Hola, hola aquí reportándome para decirles que ya está otro capítulo YUJU, bueno antes que nada quiero decirles ¡GRACIAS! Sin ustedes no habría llegado más lejos… ahora lamento no subir en un día preciso ni agradecérselos personalmente, eh tenido muchas cosas por hacer pero gracias a la autonomía de mi UNAM saldré de vacaciones pronto, y podré subirlo más seguido. De verdad GRACIAS… sin más que decir al fic
HALO NO ME PERTENECE, ES PROPIEDAD DE MICROSOFT Y 343 INDUSTRIES, Y HALO REACH DE BUNGIE… SOLO LOS TOME PRESTADOS PARA ESTA AVENTURA
Capítulo 8: Vadam, vida nueva
Había pasado unos cuantos días y la relación entre Yunza y seis parecía que mejoraba, seis le empezaba a tener confianza a Yunza y viceversa, al principio los guardias Grunts desconfiaban en seis y le apuntaban con sus armas, pero Yunza era quien los calmaba. Seis veía como aquella fémina era amable con todos en su recinto, cosa contraria con los machos, ella había visto como algunos Elites en batalla se comportaban con sus milicias, y quedaba atónita al comparar a Yunza con los monstruos con los que ella combatía, aun cuando fueran de la misma especie podía notar la gran diferencia que había.
Una mañana, como todas Yunza entro para llevar a seis al comedor tenía planeado enseñarle a seis un poco sobre la historia local, pero al entrar su mirada como ella quedo congelada, frente a ella esta una seis muy diferente a la que había visto en los últimos días.
-buenos días- dijo seis mientras quitaba la última pieza de su armadura, Yunza no podía creer lo que veía seis se había quitado la armadura, lo único que tenía era una malla nagra, que hacía ver la figura femenina y definida de seis.
Al notar que Yunza no respondía, seis se acercó a ella, parándose frente a ella, no dijo ni una sola palabra al principio.
-pensé que, tal vez no me verían como un peligro si yo, bueno me quitaba la armadura-
Yunza no decía ni una sola palabra tal vez ella tenía razón, y ahora que la veía lucía un poco más bajita sin ella, aunque para Yunza, seis jamás presento una amenaza, ahora sin la pesada armadura se veía aún más "inocente" e "indefensa". Por un momento Yunza sonrió al ver lo que seis había hecho, realmente sintió que todo podría mejorar entre ella y seis, siempre quiso saber que había debajo de esa armadura y lo que vio no tenía precio, realmente estaba satisfecha en que seis empezara a confiar más en ella.
-¿así que ese es tu verdadero yo?-
-¿mi verdadero yo?- seis quedo un momento analizando la pregunta, cuando vio a Yunza reírse un poco
-así que esta eres tú, sin armadura, sin algo pesado que te cubra, esta es TU VERDADERA SILUETA, TU VERDADERO TU- dijo aquella mujer, quien invitaba a seis a salir y tomar el desayuno, y valla sorpresa que seis daba, todos la veían atónitos en cuanto entraron al comedor las dos jóvenes se quedaron sin habla al ver a seis sin la armadura.
-buenos días Yunza señora nuestra-
-buenos días jóvenes-
Seis notaba como las miradas de aquellas jóvenes se posaban sobre ella y para ser honestos, seis emitía un desagradable aroma, producto de la combinación del sudor y de aquella comida que se le había derramado.
En cuanto terminaron seis, pidió a Yunza agua para hacia su cuerpo, la cual Yunza rio ante la idea de que seis se bañaría en su recamara, mando a un grunt que la llevara a donde seis podía bañarse.
Al llegar seis quedo impresionada por el lugar, el cuarto era algo grande, el piso parecía ser de mármol blanco, en medio había una especie de pileta casi ovalada de unos dos medros y medio de largo, la cual llegaba al fondo de una de las paredes, noto además que era algo profunda y desnivelada.
Estaba a punto de quitarse la ropa cuando noto que un grunt entro y apretó unos cuantos botones de la cual de la parte de arriba caía agua, después de ver que aquella pileta estaba llena se retiró. Cuando al fin seis quedo sola, poco a poco empezó a quitarse la ropa, la dejo a un lado y se metió al agua, poco a poco ella fue quitando el exceso de mugre que tenía en su cuerpo, el agua había quedado turbia, pero eso no le importo a seis, realmente necesitaba eso, vio que la puerta se abrió y era Yunza quien al verla hizo que seis tuviera vergüenza de que la vieran desnuda, un gran sonrojo fue lo que había provocado la presencia de aquella fémina.
Yunza se acercó al mismo punto que el grunt había llegado, volviendo a oprimir varios botones incomprensibles para seis, de pronto el agua comenzó a descender la cual aterro de cierta forma a seis, en un movimiento rápido seis llevo sus brazos a cubrir sus pechos, estaba desnuda ante aquella mujer Sangheili quien vio divertida la escena, seis moría de vergüenza ahora más que nunca deseaba estar sola, Yunza noto el sonrojo de seis, quedo fascina con aquella forma de expresar la vergüenza, se acercó a seis poniendo en el piso algunas cosas extrañas que venían en diferentes contenedores, lo que parecía ser jabón líquido y sales de baño.
-veo que son aseados- dijo seis mientras poco a poco su sonrojo iba desapareciendo
Yunza solo sonrió y volvió a poner el agua para que ella terminara de bañarse, noto la malla protectora de seis en el suelo, la tomo y vio que junto a esta estaban dos extrañas prendas las cuales ella tomo con delicadeza
-¿Qué es esto?-
La mirada de seis se concentró en lo que aquella mujer había tomado, mientras ella estuviera ahí la vergüenza no le bajaría a la pobre de seis
-eso es… aaaammm es ropa interior-
Yunza noto aquellas prendas y las estiro para verlas mejor, realmente seis se sentía como el conejo de prueba estando en esa casa, no recordaba la vez en que se sentía así, ni siquiera sintió tanta vergüenza ni cuando se confundió y entro a los baños de hombres cuando estuvo con el equipo noble en donde por poco y la vieron semidesnuda, ni cuando ese mismo rato vio por error a Carter como dios lo trajo al mundo…
Realmente se sentía extraña en esas situaciones, Yunza se retiró llevándose con ella la ropa de seis, al verse sola empezó a darse un baño bien en forma, aunque jamás se había tardado mucho tiempo en una ducha, ella realmente necesita relajarse un poco, el aroma de aquel jabón era realmente agradable para el olfato de seis, se sentía más limpia, incluso más sana.
Yunza volvió a entrar, lo cual seis sumergió la cabeza dejando expuesta únicamente la parte de la nariz y los ojos, afortunadamente la espuma del jabón le era un gran aliado para ocultar su cuerpo, pero eso no duro mucho ya que de nuevo volvió a hacer que el agua disminuyera, esta vez seis se sentía molesta e incómoda, pronto noto que una gruesa línea de agua caía sobre su cabeza comprendió que ahora era para quitar el exceso de jabón que aún tenía en el cuerpo, en cuanto termino, Yunza le tendió un gran pedazo de tela casi cuadrada a seis para que se secara, no era exactamente una toalla terrícola, pero funcionaba igual, seis se cubrió con ella, pensando que tal vez eso sería su única ropa
-eh mandado a lavar tu ropa, y hacer más "ropa interior" para ti-
-gracias Yunza, esperare a que seque mi ropa para poder vestirme…-
Yunza sonrió y una pequeña carcajada salió, haciendo que seis se sintiera confundida
-¿sucede algo?-
-mi querida joven, tu no vas a vestirte con eso- rio un poco más fuerte –te eh dejado ropa en tu habitación-
-¿enserio?-
-sí, ve a tu cuarto y en cuanto te vistas te esperare en la biblioteca-
Seis salió de prisa del baño, hacia su habitación y vio que Yunza le había dejado un vestido maso menos de su talla, ella se lo puso, aunque se sentía incomoda al no tener ropa íntima puesta, pero debía decir que el vestido era hermoso, de la parte de las mangas le llegaban hasta el codo, su corte en el pecho era de tipo cuadrado que cubría perfectamente la parte del pecho, un gran alivio para seis, largo casi arrastrando al suelo, era de color lila con pequeños detalles en negro, de una tela gruesa la cual también era una gran ventaja para seis, se vio al espejo, realmente ese vestido la hacía ver hermosa, su piel por fin tenía su tono natural, y su cabello castaño la hacían lucir una mujer estética e "inocente", con sus manos comenzó acomodar su cabello, realmente ella no se reconocía a sí misma en el espejo. Recordó que Yunza la esperaba en la biblioteca, y salió casi corriendo hacia el lugar.
Algunos grunts al verla pasar comenzaron a reírse puesto a que nunca habían visto a alguien correr con un vestido puesto y menos si seis agarraba la falda para no pisarla, al llegar subió las escaleras lo mas rápido posible lo que casi provoca que seis cayera.
-lamento el retraso- dijo seis casi jadeando, Yunza junto a sus dos acompañantes, veían a seis estupefactas no podían creer que aquella humana que se veía totalmente feroz y peligrosa hoy se veía menos aterradora, para las jóvenes aun parecía un peligro, pero para Yunza se había convencido en ese mismo rato que seis era más inocente, que no trataría de hacerles daño
-seis, te ves…- hizo una pausa –muy hermosa, al parecer te queda muy bien ese vestido- dijo ella mientras se acercaba a verla mejor
Entro a la biblioteca y comenzaron la lección, ella seguía mostrándole un poco más de la cultura.
Había llegado la noche y seis se encontraba en su habitación limpiando su armadura y poniéndola en aquel closet, tal vez no la necesitaría en un tiempo, pero eso no quería decir que ella tenía que bajar la guardia. Pero por el momento no la necesitaba, al llegar al símbolo de su traje una inmensa melancolía se apodero de su cuerpo -noble- fue todo lo que dijo mientras una pequeña lagrima se escapó de su ojo derecho, con una mano limpio la traicionera lagrima y termino de limpiar su traje por dentro y por fuera, lo guardo y se acostó a dormir en aquella cama, realmente era más cómodo dormir con aquella prenda que seguir usando su armadura, pronto el sueño comenzó a ganarle se sentía muy agotada.
Fragmentos de varias cosas es lo que ella soñaba realmente no tenía un sueño fijo todo en era al azar, algunas cosas eran felices otras triste pero el hecho de seguir pensando en Noble la hacía sentir que todos sus sentimientos estaban a flor de piel, en especial la tristeza. Algunas lágrimas se escapaban entre sus sueños, realmente se sentían como golpes helados, pero tan pronto amanecía estos se fueron calmando.
A la mañana siguiente, seis despertó por los rayos de luz que se filtraban en la habitación notando que alguien estaba enfrente por la parte del closet, no notaba quien era por sus ojos entrecerrados, le costó un poco abrirlos y ver quien era.
-veo que limpiaste y guardaste tu armadura- sabia a quien pertenecía esa voz
-buenos días Yunza-
-te eh traído suficiente ropa, a la hora que quieras el baño está disponible- dijo aquella mujer mientras terminaba de colocar algunas prendas –fue difícil, pero mande hacer tus ropas interiores-
Seis se sintió un poco extraña al saber que alguien más había visto su ropa interior, realmente era el "bicho raro" de todo Sanghelios. No sabía cómo sentirse al estar entre aquella civilización, pronto recordó que la única en que confiar era Yunza, y ahora que lo analizaba ella era como su cuidadora, seis sonrió un momento, pero la duda se hizo presente ¿y si solo la quería para que fuera su mascota? Negó con la cabeza y se dispuso a salir tomo el primer vestido casi igual que el anterior, excepto por el color era amarillo claro con detalles en naranja, tomo de nuevo lo que había usado de toalla, se fue al baño, donde un grunt la esperaba para ponerle el agua, esta vez seis observo más detalladamente cuales eran los botones para poder accionarlos ella sola. En cuanto el grunt se salió, se dio un baño rápido, se alisto lo más que pudo en el baño, y salió a dejar su ropa a su habitación, salió corriendo hacia el comedor pero noto que estaba vacío, escucho voces y se acercó al lugar, camino hacia la puerta que estaba enfrente y descubrió que llevaba a un pasillo ancho, camino unos cuantos metros y noto que Yunza hablaba con otros dos Sangheilis machos, se escondió en uno de los muros que sobresalían de la pared, noto que sus armaduras de Elites eran diferentes a las que había visto, pensándolo bien ni siquiera las había visto antes, deseaba saber que platicaban aquellos 3 cuando sintió la presencia de alguien, un grito suprimido fue todo lo que seis alcanzo a hacer
-¿Qué haces aquí?- pregunto en voz baja la más joven de las acompañantes –tendremos muchos problemas si te descubren-
-espera ¿puedes hablar mi lenguaje?-
-sí, te comprendo perfectamente, bueno no del todo pero, algo-
-¿y Yunza lo sabe?-
-no trates de cambiarme el tema, vamos regresemos al comedor antes de que esos dos te vean y metas en problemas a todo el Kaidon Vadam-
-espera que es un ¿Kaidon?-
-te lo explicare cuando regresemos a un lugar seguro-
Al llegar al comedor la más joven se aseguró de que no hubiera nadie para suerte de seis y de ella no estaba nadie, suspiro aliviada y se sentó con seis en una parte cerca de la puerta que conducía a su habitación
-veras en Sanghelios el Kaidon es quien contrala el estado, se puede decir que es el líder del clan o cuidad, pueblo o inclusive territorio, Yunza es parte del Kaidon, pero en eso no quiero entrometerme ella te lo dirá después-
-ya veo- dijo seis,- ¿Quién eran esos dos?-
-no lo sé, pero no vuelvas a hacer eso, te quedo claro-
Seis asintió con la cabeza ambas se quedaron calladas sin verse ni una a la otra, realmente seis se sentía un poco incomoda al estar tan cerca de alguien que no fuera Yunza, de pronto la otra apareció y su mirada estaba un poco más alegre
-¿Quiénes están con yunza?-
-por fin nuestros problemas se han arreglado… ¿Por qué la "cosa" esta tan cerca de ti?-
-por nada en especial, Yunza me la ha encargado-
-pues eso está a punto de cambiar, hoy en la mañana, dos naves tipo corbeta han aterrizado en el lugar, y se cree que en ellas viaja el que tanto ha esperado-
-¿te refiera a…?-
-así es, en unos instantes Yunza va ir a buscarlo, yo la acompañare, y más te vale que no te encariñes con eso (señalando a seis) hoy se acaban nuestros problemas- dijo mientras iba a la dirección donde estaba Yunza hablando con esos 2 Elites
-¿Qué dijo?-
-tenemos muchos problemas, han vuelto a casa valientes guerreros, pero quizás entre ellos venga alguien que no deseo que te encuentres-
-¿a quién?-
-Yunza espera con fervor y fe que entre esos venga su hijo-
-¿hijo?- seis no podía creer que había escuchado, era obvio que Yunza no era una simple Sangheili, era una aristócrata, había estado viviendo con una líder de estado, le había confiado la historia de su pueblo y de su planeta, realmente esa mujer cuidaba demasiado bien de ella, seis realmente le costaba asimilar todo esa información, pero el temor invadió el cuerpo de seis, ¿y si ese "hijo" era alguien poderoso? ¿Y si entre ellos venia? Maldita sea su suerte se estaba esfumando otra vez
-oye, creo que mejor vamos a tu habitación y me quedo un rato contigo, les pediré a Pope y Yoyo que nos manden el desayuno a tu cuarto- seis no podía asimilar ahora, al parecer no era la única que se preocupaba por su bienestar, aquella Sangheili en lugar de parecerse a Yunza se parecía en cierta forma a Lendel, sonrió al recordarlo, ¿Qué será de el en el espacio?
Pronto la joven se llevó a seis hasta la habitación y ambas entraron, ninguna volvió a decir una palabra hasta que los dos Grunts llevaban la comida para ambas, seis noto que esta vez no era fruta sino una como masa casi liquida parecida a la avena terrícola, pronto el aroma dulce hizo que seis quisiera degustar el platillo, tenía un solo cubierto parecido a un cucharon la cual seis comió mejor esta vez
-valla que delicioso-
-lo sé, a mí también me encanta el Glosan-
Seis no podía creer que había entablado una pequeña conversación con una de ellas
-así que ¿ustedes son las acompañantes de Yunza?-
-sí, le debemos más que la vida- contesto la más joven
-¿la vida?-
-sí, somos de familias muy pobres y bueno, Yunza nos eligió para que nuestras familias pagaran sus deudas con la sociedad Sangheili, al ser protegidos por un Kaidon nuestras familias son productivas para mantener al pueblo y no ser, como te lo explico, una escoria-
-valla sistema-
-¿Cómo es el de tu hogar?-
-¿a qué te refieres?-
-como sobreviven los humanos, ¿Cómo es su sociedad?-
-casi lo mismo, somos más una colonia de obreros, campesinos, reproductores y guerreros-
-casi como la nuestra, soy Kamala-
-y yo, seis-
-creí que seis era un numero- dijo aquella fémina mientras una risita salió de sus mandíbulas
-es curioso, pero alguien más ya me dijo eso-
La mañana paso, seis y Kamala platicaban sobre cosas que tenían en común, ella le preguntaba lo mismo que Yunza, pero seis le respondía con menos detalles que a Yunza (ya que ella era más curiosa) pronto la tarde se asomaba y no había señales de la matriarca ni de la otra, pero eso estaba bien para ambas, realmente no deseaban que su supuesto hijo llegara.
Yunza había llegado con la decepción en su rostro, entre ellos no estaba su hijo, hacía tiempo que no sabía de él, las dudas no tardaron en salir, pero en eso recordó a seis, fue corriendo al comedor y noto que no había nadie, subió a la biblioteca y vio que estaba vacía, solo quedaba un lugar donde buscar, corrió y abrió la puerta lo más rápido que pudo y noto que seis y Kamala estaban charlando. Al verla Kamala se estremeció sabía que estaba en problemas, pero no sabía el grado
-Yunza, señora ¿Qué tal le ha ido?-
-Kamala ¿qué haces con seis?-
-me estaba acompañando lo lamento, ella no tiene la culpa- al ver como estaban ambas mujeres seis se echó la culpa, no quería que alguien saliera dañado, realmente odiaría si otro Sangheili se metería en problemas por su culpa.
-gracias Kamala, pensé que le habría paso algo malo-
-espere mi señora que paso, ¿encontró a su hijo?-
-¿Cómo sabes que buscaba a mi hijo?-
-Kasai me lo dijo-
-no, me ilusione tanto, bueno vengan a cenar supongo que solo desayunaron- lo decía al ver los dos platos en el suelo
Ambas salieron atrás de Yunza
-¿Qué te dijo?- pregunto seis casi susurrando
-te has salvado, no vino con ellos-
La idea de que Yunza tenía un hijo a seis le sorprendió, pero la duda de quién era, para seis era algo que la preocupaba, y para que aquella fémina se asustara de su presencia significa que era un Elite poderoso no solo para el estado sino que también para las fuerzas armadas era algo que a seis le aterraba, sabía que debía estar preparada para lo que venía, y quizás sea a eso de lo que en sus sueños le advertía.
En una nave pequeña
-Señor estamos a unos cuantos kilómetros de Sanghelios- decía un elite de armadura blanca a uno de armadura amarilla que estaba sentado en la parte centro de la nave, el no quitaba la vista seria de la parte de enfrente en sus pensamientos solo se presentaba la manera de como erradicaría el problema
-"solo espera a que llegue a Sanghelios y yo mismo comenzare tu caza escoria"-
Continuara…
Otro capítulo llega a su fin y debo agradecer que tengan la molestia de seguir leyendo mi historia… la verdad festejo cada comentario que me envían…. Los quiero muchísimo y espero responder cada duda y cada petición en la semana hay los adoro :3 y lamento que sea de nuevo relleno… pero ya pronto veremos acción los leo luego…
Por cierto lamento que sea corto
