Entre el pensamiento y la realidad

(Shinji y Asuka)


Eres insoportable, Asuka.

Nuevamente tenía la razón. Era obvio que alguien tan perfecta cómo ella acertaría en sus palabras, después de todo era un genio de universidad a sus catorce años de edad. Sin embargo, a veces deseaba no tener la razón en estos casos.

—¿Por qué la cocina se está incendiando? —preguntó con duda y preocupación el causante de sus ataques de cólera ante la respuesta que yacía hecha bolita en el piso—. ¿Misato?

—¡Perdón! —y ahí venía de nuevo, ese llanto que siempre buscaba reducir sus castigos al mínimo—. Quería felicitarlos por la sincronización que tuvieron hoy, pero lo arruiné otra vez... ¡Perdón! —gritó ella una vez más antes de esconder su rostro y llorar otro poco.

Quería estar contenta, verla derrotada era algo que siempre deseaba. Esos llantos era música para sus oídos, casi tanto como el chelo que tocaba el idiota de Shinji que ya había caído en el truco de esa tonta mujer.

¿Acaso dejaría pasar esto así nada más? No, era obvio que lo disfrutaría. Su arrogancia era más, su deseo de cantar victoria superaba a su sentido común. Deseaba disfrutar más de la derrota de la mujer que la acogió y la obligó a vivir a lado del invencible Shinji.

—Y-Yo quería hacerlos felices... Los quiero mucho.

Eres una idiota Asuka si te vas a burlar de ella.

Su sentido común nuevamente la golpeó devolviéndola a la realidad. Ella había terminado con Kaji y el padre del tercer niño la había amenazado con alejarlos de su lado. Debía entender ese sufrimiento, mismo que sintió cuando él la rechazó... Cuando Baka Shinji la rechazó.

—Misato, ya te he dicho que puedes pedirme ayuda para esto—expresó Shinji sin ninguna señal de ira o molestia por lo sucedido—. Asuka y yo en verdad podemos darte una mano, solo tienes que decirnos.

—Tsk

—¿Asuka?

—Lo que digas, Baka Shinji—respondió algo apenada tras ver esos ojos suplicantes de su compañero—. Puedo ayudarla, sé cocinar, no tanto como tú, pero creo que soy capaz de darle algunos consejos para que no pase de nuevo este incidente—agregó ella, señalando a la chamuscada cocina.

Misato despegó su rostro para ver a sus niños. Sus lágrimas no paraban de salir. Escucharlos a ambos hablar de manera tan calmada terminó por hacerla saltar y abrazarlos agradeciendo la paciencia que tenían con ella.

—¡Me asfixia, Shinji! ¡No puedo con tanto amor!


Cómo saben, detesto las rebuilds y bla bla bla. Mando saludos a Jorge, no espero saber de Evangelion y esto lo hago por mi amor a la serie original. Si vienen a pedirme que haga algo de las Rebuilds, pues... CTM. Saludos a los que me siguen en Facebook como @Filósored.