El número de la suerte

Sumario: Para Harry, el número de la suerte es el tres. Y son Charlie, Draco y él.

Género: Romance/Humor.

Claves: EWE. Relación poliamorosa Charlie Weasley/Harry Potter/Draco Malfoy, principalmente enfocado en escenas domésticas.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


La regla de las sorpresas

Antes de tener cualquier tipo de relación oficial, acordaron darle a los otros dos la mayor honestidad posible.

Pero también contaban con su "regla de las sorpresas" para casos como este.

Draco refunfuñaba sobre un mago idiota del hospital mágico más cercano que había confundido dos pociones, las mezcló y ahora necesitaba que un pocionista fuese a discutir con él qué podía darle a sus pacientes que estaban hinchados, adormecidos y azules.

—¿Crees que te tome mucho tiempo? —preguntó Charlie, asegurándose de poner su atención sobre él para que Draco no viese a Harry recoger el paquete de una lechuza y sacarla por la ventana deprisa.

—Bueno, hay que examinarlos y yo no soy medimago, entonces primero tendré que hablar con ellos de los síntomas- —Draco arrugó el entrecejo al oír el traqueteo producido por accidente por Harry al cerrar la ventana, lo miró en su actitud más "casual", y siguió hablando con Charlie—. Y los medimagos muchas veces actúan como si los pocionistas fuésemos unos completos idiotas y ellos supiesen más de pociones, cuando es obvio que si supiesen más, no me tendrían que llamar.

Sólo cuando Draco se marchó a través de la chimenea, Harry le tendió a Charlie el paquete que había tomado de la lechuza.

—No sé si nos dará tiempo…

—Podríamos recurrir al plan B —opinó Charlie, encogiéndose de hombros—, Iona estaría feliz de saltar sobre Draco y lamerle la cara.

Iona era la dragona de una semana de nacida que estaba en el cuarto de su cobertizo. Había un problema con su fuego interno y no soportaba el aire libre de la reserva. Charlie la trataba dos veces al día y hacía pruebas con su aliento.

Al terminar de dividirse sus tareas, Harry se dirigió corriendo al sótano y Charlie permaneció en la planta baja. Vigilaría la chimenea y la puerta para estar pendiente del momento en que Draco regresaba, y además recogería los otros paquetes encogidos que varias lechuzas llevaron consigo hasta su ventana. Fueron un total de cinco envíos.

Draco no demoró tanto como tenía previsto, quizás porque se topó con un medimago que no tenía un ego más grande que el suyo, y Charlie lanzó una señal de luz verde hacia el sótano para avisarle a Harry que necesitaban apresurarse. Antes de saludar a Draco con un beso, abrió con magia la puerta que conectaba el cobertizo a su sala.

En cuanto se apartó de Draco, una pequeña dragona saltó sobre él, escupiendo humo gris y con claras intenciones de lamerlo.

Draco la atrapó, se la tendió a Charlie, y dijo que necesitaba buscar algo en su laboratorio. Él entró en pánico y lanzó la dragona sobre su espalda.

Harry llegó corriendo a la sala y le mostró un pulgar arriba, justo cuando Draco se quitaba a Iona de encima otra vez y empezaba a fruncir el ceño. Charlie le enseñó una sonrisa radiante.

—Es un poco inquieta, amor, entiéndela —Abrazó a su pequeña dragona—, ¿quién no querría saltar sobre ti para saludarte?

Draco estrechó los ojos, consciente de que allí sucedía algo, y lució aún más intrigado al ver a Harry imitar la sonrisa "inocente" de Charlie.

—Hola, cariño —Harry se balanceó sobre los pies, convencido de que no era para nada sospechoso.

Draco meneó la cabeza y continuó caminando hacia su laboratorio. Charlie se colocó junto a Harry y estaban hablando en susurros sobre su sorpresa cuando escucharon el "¡oh, por Merlín!" y pasos que corrían de regreso.

Draco se paró frente a ellos y miró de uno al otro, con los ojos brillantes y los labios temblando a punto de formar una sonrisa.

—¿Quién…?

Charlie intentó explicarle, Harry comenzó a balbucear, y sus palabras acabaron confundiéndose.

—Como te habías quejado de que tus muebles del laboratorio no estaban resistiendo algunos de los materiales…

—Y una parte del armario se deshizo por unas gotas del ácido de fuego…

—Entonces Charlie me preguntó cuánto creía que podía costar otro armario…

—Y después buscamos en la revista de la asociación de pocionistas que te gusta y vimos que habías marcado varias opciones…

—Y tenías muebles para cambiar casi todo…

—Y Harry dijo que podríamos-

Draco los interrumpió saltando sobre los dos. Les rodeó el cuello a ambos con los brazos y los jaló para estrecharlos.

—¿Ya les dije que son los mejores? —Draco sostuvo el rostro de Charlie y le dio un beso largo. Luego se colgó del cuello de Harry de nuevo y depositó varios besos en su mejilla y quijada, mientras él se reía, contagiado por su humor—. Se ve tan- tan- ¿cómo supieron que necesitaba cubrir uno de los mesones de cristal encantado? Siempre acaba rompiéndose, haga lo que haga, y…

Harry y Charlie intercambiaron miradas. En realidad, sólo pensaron que era un material que le gustaría por ser Draco.


Draco por dentro cuando entra a la casa y los ve sonriendo "inocentemente": estos dos la cagaron mientras no estaba.