Mordida de amor


5: Mordiscos y Fobias


Era apenas medio día cuando Hinata se despertó. No había dormido ni siquiera cinco horas, pero se espabiló inmediatamente como si hubiera dormido todo el día. Su primer pensamiento al despertar era el de su regalo de cumpleaños.

Dr. Naruto Uzumaki, murmuró en voz alta. Hinata sabía que debía estar agradecida por el regalo, pero realmente lo habría tenido para la cena. El muchacho de entregas del restaurante chino no había sido muy satisfactorio, y ella estaba segura de que Uzumaki lo habría sido.

Además, estaba confundida en tratar el tema de su fobia, un momento de esperanza, temerosa al siguiente.

Hinata se había deprimido con la hemofobia que sentía desde adolescencia. Ella había tratado de razonar a su manera para salir de ella, pero una simple ojeada a una gota roja era suficiente para desmayarse.

Un vampiro que se desmayaba al ver sangre. ¿Cómo de estúpido era eso? Era una debilidad que encontraba humillante. Cada vez que se alimentaba su debilidad crecía en su cabeza, forzándola a alimentarse a la antigua manera.

No había sido un problema cuando era joven. Cada uno se había alimentado enganchándose entonces. Era solo con el abastecimiento de los bancos de sangre que se había convertido en un debate. No ahora. Al principio, solo algunos de sus tipos habían usado bancos de sangre, mientras otros continuaron alimentándose de la forma más natural, pero hace cincuenta años el concilio había emitido un edicto que todos debían usar los bancos de sangre.

Era seguro, ayudaba a prevenir el ser descubierto. Ponerse una intravenosa cada noche mientras dormía. Había reducido la dependencia de un bebe, pero había parecido la única opción real. El ir a confesarse no había sido posible. Hinata podía apenas caminar a la oficina de psicólogo y anunciar que era un vampiro con hemofobia. Desafortunadamente, ella era integra para su fobia. En la primera experiencia de Hinata por alimentarse no le había ido bien, y desde entonces se desmayaba al ver sangre. Entonces, se enfrentó a la opción de continuar alimentándose de forma intravenosa. Hinata había seguido con la intravenosa y las cosas habían seguido bien...hasta que su padre murió.

Hinata se enfrentó repentinamente con el conocimiento que mientras ellos disfrutaban una larga vida su rey también podría morir. Si su padre pudo, ¿Por qué no su tía? El terror que la había agarrado por tal posibilidad había sido doble, por una parte porque la amaba y podría deprimirse si pasaba, y la otra porque ella dependía en la mujer para su sustento como un bebe amamantándose antes de que se inventaran las botellas.

Este hecho la hizo dolorosamente consciente de su vulnerabilidad, Hinata había decidido ser simplemente más independiente y encontrar un camino para alimentarse ella misma. Las excepciones para la regla de la sangre empaquetada eran solo para aquellos con ciertas dolencias. Como ella. Así que Hinata había tomado clases de asistencia social en la universidad, entonces consiguió un trabajo de la noche en el refugio del centro de la ciudad. Pensó que en el refugio podría alimentarse fácilmente porque allí iban un gran número de personas que cambiaba diariamente. Pensó que podría de paso estar ayudando a aquellos de quienes se alimentaba. Le había parecido un trato justo.

Pero los grandes planes que Hinata había tenido estaban basados en falsas pretensiones. Mientras allí había muchas personas en el refugio, ellos realmente no cambiaban en la noche como había asumido. A menudo ellos tenían los mismos clientes una y otra vez y el mismo hecho de que hubiera tantas personas apiñadas en el refugio era un obstáculo en un lugar de una ayuda; le era difícil encontrar solos a los clientes y aumentaba las oportunidades de ser descubierta.

Su posición en el refugio significaba para Hinata que podría obtener un mordisco aquí y allá, pero ella realmente nunca fue capaz de alimentarse apropiadamente. Encima de eso, los donantes disponibles en el refugio no eran los especímenes más saludables. Muchos de sus clientes estaban desnutridos o enfermos, y algunos eran alcohólicos o drogadictos.

Hinata intentaba evitar aquellos clientes para alimentarse, pero a veces las circunstancias y los apremiantes del tiempo no le permitía buscar apropiadamente en sus mentes, y a ella le dolía escoger un donante malo. Hinata detenía el alimento al momento de comprender que la sangre estaba contaminaba con un intoxicante, para ese entonces era normalmente demasiado tarde y ella estaba un poco ebria, o en más de una ocasión totalmente borracha.

Esos eran los casos en que ella no se preocupaba por detenerse. Cada uno había perturbado a su tía horriblemente, y Hinata se había mudado finalmente a su propio apartamento con las esperanzas de disminuir en algo las preocupaciones de su tía, pero ella sabía que esto no había funcionado realmente.

Kurenai estaba aterrada de que Hinata pudiera seguir los pasos de su progenitor y se volviera alcohólica. Era la razón detrás de su regalo de cumpleaños.

Su tía tenía la esperanza de apartarla de la tragedia.

Hinata entendía y apreciaba esto, pero después de casi doscientos años bajo este martirio, ella no tenía mucha esperanza por conseguir salir de su fobia, y la mera idea de intentarlo y fracasar simplemente la deprimía.

Sin embargo, parecía que no tenía muchas opciones, Hinata lo reconoció cuando se sentó y alivio cuidadosamente sus pies, intentando no despertar a sus primos. Ella también podría ir a ver que el Dr. Naruto Uzumaki podría hacer por ella.

Naruto trato de ver por la cortina de la ventana y suspiró. El material cubría toda la apertura de la ventana bloqueando completamente la luz que venía de afuera. Esto le hacía imposible juzgar que hora era, pero sospechaba que estaba cerca de la noche, definitivamente bien pasadas las nueve y cuarenta de la mañana, el horario en que su vuelo para Cancún había sido fijado. Naruto había perdido su vuelo.

Todo ese dinero gastado en un billete por un asiento vació, pensó con disgusto, entonces se endureció cuando la puerta del cuarto se abrió. Al ver entrar a Hinata, sintió alivio a través de él y abrió su boca para dar salida a su frustración sobre el largo tiempo que le había tomado a ella o cualquiera para venir a revisarlo, entonces dejó el impulso irse cuando comprendió que ella aún usaba el camisón de encaje rosa.

Era un complot malvado, Naruto decidió mientras su irritación junto con cada plan que había tenido para lo que quería decirle en cuanto la viera lentamente se deslizaba de su mente como la arena.

—Buenos días. ¿Llevas mucho despierto? preguntó cerrando la puerta.

—No. Sus ojos la siguieron hacia el armario, entonces Naruto comprendió lo que había dicho y se corrigió, — quiero decir, si. No pude dormir después de que salieras esta mañana.

Hinata se detuvo con la puerta del armario abierta y le dirigió una mirada sorprendida. —¿Has estado despierto todo este tiempo? Debes estar agotado.

Encogiéndose de hombros, o tratando, pero difícil en su posición. —No realmente. Me dormí temprano anoche. Creo. Después de que su tía bajara a la fiesta, escuché la música durante un tiempo, entonces dormité. Probablemente descansé unas ocho horas de sueño antes de que usted y sus primos me visitaran esta mañana.

—Ah...bien...bueno.— Ella se giró hacia el armario, dejando que Naruto deslizara su mirada sobre ella. Parecía adorable y sexy a la vez con su camisón rosa. Esta mujer tenía el tipo de figura que le gustaba, con alguna carne y curvas en los lugares correctos. Tenía piernas de asesina, largas y bien formadas. Se envolverían fácilmente alrededor de sus caderas.

—¿Cómo estuvo la fiesta?— preguntó abruptamente, intentando alejar sus activos pensamientos.

—Bien.— Hinata encogió sus pequeños hombros, entonces lo miró por encima de su hombro para ofrecerle una torcida sonrisa, y añadió totalmente su significado, —Era una fiesta de cumpleaños, mucha familia.

—Ah,— dijo él con simpatía, entonces se quedó en silencio y simplemente la observó a través del armario. Sai había dicho que Hinata se había mudado sola después de la muerte de su padre.

Supuso que este era su antiguo cuarto de cuando ella vivió aquí y que aún tenía algunas cosas aquí para aquellas ocasiones en que ella se quedaba inesperadamente, Naruto no tenía ya nada en la casa de su madre, pero sabía que sus hermanas sí. Supuso que era algunas cosas de chicas.

Hinata cogió un par de pantalones y un top, entonces se movió a la cómoda y abrió el cajón superior. Captó una vista de seda blanca, y entonces ella cerró el cajón y cruzó el cuarto hacia una puerta a lo largo de la pared donde se apoyaba la cama. Naruto vislumbró el interior de un baño hecho en azul pálido y blanco cuando caminó hacia dentro y cerró la puerta.

Supuso que se estaba cambiando y trató de no imaginarse la lencería rosa agrupándose en el suelo, dejándola de pie sin nada más que toda esa piel crema, entonces oyó el sonido del agua y supuso que estaba tomando una ducha. Eso le recordó a Naruto que realmente, realmente tenía que ir al baño. Él había tenido la sensación de ir esta mañana y se había aguantado mientras esperaba por alguien, por cualquiera que viniera al cuarto.

Ocasionalmente la necesidad se había aliviado, y él brevemente había olvidado eso, pero siempre regresaba como ahora.

Estando tumbado en la cama, Naruto comenzó a contar en retroceso del 1000 por siete en un esfuerzo distraerse. Aún, estaba listo para estallar al momento que Hinata salió del baño lleno de vapor, totalmente vestida pero con el cabello húmedo.

Naruto sonrió con alivio al verla. —¿Podrías desatarme, por favor?

Cuando Hinata lo miró inexpresivamente, Naruto ignoró el hecho de que tuviera que ir al baño y aprovechó la oportunidad de tratar de liberarse al instante. Habló rapidamente, —Mira, se que tu tía quiere mi ayuda para tratar tu fobia, y estoy más que contento de tratarte, pero es cierto que este momento es inconveniente. Mira, se suponía que tomaría un vuelo para Cancún hoy. De vacaciones,— el añadió cuando sus ojos subieron en sorpresa. —No he estado de vacaciones desde que era niño y fui con mi familia. Primero estuve ocupado con la universidad, entonces estaba ocupándome de mi practica...— Tomando un respiro, y entonces le dijo, Me llevó semanas arreglar las citas y ordenarlas para este viaje. Como dije, estaré contento de ayudar a curar tu fobia cuando regrese, pero realmente necesito estas vacaciones.

Naruto finalizó con lo que esperaba que fuera una sonrisa encantadora mientras mentalmente se felicitaba por su cuidadosa explicación. No le había dicho que no la trataría, le había dicho que la ayudaría a curar su fobia. Naruto aún no pensaba que podía tratarla, sus sentimientos por ella estaban demasiados confusos para tomárselo como una buena idea.

Observando la indecisión en su rostro, él añadió, —Si estas preocupada sobre que vaya a las autoridades, no podría. Primero, me subí yo mismo al maletero del coche de tu tía,— señaló, entonces paró al notar que sus ojos de repente cambiaron. Naruto tuvo la impresión de que mientras él no tenía ni idea de porqué lo había hecho, ella sí lo sabía. Consideró preguntarle sobre ello, pero decidió que era menos importante que convencerla de desatarlo, entonces al instante continuó con sus argumentos.

—Subí al maletero, y eso estará en las cámaras de seguridad del parking. Aun cuando quisiera, no hay forma de poder demostrar que fui secuestrado. La policía podría reírse de mi si fuera a la comisaría. —También—por razones que no entiendo—caminé hacia aquí y dejé que Kurenai me atara a la cama.— Notó nuevamente que los ojos de ella se alejaron con culpabilidad lejos de él. Frunciendo el ceño, Naruto continuó, —Entonces, lo más que puedo reclamar es que nadie me desatara cuando quise ser liberado.

»¿Cómo podría ir a la policía con eso? Ellos pensarían que estaba con algún tipo de juego sexual y se alargó más de lo que quería, que habría olvidado mi vuelo, y que esperaba conseguir un reembolso por los cargos.

»Y no puedo darles sus nombres y direcciones completas.— Él agitó su cabeza. —No tengo interés en ir a las autoridades. Entiendo que Kurenai, así como el resto de tu familia, solo quiera verte curada, y estoy impresionado de que todos ellos se preocupen tanto por usted. Estaré contento de ponerte en tratamiento cuando regrese de Cancún. Realmente. Solo quiero conseguir ser libre ahora.

Se detuvo, entonces cedió ante las quejas de su vejiga, y añadió. —Mientras piensas en ello, agradeceré si me desatas para ir al baño. He estado aquí desde ayer en la tarde, y realmente necesito usar las instalaciones.

—¡Ah!— Hinata exclamó con horror y para su alivio se apresuró para ponerse a trabajar en las sogas. Comenzó por su tobillo derecho, y había justo terminado de liberarlo cuando la puerta del cuarto se abrió repentinamente.

—¡Aquí estas!

Naruto casi maldijo en voz alta cuando su prima Ino entró en el cuarto. Si solo ella hubiera tardado unos minutos su mirada resbaló a Hinata, y él suspiró cuando notó la expresión culpable en su rostro cuando ella se enderezó.

—Me desperté y te habías ido,— dijo Ino, una mirada de preocupación en su rostro. —Cuando no pude encontrarse subí las escaleras y pensé en venir a verificar aquí. ¿No podías dormir?

—Dormí bien.— Le aseguró Hinata, entonces añadió,— Bien. Lo hice la mayor parte en la mañana, pero me desperté al mediodía. Supe en seguida que no volvería a dormir, entonces me levante y vine aquí para tomar algunas ropas.

—El equipo de limpieza probablemente te despertó,— sugirió Ino.

Los ojos de Hinata subieron con sorpresa. —¿Ellos están aquí? No vi a nadie a través de la casa.

—Probablemente se detuvieron para almorzar. Me crucé con un par cuando venía para aquí. Estaban empezando a regresar al trabajo de limpieza por el lío de la fiesta. —Ino le sonrió a Naruto. —Buenos días. ¿Cómo durmió usted?

—El no pudo volver a dormir después de que lo despertáramos.

Contestó Hinata, pero la otra mujer no estaba escuchando. Había descubierto la soga suelta que estaba en la cama por su tobillo.

Se giró hacia Hinata con asombro. —¿Qué estabas haciendo?

Hinata vaciló, entonces simplemente dijo, —Él necesita usar el baño.

—Bien, no puedes dejarlo,— dijo enseguida Ino. —¿Qué pasaría si se fuera por la ventana del baño y escapara? Tía Kurenai podría tener un ataque.

—Si, lo sé. Pero...— Hinata mordió su labio, y entonces soltó, —¿Sabías que se suponía que tenía que coger un vuelo hacia México esta mañana para unas semanas de vacaciones?

—Eso tiene sentido.— El comentario vino de Tenten cuando ella se deslizó a través de la puerta que Ino había dejado abierta. Cruzando el cuarto, añadió, —tu tía es una mujer inteligente. Nadie lo podría extrañar si se suponía que él estuviera fuera de vacaciones.

—Hmm.— Hinata no parecía contenta. —Me preguntó si Nai puso el pensamiento en su cabeza para que tomara vacaciones, o si fue solo un golpe de suerte que él hubiera planificado unas.

Naruto pestañeo ante la sugerencia. Él había estado planificando este viaje durante meses y estaba muy seguro de que había sido solo un afortunado descanso para Kurenai. Antes de que pudiera decirlo así, Mirai llegó con las chicas mas jóvenes al cuarto, y preguntó, —¿Qué estamos haciendo todos aquí?

—Supongo que Sai está de camino para aquí, también,— dijo Hinata con exasperación, cuando las chicas rodearon a Naruto saludándolo.

—Supones bien.— Sai estaba bostezando y estirándose cuando entró al cuarto. —¿Quién podría dormir con toda este tumulto subiendo escaleras?

—Ellos comenzaron limpiando con la aspiradora el vestíbulo de afuera de la sala,— Mirai explicó. —Es eso lo que los despertó.

—Entonces, ¿así que todos nosotros estamos aquí? Preguntó Sai.

—Hinata estaba a punto de desatar a Naruto,— anunció Ino.

Hinata frunció el ceño a su primo cuando los otros se giraron con horror a ella.

—¿Piensas que es sabio?— Mirai preguntó con preocupación.

—¡No puedes!— Moegi jadeó. —Se supone que está aquí para curar tu fobia. No se puede ir hasta hacerlo.— Todos cabeceaban en acuerdo sobre todo esto.

—Entonces... ¿Qué? — preguntó Hinata. —¿Lo mantendremos aquí contra su voluntad? Difícilmente querría curarme cuando está siendo detenido aquí así,— señaló, y siete pares de ojos se volvieron para mirarlo.

Naruto intentó no fruncir el ceño, pero su necesidad de usar el baño estaba creciendo dolorosamente. Hinata se movió a su otra muñeca y continuó, —El hecho es, que el hombre se supone que este camino a Cancún para sus primeras vacaciones en años y en cambio no le agrada estar pegado aquí.

—¿Por lo menos no puedes esperar a que tía Kurenai se despierte y hablar con ella sobre esto? —Preguntó Ino.

Hinata agitó su cabeza.

—No, sería la hora de cenar antes de que se despierte.

—¿Entonces?— preguntó Tenten.

—Así, para entonces podría ser muy tarde para conseguir otro vuelo a Cancún hoy,— señaló.

—Chicos, él prometió ayudarme cuando regrese. Ya he tenido esta fobia toda mi vida, otra semana o así no va a importar si incluso pudiera curarla,— agregó Hinata con dudas.

Naruto frunció el entrecejo ante su falta de fe. Era considerado uno de los mejores en su campo. Si alguien podía curarla, era él.

—Ah, estoy segura de que puede,— dijo rápidamente Ino. —Te ayudará a vencerlo, Hina, y entonces podrás alimentarte como el resto de nosotros.

— ¿Qué pasa si él va a la policía o algo?— preguntó repentinamente Mirai.

—Él no irá a la policía. Se subió por sí mismo al maletero, y la cinta de seguridad del estacionamiento lo demuestra,— apuntó Hinata, usando su argumento.

—Pero—comenzó Mirai.

Estoy desatándolo y llevándolo a casa,— dijo firmemente Hinata, entonces sostuvo sus manos en sus caderas y giró su rostro a sus primos. —Vosotros podéis querer ir abajo mientras lo hago para que no os veáis envueltos en el problema.

Naruto sostuvo su respiración cuando sus primos intercambiaron miradas, entonces cerró los ojos y la esperanza comenzó a construirse en él cuando Mirai dijo, —Bien, si estás decidida a liberarlo, te ayudaré.

—Ayudaremos,— corrigió Ino, y todos a su alrededor asintieron.

Hinata apenas sonrió. —No necesito ninguna ayuda.

—Seguro que la necesitas.— Contestó Sai. —Primero, necesitas un paseo, y segundo, extiendes la culpa a tu alrededor. Cuantos más de nosotros estén implicados, menos problemas tendrás.

—Honestamente, Sai, eres verdaderamente malo cuando se trata de salir de problemas.— Mirai la miró impresionada. Naruto estaba impresionado él mismo.

—Es dulce, muchachos, en serio—, dijo Hinata. —Pero no tienen que...

—Ni tú,— señaló Ino. —Pero si estás en ello, estamos en ello.

—Uno para todos y todos para uno, ¿eh?— Hinata preguntó con suave diversión, y entonces muy aliviado Naruto, cedió —Muy bien, pero si vienes, lo que mejor es que te vistas.

Naruto pestañeó con sorpresa, repentinamente consciente de que cada uno todavía estaban en pijamas. Gracioso, él no lo había notado. Debió hacerlo. Allí en el cuarto había un buen trozo de carne expuesta, pero mientras había notado el camisón de Hinata en cuando ella entró, no les había prestado atención a los otros cuando entraron, Esto era alarmante.

—Iremos a cambiarnos, después regresaremos por ti,— dijo Tenten.

—No tienes que hacerlo, podemos encontrarnos escaleras abajo cuando termine de desatar a Naruto— dijo Hinata, pero Tenten sacudió su cabeza.

—Olvidas a los de limpieza. Podrían contarle a Kurenai,— señaló.

—Sería bueno que regresásemos a ayudarte para sacarlo.

—Ah, esto va a ser divertido,— dijo Hanabi excitada cuando se apresuró a la puerta.

—¿Nosotros alguna vez fuimos tan jóvenes?— preguntó Mirai, mientras el resto de ellos le siguieron.

Hinata agitó su cabeza, y entonces volvió a la cama. Estaba sonriendo, notó Naruto, y le hizo sonreír, también, entonces él se aclaró la garganta, y preguntó, ¿Podrías ahora terminar de desatarme? De verdad que necesitó usar el baño.

—¡Ah!— Para su alivio, Hinata volvió rápidamente a la tarea.

La observo desatarle la muñeca, deslizando su mirada sobre el top blanco de seda que se había puesto, entonces hacia abajo en sus pantalones negros. Se la veía bien. No tan bien como cuando tenía el camisón, pero lo suficientemente bien como para sentir interés.

—¿Cuál es tu fobia? Preguntó repentinamente, mientras terminó con la primera muñeca y se giró alrededor de la cama.

—¿No lo sabes?— Hinata preguntó con sorpresa mientras ella subió a su otro lado para trabajar sobre el último miembro amarrado a la cama.

—No.— La observó trabajar en los nudos de su izquierda muñeca. Ella tenía dedos largos como un pianista, bonitos y elegantes.

—Ah.— Ella hizo una mueca, entonces admitió dolorosamente. —Soy hemofóbica.

—¿Hemofóbica?— Naruto preguntó suavemente, su mente dio un giro. ¿Ella era hemofóbica? ¿Había sido secuestrado para curar una hemofóbica?

De acuerdo, admitió a sí mismo, entonces no había sido secuestrado, pero había sido mantenido amarrado, supuestamente porque ellos querían que él la tratara por fobia que le afligía su vida. Sai había dicho que se desmayaba al ver comida. Naruto lo había tomado literalmente, pero no tenía nada que ver con comida. La mujer se desmayaba al ver sangre, ¡por amor de Dios!

Millones de personas tenían hemofobia y vivían unas vidas perfectamente normales.

¡Querido Dios! Sentándose mientras recordaba todas las súplicas cordiales que su familia le había hecho, cada uno de ellos arrastrándose al cuarto para decirle lo mucho que Hinata le necesitaba, como su fobia la afectaba...

Ah, ahora se estaba haciendo pis. Naruto podría tal vez entender que ella fuera una agorafóbica, o si ella tuviera alguna otra fobia que le hacía imposible vivir una vida normal, pero ¡hemofobia! Cristo, incluso la aracnofobia podría levantar mayor simpatía en él. Podían encontrar arañas en cualquier parte...pero ¿hemofobia?

La sangre no era algo que una persona tuviera en el día a día o incluso semanalmente. Apenas afectaba la vida de manera significativa. No era bueno, ciertamente, porque sería inútil en caso de emergencia y reaccionaría mal a cualquier daño de ella misma, o alguien cercano, pero mantenerlo aquí para esto simplemente era...

—Todo hecho.

Naruto la observó moverse para ver que había terminado de desatarlo. Era libre. Murmurando un —gracias—, él saltó fuera de la cama y se apresuró al baño antes de decirle algo de lo que pudiera arrepentirse. Quería gritar y gritar y romper cosas estaba tan enfadado por perder su vuelo por esto, pero no podía permitirse este lujo. Él no iba hacer nada que arriesgara su salida de este manicomio.


Continuará...


Glosario:

- La hemofobia o hematofobia (del griego αἷμα - hema, «sangre» y φόβος - phobos, «miedo») es el miedo a la sangre y también a las heridas en sí. Las personas que tienen fobia a la sangre temen las heridas, cortes y las jeringuillas. (La fobia de Hinata en este caso)

- La agorafobia es la fobia a los espacios abiertos. En particular se trata de un trastorno de ansiedad ante espacios sin límites claros o situaciones en las cuales la amplitud del lugar impida al afectado poder escapar o incluso recibir ayuda en caso de un ataque de pánico.

- La aracnofobia es el miedo o fobia irracional a las arañas. Es una de las fobias más comunes y posiblemente la fobia de animales más extendida. Las reacciones de los aracnofóbicos frecuentemente parecen irracionales a otras personas.