Mordida de amor
9: Mordisco Atractivo
Hinata estaba somnolienta y para nada interesada en despertarse, pero algunas sensaciones que había vislumbrado cuando la conciencia comenzó a tirar de ella la incitaron a despertarse. Trató de acurrucarse profundamente en el nido de almohadas y hacer caso omiso de ellas, pero no había mucha elasticidad en su almohada y no había ninguna manta en absoluto. Frunciendo el ceño, parpadeó mientras abría los ojos.
La mente semiinconsciente de Hinata tardó un momento en llegar a la conclusión de que no era una almohada sobre lo que su cabeza estaba acomodada, sino un pecho. Se dio cuenta de que se había quedado dormida mientras hablaba con Naruto y que, en algún momento del día, aparentemente se había abrazado a él. Conteniendo el aliento se calmó y luego empezó a alejarse, únicamente para congelarse al ver a sus primos. Los seis reunidos alrededor de la cama, notando que la miraban a ella y a Naruto con desmedido interés.
Hinata abrió su boca para hablar, pausó entonces y echó un vistazo hacia Naruto para encontrar sus ojos abiertos y fijos en ella. Se incorporó rápidamente y echó un vistazo hacia sus primos, encontraba más fácil mirarlos a ellos que a él en ese momento.
—¿Qué pasa?
—Estamos hambrientas —anunció Hanabi—. No hemos comido desde tu fiesta.
—Ni Hanabi ni Moegi están acostumbradas a una dieta líquida, y las punzadas de hambre las despertaron — dijo Ino en tono apenado.
—Comprobaron en la cocina, pero Kurenai no consiguió comprar comestibles como planeaba porque trajeron a Naruto. Así que me despertaron para ver si estabas de acuerdo en que ordenaran algo para comer.
—Pero las pizzerías y los restaurantes chinos no abren hasta dentro de un par de horas y vivimos lo suficientemente lejos como para pedir otro tipo de entrega a domicilio —trató de explicar Mirai —. Así que sugerí que despertáramos a Sai para ver si los conducía a un restaurante para desayunar, y luego tal vez a una tienda de comestibles.
—¿Cómo terminaste entrando tú aquí? —preguntó Hinata a Mirai , un tanto confusa.
—Confundieron la habitación de Ino con la mía y me despertaron por error. —dijo Mirai encogiéndose de hombros.
—Cuando explicaron que estaban buscando a Ino, me apunté.
Hinata lanzó un gruñido. Eso explicaba por qué todos los demás estaban despiertos excepto Tenten, pero antes de que pudiera preguntar, Tenten anunció:—Mi cuarto está entre el de Mirai e Ino. Todo el alboroto me despertó.
—Y cuando me visitaron para preguntarme sobre un paseo, sugerí que verificáramos y viéramos si Naruto estaba también hambriento —anunció Sai, explicando su presencia alrededor de la cama.
—¡Oh! —se volteó para echar un vistazo a Naruto.
—Está muerto de hambre —anunció secamente Tenten.
—¿Tú puedes leer su mente también? —preguntó Hinata, recordando su conversación con Sai la noche anterior.
—Acababa de decirnos que estaba muerto de hambre antes de que tú te despertaras —explicó Tenten, y añadió—: pero, sí, puedo leer su mente.
Hinata frunció el ceño ante estas noticias, dejó que su mirada se extendiera por sus otros primos y entonces preguntó:—¿El resto de ustedes también puede leer su mente? ¿Seguramente no soy solamente yo quién...?
—Puedo leer su mente —anunció Hanabi—. Piensa que eres hermosa por la mañana, con el cabello revuelto al levantarte de la cama.
Hinata levantó una mano a su pelo con consternación y pudo sentir que era un desorden.
—Se está preguntando si tienes aliento matutino —añadió Moegi con una risita tonta.
Hinata cerró la boca, segura de que probablemente lo tuviera.
—Se alegra de saber que no estás muerta y piensa que para ser un racimo de sanguijuelas somos una bonita familia —Ino sonrío a Naruto—. Nos gustas, también.
—Gracias —farfulló.
—Quiere verte curada, pero considera que otra persona debe hacerse cargo de la verdadera terapia porque está interesado en ti en formas en que no es ético que un terapeuta esté interesado — anunció Mirai, mostrando que ella, también, podía leerlo. A Naruto le dijo—: Admiro tu ética, pero éste no es realmente uno de tus casos estándar, ¿no? Quiero decir, ¿seguramente no puedes sujetarte a las mismas reglas éticas que si estuvieras atendiéndola en tu oficina como paciente?
—Yo... Er... —Naruto sacudió su cabeza—. Soy de una familia muy unida, pero esto es como que un poco loco.
—Denle un respiro, niñas, — dijo Sai, divertido—. El pobre tipo no está acostumbrado a estas cosas. Además, puedo leer su mente también, y no está bromeando sobre estar muerto de hambre. No ha comido desde el viernes por la tarde. Tampoco tiene ninguna intención de tratar de escaparse así que sugiero que lo llevemos a él y a las muchachas a un restaurante que sirve desayunos todo el día, recojamos algunos comestibles y regresemos.
—Sai, no pienso que ésa sea una buena idea —dijo suavemente Tenten.
Sai le echó un vistazo, y simplemente dijo:—Tú puedes leer su mente. Léelo.
Tenten vaciló, y luego fijó su mirada en Naruto, y Hinata decidió echarle un vistazo también, pero cuando trató de leerlo, otra vez se enfrentó con una pared de ladrillo salida de la nada. Esta vez no sólo estuvo confundida por su incapacidad de traspasar sus pensamientos, estaba también algo alarmada. Todos los demás podían leer su mente. ¿Por qué ella no podía? Su conversación con Sai sobre que los compañeros de vida no podían leérsele la mente le vino a la memoria, pero antes de que pudiera considerarlo más profundamente, Tenten dijo:
—Tienes razón, Sai. Puede ir también.
No sabía qué era lo que Tenten había visto en su mente para convencerlo de que era seguro sacarlo, que no trataría de escaparse.
—¡Tenemos que ducharnos y cambiarnos! —exclamó, repentinamente, Moegi con pánico.
—Y maquillarnos —añadió Hanabi, y Hinata observó a las mas jovenes correr hacia la puerta en sus baby dolls; echó un vistazo a los otros, notando que todos estaban todavía en ropa de dormir.
—¿Nos reencontramos en media hora? —sugirió Sai mientras se dirigía hacia la puerta.
Ino resopló mientras lo seguía.
—Tienes que estar bromeando. Nos tomará mucho más que eso simplemente determinar qué llevar. Es mejor que lo hagamos en una hora.
—¿Y Naruto? —preguntó Mirai, atrayendo la atención de todos. Cuando giraron para mirarla, señaló—: Ha dormido con la ropa puesta y podría querer una ducha y cambio de ropa también.
Hinata echó un vistazo a Naruto y la asaltó la culpa de no haber pensado en esto. El hombre todavía estaba llevando la camisa y los vaqueros que tenía puestos cuando llegó a la casa, la ropa que obviamente había estado llevando cuando había sido traído allí anoche.
—Es un poco más grande que yo, o le prestaría algo —dijo Sai. Aunque Sai y Naruto tenían más o menos la misma altura, Naruto era más amplio de pecho y hombros, tenía una figura más parecida a la de sus hermanos.
—Debe caber en la ropa de tus hermanos, — señaló Mirai, sus ideas aparentemente corrían a lo largo de la misma línea que las de Hinata—. También dejan ropa aquí. Iré a buscar algunas y las traeré.
—Gracias —dijo mientras los cuatro dejaban la habitación.
—Es mejor que me arregle también —murmuró Hinata, evitando encontrarse con la mirada de Naruto cuando se deslizó de la cama.
Se encontraba repentinamente muy consciente de cómo debía verse, todo un desorden, y su cara sin maquillaje, adormilada, la ropa arrugada, su pelo. Nunca llevaba mucho maquillaje de todos modos, pero igualmente...
Hinata caminó hasta el tocador, agarró un par de bragas y un sostén del último cajón, se detuvo en el ropero para jalar un par de vaqueros y una camiseta y luego se adentró en el baño. Una mirada de sí misma en el espejo la hizo gemir. Lo del cabello revuelto al levantarse de la cama no era una broma. Se veía como si alguien hubiera batido su pelo con una batidora.
Haciendo una mueca, decidió que una buena dosis de crema de enjuague era, probablemente, lo único que podría conseguir liberar su pelo de ese revoltijo por lo que tendría que tomar una ducha sí o sí.
Quince minutos después Hinata estaba duchada, cambiada, había cepillado sus dientes, se había puesto un poco de lápiz labial y estaba a punto de secar su pelo cuando se dio cuenta de que había dejado a Naruto, desconsideradamente, atado a la cama.
Dejando su secador de pelo, salió rápidamente al dormitorio, disculpándose mientras lo hacía:—Lo siento, Naruto. Debí haberte desamarrado en lugar de sólo despegar de ese modo.
—Eso está bien, pero me alegro de que lo recordaras cuando lo hiciste. Tengo que usar el baño —admitió, cuando ella se puso a trabajar con las sogas.
—Hay toallas ahí si quieres ducharte —dijo Hinata en cuanto estuvo desatado y fuera de la cama.
—Gracias.
—¡Oh! Y te traeré un cepillo de dientes. Kurenai siempre guarda uno nuevo en el armario de la ropa blanca para las visitas.
—Bien, supongo que el cuidado dental es un asunto importante para tu gente —comentó Naruto cuando cruzó la habitación hacia la puerta de baño.
Hinata estaba tratando de figurarse cómo debería tomar eso, cuando él echó un vistazo por encima de su hombro divertido, y dijo:
—Eso era broma.
—¡Oh!
Se relajó y llevó una sonrisa cuando desapareció en el baño.
—Idiota, por supuesto era una broma. Despiértate —se farfulló a sí misma en cuanto se cerró la puerta.
Hinata salió en busca de un cepillo de dientes, pero su mente estaba tratando de adivinar qué hora era. Conjeturaba que era media tarde, lo que quería decir que no había dormido nada más que cinco horas otra vez. Se estaba haciendo un hábito, pensó con un suspiro.
Pero los cepillos de dientes no estaban en el armario de la ropa blanca como había pensado. Hinata fue abajo para verificar la despensa ya que seguramente se habían equivocado y los habían puesto ahí, pero no encontró ninguno. Tropezó con el ama de llaves de Kurenai cuando regresaba; María explicó que algunos invitados habían olvidado sus cepillos de dientes esta vez y los habían usado todos. Los tenía en su lista de compras semanal, pero no había nada por el momento.
Naruto estaba silbando en el baño cuando Hinata volvió a entrar al dormitorio, pero no había sonido de agua corriendo. Golpeó la puerta.
—¿Naruto?
El silbido murió.
—¿Sí?
—Supongo que estamos sin cepillos de dientes ahora mismo, lo siento.
—Está bien. —Titubeó brevemente y luego agregó—: ¿te molestaría si uso el tuyo? No es como si no hubiéramos intercambiado saliva o algo.
Hinata estaba mirando la puerta de baño, un poco afectada sin comprender la frase de saliva intercambiada, cuándo Naruto abrió la puerta y la miró atentamente.
—Esa era otra broma, Hinata —dijo, corrigiéndose luego él mismo—. Bien, no es que no hayamos intercambiado saliva, pero decirlo de esa manera era parte de broma.
—¡Oh! Sí —murmuró Hinata, aunque apenas lo había escuchado, su atención estaba enfocada en su pecho.
Había pensado que la falta de agua corriente había querido decir que no se había duchado aún, pero obviamente lo había hecho mientras estaba abajo. Su pelo estaba húmedo y estaba de pie allí con nada más que una toalla envuelta alrededor de su cintura. Mi querido Dios, el hombre era precioso.
—¿Es 'Oh si' puedes usar mi cepillo de dientes o 'Oh si' intercambiamos saliva? —preguntó.
Cuando Hinata lo miró sin expresión, él inclinó su cabeza, y dijo:
—Realmente no eres madrugadora, ¿o sí?
Hinata cerró sus ojos y se volteó mientras todavía tenía una neurona funcionado en su cabeza. Las demás parecían estar viajando más al sur. Y había pensado que solamente eran los hombres los que tenían ese problema.
—No tendrías por ahí una de esas cosas una maquinilla de afeitar que pudiera usar, ¿o sí? —preguntó Naruto.
—Sí —pausando, Hinata se dirigió a buscarla a uno de los cajones del baño.
—Gracias —dijo Naruto, agarrándola.
—Lamentablemente no tengo crema de afeitar —dijo en tono apenado.
—Saldré del apuro con espuma de jabón —dijo con un encogimiento de hombros, agarró su brazo entonces cuando se movió para dirigirse nuevamente al baño—. Ibas a secar tu pelo, ¿no? —señaló al secador de pelo acostado en el mostrador del baño para explicar cómo lo sabía.
—¡Oh! sí.
Acababa de tomarlo cuando se había dado cuenta de que Naruto todavía estaba atado.
—Bien sólo me estoy afeitando y nada más ahora mismo. Puedes compartir el espejo, si quieres. El espacio es lo suficientemente grande para ambos.
Hinata vaciló, tímida de pronto ante la idea de compartir el espacio del baño con él. Pero entonces se dio cuenta de que estaba siendo absurda y asintió con la cabeza.
—Bien —Naruto se volvió hacia el mostrador y abrió la canilla de la derecha.
No hacía más de media hora el baño había sido una habitación grande y espaciosa. Había sido una espaciosa planta que albergaba una bañera inmensa, un servicio, un canasto para la ropa sucia y un contador que corrió a todo lo largo de una pared entera con dos lavabos en ella y una sobrecarga de espejos. Pero en cuanto Hinata estuvo ahí con Naruto, se tornó increíblemente pequeño. Al principio se sintió torpe e incómoda mientras encontraba su cepillo del pelo, tomaba el secador, desentrañaba el cordón y lo tapaba, todo mientras era extremadamente cuidadosa de no golpear a Naruto o acercarse demasiado.
Por su parte, Naruto no parecía notar el empequeñecimiento de la habitación. Hasta donde podía saber, apenas parecía consciente de su presencia mientras se concentraba en hacer espuma de la barra de jabón. Dándose una sacudida mental por actuar como una niña, Hinata encendió el secador y se puso a trabajar sobre su pelo, haciendo su mayor esfuerzo para no quedarse mirando su pecho en el espejo mientras lo hacía.
Hinata no hizo mucho estilo con su pelo. Era naturalmente lacio y se veía bien tal y como era. Solamente se molestaba en secarlo cuando tenía que salir al frío como planeaba hacerlo, así que no tardó mucho en liberarlo de lo peor de la humedad. En cuanto estuvo casi seco, apagó el secador y empezó a enrollar el cordón.
—Tienes un reflejo.
Hinata se detuvo y encontró su mirada en el espejo.
—Sí.
—De acuerdo con todas las historias, los vampiros no tienen reflejos — señaló—. Supongo que ésa es otra cosa que está equivocada.
—¡Oh! Sí.
Asintió con la cabeza y volvió a recoger el cordón.
—Iba a preguntarte... —Naruto le echó un vistazo—. Sai dijo que tu padre tuvo un problema con el alcohol. Por eso, supongo que tu gente puede beber líquidos aparte de sangre.
—Sí, podemos, pero no bebía así.
—¿De verdad? —Sus ojos eran curiosos cuando se encontraron con los suyos en el espejo—. Entonces cómo hacía tu padre...
—Sangre —contestó antes de que él pudiera terminar la pregunta—. Sangre donada por alcohólicos en una juerga.
Naruto frunció el ceño con incredulidad.
—La mayoría de los bancos de sangre no toman donaciones de aquellos que abusan de sustancias... No creo.
—No, pero tenemos nuestros propios bancos de sangre —le informó Hinata—. Es un banco de sangre legítimo, abastecen a hospitales y clínicas tanto como a nuestra gente.
—¿Y aceptan sangre de borrachos?
Se encogió de hombros.
—Sí, se llama Win Reds, pero nunca va a los hospitales o las organizaciones mortales. Es estrictamente para el consumo por nuestra clase.
Naruto consideró eso, entonces preguntó:—¿Y la gente que abusa de otras sustancias? ¿Toman su sangre, también? Hinata asintió con la cabeza.
—Tenemos todo un completo rango de variedades; High Times, Dulce éxtasis, Mordisco Dulce.
—¿High Times? Esas tienen que ser las personas con alto niveles de *THC en su sistema. El Dulce éxtasis sería sangre de las personas que consumen éxtasis. ¿Qué es...?
—No preguntes, es mi turno —interrumpió Hinata. Tenía algunas que hacer ella misma, y lo dijo—: Respondí a una tonelada de cuestiones para ti antes. Es tu turno.
—Está bien. Eso es justo. ¿Qué quieres saber? —indagó Naruto simplemente mientras pasaba la maquinilla de afeitar por su mejilla.
Todo, pensó Hinata, pero dijo:—Bien, estoy suponiendo que no estás casado o habría sido más problemático para mamá secuestrarte en tus vacaciones. Ah y, a propósito, me siento apenada por eso.
Antes de que pudiera preocuparse demasiado porque no hubiera podido proseguir su viaje a Cancún, Naruto dijo:—No lo sé, me ahorró una larga espera en el aeropuerto en vano. El vuelo fue cancelado, pero supongo que no antes de dejar a todos los pasajeros esperando por, al menos, tres horas.
—¿De verdad? —preguntó con sorpresa.
—Sí —asintió con la cabeza—. Irónico, ¿no?
Sonrío débilmente ante su buen humor.
—¿Por qué no estás enfadado? ¿No te molesta en absoluto?
Naruto se detuvo en su tarea de afeitarse y admitió:—Bien, estaba muy enfadado al principio. Quiero decir, ser raptado dos veces en menos de veinticuatro horas y luego descubrir que tus captores son vampiros puede ser un poco... demasiado.
Hinata estaba muy segura de que eso podía ser considerado un día estresante según los cánones de cualquiera.
—Pero luego... —vaciló, y rápidamente dijo—: Sai estaba llevando una pijama de Spiderman.
Parpadeó confusa ante sus palabras, y se río.
—Sé que eso parece raro, pero es difícil estar atemorizado o ni siquiera enfadado con un tipo enfundado en un pijama de Spiderman —dijo Naruto impotente—. O las chicas en sus baby dolls por ir al caso, así que no me siento en peligro. Y, encima, tu familia me recuerda un poco a la mía.
Hinata levantó sus cejas, encontrando difícil de creer que su familia pudiera parecerse a cualquier otra.
—Incluso Kurenai —añadió—. Mi madre es la cabeza de la familia también. Enviudó cuando éramos pequeños, y gobernaba el gallinero. De la misma manera que Kurenai, daría cualquier cosa por proteger o ayudar a uno de sus niños. Es obvio que hay mucho amor aquí y... Bien... Tú tienes que admitir que todo esto puede resultar muy interesante. Fascinante.
Hinata no estaba segura sobre la parte de fascinante, pero había crecido rodeada por su familia. Todo era muy normal y común para ella así que dijo:
—¿Tienes una familia grande, entonces?
—No realmente. Por lo menos, no creo que lo sea. Quiero decir, nadie ha tenido diez o doce niños o algo por el estilo. Tres suele ser el promedio, y la mayoría de ellos son de sexo femenino —añadió con una mueca—. De las tres hermanas de mi mamá, solamente una está todavía con su marido. Una se ha divorciado y la otra ha enviudado de la misma manera que mi mamá. Tengo dos hermanas, aproximadamente ocho primas de sexo femenino y un primo. Los hombres son una minoría.
—¿Y de parte de tu padre?
—No se ha preocupado por nosotros desde mucho antes de que papá se fugara con su secretaria.
Hinata frunció el ceño.
—Pensaba que tu madre había enviudado.
—Se murió antes de que pudieran divorciarse —explicó Naruto—. Él y su novia murieron sólo una semana después de que salieran corriendo. El marido de la secretaria se estrelló con el automóvil en el que estaban. —Naruto sonrío irónicamente—. Mamá no trató de no ser demasiado petulante sobre ello, pero dio el viejo refrán de que 'Cosechas lo que siembras.'
Hinata mordió su labio para reprimir una sonrisa, y preguntó:
—¿Por qué te hiciste psicólogo?
—¿Por qué? —lanzó un resoplido—. Supongo que me gusta ayudar a las personas. No hay nada más grandioso o satisfactorio que saber que has ayudado alguien con algo y haberle hecho la vida más fácil.
Hinata sintió la admiración brotar en ella.
—Eso es...
—Antes de que digas algo bonito, debes recordar que también tienen que pagar para que los ayude.
Se río y agitó su cabeza, teniendo por seguro que estaba siendo modesto y que estaba, probablemente, incómodo al aparecer demasiado noble.
—Podrías hacer mucho más dinero en algunos otros trabajos y no estar ayudando a las personas.
Naruto se encogió de hombros y regresó al espejo.
—¿Por qué no estás casada?
Hinata parpadeó ante la pregunta, abrió su boca para responder, pero entonces se detuvo y entrecerró los ojos cuando recordó que se suponía que era ella la que tenía que estar haciendo las preguntas ahora. Inmediatamente después de recordar eso, sólo preguntó:—¿Por qué no lo estás tú?
Su mirada encontró la suya en el espejo, y esperó a que él argumentara que había preguntado primero, pero entonces respondió:—Casi lo fui, casi.
Hinata arqueó una ceja.
—¿Casi?
Naruto asintió, su atención volvió a la tarea de afeitarse cuando dijo:
—Sârah. La conocí la primera semana del primer año de la carrera. La rescaté de un novio maltratador fuera del bar de la universidad. Hicimos buenas migas y empezamos a salir —se encogió de hombros—. Salimos durante dos años, y todos empezaron a esperar que nos casáramos, así que le propuse matrimonio y todos comenzaron a enloquecer haciendo los arreglos de boda.
—¿Qué ocurrió? —preguntó Hinata con curiosidad.
Naruto suspiró y miró detenidamente al sumidero, mientras enjuagaba la maquinilla de afeitar.
—Cuanto más se acercaba la boda, más me preocupaba. Todos se empeñaban en decir que eran sólo los miedos pre-nupciales así que lo dejé estar; pero aproximadamente un mes antes de la boda mi catedrático de psicología me dijo que parecía estar preocupado y me preguntó qué es lo que estaba mal —se detuvo para explicar—: La boda iba a tener lugar la semana después del final del trimestre.
—De todos modos —continuó Naruto—, preguntó, y solté todo. No pensé que tuviera mucho sentido. Me llevó a una habitación de descanso, me dio un café, y me hizo hablar. Estuvimos ahí mucho tiempo, pero antes del momento de irme, sabía que no podía casarme con Sârah. El día siguiente rompí con ella y cambié mi especialidad a psicología.
Los ojos de Hinata se abrieron.
—¿No te especializaste en psicología desde el principio?
Naruto sonrió abiertamente y agitó su cabeza.
—Periodismo y, aunque me gustaba bastante, hasta donde yo estaba interesado, ese catedrático me dio mucho que pesar. Quería hacer eso por otros.
Hinata consideró lo que había dicho, y preguntó:—¿De una charla con él pudiste ver que Sârah no era para ti?
—No exactamente. Fue una charla que me hizo mirar las cosas que me habían estado molestando por meses, las razones detrás de por qué me estaba preocupando tanto por la boda.
—¿Cuáles eran?
Hizo una mueca, resopló y dijo:—Era demasiado dependiente.
Hinata esperó pacientemente que se explicara.
—Te dije que la conocí rescatándola de un novio maltratador, pero después de eso la estaba rescatando constantemente. No de algo tan grave como esa vez, pero siempre venía a mí con pequeños problemas y esperaba que yo los solucionara. Quería que alguien la cuidara. Admitió que ni siquiera estaba en la universidad para conseguir una educación sino para encontrar un marido. Quería ser un ama de casa y criar bebés. Empecé a tener pesadillas sobre ese hogar y... —Naruto agitó su cabeza—. Supongo que suena raro, debido a lo que dije sobre que lo de mi catedrático en psicología me había hecho pensar en ayudar a los demás.
— Puede que sí, un poco. Es lo que tú haces, después de todo, ayudar a personas con sus problemas.
—Ah, pero ésa es la tecla, los ayudo con sus problemas. Ellos hacen el trabajo duro, yo sólo los guío y los conduzco a trabajar las cosas. Sârah quería ser cuidada. Quería que solucionara los problemas para ella. Es como la diferencia entre enviar una barcada de agua embotellada al área afligida por una sequía, y enviar un poco de agua más al equipo mientras les enseñas como cavar pozos y regar, etcétera. Si tú sólo les envías el agua, sólo necesitarán mayor cantidad después, si les envías un poco de agua y el conocimiento de cómo hacer más, el equipo tendrá el agua necesaria hasta aprender a usar los útiles para conseguir luego, por sí mismos, toda la que necesiten.
»Mis pacientes están buscando el equipo y el conocimiento de cómo hacer para ser independientes... Como tú quieres serlo. — Sârah sólo quería el agua... Una y otra vez. Se deleitaba en su dependencia. Decía que me necesitaba completamente. No confesaría tener una opinión ni siquiera sobre cosas tan pequeñas como a qué restaurante ir cuando salíamos. Cada decisión era la mía —Naruto agitó su cabeza—. Algunos hombres desean eso, pero no era lo que yo quería en una esposa. Para mí, el matrimonio debe ser una sociedad. ¿Cómo puedes querer a alguien a quien tienes que cuidar constantemente de la misma manera que un niño? Una esposa presupone ser una pareja, y las parejas se ayudan mutuamente cuando lo necesitan, pero se supone que existe un equilibrio sobre quien ayuda a quien en mi libro, no porque uno necesita al otro. Con Sârah, habría tenido que ser más fuerte y llevar la carga siempre. Quería...
—Un igual — terminó Hinata por él.
—Sí —Naruto encontró su mirada en el espejo, agitó su cabeza entonces y se maravilló—. Todo esto es realmente extraño. Llego a olvidar qué eres tú.
Hinata preguntó calmadamente:—¿Importa?
—Sí y no —admitió—. No afecta la manera en que te veo, o no olvidaría que es lo que tú eres. Por otro lado, es como conocer a una estrella de rock o algo por el estilo. Quiero decir, ¿cuántos tipos viven conociendo la existencia de los vampiros?
—La pregunta sería, cuántos viven para repetirlo.
Hinata y Naruto giraron bruscamente ante ese agudo comentario para encontrar a Tenten —vestida y lista para partir— en la entrada.
—¡Aquí estás! —Mirai apareció detrás de ella y les dirigió una sonrisa —. Trajimos ropa. Tenten e Ino ayudaron. Sal y elige tú mismo.
—No estábamos seguras de qué querrías llevar, Naruto —dijo Ino, enderezándose luego de apoyar una pila de ropa sobre la cama al lado de otras dos—. Así que trajimos toda una selección.
Hinata llevó a Naruto a la cama para mirar la ropa. Habían traído más que una selección. Naruto tenía para elegir entre vaqueros y camisetas, trajes, pantalones de etiqueta y suéteres. También había un manojo de camisetas, boxers, y pantalones cortos. Miró por encima la colección, escogió un par de vaqueros y una camiseta y se volteó.
—Gracias, damas —dijo mientras desaparecía en el cuarto de baño para vestirse.
Ino echó un vistazo a Mirai y se encogió de hombros.
—Supongo que perdemos la apuesta.
—¿Qué apuesta? —preguntó Sai, entrando en la habitación.
—Boxers o calzones —contestó Mirai —. Yo aposté por boxers. Ino pensó en calzones. Pero va de comando.
—Quizás simplemente no quería usar la ropa interior de otra persona — indicó Hinata, pero su mente quedó fijada en el hecho de que Naruto iba sin ropa interior ahora.
—Hace frío afuera —comentó Ino—. Espero que no se le enfríen.
El silencio cayó sobre ellos cuando la puerta del baño se abrió y Naruto salió.
—Los vaqueros están un poco ajustados, pero sirven.
La mirada de Hinata se deslizó sobre los vaqueros y la camiseta que había seleccionado de la pila sobre la cama. La ropa le quedaba como un guante, y el hombre parecía tan sexy como el infierno.
—Te ves como un bocadillo —le aseguró Ino.
—Bueno, entonces podemos irnos. Estoy completamente muerto de hambre.
—Hmm. Yo también estoy un poco famélica —murmuró Tenten, y Hinata dejó de comerse con los ojos a Naruto para volverse contra su amiga conmocionada. Tenten solamente sonrió y se dirigió hacia la puerta, murmurando—: Alguien es protector del pequeño mortal, ¿no?
Las palabras habían sido un simple susurro, y Naruto no podía haber escuchado, pero Hinata se ruborizó cuando sus primos se giraron para mirarla divertidos. Su oído era tan bueno como el suyo y habían escuchado el comentario molesto, por supuesto.
—¿Estás segura de que debemos hacer esto? ¿No creen que Fû y Kurenai no van a estar demasiado felices de que lo saquemos? —sugirió Ino.
—Entonces deberían haber pensado en recoger un poco de comida para él —dijo Hinata con gravedad—. Además, nunca sabrán que nos fuimos. Estaremos de regreso mucho antes de que despierten.
Continuará...
Glosario:
THC: un compuesto obtenido del cannabis o fabricado sintéticamente; es el componente fundamental de la marihuana y el hachís
