Hola a todos mis queridos lectores, lo sé hasta que se me hizo por actualizar (que no es por nada pero tómenlo como un regalo de cumpleaños de mi parte jajaja es que hoy 26 es mi cumpleaños XD) bueno fuera de eso les debo una enorme disculpa a todos, la verdad por causas de fuerzas mayor me vi obligada a apartarme de los fics por un rato (un enorme rato) lo siento mucho pero es que estuve tan deprimida (aparte de un enorme bloqueo mental) que incluso estaba a nada de dejar de escribir y enviarles un mensaje de despedida, pero pensándolo bien decidí mejor tomarme algo de tiempo.

La verdad es que ni siquiera me daba ganas de escribir la historia hasta apenas hace un par de samas que tuve de nuevo la inspiración para terminar con el siguiente capítulo. Les agradesco muchísimo que me sigan leyendo de verdad

De verdad lo siento mucho pero bueno sin más que decir aquí está el capitulo

"Halo no me pertenece, es propiedad de 343 Industries, Microsoft y Bungie, solo tome prestados algunos personajes"

Capítulo 16: La venganza

Kasai había salido por orden de Yunza a traer algunas cosas. Ya estaba anocheciendo, por lo que se apresuró para ir más rápido. En lugar de tomar su camino habitual, tomó uno que según ella era más corto. Justo cuando estaba a unos cuantos pasos de la entrada principal, sintió como algo la jalaba y la levantaba del suelo.

-Pero ¿qué tenemos aquí? - dijo un Elite ultra que amenazaba con cortarle el cuello a la Sangheili -Yo sé que tú trabajas para Thel Vadam; así que te propongo un trato: me ayudarás a conseguir la cabeza de tu amo y yo te de dejaré vivir a cambio. ¿Trato hecho, lindura?

Kasai estaba aterrada, tenía los nervios a flor de piel, sentía cada vez más y más cerca la espada de energía cortando su frágil cuello

-Yo... yo- dijo en tono de casi llanto, sentía sus ojos humedecer, pronto las lágrimas saldrían, no quería traicionar a Thel, mucho menos a su ama, pero tampoco quería morir, estaba atrapada...

-Basta.- Ordenó con firmeza un segundo Ultra. Llevaba con aire orgulloso una armadura Negra con toques de dorado -Escucha, preciosa, tú nos vas a traer a Thel, de lo contrario correrá tu sangre.- el macho se acercó pegando su cuerpo al de la fémina, y tomando su mentón con sus manos la obligó a mirarlo -Me vas a traer al bastardo de Thel- acercó sus mandíbulas al cuello de ella -o yo mismo me encargo de hacerte suplicar la muerte. ¿Entendiste estúpida meretriz?- dijo para arrojarla al suelo, mientras ella lo miraba de una forma horrorizada

-Queremos a Thel antes de la tercera salida de la primera Luna en los campos abiertos- replicó el líder Ultra. Ella sólo se levantó y se fue corriendo directo a la casa Vadam.

- ¿Y qué pasa si ella no cumple?

-Uno de nosotros se divertirá con ella...- dijo mientras seguía a la meretriz con la mirada -donde su única salida será la muerte

Ambos Ultras sonrieron para desaparecer en cuanto la noche caía en aquel poblado.

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Thel se encontraba metido en la enorme pileta de agua, aún se preguntaba por qué había caído en el juego de seducción de aquella humana. Se sentía furioso, humillado; estaba confundido y consternado consigo mismo; sentía una profunda decepción. Tanto esfuerzo por mantener a raya a los humanos para que en un parpadeo una humana lo sedujera y lo atrapara en su juego "lujurioso". Pero él tenía la culpa, no debió confiarse de la humana. Él se sentía deshonrado, y eso lo golpeaba con fuerza.

Nadie tenía que saber lo ocurrido esa noche, no podía dejar que nadie se enterara de aquello. Era un enorme error que no se volvería a repetir. Él no caería de nuevo en aquellos trucos de aquella detestable humana.

Sumergió su cabeza tratando de no pensar en lo ocurrido, tenía que mantenerse frio y sin emociones hacia Seis a partir de ahora. No podía permitir que ella lo dominara; él era quien mandaba y ya era hora de que la spartan lo entendiera; aunque por otra parte su madre se lo recriminaría, estiraría en su contra.

Thel sacó su cabeza de golpe para respirar. Su madre siempre protegiendo a la humana: eso ponía las cosas más difíciles; además estaba Kamala. Maldijo a la humana de nuevo, se estaba haciendo de aliados. Ahora lo comprendía mejor, Seis sólo estaba en una faceta de confianza para ponerlas en su contra sin que ella pusiera su vida en riesgo. Vaya que eran listos y astutos los humanos. Pero su juego se acabaría y él sería el responsable de darle fin.

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Salió del cuarto del baño listo para para empezar su día, no quería encontrarse con ella. Decidió que la ignoraría por completo por ahora, eso le ayudaría a pensar un poco más acerca de los bandidos Ultras, debía pensar más en como atraparlos y saber quién quería verlo muerto. Él podría irse de nuevo a sus filas y estaría a salvo pero eso sería un acto cobarde que se vería como una traición para sus enseñanzas, para su honor y tradición Vadam. Él tenía que defender su apellido, la posición en la que estaba y el nombre de sus antepasados, en especial el nombre de su padre. Thel siempre quiso destacar y ser mejor que su padre, y eso lo llevó a entrenar más, a sobresalir entre las tropas; y en la última etapa de la academia militar, Thel fue el más joven en recibir el cargo de general y el más prodigioso del resto. Él había acabado con planetas enteros de insolentes humanos…

Se maldijo mentalmente. ¿Cómo carajos había caído en la seducción de aquella humana? Trató de apartar aquella idea, debía concentrarse en hacer un plan para poner sus garras sobre los bandidos y hacerles pagar por todo lo que le habían hecho pasar. Si ellos seguían con vida antes de que él partiera, su madre estaría en peligro mucho más que con la arpía de la humana.

-Buenos días. ¿No es un buen día? - dijo como siempre su madre. Este día se lo notaba llena de vida, lo cual no llamó la atención del guerrero.

-Buenos días, madre- Respondió él, con sequedad.

- ¿Descansaste bien? – Preguntó ella en tono jovial.

-Como siempre- dijo, sin alguna emoción, siguiendo su camino.

Yunza observó a su hijo, parecía que algo estaba mal con él. Estaba a punto de seguirlo cuando una de sus acompañantes la llamó para atender un asunto del hogar, ella siguió a su acompañante. Hablaría con él más tarde.

Thel por su parte, se sentía dolido por haberle hecho eso a madre, pero no quería hablar ni recordar lo ocurrido esa noche, realmente quería borrar aquel desagradable recuerdo. Se adentró en lo que era la antigua oficina de su padre, y comenzó a consultar los mapas de Vadam, buscando algún punto clave donde quizás estarían escondidos aquellos sicarios. Eso lo mantendría ocupado y evitaría ver a la humana, por ahora. No quería saber nada sobre ella.

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Los fuertes rayos del sol caían en el rostro de Seis. Despertó poco a poco. Tenía un terrible dolor de cabeza y la fuerte luz del sol no ayudaba en nada. Poco a poco se levantó, sintiendo un dolor proveniente de su espalda. Le tomó un instante, pero recobró la visión, dándose cuenta de algo, lo cual la arrancó de su estupor. Seis estaba algo asustada; esta no era su habitación. Se había quedado dormida en aquel quiosco. Con qué razón se sentía adolorida. Había dormido en aquella banca donde vio a Thel la noche anterior. Realmente tenía sentimientos sobre lo ocurrido la noche anterior, pero… ¿por qué? Ella no había desarrollado nada de esto. ¿Por qué le ocurría todo aquello? Desde que había sido capturada tenía sentimientos difíciles de explicar; sentía remordimiento, dolor, tristeza, angustia. Ella, a la que le enseñaron a no sentir ninguna emoción. A ella, a la que el destino forzó a ser una máquina de matar sin derecho a sentir temor, ahora parecía una indefensa humana llevada por sus sentimientos con los cuales no quería lidiar.

Todo esto era nuevo. Tenía la cabeza hecha un nudo. Realmente no sabía cómo afrontar esta nueva parte de sí misma.

Era un mal sueño del cual esperaba despertar. No deseaba ser esta Seis. Aborrecía con todas sus fuerzas esta incomprendida y extraña forma de ser que ella había creado.

Llegó a su cuarto donde sin ánimos se metió. Por primera vez en su carrera militar, quería estar aislada del mundo que la rodeaba. Sentía algo dentro de sí romperse al estar cerca de Thel. Quería comprenderlo también, quería dejar eso atrás como todos sus encuentros sexuales. Claro que ella no era virgen, en el ejército había probado el dulce y a la vez áspero sabor de la lujuria. Eso era un "defecto" que sufrían los spartans III: podían ser seducidos por aquel acto biológico que por más que trataran, no desaparecía. Sin embargo aquellos encuentros eran simplemente encuentros; no había remordimiento, no había sentimientos de por medio, solo ocurrían y no venía nada después; no había daño, tampoco un dolor emocional que le calaba por los huesos, ¿Por qué esto sí le afectaba?

Seis se recostó en su cama, descansó la mirada en el techo. Sentía un enorme peso en ella, ahora estaba confundida, tenía que lidiar con sus emociones, con su pasado y con su destino.

-Buenos días, Seis.

Esa era la cantarina voz de Yunza, quien entraba a la habitación de la joven humana, ésta en cambio no hizo nada, seguía sumergida en sus pensamientos. Preocupada, la dueña del hogar se acercó hasta donde se encontraba la joven, sentándose a un lado.

-¿Sabes?, Thel me dijo algo.

Esas simples palabras lograron que Seis se sentara a la altura de la mujer Sangheili.

- ¿Qué le dijo? – Preguntó la spartan, un tanto exaltada.

- Que está preocupado por el bienestar de nosotras. Esta mañana salió a ver al otro líder de estado, al parecer tiene pistas sobre los asesinos y quién pudo haberlos enviado.

-¿Y le dijo algo más?- El tono de Seis no se molestaba en ocultar su preocupación.

-Mmm…-La Sangheili repasó sus pensamientos, finalmente resolvió de manera despreocupada- No, solo que te quedaras conmigo por este día. Hoy tendrás un descanso después de todo el arduo trabajo que han hecho ambos. Anda te esperaré en la biblioteca.

Dicho esto, la señora Vadam salió del cuarto de Seis, con el ánimo intacto. Ésta última en cambio estaba analizando lo que acababa de escuchar. No sabía qué consecuencias traería si alguien se enteraba de que ella y Thel habían tenido un encuentro carnal. Por ahora tendría de hacer de cuenta que eso no había ocurrido…por mucho que le lastimase.

La joven salió de la habitación, rumbo a la biblioteca. Tenía que permanecer seria si no quería llamar la atención. Tal vez mantener su mente ocupada haría que las cosas resultaran menos tediosas para ella.

Vaya castigo que se estaba llevando. Jamás en su vida había sido tan desesperante e irritante, si ese era su pago por estar viva preferiría la muerte…

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En otra parte del Estado Vadam

Thel había llegado de nuevo aquel recinto de su primo Lak. No había conciliado el sueño. Él también quería callar los pensamientos que la humana le había sembrado, todos sus intentos de borrar la mala experiencia había sido un fracaso, por más que lo intentara parecía que era inútil. Había cometido una blasfemia para su raza y eso era algo que no saldría de su sistema tan fácilmente.

-Señor Vadam Thel- fue llamado por tercera vez por el guardia de honor de su primo –El señor Lak lo espera en el fondo.

Thel entró lo más rápido que pudo, debía mantenerse tranquilo si no quería llamar la atención de su familiar. Para su suerte y desgracia él era muy observador, sabía con tan solo mirarlo que algo malo pasaba y quería ahorrarse ese mal sabor.

Poco a poco Thel fue adentrándose a través del pasillo de aquella enorme estructura. Justo como el guardia le dijo, su primo Lak Vadam estaba sentado en una especie de silla redonda de madera tejida con lo que parecían ser lienzos de tela fina y resistente color ámbar.

-Thel, me alegro que llegaras.

-Sabes a lo que vengo. Vayamos directo al asunto-

-Sobre eso…, ven, acompáñame.- Lak se levantó invitando a su primo a que lo siguiera –Hablé con mi padre del asunto. Antes de que me reclames, lo hice por una razón.

-¿Por qué razón?- eso le cayó más de golpe que de sorpresa

-Porque la seguridad tanto tuya como de tu madre corresponde también a nosotros. Sabes que mi padre y yo apreciamos a tu madre; ustedes son lo único que mantiene a esa parte del estado. Sin tu padre tú eres a quien le corresponde dirigir esa parte de Vadam. Sin ti el concilio de ancianos de nuestro "clan" pondría a alguien más…

-No entiendo que quieres decir, ni a que te refieres con toda esta plática- dijo Thel deteniéndose, a lo cual su primo le imitó.

-Bueno, el estado y el Kaidon Vadam son importantes para el Covenant, somos los principales productores de alimento, tenemos un estado rico y próspero, además de que una de las principales academias militares están aquí. Somos el blanco de un sinfín de enemigos que tiene el estado, pero también somos blancos de nuestro propio concilio.

Thel anualizaba cada palabra que decía su primo –Eso quiere decir que...

-Mi padre me contó que hay un anciano no muy contento con tu llegada. Y tampoco está satisfecho de que tú seas un gobernante, pero como heredo directo, ese será tu papel hasta que mueras.

Poco a poco Thel comenzó a encajar las piezas. Un asesino le dijo que vendrían más a matarlo, y él tenía que quitar el problema de raíz

-Lak, ¿quién es aquel que espera verme muerto?

-Mi padre me dijo que tus asesinos fueron enviados por el anciano Koida.

-¿Koida? ¿Estás seguro?

-Sí. Yo también estoy tan sorprendido como tú, él fue por mucho tiempo el asesor de nuestros padres y de nuestro abuelo, pero al parecer desea que el linaje de nuestro abuelo termine. Tal como me explicó mi padre, tú eres el único descendiente de Xenos, y eres un blanco aún más fácil de atacar. A menos que tengas un descendiente que continúe con su legado, me temo que ustedes son el pilar más vulnerable que hay. Le será más fácil a Koida atacarlos a ustedes.

-Pues si quiere el Kaidon, me temo que le costará hasta la vida.

Thel se encontraba visiblemente molesto. Lo que pudieran a llegar a hacer con él era irrelevante; pero si algo le llegaba a pasar a su madre, él respondería de la forma más agresiva posible. Ahora tenía una pista sobre quién pudo enviar a los Ultras a atacar. Tenía que esperar al ataque.

De nuevo, sus planes de partida se vieron frustrados.

Esa misma tarde enviaría un comunicado a su flota de que demoraría otros días más en regresar. No podía irse dejando vulnerable a su madre, y no podría abusar de la hospitalidad de su familia para salvaguardarla. Y encima tendría problemas si llegaran a encontrar a esa nefasta human.

Tenía que acabar con el problema, no podría regresar sabiendo que su familia corría peligro y aún más sabiendo que la humana estaba refugiada en su hogar; eso llevaría a la muerte no solo a él y a su madre, sino que también a todos lo que hubiesen tenido contacto con ella.

-Veo que piensas demasiado.-Le increpó su primo.

-Sólo analizo algunos aspectos como la seguridad de mi madre.

-Siento que hay algo más que eso.

-¿Porque lo dices?

-No es la primera vez que te veo así. Desde tu visita pasada puedo notar que algo externo te preocupa. Luego me quedé pensando en aquello que dijiste de los humanos; la verdad me sorprende, aunque aún tengo dudas sobre ellos, no me extrañaría que tú, estando más cerca de ellos, no tengas dudas sobre su comportamiento. Hay cosas que hacemos por inercia y una de ellas es atacar. Somos un pueblo guerrero que siempre tendrá como prioridad la lucha; y el Covenant, bueno, aprovecha nuestro potencial porque somos lo mejor, nunca nos damos por vencidos y mucho menos defendiendo nuestros ideales. Thel, ¿qué es lo que sucede? ¿Qué es exactamente lo que te preocupa de ellos?

Thel observó a su primo, realmente había dado en el blanco. Aunque confiaba en él, sabía que no podía decirle que Seis estaba en su casa, mucho menos que mantuvo contacto íntimo con ella. Eso podría llevarlo a él a la tortura y le sería mucho más fácil al concilio quitarle su cargo y su puesto ante el Covenant.

No tenía idea de cómo salir de todo ese embrollo.

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Seis estaba en la biblioteca con Yunza. Ésta última leía un antiguo libro mientras la spartan estaba algo pensativa. A pesar de que Yunza le había dado una ocupación que consistía en tratar de aprender sobre la lengua Sangheili, ella seguía pensando en lo sucedido, no lograba tener una concentración total. Realmente había guardado la esperanza de que esto mejoraría, pero no fue así.

-Seis,- dijo sin apartar la mirada del libro -aunque esté leyendo puedo notar que estas distraída. ¿Qué ocurre?

Seis bajó la mirada, realmente no quería contarle lo sucedido a Yunza.

-¿Es algo personal?

-Realmente no lo sé. Desde que llegué no siento que sea la misma, me dejo consumir por emociones todo el tiempo, me hace sentir débil, siento que no soy la misma de antes, y no sé si eso sea bueno o malo, me confunde demasiado.

-Con que es eso. ¿Sabes?, quizá es así porque ahora. No estas con los humanos, estas con nosotros y debes tener algo en claro: la vida te ha marcado un nuevo destino; solo tú decides si quieres seguirlo o no.

-Pero es que todo lo que me enseñaron es…No sé si creer en mis instintos o seguir falsas ideologías.

-Es lo mismo que nosotros, pero la diferencia es que siempre seguimos lo que nos parece correcto, no lo que los demás piensan que es correcto. Seis, tienes que seguir lo que creas que es correcto, no que los demás te digan que es lo correcto. Si nos dejamos llevar por lo demás, nunca sabremos qué es lo mejor para nosotros mismos.

Yunza era una buena consejera, siempre veía a Seis como parte de ellos; y la spartan estaba agradecida con eso, pero una parte de ella le causaba remordimiento, ella no traicionaría a Yunza, pero tenía que regresar a la tierra.

-Yunza, señora,- dijo Kamala, entrando a toda velocidad a la biblioteca –la buscan en la entrada, son dos Generales buscando a su hijo.

-¿Les dijiste que él no se encuentra?

-Sí, lo hice, pero al parecer ellos esperan repuestas de algún miembro de su familia.

Yunza se levantó de su asiento, dejando a un lado su libro y se dirigió a la entrada a ver a los entrometidos Generales que le habían quitado su momento de lectura. No dijo ninguna palabra, y sus acompañantes solo veían como la matriarca salía de aquel aposento. De la nada Kamala se acercó a Seis, ella en cambio solo se limitaba a verla.

-Ven conmigo, tengo algo qué mostrarte pero aquí no.

Seis solo arqueó la ceja y se levantó para seguirla. De pronto, la joven Sangheili tomó a Seis de la mano y la llevó corriendo por el pasillo hasta llegar a otra parte de la casa. Con cuidado, ella abrió la puerta que ambas tenían en frente, entrando a un pequeño cuarto, solo tenía un pequeño closet cuya ropa estaba ordenado a la perfección; tenía una cama pequeña, a lado de esta se encontraba una pequeña cajonera donde había algunas imágenes que bien podrían ser fotografías. Seis se dio cuenta de que estaba en la habitación de Kamala, y al ver más detalladamente las fotografías pudo ver algunas de la sengheili y su familia; una de Lendel con su traje y otra de sus padres. Seis sonrió al verlas.

-Y

-Tienes una familia muy linda-Dijo Seis con tono maternal.

-Gracias, pero no es esa la razón por la que te llamé.- dijo sacando de bajo de su cama un antiguo libro el cual se lo entregó a la spartan.

-¿Y esto de que me servirá?

-Ábrelo, te ayudará un poco más. Habla de algunos rangos de nuestros guerreros.

Seis lo abrió de inmediato, poco a poco comenzó a ver que el libro estaba ilustrado, pero todo estaba en Sangheili.

-Genial, esto no me ayudará en mucho-Dijo Seis, disgustada, un tanto ofendida.

-Yo te traduje algunas páginas- dijo mientras agarraba el libro y comenzaba a hojearlo hasta llegar a la mitad. Y se lo entregó de nuevo a seis.

Ella con sumo cuidado comenzó a leer el libro.

"Tipos de guerreros, prioridades y cualidades, rangos y posiciones:

El Sangheili guerrero tiene como prioridad defender el honor en el campo de batalla, toda su vida será entrenado para cumplir su roll en la guerra, deberá morir con valentía mostrando su valor como hijo de Sanghelios, cuna y madre de nuestra civilización"

A medida que observaba, Seis pudo notar que éste también venia ilustrado con algunos dibujos de antiguos guerreros.

-Kamala, ¿dónde obtuviste este libro?

-Bueno, es una larga historia, por lo cual no debes dejar que nadie te vea con él, ni siquiera nuestra ama Yunza.

-¿Por qué? ¿Acaso lo hurtaste?

-No exactamente. Thel me pidió ayer que ordenara toda su habitación…, y ahí fue donde lo vi. Creo que te servirá de apoyo si llegas a encontrarte con ellos de nuevo.

-Pudiste meterte en problemas-Le reprochó Seis.

-Sí, pero si algo te llegara a pasar no me lo perdonaría sabiendo que tenemos información sobre ellos, con lo que Thel te enseñe, ambos podrán acabar con ellos.

-Hay un problema muy grande: él ya no va a seguir entrenándome.

-¿Pero porque? Haz demostrado bastante mejoría.

Seis suspiró pesadamente, ella no le contaría sobre lo sucedido la noche anterior; realmente no quería causar más problemas sobre aquel asunto.

-Solo digamos que él piensa que yo me volveré en su futuro enemigo.

-Pero si quisieras atacarnos ya lo habrías hecho, Seis. Yo confió en ti…

La puerta se abrió mostrando a la otra acompañante de Yunza, Kamala le quitó el libro rápido escondiéndolo en su espalda

-Aquí estás. La señora nos espera para que… ¿Qué está haciendo ella aquí?

-Ella está aquí porque… la señora me pidió que la trajera aquí, tenía unos invitados que buscaban a su hijo.

-Como sea, nuestra señora nos pidió que la acompañáramos, no quiere estar a solas con aquellos generales.

-¿Se quedarán?

-Hasta que llegue su hijo, deja a esa cosa y ven a atender tus deberes.

El tono con lo que dijo la última frase estaba llena de odio y con un toque de veneno, lo cual no inmutó a Seis. Kamala le dio discretamente el libro antes de salir tras su compañera.

-No deberías encariñarte con ella.- dijo Kasai bastante molesta con Kamala

-No me encariño con ella, es solo que sigo órdenes de Yunza.

-Sé muy bien qué harías lo que fuera por protegerla. Entiende que si nos descubren con esa cosa, nuestro pago será la muerte. No trates de ayudarla en nada o yo misma hare que pagues por ello.

Kamala sintió un enorme escalofrió recorrer su cuerpo; ella no estaba tan acostumbrada a que su compañera la amenazara. Realmente no entendía el por qué era tan cerrada con Seis, ella sólo estaba atrapada sin alguna salida ella había sentido empatía hacia la humana, pero Kasai tenía razón, si alguien encontraba a Seis, ellos serían considerados como traidores y lo pagarían con una muerte dolorosa.

Seis por su parte, esperó a que ambas féminas se fueran para poder salir a su habitación con el libro en manos. Con sumo cuidado, ella salió, esperando no ser vista por nadie. Corrió hasta su cuarto, escondiéndose en los muros para no ser descubierta. Tardó un par de minutos en llegar pero valió la pena, no fue vista más que por algunos sirvientes grunts que no le tomaron importancia; a algunos les daba lo mismo ver a la humana, otros ya se les había pasado la curiosidad cuando uno de ellos intento jalarle el vestido y recibieron una buena tunda por parte de la humana.

Ella entró de inmediato y se fue a su cama, donde comenzó a ojearlo; había mucha información importante en él, con la que la UNSC o la ONI morirían por saber y ella tenía una pieza invaluable en sus manos. Claro que sin tan solo supiera traducirlo sería oro puro.

Encontró algunas imágenes que le llamaron la atención, había toda clase de información sobre los guerreros Elites incluso habría información sobre la milicia. Entonces llegó hasta las hojas donde se encontraba información sobre los ultras.

"Ultra, también conocido como Evocati, es el rango más alto de la infantería regular del Covenant. Usualmente son desplegados en misiones de alta prioridad, a menudo solos. Son entrenados muy jóvenes bajo el estricto adiestramiento militar. Estos guerreros superiores son altamente acertados en sus misiones. Los Sangheili Ultras son conocidos por comandar naves pesadas; sin embargo, a menudo se involucran en batallas abiertas de cuerpo a cuerpo.

Los Sangheili Ultra son guerreros veteranos que han demostrado los más altos estándares de competencia militar: trabajo en equipo, honor y devoción. Estos Sangheili muestran aptitudes militares ejemplares, pero carecen de la inclinación o el deseo de seguir el camino del liderazgo y la enseñanza, centrándose únicamente en el combate, coronándose de gloria y garantizando una posición de honor y respeto. Sólo en operaciones especiales estos guerreros trabajan en equipo. Al ser fuertes adversarios, son usados para trabajos de mercenario, ya que en la mayoría de las ocasiones sus misiones son realizadas con éxito.

Son reconocidos como expertos en el arte de la guerra y ejercen una autoridad real en el campo de batalla…

No ejercen cargos políticos."

Seis quería saber más sobre ellos pero en la siguiente hoja no había alguna otra información. Anhelaba saber más sobre sus enemigos, pero era todo lo que estaba traducido excepto por otra hoja que decía:

"Para el héroe caído en desgracia"

Seis se quedó impresionada por aquella frase, ¿a qué se refería con eso? Al ver un poco más detenida la página notó que ésta estaba algo borrosa y mal gastada y no había más referencias para aquellas simples frases. Seis trató de interpretarlo pero sin alguna referencia, eso era caso perdido.

Volvió a la información de los ultras. Lo analizaría a profundidad.

Con o sin la ayuda de Thel, ella también se enfrentaría a esos mercenarios.

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Thel había tenido uno fuerte plática con Lak, lo había dejado pensando sobre Koida, desde su nombramiento para ocupar ser parte del Kaidon, él no estaba de acuerdo, pero nunca le tomó importancia. Thel veía más por sus intereses que no se daba cuenta del odio producido hacia él. Era cierto, cada uno de ellos veía por sus intereses y Koida no era la excepción; su familia siempre peleaba por ocupar un cargo en la señoría de su clan, pero con el nacimiento de Thel ese plan fue opacado. Ahora que lo pensaba, él era un blanco infalible mientras siguiera en Sanghelios, pero no podría dejar a su madre sola, puesto que si algo le pasaba él sería el culpable, porque no simplemente era un Elite con un buen cargo, era la primera vez que maldecía a su suerte.

-Bienvenido, señor Vadam Thel- lo saludó en la entrada un Elite de rango menor.

Eso hizo que el macho saliera disparado rumbo a la sala de descanso buscando a su madre esperando a lo peor.

-Thel al fin llegas ¿Qué sucedió?

-Es justo lo que estoy demandando saber. ¿Qué hacen estos dos Generales aquí?

Uno de ellos, el de brillante armadura plateada con toques en rojo, se acercó excepcional y grandioso ante Thel.

-Thel Vadam, he escuchado maravillas de usted, el más joven de toda su familia en obtener el puesto más honorable de todos… Su primo, el señor del Kaidon Lak, nos pidió que mantengamos vigilado esta parte de Vadam por si sus "problemas" reaparecen.

Thel miró detenidamente a los dos Generales, aunque ahora que lo pensaba su primo no le había informado nada sobre poner en vigilancia su hogar.

Pero esta nueva noticia distaba mucho de ser buena, puesto que el riesgo de que descubrieran a Seis acababa de incrementarse con creses.

-¿Entonces, señor?- dijo el más joven-¿Nos dejará ayudarlo?

-Solo en un área no mayor a mi hogar, ustedes son parte de su milicia pero aquí gobierna mi palabra.

-Eso quiere decir….

-Que se mantendrán en un radio que no sobrepase el territorio de esta casa. Los llamaré cuanto los necesite.

Salió molesto del lugar, aunque algo aliviado. Por un segundo pensó que ya habían encontrado aquella humana.

-Lamento mucho la actitud de mi hijo, es solo que ha tenido un poco de estrés por los asesinos.

-Señora Yunza de Vadam, no tiene que justificarlo, debido a lo que está pasando el deber le exige desconfiar incluso de nosotros.

-Entiendo. Entonces agradezco su visita...

Ambos Generales salieron del hogar de Vadam. Yunza sólo volvió sentarse, aquello también la tenía mortificada, iría a hablar con su hijo más adelante. Ella necesitaba saber qué había averiguado en el tiempo que estuvo en la casa de su primo. Quizá algo grave estaba pasando, sin contar que en un par de días él se tendría que ir a cumplir con su obligación para con el Covenant.

Ahora que él tenía una pista, pospondría su salida otro par de días, solo hasta atrapar a los mercenarios, y en ese mismo momento llamaría a sus inferiores para que siguieran con el objetivo de la misión.

Había salido justo cuando perseguían a una nave tipo crucero. No es que dudara de sus tropas, pero tenía que volver lo antes posible. Aunque ya había terminado con sus misiones principales, pero no debía dejar escapar a ninguna nave humana. Ahora que lo pensaba mejor, no había tenido contacto con ninguno de los Generales y comandantes sobre la situación de ellos y de la nave.

-Señor Vadam Thel,- esa voz femenina correspondía a la de una de las acompañantes de su madre –necesito hablar con usted.

-¿Hablar? ¿Sobre qué?

-Sobre Seis- ella calló, un poco nerviosa en cuanto vio la mirada colérica de Thel.

Kamala no podía dejar de pensar que era muy mala idea

-¿Qué tiene la humana?- dijo Thel, acercándose de una manera que se podía sentir su ira.

-Ella, me dijo…

-¿QUÉ TE DIJO?-Vociferó el Sangheili.

Si a la humana se le había ocurrido hablar sobre el tema de la noche anterior, él mismo acabaría con la existencia de ella. Tomó a Kamala con una fuerza descontrolada, ella en cambio estaba temblando de lo que el macho fuera capaz.

-HABLA YA, MALDITA MOCOSA, ¿QUÉ TE DIJO SEIS?

-Ella me dijo- Kamala estaba temblando de miedo –que usted ya no la entrenaría… quiero saber por qué- esa última frase le costó demasiado en articularlo.

Thel la bajó de poco a poco, estaba por cometer una locura por no contenerse, claro que lo decía por la temblorosa y miedosa acompañante de su madre, por Seis, al contrario, deseaba eliminarla de una buena vez.

-Lamento si mi pregunta no es la apropiada señor, quizás no me es de mi incumbencia, pero… he notado la gran mejoría de ella… por favor, señor, Seis ha avanzado mucho como para que ya no la entrene.

-Escucha, si yo he dejado de entrenarla es porque tengo muy buenas razones para hacerlo, y, antes de que me repliques, no es de tu competencia saberlo. No vuelvas a insistir en mi decisión.

Thel se iba alejando, mientras Kamala solo suspiraba, tratando de retomar fuerzas, pero quizá eso no era lo mejor. Pudo sentir la imponente fuerza del macho y realmente no quería salir lastimada, realmente ella esperaba arreglar las cosas, pero Thel tenía razón, ella no debía meterse en asuntos del macho; sin embargo, Seis podría servirle de muy buena ayuda.

Por otra parte de la casa, escondida en un muro, Kasai había escuchado y presenciado todo lo que había pasado. Así que de poco en poco Thel aborrecía a la humana... ella tenía que averiguar qué había ocurrido y usarlo a su favor. No permitiría que la humana siguiera gozando incluso más privilegios de los que ella y su compañera estaban destinadas a poseer durante toda su vida. Idearía un plan de ataque contra Seis si era necesario. Tendría que averiguar exactamente cómo podría parar a la humana y hacer que ella se fuera de una vez por todas de Sanghelios.

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Seis estaba en su habitación. Daba vueltas y vueltas ahí dentro toda la mañana, tratando de entender un poco más sobre la información que se le había sido proporcionada. No es que ella fuere de aprendizaje lento, pero estaba tratando de digerir un poco la información sobre sus enemigos; aunque eso jamás le había tomado por sorpresa, pero no quería salir mal herida de nuevo.

De la nada, su puerta se abrió de golpe. Seis reacciono rápido para guardar o esconder el libro, no quería meterse ni meter a la fémina en problemas.

Con el corazón agitado, ella se acercó a la puerta, vio entrar a Yunza, estaba algo molesta.

-Señora, ¡qué susto me ha dado!- dijo seis

-Las cosas no han estado bien, al parecer el primo de Thel mantendrá vigilada la casa. Eso es algo que me preocupa, pues a cualquier movimiento sospechoso, atacarán.

-Bueno, no veo por qué eso le preocupa.

-¿Cómo no puedes entender que estas en peligro? Si ellos te ven, Thel no podrá hacer nada para detener el ataque subsecuente.

-Más bien, creo que ustedes son los que están en peligro, mi señora.

-Seis…,- Yunza suspiro profundamente–sólo espero a que encuentren a los asesinos para estar más tranquila.

-Estoy segura de que Thel los encontrará más temprano que tarde.

-Yo sé que sí. Seis, por nada del mundo salgas al patio. Lamento tener que imponerte esta regla.

Yunza salió del cuarto de Seis, dejando a la spartan algo preocupada. Ahora debía ser cuidadosa en sus movimientos si no quería llamar la atención.

La madre salió en busca de su hijo, quien estaba en la antigua oficia de su padre enviando el mansaje para su flota, su madre entro sin siquiera avisarle, lo único que vio fue la figura holografía de su oficial al mando

-Señor ya no puede seguir retrasándose, las cosas no han sido tan fáciles para nosotros las cosas se complican desde su partida, atacamos la nave de los humanos, donde el demonio iba pero este fue muy astuto y escapo, al seguirlo hemos encontrado una especie de "anillo sagrado" lo necesitamos, el demonio junto con varios de su especie están pisando el suelo sagrado del anillo-

-Solo estaré aquí un par de días, mantengan al prisionero y eviten que el demonio llegue a el-

-Entiendo señor, nosotros haremos lo que esté en nuestras manos para mantener al demonio al margen señor- en cuanto a cabo la figura holográfica del oficial desapareció, Thel se llevó sus manos a la sien, instintivamente volteo para ver a su madre quien yacía de brazos cruzados a sus espaldas

-¿QUE ESTAS HACIENDO AQUÍ?-

-solo vine a hablar contigo con respecto a lo que hablaste con tu primo Lak ¿Qué hacían esos Generales aquí?-

-no lo sé-

-SI THEL, SI LO SABES ¿Por qué van a vigilar todo lo que nos ocurra?-

-Madre yo no…-

-¿TE HAZ DADO CUENTA DEL PELIGRO QUE CORRE SEIS TAMBIEN?-

-¿POR QUE TE PREOCUPA TANTO ESA HUMANA?-

-¿Por qué de repente estas eludiendo mis preguntas? Thel estas a la defensiva, vallamos por partes ¿Qué te dijo Lak?-

Thel suspiro pesadamente e incómodamente, no estaba seguro de como se lo explicaría a su madre, armándose de valor la miro directamente

-Lak hablo con su padre, indagando más en el asunto su padre tiene la sospecha de quien está detrás de todo esto es Koida-

Su madre llevo sus manos a hasta sus mandíbulas, quedo un poco asombrada con lo que oía de su hijo

-¿estás seguro que oíste bien?-

-si madre Koida quizás es él está planeando mi aniquilación…-

Yunza quedo estática, el conocía bien al viejo Sangheili, él era parte del concilio mucho antes de que ella se casara con el padre de Thel ¿Por qué atacaría a su hijo? Ella no lograba comprenderlo

-Madre se te es difícil comprenderlo ¿verdad?-

-no puedo asumirlo Thel, sin embargo me atrevo a preguntar ¿Qué les hizo creer es el?-

-al parecer desea que el linaje de mi abuelo termine, lamentablemente nosotros somos presa fácil, al no tener más hermanos que me anteceda o un hijo legatario me temo que eso hace las cosas más fáciles para el viejo-

-Entiendo Thel, espero y sus sospechas sean acertadas y que pronto puedas atrapar a los mercenarios-

-madre, no descansare hasta dar con el culpable, no pienso dejarte indefensa – la abraza compasivo, sabe que tiene que mostrar seguridad también con ella

Escondida en una estructura Kasai estaba escuchando con cada detalle desde que Thel se había metido, tenía nuevos motivos para hacer pagar a la humana y quebrar el espíritu de la humana, solo era cuestión de que ella actuara, esa humana le aria pagar cada segundo que paso en aquella morada, por su sola existencia le provocaba desasosiego, sentía como sus entrañas se contraían el solo hecho de que ella aun viviera en el mismo techo, con mucha cautela ella se fue retirando.

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La humana estaba pensando de nuevo en las posibilidades de como atacar a los asesinos, tenía que planear una emboscada sin llamar la atención de los vigilantes externos, seis estaba concentrada en algo de seriedad, ya no se sentía tan inútil ahora su prioridad era vigilar y salvaguardar la vida de todos los que vivieran en aquella casa, sintió como una pequeña descarga eléctrica le recorría su cuerpo como si presenciara a alguien aproximándose a su habitación. Ella miro atenta a la silueta que estaba por debajo del arco de su puerta, y se abrió, revelando al dueño de tan peculiar figura que ya reconocía bien

-pensé que no querías saber nada sobre mi ¿Qué quieres Thel?- en los labios de la spartan emanaba demasiada cizaña, aunque en su interior la sola presencia del macho la llenaba de desconsuelo

-solo vine aquí porque ya se tu juego humana, engañas a todos en esta casa comportándote como la víctima y dejándome como tu agresor-

Seis sintió como de poco en poco la rabia la estaba ganando ¡¿Cómo se atrevía a levantarle tan semejante falacia?!

-¿de qué carajos estás hablando?- la voz de seis se escuchaba bastante cabreada

-te estoy diciendo que ya tienes a todos comiendo de la palma de tu mano, a mi madre a sus empleadas, hoy su dama de compañía me hablo pidiendo que no dejara de entrenarte-

-Yo no le eh dicho nada… Además ¿Qué te crees a venir hasta acá solo para insultarme?-

-Yo lo soy todo aquí seis, esta es mi casa, tu ni siquiera deberías estar aquí, además de que te eh perdonado la vida, por mi sigues con vida, tu solo eres un estorbo, una gran amenaza- Thel tomo a seis de los brazos comenzándola a apretar –que no se te olvide que tú no eres más que la escoria-

Soltó a seis ella estaba colérica en cualquier momento ella se lanzaría en contra del macho, sentía la sangre le hervía de rabia

-si todo esto es por nuestro "encuentro sexual"…-

-TE DIJE QUE YA JAMAS MECIONARAS SOBRE AQUEL ERROR- Thel la miro con odio quería infundirle temor a seis pero ella ni se inmutaba –no vuelvas a mencionarlo estúpida, y pobre de ti si lo haces de nuevo por que no seré tan piadoso como lo soy ahora- dijo antes de salir del cuarto de la humana, ella comenzó a soltar una rabieta, sin pensar ella comenzó a golpear la pared, tenía que desahogarse, quería salir y enfrentarse a Thel con los puños eso no se quedaría así.

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Paso la tarde, seis ya estaba calmada su cuerpo se encontraba reposando en la cama, el sonido de la lluvia inundaba los oídos de ella, era de cierta forma relajante, cuanto le gustaría sentir el aroma suave de la tierra mojada, sentir la brisa húmeda y olfatear el exquisito y laxante aroma de la lluvia, es un gusto culposo que ella tenía desde niña, siempre le gustaba ver la lluvia caer, hacia incluso su trabajo más ameno.

Ella saldría de su cuarto si no fuera por los guardias que estarían custodiando la propiedad, seis no quería exponerse a podría meterse en problemas serios, estaba comenzando a sentirse una prisionera de nuevo.

En otra parte de la casa Yunza estaba observando el caer de la lluvia desde uno de los grandes ventanales que conformaban la fachada

-las lluvias han llegado antes-

-así es Kamala, pensé que llegaría un par de semanas después-

-es bueno en cierta forma, ayudara al lago y la tierra será productiva este año… ¿señora sucede algo?-

-¿Por qué lo preguntas?-

-la noto pensativa, parece que está preocupada por algo, es por su hijo cierto-

-no pensé que fuera tan obvia mi preocupación, la verdad es que sí, es por él, lo necesitan allá afuera, al parecer la flota de mi hijo sigue persiguiendo a la especie de seis, tienen problemas con un demonio y tienen encarcelados a unos cuantos, ¿Por qué tiene que ser así Kamala? Ellos solo buscan sobrevivir y parece que al Covenant no le interesa en lo más mínimo, solo son ideologías vacías…-

-¡señora no diga eso! Si alguien la escuchara podría meterse en problemas-

-ya lo sé, pero no concuerdo con ellos-

-señora muchos no lo hacen pero estamos doblegados a seguirlas o nos espera un destino peor que la muerte-

-solo me gustaría que Thel se diera cuenta de que no todo en la vida es una Guerra, no me gustaría quedarme sola, ya perdí al ser que más me ha amado, no me gustaría perder a mi único hijo-

Ella se alejó de la ventana dejando a la joven ver por la ventana, ese era un amor genuino de madre, cualquier hembra estaría orgullosa de que su hijo ocupara el lugar que Thel había desempeñado y si moría en combate eso sería como tener la gloria, en cambio su señora temía por la vida de su hijo, ella temía por no verlo nunca más, eso realmente hacían de ella una madre única entre todas las mujeres Sangheili, su mayor pánico era que su hijo muriera.

Kamala se quedó observando el fruir cada vez más fuerte de la lluvia y volvió a su habitación, sus pensamientos fueron cayados cuando noto una silueta ir hasta el fondo del pasillo, ella se estremeció un poco, normalmente solo ella o Kasai entraban a esa parte de la casa, sabía que no era su compañera porque aquella silueta era más grande que la figura de su compañera, con sumo cuidado ella se estaba acercando para inspeccionarlo más detalladamente…

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Kasai estaba regresando a su cuarto, iba caminando tranquilamente por el pasillo cuando sintió una extraña sensación de ser seguida por alguien, ella volteaba buscando aquello que le causaba el malestar, pero no veía a nadie, se pasmo por un momento, sintió que solo era una alucinación suya, pero de la nada sintió como alguien le tapaba la boca, ella realmente se aterrorizo, su cuerpo se había paralizado al ver que poco a poco el líder de los ultras estaba apareciendo de la nada, su camuflaje se estaba desvaneciendo

-Hola preciosa- le dijo de un modo provocador –el tiempo se está acabando y necesito a Thel muerto y tú lo has cumplido con la parte del trato- en eso el Ultra de armadura negra saco su espada pegándola al cuerpo de la fémina, rasgando un poco de su vestido –hablo en serio si mañana no tengo a ese hijo de chingada muerto o te garantizo que tú lo suplirás, no sin antes complacerme- acto seguido el macho desactivo su espada, llevando su mano recorriendo el cuerpo de ella, eso provoco llanto e impotencia en la joven, el ultra soltó a Kasai, sonriendo en sus adentros poco a poco se fue alejando del lugar. Kasai estaba con un desconsuelo tirada en el suelo, sentía como su orgullo y dignidad se estaba desquebrajando, sentía una enorme impotencia jamás alguien le había faltado al respeto de esa manera, sintió como poco a poco la rabia se estaba apoderando de ella.

-¿hola? ¿Alguien está aquí?- esa era la voz de amala viniendo, lentamente Kasai se puso de pie, fingió que nada había pasado para no levantar sospechas en su compañera, que estaba llegando al fondo del pasillo

-Kasai ¿Qué haces…?-

-vine a hacer algo que me pidió nuestra señora a esa parte de la casa, eso es todo- dijo sin ninguna conmoción

-entiendo, pensé que había alguien más-

Kamala se dio cuenta de que ella tenía algunos desgarres e intento preguntar pero la mirada fría de la fémina hizo callar a la joven hembra, Kamala dudaba si seguir hablando así que la dejo irse quedando un poco desconcertada pero sabía que por su bien no tenía que averiguarlo…

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La noche había llegado a su fin, seis ya estaba despierta, con cuidado ella era llevada por la madre de Thel a desayunar, por las ventanas que rodeaba el pasillo pudo divisar el como la lluvia había dejado el árido paisaje en uno lodoso y fresco con sumo cuidado ella fue llevaba al comedor donde al notar a Thel esta cambio su semblante por uno más agresivo, violento y bélico, ella estaría a la defensiva todo el tiempo, Thel tampoco sería la excepción, el también estaría a la defensiva con seis, no mostraría ningún signo de piedad si ella actuaba de forma provocadora, al menor roce ellos dos se empezarían a atacar, el ambiente estaba algo tenso con ellos dos cerca era un campo de batalla donde la guerra se libraría, bueno si no fuera por los presentes el desayuno pudo ser un error fatal.

Sin embargo ambos no dijeron nada, hasta que por fin acabo, Thel por su parte se retiró lo suficientemente antes, mientras que seis se devolvió hasta su cuarto, pasaría el resto de su día en aquel lugar

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Kasai sintió la presión durante todo el día, sentía como su vida no podría empeorar pero para colmo se sentía sola, no podría ir corriendo con Thel porque expondría su vida en riesgo, tampoco podría ir con Yunza porque ella la consideraría como una traidora, tenía que hacer algo con la amenaza, que había recibido, así que se le ocurrió pasar más tiempo cerca de Tel, si esa sería su solución, así que se armó de valor y fue rumbo a donde estaba Thel pero este se la pasaba encerrado con en aquella oficina lo cual hizo que se opacaran sus planes tenía que pensar en algo y rápido.

Pasada la tarde, la noche amenazaba con caer, Kasai no tenía un plan formulado parecía que todo estaba en su contra, se estaba desesperando pronto los ultras parecían que irían a buscarla, se estaba desesperando, hasta que tal vez no todo estaría perdido, ya tenía un plan que sería a su favor, ¿pero claro como no lo vio venir?

Fue hasta el cuarto de Kamala toco la puerta asegurándose que ella estuviera sola

-Kamala, necesito tu ayuda, tendrás que acompañarme a los campos abiertos-

-¿Por qué?- dijo abriendo la puerta -¿Qué sucede?-

-rápido, te lo explicare más adelante-

Ambas féminas salieron rumbo al patio tras mucho caminar fueron emboscadas por los tres ultras, Kasai no mostraba mucho miedo, mientras que Kamala estaba muriendo del pánico por dentro. El líder ordeno que se llevaran a Kamala cerca de su nave mientras él hablaba con Kasai

-Esto no fue lo que te ordene- dijo de un modo colérico, tomando a la fémina por los hombros

-antes de que me digas algo yo te atraeré a Thel, solo tienes que confiar en mi- el tono era frio, sin mostrar alguna emoción de miedo, el macho la golpeo muy fuerte en su cara, pero se contuvo para no matarla

-y ¿Cuál es tu plan?-

-figue que nos has raptado a ambas, en cuanto me lleves con ella dejaras que yo escape y yo te atraeré a Thel Vadam-

-¿y si fallas?-

-viólanos a ambas y acaba con nuestra existencia-

El macho sonreía en sus adentros, esta no le resulto ser tan idiota como lo creía, hizo lo que ella tenía en mente, la llevo hasta donde tenían a Kamala, a unos cuantos metros de su nave, la joven Fémina era presa del pavor y más al ver a su compañera golpeado, intento ayudarla pero uno de los 3 ultras menores la amenazaba con un aguijoneador.

-llévenlas adentro-

Kamala intentaba forcejear, para liberarse del imponente macho, pero no lograba nada, solo pudo cerrar los ojos y pensar lo peor posible, cuando fue el turno de Kasai el líder ultra la dejo ir, uno de ellos estaba a punto de seguirla cuando fue parado por el líder.

Ella corría de regreso a toda velocidad, tenía en mente otra cosa, por fin su problema con esa "escoria" acabaría, al llegar fue directo a la habitación de la humana, sin tocar la hembra entro al cuarto de la spartan que estaba sentada en su cama.

-SEIS, qué bueno que estas aquí- dijo aterrada, cual seis ni se inmuto, seis solo arqueo la ceja

-¿Qué es lo que quieres?- acto seguido seis se cruzó de brazos

-es Kamala los ultras la tienen, estábamos cumpliendo un mandado de Yunza a las afueras en los patios, ellos nos habían emboscado para después capturar a ambas pero yo logre escapar, por favor tienes que ayudarla-

En ese momento por instinto seis tomo a la joven Sangheili de los hombros

-tienes que llevarme a donde están-

-sígueme-

Sin pensar seis se fue con ella, ambas corrían hasta el lugar, por un momento seis se le había olvidado que tal vez los guardias los estarían vigilando. Ella solo tenía en mente salvar a la joven, con cautela seis y Kasai llegaron al lugar donde estaba un spirit estacionado, oculta en la maleza seis estaba formulando un plan para salvar a la chica.

-escucha, iré a salvar a Kamala, tú quédate aquí-

-Iré por ayuda, si las cosas salen mal podrían matarlas a ambas-

Con un enorme pesar seis, asintió con su cabeza, aunque era una oportunidad perfecta para demostrarle a Thel las habilidades que ella había aprendido

-anda ve por Thel, yo entrare por aquella escotilla-

La fémina salió corriendo rumbo a la casa, seis en cambio se movía como un felino procurando que no llamar la atención, con sumo cuidado y habilidad la joven alcanzo hasta llegar al costado de la nave escuchando voces adentro, trato de distraerlos lanzando piedras al otro extremo, cuando escucho que ya no había voces ella entro al interior de la nave, su cuerpo era delgado lo que le permitió entrar sin esfuerzo. Este era de un azul claro casi de un tono cian, comenzó a recorrerlo con mucho cuidado, al fondo escucho los lamentos de su objetivo, con cuidado ella se acercó, seis noto al guardia ultra, trago saliva por que este era más alto, incluso que Thel, se maldijo, si tan solo tuviera su armadura una espalda ella podría atacarlo, pero tenía que idear algo, de la nada escucho voces venir hasta su posición. Ella tenía que esconderse y rápido, noto también que el guardia venia hasta ella, seis estaba acorralada o eso creía, justo en la parte de arriba había una pequeña ruptura, tal vez una ventila, comenzó a escalar por los bordes de la pared de la nave, hasta llegar a su objetivo, para su suerte aquella ventilación era ancha, en la cual ella apenas cabía, vio a los demás Ultras que eran 4 en realidad, seis sintió como poco a poco el temor comenzaba a invadir su cuerpo, la adrenalina la estaba recorriendo, seis no pensó que fueran tan imponentes en especial el Ultra negro la cual dedujo que era el líder, vio como los 4 salian del lugar, aprovechando para rescatarla. Entro al cuarto sigilosamente sin hacer ruido, vio que tenían 3 celdas con cuidado seis se fue adentrando buscando a Kamala, hasta que la vio aterrada estaba sentada con sus brazos abrasando sus piernas, ella se acercó para verla más de cerca, ella con sumo cuidado abrió la celda, Kamala pensó que eran de nuevo sus agresores por lo que empezó a llorar más fuerte

-¿Kamala?, es hora de irnos-

Al reconocer la voz de la humana la chica solo la miro, tenía una mirada de pánico y horror en ella, seis sintió una enorme ira al verla golpeada también, tenía un pequeño hilo de sangre en su frente, seis sintió como la cólera se apoderaría de ella, pero tenía que estar serena para poder escapar

-Kamala escúchame, vamos a salir de aquí juntas pero necesito que por favor seamos muy sigilosas, ando-

La joven iba atrás de seis, ambas emprendieron su rumbo a la salida, ambas habían llegado hasta el punto donde seis había entrado, con mucho esfuerzo seis ayudo a la chica a salir por aquella abertura, juntas salieron y comenzarían su carrera hasta el hogar, parecía que todo estaba a su favor pero justo cuando seis iba a aprender la carrera uno de los Ultras la tomo del cabello levantándola del suelo, el dolor era insoportable, Kamala estaba completamente pasmada al ver como la spartan gritaba del dolor

-¡CORRE KAMALA, CORRE!- logro articular seis, Kamala sin dudarlo comenzó a huir del lugar iría por Thel para ayudar a seis mientras que ella se quedaba en manos del enemigo…

Continuara

Otro capítulo más mis queridos lectores y agradezco mucho su preferencia y que sigan leyendo mi historia, hay lo se soy tan terrible pero si continuo me quedo sin material para el otro capítulo, jajaja bueno espero leerlos pronto con amor y cariño Dunk Mell por cierto si quieren regalarme algo por mi cumpleaños se aceptan hasta vales de despensa XD jajajaja saben que solo bromeo en fin los veo en el siguiente capítulo (prometo no tardarme tanto)