- ¿está vivo? - murmuró el obeso chico poniéndose de pie apoyando las palmas sobre la mesa de madera llena de papeles.

- Sí. Llama a la marina real, saldré cuando tengas todo listo. - Demandó con voz autoritaria el recién llegado.

El castaño molesto por la osadía del aprendiz de soldado, se cruzó de brazos apretando los dientes con frustración. Token no se inmutó ni un poco al ver su gesto y reiteró:

- Muévase y no se atreva a hacer nada o lo delataré, ese fue el trato desde el principio.

El gordo bufó como bestia enjaulada, lo tenían agarrado de los huevos y nada podía hacer, ¿pelear con Token? No tendría ninguna oportunidad contra el mejor estudiante del ejército.

- ¿crees que enviarán todo un ejército por un soldado? ¡Estás idiota!

- No tengo la menor idea de qué harás para solicitar al ejército, pero te recomiendo que lo hagas de inmediato. Craig está en peligro, debemos ir a buscarlo de inmediato - hubo un intercambio de miradas - . No te veo escribir.

Cartman no pudo aguantar su furia y tomó la pistola de debajo de su escritorio apuntando al chico, impulsando su silla que cayó hacia atrás por el movimiento.

- ¡SUFICIENTE! ¡LÁRGATE! ¡NADIE DESAFÍA MI AUTORIDAD!

Ni siquiera se dio cuenta, pero el chico con una certera patada le había desarmado y además, la espada de Token se ubicó a un lado de su garganta. Su pulso acelerado se reflejaba en el acero pulido. El arma se deslizó con lentitud, dejando un rastro carmesí por sobre la piel. Cartman se alejó cubriendo su herida con ambas manos viendo con terror al chico enfrente.

- Volveré mañana, SEÑOR. - con una reverencia sin despegar la mirada uno del otro, el hijo de los Black retrocedió hasta la puerta. El crujir de la madera sonó bajo sus pies, y sin agregar más, salió de camino a casa limpiando la hoja de su espada en el trayecto. Ruidos de cosas estrellándose contra las paredes resonaron en todo el pasillo.

Un certero puñetazo golpeó la mejilla de Burdock que se mantuvo de pie. Los ojos furiosos de Tweek querían destruir al nuevo.

- Lo encontré a medianoche. No sabía que salió sin tu consentimiento - trataba de persuadir Stan ante el segundo puñetazo que recibió su igual.

Burdock se había mantenido callado, nada podía decir para salvarse del castigo dado que eso echaría a perder el plan de Stan.

- ¡NO VUELVAS A SALIR SIN MI AUTORIZACIÓN!

- Salí a orinar. - Pronunció con dificultad al tener ambas mejillas algo hinchadas.

El rubio se enfureció más y trató de asestarle otro golpe, mas Stan le tomó la muñeca desde atrás para detenerlo.

- Capitán, creo que Burdock ya comprendió.

- ¡AAAH! - se liberó del agarre bruscamente y reclamó a su amigo - ¿Crees que soy imbécil? ¡Sé que tú y él estaban tramando algo!

- ¿cómo podríamos? Ya te dije que lo encontré hurgando en el almacén y por eso lo traje hasta a ti. No planeo nada, quiero quedarme con Usted en este barco por siempre, lo he comprendido, es mi destino. - Sonrió el azabache tratando de ser convincente. Su sonrisa se ensanchó al ver la duda alojada en los ojos de su amigo.

- De seguro que Burdock se demoró en regresar y por eso te enojaste, ¿no es así?

Tweek no contestó, en vez de ello volteó a ver de nuevo a Burdock. - Si sales de mi vista más de cinco minutos ¡te mataré! Eres mi prisionero, ¡¿entendiste?!

Aún con el enojo pintado en su rostro, dio la vuelta en dirección a su habitación siendo seguido por Burdock. Stan solo vio la espalda de ambos desaparecer por la puerta y suspiró. A pesar de que casi los descubren, estaba algo feliz porque mañana comenzarían su plan.

- ¡waa! ¿qué pasó, Stan? ¿me perdí algo? - apareció Randy soñoliento tras él, bostezando. Stan movió la cabeza a los lados.

- Nada. Volvamos a nuestros puestos.

Con la mirada más entusiasta, Stan sentía que ya estaba camino a casa.

Un gran mapa hecho de cuero blanco amarillento, algo viejo por el uso, ilustraba los lugares del continente que el capitán y Stan habían recorrido a través de los años junto a su ladrones marineros. Unas "x" marcaban algunas zonas, y ese era el problema que ambos analizaban ahora en plena luz del mediodía. No habían podido encontrar aquel tesoro que el capitán mencionaba en su niñez, aquella leyenda que ambos anhelaban poseer desde que eran niños.

- Capitán, solo nos quedan algunas zonas.

El rubio se acarició con dos dedos su quijada lampiña.

- Tal vez necesitemos algo que nos marque un camino más certero.

Burdock que se había mantenido a algunos metros de distancia, no comprendía la charla desde hace minutos, además que no quería saber si robarían algo, prefería quedarse al margen. Se distrajo con ver a su alrededor o ver las velas del barco moverse suavemente con el viento.

- Hemos sufrido muchos ataques, el barco se encuentra casi destrozado. Stan, avisa a todos que nos retiraremos, lo intentaremos el otro año.

No, no iba a permitir que jodieran sus planes; con o sin recuerdos de Burdock, él llegaría a tierra firme -Capitán, hemos intentado por años buscar el tesoro en mares ingleses siempre alejándonos lo máximo posible de la costa, ¿Qué tal si lo que buscamos está cerca a ellos? Será la última vez que estaremos tan cerca, y... - Stan sacó una vieja brújula -. Esta brújula siempre señala hacia allá.

- ¡No! - el rubio empezó a caminar en círculos - ¡Ah! ¡No voy a exponerlos a todos! ¡No! ¡NO!

- ¿Qué es eso? - señaló interesado Burdock desviando la conversación.

- Ven - pronunció Stan amablemente. El chico llegó rapidamente a su lado mientras Tweek seguía caminando exasperado -. Es la brújula del capitán; siempre apunta hacia una dirección. Mira esto - con las manos giraba y giraba el objeto siempre la punta señalando a un lugar entre el norte y el este -. Está encantada o rota, no sé. Según lo que hemos analizado, señala hacia la ciudad de esos ingleses, pero no sabemos por qué. Estos últimos años, solo nos hemos guiado de este mapa que ves aquí para hallar un gran tesoro que solo el capitán puede abrir según la leyenda.

- ¿Qué tesoro? - Burdock tomó la brújula e imitó la acción de Stan viendo sorprendido que era cierto.

- Creo que esta brújula nos esté mostrando el camino.

- Solo está rota -. El rubio apareció al lado de Burdock, arrebatándole el artefacto y guardándolo entre sus ropas -. Puede ser que sea cierto lo que dices, pero no estamos en condiciones. Iza las velas, iremos a Tortuga.

- ¿Perderás esta oportunidad? ¿Qué tal si otro barco nos embosca como la otra noche?

Tweek se quedó en silencio.

- No tenemos opción, estamos muy lejos de Tortuga y con todo lo que hemos pasado estas semanas,no dudo que nos ataquen de nuevo. Si conseguimos ese tesoro encantado, habrá válido la pena.

El rubio apretó los labios. Stan sabía que esa era su señal.

- Burdock nos puede ayudar. Lo has visto en combate; si nos atacan, él será de gran ayuda.

- O traicionarnos en medio camino. - Masculló el rubio.

- ¿Tenemos otra opción?

El rubio algo indeciso, bajó por las escaleras musitando un "ven" para que Burdock fuera con él.

Stan sonrió y se acercó a susurrale.

- Ira al borde de proa para pensar. Ve, trata de hacerle charla y convencerlo, es lo mejor para todos. Suerte. - Stan bajó camino a popa para dejarles a solas.

Burdock algo incómodo, fue lentamente al encuentro del rubio y precisamente, él se hallaba en el lugar que le había mencionado Stan: Pensativo, las manos cruzadas sobre el borde de madera y la mirada fija en las olas. Se acercó poco a poco, se sentía algo incómodo por empezar la charla, sin embargo, el capitán le detuvo antes de siquiera acercarse.

- Largo. Ve a barrer o algo.

- Dijo que no estuviera lejos de Usted.

El rubio se sorprendió por un segundo y con hastío, regresó su pensamiento a las olas.

- ¿Qué le preocupa?

Silencio.

- ¿Tiene miedo?

Se ganó una breve mirada cargada de enojo.

- ¿Por qué el parche?

El rubio alzó una ceja por el cambio tan brusco de la conversación y habló con voz serena:

- ... Me cayó algo en un ataque, me duele al pestañear.

Burdock asintió y se aproximó al chico. Tweek retrocedió.

- ¡¿Qué haces?!

Con cuidado, aproximó sus manos hasta el parche y lo levantó. Verdes contra celestes chocaron. Burdock abrió más el ojo con sus dedos.

- tiene pedazos de vidrio enterrados en el párpado.

Tweek alejó sus manos de él.

- ¿Cómo sabes eso?

- No sé. - se encongió de hombros y se dio vuelta.

- ¡ah! ¡¿A dónde crees que vas?!

- Voy por una pinza a su habitación -. Siguió su camino.

El rubio vio por ambos lados.

- ¡Espera! ¡No escaparás! - fue detrás del azabache.

- ¿Qué haces tan tarde aquí, hijo? ¿Buscando algún planeta nuevo?

Gerald Broflovski entraba a una habitación a oscuras solo iluminada por las velas del candelabro en una mesa de madera. Aún en penumbras, podía ver el desorden de mapas en la mesa, así como libros abiertos perfectamente alineados en el suelo.

- No sabía que vendrías, papá. Ordenaré todo cuando termine de calcular la distancia de esa estrella.

- Siempre las estrellas, ¿eh, hijo? - Gerald vio divertido todos los libros. Más de la mitad deberían ser apuntes de su hijo.

- ¿A qué se debe tu visita a mi estudio? - Kyle se apartó del telescopio dejando ver su persona bajo una túnica roja con bordes e insignias doradas.

- Te invitaron a un baile mañana. - El hombre extendió un papiro envuelto en un listón dorado.

- Papá...

- Kyle, pasas mucho tiempo aquí encerrado. Me preocupas, tienes que salir más seguido.

El chico pelirrojo solo vio hacia la ventana.

- Puedo predecir que un viento soplará en este sentido; es extraño, debo estudiarlo más a detalle.

- Hijo, los vientos no pueden soplar hacia acá.

- Lo harán pronto, el viento formará mareas que se dirigirán aquí.

- ¿y qué crees que traiga la marea?

Una breve pausa para que el pelirrojo volviera a su posición anterior.

- Intrusos.

- ¡AAAAH!

Los gritos del capitán se escuchaban por todo el barco.

- Ya casi termino, deje de moverse.

- ¡Duele!

- Lo estoy haciendo con cuidado.

Tweek yacía echado cruzado de piernas mientras Burdock arrodillado a su lado, sacaba los extraños pedazos de vidrio dentro.

- No sé de dónde vienes, pero eres extraño - musitó más para sí mismo el rubio.

Burdock siguió retirando el vidrio ignorando el comentario.

- Mis manos se mueven solas.

- Tal vez tu diseñaste el arma de esos ingleses y te mandaron al mar para morir con el secreto.

- Tal vez tenga razón.

Un pequeño silencio solo escuchándose el vidrio chocando con la madera del cuenco.

- ¿Desde cuándo se encuentra en este barco?

El rubio dejó escapar el aire por la nariz.

- Nací en este barco. Mi padre era pirata, y al morir, quedé como capitán.

Silencio.

- ¿Le agrada?

Tweek se removió inquieto.

- ¿De qué hablas?

- ¿Le gusta esta vida?

Su cuerpo se quedó inmóvil pensando en una respuesta.

- No conozco otra vida. Soy pirata, es lo que soy.

El pelinegro quedó viendo las pupilas verdes del chico que no pudo evitar de nuevo sentir esa incomodidad al ver sus ojos azules. Su mirada fría era igual a la de su padre.

- ¿Quiere siempre ser perseguido por quiénes le dejaron el ojo así?

- Es mi destino.

- Destino... - murmuró - Creo que mi destino me trajo aquí por una razón.

Extrajó la última partícula y se apartó un poco para que el capitán pudiera sentarse.

- Mi padre solía decir que no podemos cambiar el destino, uno se enfrentará a aquello que los dioses decidieron para nosotros tarde o temprano.

Burdock tomó una venda pasándola por encima del ojo alrededor de la cabeza.

- ¿Y Usted sabe?

- ¿Saber qué?

- Destino.

Ató un nudo sobre la nuca.

- Mi destino es ser el capitán de esta nave.

Burdock agregó con voz profunda:

- Y mi destino es quedarme con Usted.

El rubio por primera vez observó detenidamente a su asistente.

- Me salvas de un ataque y ahora me ayudas.

- Quiero que confíe en mí.

Una media sonrisa se dibujó en el rostro del chico rubio antes de responder -. Mm... Lo intentaré desde hoy.

Burdock asintió con una pequeña sonrisa.

- ¿Terminaste?

- Tardará algunos días en sanar, pero estará bien.

- Gracias.

El rubio se levantó de la cama y se estiró. Su dolor de días se había aliviado un poco al fin.

- No deber nada es la regla de un pirata -. Se sentó en la orilla de la cama con las piernas abiertas mirando hacia arriba -. Puedes usar mi cama para dormir hoy si la quieres.

- ¿y dónde dormirá?

- Dormiré sobre tus mantas. - El capitán veía distraído a su loro.

- ¿por qué no compartimos lecho?

El rubio regresó de inmediato su mirada a su asistente. No tenía ni la más mínima muestra de expresión al decir algo tan atrevido. Sabía que era común que entre piratas y pupilos compartieran lecho, sin embargo, no espero nunca hacerlo él; jamás había dormido con alguien más a excepción de Stan.

- ¿ah?

- No es justo que duerma en el suelo - su expresión tranquila no cambiaba.

- ¡Solo intento saldar mi deuda!

- Corre frío, no podrá dormir.

- ¡Puedo dormir dónde yo quiera!

- sí, pero no en el suelo.

- ¡No me digas que hacer, Burdock!

Por primera vez el capitán había pronunciado el nombre de su aprendiz, hecho que sorprendió a ambos.

- ...

- ...

-... Le dejaré la almohada.

- ¡Aah!

El capitán se puso en pie y salió raudamente. Burdock sonrió tenuemente ante lo ocurrido.

- ngh, que atrevido, es un idiota.

El rubio dirigía su barco y a la vez murmuraba palabras en voz baja al ver a Burdock barriendo cerca suyo. Stan subía las escaleras y encontró la silenciosa escena.

- Capitán, ¿ya lo ha pensado? - interrumpió abruptamente.

- ... preguntaré a todos, es lo que haré - giró para encontrarse con su amigo.

- Llamaré a reunión.

Una joven bellamente vestida con telas de satén de color verde oscuro, blusa de manga larga blanca y un chaleco sin mangas de igual color que su conjunto con botones dorados que resaltaban sus mejillas rosas, se abanicaba impaciente en medio de su sala. El calor y el corsé la estaban asfixiando, y sin dudar, se desató el lazo del bonnet bajo su quijada sin desbaratar sus pequeñas colitas bajas hechas con dedicación por su madre.

- Tricia, no te saques el bonnet -. Ordenó su madre entrando al gran salón.

- Muero de calor.- se quejó la joven colocándose de nuevo el gorro elaborado, acomodando las flores para que quedaran sobre su cabeza.

- La carroza nos espera - musitó la mujer también finamente vestida con un vestido turquesa, saliendo y dejando nuevamente a su hija sola.

- Hermano... - musitó la joven antes de salir.

El capitán conversaba con su segundo al mando luego de la tensa reunión con su tripulación. Ambos platicaban rumbo a una zona privada seguidos por Burdock a unos metros que conversaba con un animado Clyde.

- Algunos no estaban de acuerdo.

- Pero aceptó la mayoría. Debemos intentarlo, no tenemos salida.

El ocaso había caído hace mucho, dejando al barco en tinieblas solo iluminada con el brillo de estrellas.

- Haré guardia esta noche también - dijo Stan -. Descansa ese ojo esta noche, debemos prepararnos para el acercamiento a costa enemiga.

- mmm.. - el rubio parecía pensativo.

- ¿pasa algo? - cuestionó con curiosidad Rotten.

- ¡No! - negó moviendo las manos a la altura de su pecho.

- ¿qué pasa, amigo?

Unos pasos se escucharon. Burdock se había aproximado lo suficiente para quedar detrás del rubio.

- ngh.. - el rubio trató de aparentar tranquilidad y con un escueto "descansa" a su mejor amigo, se retiró a sus aposentos. No iba a demostrar debilidad frente a Stan de nuevo.

Al llegar ambos a la habitación, Burdock cerró la puerta y espero expectante cualquier movimiento del rubio. Con el ceño fruncido,el capitán comenzó a quitarse las ropas de encima quedando en paños menores colocándose un camisón. Cuando hubo terminado, pasó por el lado de Burdock, acomodándose en el montoncito de sábanas dándole la espalda.

- Solo será esta noche, Burdock. - dijo el rubio para cerrar los ojos y tratar de dormir.

Unas pisadas se escucharon por la habitación, y luego de eso, el capitán sintió algo chocando con su espalda. Se levantó enseguida viendo a Burdock que estaba acomodado a unos centímetros de él dándole la espalda también.

- ¡¿Qué haces?!

- Si duerme aquí, yo también - el azabache permaneció en su lugar.

- ¡Largo!

- "Acck! Largo!" - repitió el loro en su jaula.

- Si lo dice por los piojos, descuide, no tengo ninguno.

- ¡ngh!

El rubio enojado se levantó de su lugar, siendo seguido por Burdock que seguía con su ropa de trabajo.

- ¡Agh! ¡Ya es suficiente! ¡Si no quieres dormir en mi cama entonces...!

- Tranquilo.

El rubio se sintió descolocado.

- ¿Qué?

- Está nervioso, tranquilo - Burdock se acercó al capitán -. Te alteras muy rápido.

- ¡No estoy alterado!

- ¿No? - observó de pies a cabeza al capitán -. Sé que lo está. Tranquilo, no es mi intención alterarlo.

El rubio descolocado totalmente y con un sonrojo muy marcado, le dio la espalda para evitar que le viera.

- Su rostro se ve igual a cuando hablamos ayer. - comentó el azabache.

- ngh, cállate - murmuró avergonzado.

Su asistente no entendía del todo la situación, pero decidió ignorar todo ello y camino tranquilo hasta la cama del rubio sacándose los zapatos, queriendo terminar todo el asunto. El rubio al verle ya no pudo discutir; era inútil al parecer lidear con ese testarudo chico. Burdock terminó de sacarse su camiseta sucia y la dejó doblada a un lado del piso junto a su calzado. Tweek vio extrañado esa acción anotándolo en su lista de peculiaridades del chico. El azabache le dio la espalda abrigándose entre las sábanas.

- Descanse. - pronunció secamente.

El rubio al avanzar a su cama observó con gracia y extrañeza la ropa doblada del chico, mas decidió no hacer más pleito con su asistente esa noche. Mientras escuchaba su suave respiración, decidió darle una oportunidad sincera a partir de ese momento de integrarse a su grupo.

Se acostó dándole la espalda a su asistente y sopló la vela de la habitación para descansar.

Burdock despertó por unos ruidos extraños. Cuando se dio vuelta buscando a su capitán, solo vio al rubio de pie ya vestido moviendo el alfanje con maestría en medio de la habitación. El capitán al notar la mirada del azabache, le ordenó levantarse.

- ¿Qué hora es?

- Peleas con chuzos noqueando al enemigo, pero necesitas matar a esos soldados si quieres vivir.

El azabache bajo la mirada.

- No quiero asesinar a nadie; lo hice por usted, pero no quiero volver a hacerlo.

- Si quieres sobrevivir, tendrás que hacerlo - el rubio tenía una mirada severa hacia su asistente -. Levántate, te enseñaré a manejar la espada.

El azabache solo se resignó a su suerte y cuando el rubio caminó hasta la salida, lo siguió.

De manera inesperada, todos los piratas habían formado círculo en medio del entrenamiento del capitán y Burdock. El azabache manejaba con sorpresiva destreza el arma que le había dado el capitán peleando bastante bien. El acero chocando una y otra vez daba un espectáculo digno de admirar. Peleaban de forma pareja, hasta que Burdock aprovechando la visión incompleta del capitán, logró derribarlo quedando él de pie tocando con la punta de su arma la manzana de Adán del rubio. Unos piratas veían horrorizados la escena y otros negaron con la cabeza en desaprobación; el capitán se mostraba débil de nuevo. De un movimiento, el rubio sorprendió a todos pateando a Burdock en la rodilla tumbándole y ahora él estaba apuntándole el alfanje en el cuello de Burdock. El azabache pasó saliva suavemente temeroso de lo siguiente, sin embargo, Tweek apartó el arma yse inclinó teniéndole una mano. La sujetó sin dudar poniéndose de pie.

- No lo haces mal. - reconoció el capitán.

- Solo tomé ventaja de su ojo.

Tweek acarició sobre su ojo aún recuperándose. Esperaba que estuviera bien a la hora del ataque.

- Hey, eso estuvo bien. Tienes problemas al recuperarte de los golpes, pero no estuvo mal - comentó Stan a Burdock, a la vez que se acercaba a ambos -. Capitán, debemos pensar en el ataque.

- Sí.

- Debo revisar su herida. - comentó el asistente del capitán.

- ¿Eres médico? ¿recordaste algo de tus memorias? - Stan reprimió como pudo su entusiasmo.

- No, no he recordado nada, solo es sentido común. - se encogió de hombros.

- E-esta bien - el rubio asintió de inmediato camino a su habitación. Giró solo un poco para dejar la orden - Stan, quiero que todos estén preparados, podrían atacarnos en cualquier momento.

- Descuida, el barco va despacio. En caso de que haya algún ataque, tendremos el tiempo necesario para estar alertas de huir o planear un ataque.

- Bien.

El rubio junto a Burdock se retiraron hacia la habitación del capitán. Una vez dentro, encendieron una vela y de inmediato el capitán se echó en su cama para ser examinado. Cerró los ojos

- Ponga su cabeza en mis piernas.

La propuesta fue tan absurda para él que se levantó de inmediato.

- ¿¡Qué!?

- La última vez no estuve cómodo. Necesito limpiar su herida con calma.

- ¡No! ¡Aagh! ¡Qué atrevido! ¡¿Cómo te atreves a decirme eso? ¡Soy tu capitán! - su rostro mostraba un carmesí en sus mejillas.

- ¿Quiere estar bien para el ataque, no? - Burdock se sentó en la orilla y plameó sus piernas sin burla alguna.

El capitán aún avergonzado y soltando algunas maldiciones, cedió de mala gana. Burdock solo empezó con su trabajo desatando cuidadosamente la venda. El rubio al ver directamente los ojos de su asistente volvió a incomodarse. Su asistente revisaba el ojo herido, sin embargo sus dedos pasaron por la mejilla del rubio que se erizó ante el contacto.

- Parece estar afiebrado - murmuró.

- No es nada. - El rubio vio a otro lado.

Burdock continuó con su trabajo limpiando cuídadosamente todo el ojo.

- Me extraña tu forma de ser, ¿Eres tan taciturno siempre? - preguntó el rubio con curiosidad.

- Supongo que antes de perder la memoria ya era así.

- ¿Cómo puedes saberlo?

- Algunas veces me incomoda el ruido de Clyde al hablar. No estoy acostumbrado a eso.

Tweek ahogó una pequeña risa.

- Clyde es algo ruidoso y come demasiado. Aún no entiendo como se hicieron amigos ustedes dos.

- Le salvé la vida en el ataque de hace unos días y desde entonces no para de hablarme.

Tweek vio extrañado como Burdock ni siquiera hizo algún gesto al describir su amistad con el vigía, lo que le parecía algo gracioso.

- ¿Qué es divertido? - murmuró tomando otro algodón del mueble cerca de la cama.

- No, no es nada - dijo divertido.

Intercambiaron algunas palabras más, pero Tweek se encontraba distraído. Las manos de Burdock eran gentiles, se movían con maestría en su ojo que se sentía mejor que ayer. Su asistente colocó de nuevo el parche negro asintiendo con una pequeña sonrisa.

- Estará bien en poco tiempo.

El rubio se levantó estirándose de la posición incómoda dándole la espalda a su asistente.

- Gracias, eh, ¿Burdock? - llamó sin verle.

- ¿Sí?

- Te necesito en buena forma para el ataque, además que me estás ayudando con mi ojo y... estaba pensando que podríamos compartir cama hasta después del ataque. Tú por tu lado y yo por el mío, ¿bien?

Burdock realmente se sintió sorprendido. No pensó en recibir tal oferta. Por un lado agradecía que podría dormir bien por unos días, y por el otro, se sentía algo ¿emocionado? de compartir algo con el rubio.

- Me parece bien - contestó con sinceridad.

Ambos chicos se levantaron del colchón y luego de un intercambio de miradas, salieron de nuevo a seguir con los preparativos.

Stan dirigía el barco disfrutando de ese pequeño lapso a solas. Su plan iba muy bien, Burdock parecía más cercano al capitán y al parecer no iba a necesitar mucho de su ayuda, mas tenía que hablar con él, tenía que apresurarle un poco; se estaban acercando a costa y él iba a huir en cuanto pudiera. Si Burdock tenía sus memorias, podría indicarle el lugar, aun así no iba a depender de eso, ni en su padre, ni en su muy querido amigo Tweek.

Él iba a escapar de cualquier forma.

Pasaron cinco días. Burdock y el capitán entrenaban con dedicación diariamente. Ambos se habían sincronizado bien, tanto que hasta podían adivinar movimientos del contrario. Por las tardes, iban juntos con Stan a la zona de mando, luego a examinar el ojo del capitán y al caer la noche dormían juntos (cuando el rubio no hacía guardia), a veces entablando conversaciones agradables. Hoy, como era costumbre, luego del entrenamiento, iban por algo de agua putrefacta por el tiempo que llevaban de no tener provisiones, al menos sirviendo para apaciguar su sed.

- Estuviste bien - felicitó el capitán tomando el vaso de un solo sorbo.

- Lo sé. - bromeó el azabache. El rubio solo rió un poco.

Burdock dejó su vaso en la mesa de madera viéndole con seriedad recordando algo.

- Capitán, no debería escucharles - su voz se escuchaba severa -. Ellos no saben la carga que lleva, no debe dejar que esos idiotas lo pongan nervioso.

- No sé de que hablas - el rubio se cruzó de brazos evitando su mirada.

- Cuando le vencí en el entrenamiento de ayer, estuvo irritado y nervioso todo el día.

- ¿Cómo...? - el rubio deshizo la posición de sus brazos sorprendido.

- Puedo sentirlo. - contestó con su mirada fija en el chico frente a él.

Algo raro pasó en ese momento en el pecho del rubio. Su corazón se aceleró de inmediato y se sintió mareado.

- T-Tenemos que salir - tartamudeó dando fin a la conversación, casi huyendo de ahí.

Burdock solo le siguió.

- Capitán, no estamos acercando. - dijo Stan al sentir la presencia de ambos chicos detrás suyo.

El clima había estado soleado durante los días de travesía, mas esta mañana había estado algo fría, lo que había obligado a todos a estar atentos ante algún posible ataque.

- ¿Cuánto? - preguntó el rubio tomando la brújula que descansaba a un lado.

- No estamos lejos. Mañana a la mañana estaremos exactamente en el punto del tesoro.

Burdock se aproximó a la orilla viendo un pequeñísimo punto negro al horizonte casi invisible.

- Todos están alertas.

- Bien.

El rubio giró a ver a su asistente encontrándole distraído en el horizonte.

- Burdock - llamó el rubio. Su asistente volteó a verle - ¿Estás listo?

- Lo estoy. Debo revisar su ojo, capitán.

Tweek asintió y salió junto a su asistente.

Al llegar la noche, la tensión se sentía entre los malvados. Tweek cenaba en silencio en la mesa apartada, mientras Burdock simulaba comer dándole furtivas miradas a su capitán. En medio del silencio,el capitán se levantó del asiento ganando la atención de todos.

- ¡MAÑANA ES EL DÍA! ¡NUNCA HABÍAMOS ESTADO TAN CERCA DEL ENEMIGO, PERO TODO SEA POR EL GRAN TESORO DE MI PADRE! ¡SI NO LO LOGRAMOS...!

- Te tiraremos al mar amarrado a una bolsa de piedras - rieron algunos hombres sin miedo.

Tweek ignoró esas palabras prosiguiendo con su discurso.

- Stan lanzará los ganchos para extraer el tesoro en el fondo. Cuando lo subamos, seré yo quién lo toque primero, soy el único que puede hacerlo. Si tenemos ataques enemigos, huiremos. Todos aceptaron seguirme, sé que lo lograremos, ¡AAAAH!

El grito del capitán animó a todos a gritar también. Todos acompañarían en la misión.

Luego de la cena, el capitán y Burdock como solían hacer ultimamente, fueron a la cama del rubio. Este había apagado la vela ya, pero ambos sabían que el otro no dormía. Giraron ambos al mismo tiempo viendo el techo.

- Eso de matarte...

- Hemos buscado por mucho tiempo ese tesoro, y si no está aquí, tendré que someterme a la voluntad de mis hombres por mi fracaso.

- ... - El azabache intentó ver en la oscuridad al rubio, pero era imposible.

- Confieso que... tengo algo de miedo, Burdock.

El azabache se acomodó de lado para escuchar mejor.

- ¿Por qué?

- ... tenías razón en lo que dijiste en la mañana.

- ¿...?

- A veces siento miedo, siento miedo de no poder guiar a estos hombres como solía hacer mi padre. Si fallo mañana - el rubio mordió su labio tratando de esconder el temblor de su voz -, quiero agradecerte por curarme, por salvarme, por todo.

- ... parece como si estuviera despidiéndose.

- Es poco probable que huyamos con vida de estas aguas.

Un breve silencio se apoderó de la habitación.

- Tengo algo de miedo Burdock.

- Tranquilo. Sé que podrá hacerlo. Confío en Usted.

El rubio sonrío en la oscuridad, una sonrisa que Burdock no vio y que interpretó como un silencio incómodo que quiso cambiar enseguida.

- ¿Qué pasará si encontramos el tesoro?

- Oh. Iremos a Tortuga a despilfarrarlo.

- ¿Tortuga?

- Es una isla lejos de aquí. Es donde cargamos provisiones para el viaje, bebemos, vamos a burdeles y..

- ¿burdeles?

El rubio río un poco.

- A Clyde y a los demás le encanta visitar ese lugar.

- ¿y a ti?

El rubio se sorprendió por la pregunta.

- ¿Yo? eh, no; no me gusta ese lugar.

-¿Por qué?

- No sé, no me gusta.

- ¿No te gustan las mujeres?

El rubio se crispó sin querer.

- ¡agh! ¿De qué mierda estás hablando?

- Solo era una pregunta - rió Burdock -. Clyde dice que aquí entre ustedes es normal dormir con otros hombres.

- ¿Quieres dormir con Clyde? - preguntó alarmado el capitán.

- No, pero con otra persona de este barco sí me gustaría hacerlo.

- ¿Con quién? - preguntó tembloroso.

- Contigo. - susurró el azabache tanteando con sus manos en la oscuridad tratando de tomar el rostro del rubio. Se sorprendió al no sentir rechazo del menor, al contrario, Tweek las guió hacia él y las tomó con sus manos para que no las apartara.

- Me gustas. - declaró el azabache sin pudor -. Sé que no tengo mis memorias, y que no soy nada, pero no creo haber conocido a nadie tan genial como tú.

- No soy genial...

- ¡Lo eres! - El azabache ajustó un poco su agarre - Nadie es más fuerte, nadie tiene un corazón como el tuyo, ¡Yo creo en ti!

El rubio tembló ante tal declaración. Él sentía que debía decirle sus sentimientos también.

- Me gustas también - el rubio movió su cabeza para sentir los mimos de su ahora amante -. Tienes tanta seguridad, yo... envidio eso de ti.

- No deberías. Tienes más cualidades que yo.

El rubio sonrió en medio de la oscuridad y agregó:

- ¿Por qué me dices esto ahora? ¿Crees que moriremos mañana?

- Sí.- contestó sincero.

Tweek rió aún más y abrazó por el cuello a su asistente.

- Eres muy directo.

- Clyde dice lo mismo. - El azabache soltó el rostro del rubio para atrapar su cintura.

- ¿Mañana estarás a mi lado?

- A partir de ahora, espero estarlo siempre.

- Burdock... - el rubio se acercaba tímido al rostro del chico.

- Capitán...

El rubio paró de inmediato cualquier acción y soltó una risita. Para Burdock era el ruido más adorable que había podido oír.

- ¡No me llames así! - El rubio dejó de reír para luego agregar - Mi nombre... mi nombre es Tweek.

- Tweek... - dijo el chico sin perder más tiempo de lograr aquel contacto deseado por ambos, olvidando por completo todo aquello que deseaba preguntar.

La tranquilidad de la noche albergaba aquellas almas que se habian juntado antes de la desgracia. Besos y más dulces besos fueron el sello y promesa de amor de estos amantes.

La mañana sorprendió a todos por la la fría ventisca y la neblina que cubría toda la visión de los piratas. Clyde de nuevo había asumido su lugar en la cima del barco, pero Stan decidió bajarle al no soportar ni él ni los demás sus quejas del frío.

Tweek se había ubicado al lado de Stan comandando la dirección del navío con brújula en mano. Burdock se mantenía a un lado, pero su pequeña sonrisa no pasaba desapercibida por nadie.

- ¡Achuuu! ¿Por qué esa cara? - comentó Clyde pasando frente a él -. Oye, vamos a morir y tú tienes esa cara.

Burdock lo vio aburrido y de nuevo se enderezó en su lugar.

- Tienes cara de estúpido.

El chico no cambió su expresión, mas apretó un puño detrás de él para ocultar sus nervios.

- Clyde, déjalo en paz, tenemos cosas que hacer - El capitán confrontó al vigía dando instrucciones rápidas.

Stan que había escuchado la pequeña conversación, tenía deseos de preguntar a Burdock lo que pasaba, sin embargo la situación era demasiado peligrosa para hacerlo.

- ¡aaack! ¡Los piratas! ¡Los piratas! - el loro mascota voló hasta el hombro del rubio que sonrió al verle.

- Esto no me gusta, todo está muy tranquilo - comentó Stan - Capitán, no nos hemos topado ni con las redes de los mercaderes, hay algo extraño...

Nada más pudo decir. La espesa niebla se rompió con el mastil de un gran barco apareciendo muy cerca a lado de estribor. El escudo en sus banderas tenían la insignia del broche que Burdock había encontrado hace unos días.

- ¡TODOS A POSICIÓN! - Gritó el capitán desde el timón, mas su quijada tembló al ver el gran grupo de soldados que ya habían acorradalado a toda la tripulación.

- ¡CAPITÁN, ESTAMOS ACORRALADOS! - gritó Clyde desde abajo antes de recibir un golpe en el cráneo por uno de esos hombres.

No había escapatoria. La neblina se dispersaba con aparición de los dorados mastiles de aquellos barcos enemigos cercándolos por completo. No podían huir, estaban rodeados.

Poco o nada Tweek pudo hacer cuando un gran séquito llegó hasta la zona del timón, cercándolos

Del barco enemigo, una gran tabla unió ambos navíos para el abordaje. De él, un chico moreno caminó con lentitud pasando sus ojos por la fila de soldados que mostraban o levantaban el rostro de cada uno de los piratas.

- No está No importa, llévenlos arrestados a la cárcel. Serán juzgados por sus crímenes.

- ¡Señor! ¡El capitán del barco fue apresado junto a dos piratas más!

No tuvo que esperar para que unos guardias trajeran esposados por la espalda a Tweek, Burdock y Stan.

Token vio con interés al azabache al que reconocía como su amigo. Sus pies se dirigieron a él tomándole por los brazos. El azabache alzó la mirada. Token lo reconoció de inmediato.

- ¡DIOS QUISO QUE ESTE DÍA LLEGARA! ¡MI AMIGO ESTÁ VIVO! ¡ESTÁ VIVO! - sus ojos lagrimearon de la emoción.

- ¿Qué? - levantó una ceja confundido.

-Token lo soltó - ¿No te acuerdas de mí?

- No. - Burdock lo vio con molestia tratando de zafarse del agarre del guardia.

- Has perdido la memoria, ¿o eres un vil pirata parecido a él? - Token tomó su mentón obligándole a verle.

- ¡DÉJALO EN PAZ! - se quejó el rubio librándose por un momento del agarre del guardia con claras intenciones de golpear a Token. No pudo dar ni un paso antes de que le apresaran de nuevo.

- Tú debes ser el capitán. - dijo con desprecio el moreno.

- Señor - un guardia se acercó a él -, es rubio de ojos verdes...

- Lo asuntos de Cartman no son mis asuntos. Revísenlo, debemos estar seguros que no porta nada peligroso. Luego de eso, pueden llevarlo con él.

Procedieron a hacer lo que les decía el teniente hallando la esclava dorada de Burdock.

- Es la esclava de Craig. - Token la quitó de manos del guardia, observando el rostro de furia del rubio - ¿Por qué tienes esto? ¿Se la robaste, cierto?

- ... - el rubio veía con rabia al moreno.

- Bien, si no quieres hablar, entonces llévenselo. - El chico dejó que varios guardias llevaran a rastras al rubio que no dejaba de voltear buscando a Burdock.

- ¡CAPITÁN! ¡¿A DÓNDE LO LLEVAN?! - gritaba Stan que de inmediato fue noqueado por la nuca.

Burdock batallaba con las sogas en sus muñecas tratando de evitar que se llevaran al rubio, pero era imposible; además, su cabeza se sentía mareada, muchas sombras aparecían en sus memorias.

- Esto es tuyo - Token colocó la esclava frente a los ojos de Craig. Este solo veía el objeto sin entender - ¿Reconoces las iniciales? - El azabache volvió a negar.

- Parece que es cierto que no recuerdas quién eres.

Negó.

- Esta joya fue regalo de tu padre. Sé que no recuerdas nada, pero lo harás. Tu familia te espera.

- ¿Mi familia? - repitió sin entender. El moreno le sonrió con ternura.

- Bienvenido a tu hogar, Craig.

Continuará...

Este capi me salió demasiado largo, perdón :P

Espero hayan disfrutado la lectura n.n.

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