusaban a venir—Lo veo sonrojarse por completo al encontrarse con los ojos de Akane y eso no me gusta.
—¿Y por eso nos atacaste?
—Perdón por contradecirlo alteza, pero yo solo miré a la señorita Akane quería acercarme a ella para presentarme.
—¿Y por qué querías acercártele? —Cuestiono a punto de molerlo a golpes.
—El Dios mensajero aseguró que son muy difíciles de impresionar y que la oportunidad de hablar solamente me sería dada por la princesa. Y lo entiendo. Ranma, yo sé que su deber es protegerla a toda costa, usted actuó como debía y de hecho solo intentaba hacerlos despertar. Pero debe aceptar príncipe que no los ataqué.
—Sí claro y la herida en mi cabeza fue un saludo amistoso.
—Ruego de nuevo que me perdone y bueno... Usted no es un ser humano normal, sus golpes realmente me lastimaron, si no lo hubiera empujado me habría retirado sin lograr nada y debido a ese golpe la princesa despertó y ya tiene sus poderes ¿Cierto Akane? — Sonríe galante y entonces pierdo la calma por completo.
—¡Deja de hablarle con tanta familiaridad! Ella es la señorita Tendo para ti.
—Solo le hice una pregunta ¡¿Quiere calmarse?!
—No me calmo ¡Nos secuestraste y casi me rompes la columna!
—Ya me disculpé por el golpe. Además, lo curé con magia y están limpios y sanos ¡Yo no quiero hacerles daño!
—Por supuesto ¡Es muy lógico confiar en mí secuestrador!
—¡Necesito hablar con ustedes Ranma!
—¡Lo que menos vamos a hacer en este momento es precisamente hablar!
—¡Ya no discutan!
La voz de Akane nos paraliza en un segundo porque se escucha aún más fuerte y potente de lo que recuerdo, en la habitación comienza a soplar viento caliente de la nada y toma la forma de una inmensa tormenta, ambos la miramos. Su cabello se torna rojo como la sangre y sus ojos brillan como rubíes ardientes, las manos le tiemblan y empiezan a arder creando fuego por sí mismas y me imagino la cara de imbécil que tengo ¡Su cuerpo se encendió como hoguera de la nada! ¡Se quema y no le duele!
La mujer que custodia al príncipe ahora se encuentra frente a él con rostro preocupado, supongo que está consciente de lo poderosa que es Akane.
—¡Escuchen bien los dos! Ranma, él no te estaba atacando eso es verdad y traté de decírtelo, pero nunca escuchas. Y usted, acepte que nos secuestró. Deje sus trucos y hable con claridad de una buena vez, necesitamos regresar a la aldea.
—Princesa por favor cálmese, aún no controla sus poderes— Pide tranquilamente la protectora de Safron, con una seductora voz adulta avanzando con cautela, pero su súplica no da resultado en absoluto; mientras el viento sopla aún más fuerte y sacude con violencia la habitación comenzando a levantar la pesada cama.
—Akane... Cariño... Por favor ¡Ya basta!
Es mi grito lo que la calma por fin, haciendo que el fuego en su cuerpo se apague y el aire desaparezca tan fácil como apareció, en seguida la sostengo cuando se lleva las manos a la cabeza, cierra los ojos y sus piernas abandonan la fuerza por completo.
—¡Akane! ¿Estás bien? ¡Akane, háblame!
Safron, da un paso hacia nosotros, pero la gélida mirada de advertencia que le lanzo es suficiente para hacerlo retroceder.
Parezco un perro rabioso cuando le exijo una explicación.
—Dime ¿Qué es lo que le pasa? ¡Explícamelo ahora y más vale que me digas la verdad!
Lo veo suspirar tranquilo mientras el rostro de Nabiki es de completa desaprobación hacia mí, tal vez por cómo le hablo a su estúpido príncipe, la verdad me importa un comino, los mataré si algo le pasa.
—Para que podamos hablar es necesario calmarnos. Ranma, ella está bien, aunque es una diosa su cuerpo mortal debe acostumbrarse a sus poderes. Mira, ya está despertando, esto solo fue una descarga de energía. Con un poco de entrenamiento, el debido descanso y alimento estará muy bien y podrá controlar su fuerza sin problemas. De hecho, es la más poderosa en esta habitación y si quisiera podría matarnos a los tres con facilidad, en estos momentos no soy rival para la princesa.
—Ranma... Estoy bien—La miro sonreír mientras se levanta sin esfuerzo, sus ojitos avellana me tranquilizan y su mano cálida me da confianza de repente—Por favor, déjalo hablar. Él no es malo, nos hizo una promesa hace mucho tiempo y nos trajo para poder cumplirla ¿Cierto Lord Safron?
—Lo que la princesa dice es cierto, aunque debo aclarar que no soy el hombre de su visión, es un ancestro mío muy antiguo, el primero de nuestra raza. Yo soy su descendencia, aunque creo que me parezco mucho.
—¡Vaya! Eres igual a él.
—Pensé que el parecido me haría las cosas más sencillas, pero con su protector nada nunca es fácil. Y eso es bueno, es un Dios honorable.
Los tres me miran esperando que reaccione ante el cumplido del pájaro y con gusto le diría que deje de decir tonterías, pero no quiero que Akane se enoje de nuevo y se desmaye.
—Akane me importa mucho príncipe. Es por eso mi reacción, por favor ya díganos qué pasa.
—Perdónenme. Yo jamás debí secuestrarlos y mucho menos hacerle creer que los atacaba, discúlpeme por el golpe príncipe pero no supe cómo actuar. Nosotros no estamos acostumbrados a tratar con humanos y menos con Dioses mayores en cuerpos de personas, estoy tan sorprendido como ustedes, les contaré todo lo que sé, pero antes quisiera pedirles un favor.
—¿Qué favor?
—Princesa tenerlos aquí es un honor para nosotros, no mentí cuando lo dije, necesito contarles muchas cosas antes de que se marchen, por lo que les pido que tengan paciencia.
—¿Nos pide que nos quedemos?
—Solo unos días joven príncipe, es importante que Aka... Que la señorita Tendo aprenda a controlar su fuerza y que usted despierte sus poderes y los controle. Además, debo contarles lo que hemos visto.
Les prometo que no ocultaré nada y que serán tratados con sumo respeto. De hecho, se les asignarán habitaciones más adecuadas para cada uno.
—¡Eso no! —Me apresuro a contestar y ahora todos me miran como si estuviera loco—E... Es que...
—Lo mejor será que Ranma y yo estemos en la misma habitación durante los días que nos quedemos y no es necesario que nos den otra, con la que tenemos ahora es suficiente, pero usted prométame que nos dejará ir en el momento en que lo solicitemos ¿Entendido?
—Claro como ordene, lo prometo. Y muchas gracias por aceptar... Um, una última cosa majestades. Me sentiría muy agradecido si decidieran usar las vestimentas que preparamos para ustedes créanme que todo es de lo mejor que pude encontrar.
—De acuerdo ¿Dónde está lo que debemos usar?
—Gracias príncipe, bien, esta habitación conecta por esa puerta a una poza termal con todo lo necesario para que puedan asearse si lo desean, en seguida mandaré traer sus vestidos, zapatos y joyas, pueden escoger todo lo que les agrade, y después los espero para desayunar. Con su permiso.
—¿De verdad te encuentras bien?
—Sí.
—¿Estás segura de esto?
—Lo estoy. Ranma... Ahora que despertaron mis poderes o lo que sea, siento una fuerte conexión con la tierra, con la naturaleza y con todo lo vivo, no sé cómo decirlo, pero siento que mi cuerpo es solo un pequeño contenedor que necesita fortalecerse, y tú eres sumamente poderoso, si queremos ayudar a la aldea tienes qué despertar.
—Está bien Akane, solo cuídate de no desarrollar síndrome de Estocolmo.
—¿Qué?
—Que no te enamores de ese idiota.
—Iré a bañarme niño berrinchudo— Dice coqueta mientras me besa en la mejilla, me toma de las manos y me conduce hacia la poza, mientras mi corazón se debate entre perderme con ella en este lugar o llevármela lejos de él.
Akane abrió la puerta y lo que encontraron estaba lejos de ser solo una poza, era una hermosa alberca natural con agua caliente que olía a flores de azahar, las pequeñas cascadas que nacían de piedras en la pared salpicaban curiosas y elegantes botellas de cristal que guardaban enigmáticos óleos y burbujas de exóticos olores. Al final de la enorme habitación se encontraba de pie un biombo de madera y a su lado un armario rústico que cuando fue abierto por Akane descubrió batas y lienzos para poder secarse.
—Ba...Bañate tú primero, yo, yo esperaré afuera Akane.
No contestó porque Ranma salió en seguida del lugar y entonces se despojó completamente de la ropa y saltó a la poza sin pensar.
Cerró los ojos mientras se sumergía en el agua tibia y ascendía de nuevo, reflexionó sobre lo que estaba pasando ahora pero no quería pensar en su padre porque eso la haría desesperar así que recordó su visión.
Ella había nacido desde las entrañas de la tierra.
Desde el sentimiento amoroso y maternal del corazón de un volcán en erupción; al principio no era nada, solo lava ardiente y amorfa, pero la vida se abrió paso, era pequeñita en un comienzo y nadaba feliz mientras crecía y se formaba por completo su cuerpo enorme y fuerte.
Salió a vivir, maravillándose de lo que había en el exterior.
Todo era salvaje y libre, nada era como lo conocía ahora y al ser tan joven aún recorrió despacio los parajes, montañas y valles alejándose de su madre tierra.
Había encontrado grandes animales en su camino, pero siempre los evitaba por precaución, no sabía cómo defenderse, había escuchado que algunos de los espíritus devoraban a otros como ella y eso la asustaba, así que se escondía y alejaba.
Un día llegó a un enorme risco y decidió subir a él; le llamó la atención la enorme altura y quiso ver desde arriba.
Al llegar a la cima miró hacia abajo tímidamente, estaba sumamente alto y de pronto tuvo la necesidad de saltar.
Entendía que su raza podía volar, pero jamás lo había intentado y pensó que era el momento.
Comenzó a pensar en elevarse, en surcar el cielo y con esfuerzo se despegó del risco, sin embargo, pronto perdió el equilibrio y se precipitó hacia el suelo, mientras caía pensaba en controlar su cuerpo y mente y volar, aunque no lo lograba.
Rápidamente se encontró rebotando en las piedras de ese acantilado, se enredó y raspó en las copas de los árboles y lianas que se rompían conforme la golpeaban.
Terminó en la tierra severamente lastimada y herida.
Sus escamas habían sido arrancadas de la piel dejándola descubierta y sangrante, dos de sus patas estaban rotas, le dolía respirar y no podía levantar la cabeza; además uno de sus ojos se inflamó en cuanto se estrelló contra el suelo. Estaba sangrando profusamente cuando unos ojos rojos hambrientos y sedientos de su sangre se posaron en ella.
Era una especie de jabalí, pero del tamaño de una llanura. Sendos colmillos humeantes nacían de un hocico horrible y babeante que se deleitaba de imaginar su próximo alimento, lo vio correr hacia donde yacía casi muerta mientras buscaba arrastrarse como una vil lombriz en una escapatoria inútil de su inevitable fin.
Cerró los ojos fuertemente cuando sintió algo volar sobre ella seguido de un golpe furioso que detuvo a su depredador. Era un animal azul y blanco. Debió ser más grande que el mismo jabalí porque pudo repelerlo sin mayor esfuerzo, no podía verlo completo, el dolor le impedía moverse, así que solo miraba las fuertes piernas y pezuñas que se interponían entre ella y la muerte.
Lo escuchó hacer un sonido extraño antes de lanzarse de nuevo a atacar.
Durmió abandonándose al dolor.
Cuando despertó sintió algo fresco bañándola. El sonido se iba y regresaba acompasadamente junto con el agua, sus ojos divisaron el mar en un amanecer esplendoroso.
¿El mar? Ella sabía que no había agua cerca de donde estaba ¿Cómo era posible?
A su lado, durmiendo, se encontraba un enorme caballo.
Su crin era maravillosa, sedosa y brillante, lo miró largamente hasta que una punzada en su cuerpo la recorrió dolorosamente y no pudo evitar llenar el aire de su voz agonizante.
El otro animal despertó sobresaltado al escucharla.
—¡Madre, madre ayúdame, despertó! ¡Padre por favor ven!
En seguida el cuerpo antiguo de Akane fue levantado con delicadeza por un tremendo y fuerte viento que la llevó mar adentro.
El joven equino esperaba en la arena impaciente cuando un resplandor salió del agua y el dragón rojo emergió a la superficie totalmente curada.
Cuando la vio nadando hacia él comenzó a relinchar, saltar y correr de alegría adentrándose con ella en el mar.
—Ven sube a mi lomo, no nades más, aún estás débil.
—Gra… Gracias.
—¿Qué estabas pensando cuando te aventaste de ese acantilado? Toma, traje comida, debes alimentarte si quieres recuperarte.
—Tengo hambre, gracias de nuevo, dime ¿Por qué me ayudas?
—Yo pregunté primero.
—No me aventé. Mi raza vuela e intentaba hacerlo, pero perdí el equilibro y caí.
—Vaya que eres torpe.
—¡Cállate no te lo pregunté!
—Qué mal genio tienes.
—Estarías igual si hubieras caído del risco ¿Por qué me ayudaste?
—Te vi rebotando contra las piedras, jajaja hasta a mí me dolió, así que corrí para ayudarte no soy un mal caballo, mis padres me han enseñado a ayudar a los débiles y… Torpes.
—Sigue diciéndome así y te dejaré calvo.
—Jajaja me alegra que ya tengas fuerza.
—¿Dónde estamos?
—En el mar. Mis padres te curaron— Contestó orgulloso el ser inflando todo su pecho.
—¿Tus padres? ¿Dónde están, puedo verlos?
—Mi padre es el viento y mi madre es la espuma del agua, nací de ellos.
En cuanto lo mencionó; el aire recorrió el largo cuerpo de Akane haciéndole cosquillas a modo de saludo y las olas del mar rebotaron felices para darle la bienvenida. Ella entonces lo miró con detenimiento, tenía los ojos del mismo color del mar profundo y su cuerpo era tan igual como la espuma, suave y blanca pura, era un magnífico espíritu.
—¿Estamos lejos de donde me encontraste?
—Oh sí, bastante, te traje en mi espalda, aunque creo que me la rompí, pesas mucho.
—Te voy a romper otra cosa si sigues de bocón.
—¡Oye! Eres un enorme dragón no una lagartija cualquiera.
Ambos rieron alegres, Ranma nunca había perdido su vivacidad y esa gran boca que tenía, Akane sonrió mientras secaba todo su cuerpo al recordar la vida que tuvo a su lado, comían bayas frescas y dormían en cuevas mientras conocían juntos el mundo, fue él quien le enseñó a defenderse y luchar, le ayudó a volar y cuando pudo hacerlo jugaban carreras para ver quién era el más veloz, dormían uno entrelazado con el otro dándose calor y poco a poco fueron compartiendo su existencia de manera inseparable.
Recordó con tristeza el día que lloró desconsolada al ver a esos seres diminutos que llegaron al mundo a morir de frío y hambre, cuando entendió que no podían proteger a sus pequeñas crías y solo podían verlas sufrir y congelarse. Ranma la había acompañado siempre en todo, la había protegido y ahora estaba segura de que, aunque en ese tiempo no se lo dijo nunca; Ranma sí la había amado.
Tenía que ser. El día que decidió entregarse por los humanos él lloró, fue la primera vez que lo vio hacerlo; rogó y suplicó que no lo abandonara, que no lo dejara solo, que tuviera piedad de él; pero ella debía hacerlo, su existencia necesitaba un significado y deseaba dejarle algo al mundo que le había dado tanta felicidad al lado de Ranma, lo que hacía era un acto de amor y compasión.
—¡No te atrevas a dejarme! ¡No puedes abandonarme tonta! ¡¿Qué se supone que voy a hacer yo sin ti?! ¡Tú no le debes nada al mundo de los humanos! ¡No te vayas de mí! —Gritaba Ranma con todo su corazón.
Al final lo hizo, no hubo lágrimas que valieran ni súplicas que la detuvieran. Se entregó al fuego viendo los ojos azules de su amigo anegados en amargas lágrimas que formaban un río a sus pies.
Y después él la siguió hasta la muerte, la siguió por amistad ¿La siguió por amor?
Ella sí despertó por amor.
Al verlo herido y vulnerable no pudo soportarlo y ahora lo entendía, lo amó desde siempre, cuando la rescató para hacerla vivir, cuando viajaban juntos por el mundo volando y corriendo libres como el viento, cuando le prometió entre lágrimas y sollozos cuidar su espíritu para siempre en su sacrificio, cuando eran diferentes por completo y sobre todo lo amó cuando casi muere protegiéndola de Safron ¿La amaba? Y si la amaba ¿Por qué no se lo decía claramente? ¿Por qué no quería que se enamorara del Príncipe Águila si eran amigos? Era siempre celoso, pero solo la besaba en las mejillas y nunca en los labios.
Pensaba en todo esto que ni siquiera se dio cuenta de que ya se encontraba en la habitación con Ranma que la miraba absorto como si en el mundo no existiera nada más.
Solo salió de sus pensamientos cuando la voz de su príncipe la sacó de sus cavilaciones.
—¿Estás bien?
—¿Eh?
—Que si estás bien.
—Sí, perdona.
—Am… Vino un sirviente y trajo todos estos vestidos y zapatos, me dijo que dentro de esas geodas hay joyas para ti. Iré a bañarme.
—Claro.
Akane miró las exquisitas y vaporosas telas largas llenas de color y se dio cuenta de que en verdad el príncipe se había esmerado, no solo había ropa y zapatos de distintos colores y formas para ella, sino también para Ranma, además de esencias, perfumes, cepillos, espejos y lo que parecía ser maquillaje para todo su arreglo; miró rápidamente, en realidad ella quería optar por algo sencillo, pero toda la ropa era elegante y hermosa, así que decidió por un vestido largo de tirantes delgados y caído al frente color aqua, de espalda descubierta y una ligera abertura de pierna. Tomó también unas sandalias con tacón.
Se dirigió a un tocador que ni siquiera había notado y entonces abrió las geodas que custodiaban hermosísimas joyas en su interior.
Innumerables anillos, aretes, brazaletes, pulseras y adornos para el cabello esperaban por ella, sin embargo, le incomodaba un poco todo eso, no olvidada que estaban secuestrados. Así que solamente peinó su cabello de un solo lado y acomodó unas guirnaldas de oro y perlas detrás de su oreja derecha en conjunto con un brazalete de rubíes en forma de dragón que colocó en su brazo izquierdo.
Dio forma a sus pestañas y puso un poco de color a sus párpados, labios y mejillas y en cuanto se dio vuelta, casi se infartan de la impresión al verse.
Ella tremendamente hermosa en ese vestido que revelaba sus curvas y la hacía ver como una verdadera princesa, con sus labios rosas y sus enormes ojos que lo hicieron perderse una y otra vez. Estaba aguantando la respiración sin darse cuenta porque, aunque era una visión el tenerla enfrente, se contenía para no arrancarle la ropa de un tirón.
Ranma únicamente usaba un lienzo en su estrecha cintura, el cabello mojado caía en sus hombros goteando agua que acariciaba su perfecto y marcado torso desnudo y de repente el furor de verlo y de sentir todo el amor que ella guardó desde siempre para él se desbordó con un fuerte suspiro de Akane.
Se miraron largamente luchando contra su deseo, contra el instinto, contra el amor que inició con el mundo y que atravesó mares de tiempo para sobrevivir y encontrarse.
—E… Estas… Bellísima, princesa.
—No… No me digas así, me siento rara ¿Te… Te gusta?
—Más de lo que debería. Voy a vestirme.
—¡Sí!
—¿Podrías escogerme un traje? Me vestiré en el cuarto de baño.
—Claro— Akane encontró en seguida un traje de seda azul oscuro, similar al del príncipe, con botones plateados y cuello cerrado—¿Te gusta este?
—Está bien gracias. Vuelvo en seguida.
Tras unos minutos Ranma apareció ante ella como un verdadero príncipe, serio y gallardo.
Lo contempló con ansia, con necesidad de decirle lo que recordaba, que, desde otra vida, en otro tiempo y en otro cuerpo ya se pertenecían, pero seguramente él debía recuperar su consciencia.
—¿Akane podrías hacerme un favor?
—Sí… Cla… Claro.
—¿Me acomodas el cabello hacia atrás? Quiero la frente descubierta y ¿Me ayudas a hacer la trenza?
Ella avanzó nerviosa, casi temblando y cuando sintió el sedoso cabello y su humedad recordó con nitidez lo bello que era dormir enredada en él.
Lo peino con suavidad y vehemencia, quería abrazarlo, besarlo y decirle lo mucho que lo extrañaba, pero lo mejor era esperar.
Ranma la tomó de la mano y ambos salieron de la habitación.
Se deslumbraron al momento de abrir la puerta; se encontraron ante un enorme pasillo elegantísimo decorado en lapislázuli y cristalería de aguamarina incrustados en precioso e inmaculado mármol pulido.
A su izquierda se erigían enormes arcos que les dejaron admirar la ciudad entera.
Una ciudad anclada a piedra blanca y pequeñas cascadas color turquesa que nacían de los muros naturales de la propia tierra, justo frente a ellos se alzaba imponente una altísima caída de agua cuyo principio se perdía en las nubes. Vieron animales muy extraños volando por encima de ellos; parecían dragones emplumados porque eran enormes y de vistosos colores exquisitos, el viento era puro y todas las gemas preciosas que decoraban la ciudad resplandecían al sol, bajaron la mirada cuando escucharon gritos y ovaciones.
Al centro de la ciudad vieron un esplendoroso árbol que daba sombra a una ciudadela, un pequeño río lo rodeaba y quienes saludaban alegres eran las personas de la ciudad, aldeanos como los que conocían, niños, ancianos, mujeres y hombres de trabajo; todos con alas. Esa era la única y gran diferencia; volaban.
Un pequeño niño se atrevió a subir al pasillo del castillo y le entregó a Akane una rara flor blanca de dulce aroma y una fruta enorme que parecía una manzana a Ranma.
—Gracias— Contestaron al mismo tiempo. Cuando se giraron se encontraron con un ancianito que los esperaba.
—Majestades.
—¡Hapy, hola!
—Princesa me alegra mucho verlos por fin. Príncipe guerrero es un honor tenerlo aquí.
—Hola Dios mensajero ¿Cómo has estado?
—Oh, muy bien amo, preparándome para su llegada; veo que por fin está usando su collar, no se preocupe, con la ayuda de Lord Safron muy pronto va a despertar. Por lo pronto debo llevarlos al gran comedor, los están esperando.
Caminaron por un castillo primoroso lleno de joyas, esculturas de dioses y animales mitológicos, joyas y pinturas que decoraban el lugar de una preciosa manera, saludaron a personas con alas que los veían curiosos y alegres, algunas doncellas se sonrojaban al ver a Ranma y los soldados y guardias se quedaban embobados con la belleza de la diosa del fuego.
Llegaron pronto ante una tremenda y pesada puerta de madera; el pequeño Dios chasqueó los dedos y la misma se abrió sola dejando ver un delicado y extraordinario salón con una cuantiosa mesa llena de manjares de todo tipo y al final de ella Lord Safron y Lady Nabiki.
—Pensé que la diosa sería más bonita.
—A mí me parece hermosa Nabiki, no solo por ser una impetuosa divinidad, sino por su delicada naturaleza humana.
—¿En... ¿En serio?
—Sí, me sentí raro estando en su presencia.
—¿Raro?
—Me gusta, debo admitirlo.
—¡Es una niña! Y es bastante simple, además.
—¿Simple?
—Por favor Safron, ellos no pertenecen a este mundo y quieren irse, además de que eres un vejestorio para ella.
—Eso no importa.
—¡Tienes dos mil años idiota!
—Pero no se me notan. Y olvidas que soy un monarca, tal vez pueda convencerla de quedarse conmigo.
—¡Eso es una locura! Y de sobra sabes que el príncipe guerrero no va a permitirlo ¿Qué estás ciego?
—¿Qué te pasa eh? Pensé que te alegraría saber que alguien me gusta al fin.
—Me alegraría si no representara un peligro para ti. Si te atreves a acercarte, él querrá matarte.
—Aunque Ranma me agrada, sé que tú me defenderías ¿No es así?
—Sí. Y él acabaría conmigo, después te mataría y mi fantasma vendría a matarte de nuevo por imprudente.
—Tal vez valdría la pena por saber qué se siente besarla.
—Te haré besar mi puño si no te callas.
—Hoy estás de muy mal humor.
—Tú no entiendes nada.
—Oye, el príncipe guerrero es apuesto, ayúdame con él ¿Quieres?
—Si vuelves a decir algo como eso te voy a meter este pepino por...
En ese momento la enorme puerta se abrió dejando entrar a los dioses acompañados de Happosai. Safron casi enmudeció al verla llena de esplendor y no pudo controlar el ímpetu de correr a recibirlos.
—¡Majestades! ¡Vaya! Se ven muy bien. Akane ese vestido es... Wow, está preciosa el color le va de maravilla, joven príncipe guerrero usted luce muy apuesto en ese traje azul. Definitivamente la seda les favorece. Por favor, siéntense todos.
La joven escolta miró a las deidades de nuevo y sintió una enorme punzada en el corazón, Safron tenía toda la razón, Akane era realmente bella tenía el porte de su estirpe y la realeza apenas le hacía justicia, pero a la vez tenía cierto misterio ¿Por qué usaba lo más sencillo del extraordinario ajuar que mandó el príncipe? Aunque, a decir verdad, ni siquiera necesitaba adornos.
Miró al Dios guerrero y como lo supuso se controlaba para no moler a golpes al rey que se deshacía en halagos para la princesa, vio los puños apretados de Ranma hasta casi hacérsele blancos los nudillos, era notorio que estaba sumamente tenso y su rostro lo delataba. Inclusive entendió al Dios guerrero porque ella misma se sentía de igual manera.
Desde mucho tiempo atrás se había enamorado de su mejor amigo y ahora temía que él estaba interesado en una mujer que claramente guardaba a otro en su corazón y lo más peligroso aún era la actitud del rey tetando a su suerte.
—Por favor… Lord Safron, permita que los príncipes desayunen. Creo que están impacientes por hablar asuntos importantes— Sugirió Nabiki interrumpiendo al monarca de una vez por todas.
—Oh sí por favor, lamento mi entusiasmo. Siéntense y tomen todo lo que deseen.
Los cinco tomaron asiento y en ese momento Akane se afianzó a la mano de Ranma por debajo de la mesa fuertemente y acariciándolo, haciendo que el periodista se sonrojara de inmediato, sin embargo, se giró y la tomó de la nuca juntando sus frentes y besándole las mejillas mientras los que tenían enfrente los miraban sorprendidos.
Nabiki entendió que era un gesto de protección que Akane buscaba de su príncipe, lo agradeció con el alma y rogó para que su protegido entendiera que ese gesto tan natural era parte de un lenguaje íntimo entre ellos y la forma de darle un lugar importante y de respeto a Ranma frente a cualquiera.
Segundos después el príncipe guerrero tomó la palabra.
—Joven Rey díganos ¿Por qué estamos aquí?
—Porque la aldea los necesita—Contestó el rey reponiéndose a su corazón roto— Primero que nada, quiero dejarles en claro que de no existir peligro alguno para Ryugenzawa ustedes no estarían aquí. Akane lo sabe, los dioses tenemos una conexión con la tierra, sufrimos cuando ella sufre y sentimos las amenazas. Desde que esa mujer llegó aquí, las cosas cambiaron, lo primero fue…
—El clima.
—Exactamente Ranma ¿Cómo lo sabes?
—Hablamos con el sacerdote, Shinnosuke, él nos lo contó, pero ahora sabemos que tú lo hiciste.
—Sé quién es, hemos observado un poco a los aldeanos. Pero no entiendo.
—El clima. Tú lo cambiaste Príncipe Águila o ¿Me equivoco?
—No exactamente, el clima cambió solo, yo no tengo la habilidad para controlar los vientos y las mareas, supongo que era un modo de advertirme.
—Entonces ¿Tú no salvaste a Shinnosuke de que lo matara Kasumi?
—¿El día que se enfrentaron? Sí yo estaba ahí, usé un hechizo para que cayera neblina, agua y viento, pero eso solo fue momentáneo. La asusté, le di la visión de un demonio oculto en la niebla, sin embargo, no puedo controlar los elementos, el tifón que azotó la playa el día que llegaron es una prueba de ello.
—Dijiste que no puedes controlar el viento y el agua ¿Quién sí puede?
—Tú Ranma. En cuanto despiertes como un Dios podrás hacerlo. Eres el hijo del viento y la espuma del mar, por eso gobiernas el agua y el aire.
—Eso es cierto Ranma, yo lo vi.
—¿En verdad Akane?
—Sí, eres un Dios poderoso.
—Entiendo. Safron necesitamos saber ¿Qué ocurrió el día que atacaron a la joven de la aldea? ¿Tú mataste a ese hombre?
El joven Rey no se inmutó sabía que era una verdad que debía afrontar.
—Sí majestades. Yo lo maté. Pero lo hice por lo que vi en su corazón, vi su alma; él no solo abusaría de ella, sino que la mataría y estaba pensando en hacer lo mismo con otras mujeres de la aldea ¡Incluidas niñas! Ya las había visto y solamente era cuestión de tiempo para atacarlas. Intenté hacer un hechizo para que desistiera, pero no resultó, yo no quería matarlo, pero me vio y entonces tuve que hacerlo.
Ranma y Akane se miraron tranquilamente.
—No te estamos juzgando joven Rey.
—Gracias Akane.
—De hecho, la princesa y yo creemos que hiciste lo correcto. Esa escoria no tenía ningún derecho de destrozarle la vida a una joven inocente, nadie lo tiene, si hubiera estado ahí habría hecho lo mismo sin dudarlo.
—¿Qué pasó ese día?
—Empezaré en el principio señorita. Cuando esa mujer compró las tierras me di cuenta de que algo pasaba en la aldea porque el agua en nuestra ciudad había disminuido, los animales pequeños comenzaron a refugiarse aquí y poco a poco los días eran más nublados, no le di importancia, porque en ocasiones la naturaleza cambia, pero entonces llegaron las máquinas.
Me di cuenta porque había aceite en el agua. Fui de inmediato a la aldea y entonces lo vi, la playa estaba irreconocible, no había sol, vegetación, animales, todo agonizaba y venía armada hasta los dientes.
Me alarmé, el equilibro estaba roto y la tierra me necesitaba. Quise despertar a Happosai pero no pude. Comencé a espiarla cuando podía, no es sencillo porque no tengo las habilidades de nuestro dios mensajero, aprovechaba la noche, Nabiki también me acompañó, pero solo pudimos ver al doctor de la aldea y al sacerdote que tenían serios problemas con ella, después fuimos al pueblo y la gente estaba muy enojada.
—¿Por qué no la detuvieron en ese momento?
—Porque no tenemos permitido intervenir.
—¿Cómo?
—Hay algo que deben entender, los Dioses no siempre podemos meternos en los asuntos humanos, desde hace muchos, muchos años los seres humanos se gobiernan a sí mismos, gobiernan la tierra, tienen sus propios sistemas sociales, económicos y no siempre podemos hacer algo ante sus malas decisiones. Es por eso por lo que la tierra cada día se contamina más.
—Pero eso es una tontería ¡Los dioses debemos intervenir para que todo el ecocidio pare!
—Como ya dije antes Akane, yo no hice las reglas. Además, como dioses y seres superiores sabemos que nosotros podremos sobrevivir, al contrario de las personas, la naturaleza del ser humano es destruirse a sí mismo. Deben saberlo como humanos que también son, los mortales son capaces de crear cosas maravillosas, tienen un gran ingenio e intelecto, pueden llegar a sentir un amor grande y sin medida, pero también destruyen lo mismo que aman y es por esa precisa razón por la cual la muerte es inevitable en la vida humana.
—¿Y entonces por qué estamos aquí ahora? Si Akane despertó como una diosa y es lo mismo que se espera de mí es porque podemos y debemos parar esto ¿Por qué ahora podemos intervenir?
—No lo sé Príncipe. Los humanos han atribuido a las divinidades la cualidad de la perfección e infinita sabiduría, pero lamento decirles que no tengo todas las respuestas, solo somos una raza más fuerte y longeva que nació de la naturaleza misma, por eso la respetamos, sin embargo, ustedes son distintos. Les diré la verdad, la raza humana está condenada a la extinción simplemente porque se niegan a aprender de sus errores. Tal vez la tierra está cansándose de tanta maldad.
Las palabras del Rey resonaron en lo profundo del corazón y la mente de Ranma y Akane, él tenía razón tal vez era el tiempo de ayudar.
—¿Ahora sí nos vas a contar lo que sucedió el día que salvaste a Sayuri?
—Claro, lo lamento. Yo estaba bastante preocupado y enojado por la situación de la aldea, pero las cosas no parecían tornarse tan graves, solo era una niña estúpida y rica haciendo tonterías y molestando a los demás. Pero esa mañana me desperté sintiéndome diferente, me sentía inexplicablemente más fuerte y rápido, pensé de hecho que sería una buena señal de que el equilibrio volvería pronto, pero no fue así. Me sentía intranquilo y entendí que algo podía pasar.
Llegué a la aldea y estuve observando, vi que harían una fiesta y me sentí feliz por las personas que se veían bastante contentas, fui a la laguna y solo había dos chicos pescando, nada parecía peligroso así que solo deambulé por ahí y decidí regresar, pero quise hacerlo caminando porque necesitaba pensar y calmarme.
Vi la belleza del pueblo y que han respetado la selva y el bosque, pensé que no todo podía ser tan malo y fue entonces cuando escuché gritos de una mujer pidiendo ayuda. Volé para llegar rápido y vi al hombre sobre ella, iba bajando a tierra cuando intenté hechizarlo, pero supongo que mi desesperación por ayudarla fue lo que hizo que me equivocara. No resultó y por el contrario vi su corazón, vi su alma, sus deseos y me cegué ante la furia y la rabia, y decidí hacerle pagar el golpe que le había dado a esa joven, lo tomé del brazo y en seguida me miró aterrado porque quise asegurarme de que mi cara deformada por el odio fuera lo último que viera antes de dejar de existir, lo levanté en vuelo y le susurré que iba a morir. Fue tan fácil tomar su vida, de un tajo separé la cabeza del cuerpo tan solo con las uñas, salió disparada hacia el bosque y simplemente rebané el resto.
No supe si ella me vio, apenas lo solté subí lo más rápido que pude a las nubes para llegar hasta acá.
Cuando llegué y le conté a Nabiki lo que había pasado, ella me hizo ver que lo que hice desataría terribles consecuencias para la población y que debíamos estar al pendiente. Desde ese momento no nos separamos de la aldea ni un minuto, logre escuchar un poco del plan del sacerdote y la señorita Nabiki espió a esa mujer y me habló de armas y hombres que llegaban a su mansión.
Cuando notamos que había movimiento en la aldea, Nabiki conjuró hechizos y dejamos caer lluvia y niebla necesitábamos observan sin que nadie se diera cuenta.
Así que ese día decidimos proteger a los aldeanos como pudiéramos, nos dimos cuenta de lo que ella quería hacerle al sacerdote y tuvimos qué intervenir. Yo no podía bajar a protegerlo como tal, pero sí usamos cortos hechizos para detener su avance y encontrarse con la muerte.
—Cuando él nos contó lo que pasó ese día, estaba convencido de que existe un ser mágico y protector. No estaba equivocado. Inclusive temo decepcionarte, pero hay sospechas tanto en las fuerzas de Kasumi como en las de la aldea de que tú existes.
—Debes proteger tu reino príncipe esa mujer no debe descubrir tu ciudad.
—No podría princesa. Solo hay una entrada a mi reino y está cerrada con magia, ningún humano es capaz de encontrarla.
—¿Dónde está esa entrada?
—En las afueras del pueblo, es una cueva.
—¡Estuvimos ahí Ranma! Es cierto joven Rey, no hay nada ahí.
—Um es cierto, no vimos nada. Safron, Contéstame una cosa ¿Cuáles son tus habilidades?
—Soy muy fuerte, mis uñas crecen y son tan duras como el acero, mis alas también se vuelven rígidas y cortantes soy capaz de partir una montaña con solo las manos, las armas humanas pueden herirme, aunque sería difícil matarme, pero lo más importante es que soy un hechicero y tengo amplios conocimientos en magia antigua y herbolaria.
—¿Y Nabiki?
—Ella es una experta en combate cuerpo a cuerpo con y sin armas, además sus alas sirven como un escudo y también es hechicera.
—¿Happosai?
—Él tiene la capacidad de ser visto por los humanos sin que se den cuenta que es un dios, puede entrar en cualquier lugar, en realidad es un espía, tiene poder sobre plantas y controla a todas las bestias gigantes de Ryugenzawa.
—¿Animales gigantes? ¿Son los que vieron los hombres de Kasumi?
—Existen animales enormes aquí pero solo obedecen la voluntad de nuestro espía, y como él no estaba despierto hechicé a los hombres de esa mujer para que pensaran que eran los amigos de Happosai los que hicieron pedazos su construcción, mientras Nabiki y yo destrozábamos todo.
—Por eso no encontré indicios de animales. Safron. Si ustedes son tan fuertes ¿Para qué nos necesita?
—No somos invencibles Akane. De hecho, Happosai y Nabiki sí pueden ser asesinados por grandes armas humanas si reciben un ataque simultáneo, las bestias de nuestro Dios son completamente mortales y estamos en desventaja numérica, solamente somos tres. El día que salvé a Shinnosuke me di cuenta de todos los recursos y poder que esa mujer puede tener. Yo lo vi, adquirió un helicóptero de ataque y barcos, muchas balas y hombres, sé que en cualquier momento va a atacar a la población, estoy seguro.
—Pero ¿Con qué propósito? Ella iría a la cárcel por matar a la población.
—No estés tan segura Akane, tiene amigos poderosos.
—Está buscando algo desesperadamente, pero no sé qué es.
—Vamos Rey piensa, debe haber algo.
—De verdad que no lo sé.
—Entonces creo que debemos regresar a la aldea Akane.
—Por favor, aún no se vayan, por algo están aquí, sé que no queda claro qué es lo que quiere, pero por favor solo entrenen y vuélvanse fuertes.
—Él tiene razón Ranma, creo que faltan piezas en el rompecabezas.
—Bien, Safron evidentemente Akane controla el fuego ¿Tiene alguna otra habilidad?
—La tierra la obedece, ella nació de un volcán y también controla el fuego, como pudo verlo en la habitación también gobierna el suelo, las montañas y todo lo que sea tierra. Y bueno, al ser dioses mayores, son inmortales. Ningún arma puede lastimarlos.
—Eso suena genial.
—Y lo es Ranma, pero solo tienen estos poderes aquí en Ryugenzawa.
—¡¿Qué?!
—Yo no hice las reglas princesa, son poderosos aquí. Afuera, son mortales.
—Dijiste algo de un entrenamiento ¿Qué hay sobre eso?
—Usted que ya despertó debe aprender a controlar sus emociones y en consecuencia sus poderes, realmente es algo muy sencillo y con un poco de entrenamiento podrá lograrlo sin problemas.
—¿Y cómo voy a despertar?
—Bueno, debe probarle al Dios interno su valía y honor, pero no sé cómo hacerlo.
—Fácil. La prueba del volcán mi Lord.
—¡Claro, por supuesto Nabiki!
—¿De qué prueba hablan?
—Nuestro pueblo tiene una tradición. Cuando los varones llegan a cierta edad, deben pasar una prueba de valentía en las entrañas de un volcán, esto, para poder ser considerados hombres pertenecientes y con voz en el clan, se hacen sujetos de derechos, como poder elegir a una mujer del reino, obviamente si ella acepta. Pero es una tradición importante, es el paso a la adultez y al respeto como un hombre valeroso, además de que ya pertenecen para siempre al pueblo de la Ciudad del Fénix, como tal se ganan protección y un hogar. En estos momentos príncipe usted es un huésped, pero al pasar la prueba se vuelve nuestro hermano y un ciudadano del pueblo.
—¿En qué consiste la prueba?
—No puedo revelarlo Akane, lo siento, la prueba solamente la pasan los varones en compañía del soberano y dos guerreros, es una prueba de toda la noche y no se permite decir qué es. Precisamente para probar el valor.
—Pero ¿Es peligrosa?
—Lo es princesa. Pero nada que el príncipe guerrero no pueda realizar.
Akane miró ansiosa y preocupada a Ranma, lo que menos quería era ponerlo en peligro.
—Lo haré.
—Pero… Ranma…
—Lo haré Akane y cuanto antes mejor, no podemos dejar sola a la aldea.
—¿Yo debo pasar alguna prueba?
—No princesa. Llegaste como una Diosa y además las niñas se vuelven mujeres de otra forma. Su cuerpo de manera natural les avisa que pueden dar vida. Eso es suficiente.
—Un momento ¿Akane ya es considerada parte de tu pueblo?
—Sí así es.
—Y si algún hombre desea hacerla su esposa ¿Tiene el derecho?
—Solo si ella acepta.
—Está bien. Llévame a hacer esa prueba ahora—Exigió Ranma levantándose de la mesa y tratando de contener sus nacientes celos de nuevo.
—Ahora no puedo, pero esta noche sí.
—¡¿Por qué debemos esperar hasta la noche?! Puedo pelear contra cualquiera en todo momento.
—No se trata de eso Ranma. Es una especie de ritual, debes tener una preparación sobre lo que guarda tu corazón, debes sincerarte contigo mismo y conocerte a plenitud. De lo contrario, podrías morir.
—¡No! No voy a permitirlo—Dijo Akane al lado de Ranma.
—Por favor majestades cálmense, la prueba es peligrosa sí. Pero si el joven guerrero hace lo que le digo no tiene por qué salir mal.
—Amo, debe escuchar al Rey, esta prueba es para seres que son menos fuertes que un semi dios, pero sí más poderosos que un humano. No quiero ofenderlo, pero usted es mortal aún, la prueba es arriesgada, pero es la única manera de despertar sus poderes. Es sumamente necesario— Ahora hablaba el Dios espía encendiendo una curiosa pipa.
—Bien, pero será esta noche.
—Lo prometo. Mientras tanto ¿Por qué no me acompañan a entrenar un poco?
Caminaron por el castillo y la ciudad, Ranma y Akane se sentían en esas películas de la tierra media donde existían elfos, magos y criaturas mágicas y sobrenaturales porque la ciudad era muy parecida a esos escenarios de otro mundo.
Al salir a la ciudadela, los habitantes alados los miraban con cortesía y curiosidad a la vez, pero pronto se acostumbraron a los visitantes y todo era normalidad.
Caminaron a través de la ciudad que estaba en medio del bosque y era rodeada por un enorme muro blanco que la protegía por completo. Después salieron a un enorme prado donde los vieron por fin: Animales gigantes de todo tipo.
Aves de más de dos metros paseaban por el cielo eclipsando la luz del sol, eran esplendorosas y muy bellas.
Los curiosos koalas tan grandes como un árbol jugaban con sus crías maternalmente y las ardillas no tenían miedo de los Dioses porque eran aún más grandes que ellos.
Akane acarició tranquilamente una salamandra que se acercó tímida a conocerla mientras Ranma subía a un enorme e imponente corcel negro de brillante crin.
—¿Todos son tuyos Hapy?
—No podría decir que son míos alteza, en realidad son libres, yo solo los cuido y protejo, ya son muy pocos los animales que alcanzaron este gran tamaño, pero, sin duda están listos para la batalla—Dijo el Dios espía tristemente alimentando a un conejo descomunal y tiernamente dócil.
Akane notó el dolor en los antiguos ojos del Dios y sintió pesar al verlo sufrir por la inminente muerte de sus amigos si iban a la aldea.
—No tienen por qué abandonar su vida aquí, deben estar protegidos; tu tarea es cuidarlos. Ranma va a despertar y con su fuerza, la de Safron, Nabiki y la mía va a ser suficiente. No permitiré que tus criaturas vayan a morir, merecen tener una vida tranquila.
El hombrecillo la miró con los ojos cristalinos de agradecimiento tomó las delicadas manos de Akane y las besó con vehemencia, mientras se arrodillaba ante la Diosa.
—Vamos Hapy no hagas eso, levántate.
—Señoría perdone a este viejo tonto, pero yo los vi nacer, los he visto vivir felices aquí y crecer, no quiero que mueran en una batalla.
—No lo harán. Te doy mi palabra.
—Perdona Happosai, debo enseñarle algunas cosas a la princesa—Dijo el soberano acercándose a ellos.
En cuanto Ranma los vio hablando, regresó y bajó del caballo.
—¿Ya vamos a entrenar?
—Sí Ranma— En seguida, el Dios rey chasqueó los dedos y de inmediato aparecieron ante ellos espadas, lanzas, escudos, blancos para tiro, arcos y flechas entre otras cosas, todas, armas necesarias para entrenamiento, además Safron hizo aparecer dos pergaminos.
—Realmente no necesitan armas, con su solo poder es suficiente, sin embargo, nunca está demás aprender lucha cuerpo a cuerpo y sobre todo manejar armas de guerra, Ranma, toma este pergamino, si lo abres, encontrarás todo lo que voy a enseñarle a Akane, en realidad son una especie de katas que te harán conectar con tu poder. Estúdialos, te aseguro que mañana podrás ponerlo en práctica cuando despiertes.
—Está bien, iré bajo ese árbol a estudiar.
—Akane, debes entender que tu cuerpo es una extensión del fuego y de la tierra; no sé si recuerdas, pero en el momento en que despertaste lanzaste esferas de fuego contra mí, esas esferas nacieron de tus manos, tú puedes crear fuego de la nada, no necesitas una fuente externa para hacerlo salir, tú sola puedes crearlo y controlarlo a voluntad.
La tierra es parte de ti, tú eres la tierra, naciste de ella y eres tan fuerte como el planeta mismo. Cierra los ojos y quítate los zapatos.
Te das cuenta de que, aunque toques la tierra caliente no puedes quemarte porque eres el elemento del calor y el elemento de la fuerza, conéctate con tus orígenes, recuerda tu vida antigua, recuerda tu muerte, trae a tu memoria tu tiempo en los cielos como una diosa mayor y como realeza, el fuego viene de tus entrañas y si tu voluntad y mente desean que crezca una montaña frente a ti, tu corazón va a lograrlo sin dificultad. Visualiza tu objetivo antes de atacar, antes de defender. Si alguien ataca a tu padre, o a Ranma no te desesperes por protegerlos, contrólate y disciplina tu mente porque si no lo haces puedes causar muchas muertes de personas inocentes.
Mientras Akane escuchaba y razonaba las palabras del Dios, Ranma observaba que en los pergaminos estaban plasmadas una especie de katas como las que hacía con su padre… Su padre… De repente Genma apareció en sus recuerdos, ¿Qué estaría haciendo ahora su viejo? vaya que lo necesitaba ¿Qué haría su padre de estar en su lugar? ¿Qué le aconsejaría?
Seguramente le habría dicho que no fuera tan celoso e inseguro, Akane no le había dado ningún motivo para dudar porque ella realmente no era ni su novia, además, estando en un castillo con un Dios Rey, Akane había tenido un gesto íntimo y cariñoso que frenó a Saffron en sus galanteos. Sí, desde que lo hizo, el Dios desistió y había tenido más cuidado con su forma de conducirse. Tal vez no era malo, tal vez entendía y tal vez él en sus celos y cariño hacia Akane había sido impulsivo y se equivocó al desconfiar de todos.
Sus pensamientos se interrumpieron de pronto cuando una bola de fuego destruyó por completo un blanco que estaba a varios metros de Akane y Saffron, miró completamente sorprendido a su niña que aún mantenía los brazos extendidos.
—¡Bien hecho Akane! Sabía que ibas a lograr controlarte fácilmente.
—¡Ranma! ¡¿Viste eso?!
—Lo vi Akane, me alegra mucho que seas tan fuerte— Contestó sonriente y con toda sinceridad—Saffron, hablaste de una preparación para la prueba ¿Podemos hacerla ahora?
—Claro Príncipe. Happosai, por favor trae a Lady Nabiky, necesito que le enseñe a combatir a Akane, mientras voy a entrenar al Príncipe Guerrero.
—En seguida Alteza.
—Akane, espérala aquí, Ranma y yo iremos a la selva.
—Está bien Rey— Contestó la diosa mientras besaba la comisura de los labios de Ranma a modo de despedida.
—Ellos estarán bien majestad, tranquila—Dijo de repente Nabiky detrás de la diosa adivinando que estaría intranquila al dejarlos solos—Mientras puedo enseñarle a usar las armas y tener un encuentro amistoso ¿Qué dice?
—Sí… Está bien Lady Nabiky ¿Qué arma debo usar?
—La que usted elija princesa, véalas y escoja la que le llame la atención.Q
—¿Sabes usar todas las armas?
—¡Oh! No como el Rey, él es diestro en absolutamente todo, inclusive en magia, sé usar todo, pero dudo que pueda igualarme a su majestad.
—¿En serio? Creo que eres muy modesta y… Veo que tienes una enorme admiración por tu Rey.
Nabiky se quedó callada por un momento, había sido demasiado efusiva al hablar de Saffron y la princesa lo había notado.
—Soy su escolta y lo protejo, es todo. Por favor princesa elija un arma.
La princesa sonrió porque se había dado cuenta de que la guardiana del Rey ocultaba pobremente sus sentimientos por él. Así que no insistió más y recorrió con la vista las armas que tenía frente a ella. Se detuvo de pronto en un mazo color negro, debía medir a lo mucho cuarenta centímetros, de la punta pendía una gruesa cadena y al final de esta se encontraba una enorme esfera de metal y de ella salían filosas púas y una sierra que atravesaba la esfera por la mitad.
La princesa lo tomó y comprobó que su peso no era un problema para ella, así que se volvió hacia Nabiky quien ya blandía una larga lanza.
—Gran elección majestad—Dijo la mujer alada sonriendo— Tiene en sus manos un lucero del alba. Creo que este combate va en serio.
Safron y Ranma caminaron en silencio internándose en el bosque.
—¿A dónde vamos?
—A ningún lado, solo quería platicar contigo sobre la prueba.
—Te escucho.
—No es una prueba sencilla, realmente es peligrosa y lo que necesitas es comer y descansar mucho, sé que querrás ir a explorar y no dejar a Akane sola, pero créeme que ella es fortaleza en toda dimensión, no necesita que la cuiden, es sumamente poderosa y tú debes enfocarte en comer suficiente y dormir. No voy a engañarte, podrías morir. Y es muy en serio esto que te digo, no es por asustarte, tu vida estará en riesgo.
Las palabras de Saffron retumbaron en su calma; no tuvo miedo, pero sí preocupación. Si el moría ¿Qué pasaría con su madre? ¿Con la aldea? ¿Qué pasaría con la mujer que amaba? No. No iba a morir. Tenía qué despertar a como diera lugar.
—Entiendo por qué querías hablarme en privado.
—No quería que Akane me escuchara, ella se preocupa mucho por ti.
— Lo entiendo. Y, con respecto a la prueba, créeme que lo tomo con toda la seriedad que debo, no solo hago esto por ser fuerte por mí. La aldea nos necesita y pienso en toda la gente inocente que está ahí. No puedo fallar.
—Bien Ranma. Te noto tranquilo y necesitarás esa templanza. Volvamos al castillo para que comas y duermas todo lo que puedas. Después de eso te llamaré para que te prepares.
—Volvamos entonces.
Siguieron hablando camino al claro donde estaban las mujeres. Ranma le contó de su vida en Tokio, de su trabajo y lo que había vivido en sus combates y como periodista; a Ranma le sorprendió que el Rey era un hombre sencillo y hasta divertido, rieron como amigos, hablaron de peleas, el dios era sumamente interesante por los milenios que había vivido y entonces la amistad se dio por sí sola.
Ranma cayó en cuenta de que Safron era sincero y Safron pudo ver claramente que Ranma era un buen hombre.
Al llegar al claro se quedaron completamente mudos. Akane y Nabiky estaban descalzas y los elegantes vestidos ahora eran solo girones de tela desecha que solo les tapaban lo necesario, las frentes, mejillas, piernas y brazos de las guerreras estaban doradas por el incesante sol, ya no existían peinados ni maquillaje, ambas respiraban agitadamente y sonreían retadoras, mientras sostenían espadas ya que las armas que utilizaron en un principio estaban desechas en el suelo junto con otras que habían sufrido la misma suerte.
—¡¿Qué está pasando aquí?!— Gritó exasperado el Rey. Ambas los miraron apenas dándose cuenta de lo ocurrido.
—Entrenábamos Lord Safron y creo que Nabiky y yo lo tomamos muy en serio. Lamento haber destruido algunas armas.
—Nabiky...
—Tranquilo Safron, después de esto, puedo asegurarte de que, la princesa sabrá hacer frente a todo lo que se atraviese en su camino Lo que sea que nos espere en la aldea ella podrá combatirlo.
Ranma estaba mudo al verla tan salvajemente hermosa y a la vez llena de sabiduría, en definitiva, salvar a la aldea valía toda la pena del mundo.
Volvieron a la ciudad y después de que las diosas se lavaron de nueva cuenta y se vistieron, el joven rey los llevó a conocer a sus habitantes; se encontraron con una alegre civilización, se sentaron bajo ese enorme árbol que Safron llamó el árbol de la vida y ahí comieron frescamente alguna de las múltiples cosas que los aldeanos les ofrecían. En un momento en que Ranma y Safron se distrajeron, Akane se acercó a la diosa guardiana.
—Nabiky por favor dime ¿Qué tan peligrosa es esa prueba? Estoy asustada por Ranma.
—No puedo hacerlo princesa.
—Por favor ¿Tú no te sentirías preocupada por Safron?
Lady Nabiky la miró con seriedad levantando una de sus perfectas cejas.
—Soy su protectora, claro que me preocuparía.
—Ah… Solo te importa porque es tú trabajo.
—¡No diga eso!
—Entonces acepta cuánto lo amas.
Nabiky jamás cambió su rostro ni se ruborizó siquiera, solamente suspiró hondamente.
—Solo puedo decirle que es muy probable que el príncipe muera.
—¡¿Qué?! ¿Cómo sabes eso?
—Para ser protectora del rey tuve que ganarme ese derecho. Las únicas mujeres que realizan la prueba en igualdad con los hombres son las escoltas de la realeza porque debemos ser tan o más fuertes que nuestros protegidos. La prueba es en fuego y ningún humano jamás la ha realizado y solo puedo decirle eso.
La hermosa mujer alada sintió pena por la diosa, pero no quiso demostrarlo y Akane iba a correr al lado de Ranma cuando la protectora tomó su mano.
—Princesa. Si él es el poderoso dios que usted conoció, hasta la muerte dará marcha atrás ¿Es él?
—Lo es Nabiky, sé que sí. Pero tengo miedo.
—Entonces confíe en él con miedo, pero confíe.
Nodoka estaba sumamente pensativa mientras comía en la iglesia de Shinnosuke. Apenas unas horas antes los soldados que habían estado en la misión de encontrar a Ranma y a Akane le habían informado que la búsqueda por rescate se había acabado y ahora solo era de recuperación de cuerpos, que solo les tomaría un poco de tiempo y al anochecer se irían.
Recordó que sintió un puño de hierro golpeándola en las entrañas e hizo acopio de todo su autocontrol para no desesperar y romper a llorar.
Así que, con aparente tranquilidad entró a la iglesia y le pidió a Shinnosuke que le dejara llamar por su teléfono. Era hora de informarle a Genma que su hijo, el único que tenían y al ser qué más amaba su esposo en el mundo había desaparecido.
Pospuso lo más que pudo la noticia; no porque temiera que él la culpara o reclamara, sino porque sabía que Genma iba a sufrir un dolor indecible al enterarse y ella no podía estar ahí para acompañarlo porque, era una verdad absoluta que Nodoka amaba a Ranma con todo su corazón, pero en este mundo nunca hubo un padre que adorara tanto a su hijo como Genma Saotome.
Marcó con parsimonia el número de su hogar, no habían pasado dos timbrazos cuando contestó.
—Residencia Saotome.
—Hola mi cielo ¿Cómo estás?
—¡Ah, hola linda! Esperaba tu llamada, estoy muy bien ¿Qué tal ustedes?
—To... Todo bien amor yo...
—Me imagino que sí y de hecho yo pensé que los extrañaría muchísimo, pero he hecho tantas cosas que no he tenido tiempo, me entregaron unos proyectos deportivos y he estado analizándolos.
—Me alegra mucho amor—Ella no quería decírselo, pero no podía ocultarlo más. Genma se encontraba tan de buen humor que inclusive le dolía escucharlo— Te... Tengo que decirte algo.
—Amor estoy a punto de salir ¿Podrías llamarme esta noche?
—E... Esta noche no sé si podré amor, escucha...
—Bueno mañana. Te amo ¡Ah! Por favor dile a mi hijo que en cuanto regrese debe comprarse ropa nueva, esa bata que usaba apenas lo cubría.
La sorpresa invadió a Nodoka por completo, tanto, que casi tira el teléfono al piso ¿Qué había dicho su esposo? Acaso ¿Ranma lo había llamado?
—¡¿Qué cosa?! ¡¿De qué estás hablando Genma?!
—Jajaja perdóname, mi amor, olvidé mencionarlo. Es que anoche soñé con mi muchacho.
—¡¿Qué?!
—¿Olvidas acaso la enorme conexión que hay entre Ranma y yo? Oh, por favor Nodoka ¿No me digas que no recuerdas cuando él tenía seis años y tuve que volar a Europa por la narración del mundial y te llamé la noche antes de que Ranma se resfriara y tuviera fiebre?
La mente de Nodoka se iluminó de repente. Era cierto y ella lo había olvidado.
—Cuéntame tu sueño, cielo.
—Fue muy rápido amor, solo soñé que lo veía caminando en nuestra habitación, no sé dónde se estén hospedando Nodoka pero estaba usando una bata elegante como de seda que apenas alcanzaba a cubrirlo, se veía más alto y se nota que está comiendo muy bien porque ha embarnecido.
—Sí... Él... Él come mucho.
—Creo que el aire y la naturaleza le hicieron muy bien, pero dile que no sea tan exhibicionista.
—Lo haré mi amor, no te preocupes.
—Bueno, tengo que irme, los amo y dile a mi hijo que ya quiero verlo y que el cabello hacia atrás se le ve bastante bien.
—Sí claro. Yo le digo, te amo cielo, adiós, amor.
—Hasta luego linda.
La comunicación se cortó en seguida y un renovado brío apareció en los ojos de Nodoka. Lo había olvidado; desde que su hijo nació Genma y él habían sido cómplices y mejores amigos.
Esa conexión era innegable y fuerte como el acero, si alguien sabía todos y cada uno de los detalles y secretos de la vida de Ranma, ese era su padre.
De alguna manera ese niño terco se había comunicado con quién mejor lo conocía y le había dado un mensaje: Estaba vivo y bien.
La esperanza renació en ella, la tranquilidad y paz la embargaron al tener la certeza de que su hijo y en consecuencia Akane estaban bien y pronto iban a aparecer, tenía qué confiar en algo tan inverosímil y completamente absurdo como un sueño, pero sin duda era un signo poderoso y lo único que necesitaba para tener la seguridad de hacer lo necesario y poner un alto a Kasumi Tomoe.
De alguna manera, esa despreciable mujer se las había arreglado para fastidiarlo todo, lo había hecho desde las sombras, pero no lo suficiente para no darse a notar.
Así que Nodoka haría lo propio, atacaría a traición, pero no cometería el mismo error que Kasumi. Levantar sospechas.
Ella era la representante del gobierno y eso era ignorado por completo por la empresaria, además tampoco sabía que Ranma estaba protegido por el aparato judicial y era algo de lo que se valdría para darle tiempo a los chicos de aparecer, necesitaba que los militares se quedaran porque esa mujer no haría nada contra la aldea estando las fuerzas del ejército ahí.
Así que tomó al desconsolado y penitente Shoun Tendo y en secreto le dijo que empacaran haciendo creer a todos que se irían también, inclusive antes de que el ejército se retirara; el equipo completo tomó sus pertenencias, se despidieron del sacerdote agradeciendo sus atenciones y salieron a toda prisa de la aldea, argumentando que la revista y gobierno los había solicitado a rendir cuentas de inmediato y estaban en apuros.
Lucían preocupadamente llorosos, inconformes y dolidos.
Nodoka y Shoun condujeron rápidamente, necesitaban llegar al primer punto cercano donde se encontraban los archivos del caso y poder revisarlos de manera minuciosa, además, era urgente mandar a analizar la vacuna que Ranma le había entregado antes de desaparecer; así que encontraron un lugar para poder hablar libremente; la Ciudad de Ryugenzawa.
La señora Saotome devolvió en seguida los automóviles rentados y con un ligero soborno al encargado solicitó ahora una camioneta familiar cuyo registro estuviera a nombre de Ayako Morikawa, la fallecida esposa de Shoun.
Una vez solos y seguros Nodoka habló claramente con el doctor Tendo y el resto del equipo.
—Los saqué de la aldea porque necesitamos movernos y ganar tiempo para que Ranma y Akane regresen.
—¡¿Habló con ellos?! ¡¿Sabe dónde están?!
—Tranquilo doctor, cálmese. No, no he hablado con ellos ni sé dónde están. Pero... Pero tengo la seguridad de que están buscando alguna manera de ayudar, no creo que se encuentren heridos, y debemos darles tiempo de regresar para no dejar sola y desprotegida a la aldea. Esa mujer está ocultando algo sin duda, sino ¿Por qué nos mandarían de regreso tan pronto? Además, los militares estarían aquí una semana completa y ahora resulta que tras dos días de búsqueda se van. Esto no es coincidencia, ella quiere que nos larguemos pronto.
—¿Y qué es lo que haremos?
—Usted tiene amigos en gobierno, lo sé, ella ya movió sus hilos, ahora movamos los nuestros, llame a quien conozca y pídale intervención en esto; que los militares no se vayan, al menos por esta noche. Yo llamaré también y, además, tenemos que analizar las vacunas que Ranma le entregó antes de desaparecer, y necesitamos estar aquí cuando lleguen.
—Tiene razón. Todo esto es muy sospechoso, yo también lo había pensado y, además, dudo mucho que los resultados del análisis de sangre y agua que nos entregaron sean verdaderos. No creo que todo estuviera limpio.
—¿Los resultados de los análisis llegaron directamente a sus manos? —Preguntó por fin Mousse que solo había estado escuchando.
—No— Contestó Shoun—Llegaron a...
—¡La oficina de correos de Ryugenzawa! —Gritó Nodoka sorprendida.
—Posiblemente los empleados recibieron algún soborno por cambiar los resultados, es fácil con una computadora.
—Tiene razón joven Hibiky—Contestó el doctor.
—¿Por qué no lo hizo desde gobierno?
—Es más complicado Mousse. De todos modos, debemos ir a correos y buscar los resultados reales.
—¿Cree que los tengan aún señora Saotome?
—No perdemos nada con intentarlo Ryoga. Escuchen, tengo un plan.
Akane regresó al castillo y como un rayo se cambió la ropa por la que traía puesta el día que llegaron al reino, tenía qué apresurarse. Estaba en eso cuando Ranma entró a la habitación como un vendaval.
—¿Por qué rayos volviste sin avisarme eh? Estaba muy preocupado por ti.
—Ranma, debemos irnos ahora—Contestó tomándolo del brazo y llevándolo a la puerta.
—¿Qué? Pero ¿De qué estás hablando?
—Ranma, podrías morir en la prueba.
—Sí, lo sé.
—¡¿Cómo que lo sabes?! ¿Y piensas hacerlo?
—Pues claro, tengo qué.
—No, no voy a permitir que lo hagas, vámonos ahora que todavía hay sol, por favor, huyamos, no es necesario que demuestres nada, enfrentaremos a Kasumi de otra manera, ya veremos cómo.
—Akane…
—¡Por favor! Yo… Yo podría abrir un sendero de tierra y
—Akane…
—¡No tienes que arriesgarte! ¿Qué tal si es una trampa? ¿Qué voy a hacer si algo malo te pasa! Yo… Um.
En ese momento, Ranma tomó a una desesperada Akane que dejó su divinidad y sabiduría de lado para ser simplemente una mujer angustiada. La tomó de los hombros y la besó con pasión no dejándola continuar.
Por fin. Por fin la había besado, después de un mundo de tiempo, de un sinfín de interrupciones, de muchas dudas al fin sucedió.
El mundo se silenció por completo cuando las manos del guerrero abandonaron los hombros de Akane y llegaron a su espalda y cintura, mientras que la diosa enredaba sus delicados dedos en el cabello negro de su príncipe, lo atrajo a ella con fuerza, tanta, que Ranma se sorprendió de su determinación.
Y es que, en el corazón de Akane revivió el sempiterno amor por su mejor amigo, por su guardián, por su protector y por ese hombre que la hacía sentir la confianza de que su amor, aunque tenía un principio, no tendría final.
El aliento cálido de ambos se mezclaba y Akane profundizó el beso, Ranma necesitaba más de ella e iba a comenzar a despojarla de la ropa cuando el destello de la visión de un poderoso equino lo sacó de su deseo.
Se separó abruptamente de Akane ligeramente sorprendido. Pero cuando la miró a los ojos avellana lo comprendió. Era el momento.
—¿Estás bien? ¿Ranma qué tienes?
—Nada, yo, estoy bien y tengo que ir con Safron ahora.
—Pero…
—Akane. Por favor, tú eres una diosa ahora y yo debo serlo también para poder proteger a la aldea y aspirar a ser un compañero para ti.
—¡Claro que no!
—Cálmate ¿Tan poca fe me tienes?
—¡No, por favor no digas eso! Es que tengo miedo.
—Yo también estoy asustado, pero te necesito apoyándome en esto.
Ella suspiró y comprendió lo que él necesitaba y simplemente era a ella confiando.
—Está bien. Me calmaré, pero por favor, ten cuidado y regresa.
—Lo haré preciosa, pero ahora, debo buscar a Safron.
Después de lograr mantener al ejército en la aldea solo por esa noche gracias a sus contactos, y de poner como urgente en el correo la vacuna del doctor Tofú para ser analizada; Shoun y Nodoka entraron rápidamente a la oficina de correos de Ryugenzawa.
Era simplemente un pequeño local con un recibidor y una computadora nada lujosa, como ventaja nunca eran los mismos trabajadores ya que el empleo era sumamente informal, así que entraron dispuestos a lograr su plan.
Al fondo y como único dependiente se encontraba un joven de aspecto famélico y piel blancuzca salvo los prominentes manchones negros bajo sus ojos hundidos.
—Buenas tardes ¿En qué puedo ayudarlos?
—Buenas tardes joven…
—Gosunkugui, Hikaru Gosunkugui señor…
—¡Smith! Jhon Smith y ella es mi esposa… June.
—Claro… ¿En qué puedo ayudarlos señores Smith?
—Verás Hikaru, hace unos días llegaron aquí unos análisis de laboratorio vienen por parte de gobierno y quisiéramos saber si están aquí.
—Oh, bueno yo soy nuevo, tendría qué revisarlo ¿A quién están dirigidos?
—Sabes hijo… No sé si nos permitirías revisarlo personalmente.
—Disculpe señora Smith no creo que pueda hacer eso.
—Podríamos arreglarlo— Contestó Shoun abriendo su billetera y mostrándole al joven un conjunto grueso de billetes y entones la magia sucedió de nuevo al caer una foto de la esplendorosa Akane.
—¡Vaya qué linda chica! — Se apresuró Hikaru sonriendo y tomando el papel.
—¡Dame eso! —Riñó Shoun tratando de alcanzar el retrato que era alejado por el muchacho.
—No. Vaya, ella realmente es hermosa, me la quedaré— Contestó sonriente y embobado.
—¡Claro que no!
—Yo creo que sí. Hagamos algo señores Smith, ustedes me dan esto y yo iré a comer… Um, digamos treinta minutos, como no tardaré dejaré abierta la oficina incluido el archivo, ah, y la cámara que está en esa esquina es falsa, así que cualquiera puede revisar con tranquilidad durante ese tiempo ¿Tenemos un trato?
—N…
—¡Sí! —Contestó a toda velocidad Nodoka agradeciendo que todos se enamoraran de Akane al ver una simple fotografía— Vamos Jhon, tenemos que darnos prisa.
—Am, oye chico ¿No te meterás en problemas por esto?
—Para nada señor como quiera que se llame, soy un fotógrafo errante y una vez que pase mi tiempo de comida, me iré y no volveré.
—Um. Está bien, toma esto niño, te servirá para salir de aquí más rápido— Contestó Shoun extendiéndole el dinero.
—Muchas gracias, adiós.
—¡Oye chico! ¿Has visto a la joven de esa fotografía?
—Lo lamento señor, no la he visto. Hasta luego.
—Vamos Shoun, no tenemos mucho tiempo.
De inmediato entraron al archivo que solamente era un estante con cajas con documentos de un lado y paquetes voluminosos de otro.
—Debe estar en una de esas cajas con papeles.
—¿Cómo vamos a encontrarlo?
—Debe tener alguna fecha ¿Recuerdas cuándo nos las entregaron?
—Sí, pero ¿Y si los quemaron o tiraron?
—¡Rayos! Es cierto Shoun, no pensé en eso.
—¿Qué hacemos?
—¡La computadora!
—Claro, si los cambiaron deben estar forzosamente en los archivos y aun y cuando los manden a papelera puedo recuperarlos.
—¿Sabes hacerlo Shoun?
—Claro que sí, Akane me enseñó. . . Dios, cuánto la extraño.
—Vamos vamos, concéntrate.
Para su suerte, la computadora estaba encendida y sin clave, el chico Gosunkugui la había desbloqueado al preguntarle sus nombres para localizar los archivos, algo que agradecieron con el alma. Ni siquiera fue necesario recurrir a la papelera, los archivos estaban en documentos a nombre de "cambio" así que simplemente entraron y los revisaron.
—¿Son estos Shoun?
—Claro que sí… Carajo.
Ranma necesitaba prepararse para la prueba.
Esa noche; al despedirse de Akane besándola cariñosa y largamente en los labios, tuvo una renovación de su valor, confiaba en sí mismo y en la fe de Akane y finalmente salió con Safron a encarar su destino.
Los acompañaban dos guerreros de la tribu, altos y alados. Todos vestían de la misma manera: Sandalias, brazaletes y bandanas hechos de piel y atados a la cabeza, brazos y tobillos, frescos pantalones de algodón a la rodilla y una especie de pintura de guerra en el torso desnudo, espalda y rostro cuyo trazo estaba hecho rudimentariamente con las yemas de los dedos.
Y para defensa, unas curiosas lanzas gruesas y escudos.
Safron por su parte se había desecho de la tiara en su frente y no llevaba joya alguna, se había atado por completo el cabello y simplemente cargaba con un bolso cruzado en el pecho.
Ranma volvió a acomodar su cabello hacia atrás y lo terminó en la trenza, lo que le agregaba masculinidad a su ya de por sí varonil rostro.
Caminaron en silencio hasta que el príncipe águila habló.
—¿Estás nervioso?
—No sé si estarlo ¿Ya empezó la prueba?
—No, aún no. Debemos llegar al volcán—Contestó el soberano señalando hacia la lejanía.
—¡¿Qué?! ¿Hasta allá?
—Sí, es un camino largo. Llegando ahí comienza tu prueba. Al adentrarnos a las entrañas de la tierra es cuando termina.
—¿Voy a pelear con todos ustedes? Porque si es así, pudimos hacerlo en la aldea.
—Jajajaja, no claro que no. Todo es completamente individual nosotros solo somos tus testigos y vamos a ayudarte para bajar del volcán.
—¿Ayudarme?
Safron tomó un semblante tan serio que Ranma comenzó a preocuparse.
—No podrás bajar por tu cuenta cuando todo termine.
Además de que en el viaje trataremos de fortalecer tu espíritu. A partir de aquí y hasta que lleguemos al reino ya no tomaremos alimento alguno, solo agua. El ayuno es para purificación del cuerpo y abandono de la vida mundana. Además de que tendrás que hacer uso de todo tu dominio y resistencia para despertar.
—¿Por qué lo hacen ustedes si la prueba es para mí?
—Porque es nuestra manera de establecer una alianza, somos guerreros y te acompañaremos como hermanos; si existiera una eventualidad en el camino, tú debes protegernos y nosotros a ti como uno de los nuestros.
—Entiendo. ¿Qué llevas en la bolsa?
—Plantas medicinales y unas lianas.
—¿Lianas?
—Tranquilo Ranma, créeme que todo saldrá bien.
Salieron pronto de la ciudad a la inmensa selva. La noche era clara, perfectamente luminosa por la luna; fresca y llena de sonidos de diversos animales.
Comenzaron a caminar hacia la montaña que Safron le había señalado a Ranma por senderos sinuosos, escarpados y cuesta arriba. Todos iban en silencio, a veces roto por una pregunta ocasional, pero nada importante, llevaban más o menos tres horas caminando cuando el príncipe guerrero escuchó un sonido de agua que caía y se intensificaba mientras más se acercaban.
Llegaron entonces a una altísima y brava cascada de agua helada.
—¡Atravesaremos la cascada por detrás del agua, tengan cuidado porque está resbaloso! —Gritó Safron tratando de hacerse escuchar por encima de ese vendaval—¡Aquí empieza tu prueba Ranma, mucha suerte, hermano!
Les dio a todos un saludo de guerreros que era tomarse del antebrazo y con el puño cerrado golpear ligeramente el pecho y comenzaron a avanzar hacia la cascada que caía pesada sobre un río y lo revolvía sin compasión, si alguien caía por ahí, era seguro que se ahogaría, no solo porque el cauce del río era violento, sino porque del suelo nacían enormes piedras que sin duda le romperían a cualquiera los huesos. Tal vez a un Dios no, pero él seguía siendo humano.
Caminaron por un pequeño pasaje natural, debían ir agazapados porque el espacio era demasiado reducido, estaba sumamente oscuro y avanzaban tocando las paredes de roca completamente empapada, Safron iba a la cabeza, después Ranma y los guerreros; el agua realmente era fría y el ruido ensordecedor, se les dificultaba respirar por tanta humedad y en la completa oscuridad; debían avanzar con cuidado y despacio, porque si se apresuraban, corrían el riesgo de aventar al de enfrente y podrían perder el equilibrio precipitándose a la cascada.
La espalda de Ranma comenzaba a arder por estar doblado tanto tiempo, sus pies dolían por caminar tanto, se sentía empapado y con frío, pero hizo de lado el entumecimiento de su cuerpo y decidió pensar solo en Akane, en ella en sus brazos besándose de nuevo, en ella saliendo de ese lugar con él como su prometido, en ella simplemente para tener fuerzas y continuar.
Al poco tiempo lograron salir de ese lugar completamente bañados en agua gélida, Ranma estaba a punto de sacudirse cuando Safron lo detuvo.
—No te sacudas el agua, vamos a necesitar de este frío. Vamos.
Continuaron por la selva, los guerreros improvisaron unas antorchas que encendieron de inmediato con un pedernal que les proporcionó su gobernante.
Ahora podían iluminarse en el camino, ya que la luna había sido escondida por una densa nube cargada de agua que amenazaba con lluvia.
No tardaron en llegar a una cueva al pie del enorme volcán.
Estaba haciendo mucho frío ya y Ranma agradeció que se adentraran en la tierra.
—Esta es la parte más importante de tu prueba príncipe, te acompañaremos, pero hay un punto en el que ya no podremos seguir a tu lado, en cuanto el suelo comience a calentarse nos apartaremos, debes seguir solo. Tus pies comenzarán a quemarse y te verás obligado a correr, habrá mucho vapor y sentirás un calor infernal. No durará mucho ya que adelante vas a ver una luz que es un río de lava. Vas a tener que saltarlo.
—¡¿Qué cosa?!
—Es la prueba. Llegarás a la orilla y debes saltar el río de lava, no es estrecho, por cierto, si sobrevives y llegas al otro lado, estoy seguro de que tu Dios interno despertará en ese instante.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Porque al otro lado habrá algo muy importante para ti esperándote, lo verás al momento de llegar corriendo y eso te hará saltar
—Bien.
—Esta prueba la tomamos todos los varones nacidos en el reino. Incluyéndome.
—Creo que no es tan difícil si tienes alas.
—Oh, bueno. Cuando yo lo hice mi padre me despojó de todos y cada uno de mis poderes y mis alas fueron cortadas por completo. Caminé el mismo trayecto de igual forma. Créeme que fui tan humano como tú lo eres ahora. Todos lo hacemos así.
—¿Por qué?
—Mi padre decía que solo se demuestra el verdadero valor frente al miedo real a la muerte. Además, la valentía de una hormiga frente a un escorpión debe ser la misma que la de un humano y un Dios, es la forma de mostrar respeto por el honor de todos los seres vivos.
—Tu padre y yo debimos ser amigos.
—Sé que lo habrían sido. Príncipe, este no es un salto de fe. Es un salto de valor y fuerza, créeme que la muerte puede ser real y ninguno de nosotros puede intervenir todo debes lograrlo por ti mismo.
—Lo sé y lo entiendo. Haré todo lo que deba para despertar, no puedo rendirme y menos si se trata de Akane. El suelo ya está caliente, así que los veo del otro lado.
—Suerte, hermano.
Ranma comenzó a caminar cada vez más rápido, las sandalias en un punto se habían roto y ahora era su piel la que se encontraba directamente con la tierra que comenzaba a hervir y no solo eso, había estalacmitas que le dificultaban el avance. Pronto los vapores comenzaron a hacerlo sudar y a sofocarse, a cada paso era más difícil respirar y poder ver porque el sudor salado le entraba en los ojos no permitiéndole enfocar la vista a pesar de que a cada momento se limpiaba con el dorso de la mano; se sentía como en una olla de presión a punto de estallar, las piernas le dolían horriblemente y los pies estaban quemándole, ya no los sentía como una extremidad, ahora solo eran carbones encendidos que formaban parte de su cuerpo.
Su respiración se dificultaba y dolía, ardía en extremo, era como cuchillas clavándose en sus pulmones en cada inhalación porque ese ya no era oxígeno, sino gases venenosos que podían asesinarlo de inmediato si no se apresuraba. Ya estaba corriendo a toda velocidad cuando el fulgor resplandeciente del río de lava lo recibió con abrazador y candente fuego líquido que hervía eternamente. El vapor tóxico y ponzoñoso que le invadía la respiración lo invitaba a morir, sus ojos picaban intensamente en ardoroso dolor por los gases y es que, en sí, su cuerpo ya era una flama, una llamarada que se quemaba antes de saltar.
Comenzó a toser violentamente dando paso al ahogamiento y en un momento ya estaba de rodillas a punto de perder el conocimiento cuando lo escuchó.
—¡Ranma!
Abrió los ojos desmesuradamente ante la dulce, vibrante e inconfundible voz de Akane Tendo.
Levantó los ojos buscándola y con el corazón palpitante como un tremendo tambor, comenzó a sentir una enorme desesperación al verla. Ella estaba ahí, del otro lado con una túnica hecha jirones por completo. Lloraba, roja del asfixiante calor.
—¡Akane, ya voy! — Gritó desgarrando su garganta.
Se levantó como pudo y corrió sintiendo ira y terror a la vez inundando su cuerpo, maldijo a Safron por llevarla ahí, por utilizarla para probar su valor y exponerla a la muerte, lo mataría después de eso, claro que acabaría con él.
Corrió olvidando todo, su nombre, su existencia, su cuerpo herido hasta la agonía y saltó tomando el mayor impulso posible sobre ese infierno que comenzó a encender su cuerpo; movió las piernas y brazos casi calcinados y cuando iba a llegar al otro lado, la visión de Akane desapareció.
—¡Akane!— Fue lo último que gritó antes de caer contra las cortantes y filosas estalacmitas que derribó cuando su cuerpo desmayado llegó al otro lado.
Su humanidad sangraba, cortada y quemada por todas partes y en seguida fue rescatado por Safron y los guerreros que lo veían horrorizados.
Las lanzas fueron desenrolladas y convertidas en una especie de camilla en la que iban a subir a Ranma, hasta que Safron advirtió un detalle.
—No despertó ¡Maldita sea no despertó!
—Mi Lord ¡El príncipe se desangra!
—No lo toquen aún, todavía no despierta como Dios.
—¡Pero se muere! ¡Cierre con magia las heridas!
—No puedo.
—¡Va a morir, él es humano mi señor! Esta prueba jamás había sido para un mortal.
—¡No lo es! ¡No es humano! ¡Él es un Dios! Desde su nacimiento es un Dios. Si lo ayudo no despertará y esto no habrá servido, tranquilos, denle tiempo.
Los minutos pasaban lentos mientras todo el suelo se teñía de un precioso escarlata haciendo palidecer al guardián de la trenza.
Se retiraron de él mientras lo veían agonizar.
—Mi lord ¿Y si se equivocaron?
—¡Claro que no! Akane lo vio y Happosai encontró en sus recuerdos su verdadera identidad ¡Él es un Dios!
Los minutos se alargaban y la desesperación embargó al Rey al momento de ver a Ranma palidecer.
—¡Carajo! ¡¿Por qué no despierta?! ¡Ranma, Ranma despierta! ¡Tienes qué levantarte!
—Señor, él se muere.
Safron contenía lágrimas de impotencia ante el desfallecimiento del joven guerrero que a cada minuto era inminente.
—¡Vamos Ranma despierta! Rayos Ranma tú nunca te rendiste ante nada ¡Pelea! ¡Pelea maldita sea! ¡Pelea! ¡Vuelve por ella!
El eco desesperado de la potente voz de Safron retumbó en todo el volcán y como un interruptor el collar comenzó a brillar como una explosión estelar.
La luz azul, como el lucero más brillante del universo envolvió el cuerpo del príncipe guerrero cegando por completo los ojos de los hombres alados.
Se escuchaban los gritos desgarradores de Ranma al despertar su Dios recordando su vida antigua pero no solo eso, sino el rompimiento de su corazón cuando vio a su compañera y amor por completo de su existencia, morir.
Recordó de golpe. Llegaron a su mente los momentos a su lado, sintió la furia de no poder hacer nada para convencerla de no entregar su fuerza vital y verla fallecer por los humanos.
La vio consumirse, miró impasible a su único amor convertirse en cenizas, revivió como un hierro candente en la piel el suplicio que se convirtió en un tormento cuando ella no existió más en el mundo.
Ranma gritaba martirizado por todo su dolor y debido a esto la siguió sin pensarlo siquiera.
Pero ni su propia muerte había causado ese efecto tan nocivo como el fin de Akane.
El viento soplaba furioso y comenzó a temblar la tierra mientras crecía el resplandor en el que se encontraba el joven y de repente ya Ranma no era él, sino un descomunal animal resplandeciente como el sol que apenas podía ser contenido por la propia montaña.
Relinchó con toda su garganta haciendo retumbar todo el volcán y comenzando a derrumbarlo.
—¡Mi rey, debemos salir de aquí!
—¡Salgan ustedes! Ranma debe volver a su forma humana. No me iré sin él.
—¿Cómo lo hacemos volver?
—¡No lo sé! ¡No sé qué rayos está pasando!
—Parece que está sufriendo.
—¡¿Qué?!
—El guerrero, sus gritos son de dolor mi señor.
—¡Eso es!
Safron voló hacia el Dios a toda prisa.
—¡Ranma tienes que parar!
La primitiva forma del Dios miró hacia ese hombre que ya había visto antes y todo su rencor cobró nuevamente vida.
—¡Tú la mataste, la enviaste a morir! — Contestó un trueno de voz en una lengua extraña y antigua que apenas Safron conocía. La lengua de los Dioses del cielo.
—¡No fui yo! ¡Y ella deseaba hacerlo!
—¡Voy a matarte! —Gritó colérico lanzando a Safron contra las paredes de piedra como un lánguido muñeco de trapo.
El golpe había sido más que brutal, sus costillas lo sufrieron, sin embargo, necesitaba reponerse.
—¡Pero ella está viva! —Contesto con esfuerzo doliéndose de las costillas y sangrando del rostro herido.
—¡Mentira! — Contestó el furioso animal comenzando a destruir el volcán que no podía con tanta energía.
—¡Pasaron milenios Ranma, ella revivió y tú también! Ambos son humanos ahora. Ella es hermosa y está en mi reino, se llama Akane, pudieron reencarnar con la oportunidad de amarse de nuevo ¡Entiende que su amor fue más poderoso que la muerte!
—¡¿Por qué he de creerte?!
—¡Porque casi me mata cuando te ataqué! ¡Ella despertó como una Diosa por defenderte! ¡Está enamorada de ti! ¡Siempre lo ha estado! Y porque si no regresas a tu forma, te irás de nuevo al cielo, la dejarás sola y ¡Ella no podrá vivir sin ti!
Así como la tempestad se desató, del mismo modo la paz llegó.
El equino se fue disolviendo como espuma; la luz se apagaba poco a poco hasta que murió en el suelo descubriendo el cuerpo de Ranma ahora casi por completo recuperado.
—¡Rápido ayúdenme! Tenemos que salir de aquí.
Los guerreros acomodaron a Ranma en la camilla de lanzas mientras Safron lo ataba con las lianas utilizando los escudos para que las piedras candentes que volaban hacia ellos no lastimaran al nuevo Dios, los tres levantaron en seguida el vuelo.
—Pensé que el volcán haría erupción.
—La fuerza del príncipe lo activó, tendré que dormirlo con magia, sigue temblando y ahora lanza piedras y los gases ya se dispararon, si no lo duermo rápido sí va a hacer erupción.
En cuanto vieron la luz y salieron al despunte del alba, Safron conjuró un poderoso hechizo y todo volvió a la calma.
Se arrodilló junto a Ranma y le envolvió los pies, manos y rodillas con plantas curativas.
Suspiró aliviado de que todo había pasado.
—¿Por qué todavía tiene heridas?
—Acaba de despertar como un Dios y su cuerpo que es humano está asimilando toda su divinidad, él va a estar bien con un poco de descanso. Ahora vámonos, si volamos a buen ritmo llegaremos rápido. También nosotros debemos descansar.
—Safron.
Los tres dieron un respingo al escuchar claramente la voz de Ranma llamando al gobernante.
—¡Príncipe! Por favor no hable.
—No. Quiero que dejemos algo en claro como hombres en este momento.
El joven águila sonrió tranquilo porque sabía lo que estaba pidiendo, su motivo siempre había sido Akane.
—Claro Ranma ¿Qué sucede?
—Pasé la prueba ¿Qué pasa ahora con Akane?
—Sé a lo que te refieres y si ella te acepta, lógicamente puedes proclamarte como su futuro esposo.
—¿Y nadie puede intervenir cierto?
—Solo ustedes dos pueden romper el compromiso. Aunque no creo que tengan problema alguno.
—La amo, Safron.
—Lo sé príncipe. Ahora descansa, pronto llegaremos al reino.
Ranma cerró los ojos cayendo al mismo tiempo en un profundo y tranquilo sueño lleno de esperanza.
Akane se encontraba en el centro de la plaza del reino. Estaba sentada bajo el árbol de la vida mirando las puertas esperando que se abrieran para ver entrar a Ranma. Casi no había dormido por miedo y angustia de no volverlo a ver. Se miraba llorosa y fría, todavía no amanecía por completo y no podía con la incertidumbre de no saber qué había sido de su príncipe.
Poco a poco el alba iba a avanzando y la ciudadela se llenaba de seres alados que estaban listos para seguir con su vida.
En un punto Nabiky le ofreció comer y Akane ni siquiera la escuchó, solo miraba perdidamente hacia la puerta esperando lentamente.
—¡El príncipe!— Gritó un hombre con legumbres en una de sus manos y señalando por encima de los muros de la ciudad, lo que hizo que Akane se levantara en seguida y mirara en dirección al cielo.
Solo vio a tres de los cuatro que se habían ido y el horror la invadió, las manos sudorosas se fueron a su pecho queriendo contener el preocupado corazón.
Hasta que, al momento de estar a una distancia más cercana pudo verlo.
Estaba atado con lianas y había hojas en su cuerpo; se encontraba recostado y dormido tranquilamente, agudizó su visión y no notó heridas aparentes.
¡Safron tendría que explicarle muchas cosas!
Pero ahora lo que importaba es que estaba vivo.
Corrió a encontrarlos apenas tocaron el suelo.
Safron y los guardias lo sostuvieron para que Akane no se arrodillara.
—¡Ranma! — Gritó la Diosa llorando.
Quiso abrazarse a él, pero no quería lastimarlo si es que estaba herido de gravedad—¡¿Qué le ha pasado?!
—Despertó como un Dios, princesa—Contestó tranquilamente el soberano— Él está bien, solo descansa, fue una noche difícil. Vamos Akane, lo llevaremos adentro y podrás cuidarlo.
—Esperen.
—¡Ranma despertaste! ¿Cómo te sientes?
—Akane tranquila, todo salió bien. Safron y los guerreros me cuidaron.
—Ya no hables.
—Espera, necesito decir algo o no estaré tranquilo.
—¿Qué pasa?
Él abrió los ojos completamente y fue hasta ese momento que Akane pudo verlo conscientemente, ligeramente más alto, algo más fornido y con una voz un tanto distinta y más gruesa.
Era un Dios, sin duda.
—¡Yo, Ranma Saotome y Dios en este mundo reclamo a la Diosa Akane Tendo como mi única y verdadera compañera y esposa por toda la eternidad!
Los presentes comenzaron a aplaudir y lanzar ovaciones mirando a Akane que estaba roja como un tomate.
—¿La Diosa acepta la proclamación del Dios guerrero?
Ella tomó la mano de Ranma y lo besó tiernamente en los labios.
—Claro que sí.
—Bájenme por favor, puedo ponerme en pie.
—¿Está seguro príncipe?
—Seguro, muchas gracias. Akane me acompañará desde ahora. Necesito hablar con mi prometida.
Los amorosos novios entraron al palacio desapareciendo de la vista de todos.
—Mi Lord ¿Puedo hacerle una pregunta?
—Como siempre mi leal soldado ¿Qué pasa?
—Usted pudo haberse opuesto al compromiso y retar a duelo al príncipe guerrero ¿Por qué no lo hizo?
—En la prueba se revela tu destino y cuando saltó, él claramente gritó el nombre de la Diosa. Además de que ellos se han amado desde el inicio de la vida en el mundo, son incluso más antiguos que mis padres, son tan viejos como el primero de nuestra especie, ahora tienen una oportunidad de amarse libremente; atravesaron el tiempo y la muerte para estar juntos. Además, y por si eso no fuera suficiente, cuando Akane corrió a recibirlo pude ver el hilo rojo del destino atando a ambos. Yo salgo sobrando en todo esto. Y debo respetarlo; Ahora vamos a descansar, también lo merecemos.
Después de un abundante desayuno y merecido baño Ranma durmió toda la tarde.
Akane hizo lo mismo ya que no había conciliado ni un minuto el sueño durante la noche anterior, despertó a media tarde al lado de Ranma, pero solo lo miró de soslayo y salió de ahí, necesitaba comer y asearse, tal vez su ahora prometido despertaría en la noche.
—Mi prometido— Susurró sonriendo e hizo memoria de toda la aventura que había pasado apenas unos días cuando este viaje inició, no tenía ni la más mínima idea de que era una diosa encarnada con poderes sobre naturales, una guerrera protectora de la tierra y de la vida y futura esposa del poderoso dios del agua. Pero estaba más que dichosa, en cuanto su amado despertara regresarían a la aldea a encarar a Kasumi Tomoe; tal vez hablando podría resolverse este predicamento, tal vez solo no habría necesidad de violencia… tal vez.
Salió de sus pensamientos al darse cuenta de que estaba acabando el día y apenas al anochecer, la Diosa acudió a la alcoba de su prometido.
Él iba saliendo al pasillo y ambos se encontraron.
Akane no pudo contener el aliento en su pecho, sintió toda la sangre en su rostro cálido y ruborizado.
Ranma usaba únicamente una enorme túnica negra que dejaba ver su pecho completamente marcado.
La miró sorprendido de la belleza que Akane adquiría cada día mientras reafirmaba su divinidad.
—¿A dónde vas?
—Venía a ver cómo estás ¿Tienes calor?
—¿Por la túnica? No. Es que no hay ropa que me quede.
—Sí, estás más alto y... Y fornido.
—Y tú más hermosa—Dijo acariciando su rostro delicadamente.
—Te dejaré descansar.
Ranma la tomó de la mano y con un ligero jalón la hizo regresar rodeando su cintura abrazándola fuertemente hundiendo su rostro en su delgado cuello.
—No te vayas.
Ella suspiró aliviada subiendo sus brazos a los hombros de Ranma que buscó sus labios suave y cálidamente.
—Recordé todo mi princesa—Le decía entre besos y afianzando las manos al cuerpo de Akane—Yo te amaba. Te amo aún—Ella se separó de él ligeramente con los ojos anegados en lágrimas y respirando trabajosamente—Sufrí cuando me dejaste y por eso te seguí. Y lo haría de nuevo, pero necesito que me digas lo que sientes ahora por mí.
Lo miró en silencio un momento.
—Desperté por ti. Y desde un principio supe que te amaba. Vine porque necesitaba decírtelo. Te amo.
Se besaron y acariciaron largamente, necesitados uno del otro, había sido mucho el tiempo que se esperaron para por fin tener otra oportunidad y recuperarse.
—Me contuve antes porque no quería asustarte, mucho menos alejarte. Pero ahora, ya no voy a detenerme, si te quedas conmigo no habrá marcha atrás Akane, serás mía. Mía por amor, mía por destino y nunca nadie podrá separarme de ti.
Akane sonrió y empujó la puerta de la habitación, no fue necesario decir nada más.
El alba llegó al reino del fénix.
Ranma se encontraba enredado en frescas sábanas hacia un lado de la enorme cama con los brazos estirados como si hubiera abrazado a alguien. El pie derecho de la Diosa estaba justamente en el rostro de su prometido mientras su pierna izquierda descansaba sobre la musculosa cintura del príncipe y ella dormía de cabeza.
El calor lo hizo despertar primero, abrió los ojos ligeramente encontrándose con la planta del pie de Akane. Trató de incorporarse, pero sintió la suave extremidad de su mujer sobre él.
La miró apenas cubierta por el delgado edredón y su corazón no pudo contener la dicha de tenerla al fin para amarla libremente como soñó cuando el mundo era joven.
Acarició sus lindas piernas y le besó los pies de seda, se incorporó porque necesitaba admirarla nuevamente, la noche no había sido suficiente para él.
Le llenó el rostro de caricias con sus labios y se recostó de nueva cuenta a su lado.
Sonrió feliz de saber que por fin estaba a su lado.
—Mi amor. Akane, linda despierta, vamos amor necesitamos levantarnos.
—N…No.
—Sí, tenemos qué apresurarnos para volver a la aldea.
Akane abrió los enormes ojos lentamente y sonrió al verlo.
—Hola amor buenos días—Saludó la diosa besándolo en los labios y mejillas—¿Cómo dormiste? — Preguntó adorablemente sonrosada.
—Fue la mejor noche de mi vida amor. Pero cielo, debemos apurarnos, tenemos qué regresar.
—Lo sé. Además, necesitamos más regalos de tu madre— Dijo completamente coqueta— Ven, acompáñame a ducharme.
Después de pasar tiempo a solas en la poza de agua termal, los nuevos dioses encontraron en la habitación nueva ropa para Ranma, más grande y mucho más elegante además de botas de mayor tamaño.
—Vaya, Safron tiene muy buen gusto ¿No crees Akane?
—Sin duda, creo que el traje negro con las aplicaciones olivo y doradas te harían lucir más guapo.
—Me pondré lo que tu digas, aunque para mí lo mejor sería utilizar mis viejos Jeans.
—Oye es cierto ¿Dónde los dejaste? Seguramente están muy sucios.
—Um, están aquí, los guardé bajo la cama— Apenas Ranma estaba alzándolos, de los pantalones cayó el pequeño libro que había robado "Breve historia de Ryugenzawa", pero no solo eso, del mismo libro cayó un papel.
El príncipe guerrero lo tomó y lo miró unos segundos mientras Akane estaba frente al espejo maquillándose.
—Akane… Ya sé quién es el traidor de la aldea.
La diosa lo miró en seguida dejando todo y tomando apresuradamente el papel que Ranma le ofrecía seriamente.
La princesa miró una fotografía. En la imagen se veía una hermosa joven pareja. Ella, con su sombrero de ala ancha y su mascada en el cuello, tan elegante como en la primera fotografía que tuvo Ranma en sus manos y en la cual descubrió el arma que usaba Kasumi Tomoe. Akane estaba con los ojos abiertos como platos viendo cómo en esa imagen el Doctor Tofú besaba cálidamente en los labios a la empresaria responsable de todas las desgracias de la aldea.
Nos vemos muy pronto.
Maya Shapyro.
