Mordida de amor


20: Mordisco de Confusión II


Hinata lo recordó y que también había querido llamarlo Jack la noche en el parque de estacionamiento y había tenido que corregirla.

— ¿Conoces a este tipo?— preguntó Naruto, relajándose a su lado y atrayéndola hacia él para reposicionarlos, para que ellos enfrentaran a ambos hombres; antes de tener un arma al frente, así como detrás de ellos.

— Sí— contestó Hinata ausente, su concentración estaba puesta en intentar infiltrarse en los pensamientos de Yahiko. Mientras, ella lo vio moverse más cerca del Padre Nagato, por lo que los dos bloquearon la puerta. Incapaz de eludir su inquietud y cautela, suspiró y entonces comprendió lo que Naruto le había preguntado y cómo había contestado, y haciendo muecas dijo—. Bueno, no, no realmente.

— ¿Qué es eso?— preguntó secamente—. ¿Sí, o no, no realmente?

Hinata se encogió de hombros indefensa.

— ¿En cierto modo sí?

Él rodó sus ojos, entonces lanzó una mirada a Yahiko, cuando el hombre dijo:— Yo fui la cena del viernes pasado.

Naruto arqueó una ceja y se volvió a Hinata para susurrarle:—Pensaba que yo había sido la cena la noche del viernes pasado.

Exasperada porque él se preocupara incluso en un momento así, susurró:— Tenía comida china el viernes pasado. Tú fuiste un aperitivo inesperado y Jack simplemente estaba anémico.

— Yahiko— corrigió Naruto, no molestándose ya en controlar su voz.

Ella se encogió de hombros.

— Él luce como un Jack para mí.

— ¿Sí?— preguntó—. Chistoso, diría que él se parece más a un Dick. (Vulgarmente, pene en inglés)

A pesar de la situación, Hinata sonrió ante el juego de palabras. Yahiko encontró el insulto un poco menos entretenido.

— ¡Hey!— chasqueó—. Estoy sosteniendo un arma.

— Está todo bien, Yahiko— el Padre Nagato palmeó su hombro, entonces explicó a Naruto—. Yahiko y yo nos encontramos la noche del viernes pasado fuera de un bar del centro de la ciudad. Uno de nuestros clientes me había dicho que había un nuevo muchacho en las calles y que estaba comiendo de los basureros de detrás del bar.

»Fui allí buscando al muchacho para ver si podíamos ayudarlo, pero cuando yo me acerqué a los basureros, Hinata venía caminando desde detrás de ellos. Me sobresalté al verla, claro y la saludé. Nosotros hablamos y ella afirmó que estaba allí con sus primas celebrando su cumpleaños. Cuando le expliqué por qué estaba allí, ella se ofreció a ayudar, pero yo la envié dentro porque fuera hacía frío. Entonces inspeccioné alrededor de los basureros por el muchacho y en cambio encontré a Yahiko.

Naruto se giró hacia ella, arqueando una ceja como diciendo —¿Lo recogiste en un bar?.

— Sí, lo sé— suspiró, y entonces agregó defensivamente—. Fue idea de Lee.

—¿Lee?

—Otro buen amigo, luego te lo presento.

Su mirada volvió a Yahiko y al Padre Nagato y Hinata se castigó mentalmente por su estupidez. No por recoger a extraños en los bares, aunque supuso que eso sonaba sucio y barato, pero había estropeado más las cosas esa noche. Hinata se había olvidado por completo de que Yahiko estaba detrás de los cubos de basura cuando ella se había dado prisa para volver al bar, para evitar cualquier pregunta difícil del Padre Nagato.

Ella supuso que eso explicaba cómo el anémico hombre había conseguido recuperarse y dejar el estacionamiento cuando ella y los otros dejaron el bar momentos después. Hinata se había preguntado sobre eso en el momento, pero no había unido la presencia del Padre Nagato y la clara recuperación del hombre.

Hinata agitó su cabeza, pensando que era bastante asombroso que hubiera sobrevivido para llegar a los doscientos años si ella hubiera cometido muchos errores como estos a través de los años. Quizás debería habituarse a comida intravenosa en el futuro, por lo menos hasta que Naruto la curara de su fobia.

— Yahiko estaba en mal estado— anunció el Padre Nagato, despertando su atención de nuevo—. Estaba débil por la falta de sangre y desorientado. Lo puse en la camioneta, pensando que estaba borracho y necesitaba ayuda. Iba a llevarlo al refugio por un poco de café, pero una vez en la camioneta, la luz interior reveló las marcas en su cuello y en cambio lo traje a la rectoría.

El sacerdote miró enfurecido a Hinata.

— Yo había visto antes marcas así... en los cuellos de algunas de esas pobres almas en el refugio. Cuando les preguntaba por ello, siempre me daban las más ridículas respuestas; habían sido apuñalados accidentalmente con un tenedor en una barbacoa, o se cayeron con un lápiz... dos veces.

Naruto se volvió con una mirada incrédula y ella rodó sus ojos.

— Intenta pensar algo para explicarlo entonces, si eres tan inteligente— siseó en voz baja, no queriendo que los dos hombres la oyeran.

— La explicación de Yahiko— el Padre Nagato continuó secamente—. Fue que él había arrancado el enchufe de el cargador de su alargador de pene de la pared por el cordón y se le había escapado y golpeado en el cuello.

La boca de Naruto cayó de golpe y Hinata hizo una mueca de dolor.

— Bueno, el hombre tenía un pepino bajo sus pantalones y era tan falso...— dijo con irritación, olvidándose de mantener su voz baja esta vez.

— ¡Yo no lo hice!— lloriqueó Yahiko, ruborizándose de un color rojo brillante, entonces arruinó la negativa agregando—. Además, ¿Cómo sabes lo del pepino? ¿Hicimos algo detrás de los cubos, después de todo?

— No— dijo Hinata bruscamente, más por el bien de Naruto que el de Yahiko. Se apoyó entonces en Naruto y susurró—. Lo supe de la misma manera que supe que él estaba anémico.

— ¿Mordiéndolo?— preguntó Naruto con escepticismo—. ¿Simplemente dónde lo mordiste?

— Leyendo su mente— siseó.

— Oh, bien— dijo Naruto, aparentemente recordando que mientras ella no había podido leer su mente, si poda leer la de todos. El sacerdote miraba a Yahiko, quien parecía incómodo pero asintió—. Sí.

El Padre Nagato frunció el entrecejo, entonces se volvió hacia Hinata.

— Has estado alimentándote de las personas en el refugio, las pobres almas desafortunadas, para su mala suerte.

Hinata cambió de opinión. Puesto así, parecía bastante malo. El hecho de que había esperado poder ayudar a las personas, así como ellos la ayudaban inconscientemente, realmente no parecía compensarlo.

— Mire, Padre— comenzó Naruto, sólo para hacer una pausa cuando el sacerdote levantó el revólver que sostenía.

— Entiendo que las armas no pueden hacer mucho daño— dijo —. Pero harán algunos, y éstas están cargadas con las balas de plata si eso hace alguna diferencia.

Hinata rodó sus ojos.

— Efectivamente lo hace, si eres un hombre lobo.

— ¿Dónde consiguió las balas de plata?— preguntó Naruto con asombro.

— Las encontré en internet— explicó Yahiko —. Puedes conseguir alguna mierda buena en internet.

— Bueno, aunque las balas de plata funcionen o no, por lo menos te harán más lenta para que podamos estacarte—dijo el Padre Nagato, devolviendo la conversación a donde él quería—. Y estacarte —como todos nosotros aprendimos la otra noche es bastante efectivo...aunque obviamente no mortal.

— ¿Ese era usted?— preguntó Hinata repentinamente helada—. Usted dijo que tenía que probarme primero antes de intentar algo drástico. Yo pasé esas pruebas, y ¿aún así me estacó?

El Padre Nagato se movió incómodamente.

— Lo oí por casualidad...— él hizo una pausa y frunció el entrecejo, entonces preguntó—. ¿Cuál es el nombre de la muchacha que trabaja en el turno nocturno cuándo tú no estás allí?

— Shion—le facilitó ella.

— Sí. Shion. La oí por casualidad decirle a Shizune que ella necesitaba hablarte para ver si tú cambiabas una de tus noches con ella esta semana, pero tenía problemas en localizar tu departamento. Shizune dijo que habías estado con Kurenai todo el fin de semana, pero estabas quedándote en su casa esa noche y que la llamarías a la mañana siguiente cuando ella llegase a casa.

La respiración de Hinata salió en un resoplido. Mucho había pasado desde la estacada y la mayoría de estas cosas habían sido más bien molestas, pero el ataque todavía había estado en el fondo de su mente, preocupándola. Ella había estado segura que Shizune no podía estar detrás del ataque, pero eso la había dejado bloqueada. Nunca se le habría ocurrido que Shizune podría haber mencionado a cualquiera que Hinata estaba quedándose en su casa esa noche.

— Llamé a Yahiko— continuó el Padre Nagato—. Él supuestamente estaba inspeccionando y viendo si podía enterarse de algo. Simplemente se suponía que el estaba observando.

Yahiko se movió bajo la intensa mirada que le dirigió, entonces asumió el control de la explicación y dijo:— Eso es todo lo que yo pensé hacer, sólo tomé la estaca en caso de tener suerte.

Ante la mirada de duda de Hinata, él insistió:

— De verdad. Los vampiros normalmente son criaturas de la noche y pensé que tendría que esperar hasta que te fueras a descansar al amanecer. Realmente pensé que iba allí a reconocer, conseguir una percepción de la distribución de la casa de Shizune, entender qué cuarto era tuyo y en cuál estaría ella cuando las dos os acostarais— dijo, de repente sonrió abiertamente—. Pero cuando llegué allí, las cortinas estaban abiertas en la sala y podía veros a los dos en el sofá, entonces me moví a la ventana del dormitorio cuando ustedes trasladaron la acción allí.

Hinata sintió el rubor desde las puntas de sus dedos de los pies hasta la punta de su cabeza. Lo que fue seguido por enojo, ante la idea de Yahiko mirando lascivamente a través de la ventana en su primera vez juntos. Ella se olvidó de semejantes inquietudes cuando él continuó.

—Te vi morderlo y fue toda la prueba que necesitábamos— sonrió, como un gato que encuentra crema, y siguió—. Esperé tener una larga noche fría, de pie por ahí, mirando fijamente en las ventanas hasta que Shizune viniera casa y que todos se acostaran. Yo no podía creer mi suerte cuando lo dejaste en el dormitorio y fuiste a dormir al sofá. Y entonces, cuando probé las puertas de vidrio corredizas en el comedor y las encontré abiertas era demasiado bueno para ser verdad— lanzó una mirada al sacerdote y sonrió abiertamente — Casi como una bendición de Dios.

— Pero no funcionó— señaló Hinata, dirigiendo su comentario al sacerdote—. Si fuera verdad que Dios desea que me mate...

— Fue por mi falta que no funcionó—interrumpió el Padre Nagato —. No debí haberlo enviado a él, debí haber ido yo mismo. También debería haber hecho más investigaciones desde el principio. Si lo hubiera hecho, habríamos estado preparados para aprovechar la oportunidad que Dios nos dio. En cambio, todavía dependíamos de lo que las películas y libros afirmaban. Todavía no había aprendido mi lección.

El sacerdote estaba pálido y lucía demacrado por la falta de sueño. Obviamente no había tenido mucho descanso la última semana, teniendo doble turno de trabajo en el refugio durante el día y vigilando su rebaño, el de ella, por la noche.

Hinata sabía que la privación de sueño podía llevar a la ansiedad extrema y a las alucinaciones, entre otras cosas. Naruto era el psicólogo, pero ella sospechaba que, con el Padre Nagato, la privación del sueño había causado un quiebre de la realidad. Esto lo debe haber puesto en el borde si él realmente pensaba que Dios la había puesto a ella en su camino, para matarla.

— Así, como estaba diciendo— continuó Yahiko, atrayendo la atención de todos—. Entré sigilosamente a la casa, en la sala, me acerqué a ti y ni siquiera te despertaste. Pero estabas de costado y estaba tratando de entender cómo conseguir que rodaras hacia tu espalda, cuando de repente hiciste simplemente eso. Solo te giraste.

— Otra bendición de Dios—murmuró el Padre Nagato.

— Era el frío— chasqueó Hinata con impaciencia—. Él dejó la puerta de vidrio corrediza abierta y estaba entrando una corriente de aire. Esto me despertó. Yo rodé para levantarme y encontrar otra manta para mantenerme caliente.

— Eso fue un milagro—insistió el Padre Nagato —. Le permitió estacarte. — Por todo lo bueno que hice— murmuró Yahiko.

— Sí— el Padre Nagato frunció el entrecejo—. Al principio yo estaba muy disgustado con Yahiko por estacarte, hasta que me explicó que en efecto te vio morder a tu amigo— su mirada cambió a Naruto, entonces apartó la vista y agitó su cabeza—. Una vez que él me dijo sobre eso, pensé que había sido la voluntad de Dios y todo el asunto terminó. No podía creerlo cuando Kurenai llamó al refugio la noche siguiente y dijo que no irías porque te habías puesto enferma— algo de la devastación que él debía de haber sentido entonces, se mostró en su cara—. No podía creerlo. ¡Se suponía que estabas muerta! En un momento dado incluso pensé que era una mentira; que debías de estar muerta, pero...— levantó su cabeza y la miró detenidamente—. Esto es cuando finalmente hice la investigación que debería haber hecho al principio.

— Yo hice la investigación— dijo Yahiko con irritación—. Usted ni siquiera sabía cómo usar Internet.

— Usé los recursos que Dios me había enviado y llamé a mi amigo informático para hacer la investigación— corrigió severamente el Padre Nagato, entonces les informó—. Él es muy bueno con las computadoras; es un programador.

Hinata sarcásticamente levantó una ceja en dirección a Yahiko. Parecía que el bronceado, el relleno y el pepino no eran las únicas cosas que había falsificado esa noche. Él le había dicho que estaba haciendo su último año de pasantia y una vez que él fuera un doctor con todas las de la ley, planeaba empezar su propia práctica médica familiar.

Intentando impresionarla, supuso ella. Idiota. ¿Qué habría hecho si ellos se hubieran caído bien y él hubiera querido seguir una relación con ella? ¿Cómo habría explicado que él no era un interno después de todo?

— Yahiko encontró toda clase de información en Internet— anunció el Padre Nagato —. Por supuesto, había las cosas habituales sobre cruces, agua bendita y ajo; que ya sabemos que están equivocadas, pero había también sugerencias sobre derrotar a uno de los de tu clase. Algunos sitios alegaban que una estaca atravesando el corazón lo haría, pero otros decían que una vez que la estaca fuera quitada, el vampiro podía resucitar como tú lo estabas. Esos sitios alegaban que tenías que cortar la cabeza del vampiro para terminar el trabajo correctamente.

— Dios— murmuró Naruto —. ¿No te encanta Internet?

Hinata compartió una mueca con él, pero se giró hacia el Padre Nagato cuando él continuó.

— Supe que no podía manejarlo solo. Así que, conseguí de nuevo la ayuda de Yahiko y preparamos esta casa, entonces surgió este plan para atraerte aquí esta mañana. Claro, en ese momento, yo esperaba que estuvieras conduciendo tú misma a trabajar como normalmente lo hacías. Cuando fuiste llevada al trabajo anoche, yo temí que el plan tendría que ser aplazado para otro día, pero entonces se presentó tu amigo. La Providencia nos echó una mano otra vez— dijo con un suspiro satisfecho—. Mientras él estaba en tu oficina contigo, yo llamé a Yahiko y él me dijo cómo preparar esto para que el automóvil no arrancara, entonces salió hacia aquí para esperar por su llegada... y aquí estamos.

— Aquí estamos— acordó Naruto secamente, atrayendo atención del Padre Nagato.

— Por supuesto, cuando concebimos el plan, sólo estábamos contando con que era Hinata con quien teníamos que tratar— señaló el sacerdote —. Así que, tengo miedo, sólo traje una estaca.

— Es una lástima— dijo Naruto agradablemente—. Oh bueno, supongo que tendremos que aplazar esto para otro momento, ¿no?

— Eso no será necesario— le aseguró tranquilamente el Padre Nagato, entonces agregó—. Tengo algo de madera en la parte de atrás de la camioneta. Estoy seguro de que no nos llevará mucho tiempo crear otra estaca... O lo podríamos hacer de uno a la vez. Hinata primero, creo— decidió él —. Podemos estacarla y decapitarla, entonces usar la misma estaca contigo.

— Señoras primero, ¿eh?— Hinata no se molestó en ocultar su sarcasmo.

— Lo haré tan rápido y sin dolor como pueda— le aseguró solemnemente el Padre Nagato, entonces dudó y dijo—. Sería más fácil si no lucharas y simplemente me permitieras acabar con esto.

Yo apostaría, ella pensó severamente.

— Y entonces encontrarás finalmente la paz— agregó, intentando tentarla. Con una mueca dijo—. Sería mucho más simple que tener que dispararte media docena de veces y luego estacarte mientras estés débil.

— Padre, apenas voy a estar de pie y permitirle estacarme— dijo Hinata pacientemente.

— Tenía miedo de que nos hicieras hacer esto de la peor manera— dijo el Padre Nagato con un suspiro—. Estamos preparados para eso. Yahiko, es la hora.

— Él instaló esto hoy— les informó el Padre Nagato orgullosamente mientras el hombre más joven cogía un control remoto de su bolsillo—. Él es bastante diestro.

Hinata se tensó, alerta ante cualquier eventualidad. Yahiko presionó un botón en el control remoto y entonces un sonido desprevenido atrajo su mirada, para ver el techo retirándose sobre su cabeza. Ella miró fijamente con asombro mientras el techo inclinado comenzaba a deslizarse hacia las paredes.

No era el techo, comprendió ella, era una lona negra que había sido colgada para cubrir el techo y las paredes y había sido instalada para ser soltada cuando Yahiko presionara un botón del control remoto.

La tela pesada estaba deslizándose para revelar que el oscuro cuarto en el que ellos habían estado de pie, era realmente una terraza interior (cuarto con las paredes y techo de vidrio) y que mientras habían estado hablando, el sol había salido. La brillante luz del sol se derramó en ellos desde cada dirección, excepto desde la pared en la que el Padre Nagato y Yahiko estaban parados delante.

— No les está sucediendo nada— dijo nerviosamente Yahiko, cuando la tela serpenteó a los jardines, fuera de las ventanas y se agrupó allí.

El Padre Nagato gruñó con irritación, entonces frunció el ceño y empezó a remover en su bolsillo cuando su teléfono celular empezó a sonar. Él miró con atención al despliegue de la ventana, frunció el entrecejo, entonces gritó a Yahiko — Vigílalos — y se movió más cerca de la puerta. Se giró de espaldas cuando contestó al teléfono.

Yahiko lamió sus labios nerviosamente y apuntó su arma hacia ellos. Hinata notó que la punta del arma estaba temblorosa y esperó que él no les disparara a uno de ellos accidentalmente, por su nerviosismo.

— De acuerdo Hinata, ahora es el momento— murmuró Naruto.

Ella le lanzó una mirada confusa.

— ¿Ahora es el momento para qué?

— Ya sabes— hizo una cara y cabeceó significantemente hacia Yahiko —. Haz tu cosa. Pon el hechizo en ellos. Yo lo intentaría, pero no me has enseñado esas cosas todavía.

— Oh— suspiró ella —. ¿Piensas que no lo he intentado?

— ¿Qué?— él frunció el ceño.

— Eso no está funcionando— le dijo Hinata —. Ellos saben lo que somos.

— ¿Y qué? Kurenai pudo controlarme después de que yo supe lo que eras.

— No. Esa era Fû. Ella es más vieja y más poderosa que Kurenai, e incluso ella tenía que estar completamente en tu cabeza para hacerlo. Normalmente podemos controlar la conducta con una sugerencia; pero con estos dos siendo conscientes de lo que somos, ellos son cautos y esto los hace resistentes. Yo tendría que estar completamente dentro de sus pensamientos para controlarlos, y posiblemente no pueda controlar dos de ellos de una vez.

— Entonces...

— Naruto— dijo tranquilamente— Si controlo uno y el otro dispara a cualquiera de los dos, habrá sangre.

Él dejó salir una lenta respiración cuando comprendió lo que eso significaba. Gracias a su fobia la que él no había curado ella se desmayaría, entonces ningún hombre podría ser controlado, y él y Hinata estarían muertos. O quizá no.

— Soy más fuerte y más rápido que ellos dos, ¿no?— preguntó.

— No por mucho todavía— dijo calladamente— A finales de mes, serás diez veces más fuerte y más rápido y esto aumentará más aún con el tiempo, pero ahora mismo todavía eres nuevo y apenas estas fortaleciendo tus habilidades y fuerzas— dijo Hinata excusándose, luego agregó—. Y Naruto, no quiero herirlos... bueno, por lo menos no al Padre Nagato.

— El hombre está planeando matarnos, Hinata— señaló Naruto.

— Sí, pero no porque él es malo o cruel, él simplemente piensa que está haciendo el trabajo de Dios y dándonos paz— señaló ella y agregó—. Las creencias del Padre son muy fuertes.

— ¿Qué vamos hacer, entonces?— preguntó.

— No estoy segura— admitió ella con un suspiro—. Estoy esperando a que podamos hablar con él sin que nos mate. Quizá convencerlo de que está en un error y de que no somos vampiros.

Naruto no parecía contento. Después de un momento, suspiró y dijo:— Bueno, entonces mejor podrías hablar rápido, porque pienso que el sol ya está afectándome.

Hinata lo miró con preocupación. Ella notó que él estaba empalideciendo y silenciosamente se dio de puntapiés por no comprender que esto le afectaría tan rápidamente. No estaba afectándola a ella aún, pero sus nanos estaban haciendo el doble de trabajo en este momento, todavía haciendo cambios menores, pero necesarios a su cuerpo y ahora también teniendo que reparar el daño que los rayos solares le estaban infligiendo. Incluso sin la luz del sol, él necesitaría alimentarse más a menudo que ella por los próximos meses, pero con esto...

Más conversación fue imposible cuando el Padre Nagato colgó el teléfono con un murmullo y volvió a su lugar al lado de Yahiko.

— Hay una emergencia en el refugio— anunció—. Tengo que volver, así que debemos asegurarnos de que esto acabe.

El sacerdote dudó, pareciendo no saber cómo comenzar, entonces suspiró y levantó su arma.

— Espere— dijo Naruto cuando el Padre Nagato apuntó el arma hacia ella—. ¿Padre, y si está equivocado?

— ¿Sobre qué?— preguntó cautelosamente—. Ella es un vampiro.

— ¿Lo es?— preguntó—. ¿Está seguro?

Él cabeceó; con firme certeza.

— ¿Qué hay del ajo, las cruces, el agua bendita y el sol? Estaba bastante seguro sobre eso, también, ¿no? Pero no tenían efecto sobre ella. ¿Eso no le dice nada?

El Padre Nagato frunció el entrecejo y por un momento Hinata estuvo segura de que Naruto los había salvado cuando vio el parpadeo de duda en su cara, entonces él agitó su cabeza.

— Sí, esto me dice que las películas y los libros están todos equivocados sobre cómo tratar con los vampiros.

— ¿Y si ellos no están equivocados? ¿Y si usted es el que está equivocado?— preguntó con urgencia.

El sacerdote agitó su cabeza severamente.

— Yahiko la estacó y aún está viva. Ella tiene que ser un vampiro.

— Sí, Yahiko intentó estacarla— dijo Naruto pacientemente—. Pero, Padre Nagato, toma mucha fuerza atravesar el músculo y el hueso del pecho y, afortunadamente, no la golpeó lo suficientemente duro como para hacerle mucho daño. La estaca golpeó la clavícula y se detuvo.

— ¡Su clavícula!— lloriqueó Yahiko con escepticismo.

Hinata contuvo su sorpresa ante el alegato de Naruto. La estaca no había ido cerca de su clavícula, la puntería de Yahiko había sido buena, apenas había errado a su corazón.

— Estaba oscuro— señaló Naruto al hombre más joven— Y afortunadamente eso debe de haber desviado su puntería. Como digo, agujereó la piel y golpeó su clavícula. Había mucha sangre, pero el daño real era muy pequeño.

— ¿Esto podría ser verdad?— el sacerdote miró fijamente a Yahiko asombrado, pero cuándo sólo estaba parado allí pareciendo dudoso, él se giró hacia Hinata y preguntó—. ¿Lo es?

— Es verdad — Hinata aprovechó la mentira de Naruto y la exageró—. Yo estuve en la sala de urgencias la mayor parte de la noche, pero entonces me dieron finalmente un par de Tylenol, un par de puntadas y me enviaron casa.

Habría venido a trabajar anoche, pero cuando me desperté tenía que ir a la estación de policía para rellenar un informe y eso tomó tanto tiempo como la visita a la sala de urgencias.

— Pero, estoy seguro de que la golpeé, sentí la estaca entrar—sostuvo Yahiko.

— Tenía un par de mantas encima mío— dijo Hinata, sabiendo que había estado oscuro y posiblemente no podría saber que ella sólo esta cubierta con una colcha—. Ellas taparon el golpe. La estaca pasó a través de ellas, pero solo me hirió un poco.

Yahiko agitó su cabeza, la confusión cubría sus rasgos.

— Ella no es un vampiro, Padre— dijo Naruto firmemente—. Yo tampoco. Soy un psicólogo.

— ¿Usted es su psicólogo?— preguntó el Padre Nagato con desconcierto.

Hinata vio a Naruto sonreír y supo que simplemente él propondría un plan. Ella esperó que este funcionara. Él realmente estaba empezando a lucir mal.

— Sí. Soy el psicólogo de Hinata. Puede verificar mi identificación, si quiere— sacó su billetera de su bolsillo y la lanzó al suelo delante de los dos hombres.

Yahiko se agachó para recoger la billetera, manteniendo el arma apuntando hacia ellos todo el tiempo y haciendo malabares mientras buscaba entre el contenido de la billetera. Hinata contuvo la respiración y esperó, seguro que el idiota le dispararía a uno de ellos accidentalmente, antes de que él hubiera terminado. Ella esperaba que el hombre errara con el tiro; ella solo se desmayaría ante la vista de sangre si Naruto recibía un disparo de todas maneras. Pero, al final, ella supuso que realmente no importaba ya que el Padre Nagato todavía los tenía en su mira.

— Dr. Naruto Uzumaki— leyó Yahiko en voz alta y entonces frunció el entrecejo—. Ese nombre me parece familiar.

— Había un artículo sobre ti en el diario hace unas semanas— recordó el Padre Nagato.

— Sí— dijo Naruto solemnemente.

— Oh sí, yo lo leí— asintió Yahiko —. Eres ese especialista en fobias.

— Las fobias son mi especialidad— admitió él —. Pero también trabajo con otros desórdenes y Kurenai me contactó porque estaba preocupada por ella. Hinata padece...— dudó y entonces preguntó—. ¿Ha oído hablar alguna vez de licantropía?

— Oh, eh, sí— dijo Yahiko cuando el Padre Nagato apenas miró—. Eso es cuando las personas piensan que ellos son hombre lobo, ¿verdad?

— Correcto— asintió Naruto —. Bueno, Hinata padece una dolencia similar, sólo que ella piensa que es un vampiro.

Ambos hombres se giraron para mirar a Hinata y ella esperó que no se estuviera mostrando nada de su sorpresa. No había esperado el cuento que Naruto estaba proponiendo, pero podía funcionar si ellos se lo creían.

— Pero ella es un vampiro— protestó el Padre Nagato— Ella mordió a Yahiko y ha mordido a otros en el refugio.

— Abre tu boca, Hinata— pidió Naruto.

— ¿Qué?— ella lo miró inexpresivamente, confundida por la súbita orden.

— Muéstrales tus dientes— dijo significantemente, entonces se movió a su lado y tomó su cara, mientras explicaba—. Ella está resistente porque no tiene sus dientes falsos.

Comprendiendo lo que él estaba tramando, Hinata se relajó, permitiéndole abrir su boca.

— ¿Ve? Ningún colmillo— Naruto usó suavemente un dedo para alzar su labio superior de un lado y después del otro. Fue una acción rápida, solo el tiempo suficiente para que ellos vieran que sus caninos no se extendían pasando sus otros dientes, pero no lo suficiente para que ellos no notaran que las puntas eran puntiagudas.

El Padre Nagato y Yahiko dieron un paso adelante, entonces se detuvieron. Ambos hombres fruncían el ceño.

Naruto liberó a Hinata y se giró para enfrentarlos completamente, mientras, continuó:

— Ella tiene dientes de cerámica que pega sobre sus colmillos reales cuando sale a bares para encontrar a alguien a quien morder. Hinata trabaja de noche, ya que, por supuesto, los vampiros no pueden estar a la luz del día. Ella sigue todas las leyes vampiro, rehuye del ajo y de los símbolos religiosos.

— Ella comió el puré de ajo que le di en el refugio— señaló el Padre Nagato—. Y no reaccionó en absoluto a las cruces en su oficina. Si ella cree que es un vampiro, ¿no debería por lo menos reaccionar a ellos?

Hinata echó un vistazo a Naruto, preguntándose cómo explicaría eso.

Él vaciló y luego dijo:— Ella no estaba en su personalidad vampiro en aquel momento.

— ¿Su personalidad vampiro?— preguntó Yahiko —. ¿Estás diciendo que ella tiene personalidades múltiples o algo así?

Naruto dudó de nuevo y luego lanzando una arrepentida mirada hacia ella, dijo:

— Sí. Ella está disociada en dos personalidades distintas. Una de ellas es simplemente...— él se encogió de hombros. —...Hinata—. La otra cree que es un vampiro de doscientos años que camina por la noche.

— Pero— el Padre Nagato pronunció una maldición cuando su teléfono sonó de nuevo. Sacándolo de su bolsillo gruñó—. ¿Sí?

Hinata miró hacia Naruto, señalando que aparte de su palidez, reveladoras gotas de sudor se acumulaban en su frente. Él estaba sufriendo. Volviendo a los aspirantes a asesinos, se concentró en Yahiko. De los dos, ella imaginaba que su convicción de que ellos eran vampiros fue la más afectada por la historia.

Naruto había tenido una idea. El Padre Nagato se resistía, porque si esto fuera cierto, que ellos no fueran vampiros, entonces tendría que aceptar que había intentado estacar a una mujer inocente. Él prefería creer que estaba en una misión de Dios.

Su intento de deslizarse en la ahora confusa mente de Yahiko, llegó a un abrupto final cuando el Padre Nagato dijo bruscamente:— No importa donde estoy. Estoy en camino ahora. Estaré allí en veinte minutos.

Apagó su teléfono con disgusto y dirigió su atención de nuevo a ellos — Tenemos que terminar esto. Tengo que volver ahora. No hay más tiempo para discusiones.

— Si es así, déjenos ir— Naruto dio un paso hacia adelante mientras hablaba, entonces se congeló cuando un disparo estalló en el cuarto.

— ¡Oh Jesús!— respiró Yahiko —. No quise hacer esto. ¿Por qué se movió? No quise hacer...

Hinata miró de él a Naruto con confusión.

— ¿Qué?— comenzó y entonces hizo una pausa cuando Naruto se giró lentamente hacia ella y vio la sangre extenderse en su pecho.

Consciente del repentino rugido en sus oídos, Hinata se enfocó en la mancha de color rojo brillante y observó que cuanto más tiempo miraba, más oscura y más grande que parecía volverse. Pronto su visión se llenó de esto y entonces experimentó una sensación de caída y comprendió que se estaba desmayando.


Continuará...