¡Hola! De nuevo actualizando :) . Me alegra ver que tengo más comentarios que antes. Muchísimas gracias por sus donativos y su cariño u.u3
ADVERTENCIA: Este capítulo contiene una escena de lemon (o algo así, no soy buena para eso, ya saben :P). Niños menores, abtenerse de leer por favor.
Disfruten esta nueva entrega.
Pérdido
La palabra era la única que se le venía a la cabeza cuano intentaba describir que estaba pasando con él, con todo su cuerpo en general. La vista no le ayudaba, todo se veía borroso, difuso, amorfo, aún con el foco blanco que tambaleaba sobre él.
Intentó mover su cuerpo, sintiendo que estaba tendido sobre algo suave. Esperen, este lugar lo conocía; era el cuarto bajo las escaleras en dónde guardaban cosas de la casa, lo sabía por lo pequeño que era y por el tamaño de la puerta. Su mente empezaba a aclarase, había un calefactor encendido a mínima temperatura, pero no era por eso que tenía la sensación de estar mojado, era por la humedad. Buscó con la vista alguna explicación, identificando un balde de agua sin tapar a su lado. El calor había evaporado el agua, y el agua había atenuado el efecto del somnífero, o eso tenía en mente como teoría del porqué había despertado. Siendo pirata, había tenido contacto con muchas pociones y combinaciones extrañas ante la ausencia de expertos de salud, y por supuesto que se había dado cuenta de que el sabor de la cena compartida con su padre tenía un sabor extraño, tenía el sabor de estar combinado con algo muy parecido a los somníferos que lo ayudaban a dormir, pero siendo él, había ignorando sus instintos. Se sentía bastante tonto por no haber dicho algo al respecto.
Ahora viendo que había sido encerrado y aparentemente traicionado por su padre, se daba cuenta que tal vez siempre estaría maldito,solo sería un desgraciado que no tuvo suerte en nada de su vida y que estaba condenado a ser infeliz siempre. Encontró un papel pegado en la puerta, y se acercó gateando torpemente a leerlo, luego de apagar la calefacción.
"Tweek, no me odies por favor. Escuché tu conversación ayer y lamento hijo, nunca podría apoyarte en cometer la locura de que vuelvas a involucrarte con aventuras de búsqueda de tesoros. No puedo confiar en nada que venga de ese amigo pirata, o bueno, pensé que ambos desconfiábamos de él hasta ayer. Te dejé agua y el calefactor encendido para que no tengas frío ni sed. Descuida, saldrás al pasar el mediodía. Te quiere, tu padre".
"¿Te quiere? Y una mierda" - Pensó. Dentro de Tweek, algo se rebalsó, como un vaso que hace mucho estaba lleno de agua y que ahora rebalsaba de líquido de forma temblorosa y violenta. Su voz y su cuerpo estallaron en ira.
Se arrastró hasta la puerta para golpearla violentamente con los puños.
- ¡¿QUÉ TÚ QUÉ?! ¡¿POR QUÉ?! ¿¡POR QUÉ!? ¡ÁBREME!
Para su enorme sorpresa, la puerta se abrió de inmediato, tambaleándolo en el aire al estar apoyado sobre la madera. Se apoyó en el suelo con sus rodillas y manos.
- Hijo, ¿estás bien? ¿Te lastimaste? - Richard se acercó a Tweek. Cuando su mano tocó suavemente su cabello, recibió un manotazo violento. Tweek estaba llorando, ahora se daba cuenta.
- ¿Por qué? - sollozó. - Yo siempre confíe en ti...
- Tu vida está primero antes que cualquier cosa. He cerrado las puertas y ventanas, no irás a verlos, y no dejaré que vuelvan a acercarse a ti. He llamado una carroza, el destinó está decidido, seremos granjeros, lejos de la ciudad.
El rubio escuchaba mientras negaba con la cabeza llorando de rabia, de tristeza, lleno de dolor y frustración.
- Tranquilízate hijo mío, ahora estás a salvo. - tarareó suave una canción para relajar la tensión del ambiente.
- A salvo. - pronunció secamente, y de nuevo repitió: "A Salvo"
- Ya, ya, cariño. Anda, levántate, debemos irnos pronto.
- ¡NOOO! - gritó encarando a su padre - ¡ESO ES LO QUE TÚ QUIERES! - vociforeaba descontrolado, escuchando su grito maximisarze en la estancia por el eco - ¡ESO ES LO QUE SIEMPRE ME DICES! ¡¿Y YO QUÉ!? ¿QUÉ HAY DE LO QUE YO QUIERO?! ¿¡QUE HAY DE MÍ!?
Richard se congeló. Tweek desde que se había reformado, jamás se había comportado así con él.
Nunca.
- ¿A qué te refieres? - se enserio, asustando al rubio por haberle gritado tan fuerte hace unos instantes- Tweek, hago todo esto por ti, lo hacemos por lo que queremos, por la vida tranquila que deseamos tú y yo.
Tweek se levantó apresuradamente, conteniendo sus lágrimas para hablar de hombre a hombre con su padre.
- No puedo solo voltear el rostro a mis amigos y dejarlos atrás. - cerró los ojos recordando cuando sus amigos piratas fueron capturados, enterándose de su cruel final tiempo después - No solo puedo pensar en mí después de lo que pasó. Esta será el pago que tengo pendiente con Stan, luego... - sorbió su nariz - te lo juro, aceptaré cualquier cosa que me ordenes hacer para conseguir la felicidad que queremos.
Richard lo pensó un momento. Tweek esperó con la vista clavada en sus zapatos esperando que la respuesta fuera afirmativa. No quería más discusiones.
Sintió los brazos de su padre, y luego sintió la calidez de su pecho: se había acercado para abrazarlo.
- No te dejaré ir. Es mi última palabra.
Tweek no tardó en separarse, buscando crear distancia lo suficiente para que no volviera a tocarlo.
- ¡NO! ¡NO! ¡NO ME VAS A OBLIGAR! ¡ME VOY A IR Y NO PODRÁS EVITARLO! ¡MIS AMIGOS ME ESPERAN!
El rubio intentó correr a la puerta, pero no predijo que su padre se lanzaría por detrás de él con violencia, cayendo los dos al suelo.
- ¡SUÉLTAME! ¡ME ESPERAN! ¡NOOOO! - pataleaba el rubio, intentando quitarse al mayor que forcejeaba tratando de tomar sus manos por detrás.
- ¡YA TE LO DIJE! ¡ES INÚTIL QUE VAYAS! ¡YA TODO ESTÁ HECHO! ¡NO IRÁS!
- ¡AAAAAAH! ¡SUÉLTAME! - gritaba y pataleaba mientras con sus piernas intentaba impulsarse hacia adelante - ¡AYUDA!
- ¡NO IRÁS! - hizo una pausa para comunicarle algo que debió decirle desde el principio - ¡ES TARDE! ¡LLAMÉ A LA POLICÍA PARA QUE LOS DETUVIERA!
El rubio dejó de moverse para alivio de Richard, su hijo era demasiado fuerte y no iba a poder contenerlo mas tiempo. El cuerpo inmóvil no emitía sonidos, tan solo estaba tirado como si estuviera desmayado.
Cuando la pausa fue demasiado prolongada, Richard se extrañó, y se levantó para dejar a Tweek moverse un poco. Al sentirse libre del peso encima suyo, el rubio casi saltó corriendo hacia la puerta; Tweek aprovechó el momento y corrió hacia la salida. Al jalar con fuerza el pomo, se dio cuenta de unas maderas rectangulares clavadas en horizontal obstaculizando la puerta. Con la ira y adrenalina del momento, una fuerza sobrehumana emergió de su ser. Tomó una de las maderas con fuerza y tiró hacia atrás,buscando volar los clavos.
- Tweek, ya basta. - su padre intentó acercarse para detener la acción salvaje de su hijo que jalaba las maderas emitiendo gruñidos salvajes.
- ¡NO TE ME ACERQUES! - le gritó girando su cabeza lo suficiente para observarle- ¡ESTOY MUY CERCA DE LA PUERTA! ¡UN PASO MÁS Y ALERTARÉ A TODOS!
Su padre se detuvo, a lo que Tweek volteó para seguir con los jaloneos, volteando por momentos para comprobar que su padre no se moviera de su lugar.
Richard veía con total desaprobación como Tweek se lastimaba las manos en su accionar errático, mas no intervino. Aun quería pensar que su hijo podía ser racional estando en ese estado de enojo desmedido.
- ¿Y luego de esto que piensas hacer? ¿Crees que vale la pena? - le retó su padre. Tweek no se detuvo a escucharle - ¿Sabes que esto será...?
Tweek se regresó a verlo furioso.
- Pensé que podía confiar en ti. Pensé que por ser mi padre, entenderías mis sentimientos y los respetarías. - bajó la cabeza, su voz se escuchaba con dolor - No puedo dejar atrás a mis amigos, no siento que sea correcto. Es inútil, no me entiendes. No trates de detenerme, por favor.
Y de nuevo regresó a su pesada tarea. Al cabo de unos tortuosos minutos, y con las manos maltratadas de heridas, tiró la última madera, arrojándola hacia atrás.
Richard solo escuchó el rechinar de su puerta que se abría con dificultad, viendo como la presencia de su hijo desaparecería a un rumbo desconocido.
Antes de que la figura de su hijo se fuera, escuchó su voz agrietada y cansada.
- A pesar de todo... te agradezco por todo los que has hecho por mí, y espero que me perdones, pero ahora seré yo quién elija el camino. Lo siento, lo siento mucho. Debo hacerlo. - le dijo su hijo antes de irse corriendo desapareciendo por las calles de Londres.
La hora pactada había llegado hace mucho tiempo. El grupo que reunía a Kyle, Stan y Craig no sabían que más hacer. Craig golpeaba el talón de su bota contra el suelo, con los brazos cruzados, ya exasperado viendo el horizonte: El amanecer hace mucho que había pasado, viendo el brillante sol iluminando un nuevo día.
- No vendrá. - dijo el astrónomo quitándose su saco largo marrón claro, al sentir demasiado calor. - No sé que le haya pasado, pero es obvio que no vendrá. Stan, mejor vámonos.
- Tweek no nos haría esto. Estoy seguro que algo pasó, ¿deberíamos ir a su casa? - Dejó la pregunta al aire, Stan.
- Iré yo. - se ofreció Craig - Esperen aquí.
- ¿Recuerdas su dirección? - le preguntó Kyle.
- No. Preguntaré a alguien del restaurante sobre la cafetería. - comentó apartándose de ambos, sintiendo un mal presentimiento en su pecho: algo no estaba bien, tenía certeza de de eso.
No se había apartado mucho, cuando vio un guardia pasar apresuradamente a lo lejos. Siguió su camino unos segundos por simple curiosidad, después continuó con su marcha. Entonces de nuevo apareció el mismo guardia a lo lejos, ahora acompañado de un grupo más amplio, todos estaban armados; lo preocupante era que le veían a él directamente. ¿Qué estaba pasando? Antes de pensar en salir corriendo, ya tenía rifles apuntándole a la cara. Un círculo le rodeó.
Estaba atrapado.
Stan y Kyle vieron la escena y corrieron horrorizados a auxiliarle, ¿qué estaba sucediendo?
- ¿Qué ocurre? - preguntó totalmente estupefacto Craig. Maldición, estaba perdiendo tiempo.
Uno del grupo explicó su detención:
- Todo lo que digan está siendo tomado como prueba. Tenemos una denuncia sobre un posible secuestro de parte de ustedes tres. Detengan a esos dos también.
¿Qué?
- ¿De qué hablan? ¡Exijo saber quién ha dicho semejante mentira! ¡NO HEMOS SECUESTRADO A NINGUNA PERSONA! - gritoneó el pelirrojo indignado. Esto no era bueno, su madre lo mataría si se enteraba de este escándalo.
- Lo sabrán con más detalle en la estación policial. No pongan resistencia. - exigió el guardia.
Los tres se vieron acorralados antes de que pudieran reaccionar a correr o hacer algo más. Otro séquito de soldados se aproximaban como refuerzos.
Estaban en problemas.
Craig estaba bastante fastidiado. No porque pudiera tener problemas con su jefe de armada o por el escándalo que armaría su madre cuando se enterara sobre la acusación que tenía. No.
Estaba fastidiado porque con esto se daba cuenta que si el señor Tweak los había acusado, quería decir que Tweek sí había tenido problemas. Se culpó a sí mismo por haber sido tan descuidado cuando planearon la huída. ¿Tweek estaría bien? ¿Qué había sucedido en su casa?
El grupo iba en fila, estando Craig, seguido de Kyle y luego Stan, enmarrocados con sogas por la espalda caminando hacia la estación, escoltados por la policía.
En medio del trayecto, un soldado que había llegado recientemente observó con detenimiento a Craig, reconociéndolo de inmediato y saltó a gritar a todos:
- ¿Qué creen que hacen con el nuevo General de la marina?
Todo el grupo se detuvo, prestando atención inmediata al soldado. Este se acercó al que estaba al parecer al mando de la tropa y explicó que Craig, por orden real, había sido nombrado General mediante orden real del príncipe Stotch por su acto heroico contra la piratería. Sacó de su bolsillo un pergamino con el sello real para probar que lo que decía era verdad y se lo mostró al jefe del pelotón.
Luego, todo pareció irreal: Liberaron de inmediato a Craig, y el jefe del grupo le dio una disculpa por haberle hecho pasar ese mal rato.
Y por supuesto que anuló toda acusación contra él.
Craig estaba bastante sorprendido por la noticia, y luego bastante descolocado ante tantos saludos y reverencias de los soldados que lo felicitaban por su nuevo cargo. Esto era tan incómodo.
Después, todo fue sonrisas. Al poco rato estaban dejando de nuevo al grupo de tres a solas en la playa.
- ¿Qué carajo acaba de pasar? - preguntó al aire Stan al lado de Kyle. Aun tenía las manos en la espalda a pesar de estar desatado desde hace varios minutos.
- ¿General? - le preguntó el pelirrojo a Craig que se mantenía como estatua aun procesando la escena que acababa de terminar.
- No tengo idea, aún no me ha llegado la proclama. La correspondía a Liverpool es lenta, tal vez la enviaron allá. - trató de explicar el nuevo General - No pienso aceptar el cargo.
- Pues, da igual, que bueno que llegó justo ahora. Eso nos evita tener antecedentes o algún problema. - comentaba Kyle, divagando en voz alta recordando de nuevo la cara enojada de su madre - Pero mejor será desaparecer de aquí por un tiempo, podrían regresar si el señor Tweak decide insistir con eso del "intento de secuestro".
- Tweek debe haber sido enviado a un lugar lejano durante unos días para que la acusación sea cierta. Su padre lo planeó todo desde que nos escuchó. - sacó como conclusión Tucker - No temo por él, su padre sería incapaz de lastimarlo.
- Yo creo que su padre es demasiado sobreprotector, no lo conoce como yo. - reflexionó Stan, negando un par de veces, recordando sus aventuras con su amigo. - Tweek es un tipo muy fuerte y determinado, estoy seguro que puso mucha resistencia si fue obligado a irse. Espero que se encuentre bien dónde esté, porque estoy seguro que luego de lo que ha pasado, su padre nos negará la entrada a su cafetería y a su casa de por vida. - su mirada cambió a una de tristeza - Estoy a punto de perder a mi padre, y ahora pierdo a un amigo.
- Es mejor que no pensemos más en él. - consoló el astrónomo, acariciando la espalda de su asistente - Pensaremos en otra cosa para salvar a tu padre, Stan.
Craig también escuchaba. Maldición, se sentía como un imbécil al ver las consecuencias de su descuido en la charla. - Es mejor si vuelvo a la cafetería a indagar al menos que ocurrió. Y si puedo hablar por él, debe odiar haberte fallado.
Stan asintió un par de veces con Kyle consolándolo. Tendrían que pensar en otro plan pronto.
A la lejanía del lugar, una voz se presentaba.
- ¡CHICOS!
No... era imposible - pensó Craig al oír esa voz tras él. Alguien se acercaba.
- ¡CHICOOOOS!
Sí, era él, no había duda. Giró sobre su eje de forma lenta sorprendiéndose de que el rubio llegara corriendo hacia ellos, a salvo. No importaba nada más para él, solo importaba que Tweek estaba bien.
El rubio venía corriendo, casi inclinado un poco hacia adelante, tal vez por la urgencia de llegar al lugar acordado la noche anterior lo más pronto que sus piernas pudieran llevarle. Antes de que cualquiera se moviera, fue Stan el primero en darle alcance para molestia de los dos chicos atrás.
- ¡Tweek! ¡Llegaste! ¡Me alegra que llegaras a salvo! - apretó amistosamente sus brazos.
- ¡Me alegra que ustedes estén bien! - sonrió con dificultad el recién llegado, respirando agitado por la carrera que había hecho.
- Tweek, no sabes lo que ha sucedido... - empezó Stan, pero Craig se apresuró a darle alcance a los dos.
- Yo se lo diré. - apartó un poco Craig a Stan para que fuera él quién le contara lo que acababa de pasar. Y claro, para romper el contacto tan casual de ambos chicos. - Tu padre nos denunció por secuestro. Al final se solucionó todo. ¿Te encuentras bien?- Craig le dirigió una vista completa rápida; la mano de Tweek estaba goteando algo rojo. - Estás sangrando - musitó intranquilo al ver la cantidad de sangre que caía en la arena.
Tweek alzó su mano sin entender. Rayos, sabía que tenía heridas, mas no imaginó tener toda la mano derecha magullada por la explosión de adrenalina de romper las maderas tras su huí izquiera también estaba dañada, mas no estaba en estado tan malo como la otra.
Craig de inmediato tomó sus manos, observando si las heridas eran profundas.
- Oh dios... - se horrorizó Stan al ver el desastre. - ¿Cómo te hiciste eso?
- ¿Qué pasa? - corrió Kyle, y al darse cuenta de lo que había visto su asistente, no lo pensó y corrió a traer medicina.
- Estoy bien, solo duele un poco. - decía Tweek tranquilo y sincero, pero se dejaba hacer por sus amigos.
- Tenemos que limpiar esto, y... quitar las astillas. - comentaba el pelinegro quitando algunas visibles.
El grupo buscó una sombra para curar las heridas del rubio.
En la ciudad de Londres, el hijo de los Black bajaba de su carroza con premura buscando el hotel en el que recordaba con dificultad que él y Craig habían estado alojados.
Entró a preguntar a un par de pensiones, antes de entrar a la correcta.
- ¿Señor? - le llamó Thomas al reconocer al amigo de su amo entrar por el pasillo de las habitaciones.
- Oh, eres tú. - se sorprendió el moreno, acercándose. - He venido a ver a Craig. Me escribió hace unos días y vine de inmediato. Por lo que veo, si sigues aquí, él también debe seguir hospedado.
- Está en la habitación ¡CULO! de al fondo, señor. - señaló - Pero mi amo Craig salió.
- ¿Salió?
- Sí. No me dijo dónde. Me dijo que no tardaría y que estaría aquí al mediodía.
- Mmmm... - observó la ventana del lugar, aún era temprano. - No sé si es posible asearme un poco, luego bajaré a rentarme un cuarto mientras lo espero, ¿podrá ser posible dejarme entrar un momento?
Token no planeaba quedarse mucho tiempo en la ciudad. Planeó aclarar las cosas con Craig y volver de inmediato a Liverpool al lado de la señorita Nicoll, quién le esperaba para conversar sobre su futuro compromiso matrimonial.
- Sí señor, mi amo me dió orden de considerarlo de entera confianza. Sígame, le abriré la puerta.
Ambos caminaron por el largo pasillo hasta la habitación del joven Tucker, abriendo la puerta sin ninguna dificultad; gran sorpresa se llevaron al ver el desorden de todo.
- ¿Qué ha pasado aquí? - entró con preocupación el moreno viendo un claro desorden por la prisa. Inspeccionó rapidamente todo - Faltan muchas de sus cosas, como si fuera a irse de viaje o de aquí.
Thomas se llevó las manos a la boca para no gritar; se sentía como si lo hubieran abandonado.
Otra vez.
- Iré a preguntar. - salió Token de la habitación para pedir explicaciones al encargado.
Thomas caminó como si estuviera herido en el pecho, sentándose sobre el borde de la cama de su amo, viendo todo el desorden. Su mundo, su fantasía de ser felices él y Craig se desplomaba como un castillo desvaneciéndose en el silencio. Lo habían abandonado... otra vez.
- Craig dejó pagado el lugar por más de dos meses. - entró a avisar Token - ... se ha ido.
Esa fue la última estocada. Thomas se rompió, llorando por su amargo destino.
.
- ¡ay!
- Ya falta poco. - comentaba Craig muy concentrado en su labor de curación.
- ¿Así que tu padre te durmió ayer? Eso es extraño. - comentaba Stan al lado de Tweek.
El grupo se ponía al día, tratando de saber que estaba sucediendo.
- Lo hizo para que si Tweek nos encontraba, nos detuvieran y así asustarnos de intentar hacer otro plan igual en el futuro. Lo que no contó fue con la designación de Craig, eso también nos tomó por sorpresa a nosotros. - hablaba Kyle al lado de Stan con un tono jovial para relajar el tenso ambiente.
- Será mejor movernos ni bien Tweek descanse un poco, con mi nueva designación no tardarán en tratar de localizarme para hacerlo oficial, y no sé si pueda volver a engañarlos ni tampoco volver a improvisar, soy malo para fingir o actuar. - Craig limpiaba con cuidado las heridas, terminando sin ninguna complicación, y ahora vendaba con cuidado.
- No pueden decir que fue secuestro, diré que estoy aquí por voluntad propia. - murmuraba el rubio aún sin creer lo que su padre se había atrevido a hacer; le dolía muchísimo su traición.
- Tu padre es tu tutor, su palabra vale más que la tuya aun siendo mayor de edad - siguió comentando Craig, dando las últimas vueltas de la venda - es mejor abandonar la ciudad hasta que las cosas se calmen.
Tweek asintió levemente.
- Bueno, iré a revisar nuestras provisiones. Ya que veo que Tweek no trajo maletas, - Kyle alzó su dedo índice para señalar la importancia de su reflexión - debemos contabilizar y repartir lo que tenemos durante el viaje con responsabilidad, no queremos morir de inanición, ¿cierto?
Craig gruñó por lo bajo.
- Hablas de forma muy rebuscada, es irritante.
- ¡Kyle tiene razón en todo lo que dijo! Es mejor que lo escuches- estalló Stan, intercambiando miradas desafiantes con Craig.
Tweek se sintió mal por ser el culpable de la discusión.
- Lo siento, fue mi culpa no traer , puedo pasar días sin comer, puedo dormir a la interperie, estaba acostumbrado a eso en el barco. En serio, no deben preocuparse por mí, estoy aquí por voluntad propia para resarcir mis pecados. - todo esto lo decía con voz oscura, con un tono más grave de lo normal, inmerso en sus recuerdos.
- Eh, oye, no quería culparte o algo así. - acotó Kyle, para luego ver a los ojos a Stan, y luego fijando su atención de nuevo al rubio - Stan y yo iremos verificar las provisiones, tú quédate con Craig un momento mientras te recuperas. Y... Lo siento, no buscaba ofenderte. - Kyle bajó un poco la cabeza en arrepentimiento.
Este se alejó junto a Stan, quedando Tweek con Craig que ataba de forma cuidadosa el final de la venda.
- ¿No te lastimó? Tu padre. - Craig estaba atento a cualquier gesto de Tweek.
- No... Fui yo, yo me lastimé solo. Mi padre me encerró y me confesó lo que había hecho. Corrí a la puerta y había maderas bloqueando la salida y las arranqué con las manos.
Craig por un momento sintió un escalofrío por la espalda. Tweek debía ser lo bastante fuerte para hacer algo tan increíble.
- Vaya, eres muy fuerte. - pronunció el pelinegro sin poder ocultar su admiración ante tal proeza.
Tweek le miró incrédulo. Pensó que Craig se asustaría o esperaba cualquier otra reacción, pero no esa.
- ¿No te da miedo? Sé que lo que hice no estuvo bien, y hasta yo sentía miedo al recordar esas escenas cuando venía hasta aquí. No tienes que ser amable, en serio. - su cuerpo se contrajo levemente esperando algún regaño.
- En serio, creo que ha sido increíble aun si lo has hecho enojado. No debería importarte lo que otros piensen, no lastimaste a nadie. - sonaba bastante convencido en sus palabras.
Tweek le dio una pequeña sonrisa no tan convencido, sin embargo, dentro de él, quería creerle totalmente. Bajó la cabeza ante la mirada azul profunda observándole atentamente; quería confesarle algo.
- Tengo miedo, Craig. No sé si podré regresar con mi padre y fingir que todo esto no pasó. Siempre quise una vida tranquila, tanto ahora como cuando era pirata. En ambas vidas hubo riesgo y acepté vivir con ello hasta el fin de mis días, pero ahora no sé si exctamente qué sentir. No sé si voy a perdonarlo, si voy a poder perdonarme por haber huído y arruinar nuestro plan de vida. ¿Qué va a pasar conmigo... - hizo una pausa para poder ver al chico frente a él - y contigo?
- Si te preocupa tanto no deberías pensar en todo eso ahora. - podía ver la desesperación e incertidumbre en Tweek, tenía que ayudarle a calmarse, no quería que se repitiera lo que había ocurrido en el barco tiempo atrás - sé que todo se ve mal, pero mejorará, estoy seguro. Tómate el tiempo de pensar en eso después, por ahora céntrate en terminar con esta misión. Y por tu padre no te preocupes, estoy seguro que todo se solucionará.
- ¿me querrá todavía después de esto? - preguntó con desolación observando la arena bajo sus botas.
- ¿Dejarías de quererlo aún después de lo que te hizo?
El rubio comprendió de inmediato la analogía. Negó de inmediato moviendo la cabeza.
- No - pasó los dedos de su mano sana para limpiarse alguna lágrima traicionera. El rubio entró en trance, distraído recordando los momentos felices con su padre y se negó a sí mismo dejar de quererlo. Aquella respuesta tan clara dentro de él le dio suficiente paz de saber que aunque no sabe que pasara cuando regrese a casa,sabe que su padre le perdonaría, así como él lo haría.
Craig esperó paciente cualquier reacción, atento y alerta; respiro tranquilo cuando el rubio sonrió y dejó caer los hombros en señal de relajación.
- Tienes razón, Craig. - el rubio aspiró suavemente - Es mi padre, y aunque no entiendo su método y tampoco puedo olvidar mi enojo en este momento, entiendo que todo terminará bien.
Craig asintió. Se sentía feliz de haberle ayudado.
- También cuentas conmigo. - agregó.
El rubio se sonrojó de inmediato riendo nerviosamente.
- Oh, eso ya lo sé. - le dirigió una mirada tierna.
- Solo quería que no lo olvidaras. - respondió con un aire despreocupado falso. Por supuesto que quería que Tweek tuviera presente que estaría siempre para él.
Tweek entrecerró los ojos. Su corazón le dictaba hacer algo, tal vez algo que quería hacer hace mucho tiempo. Se inclinó lentamente hacia adelante, buscando acortar la distancia entre ambos.
- Gracias por ayudarme. - su rostro quedó a pocos centímetros del rostro del otro, que no se movió ni un centímetro esperando que Tweek terminara de hablar. Craig deseaba mucho tener el mismo contacto con su rubio igual que aquella noche mágica, pero esperaría que dijera todo lo que guardaba en su corazón, y si se presentaba la oportunidad, se lanzaría a besarle como si quisiera tatuar su sabor en esos labios que cada segundo se veían más apetecibles de probar.
Tweek ahora tenía más claros sus sentimientos; Craig le gustaba, era el chico más cuerdo y tranquilo que había conocido. Su perspectiva de ver las cosas le atraía, en realidad, le atraían muchas cosas de él. En este momento, ya podía decir que estaba aceptando abiertamente los sentimientos que tenía por él, y ahora, solo quería que le besara para reafirmar el gozo que sentía en su corazón al tenerlo tan cerca. Cerró los ojos con la intención de invitarlo a acercarse.
Craig tuvo claro lo que tenía que hacer cuando el rubio le dio carta libre al cerrar los ojos. Era el momento. Sus dedos pasaron suavemente por un instante sobre la mejilla del rubio que provocó una gran sonrisa. Este siguió con los ojos cerrados.
Craig cerró los ojos, y giró un poco su rostro para dar un beso lento y suave. La distancia solo era unos milímetros, podía sentir sobre su piel el calor de Tweek, ¿por qué estaba demorando tanto en llegar a él?
- Craig... - exhaló el rubio llamando al contacto.
Ya estaba cerca, rozando sus labios con los del rubio...
Unos segundos bastaban...
3...2...
- ¡CHICOS, YA CONTAMOS LAS CO...! ¿¡QUÉ!?
- ¡AAAAHHH! - el rubio empujó con su mano buena a Craig por el hombro que cayó penosamente hacia atrás con los brazos extendidos. Este suspiró tendido sobre la area con una cara de frustración y enojo.
- ¡AYY! - Stan empezó el retroceso sobre sus pasos mirando hacia cualquier parte menos al par - ¡NO VI NADA! ¡NO VI NADA! Mejor voy con Kyle, no quiero interrumpir. EEehhh... cuando terminen, vengan, ya tenemos un orden. ¿ok? Los veo luego. - salió corriendo de escena.
Tweek se tomó la frente en vergüenza. Craig quería destruir algo con sus manos.
- ¿Los llamaste? - mencionó Kyle apuntando todo en un pergamino mirando el montículo de cosas.
- Eehh... sí. - venía diciendo el asistente rascándose el dorso del cuello algo incómodo, no por lo que iba a pasar frente a sus ojos entre esos dos, sino porque... de alguna forma, era extraño ver a Tweek a quién consideraba como un hermano, que crecieron y pelearon juntos en el barco, queriendo besar a alguien. Era un sentimiento extraño ver a tu "hermano" haciendo eso.
- Ajá...Esto ya está... - el pelirrojo seguía anotando las últimas cosas sin prestarle mucha atención a su ayudante. Su cálculo siempre era preciso, y eso aplicaba para todo. TODO.
Luego de pocos segundos se acercaron los dos integrantes faltantes. Habían abandonado la pequeña zona de sombra que habían armado de improviso para sanar al rubio y ahora todos estaban en medio del sol, a excepción de la zona donde estaba el montículo de cosas que estaba con otro toldo improvisado hecho de barras de madera y una tela azul. Tweek venía mirando hacia abajo en silencio, mientras que Craig venía un poco más atrás, con cara de alguien a quién han levantado a las prisas en la madrugada.
Kyle que había permanecido distraído, solo sonrió y aunque le extrañaba los gestos de esos tres, ignoró el tema, no quería olvidarse de nada de su discurso mental preparado.
- Bien, creo que podremos sobrevivir con esto. Cada uno tome un bolso, tienen sogas para llevarla por la espalda, ¿a qué es ingenioso mi invento? Les pasé cuerda a los lados de las bolsas de tela para cargarlas por la espalda.
El grupo no comentó mucho sobre ello. Todos se acomodaron las pesadas maletas sobre la espalda con las sogas pasando por encima y delante de sus hombros. Craig ayudó a Tweek a cargar su maleta, ambos parecían estar muy cómodos el uno con el otro. Kyle llamó a todos a un círculo cuando todos tuvieron su pesado equipaje sobre la espalda.
- Bien, es hora de explicar el ordenamiento del equipo.
- ¿ordenamiento? - preguntó Tweek
- Así es. - respondió Kyle - Bien, ahora, quiero que vean mi esquema -el pelirrojo dibujó con un bastón sobre la arena ante la atenta mirada de todos-; entonces, Tweek irá adelante con la brújula, él será el guía del grupo. Luego, iremos Stan y yo, y finalmente Craig será el protector de retaguardia. De esta forma, estaremos protegidos de ser un blanco fácil.
- No. - se apresuró a acercarse Craig y tachar el círculo que Kyle había dibujado para representarlo. - Iré con Tweek adelante. Es más importante cubrirlo a él. Si él muere, se acabó. - le dirigió una mirada fija a Stan para que secundara su respuesta.
- Déjalo que vaya con Tweek. - respondió Stan luego de unos segundos de tensión entre ambos pelinegros.
Kyle estaba por decir algo, pero el aura de seriedad de Stan le hizo desistir.
- MMm... De acuerdo. - se resignó. No quería darle muchas vueltas al asunto - Bien, entonces, iremos a pie bordeando el océano, es peligroso acercanos a las ciudades en este momento.
Todos estuvieron de acuerdo.
- Entonces, ¿cuánto crees que nos tome llegar al tesoro, Tweek? - preguntó Kyle con interés.
- Tenemos que robar un bote primero. - afirmó el ex-capitán pirata en respuesta.
- Ajá, robar un bote y, ¿QUÉ? - exclamó el astrónomo asustado.
- Es necesario, lamento no haberlo mencionado antes. - se apresuró a calmar sus asistente al indignado pelirrojo que negaba una y otra vez con el ceño fruncido - Nuestros estudios en el mar nos señalaban que el tesoro estaba en una isla cerca de la costa. Nunca pudimos acercanos lo suficiente, ahora sí podremos hacerlo. - explicó Stan tratando de agarrar a Kyle. Este giró hacia Craig y fue a hablar con él.
- ¡Tú eres General! ¿Y no vas a decir nada? ¡¿No vas a detener esta conspiración?! - estiró los brazos para hacer más enfásis en su indignación.
Craig pestañeó un par de veces.
- Nop. - respondió - No soy general, no he aceptado el cargo. No es que quiera robar, es necesario hacerlo si queremos llegar a nuestro objetivo. - trató de razonar con el pelirrojo.
Kyle dejó caer los brazos con fuerza en señal de frustración, apartándose un poco del grupo refunfuñando sin parar.
Tweek se acercó lo suficiente al astrónomo.
- No es necesario que te involucres. Podemos hacerlo yo y Stan solos, lo hemos hecho miles de veces hace mucho tiempo atrás.
- Es cierto, Kyle. - se aproximó Stan hasta colocarse al lado de su amigo - Déjanoslo a nosotros, tu nombre no tiene que meterse en problemas.
- Yo... - volteó a verlos el pelirrojo sintiéndose muy mal. Estaba traicionando claramente a sus amigos cuando más lo necesitaban. Una mirada severa del militar a lo lejos se lo confirmaba.
- No digan que pueden ustedes dos solos. Necesitarán ayuda, es posible que nos enfrentemos a un grupo numeroso. - reflexionó Craig recordando algunos puntos de los puertos de la armada. Todos giraron a verlo - Si seguimos por la orilla, a tal vez dos o tres días de caminata lleguemos a un puerto pesquero. Debemos ir con cuidado, no sabemos si el padre de Tweek pudo haber insistido con eso del secuestro y sí es así, una tropa nos esperará en todos los puntos a los que vayamos. Somos su blanco.
Tweek tuvo que aceptar la mala situación; Craig tenía razón.
- Ngh... Sé que no sirve de mucho, pero quiero pedir disculpas por mi padre.
Hubo un momento de silencio que sirvió para ordenar los pensamientos de todos. Kyle se dedicó a entender y pensar en que era lo importante para él.
¿Por qué estaba aquí? Su mirada viajó hasta su asistente que tenía una mirada desolada ante las malas noticias que decía el militar.
- Si es necesario, entonces ayudaré a hacerlo. - exclamó un poco más animado el astrónomo, dándose ánimo a él mismo y a los demás.
Con esa respuesta, el grupo en general cambio de ánimo a uno más positivo.
- ¿Puedes sostener la brújula, Tweek? - se acercó Stan a su amigo. - ¿Te duele?
- Estoy bien. - sonrió el rubio ante la atenta mirada de Craig a unos metros lejos de él - Es mejor movernos rápido - agregó con seriedad - Es posible que tengamos una persecución durante este viaje, el tiempo es corto.
Stan asintió. El tiempo de vida de su padre corría en contra cada segundo.
- Iré detrás de ti.
Craig se acercó a ambos. Se ubicó a un lado de Tweek, listo para empezar con la caminata.
Kyle observó al trío mirando hacia el horizonte de arena y mar. Estaba preocupado por como terminaría todo esto, algo dentro le decía que esto no iba a terminar con todos impunes. Algo o alguien iba a terminar pagando por esta ilícita aventura.
- ¿Vienes, Kyle? - preguntó Stan desde su posición agitando la mano para que se acercara.
El astrónomo medio sonrió y fue con él.
¿En qué terminaría todo?
.
- ¿Te he dicho lo guapo que te ves hoy? - canturreó la joven princesa a espaldas del oído del príncipe.
Butters rió tímidamente. El joven estaba sentado sobre un asiento de terciopelo verde con grandes y robustos posabrazos; estaba llenando unos documentos oficiales, hasta la llegada de su prometida. Tendió una mano para invitarla a ponerse a su lado. Un soldado que hacía de escolta de la princesa se mantenía estoico cerca de la entra de la estrecha oficina que era ilumanada por una gran ventana con las cortinas abiertas.
- Perdona, he estado ocupado con la documentación oficial de nuestra boda.
- Sobre eso. - respondió la princesa, para luego dirigirse a su paje. - Deseo conversar con mi prometido sobre algo a solas.
- 10 minutos, su alteza. Reglas de la reina, usted lo sabe. - le dijo el hombre antes de cerrar la puerta y dejarles solos.
Cuando la madera tocó el marco, y sonó el seguro, la princeso perdió toda cortesía y se lanzó a su prometido con un beso hambriento. Butters apartó suavemente la silla para que la "princesa" pudiera sentarse con las piernas abiertas sobre su ya emocionado miembro.
- ¿Por qué tu madre... es así, Leo? Está un poco incómoda esta silla - se quejaba y suspiraba la princesa balanceándose atrás y adelante lentamente, como una danza erótica que buscaba enloquecer a su querido prometido. - ¿esto te gusta?
- Kenny... - suspiraba el príncipe acariciando las piernas blancas de su amado. Por supuesto que Butters sabía que Kenny era un varón; pronto podrían ser libres para amarse cuánto quisieran en un lugar lejos de Londres, ese era el plan luego de declinar el puesto real.
- Esta silla es un poco incómoda. - se quejó la princesa de nuevo, viendo que sus piernas no se acomodaban bien a los lados. - Rayos, odio los malditos 10 minutos que dictaminó tu madre,no me bastan... - habló sobre los labios de su príncipe que batallaba con bajarse los pantalones para terminar con todo antes de que el tiempo se agotara.
- Pronto terminaremos con esto. Odio tener que vestirte de mujer. - Los pantalones bajaron. Ambos se unieron como uno en suspiros ansiosos y profundos.
- Me gustan las faldas, me hacen más fácil tenerte dentro, ¡ah! - gimió aferrándose al cuello de su prometido. - ¡Dios! ¡ah! ¡Esta silla no me deja moverme bien! - se volvió a quejar con dificultad ante la ola de placer que empezaba a invadirle por la espalda y viajando hasta todas las extremidades de su cuerpo.
- Espera... ¡ah! Voy a empujar la silla más hacia atrás. - Butters en medio del éxtasis, trataba con todas sus fuerzas mover su puesto hacia atrás, causando unos saltitos que hacían gemir fuertemente a la princesa.
- ¡AAAH! - gimió con fuerza Kenny ante el último saltito de Butters al distanciarse suficiente de la mesa. Aun así, sus piernas empezaban a incomodarle demasiado. - No, no... mejor movernos...¡Ah! ¡No quiero correrme aquí!
- Bien... ¡ah! Entonces, voy a levantarme y... - hablaba el príncipe tratando de pensar en algo coherente, aunque era en vano.
- Sujé... Sujétame de las piernas, y hagámoslo en la mesa. - gruñía el rubio tratando de mantener el ritmo de los roces fuertes y constantes.
Butters aceptó la propuesta, él también estaba muy cerca de venirse. Entonces, con su prometida dando saltos fuertes, trató levantarse un poco, entonces le tomaría fuerte de los muslos y la llevaría cargando hasta la mesa. Con dificultad, afirmó una pierna en el suelo, ese era el primer paso, trató de impulsarse un poco para adelante para ayudar con eso al peso de la princesa y poder tomarla con mayor facilidad. Mas su impulso fue demasiado al no poder calcular correctamente, y como resultado, solo vio por unos segundos la mirada de sorpresa de Kenny cayendo al suelo de espaldas, con el vestido resbalando por las piernas extendidas en el aire.
...
La cara de Butters junto con todo su cuerpo se quedaron aturdidos, tanto que su excitación se le fue por el caño. Una risa resonante y divertida de Kenny estalló en medio de la habitación.
- ¡JAJAJAJAJAJAAJAJAJA!
Su caída había causado que algunos papeles sueltos de la mesa volaran por el aire y volaran cerca de su rostro. La princesa no podía parar de reír, retirándose los papeles de la cara. Su rostro estaba rojo de tanta risa.
- ¡Oh por Dios, Kenny! ¿Estás bien, querido? - se acercó Butters que se cerraba de forma apresurada los pantalones.
- ¡jajajaajja! ¡Nunca me había pasado esto! ¡Leo, creo que odio a tu silla! - se burlaba aun tendido en el suelo, ya con las piernas sobre el suelo. - Demonios, ¿qué son estos papeles, por cierto? Creo que se me pasó la calentura, ¿te ayudo con esto en los pocos minutos que nos quedan? - se sentó en el suelo para inspeccionar los papeles y acomodarse la peluca rubia.
- ¿No te has golpeado? Lo lamento mucho. - el príncipe jugaba nervioso con sus nudillos.
- Estoy bien, no fue nada. - le restó importancia la princesa acomodándose también su ropa interior y revisando todo aquello aun riendo por momentos al recordar el incidente. - Si alguien supiera de esto, seríamos el hazmerreír de todo el reino.
Butters se avergonzó y también río un poco. - Que sea un secreto entre nosotros.
- De acuerdo totalmente. - Kenny finalmente se puso de pie inspeccionando algunos papeles - ¿Hay un nuevo General de la marina, Leo?
- Oohh... Eso. Tengo algunas cartas de Eric Cartman pidiendo que desista de ese nombramiento. Aun estoy analizando qué hacer. El nuevo General es un joven llamado Craig Tucker, un militar de cabellos azabaches y de gran altura, tiene una imagen bastante imponente para mí; Además, atrapó a uno de los más buscados piratas y por eso mi padre le dio esa designación tan importante.
Kenny reflexionó un poco, esa descripción calzaba bien con aquel joven de la fiesta. Así que era un militar atrapa piratas. Ahora recordaba cosas extrañas en la conversación con ese rubio. MMMmmm... ¿Cómo le habría ido con aquel joven rubio? ¿Piratas?
- Aquí dice que ya le mandaron la proclama a Liverpool.
El guardia de afuera abrió la puerta de improviso.
- Altezas, el tiempo ha terminado. También quiero anunciar que el ex-general Cartman está pidiendo una audiencia con Ust...
- ¡PRÍNCIPE BUTTERS! ¡TENGO UNA NOTICIA URGENTE DE ESE TAL TUCKER! ¡TIENE QUE ESCUCHARME! - Apareció el regordete hombre ante la mirada curiosa de la princesa y la mirada furiosa del príncipe.
- ¡No puedes entrar así a mi oficina! ¡No pienso atenderte, oficial Cartman! ¡No quiero atenderte! ¡FUERA! - El guardia se posicionó frente al hombre empujándolo para que se retire.
- ¡SEÑOR! ¡ES URGENTE! ¡SOLO ESCÚCHEME UN SEGUNDO! - rogaba el intruso.
- Cariño. - llamó con voz dulce la princesa - ¿te molesta si voy a ver que tiene que decir este hombre con respecto a este tema? Es que... de repente me siento curiosa con todo este tema de piratas y militares - río.
- Puedes hacer lo que desees, querida. No estoy muy de acuerdo que trates con insolentes, pero si ese es tu deseo, que así sea.
- Gracias. - le dijo la "chica" de ojos azules, caminando hacia la salida con elegancia hacia el pasillo. Se guiaba por los gritos del intruso que seguía pidiendo audiencia con su alteza.
- ¡TE DIGO QUE ME SUELTES! ¡TE VAS A ARREPENTIR DE HABERME EMPUJADO, BASTARDO! - amenazaba el militar, bajando las escaleras.
- ¡AGUARDA! - llamó la joven apresurándose a llegar a los dos hombres. - Guardia, ha hecho bien su trabajo. Deseo que acondicione mi oficina, veremos que es lo que tiene que decir este hombre que tanto llama por una cita.
- ¡Se lo diré ahora, si quiere! - se apresuró a subir de nuevo los escalones el hombre robusto - ¡Acabo de llegar de Liverpool, cuando mis hombres me informaron!
- ¿Le informaron de qué, sir Cartman?
- ¡Craig Tucker acaba de ser denunciado por secuestro de un joven! ¡Y HA ESCAPADO!
Bueno, al parecer Richard seguirá con su denuncia, ¿ustedes creen que está actuando como un padre responsable? ¿Creen que todo esto termine bien para todos? No olvides en dejarme un comentario.
Si deseas apoyarme, tengo en mi página en facebook: "El mundo de Cristal" ;)
Capítulo siguiente: "Corazón"
Y tú, ¿ya sentiste el poder del cosmos? :D
