Mordida de amor


4: Mordiscos y Familia


«Oh Señor, Señor. Yo he entrado en el paraíso de pijamas.»

Hinata se rió entre dientes de la expresión cómica de Sai cuando él entró en la sala donde ellos estaban teniendo su improvisada post fiesta de cumpleaños, su fiesta pijama. Ninguno conducía después de beber, Sai había decidido dormir aquí, lo que significaba que Hinata, Mirai y Tenten quien llego tiempo después, también estaban quedándose. Con los dormitorios ocupados por varios parientes más viejos alojados durante el día, habían sido relegados a los sofás en la sala más grande, junto con sus primas Ino, Moegi y Hanabi. Las tres muchachas habían volado desde Inglaterra con su tía Fû para asistir a la fiesta y planeaban visitarlos por un par de semanas.

—¡Sai!—Mirai abrió la boca de repente—. ¿Qué estás usando?

—¿Qué? ¿Esto?— Sai agarró sus brazos e hizo un giro lento. Estaba cubierto del cuello a los tobillos por un pijama ajustado de Spiderman—. Neji fue bastante bueno al proporcionarme el pijama más guay— pronunció cansinamente—. ¿No les gusta? El tipo tiene una radical preferencia en pijamas, para ser un viejo gruñón.

— No son de Neji—Hinata rió entre dientes—. Eran una broma para Anko cuando él estaba ayudando a programar un videojuego basado en algún cómic.

—Yo no sabía eso—Sai dijo con una mueca—. Neji estaba más avergonzado de mis efusivos cumplidos por su elección de pijamas.

Hinata compartió una mueca con él, imaginando cómo Neji debía de haber reaccionado cuando él comprendió cómo su pequeño esfuerzo por avergonzar a Sai había salido al revés. Él se mortificaría pensando que cualquiera podría creer que vestía pijamas como éstos para dormir.

— Sin embargo, no me importa. Son cómodos—comentó, entonces posó sus manos en sus caderas para mirar al resto y dijo galantemente—. En cuanto a ustedes señoras, parecen un arco iris de encantadoras flores.

Hinata se miró, luego a las otras mujeres en sus camisones. Ella no usaba pijamas normalmente tendía a dormir desnuda. Así que todas estaban vistiendo ropa de dormir prestada de Ino. aparentemente tenía algo con los baby—dolls, esto era todo lo que había tenido para prestarles.

A pesar de todo, la descripción de Sai era adecuada. Ella estaba vistiendo un camisón rosa pálido de encaje, Ino estaba en rojo, Moegi en color durazno, Hanabi en azul celeste, y Mirai vestía en lavanda. Las reunías y casi hacían un arco iris.

Así que...— Sai se lanzó hacia el catre que se había sacado para él. Acomodando su almohada en una sólida pelota donde él podía apoyarse, las miró a todas con interés—. ¿Qué pasa en las fiestas pijama?

Todas las muchachas rieron por su ávida expresión a la vez que comenzaron a elegir sus propios sitios, dos chicas por cada uno de los tres sofás en el cuarto. En un momento ya estaban instalados y mirándose unos a otros.

—No me mires a mí—dijo Tenten, Sai lanzó una mirada a su dirección—. Yo tengo más de cuatrocientos años; no tenían fiestas de pijama ni siquiera cuando yo era una niña. No estoy segura si ellos tenían pijamas, incluso. No sé lo que pasa.

Hinata se rió entre dientes, y dijo con fastidio:—Más de doscientos años y todavía considerado un niño.

—Nosotros siempre lo seremos para mamá y tía Kurenai—dijo Ino serenamente—. Presumo que es relativo. Nosotros somos niños comparados con ellos.

—Pero ancianos comparados con los mortales—Hinata señaló infelizmente. Ella estaba considerando sus doscientos dos años. Los cumpleaños podrían ser un coñazo cuando eras más viejo que el país donde vivías.

Canadá se convirtió en país en 1867, por ese tiempo, Hinata tenía ya sesenta y nueve años; viejo para un mortal, pero no para un vampiro como la mayoría de los mortales los llamaría. Este no era un término al que su especie le gustara.

Los vampiros fueron pensados para ser criaturas desalmadas con una aversión al ajo, al agua bendita y la luz del sol. Hasta donde ella supo, su gente era no más desalmada que una persona común. En cuanto a las tres supuestas armas usadas para combatir a los vampiros, ni el ajo ni el agua bendita los herirían. La luz del sol era otra cuestión, ellos no estallarían en llamas si salían afuera, pero hacía la vida más fácil el evitarlo.

Realmente, la única cosa que la sociedad tenía razón sobre los vampiros era su longevidad, fuerza y la habilidad para leer y controlar mentes... oh, y ellos necesitaban alimentarse de sangre.

— Ustedes pueden ser viejos, pero nosotros no—Hanabi elevó su voz y Moegi asintió.

—Sí.

Hinata forzó una sonrisa. Ellas sólo tenían diecisiete años, haciéndolas las bebés en el grupo, pensó, entonces comprendió que Ino tenía razón. Todo era relativo.

Así que—dijo, determinada a permanecer alegre—. Ustedes dos son bastante jóvenes para saber. ¿Qué sucede en las fiestas de pijama?

— Cosas divertidas—Moegi sonrió ampliamente—. Comes muchas cosas malas como pizza y chocolate y patatas fritas.

Hinata sonrió indulgentemente. Ellas eran bastantes jóvenes, la comida todavía poseía más atracción para ellas que para ella misma y los otros.

— Y cuentas historias de miedo y hablas sobre muchachos—Hanabi les informó.

— Hmmm—Sai parecía dudoso—. Pueden omitir hablar sobre cosas de muchachos, a menos que sea de mí sobre quien hablan. Y yo estoy lleno de líquido, no necesito pizza.

Hinata no lo dudó. Su tía había pedido una tonelada de sangre empaquetada, así como la comida normal para la fiesta y ella había mirado con asombro como las montañas de comida y bebida habían sido arrasadas.

Según escuchó, la cantidad de sangre empaquetada que habían probado fue asombrosa. Al parecer el suministro casi había sido liquidado. Hinata había oído a su tía decir a Neji que trajese más sangre a la casa para el desayuno del día siguiente.

— Entonces, eso deja las historias de miedo—comentó Tenten. Hizo una pausa por un momento, en el cual nadie se ofreció a contar la primera historia, entonces lanzó una mirada a Hinata y preguntó curiosamente—. ¿Qué estaba tu tía haciendo en Toronto para darte por tu cumpleaños? me perdí el verte abrir tu regalo.

— Sí, ¿Qué era?— preguntó Mirai curiosamente—. Yo tampoco lo vi.

— Sí, lo viste—contestó Sai con diversión, trayendo un ceño desconcertado a la cara la muchacha.

— No, yo no lo hice—insistió—. Yo...—hizo una pausa cuando se dio cuenta de sus palabras—. ¿Él? ¿Quieres decir, que le dio a Hinata una persona? ¿Un hombre? —sus ojos se ensancharon de repente y su boca hizo un "O", entonces ella exclamó—. ¿Ese tipo en tu alcoba? ¿Él era tu regalo?

— ¿Qué tipo?—Tenten parecía sobresaltada—. ¿Kurenai te dio un hombre?

Hinata le lanzó una desaprobadora mirada a Sai cuando las mujeres empezaron a exclamar con asombro. Sus reacciones eran exactamente lo que él había esperado, por supuesto.

— No es lo que parece—dijo con tono tranquilizador—. Él es un doctor. Ella lo trajo para tratar mi hemofobia

Sí—Sai los aseguró—. Y el hecho de que Hinata estaba toda enlazada con él, en la cama, fue simplemente un accidente. No sabía que él era su terapeuta en ese momento.

—¡Sai!—Hinata chilló, cuando las otras mujeres empezaron nuevamente a exclamar y a gritar preguntas.

Agitando su cabeza con disgusto, se volvió a las mujeres y rápidamente dio una versión editada de su reunión con Naruto Uzumaki. Una vez acabado, se sentó de brazos cruzados y esperó por sus reacciones.

Tenten fue la primera en hablar, preguntando:—Entonces, ¿tratará tu fobia?

Hinata dudó, entonces admitió:—No sé. Pienso que no.

— ¿Por qué no?—preguntó Ino con asombro.

—Bueno, aparentemente estaba marchándose de vacaciones mañana. Y entonces hay una pequeña cuestión sobre tía secuestrándolo—agregó, con un volteo de sus ojos sobre las bromas de su tía.

— Quizá habría sido mejor que mamá te hubiera concertado una cita con él —comentó Mirai.

— Sí. Eso es lo que él dijo, también—admitió Hinata irónicamente.

—Así que, ¿Podemos verlo?—preguntó Ino, y Hinata giró hacia ella con sorpresa.

— ¿Qué? ¿Por qué?

— Nosotros hemos visto todos tus otros regalos—dijo, como si fuera completamente razonable.

— Yo, definitivamente, quiero verlo—anunció Tenten.

— A mi no me molestaría verlo—dijo Mirai.

— Ya lo viste—protestó Hinata.

— Sí, pero sólo un vistazo realmente, y yo no sabía que él era tu regalo en ese momento.

— ¿Qué diferencia hace eso?—preguntó con exasperación, pero Mirai sólo se encogió de hombros.

Agitando su cabeza, Hinata dijo:—Nosotros no podemos ir tranquilamente allí. Es el alba. Él probablemente está durmiendo.

—Eso está bien, sólo queremos conseguir una mirada de él. No tiene que hablarnos —anunció Tenten, poniéndose de pie.

Hinata quedó con la boca abierta mientras sus primas se apresuraban a marcharse. Cuando empezaron a ir determinadamente para la puerta, ella salió de la cama, diciendo:—Oh, bien, pero no debemos despertarlo.

Las oscuras cortinas en sus ventanas estaban corridas, dejando al cuarto en negra oscuridad, cuando Hinata y los otros entraron. Entonces, ella se volvió con un siseo de irritación cuando la luz fue encendida.

— Subimos a verlo, Hinata—señaló Tenten—. Ayuda si hay luz.

Hinata dejó caer su irritación ante las razonables palabras y se volvió para subir cautamente a la cama. Se sintió aliviada al notar que la luz no lo despertó, aunque lo hizo revolver soñolientamente, cuando el grupo se abrió alrededor de la cama.

— ¡Wow!—Ino respiró, entronando los ojos en el hombre durmiendo.

—Es lindo—Hanabi sonó sorprendida.

—Totalmente—Moegi asintió.

— Sí—dijo Tenten—. Por alguna razón yo pensé que todos los psicólogos se parecían a Freud, pero él es un bebé.

Hanabi y Moegi, ambas, estallaron en risitas ante esta declaración y Hinata hizo callar al par y entonces lanzó una mirada a Naruto, a tiempo para ver a Tenten levantando el borde de su chaqueta. Sus ojos se ensancharon incrédulamente.

—¿Qué estás haciendo?

— Bueno, él podría estar llevando algo falso—dijo serenamente—. Pensé nada más verlo que su chaqueta estaba rellena.

— Eso, no lo está—Hinata le informó severamente—. Esos son sus hombros.

— ¿Cómo? Oh, tienes razón. Tú lo estabas besando y otras cosas—Mirai sonrió burlonamente.

— Sí, y de su reacción a tus besos y otras cosas, también aprendimos que el hombre tampoco está luciendo un pepino—anunció Sai, haciendo a Hinata gemir con turbación cuando recordó la erección que había sido muy evidente cuando su tía y Sai habían entrado antes y cómo se había deshinchado. Realmente no quiso explicar su comentario a los otros, pero podría decir por sus expresiones que le exigirían una explicación y se decidiría en ese momento que Sai ya no era su primo favorito.

Naruto era generalmente un durmiente profundo, pero con la luz picando en sus ojos y susurros pasando a su alrededor, encontró difícil permanecer oculto en el cálido confort de los brazos del sueño y se sintió a regañadientes arrastrado hacia la conciencia. Cuando finalmente cedió y permitió a sus ojos abrirse, se encontró mirando fijamente a seis bellísimas mujeres paradas alrededor de su cama en los más extremadamente deseables baby dolls que él alguna vez había visto. Su primer pensamiento fue que él debía estar soñando aún y era un dulce sueño también, decidió, apreciando la abundante carne revelada por la escasa ropa de dormir, hasta que su mirada finalmente aterrizó en la séptima persona parada al lado de la cama.

— ¿Spiderman?— murmuró con confusión.

— ¡Carajo! Ves, ahora lo has despertado.

La mirada de Naruto se deslizó al portavoz y sonrió débilmente cuando reconoció a Hinata. No fue del todo sorprendente que ella se presentara en sus sueños. Sus últimos pensamientos antes de deslizarse al sueño habían sido sobre las cosas que le gustaría hacer con ella. La mujer estaba convirtiéndolo en una masa de frustración sexual.

La peor parte era que ella ni siquiera intentaba hacerlo. Él estaba logrando todo solo, con sus propias fantasías.

— Mejor no dejes a Tía Kurenai oírte hablar así, Hinata—provocó Spiderman.

— Ella lavará tu boca con jabón.

—Oh vete al diablo, Sai. Soy demasiado vieja para eso—dijo severamente, entonces se volvió y se inclinó ligeramente para dirigirse a Naruto.

— Lo siento. No quisimos despertarte.

El asintió afablemente y dijo:—Está bien. Tú puedes meterte en mis sueños cuando quieras.

— Oh, ¿no es dulce? Él piensa que está soñando con nosotros— una mujer en camisón lavanda le habló con una sonrisa.

— Yo no sé sobre dulzura, Mirai. Una de dos, o tiene un pepino en sus boxers después de todo, o él piensa que su sueño es uno húmedo— declaró una mujer en verde menta. De repente todo se detuvo y Naruto pestañeó con sorpresa cuando notó el silencio alrededor de él, lanzó una mirada para ver que la atención de todos se había vuelto a su entrepierna.

Naruto alzó su cabeza y entornó los ojos sobre la erección que estaba luciendo.

—Definitivamente un sueño mojado—pronunció solemnemente una bonita chica en rojo.

—Quizá, deberíamos verificar y asegurarnos que no es un pepino—una joven mujer en un camisón azul celeste hizo la sugerencia y se giró para compartir una malvada sonrisa con otra muchacha, mas joven. La segunda, vestida en color durazno, asintió y dijo:

—Oh sí.

Naruto pestañeó por la sorpresa cuando él comprendió que el par eran unas jóvenes adolescentes, y estaba casi horrorizado al notar qué bien rellenaban sus camisones. ¿Cuándo las adolescentes tuvieron que empezar a lucir tan no como adolescentes?, se preguntó con disgusto.

— Oh, basta—Hinata estalló, entonces volvió su mirada a él—. No estás soñando. Nosotros estamos realmente aquí. Y siento que nosotros te hayamos despertado, pero las muchachas quisieron...

— Nosotros quisimos ver sus regalos de cumpleaños—la mujer de rasgos orientales terminó cuando ella dudó.

— Lo que te incluye.

— Sí. Habíamos visto todos sus otros regalos—explicó la muchacha en azul—. Así que era justo que nosotros te viéramos también, ¿Entiendes?

— Somos los primos de Hinata—la rubia en rojo le informó.

— Bien, todos nosotros excepto Tenten—corrigió la que estaba de lavanda, y Naruto se encontró mirándola fijamente. Ella parecía vagamente familiar, pero le tomó un momento a su mente ubicarla, entonces recordó su venida a la puerta más temprano para informar a Hinata, su tía y el hombre llamado Sai, que alguien había llegado.

Recordar ese previo escenario hizo a Naruto darle una segunda mirada a Spiderman y comprendió que ‚Spidey‛ era Sai. Él no estaba soñando.

— Había oído voces provenientes de este cuarto.

Naruto lanzó una mirada hacia la puerta cuando la muchedumbre alrededor de su cama se enderezó y se movió culpablemente para enfrentar al recién llegado. Vestida con una bata de raso roja, ribeteada de encaje, la mujer morena tenía el pelo un poco largo de tono verde y sus ojos en color naranja. Sus rasgos eran afilados, su cara más larga y sus ojos eran lo más frío que Naruto había visto alguna vez.

— Fû —Hinata sonaba desconcertada—. Estábamos solamente... estaba mostrándoles mi regalo de cumpleaños a las chicas.

La mujer hizo una pausa al pie de la cama y miró a Naruto con interés.

—Así que, ¿Este es el psicólogo que tu tía trajo para ayudarte con tu fobia?

— ¿Qué está pasando aquí?—otra onda pasó a través del grupo que rodeaba la cama cuando la tía de Hinata apareció en la puerta, vestida con una larga túnica de seda.

— Oí voces y vine a investigar—anunció Fû—. Hinata estaba mostrándole su regalo de cumpleaños a las muchachas. ¿Es bastante joven, no lo es Kurenai?

— ¿No lo son todos?—Kurenai dijo casi fatigadamente—. Pero al parecer, es uno de los mejores en su campo.

— Hmmph—Fû retrocedió a la puerta, aparentemente perdiendo el interés en Naruto—. Vuelvan a la cama, muchachas. Es bien pasada el alba. Todos deberíamos estar durmiendo.

Había murmullos y refunfuños, pero todas las muchachas siguieron a Fû y Kurenai fuera del cuarto.

La puerta se cerró con un suave clic, pero Naruto podía oír el murmullo de voces femeninas alejándose por el pasillo, cómo la mujer más vieja sermoneaba a las más jóvenes. No fue hasta que un susurro de tela atrajo su mirada a su lado; que Naruto comprendió con un susto que no todos habían salido. El Hombre araña aún estaba de pie a su lado de la cama y estaba mirándolo con una expresión determinada.

—Sé que estás probablemente como el infierno de loco por estar aquí, pero esto no es culpa de Hinata y ella realmente necesita tu ayuda.

Naruto dejó salir una lenta respiración. Había estado esperando por unos minutos críticos hasta que el hombre hablara, pero no era esto lo que esperó. No tenía ni idea de que esperar, pero simplemente no era esto.

El hombre que Hinata llamaba Sai, quien parecía estar a finales de los veintes y principios de los treinta años, un poco más joven que el mismo Naruto. También era igual de atractivo que cada uno en este manicomio, con cabello negro y ojos oscuros, pero Naruto solo había visto a este hombre en dos ocasiones, y Sai había reído afablemente en ambas; sospechaba que Sai no era del tipo a quien recurrir a menudo. Aunque ahora parecía estar haciéndole un favor a Hinata.

Naruto observó al joven hombre pasear por el pie de la cama, después retroceder a su lado.

—Mira, Hinata... —vaciló, y entonces dijo—, somos cercanos. Mi madre murió al poco tiempo de nacer yo desafortunadamente—mi padre no tenía pista de que hacer conmigo, entonces la tía Kurenai me acogió, Mirai la hija de Kurenai es como mi hermana.

—¿Usted y su hermana fueron criados con Hinata?

—Jugábamos juntos, fuimos a la escuela juntos somos... cercanos — finalizó él desvalidamente.

—Como hermanos —digo Naruto con entendimiento.

—Sí, exactamente —sonrió Sai—. Hinata es como mi hermana, tía Kurenai es como una madre para todos.

—Bien —Naruto asintió al conseguir entender eso.

—Entonces, entenderá por qué tía Kurenai lo trajo aquí. Sé que está terriblemente preocupada por Hinata. Su fobia... —él sacudió la cabeza con tristeza—. Esto está mal. Si pudiera ver como es, desmayándose al ver la comida. Esto afecta su vida entera.

Sai frunció el ceño y se detuvo al pie de la cama y retrocedió de nuevo antes de decir,

—No era tan malo cuando Hiashi estaba vivo. Hinata podía dejar que tía Kurenai le pusiera una intravenosa entonces, pero...

—¿Quién es Hiashi? —interrumpió Naruto.

—El esposo de la tía Kurenai, el padre de Hinata.

—¿Por qué es más bien Hiashi que tío, mientras que Kurenai merece el título de tía? —pregunto con curiosidad Naruto.

Los labios de Sai disminuyeron.

—Porque él no era el mejor de los hombres. No era el mejor padre ni esposo tampoco. Era un controlador y realmente pasado de moda, y hablo seriamente con lo de pasado de moda. También le hacía la vida miserable a la tía Kurenai y a Hinata cuando estaba alrededor.

—¿Qué hay con usted?

—¿Qué hay conmigo? —preguntó Sai confuso.

—Bien, dice que fue criado por su tía junto a Hinata; presumo que trató con su tío también. ¿No le hizo a usted también miserable?

—Ah —Sai gesticuló no dándole importancia—. Él no era tan malo conmigo. Además no estuve mucho tiempo. Me fui a los diecinueve.

—Hinata pudo hacerlo, también —señalo Naruto, pero Sai negó con la cabeza.

—No, Hiashi esperaba que viviera en la casa hasta casarse.

—Pudo revelarse —sugirió, obteniendo una incrédula mirada de Sai.

—Usted no se revelaría ante Hiashi —le informó solemnemente Sai—. Además, Hinata nunca podría alejarse de tía Kurenai y tratar con él. La mente de Hiashi estaba realmente retorcida al final. Estaba demasiado asustada.

—Entonces él murió —murmuró Naruto—. ¿Cómo murió?

—Un fuego. Bebió demasiado... eh... alcohol y se quedó dormido con un cigarrillo en su mano. Así comenzó el fuego, y él falleció.

Naruto asintió.

—De todos modos... —Sai comenzó a caminar de nuevo—. Eso fue lo mejor que pudo pasar a tía Kurenai y Hinata, pero eso puso a Hinata con pánico. Ella de repente comenzó a preocuparse sobre la muerte de Kurenai. ¿Quién la alimentaría? Fue cuando, decidió ser más independiente. Comenzó a trabajar en un refugio, y ahora se mudó y está tratando de alimentarse ella misma, pero la tía Kurenai está preocupada, y el resto de nosotros también.

—¿Sobre qué? —preguntó con interés Naruto. A él le sonó como si la muerte de su padre le hubiera dado la libertad a Hinata para embarcarse en la adultez. Ella era como un pájaro tomando su primer vuelo.

—Que ella se vuelva como Hiashi.

—¿Su padre era alcohólico? —preguntó con confusión—. ¿Ella está bebiendo?

—No, por lo menos no a propósito —dijo suavemente Sai—. Pero esa es su fobia.

Naruto sacudió su cabeza. En alguna parte él había perdido el hilo de la conversación. Antes de poder preguntar para aclarar, Sai se paralizó, su cabeza amartillándose hacia la puerta.

—Tengo que irme; tía Kurenai viene —dijo caminando hacia la puerta, entonces hizo una pausa para decir—. Se que no entiendes, pero no tengo tiempo ahora. Tía Kurenai no dudará en explicar todo en la mañana. Cuando lo haga, solo intenta recordar que nada de esto es una falta de Hinata. Ella no te trajo aquí, pero necesita tu ayuda.

Con esa nota él se deslizó fuera del cuarto. Un momento después, Naruto escucho los murmullos de voces en la sala, después silencio, seguido por el suave clic de una puerta en la sala. Parecía que todos habían regresado a la cama.

Suspirando, él permitió a su cabeza descansar sobre la almohada y miró hacia el techo, su mente en lo que Sai le había dicho. Entonces la hermosa Hinata no había tenido una vida fácil. Naruto se burló, pensando en las pocas personas que lo hacían.

Quizás él era pesimista por naturaleza, lo que en su profesión tendía jugar, pero después de años de consolar rotos y abusados, le pareció que por poco se escapa de su juventud ileso.

Tenía unas cuantas cicatrices. Su madre había sido cálida y amorosa, y sus hermanas eran buenas, como lo eran sus tías y primos y el resto de su extensa familia, pero su padre no había sido un ganador. El hombre había sido un maricón con un violento temperamento. Lo mejor que había hecho fue el abandonar a su familia cuando Naruto aún era joven, pero lo habían dejado ser el pequeño de la casa.

Se dijo una y otra vez que él había crecido siendo ‚el único hombre bueno allí. Era mucho peso de llevar para un niño, y probablemente parte de la razón de que estuviera aún soltero. No quería pasar de ser ‚la única persona buena allí fuera para los ojos de su madre, tía y hermanas, a uno de los malos que debían acabar.

Los pensamientos de Naruto se detuvieron abruptamente cuando la puerta del cuarto se abrió de nuevo. Levantando la cabeza, miró a una mujer entrar, la rubia en un camisón rojo.

Ella cerró la puerta cautelosamente, después exhaló una reprimida respiración de aparente alivio al llegar al cuarto sin ser descubierta. Alejándose de la puerta, ella se acercó a la cama.

—Ah bien, está despierto —susurró, exponiendo una brillante sonrisa.

Naruto levantó una ceja, preguntándose por qué ella hacía una pausa cuando estaba acercándose y se establecía al borde de la cama mirándolo pensativamente.

—Todos piensan que estoy bañándome, pero salí furtivamente para venir aquí a verle —explicó, entonces añadió—. Soy Ino, y quería hablar con usted sobre mi prima Hinata.

—Ah —Naruto asintió, haciendo lo mejor posible por no babear por toda la piel pálida expuesta por su escaso camisón. Parecería grosero que él coqueteara, estaba seguro.

—Apoye a tía Kurenai para traerlo aquí y tratar a Hinata, pero Hina parece pensar que usted se molestaría por la técnica de tía y rechazaría ayudarla, y ella realmente, realmente necesita ayuda —Ino pausó expectativamente.

—Ya veo —murmuró Naruto, para llenar el silencio, pero cuando ella continuo simplemente mirándolo con quieta expectación, preguntó—. ¿Cuál exactamente es la fobia de Hinata?

La rubia pestañeo con sorpresa.

—¿Quiere decir que nadie te ha dicho?

Él agitó su cabeza.

—Ah —ella mordió su labio—. Bien, quizás no debo decirte entonces. Digo, Hinata insiste en que no puede leer su mente, pero Tía aparentemente puede, y si ella lee que tú sabes cuál es la fobia cuando no te lo ha dicho, buscaría saber cómo lo supiste y comprendería que salí furtivamente hacía aquí... —sus ojos se abrieron con horror, se puso de pie abruptamente—. ¡Maldición! Como sea ella sabrá que estuve aquí.

Naruto simplemente la miró. Hinata había mencionado algo sobre que no podía leer su mente la primera vez que estuvo en el cuarto, ahora esta mujer venia sobre ello. ¿Qué estaba pasando con estas personas? ¿Seguramente no pensaban realmente que podía leer mentes? Por supuesto que sí, comprendió cuando recordó entonces lo que la tía había hecho.

Quizás en la familia corrían las habilidades psíquicas, suponía él fascinado.

—Ah mira, mejor me voy —la rubia ahora estaba toda nerviosa—. Pero por favor intenta olvidar que estuve aquí. Solo... —¿No le gustaría ayudar a Hinata? Realmente es cariñosa, buena y graciosa, e inteligente, y esta fobia ha sido una carga. Realmente podrías ayudarla. Te gustaría ella, también, si consigues conocerla, y si la ayudas tendrías la oportunidad de conocerla —dijo ella, retrocediendo hacia la puerta—. Ahora, solo olvida que estuve aquí, y no trates de pensar en eso cuando tía Kurenai venga a verte en la mañana, ¿de acuerdo?

Ino no esperó por una respuesta, sino que abrió la puerta, asomando su cabeza fuera para comprobar que no había nadie a la vista, entonces le dijo adiós y salió del cuarto.

Naruto agitó su cabeza y la dejó caer sobre la cama. Se sentía como si hubiera entrado en un episodio de La Zona Desconocida.

¿Tratar a Hinata? Todos ellos necesitaban tratamiento, pensó, entonces se puso rígido cuando la puerta se abrió nuevamente.

Esta vez no levantó su cabeza ante el sonido, pero esperó, con los ojos cerrados y escuchando los silenciosos susurros cuando la puerta fue cerrada, y el crujido de más de uno acercándose a la cama.

—Ah maldición, está dormido —uno de ellos susurró molesto.

—Entonces tendremos que despertarlo, Han —otra voz susurró pragmáticamente—. Esto es importante. Él tiene que ayudar a la prima Hina.

—Sí. Tienes razón, Moegi —hicieron una pausa entonces—. ¿Cómo lo despertaremos?

Decididamente él no quería saber qué podrían hacer ellas. Naruto abrió los ojos y se encontró a dos muchachas con abundante cabello. Estaban de pie al lado de la cama, y miró de la chica de color melocotón a la de azul, preguntándose cual sería Han y cual Moegi.

—Bien —dijo Moegi, entonces murmuró—. Ibamos a intentar despertarlo.

—Le dijimos a los demás que iríamos a tomar algo, pero realmente queríamos hablar con usted —añadió Hanabi.

—Sobre nuestra prima —finalizó Moegi.

—¿Por qué no me sorprende oír eso? —preguntó Naruto irónicamente y las muchachas intercambiaron una incierta mirada por su cuerpo, entonces se encogieron de hombros y ambas se establecieron en la cama.

Esta iba a ser una larga noche, decidió Naruto con un suspiro.

Quince minutos después la puerta del cuarto se cerró detrás de ella, dejando a Naruto contemplar su conversación con las muchachas. Ellas eran un par encantador y obviamente pensaban mucho en Hinata, pero entonces cada uno de los que habían estado esta noche en el cuarto estaban preocupados por ella. Incluyendo a su tía, por la cuál él había terminado allí.

Eran las acciones de Kurenai las que parecían confundir a cada uno. Todos temían que él estuviera en contra de Hinata el que su tía lo hubiera traído allí, y que debido a eso, él se rehusara a ayudarla.

Esto solo servía para confundir a Naruto. Él había subido a la cajuela de su auto y había subido las escaleras atado, y mientras él no entendía sus propias acciones, apenas podría culpar a Kurenai por ellas.

¿Podría?

Incapaz de contestar a su propia pregunta, Naruto observó a través de la puerta, preguntándose cuando volvería a abrirse. Cuando recordó que había habido seis personas rodeando la cama con Hinata cuando despertó. Cuatro ya habían regresado furtivamente para verlo. Lo que significaba que probablemente sería visitado por otras dos personas.

No estaba equivocado. Momentos después la puerta era abierta fácilmente, y una mujer con un camisón color lavanda pálido estaba deslizándose dentro. Naruto observó su acercamiento a la cama y mentalmente tembló. Si algo podría decirse de esta familia, era que ellos ciertamente tenían un deleite por los camisones, decidió.

Exceptuando al hombre, por supuesto, acordó posteriormente cuando recordó la pijama de Hombre Araña de Sai.

—Hola, le molesto —dijo la recién llegada calladamente al acercarse a la cama—. Pero soy Mirai, prima de Hinata quería hablarle de ella.

—Mirai —murmuró Naruto—. Eres la joven hija de Kurenai y la hermana pequeña de Sai.

Cuando ella asintió con sorpresa, él añadió.

—Y todos piensan que estas en el baño cuando realmente estas aquí para pedirme que no permita que mi coraje afecte mi decisión de ayudar a Hinata, o ¿no?

—Ah —Mirai suspiro con asombro.

—Y quieres pedirme de favor que la ayude —Naruto continuó—. Porque ella realmente necesita mi asistencia y tú estás preocupada por ella.

—Estupendo —Mirai se sentó en la cama, sus ojos de par en par—. Usted es realmente bueno. No sabía que los psicólogos podían figurarse el material con tan poco...

—Sai habló conmigo antes y mencionó que tenía una hermana de crianza de nombre Mirai —le interrumpió Naruto explicándole—. Él también expresó su preocupación por Hinata y preguntó si iba a permitir que el coraje con su tía me impidiera ayudarla.

—Ah — Mirai sonrió débilmente—. Sí. Él lo haría. Él y Hinata siempre han sido muy unidos.

—¿Eso la perturba? —preguntó curiosamente Naruto.

Ella pareció sorprendida por la pregunta, pero agitó su cabeza.

—Ah, no, nosotras también somos unidas. Ella es como mi hermana también, Mi madre cuido de los tres.

—También eres hija de Hiashi...

—No, —le dijo Mirai, entonces torció su rostro, y dijo—. Mi madre es la cuarta esposa de Hiashi, mi padre biológico murió. Hiashi no tuvo mucha suerte con las mujeres. Sai era el hijo de la tercera.

—Supongo que Hinata es hija de la segunda esposa. ¿Hay algún hermano de crianza de la primera esposa, también? —preguntó curioso Naruto.

Mirai asintió.

—Su primera esposa estaba embarazada cuando murió, pero aún no había tenido al bebe.

—Definitivamente mala suerte con las mujeres —acordó Naruto, y entonces dijo—. ¿Pero usted también fue criada junto a Hinata y Sai?

—Sai ya se había mudado y estaba viviendo solo para entonces, pero Hinata estaba aquí —dijo ella—. Era más grande y ayudo a cuidar de mí. Supongo que cuando era pequeña era como una segunda madre o tía para mí. Ahora somos amigas.

Naruto la observó fijamente, su cerebro revelándose ante sus demandas. ¿Sai era lo suficiente mayor para haberse ido para el tiempo que esta mujer había nacido? ¿Y Hinata era lo suficiente mayor como para haber cuidado de ella como una segunda madre? No había manera alguna de que eso fuera verdad. El trío parecía demasiado cercano en edad para creerse eso. Él podría aceptar que hubiera un año o dos de diferencia entre Mirai y los otros dos, pero estaba sobre ello.

Antes de que pudiera expresar sus pensamientos, la puerta del cuarto se abrió otra vez y la mujer con rasgos orientales que llevaba un camisón menta entró. Dudo en marcharse cuando vio a Mirai, entonces haciendo una mueca entró y cerró la puerta.

—Solo pensé en venir hablar con él —murmuró cuando se acercó a la cama.

—Lo sé, Tenten. Vine a pedirle que ayudara a Hina, también — confesó Mirai, entonces sonrió, y preguntó, ¿ellos piensan que estas en el baño, también?

Tenten sonrió débilmente.

—No, dije que iría a tomar algo.

—Y en cambio todos ustedes vienen aquí —dijo Naruto, deduciéndolo por la sorpresa en la mirada de ambas mujeres.

—¿Todos nosotros? —preguntó Tenten.

Naruto asintió.

—Sai se quedó atrás cuando ustedes salieron. Entonces una rubia en camisón rojo entró.

—Ino —le informo Mirai.

Naruto asintió de nuevo.

—Entonces las muchachas... ¿Moegi y Hanabi?

—Sí —dijo Mirai.

—Y ahora tú y... —su mirada se deslizó a la mujer con rasgos orientales y preguntó—. ¿Tenten?

Ella asintió.

—Bien... —suspiró Mirai —, supongo que si todos han venido, Tenten y yo estamos perdiendo nuestro tiempo y lo hemos molestado por nada.

—No por nada —le aseguró—. He a prendido mucho.

Ella pareció dudosa, pero no comento, y Tenten dijo.

—Lo mejor sería que nosotras regresáramos antes de que Fû o Kurenai capten nuestra salida y decidan investigar.

Asintiendo, Mirai se puso de pie, entonces dudo antes de decir.

—Hinata realmente necesita su ayuda. Usted podría hacerle un bien a su vida curando su fobia.

—Sí, podría, y todos nosotros le estaremos agradecidos —Tenten añadió solemnemente, entonces las dos mujeres abandonaron la habitación.

Naruto retrocedió de nuevo a la cama. Aún no tenía pistas de cuál era la fobia de Hinata. Luego de la reacción de pánico de Ino, no se había molestado por preguntar a los otros. No había tenido la oportunidad de preguntar mucho a las muchachas mas jovenes. Las dos fueron un equipo de etiqueta cuando vinieron a conversar si una no estaba hablando, la otra lo estaba.

Ellas se habían sentado al lado de la cama, informándole que él simplemente tenía que ayudar a su prima, era vital para su bienestar futuro, y ella merecía vivir contenta. Era una buena persona, y era simplemente desgarrador que tuviera que vivir sufriendo porque tenía ‚la fobia. Y ella no era la única afectada, según ellas. Su tía Kurenai estaba sufriendo mucho con su hijastra así como todos los que la amaban, y simplemente tenía que detenerse. Ellos esperaban sinceramente que él pudiera curarla y podrían agradecerle hasta el final por el tiempo que fuera.

El corto tiempo que él había pasado con Mirai y Tenten había sido calmado en comparación, pero todavía Naruto no les había preguntado a ellas cual era la fobia. Para ese tiempo, él había pensado que sabría. Sai había dicho que podría ser como un desmayo al ver alimento.

En el momento, Naruto había pensado que él estaba solo usando un ejemplo para Mostar como de perjudicial era la fobia, pero entonces el hombre había mencionado que ella necesitaba alimentarse intravenosamente, y así él había concluido que ella se desmayaba al ver la comida, o que ella no podía comérsela así. Cualquiera de ellas era una fobia que necesitaba cura.

Naruto no podía entender que tenía que ver el alcohol con su fobia, pero era posible que ella estuviera comenzando a ser indulgente con la bebida en un esfuerzo por olvidar los problemas de su vida.

No, él no se había molestado en preguntar cuál era la fobia de ella, pero había hablado con la verdad cuando le dijo a Mirai que el venir a verlo no había sido por nada. Había aprendido mucho. Naruto había aprendido que Hinata era muy amada por aquellos a su alrededor, que ellos la veían inteligente, amable, amorosa, y buena, y que todos ellos la querían saludable y bien. No parecía simplemente que Hinata fuera amorosa, pero poseía un encanto de espíritu libre.

Lo que era bueno saber, pensó Naruto, y admitió que le gustaría ayudarla.

Inteligente, si él fuera honesto con él mismo, mientras que estaba impresionado de que todos parecieran pensar mucho en ella, él quería ayudarla por el pequeño episodio del beso y suspiro en el cuello, nada más.

Rodando sus ojos, Naruto se dio cuenta de una comezón en su hombro superior y automáticamente intento llegar para rascarse, solo podía dibujar un poco por las sogas en sus muñecas. Pestañeando con sorpresa, miró el techo, y entonces cerró sus ojos y se hundió en la cama con un suspiro de disgusto. Había tenido nueve personas en el cuarto en toda la noche. Seis escasamente vestidas, y uno con pijama del Hombre Araña, y la tía Fû y Kurenai. La mayoría de ellos habían estado en el cuarto más de una vez, ¿y qué es lo que él había hecho? ¿Les había convencido de liberarlo o incluso preguntado si lo desataban?

No, Naruto se había permitido participar dentro del drama de esta enojada familia y completamente perdió la vista de lo que podía haber sido su prioridad conseguir llegar a casa para prepararse para su viaje.

Dándose patadas mentalmente, Naruto observo alrededor del cuarto, pero no había reloj para verificar el tiempo. Pensó que era el inicio de la mañana, sin embargo. Aún tenía suficiente tiempo para tomar el vuelo si podía liberarse pronto. No era problema que pudiera liberarse de las sogas, pero si alguien más viniera a hablarle, quizás podría persuadirla para liberarlo.

Decidió que prometería tratar a Hinata de su retorno de México, si ellos lo desataban ahora, entonces rápidamente volvió a pensar en su decisión. Quizás sería mejor tener a alguien más para tratarla. Naruto conocía a varios buenos terapeutas que podrían ayudarla como él mismo. No era que le molestara la idea de tratarla, solo era que con el beso de antes, y más de un terapista con sus sentimientos por ella, podría no ser lo más ético.

Naruto no podía decirles a ellos nada de eso, como fuera. No podía permitirse que un solo pensamiento entrara en su mente cuando había una buena posibilidad de que Kurenai pudiera leerlo. Simplemente estaría de acuerdo en verla para su tratamiento después de que regresara.

Cuando regresara sería suficientemente pronto para abordar el tema de un terapeuta alterno.

Satisfecho con su plan, Naruto miró hacia la puerta expectante. Esto había sido un poco como la Gran Estación Central, con todo el mundo yendo y viniendo. Estaba seguro que no tendría que esperar mucho tiempo hasta que alguien viniera a hablarle. Quizá esta vez sería la misma Hinata.


Continuará...