El número de la suerte

Sumario: Para Harry, el número de la suerte es el tres. Y son Charlie, Draco y él.

Género: Romance/Humor.

Claves: EWE. Relación poliamorosa Charlie Weasley/Harry Potter/Draco Malfoy, principalmente enfocado en escenas domésticas.

Disclaimer: Si HP fuese mío, esto sería canon. Ya que no lo es, saben lo que significa.


Quédense

Hace tres años y medio.

Era una noche tranquila en Grimmauld Place. A Harry le ardían un poco las mejillas por los tragos de whisky de fuego, pero era del tipo de calor agradable que se asentaba en su cuerpo y le brindaba comodidad. Permanecía por completo consciente de su entorno. Puede que incluso más consciente de lo usual, viendo a Charlie estirarse cerca del cabezal de la cama, la expresión satisfecha de Draco cuando se recostaba con la cabeza en el abdomen de Charlie y este jugaba con su cabello; estaba seguro de que parecía un minino feliz y a Harry le encantaba observarlos.

—¿Qué? —Cuando Draco dejó de actuar como si estuviese a punto de ronronear, frotó la mejilla contra la camiseta de Charlie y sus ojos grises fueron a parar a Harry, recostado junto a ambos.

Él sacudió la cabeza, lo que causó que ambos le dirigiesen miradas curiosas.

Harry enterró el rostro a medias en la almohada que tenía entre los brazos, de manera que aún pudiese verlos por encima de la tela.

—¿Pueden quedarse hoy?

El encuentro en La Madriguera llevó a que Charlie le preguntase si quería ir con Draco y él a un evento mágico que sólo podía realizarse en épocas nevadas. Luego Draco mencionó otro sitio. Y después hubo otro.

Harry no estaba seguro de qué hacer para que el desastre de emociones dentro de él no se desbordase y terminase arruinando aquello.

Tampoco debía preocuparse tanto. Charlie y Draco se observaron, el primero asintió y el segundo se encogió de hombros.

—Pero voy a dormir aquí —indicó Draco, aunque lo sorprendió que se alzase un poco para moverse por encima del colchón.

Harry aguardó, conteniendo la respiración y con el corazón latiéndole lo más rápido que había ido alguna vez. Draco se apoyó en sus manos y se inclinó sobre él, con la cabeza apenas ladeada. El cabello sin ningún tipo de gomina formaba un halo resplandeciente en torno a su cabeza.

—¿Hay un problema con eso, Potty?

Harry negó. No quería pronunciar nada con su boca tan seca y no creía que su mente en blanco pudiese soltar algo entendible.

—Pero preferiría que tú también te quedes —siguió Draco, sus dedos índice y medio moviéndose en pequeños toques sobre el hombro de Harry.

—Lo vas a matar —Charlie había puesto su cabeza en una almohada y estiró el brazo para sujetar la cadera de Draco—, dale un momento.

—Me preocuparía más porque me coma que porque se muera.

—Dijiste que serías delicado.

—Tú dijiste que fuese delicado, yo dije "uhum".

Harry miró de uno al otro, cada vez más aturdido.

—¿A qué se refieren?

—¿Ves? No lo va a entender —Charlie se lo dijo a Draco y luego se concentró en Harry—. Queremos hablar contigo sobre algo.

Él volvió a ver de uno al otro y tragó en seco.

—¿Ambos?

Charlie soltó un "sí, ambos" y Draco asintió.

—¿Sobre…? —balbuceó Harry.

Ellos se miraron y Draco apuntó a Charlie, musitando un "delicado".

La delicadeza no estaba en la sangre Weasley, claro.

—Estos días, ¿has pensado en salir con uno de nosotros? De forma romántica, quiero decir, como hacen las parejas.

Sí, iban a matar a Harry ahí mismo.

Se alarmó y empezó a gesticular, al tiempo que boqueaba, recordando la forma en que lucían en La Madriguera.

—Yo- no- me refiero a que- yo no- no podría- es- yo- yo no me meto en otras relaciones- yo no habría- ni siquiera- yo-

—¿No que muy delicado? —Draco regañó a Charlie, que veía a Harry con una mezcla de diversión y ternura. Resopló y se centró en él de nuevo—. Charlie y yo no somos pareja…técnicamente. ¿Técnicamente? —repitió, más bajo, volviéndose hacia Charlie.

—En realidad, tú le gustas a Draco —aclaró Charlie—, desde hace como- ¿cuántos años son, Draco?

Draco atrapó una almohada y lo amenazó con lanzarla a su cabeza. Charlie ahogó su risa contra otra almohada y volvió a alzar el rostro.

—Desde hace como mil años —siguió Charlie—, y luego de que estuvimos en la reserva…me interesé en él, y- —Hizo una pausa— digamos que se interesó en mí.

—Te dije que me gustas, no hace falta el tono de duda —Draco empujó la almohada contra el pecho de Charlie.

Harry intentaba organizar su situación en su mente, igual que con los tableros que solían usar en el equipo de Quidditch. Draco estaba en una esquina, Charlie en otra, él en una diferente, y se confundía con sus flechas imaginarias.

—Quería oír que lo repitieras —Charlie sostuvo la mano de Draco y besó su dorso, sonriendo. Cuando volvió su atención a Harry, habló con más suavidad—. Y…se podría decir que ya teníamos un pequeño interés en ti.

—Y lo estuvimos discutiendo porque disfrutamos estos días que pasamos contigo —Draco se inclinó hacia él de nuevo—, y ahora queremos saber si saldrías con nosotros.

—¿Con…con cuál de los dos?

—Con los dos.

Podían darlo por muerto, sí.

—Creo que lo rompimos —bromeó Draco, dándole un leve codazo a Charlie.

—Dale un momento —Charlie agitó una mano—, hay personas que nunca se han imaginado algo así.

—¿Eso…eso…? ¿Cómo? —murmuró Harry.

—Como cuando sales con una persona, pero con dos —Draco arqueó las cejas y le dirigió una de sus miradas burlonas, aunque sin la malicia de años atrás.

—Es una propuesta, respira —Charlie estiró el brazo y tocó la mejilla de Harry con los nudillos—. Lo que pensamos fue que si los tres lo queremos, no debería haber nada de malo en intentarlo. Podríamos sólo…planear algo y ver qué pasa. Y luego lo hablaremos más a fondo.

—Hay varias cosas importantes de las que hablar —agregó Draco, tendiéndose junto a Harry de nuevo—, pero podemos ir poco a poco. Dijimos que estábamos de acuerdo-

—Te encanta la idea —Charlie sonó divertido—, igual que a mí.

—Y sólo queremos saber tu opinión —continuó Draco, fingiendo no haberlo oído, aunque un tenue rubor le cubrió las mejillas.

—Está bien si no quieres —Charlie llevó una mano a su cabello, con una timidez que nunca le había visto, y movió tanto los mechones rojos que pronto tuvo que peinarse de nuevo—, lo entenderemos. Sin presiones. Sólo piénsalo. Igual podemos quedarnos aquí esta noche, ¿no? Veré que Draco se porte bien —Y cabeceó hacia él.

Harry se obligó a respirar profundo e intentó imaginarse cómo sería salir con ambos. Su única cita fue con Cho. No terminó nada bien. Con Ginny podía verse en la Sala Común y no recordaba algo que pudiese considerar una "cita".

—¿Cómo…cómo sería? —musitó, atrayendo la atención de ambos de nuevo—. ¿Qué haríamos?

—Algo sencillo para empezar —Charlie vio a Draco de reojo, quien asintió.

—Sí, míralo como una prueba. Podríamos…

Draco empezó a dar sugerencias, Charlie agregaba algo, y pronto Harry estuvo riéndose y haciendo un montón de preguntas. Cómodo. Feliz.

No había estado tan emocionado por algo desde la primera vez que voló en escoba.