Sakura se acercaba despacio hacia donde estaba Sasuke, lugar dónde yacía una joven de cabello rojo en un charco de sangre. El plan de Sakura era simple, lo difícil era llevarlo a cabo. Sasuke no era alguien fácil y lo sabía perfecto, pero creía que si ella lograba matarlo liberaría Naruto de esa estupida promesa que lo estaba destruyendo poco a poco.
"para demostrar tu lealtad hacia mi, matala, a mi ya no me sirve", esas habían sido sus palabras, debía acabar con la vida de esa chica.
No podía hacerle daño, no tenía nada que ver asi que pensó por un instante cómo salir de esta situación sin ser evidente.
Tenia dos opciones, uno: podía fingir que la golpeaba, aunque dudaba de cómo se fuera a ver desde otro angulo, o la segunda era hacerle una herida en algún punto no letal, para que tenga tiempo de apuñalar a Sasuke. Se decidió por esa opción pero antes de que pueda ponerla en acción un desagradable olor llegó hasta ella, un olor cómo a carne quemada la invadió. Su vista se torno blanca y brillante, y un dolor en su pecho la obligó a caer de rodillas al piso.
—¿Qué esta pasando? —No podía ver, literalmente estaba en la nada, estaba en una especie de caja blanca como la nieve, y amplia hasta el punto de no saber donde termina.
Su dolor poco a poco comenzó a decrecer, y el olor a carne que casi la hacía vomitar se desvaneció en un instante.
Sin embargo, así cómo esas horribles sensaciones se fueron la luz comenzó a apagarse ante sus ojos, y quedó en una oscuridad total.
Intentó moverse pero era imposible, estaba aterrada y confundida. —¿Sasuke-kun? —Con las palabras atorandose a mitad de su garganta grito tanto cómo pudo. En el lugar había eco, resonó su voz en todo ese horrible lugar y sus lágrimas caían sin parar. Notó que en sus rodillas, qué habian estado en el piso todo este tiempo se comenzó a formar un charco de agua.
Respiró hondo y decidió pararse, seguro estaba secuestrada y solamente necesitaba ubicarse, quizás era una cueva.
Caminó sin detenerse por lo que se sintieron cómo horas, pero no habia nada, y algo que le causaba mala espina era que no se sentía cansada, haabrá caminado al rededor de tres horas completas y se sentía perfecta.
Se sentó en ese lugar nuevamente y volvió a llorar, esta vez de frustración, no sabia donde estaba ni que pasaba. Sin darse cuenta se quedó dormida hasta que una gota de agua golpeó su frente.
El agua en su frente la obligó a despertar sobresaltada, no sabía dónde estaba, ni cuánto tiempo había pasado, Incluso llegó a pensar en la posibilidad de que haya muerto, ¿pero cómo? Por más que intentaba, no lograba recordar que sucedió antes de aparecer en este lugar. Su último recuerdo es ella de rodillas sobre un charco de agua. Una sensación de miedo y tristeza la invadía y la incertidumbre de no saber lo que ocurría la hacía enloquecer. Las pequeñas gotas de agua se detuvieron, miró hacia arriba pero no veía nada, así que optó por caminar nuevamente.
En el silencio de la nada en la que se encontraba no le quedaba otra opción que hablar con ella misma y algo comenzó a pasarse por su mente, ¿Quién era? ¿Qué estaba pasando? Es decir, sabe que su nombre es Sakura, ¿Pero qué más?
Comenzó a gritar, lo hizo hasta que se quedó sin voz, no gritaba nada en específico sólo necesitaba descargar su ira y frustración, estaba sola y a la deriva en un lugar completamente desconocido, oscuro, frío y sin luz. ¿Cómo llegó ahí? ¿Estará muerta? ¿Secuestrada? Todo le daba vueltas, y de tanto gritar tuvo ganas de vomitar. Siguió caminando hasta que encontró un árbol, y algo de luz.
Era una especie de bosque, seguía oscuro pero al menos podía visualizar un poco más a su alrededor. Vio algo de pasto y se sentó ahi para poder apoyar su cabeza en el árbol. Miró "al cielo" y se preguntó una y mil veces que ocurria, no lo entendía y comenzaba a preocuparse. Cuanto más pensaba, más le dolía la cabeza, y más confuso se volvía todo. Lo poco que pudo sacar en blanco era que se llama Sakura, vive en Konoha, no estaba muy segura de eso. Y también que tenía un novio, ¿o dos? O tal vez ninguno, no podía asegurar nada... Tenia pequeños recuerdon de declararse con chicos, cada uno muy diferente al otro, pero no estaba segura.
