Mordida de amor


18: Mordisco Inquieto


Iba a la deriva. Por su camino pasó uno; con su cara girada en su dirección y él se estremeció ante la macabra vista. La negra sangre estaba contenida en las cuencas vacías, donde los ojos habían estado y llenando sus bocas abiertas, silenciando eternamente sus gritos de agonía y horror.

En la orilla podía ver cruces alineadas, una después de otra, crucificadas figuras en ellas. Todas volvieron sus cabezas para mirarlo pasar, sonriendo enfermizamente y aparentemente ignorantes a las oscuras figuras que se despellejaban, sus pieles cayendo en tiras ensangrentadas.

Una risa le hizo volver su cabeza para encontrar un pequeño bote manteniendo el ritmo con él. Hizashi Hyuga estaba de pie en la proa sosteniendo una antorcha en lo alto. Cuando Naruto miró, el vampiro sonrió burlonamente y entonces dejó caer la antorcha que sostenía. Esta golpeó el viscoso líquido rojo con un splat y Hizashi estalló en risas incluso mientras el sangriento mar estallaba en llamas.

Naruto gritó cuando el fuego se expandió hambrientamente hacia él, sabiendo que este lo consumiría y lo dejaría en nada más que un montón de cenizas.

— Shh Shh, estás bien. Estás a salvo.

La suave voz de Hinata lo ayudó a liberarse del asimiento del sueño y Naruto sólo abrió sus ojos para encontrarse enfrentado a una oscuridad absoluta. Por un momento, temió que hubiera sido cegado de algún modo y el pánico lo paralizó, pero entonces empezó a poder distinguir formas y sombras y comprendió lo que ocurría simplemente era que las luces apagadas.

—Duerme —susurró Hinata en su oreja, entonces sintió la cama hundirse mientras se deslizaba a su lado. Naruto pudo sentir el calor de su cuerpo extendiéndose hacia el suyo cuando ella se le unió, entonces sus dedos se deslizaron en los suyos y se aferró a ellos, agradecido por el contacto.

—Duerme —repitió Hinata—. Lo peor ha terminado, pero ahora necesitas descansar y recuperarte. Te sentirás bien la próxima vez que te levantes. Yo me quedaré aquí contigo.

Naruto quiso resistirse, quiso quedarse despierto. Tenía mil preguntas para hacerle, pero no pudo resistir la necesidad de su cuerpo y pronto permitió que el sueño lo reclamara. Sin embargo, esta vez, no estuvo plagado con pesadillas. En cambio, soñó con Hinata. La perseguía a través del bosque del tiempo, riéndose mientras la seguía bajo ramas bajas y alrededor de grandes troncos, entonces finalmente la agarró por la cintura, haciéndola caer en un montón de hojas.

Riendo jadeante, ella le arrojó manojos de hojas mientras rodaban en el suave follaje. Naruto finalmente tomó sus manos, deteniendo el ataque y ellos yacieron allí jadeando, sus risas disminuyendo. Cuando finalmente lograron controlar su respiración y se miraban fija y solemnemente el uno al otro, él dijo suavemente:

—Te amo.

—Y yo te amo, Naruto —respondió Hinata—. Te di mi sangre de vida y con esta mi futuro. Hemos bebido uno del otro y ahora estamos atados para siempre. Si estás en problemas, yo lo sabré. Cuando me necesites, estaré allí. Estamos conectados.

Sus palabras llenaron su corazón y Naruto soltó sus manos para tomar en cambio su cara. Sosteniéndola suavemente, él cubrió su boca con la suya y la besó con todo el amor y pasión que sentía.

Hinata gimió suavemente en su boca, y el sonido lo hizo sentir hambriento por más. Naruto se arqueó contra ella, deleitándose cuando su suavidad amortiguó su dura erección.

— Mmm.

Naruto pestañeó soñoliento cuando ese murmullo de placer lo despertó de sus sueños. Abriendo sus ojos, se encontró una vez más en el oscuro dormitorio, una luz suave derramándose de alguna fuente detrás de él. Volviendo su cabeza ligeramente, Naruto vio que la luz del baño estaba encendida y la puerta dejada entreabierta para permitir que una porción de luz entrara en el cuarto. Esta reveló la intravenosa al lado de la cama que sostenía una bolsa vacía que ya no estaba insertada en su brazo. Parecía que el cambio estaba hecho.

Un murmullo soñoliento atrajo su atención a la mujer en sus brazos. Hinata. Yacían juntos estilo cucharita, su trasero presionando su ingle y su hombro delante de su boca. Naruto pudo ver en la tenue luz un húmedo parche redondo en el hombro de su camiseta y comprendió que debía de haber tenido su boca apretada a su hombro hasta que se despertó.

Ella suspiró en sueños y se desplazó solo un poco, pero fue suficiente para hacerlo consciente de la saludable erección que había acurrucado contra su trasero. Naruto sospechó que mientras soñaba que se arqueaba contra ella, también debía de haber estado haciéndolo así realmente, mientras dormía.

Permaneció quieto por un momento para darle una oportunidad a su erección de desaparecer y, mientras esperaba, Naruto inhaló su aroma y disfrutó la sensación de su cálido y suave cuerpo curvado contra el suyo. Podía ver que Hinata llevaba una camiseta, pero pronto empezó a preguntarse lo que llevaba en su trasero. Después de una breve vacilación, permitió que la mano que estaba envuelta alrededor de su cintura bajara lentamente a su estómago plano y después entonces a su cadera.

Hinata gimió y se presionó contra él en su sueño mientras su mano vagaba, pasando de la tela a la piel.

Pestañeando con sorpresa, Naruto retiró la mano bruscamente, pasando rozando bajo la gran camiseta esta vez y durante un minuto estuvo seguro que no tenía puesto nada más que la camiseta, pero entonces encontró la fina seda de las bragas.

Naruto pasó su mano rozando por la suave carne de su estomago, entonces extendió sus dedos y los dejó subir por su costado y nuevamente alrededor de su estómago.

Cuando sus dedos encontraron su pecho, descubrió que su pezón ya estaba erecto. Se apretó ávidamente contra su palma cuando Naruto lo cubrió y Hinata gimió de nuevo, esta vez arqueándose para que su trasero se apoyara contra él; su pecho se empujaba hacia adelante en su mano, exigiendo.

— ¿Naruto? —suspiró Hinata, y él podía decir que todavía estaba medio dormida, su cabeza volviéndose instintivamente en busca de él.

Naruto se movió ligeramente hasta que su boca pudo alcanzar la suya, entonces la besó mientras continuaba mimando y acariciando su pecho. Cuanto más despertaba, más apasionada era su respuesta. Cuando Hinata intentó girarse para enfrentarlo supo que finalmente estaba totalmente despierta, pero Naruto no le permitió girarse. Reteniéndola en el lugar con su cuerpo y boca deslizó su mano nuevamente hacia abajo sobre su estómago, pero esta vez la deslizó directamente bajo la cintura de sus bragas.

Hinata jadeó en la boca de Naruto cuando sus dedos alcanzaron y cubrieron su montículo, entonces se estremeció violentamente contra él cuando resbaló un dedo entre sus pliegues y empezó a acariciarla. Le dejó cerrar su mano sobre su muñeca, pero ella ni lo instó, ni lo alejó, sino que simplemente se agarró como si también necesitara tocarlo, pero su mano era todo lo que podía alcanzar en su posición.

Naruto reajustó su mano para poder continuar acariciándola con su dedo pulgar; mientras al mismo tiempo resbalaba un dedo en ella y supuso que a Hinata le gustó el cambio porque ella empezó a chupar fervorosamente su lengua. Al instante siguiente, ella rompió su beso con un grito sofocado y giró su cara hacia la almohada. Él oyó que la tela se rasgaba y supo que estaba mordiendo el material para no gritar.

Cuando ella se movió hacia atrás contra él, gimió y empezó a empujar a su vez, entonces movió su propia boca a su hombro para pellizcarla ligeramente, la acción como un signo de su necesidad. Quería estar dentro de ella, sentir su cálida y húmeda pasión cerrarse a su alrededor.

—Naruto.

Su nombre, un lamento apagado por la almohada, era una súplica que Naruto estaba feliz de responder. Recuperando su mano de entre sus piernas, tomó la frágil tela de sus bragas y las rasgó con un rápido tirón, entonces los desplazó a ambos y entró en ella por detrás. Naruto oyó a Hinata gritar e hizo una pausa, temiendo salirse, pero ella alcanzó a tomar la columna de la cama y la usó para apalancarse contra él, empezó a moverse de nuevo. Empujó una y otra vez, entonces alargó la mano alrededor de ella para continuar acariciándola también y oyó el gemido que provenía de lo profundo de su garganta.

Hinata aferró su mano de nuevo, su agarre esta vez era frenético, sus uñas se clavaban en su piel, y supo que ella estaba cerca del punto límite. Su ardor lo excitó mucho más y Naruto giró su cara hacia su cuello cubriéndoselo de besos. Cuando Hinata gritó de nuevo y se estremeció en sus brazos, lanzando de repente su cabeza hacia atrás para exponer su cuello totalmente a él, Naruto ni siquiera lo pensó, él inhaló su aroma, sintiendo que algo cambiaba en su boca y cedió ante el instinto, hundiendo sus dientes profundamente en su cuello.

Escuchó que Hinata jadeaba, pero realmente no lo oyó, entonces ambos gimieron cuando el placer se estrelló contra ellos. La mente de Naruto repentinamente se llenó de ella; sus pensamientos, sus sentimientos, su placer explotó en su mente y él gruñó contra su piel.

Naruto había experimentado esto en la casa de Shizune, pero era de algún modo diferente esta vez. Si bien era abrumador al principio, después de un momento dejó de serlo para convertirse en un cúmulo de sensaciones. Comenzó a poder diferenciar las cosas, Naruto podía sentir su placer ante lo que le estaba haciendo, independiente pero aún así mezclado con el suyo y se encontró experimentando con esto, cambiando su ritmo y reajustando su toque para explorar hasta que encontró la caricia más eficaz, el ritmo más placentero para ambos.

Hinata gimió y alargó su mano, arqueándose contra él para poder alcanzar su cabello, entonces pasó sus dedos por él, aferrándose y tirando hasta que se corrieron. Naruto sacó su boca de su cuello y gritó mientras se impulsaba en su interior por última vez, su cuerpo vibrando con el orgasmo. Podía sentir su propio orgasmo temblando a través de ella, sus músculos apretando y tirando bruscamente alrededor de él, entonces la puerta se abrió.

—Hinata, Kurenai se va a acostar y quiere saber—Oh mi... uh...Oh...er.

Naruto y Hinata se habían congelado ante el sonido de la puerta al abrirse. Ellos todavía estaban congelados en el sitio cuando Sai alcanzó la cama y finalmente tropezó mientras se detenía. Sólo entonces Naruto se dio cuenta que las mantas habían resbalado hacia abajo, pasando sus caderas, dejándolos casi completamente expuestos lo cual, claro, explicaba como Sai había comprendido que estaba interrumpiendo.

Suspirando, Naruto recuperó su mano de entre las piernas de Hinata y estiró su mano hacia abajo para tirar de las mantas para cubrirlos a ambos. Él oyó que Hinata gemía profundamente mientras lo hacía y comprendió que ella no se había dado cuenta que las mantas se habían resbalado hasta entonces. Naruto la abrazó bajo la manta, intentando mitigar algo de la vergüenza que sabía que debía estar experimentando.

—Uh, sí, ¿Esto es un poco embarazoso, no?

Naruto miró nuevamente a Sai, para ver que el otro hombre se había vuelto y estaba retrocediendo hacia la puerta.

—Bien, yo supongo que esto contesta una pregunta —dijo el primo de Hinata irónicamente—. Naruto se ha despertado.

Hinata alzó su cabeza para mantener a Sai a la vista mientras cruzaba el cuarto y Naruto hizo lo mismo detrás de ella.

—Y yo le diré a Kurenai que no necesita venir para controlarlo antes de que se acueste. Obviamente está sintiéndose mucho mejor.

Hinata gimió y Naruto no tuvo que mirarla para saber que estaba ruborizándose.

—Y dejaré saber a Tenten y a los otros que no deben molestarte para decirte buenas noches, antes de que se retiren. Les explicaré que estás... er... recuperándote.

Se rió suavemente entre dientes mientras salía por la puerta y la cerraba tras de sí.

Hinata se dejó caer de regreso en la cama frente a él con un gemido. Naruto se tendió detrás de ella de nuevo, la acción lo hizo consciente de que todavía estaban unidos. Empezando a relajarse de nuevo, alisó una mano tiernamente sobre su hombro, entonces apretó un beso allí antes de tirar su cabeza hacia atrás para mirar a su cuello. Naruto se sintió aliviado cuando vio que las marcas eran pequeñas y cada vez más pequeñas a cada momento. Aún así, le preguntó: —¿Estás bien?

—Sí —dijo Hinata calladamente, entonces suspiró—. En realidad yo tenía que haberte preguntado cuando me desperté primero, y no lo hice.

Naruto sonrió débilmente.

— Estabas un poco distraída.

— Sí —dijo ella suavemente, entonces retrocedió para pasar una mano ligeramente por su cadera y le preguntó—: ¿Estás bien?¿ Me refiero a si te sientes bien?

Naruto se rió suavemente, su pecho retumbando contra su espalda, entonces aseguró:

— Estoy bien.

— ¿Ningún dolor, no?

— Estoy bien —repitió firmemente, atrayéndola de nuevo contra él—. Magnifico de hecho. Ahora.

Permanecieron callados por un rato y entonces Hinata susurró:—Esto fue bastante malo. ¿No?

Naruto hizo una mueca en su pelo. —Bastante malo— no comenzaba a describir el cambio. El dolor había sido insufrible. Hubo varios puntos dónde había pensado que esto lo mataría. Pero incluso cuando el dolor había acabado, las pesadillas habían sido a su manera igual de malas.

— Fue malo —admitió, entonces agregó—. Pero valió la pena.

— ¿No lo lamentas?

— No.

Naruto pasó su mano ligeramente de arriba abajo de su brazo.

— Estamos vivos. A salvo. No tengo que preocuparme por ellos viniendo detrás de mí para intentar silenciarme y no tienes que temer el castigo por tratar de mantenerme a salvo.

Se quedaron callados, cada uno perdido en sus propios pensamientos, entonces Hinata dijo:

— ¿Naruto?

— ¿Sí?

— Anoche, después de que te dejé en el cuarto de Shizune para pensar sobre si realmente querías transformarte o no.

— ¿Sí? —la incitó cuando ella hizo una pausa.

— ¿Qué decidiste, entonces?

— No había decidido. Todavía estaba pensando —admitió honestamente, entonces agregó—: Pero me estaba inclinando hacia un sí.

— ¿De verdad? —preguntó Hinata, y algo sobre su tono le dijo que esto era importante para ella.

— De verdad —Naruto permitió al silencio cerrarse de nuevo, entonces recordó su sueño y dijo—; Estaba soñando justo antes de que me despertara.

— ¿Lo estabas?—preguntó—. ¿Sobre qué?

— Tú.

— ¿Yo? —Él podía oír la sonrisa en su voz—. Suena como una pesadilla. Naruto resopló ante sus palabras y le hizo cosquillas como castigo.

— De acuerdo, de acuerdo, —lloriqueó, agarrando sus manos para intentar detenerlo—. ¿Con que soñaste?

Naruto le permitió agarrar su mano y detener sus cosquillas, pero esperó hasta que se asentara de nuevo contra él antes de decirle:

— Estábamos jugando a perseguirnos a través del bosque del tiempo.

— El bosque del tiempo... —murmuró Hinata.

— Sí. Simplemente lucía como un bosque para mí, pero en mi cabeza sabía que era el bosque del tiempo.

— Oh.

Se acurrucó contra él con un suspiro.

— Te atrapaba y girábamos en un montón de hojas y tú, claro, tenías que tirarme puñados de ellas.

— Oh bien, por supuesto que lo hice... —rió Hinata entre dientes.

Él sonrió y besó la cima de su cabeza, entonces dudó.

— ¿Qué pasó luego? —preguntó.

Naruto miró fijamente su nuca y entonces finalmente dijo:

— Te dije te amo.

Hinata todavía permanecía entre sus brazos y hubiera jurado que dejó de la respirar, el silencio se había tornado tan espeso que se podía cortar, entonces él agregó:

— Y tú también dijiste que me amabas.

No estaba imaginándolo, decidió Naruto. Definitivamente ella estaba aguantando su respiración, comprendió divertido.

— Y entonces dijiste que me habías dado tu futuro con tu sangre y que estábamos conectados porque habíamos bebido uno del otro. Que sabrías cuando yo estuviera en problemas y cuando yo te necesitara, estarías allí.

Naruto frunció el entrecejo cuando terminó, deseando que poder recordar las palabras exactas. Pensó que había recordado la esencia, pero de algún modo había parecido más oficial cuando ella lo había dicho en sus sueños, casi como un juramento... o un voto.

Consciente de que ella estaba muy callada, frotó su mano por su brazo y preguntó:— ¿Sabrías si yo estoy en problemas?

Hinata aclaró su garganta, y entonces dijo:

— Dicen que hay alguna clase de comunicación entre los nanos.

— Eso tiene sentido —asintió—. Ellos trabajan juntos; uno presumiría que necesitarían comunicarse un poco.

— Hmm —asintió ligeramente—. Dicen que las madres tienen lazos especiales con sus niños a causa de esto y que es porque sus nanos son pasados a ellos. También dicen que lo mismo pasa cuando los progenitores pasan su sangre a sus compañeros de vida.

— ¿Lo dicen? —repitió—. ¿Es verdad?

Esta vez fue Hinata quien dudó, entonces admitió:

— Mamá siempre se habría dado cuenta de algún modo cuando yo o mis hermanos estábamos en la dificultades o disgustados, incluso con Kurenai tengo esa conexión.

— ¿Supo que estabas en problemas cuando estuviste en peligro? — preguntó Naruto con interés.

Hinata asintió.

— Sai se quedó acompañándome durante algún tiempo mientras te vigilaba, para que Kurenai y los otros pudieran tener algún descanso. Él dijo que ella estaba nerviosa cuando la llamó para advertirle que consiguiera sangre porque veníamos para aquí. Él dijo... —hizo una pausa y aclaró su garganta—. Dijo que sus primeras palabras cuando contestó el teléfono fueron que algo estaba mal y yo necesitaba ayuda... antes de que incluso mencionara que yo estaba con él y herida.

— Así que ella sabía...

Hinata asintió

— Así que quizás sepas cuando yo esté en problemas en el futuro, —dijo Naruto pausadamente.

Ella hizo un encogimiento de hombros que fue obstaculizado por su posición.

— Quizás. O quizás todo es sólo una leyenda que está equivocada, Kurenai simplemente sabe cuando necesitamos ayuda porque ella es una madre — ¿Y Sabias cuando tu madre estuvo en problemas? —preguntó Naruto.

— Bueno... —Hinata hizo una pausa para pensar durante un minuto, entonces suspiró—. No lo sé. mamá nunca tuvo problemas. No desde que yo nací de cualquier modo.

Naruto aceptó eso, entonces dijo:

— Hinata, anoche dijiste que convertirme no me haría automáticamente tu compa...

— Naruto —interrumpió.

Él hizo una pausa, esperó y la oyó tomar una respiración profunda, antes de decir:

— Por favor, no más charla seria esta noche. Mañana nosotros podemos... — suspiró—. Solo por esta noche, déjalo estar. Tenemos todo el tiempo en el mundo para preocuparnos por él 'para siempre'.

Naruto dudó, entonces sonrió débilmente y se relajó contra ella. Tenían todo el tiempo del mundo para preocuparse por él 'para siempre'. Y esperando, podría usar algún tiempo mostrándole cómo de bueno podría ser ese tiempo, decidió, entonces de repente rodó fuera de la cama.

Sobresaltada, Hinata se sentó para mirarlo con atención:—¿Qué estás haciendo?

— No es lo que yo estoy haciendo —le informó, moviéndose al baño mientras decía—: Es lo que nosotros estamos haciendo.

Hinata sonrió incierta cuando él desapareció brevemente dentro. Esperó hasta que regresara para preguntar:— ¿Qué estamos haciendo entonces?

— Ya verás, —dijo Naruto misteriosamente mientras le arrojaba la bata de baño, entonces alcanzó sus pantalones.

Después de una ligera vacilación, Hinata jaló la bata y subió a la cama para sujetársela.

Naruto terminó de cerrar su jeans cuando ella se ponía de pie. Esperó que terminara de ponerse su bata, entonces—sin molestarse en buscar una camiseta, tomó su mano y la instó a apresurarse a la puerta.

— ¿Dónde vamos? —preguntó susurrando cuando él abrió la puerta.

— Ya verás, —contestó, entonces preguntó—. ¿Por qué estamos susurrando? Todos saben que estamos aquí.

— Sí, pero es de mañana, y Sai dijo que todos estaban acostándose —le recordó Hinata— No quiero mantenerlos despiertos

— Ah... —dijo Naruto entendiendo, entonces sonrió abiertamente, y agregó—. Eso es perfecto.

— ¿Por qué? —preguntó, pero esta vez él no contestó, solo la llevó a lo largo del pasillo hacia las escaleras. Estaban a la mitad de camino a la planta baja cuando se congeló de repente y la miró.

— ¿El ama de llaves? —preguntó.

— ¿Qué sobre ella? —murmuró Hinata.

— ¿Ya estará aquí? —preguntó Naruto con el ceño fruncido, preguntándose qué hora era. Probablemente solo después del alba, supuso, ciertamente demasiado temprano para que un ama de llaves comenzara a trabajar.

— Oh... —Hinata agitó su cabeza—. Mamá le dio ayer y hoy libre. Ella no quería que María se perturbara por... bien... tú estabas gritando y no estaba segura de cuánto tiempo duraría.

Hinata parecía incómoda cuando hizo esa confesión, pero sus palabras hicieron a Naruto sonreír abiertamente y le aseguró:— Eso es perfecto, también.

— ¿Perfecto para qué? —preguntó curiosa.

— Espera y verás, —era todo lo que Naruto diría.

— Bien, abre

Hinata obedientemente abrió su boca. Estaba sentada en el mostrador de la cocina, envuelta en una mullida bata de toalla blanca, sus pies balanceándose y el cinturón de su bata atado alrededor de sus ojos para que no pudiera ver como Naruto deslizaba una cucharada de alguna comida desconocida en su boca. Hinata cerró su boca cuando él sacó la cuchara y entonces giró la comida alrededor de su lengua. Crema batida, cerezas, alguna clase de pastel...

— Mmm... —murmuró, casi gimiendo por el placer. Hinata tragó la fresca sustancia cremosa con un pequeño suspiro de satisfacción, entonces preguntó: —¿Qué era eso?

—*Sherry trifle— la respuesta de Naruto vino de delante y un poco al lado de ella y oyó el chasquido del recipiente hermético cuando él guardó el pastel.

— Oh... —dijo con sorpresa, y entonces agitó su cabeza—. No. Recuerdo el Sherry trifle y nunca fue así de bueno.

Naruto se rió entre dientes y Hinata lo oyó revolviendo cosas en el refrigerador, entonces un silencio breve antes de que él dijera:

— Bien, abre de nuevo.

Abrió obedientemente su boca de nuevo, entonces dio un respingo cuando él le metió una bolsa de sangre entre sus dientes.

— Todavía luces un poco enferma, —explicó Naruto con una risita, y Hinata arrugó su nariz. Era la tercera bolsa de sangre con la que la había alimentado de esta manera. Una vez que habían llegado a la cocina, Naruto había anunciado que estaba hambriento y la había arrastrado a la cocina para un banquete. Hinata le había explicado entonces que probablemente necesitaba sangre porque la había mordido.

Él no le había creído al principio, hasta que le había explicado que cuando la había mordido él había tomado su nanos y que ellos eventualmente morirían y su cuerpo se equilibraría de nuevo, pero mientras tanto los nanos extras consumirían sangre a un ritmo acelerado. Lo qué, combinado con el hecho que su cuerpo estaba y continuaría por un tiempo utilizando una gran cantidad de sangre para reparar años de daño, significaba que él necesitaría alimentarse.

Cuando había preguntado si ella, también, necesitaría alimentarse puesto que él había tomado su sangre, Hinata había admitido renuentemente que sí. Había temido que él insistiera en engancharla a una intravenosa, pero no lo había hecho. Naruto no había querido que ella estuviera fuera de servicio mientras la alimentaba más de lo que ella lo hacía. La había alzado encima del mostrador de la cocina y le había vendado los ojos con el cinturón, entonces procedió a pinchar dos bolsas en sus dientes una después de la otra.

La primer bolsa había resultado un trabajo un poco desaliñado, pero Naruto había limpiado el enredo que había hecho y la segunda bolsa había funcionado mucho mejor. Él había agotado tres bolsas para él mismo mientras la alimentaba, y todavía había afirmado estar hambriento una vez que había terminado, exigiendo algo que pudiera masticar.

Hinata había intentado quitarse la venda y bajarse del mostrador, pero Naruto había insistido en que se quedara y comenzó este juego que ahora estaban jugando. Estaba comiendo, así como alimentándola de un poco de casi todo lo que había en la cocina y, para asombro de Hinata, ella estaba disfrutando la comida. Había disfrutado el pimiento que él había hecho el otro día y se había unido a él comiéndolo entonces, pero había pensado que era una especie de reacción causada porque nunca antes de había comido esa comida en particular. Sin embargo, esta mañana ella estaba disfrutando de casi cada cosa que probaba y mucha de ella la conocía de cuando la utilizaba para comer, pero no recordaba unos sabores tan buenos entonces.

— Ya está, —Naruto quitó la bolsa de su boca y oyó el susurro mientras él la retiraba—. Te ves mucho mejor. ¿Cómo te sientes?

— Bien... pero también me sentía bien antes de la sangre empaquetada, —dijo con una sonrisa, entonces se puso rígida brevemente por la sorpresa cuando sus manos resbalaron dentro de su bata y alrededor de su cintura.

— Sí, te sientes bien... —murmuró, presionando un beso en su barbilla y dejando sus manos vagar de arriba a abajo por espalda desnuda bajo su bata de toalla.

Sentía su respiración en sus labios, entonces su boca cubrió la suya y Hinata se abrió a él, suspirando desde el fondo de su garganta mientras revivía perezosamente su pasión con su lengua.

Cuándo el beso acabó, Naruto preguntó:— ¿Tú sabes?

— ¿Qué? —dijo Hinata con un suspiro.

Ella alzó sus manos para ahuecar sus hombros cuando unió con besos su mejilla hasta su oreja.

— Me siento completamente fantástico.

Hinata sonrió débilmente:

—¿Verdad?

— Oh sí

Naruto se movió más cerca, parándose entre sus piernas e instando su avance hasta que sus pechos rozaron contra pecho. La sensación era de algún modo más erótica con la venda puesta, sus sentidos táctiles parecieran elevarse para recuperar la pérdida de la vista

— Pienso que ya tengo algo de esa fuerza y vitalidad extra que toda tu gente tiene, —le dijo, presionándola un poco más cerca.

— Ya veremos, —murmuró Hinata y alcanzó a quitar su venda, solo para hacer que Naruto capturara sus manos.

— Uh—uh —dijo ligeramente—. Teníamos un trato. Te alimentaría con sangre empaquetada en tus dientes para no perder tiempo con una intravenosa, pero a cambio, tenías que quedarte vendada hasta que yo te dijera.

Hinata dudó, entonces dejó caer sus manos, con una lenta sonrisa curvando sus labios.

— Bueno, entonces... —murmuró—. Supongo que solo tendré que sentir a mi manera los alrededores, ¿no?

—¿Sentir a tu manera los alrededores de qué?—preguntó Naruto con interés.

Sonriendo, Hinata lo forzó hacia atrás mientras resbalaba fuera del mostrador y extendía la mano hasta que sus manos rozaron contra su pecho desnudo. Extendió sus dedos encima de su caliente carne y entonces las bajó hasta encontrar la parte superior de sus jeans.

— Oh... —suspiró Naruto mientras Hinata desabrochó sus jeans.

Ella arqueó su cabeza para esconder su sonrisa y aflojó sus jeans hacia abajo de sus caderas. Cómo cuando estuvieron en la alcoba de Shizune, Hinata se arrodilló para terminar de quitar sus jeans. Una vez que los hubo quitado y arrojado a un lado, sintió que las manos de Naruto tomaban las suyas e intentaba ponerla de pie, pero Hinata se resistió y liberó sus manos.

—Uh—uh —dijo, extendiendo la mano hasta que una rozó contra su muslo—. Si yo tengo que mantener mí venda, tú tienes que guardarte tus manos para ti mismo, —anunció, y empezó a ascender por su pierna hasta encontrar su erección.

— Oh eso no es just..

Naruto rompió en un siseo cuando se inclinó hacia adelante y lo recibió en su boca.


Continuará...


Glosario:

Sherry trifle: Un postre frío con capas de bizcocho con jalea de frutas, puede ser decorado con nueces, crema o de chocolate.