Hola, Hola mis queridos lectores aquí Dunk para darles los avisos, bueno, bueno, y el siguiente capítulo también, pero antes de comenzar quisiera decirles que "habemus Lemon", pero me temo que ese está escrito aparte, tendrán que pasar a mi perfil para poderlo leer, lo siento pero vi que no a todos le agrado la idea de que lo escribiera así que lo escribí aparte… lo se algunos van a matarme…
Capítulo 15: El juego comienza
Había pasado más de un mes desde que el equipo omega había salido de Reach. Escoltaban refugiados y sobrevivientes a la Tierra, donde serían enviados a nuevos destinos.
El comandante Zero seguía observando detenidamente el casco de Seis, algunos recuerdos estaban presentes, realmente extrañaría mucho a su amiga.
-Comandante- dijo una voz masculina, haciendo que Zero volteara a verlo
- ¿Qué ocurre, Mark?
-Lo necesitamos en la cabina de operaciones.
-Estaré ahí en un segundo.
El spartan salió de aquella sala, dejando solo al comandante.
- ¿Te hizo caso? - pregunto Ágata a su compañero quien negó con la cabeza
-Sólo me dijo que vendría.
Ágata entro para ver al comandante. Desde que habían encontrado ese casco, él no había sido el mismo, se encontraba distraído y eso le preocupaba no solo al equipo, sino que también les preocupaba a los mandos de la UNSC y de ONI.
-Señor, lo necesitamos con urgencia… sé que es difícil saber que alguien muy querido, y tal vez cercano a usted, ha…
-Es difícil para mí aceptar que ella ya no vive.
-Yo diría que más bien esta fuera de combate…
-Hubiera deseado que ella tuviera una muerte digna en lugar de morir a manos del asqueroso covenan...
Ágata se acercó a Zero y apoyó su mano derecha en el hombro del comandante para tranquilizarlo un poco. La rabia de Zero poco disminuía
-Sé que no es fácil para usted señor, pero trate de no perder los estribos
En ese instante las alarmas comenzaron a sonar. Zero y Ágata salieron a toda prisa a ver qué sucedía. En el camino se encontraron con el resto del equipo Omega
-Mark, Amelia, informe.
-Señor- contesto la spartan -una nave de tipo fragata se dirige a nuestra posición.
-Joder, todos a sus posiciones. Ágata, tú y Mark lleven a los civiles a las a las zonas B, F y G, bloqueen los accesos Amelia, tú encárgate de las armas externas. Weber y Richard, conmigo. Vamos a darles duro.
Todos comenzaron a moverse, los tres spartans iban rumbo al centro de la nave.
-ATENCION A TODO EL PERSONAL DE LA NAVE perpetuum silentium SE LE PIDE QUE TOME PRECUAUCIONES Y COMIENZEN EL PROTOCOLO DE ATAQUE Y DEFENZA. ESTAMOS BAJO ATAQUE. REPITO, A TODO EL PERSONAL, ESTAMOS BAJO ATAQUE- La voz del capitán de la nave se escuchó a través de las bocinas de la misma.
-Comandante- dijo un marine al verlo.
-Informe.
-Tenemos naves de asalto tipo seraph viniendo para acá.
-Amelia, escucha, derriben cuanta nave se acerque.
Amelia había llegado a los controles de las armas de la nave y comenzó a disparar misiles a cuanta nave enemiga se acercaba, pero la fragata también comenzó a atacar
-Señor, nos atacan- dijo un marine al capitán
El capitán sólo vio al marine
-Zero, no creo que Amelia pueda sola, enviaremos naves a atacar- Le dijo el capitán desde el comunicador.
-Señor, le sugiero que no lo haga. Si llegasen a abordar, necesitaremos quien nos ayude a proteger a las personas.
-Comandante, si atacamos ahora tal vez eso no sea posible.
-SEÑOR, NOS ESTAN ABORDANDO- gritó un marine.
-Es hora de actuar. Ricard, Weber, maten a cualquier cabrón que se encuentren en su camino. ¿Cuál es la posición?
-7 metros al este de su posición.
-Andando. Capitán, le sugiero que mande a los marines a su posición- dijo ahora otro marine.
-Weber.
-Estoy en eso, comandante Zero-
Algunos Elites, junto a un grupo de Grunts habían abordado la parte lateral del crucero. Habían enviado a las naves pequeñas como distractor para que ellos pudieran abordarlos por sorpresa. Algunos marines comenzaron a atacarlos, y Zero y Richard habían llegado para prestarles apoyo.
-Richard, no dejes pasar a ninguno de ellos.
-Si, señor.
-Zero- esa era la voz de Amelia a través de su comunicador-,hay algo que no te va gustar.
-Habla de una vez.
-No solo es una fragata… son dos más que nos rodean.
-Carajo…-
-Nos están abordando ahora del lado este.
-Amelia, deja eso y ve al lado este.
-Entendido.
El sonido de disparos se escuchaba por varias partes de la nave, la lucha estaba comenzando en aquel crucero. Zero estaba ocupado, al igual que todo su equipo, en no ceder ante aquel batallón.
-Señor, hay brutes a unos 10 metros de su posición.
-Richard, ocúpate de esta área, iré a acabar con estos cabrones.
-Copiado.
-Amelia, Weber, ¿qué tal su posición?
-Estamos bajo fuego intenso, señor- dijo Amelia.
-Aquí no hay rastro del covenant- dijo Weber
- ¿Ágata, Mark?
-Sin rastro del covenant, señor- respondieron ambos
-Mantengan la posición y no bajen la guardia.
Zero corría a toda velocidad mientras en el camino iba matando a cuanto grunt o jackal encontrase; entonces, a Elites de diferentes armaduras correr hacia él. Reconoció a los menores y mayores, pero había dos que no reconocía. Zero tomó su rifle de asalto y comenzó a disparar.
En la cabina del capitán
-Señor, no paran de abordar refuerzos enemigos.- dijo un marine - ¿Cuál es el plan? -
-Me temo que tendremos que usar algo fuera del protocolo.
-Señor…
El capitán sacó un chip y lo colocó en el panel de control
-HOLA, CAPITAN JEREMIAS.
-Atenas, informe de los daños.
-ESTOY EN ESO… ESTAMOS SUFRIENDO UN DAÑO DEL 30%. A ESTE RITMO, LA NAVE PODRÍA QUEDAR VARADA, O PEOR VOLAR EN PEDASOS.
-Atenas… sugerencias.
-TENEMOS MAS DEL 60% DE ARMAS EXTERIORES. PODRÍAMOS LANZAR SÓLO LA MITAD A LA FRAGATA MÁS CERCANA. ESO AYUDARÍA TAMBIEN A DESHACERNOS DE LA OTRA.
-Capitán, eso podría dañarnos a nosotros también.
-No sin antes avanzar.
-Pero, ¿qué pasará con la que tenemos en frente? – preguntó Weber.
-Atenas.
-PARA ESO NECESITARÉ AL EQUIPO DELTA OMEGA.
Zero seguía atacando a cuanto Elite se le cruzara, no tenía piedad contra ellos, era como si estuviera obteniendo su venganza por lo que había ocurrido con Seis. Parecía que aquello le otorgaba fuerza. Quería acabar con todos; por Reach, por todas las vidas de inocentes que se habían perdido, por Seis…
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Sanghelios: Estado de Vadam
(Actualidad)
Thel observó a Seis detenidamente. Ella en cambio sólo estaba ahí parada, esperando la primera orden del Elite; pero pronto su desesperación llegaría si él no le daba alguna orden. Seis se repetía a sí misma que tenía que ser paciente, pero el hecho de tener al Elite cerca provocaba que su mente fuese incapaz de calmarse.
-Seis, lanza tu mejor golpe- Finalmente, el Elite le había dado una orden.
Ella sólo parpadeo un poco. ¿Lanzar su mejor golpe? No lograba entender el por qué.
-Lánzalo ¿Qué esperas? Te di una orden-Insistió el Elite.
Seis no tuvo opción, así que se abalanzó sobre Thel y lanzó un golpe con su brazo derecho, pero antes que tocara al Elite, éste lo detuvo en seco.
- ¿Ese es tu mejor golpe?
-¡NO!-Bramó Seis, con la sangre hirviendo.
-Pelea entonces-Insistió Thel.
Él comenzó a luchar contra Seis, y ella sólo se limitaba a esquivar los ataques. Thel lanzó un golpe directo al pecho de Seis y al recibirlo, ella dejó escapar un grito de dolor.
-¡DEFIENDETE HUMANA! – Gritó Thel, retador.
Seis se puso en pie de un salto y reanudó su ataque contra Thel. Lanzaba algunas patadas y algunos golpes con los brazos. Veía como aquel Sangheili era hábil. En un descuido, Thel la asió del brazo y la arrojó con fuerza contra el suelo.
-Eres débil-Escupió Thel.
Seis, desde el suelo, miraba con odio al Elite. Y lentamente mientras se puso nuevamente de pie.
-Ven aquí seis-Dijo el Elite.
Ella obedeció, y en ese momento vio que él sacaba algo extraño de un módulo que tenía a su izquierda. Ella, sin bajar la guardia, sólo arqueó una ceja.
-Vamos a comenzar con darle fuerza a tus brazos. Al suelo.-Ordenó el Sangheili.
Seis se cruzó de brazos, con el rostro arrugado en una mueca de inconformidad.
- ¿No fui claro? Al suelo, harás flexiones.
Ella obedeció, parecía que era sencillo. En cuanto estuvo a punto de hacer una, Thel le colocó una especie de rondana circular pesada en su espalda, espalda baja y piernas
-Quiero ver treinta de esas, sin parar.-Ordenó el Elite.
-No parece mucho-Replicó Seis en un acto rebelde.
Thel esbozó una sonrisa.
-Olvidé mencionarte que por cada cinco que completes, aumentará gradualmente el peso y tamaño de las rondanas. veremos cuánto puedes lograr.
Seis lo miró retándolo. No cedería ante los comentarios del Elite; ella le demostraría que no se rendiría y menos aún al comienzo.
Seis empezó a hacer las flexiones, contando cada una en su mente. Y cuando hubo hecho las primeras cinco, tal como le dijo Thel, éste retiró las rondanas y le coloco encima las siguientes piezas, que eran el doble de pesadas que las primeras. Y así continuaron hasta llegar a quince, donde el cuerpo de Seis no soportó el peso; sus brazos y piernas estaban agotados. No logró la siguiente flexión, cuando su cuerpo se desplomó en el suelo. Seis ya no podía más, su cuerpo comenzaba a dolerle. Thel la veía con indiferencia, provocando aún más rabia en la joven humana.
-No me digas que eso es todo lo que tienes. De nuevo.
Thel le quitó el peso extra e hizo que Seis comenzara desde el principio, mientras en otro rincón la madre del Sangheili observaba, acompañada por Kamala y Kasai.
- ¿No cree que es peligroso que la haga fuerte? – preguntó, dudosa como siempre, Kasai.
-No, yo creo que eso les ayudara a confiar el uno del otro-Respondió la matriarca.
-Señora, no sé en qué forma eso ayudará a Seis, pero, ¿no debió haber empezado con menos peso? - dijo Kamala, viendo como la spartan caía una y otra vez.
-Thel sabe lo que hace-Replicó la matriarca.
Así pasaron el resto de la tarde. Seis no podía avanzar ya ni de 10 flexiones. Thel por su lado estaba insatisfecho, no pensó que tan mal estaría la spartan, pero para ser su comienzo esperaba que al menos ella lograra las 30.
Habían acabado desde hace rato el primer calentamiento, Thel había salido al patio, mientras Seis estaba en su cuarto. Se había dejado caer en la cama. Estaba exhausta; todo su cuerpo le dolía; era la primera vez que se sentía cansada por culpa del ejercicio. Realmente ella tenía que mejorar. Se sentía una débil niña. Realmente algo muy malo le había pasado, pero ella iba a mejorar, costara lo que costara.
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A la mañana siguiente, Seis ya estaba en la duela esperando por Thel. Hasta que el Sangheili se hizo presente y causó gran impresión en la humana, pues no tenía puesta su ardura; en su lugar sólo tenía puesta una especie de malla protectora negra.
-Estoy lista- dijo al tenerlo más cerca.
-Espero que hoy mínimo llegues a 20 y pases del calentamiento. Comenzaremos con otra cosa.
¿Calentamiento? Seis no dejaba de pensar que lo del día anterior había sido el calentamiento.
-Thel…,¿a qué te refieres que eso era sólo calentamiento?
-Tienes que calentar a antes de entrar al verdadero trabajo duro.
Seis se quedó estática, eso quería decir que ni siquiera eran ejercicios o entrenamientos, sólo había estando calentando. No había notado que Thel ya estaba en frente con nuevos objetos raros para el entrenamiento.
-Estira lo brazos.
Seis obedeció sin chistar. Thel ponía arneses alrededor de las muñecas y codos de la humana.
- ¿Para qué esto? – dijo ella al observas los gruesos lazos que tenían los arneses.
-Hoy fortalecerás tus músculos. Anda, flexiona tus brazos.
Seis intentó flexionar ambos brazos a la vez, pero notó que había esferas pesadas en el suelo deteniendo los lazos. Era como una especie de levantamiento de pesas que tenía que hacer, pero en lugar de usar una barra metálica, tenía que usar los lazos para levantar las pesadas esferas.
-Lo repetirás por treinta minutos y de ahí de nuevo a las flexiones.
Seis comenzó a sentir como sus brazos poco a poco le cansaban, pero esta vez no dejaría nada inconcluso; no se permitiría volver a sentirse débil; tenía que volver su otro yo; tenía que recuperar a su antiguo ser si quería sobrevivir y salir del planeta.
Thel por su parte veía como las esferas se levantaban del suelo.
-Vaya que será duro entrenarla- se dijo para sí mismo.
Pasando 20 minutos más, Seis dejó las pesas. Tenía empapado el rostro con sudor; tomaba grandes bocanadas de aire. Y tras 10 minutos de descanso, Thel le indicó que se pusiera de nuevo en posición para las flexiones. Sin mediar palabra, la spartan lanzó una mirada retando al Sangheili a proseguir tal como ayer.
Ella comenzó de nuevo a flexionar y de poco en poco empezó a sentir las pesas de nuevo. Su cuerpo comenzó a traicionarla. El peso extra no dejó que Seis avanzara de las 15 flexiones. Ella finalmente tocó el piso.
-Patético…De nuevo humana, y esta vez hazlo bien.
Una enorme ira invadió el cuerpo de la spartan. Esta vez lo lograría.
Sin embargo, volvió a pasar lo mismo una y otra vez: Seis no pasaba de las 15 o 16 flexiones. La paciencia de Thel poco a poco se acababa. Seis por su parte, se torturaba creyendo que era la persona más débil del universo; eso en lugar de darle coraje, sólo provocaba que se sintiera mal consigo misma.
- ¿Por qué no dejas que ella descanse?
Thel volteó a ver a su madre, quien estaba parada en la entrada. Ella observaba cómo entrenaba la joven humana. Le despertaba curiosidad verla entrenar y para ambos eso era incómodo.
-Humana, descansa, nos veremos más al rato.
Thel salió de la duela. Salió frustrado. Sabía que la humana no recuperaría su fuerza de la noche a la mañana, pero era increíble ver a un "demonio" tan débil.
Seis por su parte, estaba hirviendo de rabia. No lograba pasar de 15, por más que ella intentara parecía imposible, ¿Qué estaba pasando con ella? ¿Por qué seguía siendo débil? ¿Acaso era falta de voluntad o de esfuerzo? No, ella ponía esfuerzo, pero quizá le hacía falta más esfuerzo. Y ella pondría mucho más esfuerzo con tal de lograr cumplir su objetivo.
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Habían pasado tres días más, y Seis no parecía mejorar. Eso traía al Sangheili molesto y abstraído; su paciencia parecía no parecía mejorar, parecía que Seis no estaba cooperando con él. Ella en cambio daba lo mejor de sí, pero comenzó a estresarse por que no veía mejoría. Aunque Thel le había puesto nuevas maneras de calentar, algunas todavía fallaban, entre ellas las flexiones: esas eran el verdadero fastidio para Seis, pero por orgullo las hacía. Y esta mañana no sería la excepción. Como los últimos días, Seis llegaba temprano a la duela, a cumplir con el entrenamiento.
-Estoy lista- dijo al ver entrar al Sangheili.
El rostro de Thel no reflejaba emoción alguna; lucía seria esta mañana. Y él ya estaba dudando en continuar, pero tenía que lograr un poco más de mejoría con Seis; realmente no dejaría que los días anteriores fueran un desperdicio de tiempo. Si había alguien que lo quería muerto lo mejor era afrontarlo; sin embargo él prefirió entrenar a una criatura a la que consideraba su enemigo. Aunque regresase a la guerra, no significaría que no mataría a cuanto humano se le cruzara en su camino. No, al contrario, lo haría para conservar su honor. Éste no se vería manchado y menos aún por aquella humana.
-Thel, empecemos- Seis puso sus brazos al frente para que él atara los lazos con las pesas, eso nunca se le hizo complicado.
Por otra parte, Yunza, junto a sus damas de compañía, observaba de nuevo como la humana entrenaba. Ella tenía fe en que Seis lo lograría al fin. Veía la manera en que la humana se había adaptado un poco mejor a los demás aparatos. Una enorme nostalgia llenó a la matriarca, así era como su hijo entrenaba, su pequeño ahora era un gran y poderoso guerrero.
-Mi señora,- dijo Kamala al verla de esa manera - ¿está todo bien? -
Ella sólo asintió con la cabeza, sin apartar la mirada del entrenamiento. Por otro lado, Kasai miraba con repulsión el entrenamiento de Seis; ella realmente estaba en contra de que la humana aún siguiera en aquella casa. Kasai había crecido con la idea de que los humanos no eran más que una amenaza. El hecho de que Seis se volviera fuerte hacía que los temores crecieran; realmente no quería que la spartan en algún momento acabara con sus vidas. Kasai estaría dispuesta a todo para que el demonio ya no siguiera viviendo en aquella casa.
Después de un rato, por fin era tiempo de las flexiones, y Seis estaba lista para hacerlo; hoy no se daría por vencida; ella estaba dispuesta a dar lo mejor y más de ella.
-Estoy lista- se dijo mentalmente.
Se puso en posición y comenzó con el ejercicio. Thel por su parte sabía que la humana volvería a fracasar.
Seis estaba en lo suyo cuando sus brazos y dorso comenzaron a sufrir el exceso de peso. La spartan no dejaría que sus brazos y piernas se cansaran, pero fue inútil. Como en las sesiones anteriores, ella había caído al suelo. Intentó levantarse y reanudar pero era inútil. No podía con el peso extra.
Seis volvió a ser presa de la rabia. Thel por su parte, al ver que la humana fracasaba una y otra vez, decidió que dejara el entrenamiento; hoy se sentía cansado de no avanzar; había esperado que ella lo lograse esta vez. Perdía tiempo. A estas alturas ya tenían que estar practicando otras cosas en lugar del calentamiento.
-Descansa, humana, es todo por hoy.
Seis negaba con la cabeza. Eso no era todo. Tenía que demostrar que ella podía con mucho mas, que ella no se rendiría tan fácilmente. Estaba frustrada; ambos lo estaban. Seis tenía mucho más por dar, pero parecía inútil, que no avanzaría de las flexiones. Por primera vez, Seis estaba llorando de rabia, de frustración. Se sentó en el mismo lugar. Tomando sus piernas, la joven spartan escondió su cabeza y se echó a llorar.
Thel había dejado la duela; junto a él iba su madre y una de sus damas de compañía. La matriarca percibía la frustración de su hijo; quería hablar con él. Aunque sabía que el orgullo de su hijo lo impediría, sabía que en el fondo él la escucharía.
-Kamala, asegúrate de que la comida esté lista para esta tarde.
-Si, señora.
-Thel, espera- dijo su madre de una forma tranquila, mientras ponía la mano en el hombro de su hijo.
Él sólo se limitó a verla - ¿Qué sucede?
-Hijo, sé que las cosas con ella han estado algo difíciles, pero recuerda que no pertenece a nuestra especie; quizás no esté acostumbrada a este tipo de trabajo duro. Deberías comenzar con algo un poco más básico para que ella…
Thel puso uno de sus dedos en las mandíbulas de su madre, la había interrumpido para que él pudiera hablar.
-Madre, hay cosas que no sabes sobre los humanos. La raza a la que pertenece Seis, es muy fuerte y peligrosa; uno solo de los suyos puede acabar con cientos de los nuestros; son ágiles y fuertes guerreros. Y es por esto que me sorprende que Seis no pueda con estos simples ejercicios para nuestra raza. Es ella la que no coopera, y quizá sea yo tratando de hacerla fuerte. Más que nada lo hago para protección de ustedes…
-Oh, Thel. ¿Sabes?, hace un momento recordé cuando tú entrenabas en aquella duela todos los días antes de que saliera el primer sol. Eras tan sólo un pequeño, y ahora…- Yunza comenzó a llorar -,eres todo un gran guerrero.- Thel abrazó a su madre y ella correspondió -Mi pequeño ya es todo un gran guerrero. Tu padre estaría orgulloso de ti, Thel.
Thel no pudo evitar sentir emociones ir y venir en su cabeza. Realmente su progenitora sabía cómo calmarlo y cómo hacer que sintiera aquellas emociones.
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Por otra parte, Seis seguía sintiéndose débil. No podía creer que todo su esfuerzo se estaba yendo a la basura. Y esos pensamiento no hacían otra cosa que alimentar su ira y frustración. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos, que no se había percatado de que alguien la estaba observado. Se trataba de Kasai, quien ahora caminaba hasta el sitio donde se encontraba la spartan.
-Vaya, ¿quién diría que los humanos son tan mediocres? No soportan algo que nuestros jóvenes guerreros hacen desde pequeños- dijo Kasai, ganándose la atención de Seis.
-Por eso aquel ultra pudo ganarte sin problemas. Qué patética y débil humana eres.
Seis sólo la veía con mucho recelo, pero tenía razón, no podía con algo tan simple como eso ¿Qué dirían sus compañeros si la vieran así?
-Thel no debería entrenarte, eres una gran desgracia para todos incluso los de tu especie, por eso estas aquí, por ser tan débil- dijo la fémina. Para Seis era como si le hubieran lanzado una gran cubeta de agua helada…
Kasai por su parte estaba satisfecha; quería que Seis se sintiera insegura y que se rindiera, que ya no volviera a entrenar, que se acobardara. Creyó que lo había logrado.
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La hora de comida fue estresante para Seis. Desde que empezó su entrenamiento, sólo comía aquella cosa viscosa que le daba náuseas y repulsión. Ver cómo Thel podía fácilmente pasarse esa cosa viscosa y caliente, no era la cosa más agradable para la humana y aún menos verlo repetir de ración, provocaba más nauseas en Seis.
- ¿Volverán a entrenar? - dijo Kasai viendo de mala cara a Seis.
Kamala, al igual que Yunza miraron atentas a Thel, mientras que él sólo mostraba una mira seria. No estaba de humor para ver fracasar a Seis de nuevo. Ya era suficiente por un día.
-Me temo que ya es suficiente- dijo de una manera seca y algo furiosa.
Seis sintió como un escalofrió recorría su cuerpo, y ver como el semblante del macho había cambiado drásticamente hizo que por primera vez no tuviera el valor para afrontarlo. Ella sólo bajo la mirada.
Seis tenía que demostrarle que no era una fracasada. Hoy lo intentaría de nuevo y esta vez le demostraría que ella no era una fracasada. Sin darse cuenta vio como él salía del comedor; Seis se paró para alcanzarlo. Le demostraría que podría hacerlo, quería demostrarse que ella no era débil.
-Thel, espera- dijo Seis cuando por fin lo alcanzó. Él sólo reflejaba reproche con su mirada.
- ¿Qué quieres, humana?
-Tenemos que entrenar, por favor, sé que puedo.
-Ahora no, Seis, estoy cansado.
- ¿Cansado? Pero tú…
-Estoy cansado de ver cómo fracasas en algo tan simple- Thel lo soltó de golpe.
Eso hizo que Seis sintiera una enorme punzada en el estómago. Thel la había llamado fracasada; pero eso tenía que cambiar
-Thel…, sólo una vez más, te lo pido.
Después de pensarlo un poco, ambos se dirigieron de nuevo a la duela. Seis estaba en la posición para comenzar con las flexiones, ella no perdió ni un segundo para comenzar; y no tardó en sentir de nuevo el peso; sus brazos y piernas comenzaron a resentir el esfuerzo, no tardaría en tocar el suelo. Llevó su mirada a Thel, quien tenía una mirada de decepción. Pero esta vez ella no sedería.
Seis hizo su mayor esfuerzo y no dejó que su cuerpo cediera. Esta vez no quería decepcionar a Thel. Llegó a 20, donde resintió el peso extra (aunque no sin sufrir por ello). Thel por primera vez sintió orgullo de la humana. Pronto vio que Seis estaba haciendo su mayor esfuerzo ya que había alcanzado las 30 flexiones. Al no tener más pesas, Thel colocó su pie en la espalda de la spartan.
-Seis, haz otras 15. Demuéstrame que ya has avanzado.
Seis hubiera querido dedicarle una mirada de odio, pero el peso sobre su espalda apenas le permitía respirar. No se daría por vencida. Y continuó con ese endemoniado ejercicio, logrando las 15.
El sudor empapaba la frente de Seis. Estaba excediendo su condición física, pero si eso ayudaba a la spartan a recuperar parte de lo que era antes, soportaría más de lo necesario.
-Muy bien, Seis.- dijo el macho mientras liberaba a Seis de las pesas.-A partir de ahora las cosas se pondrán más pesadas ¿Te crees capaz de soportarlo?
Ella sólo asintió con la cabeza. -Estaré lista para lo que me tengas preparado.
Thel por su parte lanzó una sonrisa maliciosa. -Excelente. Descansa por hoy, que mañana comenzaremos con esto y algunos ejercicios para medir tus reflejos.
Seis quedó acostada un rato en el suelo, sólo observando cómo Thel salía. Por primera vez ella estaba orgullosa de sí misma. Aunque sabía que le esperaba un largo camino por delante, debía ser fuerte y entrenar muy duro, ya que tal vez esto sólo era el comienzo. La vida la puso en una situación complicada que ella poco a poco tenía que comprender y superar. Tenía que ser fuerte y tenaz para alcanzar su objetivo, que era salir del planeta a como diera lugar.
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Conforme los días de entrenamiento avanzaban, las cosas para Seis se ponían cada vez más duras en el ámbito de que Thel la entrenaba como si fuera uno de sus guerreros; le enseñaba desde lo básico hasta lo más elemental. Y Seis ponía mucho esfuerzo físico y también mucha resistencia. Y durante este tiempo la mente de Seis le jugaba malas jugadas. Thel siempre tomaba el cuerpo de la chica con sus manos, para enseñarle posiciones de defensa; ella odiaba cuando hacía uno mal, ya que él la ponía en la posición correcta.
Thel siempre fue cuidadoso en esa parte. Seis tenía que aprender hasta lo mínimo en cuanto a defensa. Si sufrían otro ataque, ella tenía que salir lo menos lastimada posible. Thel quería que ella fuera capaz de defenderse sin ningún error, claro sin que se convirtiera en una amenaza. En cada uno de sus entrenamientos, él tenía que ser muy estricto con ella.
-¡SEIS, POR ÚLTIMA VEZ…, PON TODO TU PESO EN UNA SOLA AREA!
Esta vez Thel le enseñaba a Seis cómo esprintar; eso le ayudaría a esquivar ataques a larga distancia, como los disparos.
-Recuerda que no tengo la misma anatomía que tú- se defendió la joven.
-¿Cuantas veces tengo que repetir que tu cadera y tu espalda hacen el movimiento?- dijo él mientras se acercaba a ella, tomando con ambas manos la cadera de Seis.
Thel hizo el movimiento para enseñarle la forma correcta. Ella en cambio estaba perdiendo la paciencia. Y ni lento ni perezoso, la sangre se le subió a la cara, encendiéndole las mejillas.
-Inténtalo de nuevo.
Seis comenzaba a creer que se volvería loca y que a Thel le encantaba verla sufrir; que el ejercicio era sólo para desquitarse con ella sin que se entrometiera su madre…
En cambio, Yunza creía firmemente que el entrenamiento uniría a ambos, ya que veía cómo los dos trabajaban juntos; aunque era probable que Thel y Seis no confiaran mucho el uno sobre el otro, veía que poco a poco ambos comenzaban a sentir confianza. Quizá tener a Seis había sido lo mejor que le había pasado, ya que tal vez ella mantendría a su hijo cerca y vería que la guerra no lo es todo en la vida.
-Seis- dijo Thel, dándole la espalda a la chica-, camina al otro extremo de la duela, vamos a ver qué tanto has avanzado…- Thel se volteó, enseñando un arma. Era un repetidor de plasma que estaba apuntando en dirección a Seis. Ella, en cambio, no tenía idea de lo que ocurriría a continuación.
-Las reglas son simples: tú correrás desde tu lugar y tratarás de que quitarme el arma, usarás tus conocimientos adquiridos. Esprinta, pues tendrás que evadir cada disparo de plasma caliente. ¿Estás lista? Por que si no, va a dolerte.
Seis sólo asintió con la cabeza. Y sin notarlo siquiera, las extremidades comenzaron a temblarle.
-Ven por mi.
Thel comenzó a disparar a Seis, y ésta realizaba movimientos ágiles y veloces para esquivar los proyectiles. Pero un mal movimiento hizo que el brazo de Seis saboreara el plasma caliente. Ella lanzó un grito de dolor, Thel no mentía respecto a que hervía. Pronto sintió cómo su piel comenzaba quemarse. El olor a piel chamuscada inundó las fosas nasales de seis. Sin embargo, Thel no paró, estaba decidido a llevar a Seis hasta su objetivo, aunque fuese por las malas.
-VAMOS HUMANA, NO SEAS LLORONA Y QUÍTAME EL ARMA.
Seis lo miró, casi poseída por la rabia. No parecía importarle que su propia piel se estuviese quemando. Y corrió de nuevo, esquivando y tratando de esprintar. Otro disparo le impactó, pero ahora en su pierna. Ella no se rindió y prosiguió hasta que finalmente llego hasta él.
Era obvio que Thel no le daría el arma sin tener una pelea a cambio. La spartan estaba enfurecida, tan llena de ira que comenzó a golpear al Sangheili sin piedad, casi sin control de sus propios movimientos; pareciera que la humana había entrado en un estado berserker. Ahora ya no era tan fácil para Thel, ella ni se molestaba en esquivarlo, sino que ignoraba el daño de cada uno de los golpes del Sangheili. No obstante, Thel era un guerrero con basta experiencia que ya antes había hecho frente a enemigos así, por lo que un par de movimientos y trucos que se había reservado fueron suficientes para neutralizar a la humana.
-Bien hecho, Seis- dijo cuando vio que la spartan había dejado de resistirse a la llave que la mantenía bajo su poder.-Andando, voy a curarte las heridas.
Ambos salieron de la duela y se dirigieron directo al cuarto del macho. A Seis le costaba un poco dar el paso, pues el haber liberado toda su ira la había agotado por completo. Y eso desesperó a Thel, quien la tomó en brazos y la llevó hasta su cuarto. Ella, incapaz de protestar, sintió vergüenza, desvió la mirada y sólo se concentró en no ponerse roja cual tomate.
Al llegar, Thel la colocó con mucho cuidado en su cama; fue directo a su mesa, donde tenía algunas pomadas liquidas para ayudar a sanar las heridas que sufrió Seis.
-Descúbrete
-Olvídalo
-Seis, tienes impacto de plasma, esto te ayudará a sanar- dijo el Sangheili, comenzando a desesperarse por el gran orgullo que tenía la humana.
-De acuerdo.
Seis sólo se descubrió el brazo. Al ver la enorme mancha que lo cubría, ella no pudo creerlo, al igual que el de la pierna. Se sentía muy torpe en esos momentos.
-Si me hubieras escuchado, si hubieras hecho las cosas bien, esto no te hubiera pasado- Thel colocó una gran cantidad de un líquido azul-verdoso en su mano y comenzó a frotarlo en la piel quemada de Seis. Ella sintió un poco de dolor. Se mordió el labio para no gritar.
Al poco tiempo comenzó a sentir como el líquido enfriaba y calmaba un poco las zonas afectadas. Ella vio como el Sangheili prepara algunas cosas, entre ellas vendas, y comenzó a ponerlas en las zonas afectadas, con cuidado y delicadeza.
-Hemos acabado humana. Por hoy puedes descansar.
Seis observó al Sangheili. Realmente tenía mucho cuidado con ella.
-Está bien, Thel.
-Mañana trabajaremos un poco más en tu esprint.
-Eh, sí, gracias, Thel- dijo mientras con sumo cuidado salía de la habitación.
Ella se recargó un poco de la pared. Ahora se sentía confundida. ¿Por qué la cuidaba si ambos eran enemigos? Seis se lo esperaría de su madre o inclusive de Kamala, pero no de él. Se fue a su cuarto y no saldría hasta que fuera la hora de la comida. El descanso le vendría más que bien.
A la mañana siguiente, Thel comenzó con algo diferente. Él tenía unas pesas redondas atadas a un extremo de sus manos. Esta vez Seis llegó después que Thel a la duela.
-Hoy trabajaremos en algo más, humana. Veré si han mejorado tus reflejos.
Seis no entendía qué pretendía hacer él. Hasta que Thel se acercó a la humana y colocó otras esferas iguales a las de él. Thel pretendía tener un combate cuerpo a cuerpo, sin que las esferas de ella o de él la golpearan.
-Esto es simple, humana. Es una pelea cuerpo a cuerpo; tienes que evitar que estas esferas te golpeen, si lo hacen, tendrás una muy buena y dolorosa paliza.
Ella no podía creer que eso sería su entrenamiento, pero no quería fallar, no se rendiría, ella había llegado muy lejos y había aguantado mucho para rendirse ahora. Seis no se dejaría vencer, daría su mayor esfuerzo…
Era obvio que Seis saldría golpeada en su primer encuentro, eso le demostró a Thel en donde tenía que empezar a trabajar más y cuáles podrían las debilidades que podría usar a su favor.
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Pasó una semana más de un duro entrenamiento. Seis salía lastimada en algunos ejercicios, cosa que a Thel le molestaba un poco, pero veía la gran mejoría que poco a poco la spartan estaba adquiriendo, eso lo llenaba de satisfacción, realmente todo el esfuerzo que ambos estaban invirtiendo al fin rendía frutos.
Por otra parte, Seis comenzaba a tener conflictos consigo misma, veía que el Sangheili no era tan malo con ella, la cuidaba de cierta manera, puesto que le daba medicamentos para que ella sola se curara.
Ella también comenzó a sentir sentimientos extraños, producto de todo el tiempo en que pasó a solas con él. ¿Qué es lo que pasaba con ella? Primero los sentimientos inapropiados y ahora parecía que sentía aprecio por él. ¿O quizás cariño? No, eso no le podría estar pasando a ella, no debería sentir esos sentimientos por alguien como él. Thel era su enemigo y eso le tenía que quedar en claro a ella.
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Era de noche en el estado Vadam. Seis acababa de darse un baño. Sentía cómo su cuerpo se recuperaba del largo y agotador día que tuvo. Llegó a su cuarto, y como cada noche ella se ponía las pomadas y ungüentos que Thel le había dado; pero descubrió que ya no tenía suficiente. Seis salió de su cuarto para ir directo a pedirle más a Thel.
Ella tardó un par de minutos en llegar al cuarto del Sangheili. Llamó a la puerta y esperó un poco. Al no obtener respuesta volvió a llamar, pero esta vez con más fuerza.
Thel salió al umbral de la puerta. Seis tragó saliva, nunca lo había visto de esa forma; el macho solo tenía la parte inferior de su malla protectora mostrando sus tonificados y marcados músculos de sus brazos, hombros, espalda y abdomen.
- ¿Qué quieres, Seis? – dijo de una manera algo seca.
-Ammmm yo… quería saber si tenías más…
-¿Más qué?
-Más pomadas. Las mías están a punto de acabarse- la chica bajó la mirada.
-Entra, veré si aún queda un poco.
Seis entró y de inmediato un ligero rubor cubrió sus mejillas. Aunque ya había entrado antes, Seis sintió un escalofrió recorrer su espalda. Nunca antes pensó en lo bien que se veía el Sangheili. Aunque lo miraba de espaldas, Seis sintió como el pudor poco a poco desaparecía… ¿Qué carajos le pasaba?
-Aquí tengo un poco humana ¿quieres que te lo aplique?
Seis sintió como la vergüenza se adueñaba de su cuerpo al grado de que su cara se tiñó de rojo.
-Aaaammm, no.
-Estoy seguro de que querrás ayuda. Hoy nos llevamos golpes bastantes fuertes.
Seis lo dudó un poco, y para ser sincera consigo misma, sentir cómo el macho se le acercaba no ayudaba. Hasta que finalmente Seis aceptó la oferta del Sangheili.
-Está bien, sólo la espalda.
-Descúbrete entonces.
Seis se quitó el vestido hasta la mitad. Con sus manos cubría sus senos. Pronto sintió cómo las manos del Elite comenzaron a pasar por su espalda. Ella se mordió el labio inferior. Seis nunca había tenía esas extrañas sensaciones que le provocaba el macho. Sintió un poco de cosquilleo cuando él pasaba sus manos por sus costados. En ese momento sintió como uno de sus dedos por error tocó uno de sus pechos. La spartan comenzaba a excitarse, tenía que hacer algo para calmarse. Su respiración poco a poco comenzó a subir el ritmo. Thel por fin había acabado, pero Seis no le daba respuestas.
-¿Pasa algo humana?
Seis en cambio sólo miró de una manera extraña a Thel. Ella sentía placer en aquellas caricias de él. Poco a poco el espacio entre ellos se iba disminuyendo. Seis se acercaba muy peligrosamente al macho, quien no entendía qué sucedía con ella.
-Thel- lo llamó una voz aterciopelada que provenía de Seis.
Ella se entrelazó al cuerpo del macho, quien comprendió lo que pasaba cuando intentó quitársela de encima, pero ella comenzó a besar su cuello. Thel sentía como los besos de la spartan también comenzaban a despertar algunos sentimientos inapropiados en él. Sin dudarlo, cargó a la joven y la llevó directo a su cama donde el quedó debajo de ella. Seis ahora comenzaba a darle pequeñas mordidas en el cuello, y él no las tomó tan mal, al contrario, parecía que le agradaba.
Thel comenzó a acariciar el cuerpo de la humana, ella estaba empezando a sentir el placer, y eso motivaba al macho a no parar. Seis hacia lo mismo. Poco a poco ambos cederían al uno por el otro.
-Thel- lo llamó una muy excitada humana.
-Seis- él tampoco se quedó atrás.
Pronto su espacio se quedó reducido.
Ambos comenzarían algo inevitable…
(NOTA: "inserten Lemon aquí" ok chicos como algunos me lo pidieron me temo que en este capítulo no hay Lemon explicito, pero si alguien lo quiere leerlo, lo escribí y lo subí aparte, digo ya que aquí no a todos les parecería la idea…)
A la mañana siguiente, Seis despertó con un extraño aroma en su cuerpo. Los rayos de luz aparecieron en la habitación, Seis tenía un dolor de cabeza terrible, que la hizo recordar las escenas de la noche anterior. La spartan movía la mirada de un lado a otro, esperando que fuera sólo un sueño, pero no lo había sido. Ella y Thel habían tenido relaciones la noche anterior. La prueba era que Thel estaba aún acostado al lado de ella, dormido. Y también estaba el hecho de que ella no tenía ropa. Se levantó sin hacer el menor ruido, tomó sus prendas y comenzó a vestirse, y salió corriendo de la habitación directo al baño.
Tomó varios jabones que vertió en el agua, se adentró y comenzó a tallar cada parte de su cuerpo. ¿Cómo pudo ser capaz de semejante cosa? ¿Por qué con él? Seis tenía la cabeza hecha un verdadero caos, quería olvidar la noche anterior, pero le sería imposible y más porque tendría que verlo hoy y todos los días. Hablaría con él en cuanto despertara. Nunca imaginó que llegaría hasta esos extremos.
Thel había despertado, notando que Seis había desaparecido. Llevó su mano a la cabeza. ¿Cómo carajos él había deshonrado a su especie entregándose al enemigo? ¡JODER! ¿Qué le había pasado? Él no podría creerlo aún. Aunque tenía que admitir que la humana le había causado placer… Tenía que ser muy cuidadoso de ahora en adelante. No tenía que ser tan "dócil" con la spartan, si no aquello podría repetirse.
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Seis notó que durante todo el día no había visto al macho. Tenía que hablar urgentemente con él. Tenía que darle fin a algunas dudas que surgían en su propia mente. Pero durante toda esa mañana el Sangheili no daba presencia. Seis comenzaba a desesperarse, pero no fue hasta la noche que se armó de valor y fue a la habitación de Thel para hablar frente a frente. Ella llamó la puerta, esperando respuesta del macho, pero no la obtuvo. Volvió a llamar, pero nada. Fue hasta que Yunza paso por ahí.
-¿Buscas a Thel?
-Sí- dijo ella algo asustada.
-Me temo que está en el ala norte de la casa. Se encuentra algo pensativo.
- ¿Y sabe por qué?
-Me temo que no. Sólo sé que esta mañana estaba serio. Supongo que es por los asesinos y por que…-Yunza se detuvo-se marchará en un par de días más, una semana quizá.
Seis sintió un nudo en la garganta. Tenía que hablar con él a como diera lugar, así que corrió al ala norte, que daba a un jardín, donde encontró a Thel sentado en una especie de Kiosco que daba una vista hermosa del poblado. Seis poco a poco se acercó a él.
-Thel, tenemos que hablar.
Él en cambio cargaba con una mirada seria, se notaba molesto.
-Yo…, bueno, lo de a noche... me gustaría que tú y yo…-Seis no terminó cuando el macho se levantó, molesto e impetuoso.
-Lo de ha noche... olvida que pasó. Trata de imaginarte que jamás ocurrió, que tú y yo jamás estuvimos en esa situación. Nunca hables de este tema de nuevo.-Thel se retiró de ese lugar, molesto.
Seis sintió una enorme tristeza acumulada, y sin pensarlo, comenzó a llorar. Se quedó sentada ahí un rato. Sabía sobradamente que había sido un error tratar hablar sobre eso; además de que quizás Thel ya no la entrenaría nunca más.
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Kasai había salido por orden de Yunza a traer algunas cosas. Ya estaba anocheciendo, por lo que se apresuró para ir más rápido. En lugar de tomar su camino habitual, tomó uno que según ella era más corto. Justo cuando estaba a unos cuantos pasos de la entrada principal, sintió como algo la jalaba y la levantaba del suelo.
-¿Pero qué tenemos aquí? - dijo un Elite ultra que amenazaba con cortarle el cuello a la Sangheili.
-Yo sé que tu trabajas para Thel Vadam, así que te propongo un trato: me ayudarás a conseguir la cabeza de él y yo te de dejaré vivir a cambio. ¿Trato hecho, lindura?
Continuará…
Otro capítulo más a llegado a su fin, como pueden ver es algo largo, lamento no hacerlo tan seguido pero la escuela me está matando (literalmente), bueno comentario, queja, amenazas de muerte, todo es bien recibido… los quiere la Sangheili más rara de todas… DUNK MELL
