Epílogo

Portando una sonrisa en los labios, Elsa dobló la voluminosa carta de Olaf, digna competidora de las misivas de su mejor amiga. Su relato del viaje al sur del continente americano, donde conociera a los pingüinos, le dejaba satisfecha; él era un niño feliz como sus hijos, demostrando que estaba bajo el ala de las personas correctas y no se había equivocado al darle la oportunidad de vivir con ellas.

Anna y Kristoff estaban haciendo un buen trabajo, con él y sus tres queridas sobrinas. No podía ver al antiguo muñeco más que las dos o tres veces al año en que se reunían, pero con la correspondencia en los meses intermedios terminaba de concretar sus impresiones visuales.

Amplió su sonrisa al pensar en Anna. Se alegraba que su hermana y ella hubiesen encontrado un equilibrio y este les permitiera encaminarse a sus propios rumbos. Anna, dedicándose a escribir en el periódico y libros de viajes, disfrutando de la familia que siempre había querido.

En lo tocante a ella, tenía la soñada vida que anhelara en Nueva York.

A seis años de vivir ahí, las cosas iban de maravilla. En su familia no podía pedir nada mejor, habitando en la propiedad imaginada por ella, con la alegría que abundaba la mayor parte de sus días, no opacadas por las pequeñas dificultades que se presentaran en el camino; adoraba a sus hijos, esposo y gato, pese a que requiriera de la misma paciencia que a veces debían tenerle a ella.

Fuera de casa tenía un círculo de amistades, del que Daphne era la más importante, y actividades que la mantenían plena. Junto a Violet hacía diseños en una campaña noble; sus proyectos de mejoras de edificios, parques y jardines del país, auspiciado por pensadores liberales que conocían las amigas viudas de Daphne, la llenaban en el aspecto no familiar, más de lo que alguna vez habría podido hacerlo el puesto de reina.

Atrás estaban las horas de gran contención y la soledad autoimpuesta. Era libre de sentir y hacer lo que su corazón mandaba.

(Ni siquiera tenía el remordimiento de dejar Arendelle, ya que, con el hospital y el nuevo orden social, las cosas estaban funcionando estupendamente.)

Se puso en pie y colocó la carta en la caja de madera reservada para la correspondencia con Olaf, casi repleta. Él le escribía mucho, aunque no tanto como a Eir, la amiga a quien, la Navidad anterior, le había dado un beso casto en los labios.

Al recordarlo, negó divertida. Los niños de once y doce años eran más atrevidos con la cercanía del próximo siglo.

Joseph había estado tranquilo porque su antigua creación era un niño candoroso, hasta más que su hijo de cuatro años, y no iba a poner en riesgo a su adorada Eir.

No obstante, el par había sido la burla de Charlie, el cual solo en eso perdía su seriedad como el aprendiz de Hildbrand para continuar con su negocio. Por otro lado, Eir y Olaf habían sido la fascinación de sus tres sobrinas, que habían adorado el beso romántico de su fantástico hermano mayor.

—¿Ya acabaste, mami? —La voz de Kaysa le hizo girarse y salir de su ensimismamiento.

Se dio cuenta que sus hijos habían dejado de jugar con Sir Jorgenbjorgen, con quien practicaban constantemente sus habilidades no desaparecidas (si lo sabría Gran Pabbie, no tenía idea, y tampoco se interesaba en preguntarle, únicamente les criaría amando y comprendiendo sus poderes).

Sonrió a sus hijos, sintiendo su corazón estallar de emoción como cada día de sus existencias.

—Sí, mi vida —se acercó a su niña y le acarició su cabeza con una mano. —He terminado de leer. Su primo Olaf les manda saludos.

Hamish saltó entusiasta, impidiendo que Elsa le diera un mimo igual que a su hermana menor.

—Me agradan mi primo Olaf y mi primo Johannes, pero no mi primo Edvard y mi primo Albert, son aburridos.

Rió enternecida, picándole la punta de la nariz. Decidió no reprenderle por solo mencionar a sus parientes varones, porque sus sobrinas eran tan efusivas y cercanas a su edad que tendía a huirles quejándose de "náuseas por cariñitos".

—Mi amor, Edvard y Albert son bebés, tú también fuiste así.

Hamish realizó un puchero y rascó su cabellera rojiza con el gesto de bochorno que lo caracterizaba.

—Albert ya camina y es divertido cuando se cae —aportó Kaysa, defendiendo al pequeño de su tía favorita, Daphne, y el milagro de esta —su edad y la historia de su anterior embarazo habían hecho difícil que concibiera.

Su gemelo formó una sonrisa idéntica a la de su padre.

—Bueno, Albert es más divertido que el hermano de Johannes y Eir. Edvard solo babea.

—Hamish, Kaysa, no es correcto reírse de las personas, y sobre todo está mal hacerlo a costa de sus primos.

—Está bien —respondieron los dos en unísono.

Al cabo de unos segundos le pidieron que pusiera a andar la caja de música —el sorprendente regalo de años atrás de Hans—, deseando bailar.

Ella se les unió, disfrutando tanto como ellos de ese entretenimiento. Les había contagiado el gusto desde antes que aprendieran a andar y podía tener la compañía que quisiera para disfrutar de ese placer.

De pronto su vivaz y atenta Kaysa se detuvo y señaló a Skygge, pegado a la ventana. Su felino había levantado la cola de manera conocida.

La parte de su alma que faltaba volvió a su cuerpo.

Cuando su gato corrió a la puerta cerrada y maulló arañándola, Kaysa se lanzó al sitio abandonado que daba a la calle.

—¡Papá llegó! —exclamó pletórica.

Ella comprendió su emoción, sonriendo por el regreso de su marido. El viaje a las Islas del Sur había sido eterno.

Hans no se había querido apartar de los tres para hacer una travesía como esa, en la que renunciaría oficialmente a su título como príncipe, pero no los llevaría al castillo de sus peores momentos. Había sido la separación más larga en años, porque tendían a viajar juntos si había un negocio de por medio, al menos si era necesario partir más de cinco días. Eso sucedía pocas veces, puesto que él había reducido considerablemente sus negocios, vendiéndolos y haciéndose más rico; pasaba mucho tiempo en casa, usando sus vastos conocimientos para enseñar a sus hijos, complementando lo que sus profesores les instruían y asegurándose que las enseñanzas eran parejas para sus dos orgullos.

Los niños se apresuraron a abandonar el salón; ella se acercó a la caja de música y detuvo la melodía, después fue detrás de ellos, que peleaban por quién abriría la puerta de entrada, dado que ese día no tenían mayordomo.

A paso rápido recorrió el amplio pasillo hasta el vestíbulo de su casa de dos plantas estilo italiano, riendo con ánimos por la alegría de sus pequeños a la vuelta de su padre.

Hans ganó a los dos en abrir. Había ingresado en el tiempo tomado para llegar a la puerta principal.

De lejos vio su cansancio y apuntó mentalmente darle un buen masaje en la noche.

—¡Papá! —corearon sus hijos.

Él cambió su cara de agotamiento, se arrodilló en la alfombra y abrió sus brazos para recibir a sus dos excitados hijos. Elsa tenía la certeza que, al pegar su nariz en sus cabellos, estaba aspirando su olor, porque era algo que ella también hacía, incluso al cambio de sus aromas de bebé.

Le enterneció esa escena familiar, permitiendo que sus hijos saludaran a su padre aún si ella se moría por brincar a sus brazos. En su lugar, se quedó quieta junto al cuadro con la herradura de recuerdo de su segunda boda en Escocia.

—Te extrañamos, papi.

Él los abrazó.

—Yo a ustedes. —El tono de amor de él no dejaba de conmoverla a pesar de los años. —Tú no, gato, pesas —dijo cuando Skygge se lanzó a su cabeza.

Elsa soltó una carcajada y Hans la espió, dirigiéndole una breve mirada de aprecio.

—Te amo, papi —dijeron sus hijos en una sola voz.

Su marido sonrió con amplitud y ella supo que escuchar esas palabras siempre era maravilloso para Hans, que había pasado una larga vida hueca sin que nadie sintiera amor por él. Algunas noches le confesaba no creerlo y lo fácil que se volvía con cada día, así como la motivación que le daba para ser una persona digna de su familia.

—Yo los amo a los dos —expresó afectuoso él, más abierto a hablar de sus sentimientos gracias a la paternidad.

—Hice un dibujo muy bonito de una rana —anunció Kaysa.

—Yo aprendí una melodía nueva en el piano.

—Vamos a mostrarte.

Él depositó un beso en sus mejillas.

—De acuerdo, vayamos al salón. Quiero ver lo que tienen para mí y esperaremos al carruaje con lo que tengo para ustedes, el tío Lars les envió un obsequio a cada uno.

Sus dos hijos celebraron con aplausos la información. Ese era el único hermano de Hans al que conocían y sus regalos eran acordes a ellos.

—Quien llegue número uno le enseña primero —sugirió Hamish.

—¡Sí! ¡Yo ganaré!

Hans se incorporó, no sin antes dar una palmada en la espalda de Skygge para que se bajara y los siguiera. Luego se quitó los zapatos, permaneciendo en calcetines, como le gustaba después de un viaje largo.

Elsa esperó a que se detuviera frente a ella, sosteniendo la mirada leónica en sus orbes esmeralda, promesa de pasiones en privado y su amor ferviente a todas horas.

Con el correr de los años, seguían amándose y su matrimonio se había vuelto sólido. Ella no se había embarazado otra vez, ni desechando los métodos no conceptivos conocidos por él, pero no lo necesitaban. Tenían una familia perfecta así como estaban; en ocasiones se disgustaban por opiniones dispares, mas nunca habían recurrido a la casa de huéspedes de su terreno, prefiriendo aclarar el asunto antes de acostarse.

—¿Cómo ha estado tu viaje, cariño?

Hubo pasión en los ojos azules de Elsa, que Hans adoró tanto como siempre.

Tragó saliva, palpando el suspenso de arrobo entre los dos, predicción de un grato reencuentro cuando las luces se apagaran. La recorrió con la mirada, alimentando su carestía de meses, imitando sus intenciones con sus hijos… quizá no muy castas.

Todo le palpitó con fuerza al guardarla por completo.

¡La había extrañado sobremanera!

Ella pestañeó y él parpadeó, recordando la pregunta.

—Quería que acabara. Ansiaba estar en casa. Pero ya soy civil como tú. —Sonrió de lado. —¿Y qué ha preparado Skaði como bienvenida?

Elsa rió y todo su rostro se iluminó como los astros en la noche, embelleciéndola. Él rememoró las palabras del señor Olsen en una celebración de Navidad; la persona que ella estaba destinada a ser se hallaba frente a sus ojos.

Y la palabra hermosa se quedaba corta a lo que observaba.

Enamorado, finalmente la tocó, rodeándole la cintura con sus brazos. Ella respondió posando sus manos detrás de su cuello.

Inspiró contento; le había hecho mucha falta su toque. Qué felicidad volver a su hogar.

Elsa suspiró.

—También te extrañé, Hans.

—Y yo a ti, siempre.

Alguno de los dos inició un beso inocente.

—¡Otra vez papá besa a mamá!

—Hamish, ¡eso hacen los esposos!

No, aquello lo hacían quienes se amaban y ellos habían llegado a hacerlo incluso con su comienzo.

Se apartaron riendo, dispuestos a reunirse con sus expectantes hijos.

Rodeado de ese ambiente positivo, tan opuesto al desagradable de su infancia y el que había tenido que soportar por semanas, él no pudo más que agradecer que su cuñada lo pensara ideal para resolver sus problemas.

…y sentirse satisfecho de aceptarlo.


NA: Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Llegó el momento difícil, tres años de este fic que concluyen hoy. Comencé en agosto de 2018 y concluyo en agosto de 2021; cuántas cosas no han pasado en este tiempo, nunca creería que se cruzaría con un evento de proporciones guau como una pandemia.

En fin, les comparto un poco de lo que sucedió con la historia. La mitad de este fic llegó cuando Hans le dice a Elsa que no debió tratar de matarla, en París. La historia fue planeada en dos partes, y podemos decir que ahí se habría cortado la primera, pero las dejé juntas para que fluyera mejor. Todo ha alcanzado al menos 800 páginas, más de 250 mil palabras, resultado de análisis de personajes y situaciones que podrían ocurrir a partir de las circunstancias en que se vieron envueltos; no soy la creadora de Frozen, así que solo suposiciones de mi entretenimiento y amor por el Helsa XD.

Por otra parte, la desaparición de sus criaturas mágicas tuvo que pasar para que Elsa pudiera cerrar un ciclo con Arendelle. De otro modo, tendría excusas para permanecer ahí, donde no se sentía a gusto (la entiendo, con esos 13 primeros años y los que vinieron deespués). Por ello les tiene en el regalo de Hans (del dibujo), y se volvieron libres como lo consiguió Elsa, ahora sí diferente a como lo vi con Frozen 1. También de Anna, ahí estoy de acuerdo con Disney en que no van tan juntas por el pasado que tuvieron, y que a fin de cuentas no siempre se vive uña y mugre con los hermanos cuando has formado tu propia familia.

Del epílogo; soy más de finales abiertos, pero les di un "cierre" más definido aquí. Aproveché para dejar en claro que Elsa y Hans han aprendido de sus errores y tienen una mejor relación, como una familia unida y feliz, incluso si hay cosillas que pasa en toda relación. ¡Triunfó el Helsa! Me pareció que esto era lo mejor que podía suceder, de tantas cosas que podría contar, dejándoles a la imaginación (lo sé, no puedo dejar ir del todo un final abierto ja,ja).

Como curiosidad, me imagino esto al futuro:

-Kaysa se dedica a la ciencia biológica y se enamora de Charlie, el que lucha por sus sentimientos hacia ella porque es menor por diez años y la hija del hombre que le sacó de las calles, a quien veía en ocasiones desde que él era joven. También no supera traumas de su niñez y ella es tan vivaz que no puede amargarle con esa historia, aunque ella sea igual de liberal que su madre adoptiva, Violet, y todas sus tías (las otras viudas). Terminan juntos.

-Hamish es escultor que, lejos de casa, se enferma y conoce a una enfermera, de la cual se enamora. Para poder seguir viéndola, la recomienda para que trabaje para su mejor amigo, hijo de Joseph, quien quedó viudo por un accidente de coche, del cual su hija resultó herida y necesita cuidado en casa de una profesional, sabe que la anterior se había ido. (Por un segundo se me pasó que la enfermedad fuese la influenza de 1918.)

Eso sí, son libres de imaginarse lo que quieran.

Y bueno, quiero agradecer de aquí al infinito y más allá por haber leído, agregado, seguido y/o comentado esta historia. Hay tantas personas que se interesaron en Más que blanco que me asombra mucho y me complace de veras, es muy lindo cuando lo que haces obtiene el aprecio de la gente. Desde muchas partes recibí una gran respuesta y no alcanzan las palabras para decir todo lo que me gustaría y cómo me siento por ustedes.

Espero de aquí al futuro tenerles conmigo para fics Helsa que tengo planeados. Mi idea es concluirlos o tenerlos a la mitad antes de publicarlos, así que no estoy segura que me vean en poco tiempo con algo nuevo, porque todavía tengo que acabar de escribir "Mágico destino". Pero sepan que 3 de mis fics no OS, están previstos, ojalá tenga vida para poder hacerlo. No les voy a adelantar de qué van, para que tengan la sorpresa, solo tengan la seguridad que son postFrozen2 :). Ahora bien, siempre estoy abierta a sugerencias de historias cortas para mi fic "Helsa y prompts", por si quieren algo en especial que no sea muy largo.

Pues me voy. Les deseo éxito y salud, cuídense mucho. Ojalá que hayan disfrutado y a quien guste le invito a dejarme mensajitos (los que sean guest, trataré de darles respuesta por aquí los 30 del mes).

Besos y abrazos, Karo


Gracias por sus reviews / Thank you for your review

Yuecita: Muy feliz de que te gustara. Te agradezco mucho que me dedicaras reviews y me pone muy contenta que te dejara feliz el fic, ojalá pueda encontrarte en otros y que también te agraden. Cuídate mucho.

Lucia: Hola, bella. Yo estoy fascinada con que te gustara y que valiera la pena la espera, una semana es una semana, luego se hacen eternas cuando queremos actualización. Sí, finalmente Elsa se sinceró sobre su noche de bodas, y te puedo asegurar que su segunda noche de bodas fue mucho mejor que la primera, cambiándole ideas y todo, qué bueno que comenzaran de nuevo con una ceremonia íntima. Me alegra que disfrutaras los detalles que puse y te caigan fenomenales. / Gracias por leer y comentarme, estoy feliz de haberte ayudado un poco en tus momentos difíciles y deseo que tu vida vaya muy bien.

Guest1: I'm so so so happy you liked last chapter with everything that happened, there were things needed for them and you enjoy the good ones. Thank you for reviewing, though languages are different, but I'm glad you can be here.

Guest2: Sí, se fueron las barreras que faltaban quitar y se disfrutaron al máximo, con el Helsa al mil. Je,je, su reencuentro me imaginé un comienzo con la música dramática que pusieron en la pelí de Orgullo y prejuicio cuando Lizzy vuelve a casa rápido, ojalá la hayas visto y ubiques qué soundtrack ja,ja, ero sí fue intenso. Me alegra que te gustara el capítulo y mi historia, gracias por estar acompañándome con tus comentarios y ojalá más adelante haya fics míos que puedas disfrutar como este.

Guest3: Ay, a veces se me sale lo mala, pero todo con fines de entretenimiento, para que las personas se queden atentas al fic ja,ja,ja. Skygge y Hans iban a poder disfrutar de su familia, ¿cómo no? Al final todos quedaron felices. Me alegra que disfrutaras la última escena con la perspectiva de Elsa, donde demuestra su amor y cambia el momento inicial cuando fue Hansy el que la lideraba. Y sí, es tan lindo que duerman juntitos, así debe ser :3 . Gracias por leerme y comentar, ojalá que pudieras quedar contenta con el epílogo, y deseo poder encontrarte en otra historia mía.

Guest4: Thank you so much, I'm really happy that you loved last chapter. You made me blush with your words, you're great. I hope you can enjoy other fics of mine :)

Minsa: ¡Hola! No sé si has estado como guest, pero mucho gusto. Me alegra que disfrutaras el fic y espero poder tenerte en futuras historias, porque sí planeo más Helsa, sin fecha, pero habrá.


Reviews del epílogo:

Yuecita: Yo también extrañaré las actualizaciones de domingos, aunque ahora he estado bastante ocupada y ni lo he notado, todavía no paso por mi abstinencia ja,ja. Gracias a ti por leer y me pone a la mar de contenta que disfrutaras mi historia y estuvieras al pendiente de ella hasta el final. Ojalá nos podamos encontrar en otra parte :D.

Guest1: Yeah, leaving Arendelle wasn't easy, but NY gave them a different life and they settled there with good moments for their family. Enjoying their lives was the main purpose and they do it quite nice :D . Ha,ha, the cat had to be in the picture of Hans' welcoming, he won its place, even if his adoptive father (sometimes) acts as if he were a bothersome. Anna will allways be someone important for Elsa, so she had to be in the epilogue, though just by mention he,he. / Thanks to you for your words and for being with me in this plot, I hope you can be there for future ones :).

Lucía: Muchas gracias, que a todos nos vaya bien, la racha se expanda hasta la disolución de la pandemia, ya hace falta. / Pues bien, sí, acabó la historia, pero todavía no me voy :D, he estado ocupada como para tener tiempo de escribir y darme cuenta que no actualizo domingos, mas ya recuperaré mis tiempos je,je. Y, es cierto cómo pones lo de Charlie, finalmente sí le robará algo a Hans y vaya que eso no se lo esperaría, pobre... aunque al menos será alguien que sepa cómo es y la lucha que tuvo, el destino (¡YO! XD) los puso en el camino del otro por una razón. En cuanto a Hamish, un artista y una enfermera es una combinación interesante, pero le funcionará, qué exploraciones se harán esos de oficios manuales. / Me alegra que disfrutaras todo y ojalá también lo hagas con lo que se venga.

Guest2: Sí, salió la caja de música en un escenario bonito y no el de mis engaños ja,ja, al menos la disfrutan en un entorno de felicidad. / Me pone muy feliz que te encante que Elsa realice sus sueños, nuestra niña se merece eso y más, es mi idea de siempre con Frozen, tuvo años feos y ya era hora de su felicidad. Y su ejemplo servirá para sus hijos, que tendrán sus propias historias de amor, las cuales me alegra te gustase pensar :3 . Gracias por leerme, yo con gusto les comparto mis fics, en la espera que a alguien las disfrute también.

Guest3: Eres una linda persona, gracias. Me alegra mucho que la pasaras bien con el epílogo y quedaras contenta con el resultado de mis esfuerzos, más que nada porque los Helsa finalmente obtuvieron su felicidad... bueno, no solo ellos, todos. Sí, es de lo mejor que Hans se lleve bien con uno de los doce, se merece un pequeño vínculo con su pasado, el más sano de todos, y respecto a tu pregunta, son de las cosas que queda a imaginarse, pero sí, con el tiempo las cosas se enmendaron entre ambos y por eso le permite que tenga contacto con sus hijos, lo más preciado de Hansy. Hablando de eso, ja,ja,ja, sí, Charlie terminaría con la hija, pero al menos lo vio convertirse en un hombre que respete a su adorada Kaysa. Hamish, por su parte, heredó la sensibilidad artística de su madre, lo que le hará un amor. Me encanta que las ideas te gusten. En fin, cuídate y espero te manifiestes en otra de mis historias.