Mordida de amor


6: Mordisco Perdido


Naruto estaba tenso y silencioso mientras ellos lo sacaban sigilosamente a través la gran casa en la que le habían mantenido. Permaneció así mientras todos ellos subieron a una gran camioneta azul en el garaje, sólo medio oyendo a Tenten explicar a Hinata que alguien llamado Neji lo había enviado para que lo usara Kurenai mientras ella tenía compañía y ellos lo tomaban prestado para esta excursión ya que ellos no cabían todos en el Jeep de Sai.

Naruto notó el nombre sobre el lado del vehículo cuando Sai lo dirigió al asiento delantero de pasajeros: Hyuga empresas. Archivó el nombre en su memoria.

El resto del grupo se unió en silencio mientras que Sai arrancó la camioneta y usó un control remoto para abrir la puerta de garaje. Todos ellos estaban tensos mientras dirigía lentamente la camioneta hacia el camino de entrada. Naruto supuso que ellos tenían con miedo de que alguien saliera precipitadamente de la casa y saltara delante de la camioneta para detenerlos. Esto, sin embargo, nunca pasó y alcanzaron el largo camino sin ser molestados.

—¿A dónde? Preguntó Sai cuando salió al camino.

Naruto vaciló, poco dispuesto de dar la dirección de su casa. En el momento en que estuvo a punto de dar la dirección de su oficina, comprendió que su cartera y su abrigo con sus llaves en el bolsillo estaban todavía en el cuarto de Hinata. Las llevaba con él anoche y no había pensado en cogerlas cuando salía. Aunque no había ningún modo que él se arriesgara a volver por ellas. Con su suerte, Kurenai les pillaría y detendría su partida.

Al final, Naruto dio a regañadientes la dirección de su apartamento. Al menos allí, el portero podría permitirle entrar al edificio y llamar al conserje para que le diera el juego de llaves de repuesto. Además era un edificio seguro. No era como que pudieran entrar en él y luego arrastrarlo si más tarde cambiaban de opinión.

El viaje le pareció largo a Naruto. Sospechó que no era el único que se senNai de esa manera. Mientras las mas jovenes charlaban sin parar, obviamente encontrando en el episodio entero una magnífica aventura, los adultos estaban, en su mayor parte, silenciosos. Al menos, hasta que ellos llegaron a la ciudad misma. Entonces oyó a Ino susurrar el nombre de Hinata.

El hecho que ella estuviera susurrando, lo hizo esforzarse subconscientemente por oír lo que ella decía:

—¿Hina? Estoy sintiendo esas olas de enojo en Naruto. ¿Sucedió algo allá abajo mientras nos estábamos cambiando?.

—¿Enojado? —Hinata sonó consternada —¿estás segura?

Oh sí, es enojo, pensaba Naruto sarcásticamente, luego frunció el ceño ante el hecho que Ino lo había sentido. El realmente debería cuidarse al estar entre esta gente. Ya sabía que Kurenai tenía fuertes capacidades psíquicas. ¿Por qué no podían ser los demás capaces de ello?

—Ha estado silencioso desde que fue al cuarto de baño —La voz solemne de Hinata le llevó de nuevo a la conversación que ocurría detrás. —Pero solamente pensé que estaba inquieto por salir de la casa sin que Nai nos detuviera.

—Oh bien, quizás eso sea todo —Ino sonaba dudosa.

—¿Quieres que yo le lea por ti? —vino la voz tranquila de Tenten.

—¿Qué? ¿Tú no le has leído Hinata?

No había error posible, ese medio susurro, medio chillido venía de alguien, quizás de una de las mas jóvenes. Pensó que probablemente era Hanabi ya que ella parecía ser siempre la primera del par en hablar.

—¿Recuerdas que ella no podía leerle? — Mirai se unió a la conversación. —Es por eso que ella le mordió.

Hanabi suspiró.

—Lamento que nosotras no pudiéramos alimentarnos de alguien vivo y en pie también. Solo una vez, al menos, para ver lo que es. Parece mucho más agradable que la sangre empaquetada.

—Lo tendrás —dijo Ino —Fû te traerá uno cuando cumplas dieciocho.

—Si, si — suspiró Moegi con impaciencia. —Así sabremos cómo alimentarnos naturalmente, deberíamos tener en cuenta este recurso si alguna vez surgiera una emergencia.

Ella dijo las palabras de memoria, como si las hubiera oído mil veces antes. Naruto lo notó distraídamente, pero su cerebro trataba de encontrarle sentido a lo que ellos decían. Él no tenía idea de lo que estaban hablando. Hinata no lo había mordido, un pequeño pinchazo tal vez, pero sobre todo ella había chupado sobre su cuello y probablemente le había dejado enorme chupetón, Hablando del cual, él deseó habérselo mirado mientras estuvo en el cuarto de baño, pero sus pensamientos habían estado tan dispersos por el conocimiento de que la temida fobia no era nada más que hemofobia que ni siquiera había pensado en ello.

—¿Pero qué pasa si tenemos una emergencia antes de cumplir los 18? — preguntó Hanabi.

—Solo espera no tener una antes de tu decimoctavo cumpleaños. —dijo Ino secamente.

—No es justo —dijo Moegi malhumorada —Ustedes muchachos consiguieron alimentarse de alguien vivo cuando eran más jóvenes que nosotros

—Moegi, no había ningún otro modo de alimentarse entonces. —dijo Mirai pacientemente.

—¿Quieres que lo lea por ti y vea si no hay ningún problema?.

Naruto estaba seguro que era Tenten quien hablaba. Sus palabras trajeron un final inmediato a las quejas de Moegi. De hecho, pareció terminar con toda la conversación. Naruto se encontró conteniendo el aliento durante el silencio que siguió, y se preguntó si él de algún modo podría bloquear a la mujer de leer sus pensamientos. ¿Tal vez si él dejaba su mente en blanco? O si él...

—Aquí estamos —Aquel anuncio alegre hizo mirar a Naruto alrededor. Sai entrecerraba los ojos hacia fuera de la ventana mientras estacionaba la camioneta. No, que él tuviera que entrecerrar los ojos, las ventanas de la camioneta estaban tratadas todas con algún agente ennegrecedor. Parecía como que el vehículo llevara puestas gafas de sol, y aún así Sai todavía parecía molesto por la filtración de luz que atravesaba la ventana.

Naruto miró detenidamente hacia la ventana de su alto edificio de apartamentos. Después de la vacilación más breve, abrió la puerta y apretó el paso, estremeciéndose cuando lo golpeó el aire frío. Naruto casi se marcha, pero algo lo hizo dar vuelta para mirar detenidamente atrás a la camioneta. Su mirada fija barrió a los inquilinos. Todos ellos miraron fijamente atrás con expresiones solemnes.

—Gracias por desatarme, y por el paseo —refunfuñó de mala gana, entonces, con una cabezada, cerró la puerta, dio la vuelta apresurando el paso y entró en el edificio, con cada paso que daba presenNai que uno de ellos saltaría hacia fuera y trataría de arrastrarlo atrás. Fue con un suspiro de alivio que él se deslizó a través de las puertas de cristales al vestíbulo.

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—Hinata, siéntate delante —Dijo Sai cuando Naruto se entró dentro de su edificio.

Hinata desabrochó su cinturón de seguridad y se pasó al asiento delantero En cuanto ella se puso su cinturón de seguridad, Sai cambió la marcha de la camioneta y los dirigió de vuelta al tráfico.

—Lo leí en el camino de entrada —anunció él.

—¿Puedes leerlo tú también? —preguntó Hinata con un ceño. Era bastante malo que Nai pudiera leer a Naruto cuando ella no podía, Kurenai era mucho más vieja que Hinata, por lo tanto más poderosa. Ella podría aceptar que Tenten fuera capaz de leerlo, ya que su amiga era más de doscientos años más viejo que ella, pero Sai era sólo cuatro años más viejo, ¿y aún así él podía, también? ¿Por qué no podía ella leer al hombre?.

Consciente que sus primos detrás de la camioneta ahora se apoyaban con impaciencia hacia adelante para oír qué estaban hablando, ella preguntó,

—¿Y?

—Estaba loco

—¿Por qué? —preguntó sorprendida.

—¿Deduzco que él preguntó por tu fobia después de que nosotros nos fuimos a cambiarnos? — preguntó Sai. —¿Y tú le dijiste que esto era hemofobia?

Cuando Hinata cabeceó, él dijo, —Es por eso que él estaba loco

Tenten fue la primera en hablar.

—No lo entiendo .¿Por qué eso le volvería loco?

— Kurenai interrumpió sus vacaciones y lo arrastró a la casa donde lo ató a una cama, todo en un esfuerzo para conseguir que ayudara a curar la fobia de Hinata —advirtió Sai. —Entonces insistimos en que su fobia era mala y arruinaría su vida.

—Bien, es así — dijo Ino con gravedad.

—Sí, pero la hemofobia no sería una enfermedad tan mala en un mortal —señaló él.

—Pero Hinata no es una mortal —dijo Mirai —Ella necesita la sangre para vivir. Es su alimento

—Exactamente —afirmó Sai — Pero Uzumaki no lo sabe, ¿o si?

—Ohhh —Fueron Hanabi y Moegi quienes murmuraron la palabra, pero silenciosamente fue repetido por las mujeres mayores cuando comenzaron a entender.

—Debemos decirle que eres un vampiro, Hinata — dijo Hanabi — El entenderá entonces.

—Oh si, él entenderá, correcto — resopló Tenten —pensará que estamos todos locos . Además, ¿tú crees realmente que nos permitirá acercarnos lo suficiente a él? El tipo probablemente se las arregle para mudarse de la casa mientras nosotros hablamos

Tenten tiene razón —dijo Mirai — El probablemente haga planes para mudarse y no ayudará —Ella frunció el ceño. —Lo que no entiendo, Sai, es si tu sabías todo esto ¿por qué le dejaste marcharse?

Sai no contestó a Mirai , pero en cambio le echó un vistazo a Hinata.

—¿Todavía quieres dejarle ir?

—Sí, —contestó ella sin vacilación. —Él no podía ser controlado o calmado. Nai se equivocó al secuestrarlo.

Por lo general ellos podrían manipular la voluntad de mortales y poner pensamientos y sugerencias en sus cabezas. Con la mayoría de la gente, Kurenai habría sido capaz de mantenerlos dóciles, agradecidos de estar allí, e impacientes por ayudar. Habría sido seguro dejarlos vagar libremente por la casa sin miedo a que ellos trataran de irse, o incluso hasta que a ella se le antojase realizar sus deseos y para entonces ella habría limpiado el episodio entero de sus memorias, dejando vagos recuerdos alternos en su lugar. En efecto, ellos habrían robado tiempo de la persona, pero era un tiempo que la persona no sabría que había perdido, Hinata podría haberlo aceptado como un mal necesario para curar su fobia.

Pero Naruto no era la mayoría de la gente. Él pareció decidido y resistente a dejarse controlar. Tuvo que estar amarrado durante su permanencia entera, y habían tenido que forzarlo a tratar su fobia usando amenazas y la promesa de libertad. No era aceptable para ella y ella sabía que Nai estaría de acuerdo una vez que terminara su cólera inicial, en poner a Naruto en libertad.

—Sí, —repitió ella —Yo todavía querría dejarle ir, incluso si eso significara que él no volvería y me trataría.

—Yo sabía que dirías esto, —le dijo Sai, luego echó un vistazo por el espejo retrovisor a Mirai, y añadió, —y es por eso que no detuve su partida.

Nadie dijo nada, y ellos permanecieron callados durante el resto del viaje de vuelta. No fue hasta que Sai aparcó la camioneta en el garaje varios momentos más tarde que alguien habló, y entonces fue Hanabi.

—Uh—oh. Parece enfadada —Las palabras eran medio susurro.

Hinata echó un vistazo por encima al desabrochar su cinturón de seguridad e hizo una mueca cuando descubrió a su tía Kurenai en la puerta abierta entre el garaje y la casa. Kurenai Yûhi realmente parecía enojada. Furiosa más bien.

Parecía que Nai se levantó temprano, también. Suspiró, Hinata dejó su cinturón de seguridad retraerse en su asiento y alcanzó el picaporte.

Espéranos —gritó Moegi, empujando la puerta para unirse a ella cuando la camioneta se llenó con los ruidos de las puertas al deslizarse.

—Estamos en esto todos juntos, recuérdalo. —Mirai entonces atrapó la mirada de Hinata y rió de un modo alentador.

—No será tan malo, —aseguró ella con dudas. —me refiero a que ¿cómo de enfadada puede estar?

Bastante enfadada, decidió Hinata varios momentos más tarde cuando ella vio el andar mesurado de Kurenai delante de ella.

Kurenai había esperado hasta que todos ellos salieron de la camioneta y caminaron hasta ella, luego les habló bruscamente.

—Vamos —y los condujo dentro de la casa, luego a la sala de estar, donde también Fû esperaba. Los había conducido lo suficientemente lejos en la sala de estar de modo que todos ellos entraran, pero no bastante lejos para que cualquiera de ellos pudiera ocupar un asiento, luego se había dado vuelta para mirarlos con frialdad y exigió una explicación. Fue Hinata quién soltó abruptamente que ellos habían llevado a Naruto a casa. Lo que parecía una hora antes, pero sólo hacía probablemente un par de minutos, Kurenai todavía se paseaba arriba y abajo delante de ellos, luchando para controlar su furia creciente.

Finalmente, ella se dio vuelta para afrontarlos. Su boca se abrió brevemente, al parecer perpleja en cuanto a qué decir, luego sacudió su cabeza, y preguntó:

— Tu ¿Qué?

Hinata mordió su labio ante la mirada de horror en la cara de Nai. Había temido que ella no lo tomara bien, más aún había pensado que ella estaría enfadada. No había esperado que ella reaccionara como si acabara de oír que los ciudadanos se apresuraban a la casa con antorchas y estacas en la mano.

—Nai, — dijo Hinata con un suspiro, —él estaba trastornado. Había perdido su vuelo, y...

—Él no habría perdido nada, —Kurenai interrumpió con irritación.— Yo habría puesto en su memoria recuerdos de unas grandes vacaciones. Él habría vuelto a casa tan relajado y feliz como si hubiera tenido realmente unas vacaciones. Quizás más porque él habría evitado todo el stress de las vacaciones normales como vuelos retrasados, chequeo de seguridad, quemaduras de sol, y la intoxicación por alimentos.

Kurenai cerró sus ojos y soltó un pequeño suspiro, luego giró para moverse hacia la barra y el refrigerador que había detrás, después preguntó:—Así que, ¿qué recuerdos le dieron?

—¿Recuerdos? —preguntó Hinata inexpresivamente, su mirada fija se deslizaba con alarma a sus cómplices en el crimen. Ellos la miraban tan en blanco como ella se sentía

—Para reemplazar sus recuerdos de que estuvo aquí — explicó Kurenai, luego frunciendo el ceño hacia el refrigerador, refunfuñó:—Maldición, estamos casi sin sangre. Gastamos casi todo anoche en la fiesta.

Neji enviará más hoy —le recordó Fû.

—Ah. Sí. —Kurenai se relajó un poco, pero siguió echando un vistazo por el contenido del refrigerador con descontento, probablemente deseando agarrar uno de los pocos bolsos restantes y pegarlo con la mano a sus dientes, pero sabiendo que no podría aun si quisiera. Hinata se daba cuenta.

—¿Así que? —preguntó finalmente. —¿Qué recuerdos le diste para sustituir su presencia aquí?

—Uhm. —Hinata echó un vistazo a los demás, luego suspiró, y admitió: —No lo hice.

Kurenai había estado inclinada removiendo las cosas dentro del refrigerador pero se congeló ahora y se enderezó despacio. Si Nai la había mirado horrorizada antes, no era nada comparado con su expresión ahora.

—¿Perdón? —dijo apenas. —¿Tú no hiciste qué?. Por favor dime que no dejaste a ese hombre vagando por allí lleno con el conocimiento de nuestra existencia en su cabeza. Por favor dime que tú limpiaste su memoria y le diste nuevos recuerdos para sustituir los que tenía como te han enseñado hacer.

Hinata suspiró. Ella había sido educada desde la niñez habiéndoselo machacado en su cabeza que siempre tenían que borrar la memoria de los mortales. Ellos no podían ser abandonados con ningún conocimiento sobre la existencia de su gente. Esto era una amenaza para todos ellos. Después de doscientos años, que era mucho tiempo machacándoselo. Aún así, ella le había dejado ir sin hacerlo.

—Yo no lo podía hacer aunque hubiera querido. No podía entrar en sus pensamientos, ni aún leer su mente, recuerdas —dijo Hinata.

Fû la miró asustada. —¿Tu no podías leer su mente?

—No.

Fû echó un vistazo hacia Kurenai. La tía de Hinata abrió su boca, probablemente para refutar con virulencia, pero Ino se precipitó en defensa de Hinata, diciendo, —esta bien tía Kurenai, Naruto no sabe nada sobre nosotros o qué somos.

—Correcto. Por lo que a él concierne somos solamente chiflados, no vampiros— apuntó Sai, el comentario hizo fruncir el ceño a Hinata.

—Además, —dijo Ino —si él realmente tratara de denunciar que fue secuestrado o algo, nadie lo creería. Él entró en el maletero por su propia voluntad, y esto lo demuestran las cintas de seguridad del aparcamiento.

—La única cosa de la que él podría quejarse es de haberle obligado a pasar la noche aquí y haber perdido su vuelo —indicó Mirai. —Y las autoridades sólo pensarían que esto fue por algún juego sexual a horas extraordinarias, y que él querría conseguir un reembolso sobre por su billete.

Kurenai cerró la puerta del refrigerador con un chasquido.

—Este sería su argumento, desde luego.

Hinata maldijo silenciosamente. El momento en que ella había oído a Mirai soltar la parte sobre juegos sexuales, había sabido que esto era un error. Mirai era la más conservadora del grupo y la última normalmente para arrojar términos como juegos sexuales.

Kurenai salió de detrás de la barra para afrontarlos.

—¿En cuanto a su cuello?

—¿Su cuello? —Hinata la miró fijamente confusa

—Tú lo mordiste —le recordó Sai con un bajo suspiro, por su tono de voz era obvio que él, también, había olvidado aquel hecho.

—Ah... sí. —Hinata sintió hundirse su corazón. Ella por lo general se aseguraba de poner en la cabeza de un anfitrión que su señal de mordedura era un corte de afeitado y que debía mantenerlo vendado hasta que se curara. O que ello era el resultado de algún arañazo con un tenedor de barbacoa de dos pinchos. Aunque no había sido capaz de poner ese pensamiento en la mente de Naruto. Ella había lo olvidado todo sobre la mordedura. Esto era malo. Él lo vería y se sorprendería. Podría ir a un hospital o visitar a un doctor para que lo chequeara, permitiendo a otros ver la marca. Su expresión se hizo preocupada, y ella admitió miserablemente.

—Yo olvidé todo sobre las marcas. Yo no...

—No importa, —interrumpió Kurenai con un suspiro. —Me ocuparé de ello.

—¿Cómo? —preguntó Hinata con inquietud.

Kurenai lo consideró y luego respondió:—Le haré una rápida visita y le borrare su memoria tan pronto como pueda, le implantaré una explicación viable para las marcas de mordidas.

—Lo siento —murmuró Hinata sintiéndose mal. No podría creer que se hubiera olvidado de las marcas. Esta vez había sido una experiencia inolvidable.

—No tanto como yo, querida —dijo Kurenai —Yo realmente contaba con su capacidad para curar tu fobia.

Su decepción era obvia y se sumaba a la culpa de Hinata, especialmente cuando le frunció el ceño, y añadió, —¿Cuántas veces te he dicho que es de mala educación devolver un regalo?.

—Puedo citarme con él para después de sus vacaciones, —sugirió Hinata, tratando de compensar.

—Hinata, como si fuera tan fácil, yo he tratado de concertar una entrevista para ti años atrás. — Señaló Kurenai. —Pero tú sabes que no podemos borrar una memoria más que dos o tres veces sin arriesgar que esto falle totalmente. Ellos acumulan una resistencia. Alguna parte de ellos le reconoce y se hace más difícil y más difícil cada vez. Un par de veces está bien, pero más que esto no se recomienda. Es por eso que estuve tan excitada de que el Doctor Uzumaki fuera capaz de curar fobias en una o dos visitas. Pensé que nosotros podríamos traerle aquí, dejarle curarte, mantenerlo hasta el final de sus vacaciones para estar seguros, luego borrar sus recuerdos y enviarlo de regreso.

—Bien, solamente... —Hinata se encogió desvalidamente —me citaré con alguien más. Debe haber otro terapeuta que conoce la técnica, —advirtió ella. —Si esto sólo toma un intento o dos, entonces podemos limpiar su memoria después.

—¿Sí, pero quién?

Por un momento solo hubo silencio en la habitación, luego Fû dijo calmosamente, —Podemos preguntarle al Dr. Uzumaki por el nombre de algún psicólogo competente que trate con este tipo de cosas antes de borrarle la memoria.

Kurenai se giró para echar un vistazo a Fû cuando ella se puso de pie

—¿Nosotros?

—Bien. —Fû se encogió. —Tu no pensabas que yo te abandonaría para tratar con esto tu sola, ¿verdad? —Mis muchachas ayudaron a ponerlo en libertad, entonces te ayudaré a limpiar el lío que los niños han hecho. — Cuando Kurenai vaciló, Fû dijo, —Esto no debería tomar mucho tiempo. Quizás en el camino atrás nosotros podríamos pararnos para una manicura y hacer algunas compras. Todo aquí es mucho menos caro que en Inglaterra. — Se alivió la tensión sobre los hombros de Kurenai, y ella cabeceó.

—Sería agradable. Luego podemos pasar por el supermercado. Tengo que recoger el alimento para las chicas para su permanencia aquí.

Hinata comenzó a relajarse cuando las mujeres se movían hacia la puerta, luego se puso rígida otra vez cuando Kurenai echó un vistazo atrás, mirando el piercing que lucía. Sé que tienes que ir a trabajar pronto, Hinata, ¿pero volverás aquí después, verdad? Creo que deberías quedarte aquí esta semana de modo que puedas visitar a tus primos, ¿verdad?

A pesar de la expresión, estas no eran preguntas y Hinata ya con el problema con Naruto, no quiso irritar más, así que simplemente cabeceó asintiendo.

—Bueno. Te esperaré después del trabajo, —dijo ella firmemente, antes de que su mirada fija se deslizara hacia Sai y Mirai.

—Pasar un tiempo con sus primos no les hará daño a ustedes dos tampoco.

—Sí, señora —dijo Mirai puntualmente.

Sai simplemente sonrió abiertamente, y dijo,— Me conoces Kurenai. Siempre estoy contento de pasar el tiempo con damas encantadoras.

Riendo apenas, ella echó un vistazo a Tenten. —Tú eres bienvenida a quedarte, también, querida.

—Ah... er...

Hinata rió con entretenimiento, consciente que Tenten buscaba desesperadamente una excusa cortés para rechazar la oferta.

Antes de que ella pudiera inventar algo, Kurenai dijo, —Bien —luego giró para seguir a Fû fuera del cuarto.

Sai rió en silencio. —Bienvenida a la familia, Tenten.


Continuará...