Notitas del autor:

Sí, ya sé, demoro una eternidad; ojalá no demore tanto en subir el siguiente.

Disfruten el capítulo :)


Días antes de la noche del compromiso...

- ¿El príncipe es tu amigo?

Stan se sorprendió cuando Kyle le contó de su amistad con el príncipe. El aludido asintió observando la invitación en sus manos y luego regresó su atención al chico frente a él.

- Es un día especial para él, no podría faltar, ¿Comprendes por qué debo ir?

- Sí... - pronunció bajito con pesar.

- Creo que es mejor que vaya solo. - rebatió de inmediato al sentir inseguridad en su voz.

- No te dejaría ir solo, Kyle. - reaccionó de inmediato negando con la cabeza.

- Y yo no dejaría que volvieras a sufrir por una tontería. - el pelirrojo bajó su mirada - Esto es aun muy pronto para ti. De ninguna manera irás, no si yo puedo evitarlo. No te dejaré caer, Stan.

El azabache se sintió con las mejillas arder; el pelirrojo se preocupaba por él, pero este no era el momento para eso. Recobró la seriedad como pudo y pronunció con seguridad: - Kyle, es parte de mi pasado y tal vez nunca pueda olvidarlo, pero he decidido dejarlo atrás. No temas, no haré ninguna tontería.

El pelirrojo lo observó con duda.

- ¿Estás seguro?

- ¡Claro que sí, Kyle! - sonrió el azabache.

- Mm... - miró con algo de desconfianza al chico, no estaba seguro si esto resultaría bien. - De acuerdo, alistémonos para partir. Pero si cambias de opinión, puedes regresar, no te detendré.

- Descuida, yo me encargaré de todo. Prometo que... - se aproximó al chico de sus sueños con intención de tomarle las manos, pero eso no ocurrió. - Todo saldrá bien.

Kyle solo le devolvió una tímida sonrisa.


**Presente**

A pesar de la intensidad que mostraban los ojos verdes del rubio en su persona todo el camino, Stan le ignoró por completo, necesitaba saber si Kyle estaba bien. Sonrió con alivio al ver que solo era agua.

- No es nada, estarás bien. - le sonrió al pelirrojo que bufó enfadado.

- Claro, no eres tú el que estará empapado toda la noche.

Al parecer la trifulca se había calmado, por lo que la música continuó y los asistentes dejaron de prestar atención a la escena.

Pero el chico rubio permanecía con la vista clavada en el señorito de cabellos azabaches que sacaba un pañuelo de su bolsillo y así, ayudar a su amigo. No pudo aguantar más, sentía que la emoción le ganaría en cualquier instante.

Y eso fue lo que ocurrió.

Tweek se lanzó rodeando el cuello de Stan, abrazándole como si fuesen amantes. Sus brazos lo atraían a él, apoyando su rostro suavemente de lado sobre su espalda sin sentir lo que ocurría a su alrededor, solo pronunciando un: "Estás a salvo".

Kyle sintió que su mandíbula cayó a muchos metros de su rostro y Stan se quedó de piedra al sentir tan cariñoso abrazo. Antes de que pudiera soltar el "¿Qué mierda te pasa?" , un tintineo de una copa en dónde se ubicaba la familia real lo distrajo por completo. Tweek por inercia, se separó abruptamente limpiando sus lágrimas y tomó por los hombros a Stan girándole para que le viera, suplicando en murmullos atropellados que por favor salieran un momento del salón. Kyle veía demasiado interesado al chico, y también la cara de extrañeza de Stan. Tweek desesperado por no poder articular una oración coherente pronunció:

"Stan, necesito hablar contigo. Soy yo, tu capitán".

Fue entonces que el azabache sintió que el aire, la luz, todo a su alrededor se partía en mil pedazos, como si despertara de un sueño y la realidad apareciera frente a él; una broma, tenía que ser una broma, y aunque lo fuera, ÉL quería que fuera cierta. Con los labios entreabiertos aspiró el aire dos o tal vez tres veces viendo al rubio enfrente creyendo muy en el fondo que esto podía ser verdad, ¿O no? Entonces la pregunta de que alguien pudiera saber su identidad y arruinar su presente con Kyle le hizo temer. Decidido, volteó a avisar a Kyle con un: "Debo salir un momento" para luego buscar con la mirada escaleras que le condujeran al segundo piso donde sabía que había balcones, un buen lugar para poder conversar lejos del tumulto. Tomó del brazo al rubio casi arrastrándolo por todo el camino queriendo saber la verdad.

Metros atrás, Craig había contemplado toda la escena. Su prima estaba tan distraída en decir que buen partido era, que no notaba que su primo estaba mirando de soslayo el pequeño incidente. Todos se detuvieron con el sonido del cristal, mas el pelinegro seguía con la mirada a los dos chicos alejarse de la reunión.

- Sean bienvenidos a mi ceremonia de compromiso. - El príncipe Stotch hizo una pausa nerviosa distraído en sus botas, y cuando pudo controlarse de nuevo, se dirigió a los presentes - Hoy, agradezco su presencia y los fabulosos obsequios. No se hubieran molestado.

La risa coqueta de su futura esposa a un lado de él cubriéndose con su abanico el rostro, creó un ambiente agradable. Butters prosiguió:

- Mi prometida, la princesa Kenny y yo, estamos muy felices y queremos que ustedes también lo estén esta noche, ¡Todos a bailar! - Los padres de Butters ubicados en una posición solemne tras su heredero, aplaudieron encantados por el pequeño discurso mientras que este y su prometida iban a la pista de baile a unirse con los demás.

Cuando la situación se normalizó, Craig cansado del parloteo de su acompañante, quiso excusarse de salir a tomar un poco de aire. Red de inmediato se ofreció a acompañarle pasando su brazo delicado por el brazo del azabache que no pudo hacer nada para evitar salir con ella al jardín ante la atenta mirada de Token que bailaba con una señorita que había invitado por cortesía. Su nombre era Nichole.

Stan arrastró al rubio hasta un balcón y lo empujó hacia adelante mientras cerraba la puerta con el seguro para que nadie pudiera interrumpir su conversación. Tweek de inmediato tocó su brazo; dolía levemente.

- ¿Quién carajos eres y qué es lo que buscas? ¿Acaso eres un jodido cazarrecompensas?

- Yo...

- Habla ya. Si sabes quién soy, sabrás que soy un extraordinario ladrón.

- Eso lo sé. - replicó el rubio con un ligero temblor en la voz que no pudo controlar- Eres extraordinario con la navaja, y un magnífico líder, algo que nunca pude aprender de ti, amigo.

Stan enmudeció y sus ojos se aguaron enseguida; claro que recordaba, es lo que mismo que su capitán y mejor amigo siempre le decían cuando ambos tripulaban en días pasados como piratas, ¿Cómo podía saber eso? Él único con el que Tweek revelaba sus inseguridades era con él, entonces tenía que ser él, pero era imposible...

El rubio frente a él con temblor en las manos, se sacó la máscara y fue cuando Stan por fin pudo corroborar todo y liberar sus lágrimas. Con el corazón agitado y los gemidos de dolor a punto de salir, se abalanzó al rubio reconociéndolo de inmediato abrazándole con fuerza. Tweek le abrazó también; lloraban como si ambos hubieran resucitado en ese milagroso segundo y tenían una segunda oportunidad.

Se dejaron caer de rodillas mientras pronunciaban con voces agitadas: "Cuanto me alegra, ¡Estas vivo! ¡Estas vivo!", a la vez que se abrazaban fuerte y seguían llorando. Cuando los hipos del sollozos cesaron, fue que se separaron del abrazo y Stan acunó el rostro demacrado del rubio entre sus manos.

- Tweek... - de pronto Stan se arrepintió de sus palabras y se disculpó. El rubio sonrió.

- Uso ese nombre ahora para vivir en esta ciudad. Mi madre me puso ese nombre y no quería cambiarlo.

- ¿Entonces puedo llamarte Tweek?

- Sí.

- ¿Y yo a ti debo llamarte...?

- Stanley Johnson.

Fue entonces que ambos relataron sus desventuras hasta ese momento tomando como sitio el piso del balcón frente a frente, cruzados de piernas.

- ¿Ese tal Kyle es tu mejor amigo ahora? - preguntó curioso el ex-capitán.

- Yo... no sé describir lo que siento por él. - contestó apenado.

- Cuando hablas de él, sonríes. - sonrío el rubio.

- ¿Qué quieres decir?

- Que tal vez estés enamorado de él.

- Esas cosas... no están permitidas en tierra, jamás podría casarme con él aunque lo quisiera.

- Es tan diferente la vida aquí, me costó mucho tiempo acostumbrarme.

- Tweek, hay algo que he querido preguntar desde el comienzo.

El rubio tomó un gesto serio ante la pregunta y esperó que prosiguiera.

- ¿Por qué fingiste tu muerte?

- Mi pasado y mi nombre de pirata estaban condenados a la horca. Mi padre me rescató de ese destino. Le agradezco todos los días lo que ha hecho por mí.

- Se ve que es un hombre genial. - Tweek asintió y de inmediato su rostro cambio a uno de tristeza.- Lamento lo de tu padre.

El chico bajó la cabeza recordando aquellos últimos minutos de la fuga.

El rubio al sentir que Stan necesitaba unos minutos, buscó algún punto en el que enfocar su atención. No pasó mucho hasta que divisó a un joven y una chica paseando del brazo por el jardín. El rubio mostró algunos de sus dientes y se puso de pie.

- Es ese bastardo.

- ¿eh? ¿De quién hablas? - preguntó confundido su acompañante que también se puso de pie limpiando el polvo de su traje.

- De Burdock, Stan. - sus manos se hicieron puños sin quitarle la mirada de encima - ¡El traidor que ocasionó esta desgracia! - su mirada era asesina viendo al chico en el jardín.

Stan se sintió confundido. Sí, la aparición de Burdock había ocasionado todo esto, ¿Pero en realidad fue su culpa? Kyle le había explicado que había cosas que a veces necesitaban pasar fueran muy malas o buenas para que algo se alineara en la vida de toda persona que lo guiarían a su verdadero propósito. Lo odió también. Odiaba a Burdock porqué por él había perdido a su padre, y por muchos años pensó así, hasta que Kyle con su infinita piedad había sido el analgésico a su dolor.

- Tweek, sé que lo odias tanto como yo lo hice, pero no dejes que te domine el rencor. Antes de odiarle, creo que debemos saber cuál es su versión, pueda que también haya sufrido como nosotros.

- ¡POR SU CULPA TE PERDÍ! ¡PERDÍ A MUCHOS AMIGOS! - encaró a su amigo.

- Pero estoy vivo. Tweek, creo que deberías darle la oportunidad de hablar al menos una vez, creo que eso es lo correcto. - su pensamiento fue hasta su pelirrojo, ¿Estaría esperándole afuera?

- ¡No quiero volver a verle! - dijo con severidad.

- Muy tarde, está mirando para acá. - observó.

Tweek se congeló y calló; todo su enojo y odio se convirtió en un sentimiento extraño que no podía descifrar. Agradecía que "Burdock" se hubiera detenido en un ángulo en el que solo viera su espalda. Se colocó de nueva cuenta la máscara tirada en el suelo y giró para ver de nueva cuenta esos ojos azules.

Entonces las agujas del reloj se detuvieron. Verdes contra azules se encontraron y por supuesto que ambos sintieron lo mismo; como si no hubiera necesidad de palabras para saber quién era quién. El chico de abajo tambaleó unos pasos hacia atrás ante la extrañeza de la chiquilla a su lado que le soltó indignada por el brusco movimiento, mas Tweek no deseaba que el chico se acercara, todo había sido un error. Se alejó pasos atrás y salió huyendo, haciendo reaccionar a Craig que de inmediato salió corriendo con la intención de alcanzarle, muy seguro de quién era ese chico de la fiesta y que aún se preguntaba si podía ser real. Estaba loco, o algo peor, pero su instinto le decía que era él; quería respuestas y no se iría de esa fiesta sin ellas.

Stan salió corriendo tras su amigo, pero Kyle le detuvo en la entrada.

- ¿Qué sucede? ¡¿Qué pasa?! - demandó con nerviosismo sin poder entender la situación - ¡¿Por qué ese chico salió corriendo?!

- ¡No hay tiempo! ¡Te lo explicaré luego! - el azabache se acercó a la baranda intentando ubicarle el gentío; era imposible distinguirle, se le había perdido el rastro. Sin esperar mucho, el chico del jardín ya estaba frente a él preguntando secamente: ¿Dónde está?

Mientras tanto, el rubio temeroso por verse descubierto, se lamentaba de haber venido. Tropezó con algunos invitados ignorando las palabras y demás hasta llegar de nuevo por donde había entrado: la cocina. Quiso pasar por en medio de los mozos otra vez, esquivando como solía hacerlo en sus huídas de los barcos, con destreza, pasando por debajo de los brazos de los cocineros, y lo estaba logrando, hasta que sin planearlo se llevó de encuentro al chico que le había ayudado a ingresar a la fiesta.

Su máscara mal ajustada por la huída se desprendió.

Clyde se tambaleó manteniéndose con torpeza de pie, topándose frente a la cara del chico luego del impacto. El aire se detuvo de entrar en sus fosas nasales al reconocer de inmediato a quién estaba frente a él. Sus ojos se abrieron con estupefacción.

- Ca..¿Capitán?

Tweek con horror y exasperación se ocultó el rostro y tomó su máscara del suelo; bajó la cabeza, pasando por el lado del sorprendido castaño que aun no creía lo que había pasado. Su perfecta visión no podía mentirle, tenía que ser él.

El capitán estaba vivo, ¿Pero cómo?

Gritó un: "¡Espera!" al girarse para ir tras él, no obstante, el cuerpo de su superior en la cocina se interpuso en su camino regañándole el por qué no había llevado algunas platillos a los invitados. Se excusó de salir a hacer necesidades, de que era algo muy urgente, mas su jefe le regañó y le entregó una bandeja de plata con comida sin prestarle atención a lo que decía. El castaño no tuvo más remedio que mirar hacia la salida por donde había salido el chico, esperando escaparse al mínimo descuido e ir a buscarle.


Craig había estado ignorado olímpicamente a Stan desde que le había dicho que el rubio había huido, ahora se dedicaba a buscar fuera del edificio por entre las perfectas carrozas, a aquel chico que recordaba en su débil memoria. Tenía que hallarle, habían muchas cosas que sabía que solo él podría contestar, la más importante era saber que era él con el que tiempos pasados había tenido ese recuerdo ese beso de una noche. De solo recordarlo sentía arder su rostro, era muy extraño lo que sentía. Con determinación, bajo las cerámicas de las escaleras produciendo un ruido seco con sus botas; estaba dispuesto a sacar las máscaras a cada rubio que encontrara si era necesario.

- ¡Tú!

La voz del chico del balcón le hizo saber que le había alcanzado. Estaba muy ocupado para contestarle, así que quiso ignorarle de nuevo. El chico al llegar al él lo tomó del hombro con fuerza obligándole a verle, se detuvo un instante en verle con furia a los ojos y luego de eso, darle un certero puñetazo que le hizo voltear el rostro a un lado.

- Te mereces esto. Traidor.

- ¿Qué mierda? ¿Qué estás haciendo? - habló el azabache confundido y algo adolorido. Se contuvo de regresarle el golpe, la prioridad era la información que pudiera obtener.

- ¿Acaso te haces el tonto conmigo, Burdock? Sé que eres tú aun con esa máscara, y creo que es muy fácil saber quién soy yo.

- Me confundes, mi nombre es Craig. - explicó con molestia. Le estaba haciendo perder el tiempo.

Stan le miró extrañado.

- ¿No recuerdas quién soy?

- No. - contestó cortante, necesitaba seguir su búsqueda - Si me dices a dónde fue tu amigo, ignoraré el golpe.

Stan calló unos segundos comprendiendo la situación y se aventuró a preguntar.

- ¿Por qué le persigues? ¿Qué es lo que quieres? - masculló con voz seca.

Craig se detuvo un momento y frunció el ceño.

- Nada de tu incumbencia.

- Burdock - el chico se sacó la máscara esperando que con eso bastara para entablar una conversación -. Soy yo, Stan.

La máscara se deslizó por la faz de Stan hasta quedar su identidad revelada. Burdock le miró confundido segundos eternos haciendo gestos primero de sorpresa y luego de curiosidad. En su mente, imágenes cortadas de un barco junto a ese chico aparecían como flashes una y otra vez. Sintió sus rodillas temblar, y Stan fue lo suficiente rápido para atraparle por los hombros antes de que perdiera el equilibrio.

- Tú... estabas ahí... - murmuró Craig con algunos dedos de su mano derecha sobre su sien - quería que te ayudará a volver...

- Así era. - mencionó recordando aquel pacto tan lejano - ¿Estas bien?

- Sí.

Stan le soltó mientras el chico aun meditaba en sus recuerdos.

- Él era el capitán del barco. - pronunció con seguridad teniendo algunos retazos de sus recuerdos completos - Tienes que decirme dónde está.

- No creo que él quiera verte. - dijo sincero.

- Al final regresaste a tierra como querías; cumplí con ayudarte y ahora debes devolver el favor - recordó - Necesito hablar con él, necesito saber su nombre.

- ¿No recuerdas su nombre tampoco? No sé si sea correcto decirlo, pero si eso te deja más tranquilo te lo diré: su verdadero nombre es...

- ¡NO!

El rubio apareció al final de las escaleras muy consciente de todo lo dicho entre ambos. Se dirigió a su amigo:

- No se lo digas, Stan.

Craig no lo pensó, abandonó a Stan y su contacto moviéndose escaleras abajo como si hubiera encontrado algo que estuvo buscando desde hace mucho. Tweek no retrocedió, ni aun cuando el chico quedó frente a él con al respiración agitada por la prisa. Ojos verdes contra azules chocaron, mas los verdes de Tweek no tenían ese destello que tuvo en sus recuerdos de aquella noche; sus labios tiesos y su mirada afilada mostraban que el rubio no estaba feliz al verle.

Y por alguna razón, algo dentro de sí se rompió cual vidrio estrellándose en el suelo.

- Burdock. - pronunció el rubio - ¿Cuál es tu verdadero nombre?

- Te lo diré si me dices el tuyo. - pronunció lúgubre.

El rubio miró a un lado con molestia un momento y dijo mirándole de reojo -: No tengo porqué decírtelo.

- Recuerdo la última noche, hay cosas que quiero recordar y que creo que involucran tu nombre; el real, el que Stan me dijo en una habitación.

Stan le miró indignado desde su posición. Carajo, acababa de delatarle. Tweek le dio una mirada de enojo a Stan.

Craig algo exasperado con el rubio, insistió de nuevo:

- Quiero hablar a solas contigo.

Tweek dirigió una mirada no muy segura hacia alguna parte y luego, pronunció con voz decidida a Burdock:

- Hablaré contigo porque también tengo cosas que quiero preguntar, pero después de esta noche... - sus ojos vieron con seguridad al chico frente a él. - No vuelvas a buscarme. Esa es mi condición.

Como un acuerdo tácito, el rubio sin perder tiempo, pasó por el lado de Stan al igual que Craig escaleras arriba. Ubicándose al lado del rubio, Craig no podía dejar de ver de reojo a ese chico, era tan distinto en sus recuerdos. Había cambiado, no era el mismo de aquel navío. Stan desde atrás de ambos sugirió el balcón en el que todo había empezado, a lo que Craig solo asintió a la propuesta caminando al lado del rubio que seguía el camino en silencio. Tweek entró primero y luego Craig unos pasos tras él. Stan cerró la puerta para darles privacidad y se quedó cerca para evitar interrupciones.

Ambos solos, se dedicaron a hacer cosas distintas: Tweek fue directo a apoyar sus brazos en la baranda mientras que Craig se dedicaba a contemplarle. El ambiente se sentía pesado y ninguno de los dos encontraba palabras para empezar.

- Pensé que estabas muerto. - pronunció el azabache.

Tweek le regresó una mirada llena de desprecio.

- Estoy muerto desde esa noche. - masculló regresando su vista a la nada.

- Yo...

- ¡Todo fue culpa mía! - sus puños se apretaron dejando ver algunas venas en su blanca piel - Si hubiera hecho más por ellos, si no fuera tan débil, no habrían pagado el precio tan injustamente. - cerró con fuerza sus ojos para ocultar las pequeñas lágrimas que amenazaban en salir.

- No fue culpa tuya. - sopesó un momento en sus siguientes palabras - Si vas a culpar a alguien, ese debería ser yo.

Tweek se puso frente a él como si tuviera resortes.

- Te odio.

Y esta era la segunda vez que el azabache sentía ese extraño nudo en su estómago. Quería dejar de oír por un momento, las palabras las sentía como si fueran dardos y la mirada del rubio, dos huecos vacíos sin expresión.

No queria oír más.

- Eso es todo lo que querías, no tengo porque seguir aquí. - El rubio sin esperar respuesta, pasó por su lado, sin embargo, su muñeca se vio atrapada impidiéndole su caminar.

- ¿Cuál es tu nombre?

- Olvídalo, no te lo diré.

- ... el mío es Craig.

- ...

-... Perdóname si por mi culpa tuviste que sufrir. Respetaré tu decisión, no volverás a verme.

- ...

El rubio no quería admitir que de cierta forma, algo dentro suyo se estaba removiendo, no sabía explicar que era; antes de sentirse confundido, se soltó del débil agarre y salió.

Craig se quedó allí, con la desolación y la tristeza recorriendo su ser. ¿Qué debería hacer?

Tweek salió raudo de la fiesta sin escuchar a Stan que iba tras él seguido de Kyle; ya era suficiente de esta noche y de todos.

Quería irse, quería que esta noche acabe y no recordarla.

- ¡Jesús, corre muy rápido! - se quejó Kyle.

El rubio al escucharle se detuvo chocando Stan con su espalda.

- No quiero que me siga, es mejor que me vaya ahora. - explicó a ambos.

- Entiendo, pero, ¿De qué hablaron?

- No quiero hablar de eso. - negó el rubio siguiendo su camino - No es necesario que me acompañes, puedo volver solo.

- Sé que estas enojado, amigo. - Volvió a retomar la conversación siguiéndole - Al menos podrías dejarme una dirección para buscarte.

El rubio de nuevo detuvo su andar regañándose a sí mismo por ser tan despistado. Sin voltear, le dijo secamente.

- Búscame en la cafetería de mi padre llamada "Tweek bros" en dos semanas, te estaré esperando. No es necesario darte la dirección, sé que la encontrarás.

Y el azabache dijo un rotundo "sí", despidiéndose del rubio que le regresó una sonrisa cansina por encima del hombro.

- No está de buen humor, es mejor dejarle solo por ahora. - comentó el pelirrojo acercándose a su compañero - ¿Regresamos a la fiesta?

- No, no tengo ánimos de regresar. - el chico se acarició suavemte la nuca dejando caer su mano en señal de cansancio - Además, Burdock podría estar alrededor y no quiero faltar mi promesa a Tweek.

- Bien, entonces vayámonos.

- Me pregunto... - pronto Stan regresó la mirada al edificio, se preguntaba que habría pasado en esa conversación que hizo que Burdock no saliera tras Tweek. Regresó su atención a Kyle que le sonrió en respuesta. Ambos no demoraron en buscar su carroza partiendo a su hospedaje a descansar.


- ¿Quién mierda eres? - preguntó Craig indignado al extraño.

- Oye, que maleducado. - río el rubio con sorna - Más respeto a tu monarca, chico.

El joven Tucker no sabía ni entendía que quería decir con eso. Cuando Tweek se fue, se había quedado estático por unos momentos, no sabía bien que hacer o como actuar. Pensó en seguirle, fue hasta la puerta y antes de tomar el picaporte, una sombra detrás de una maceta se levantó asustándole.

- Oye, te dijo que no le siguieras. Déjale, está enojado y poco ganarás si vuelves a hablar con él ahora.

y entonces el azabache retrocedió asustado y eso regresa a la escena del rubio riendo al ver la sorpresa de Craig al verle. El chico salió de la oscuridad mostrándose: Unos pantalones sencillos color negro, una camisa de volados color blanco, cabellos rubios desordenados y una máscara simple de color naranja con brillantes de plata. Una pipa colgaba de sus labios, formando humo al tirar el aire por un lado.

- ¿Monarca? - el azabache levantó la ceja escéptico.

- Shhhh, lo que se diga aquí es un secreto entre tú y yo. Si dices algo, contaré lo que escuché esta noche.

El azabache apretó los labios y gruñó a modo de respuesta.

- Jo, ¿Así que tú y ese rubio tienen historia? - se quitó la pipa para hablar y verle mejor - Eres muy guapo, no sé como pudo rechazarte.

- Cállate, ¿A ti qué? - El azabache se disponía a irse, no tenía porque aguantar discursos de un extraño.

- ¿A mí que? - el rubio se puso en medio de la puerta cerrándola al recostarse coqueto frente a Craig con los brazos cruzados - Te voy a hacer un favor, solo porque soy un tipo de buen corazón queriendo hacer su buena obra del día.

- ¿Quién te crees? ¡No sabes nada! - casi gritó el azabache perdiendo el control.

El rubio cambió a un gesto serio y le dio un puñetazo en la mejilla.

- Sé más de lo que crees. También estoy enamorado de un chico.

Craig quién quedó algo sentido, le regresó una mirada de ira.

- Ahora que no puedes hablar, escucha. Por lo que pude entender, ese rubio está enojado contigo. Oye, solo un ciego no vería que aquí hay algo más que solo resentimiento. Él siente algo por ti, solo que está confundido con sus sentimientos. Deja pasar un tiempo prudencial y búscale, estoy seguro que ambos podrán arreglar el malentendido.

Craig pensó seriamente en lo dicho por el tipo. Podía tener razón. Se permitió creer en la promesa del extraño de mantener todo en la reserva de ese balcón.

- ¿Para qué?¿Qué se supone que haré cuando esté frente a él de nuevo?

El rubio se acercó y le tomó el rostro con ambas manos.

- Dile lo que sientes por él. - sonrió dulce.

Dentro del salón, la suave voz de un varón susurrando un "¿Dónde estás?" hizo voltear la atención de rubio soltando al azabache. Afinó un poco su garganta y habló:

- Ya voy querido, estaré contigo en un minuto. - respondió, soltando una risa de mujer inconfudible para Craig que conectó todo de inmediato.

- Tú eres...

- ¡Sh! - calló sus labios con su dedo índice guiñándole el ojo. - Recuerda, es un secretito entre tú y yo.

Detrás de la puerta, los pasos se alejaron y entonces el rubio sacó una peluca y un traje detrás de la maceta quedando convertida en la princesa de la fiesta, la princesa comprometida con el príncipe. Craig vio algo horrorizado la transformación, pero no dijo nada. Una vez lista, la princesa se tapó con su abanico extendido el rostro y río antes de salir. Antes de cruzar el arco de la puerta, dijo con voz femenina:

- Puedes llamarme Kenny. - Y desapareció escalones abajo encontrándose con su prometido en medio de las gradas.

Craig y su familia no tardaron en regresar a casa. Después de algunos regaños de su madre de haberlas dejado abandonas toda la noche y de haber dejado a Red en medio del jardín, no pasó a más y pronto Craig se halló solo en su cama del hospedaje. El incidente de la princesa le había provocado algo de sorpresa, pero aun así, eso quedó de lado al recordar el suave toque que había tenido con Tweek en ese balcón. Cerró los ojos recordando su charla, pero frunció el ceño al recordar su "Te odio".

Eso le había dolido y era por fin que podía admitirlo para sí estando solo.

Abrió los ojos recordando también la extraña charla con "la princesa", por un lado agradecía de que les hubiera espiado. Se disponía a cambiarse para dormir, cuando el toquido de su puerta le llamó la atención.

- Pase. - murmuró quedo, pensó que se trataría de su hermana.

De entre el rechinar de la puerta, un rubio tembloroso dejó ver su rostro.

- ¡Señor! ¡coño! ¡Mierda! - se aproximó cerca a su amo el rubio cenizo cargando unas telas en sus manos. Cerró la puerta con su pierna al pasar.

- ¿Thomas? ¿Qué haces aquí?

Tweek maldecía una y otra vez ser tan impulsivo. Ahora estaba en medio de la nada sin saber qué hacer. Sin querer, empezó a soltar gemiditos de frustración, ¿Qué se supone que haría ahora para volver a su cuarto?

De la nada una soga cayó desde su balcón, casi como invitándolo a subir. Se permitió parpadear confundido unos segundos preguntándose quién podría estar ahí dentro, ¿Acaso Stan había subido y le ayudaba? Subió con algo de prisa y dando un salto en el piso con ambos pies del balcón, se topó de improviso con la figura lúgubre de su padre dedicándole una mirada severa sentado en su cama tomando una taza de café, alumbrado por la tenue luz de una vela. El rubio río nervioso, tenía que pensar en algo rápido.

Pero todo su cuerpo se congeló y su gesto cambio a uno de preocupación cuando escuchó a su padre:

- ¿Te divertiste en la fiesta?


Notas de la autora:

No, sin excusas. Lamento la demora y ojalá les haya gustado esta nueva entrega.

Comentarios, notas bomba y demás son bienvenidos :D

¡Abrazos multicolores!

Siguiente capítulo: Sustituto.