Notas de la autora

¡Hola! Por fin vuelvo a actualizar. Los sucesos de este fic están situados antes de Breath of the Wild, pero no se ubican en Age of Calamity (recordemos que AOC es de una línea del tiempo alterna), por lo que este one-shot corresponde al "pasado real" de BOTW (? osea pre-botw xd.Hay unos detalles que son diferentes al canon (ya verán cuáles).Es algo sencillo y corto (a mi consideración.) Espero les guste.


El día de hoy, Zelda saldrá a una investigación que quiere realizar desde hace tiempo. Era acerca de unos seres mágicos, criaturas con forma de animales pero con partes de otros, que, según los rumores, daban fortuna a quien lograra encontrarlos. Y más allá de lo que decía la gente de Hyrule, Zelda estaba interesada en que si podían tener otro tipo de utilidad para su investigación en apoyo a los sheikah.

Ella estaba bastante curiosa, pero también se le veía tensa, puesto a que temía que su padre le reprendiera por seguir haciendo esas exploraciones, las cuales consideraba una pérdida de tiempo y una distracción de su misión de rezarle a las diosas.

Al iniciar el día (5 de la mañana, para ser precisos) cuando Link iba de camino al castillo, pudo ver que la princesa y su padre discutían. Eso le causó una ligera pena por ella, pero por cuestiones personales no iba a expresarle su sentir.

Después de unos minutos de seguir su caminata, se cruzó con ella en uno de los pasillos del castillo. Le miró con un semblante frío y serio, como el que casi siempre tenía (y sobre todo con él).

—Buenos días, Link... partiremos a las 6:30. Cómo no conozco aún la ubicación precisa de esas criaturas, iremos buscando en puntos posibles dónde se ubiquen. Y no pararemos hasta la noche, ¿de acuerdo?

El chico iba a decirle algo, pero es que ni le permitió hacerlo porque ella ya se había retirado.

...

Después de entrenar un poco con su colegas solados, el Campeón Hyliano fue a la cocina del castillo. Solo le faltaban los alimentos y bebidas (ya tenía listo el armamento y otros objetos que necesitarían en su extenuante trayecto). No obstante, no sabía muy bien que comida llevar. Aunque le parecía banal preocuparse por eso, realmente quería que la princesa estuviera bien alimentada, pues no tenía conocimiento certero de cuánto durarían moviéndose de un lado a otro.

No obstante, no sabía nada sobre los gustos del paladar de la princesa: que si prefería la carne o la verdura, lo frío o lo caliente, entre otras cosas. Y de verdad no quería tener problemas, por no poder satisfacer las papilas gustativas de una persona tan importante como lo es la hija del rey Rhoam.

Estuvo un rato indagando en la zona, de la cuál tenía fácil acceso por ser guardaespaldas de su alteza. Era muy grande y estaba llena de todo tipo de utensilios que requeriría una cocina de alto nivel. También resguardaba una enorme variedad de ingredientes y alimentos de todas las regiones. Había mucho de dónde escoger, pero por más opciones que se le ocurrían, menos seguridad tenía de elegir alguna.

—¿Que tal si me llevo estas lubinas? Se ven buenas, aunque... ¿y si no le gustan? Mejor llevo carne de ciervo... ¿O estarán mejor unas ancas de rana por sus efectos? Uh, No me puedo decidir...

Sus cuestiones fueron creciendo, hasta que unas voces captaron su atención. Al parecer, eran de dos mucamas que iban pasando por los pasillos que estaban por la cocina.

—¿Probaste el pastel del otro día? ¡Estaba delicioso!

—Ya lo sé, sentía que se me derretía el paladar con cada mordida... Hasta una persona que odie los dulces podría hacerle cambiar la opinión.

Con esa banal conversación, una idea se coló en su mente.

—"¡Claro, Un pastel! ¿A quién no le gustan los pasteles?" -pensó en silencio.

Link había visto antes a su alteza comer de unos postres en uno de sus viajes con su querida amiga Urbosa, así que con eso sabía que ella no detestaría los alimentos azucarados.

Puso manos a la obra y fue directo a recoger cada ingrediente necesario para el pastel, los cuales iría guardando en un saco.

—¡Link! -le llamó Zelda desde los pasillos. Escuchó sus pasos rápidos y se asomó a la cocina. —¿Estás listo? Debemos apurarnos.

—Sí, su majestad. -le contestó y una vez acabada su pequeña labor, fueron hasta la caballeriza, dónde yacían sus respectivos corceles. Una vez montados en estos, cabalgaron por el resto del día, parando en varios puntos buscando dichos seres, pero no había rastro de ellos. Visitaron muchas zonas y hasta preguntaron a las personas que iban por ahí, pero a final de cuentas no obtuvieron información útil.

Esto afectó emocionalmente a la princesa, quien se veía bastante estresada y frustrada.

Link una vez escuchó de Urbosa que ella se sentía inútil por no lograr convocar sus poderes, por lo que hacer investigaciones le llenaba ese vacío. Pero en este momento tampoco lograba dar con su objetivo... estaba costandole mucho esfuerzo demostrar a su padre que ella podía hacer algo realmente servible y el no conseguir su meta le frustraba, lo que, en cierta manera, tampoco le agradaba al paladín.

Para él, Zelda era una persona valiente, muy inteligente y sobre todo, dedicada cuando se trataba de lograr algo. Pero fallar era algo que no soportaba. Y que tuviera muchas expectativas de parte del reino solo la hacía sentir más presionada y que nadie valorara su trabajo.

Ella era más que eso...

La noche no se hizo del rogar, lo que los obligó a acampar de inmediato en un punto medio del bosque de Farone. Link sacó un hacha y fue hacia un árbol que estaba cerca para tener la leña y luego fue en busca de unos pedernales, pero Zelda ya se había adelantado. El la miró de lejos, mientras intentaba hacer fuego con dos varitas de madera, pero estaba batallando para poder encenderlas.

—Tch, esto no prende. ¿Acaso lo estoy haciendo mal?

—Permitame ayudarle. -dijo amable y tomó uno de los pedernales y los puso en el suelo, junto a la leña. —¿Podría dar tres pasos atrás, por favor? Para evitar que le caiga una chispa.

Zelda se le quedó viendo unos segundos y obedeció.

El escolta alzó el hacha y dio un fuerte golpe que hizo fricción con la piedra, lo que soltó chispas que prendieron la madera, creando así la fogata.

—Eso fue... interesante. -dijo ella, sonando algo asombrada, cosa que trató de disimular con su seria mirada.

—Gracias. Si me premite, comenzaré a preparar la cena, seguramente ya debe estar muy hambrienta.

—No tengo hambre, Link. Mejor me iré a...

El gruñido de unos intestinos hambrientos cortó la voz de Zelda. Link se aguantó las ganas de reírse. Sabia que eso estaba mal, pero era inevitable y más porque ella hizo un puchero que le parecia tierno.

—Agh, e-está bien, haz lo que quieras. -dijo avergonzada y se metió fugazmente a la tienda.

Link, por su parte, fue preparando lo necesario para hacer el pastel. En sus adentros, se cuestionaba si de verdad estaba hacerle algo así a la próxima monarca de Hyrule. ¿Y si no le gustaba de verdad? ¿O le iba a reclamar por darle un alimento que no es tan nutritivo? Aunque, es prácticamente casero y tiene frutas...

Sus pensamientos eran engañosos porque querían hacer que se arrepienta, pero tenía que mantener claro que ya no era momento para retroceder y que no quedaba más alternativa, pues estaba a la mitad de la preparación. No quería y ni podía dejar sin comer a la princesa, ya le había dicho que haría la cena.

...

Después de un rato, logró cocinar un pastel de frutas. Era de crema blanca, su interior tenía un ligero sabor dulce con leche y tenía de decoración trozos pequeños de varias frutas; fresa, kiwi, durazno, uva y manzana. Le quedó muy bien, al menos visualmente. Ya la princesa sería quien daría el juicio final respecto al sabor de su reciente creación.

—Su alteza, la cena está lista. -llamó a Zelda, pero ella no acudía. —Princesa...

Se acercó a la tienda de campaña de la rubia al no recibir respuesta. Abrió con mucho cuidado la tienda y vio a una joven acostada bocabajo con un sollozo casi insonoro. Se preocupó pero no sabía si preguntarle qué le sucedía. ¿Y si se enojaba? ¿Y si no le gustaba que la vean llorar?

Dedujo que su tristeza era debido a que no había logrado su objetivo de hoy y que probablemente ella realmente ni para investigar podía servir. El ojiazul tenía enormes deseos darle palabras de aliento, pero creía que ya era entrometerse demasiado, además de que sentia que no le agradaba del todo su presencia, cosa que lo apenaba un poco al muchacho.

Link pensó por unos segundos y optó por dejar su rebanada de pastel a un lado de ella, de manera muy sigilosa. Se alejó sin decir nada y se sentó frente a la fogata, a esperar a que saliera la princesa para comer con ella. Sabía que podía haber degustado su comida en ese momento, pero por educación no quiso adelantarse. Solo se puso a mirar la nada sosteniendo la quijada, esperando a que ella saliese cuando estuviera mejor.

...

No sabía cuánto tiempo transcurrió porque se durmió por un rato. Abrió los ojos en par y visualizó a una joven sentada frente a él, con un trozo de pastel.

—Princesa, yo...

—M-me quedé dormida y en cuanto desperté, ví que me dejaste mi cena a un lado...se veía tan bueno que creí que era mejor comerlo en compañía, ¿no...?

Abrió los ojos como platos mientras oía cada palabra de ella. Lo tomó de sorpresa el hecho de que viniera y se dispusiera a comer junto a é a pesar de que no le tenía mucha empatía. Quería saber el por qué, pero su razonamiento le dijo que no era lo adecuado.

—No sabía que más prepararle, así que espero le guste. Y si no, no hay problema, puede...

—No te preocupes. -interrumpió Zelda. —Mi estómago está rogando por comida, así que lo que sea está bien. -declaró con calma.

—De acuerdo.

—Bien, si me permites, voy a probarlo... Buen provecho.

—Buen provecho, princesa.

Tomó el tenedor y partió un pedazo que luego llevó a su boca con los ojos cerrados. Link por dentro estaba muriendo de nervios porque ella no decía nada, hasta que hizo un gesto que le dejó pasmado.

Una bella curva se dibujó en ese rostro que estaba apagado hasta hace unos momentos. Incluso podría asegurar que sus ojos verdes se pusieron más brillantes que las praderas que los rodeaban. Sus mejillas se sonrojaron de forma ligera y las cejas se le arquearon recalcando su asombro.

Era como si su tristeza se hubiese esfumado como por arte de magia.

Era tan raro verla así, que de verdad le tenía impresionado. Esa princesa tan seria y que era algo dura con él... estaba mostrándole otra cara, que, personalmente, le gustaba más al chico.

—Está delicioso, Link... esto sabe muy bien...

Volvió a dar otro bocado. Incluso se dejó ver tensa y su cuerpo se relajó.

—¡Es perfecto! Me ha encantado.

Los latidos de Link aceleraron su velocidad casi por inercia. Sintió algo de calor, que sabía que no provenía exactamente de la fogata.

—Me alegro que le haya gustado mucho mi pastel de frutas, princesa.

—Es que su textura, su sabor, hasta el aroma están ricos... ¡Eres un excelente cocinero!

Y en ese instante, de sentía tan ligero y feliz... tal vez un poco más que ella cuando probó el pastel.

—Gracias, su alteza. -agregó, aguantandose la emoción.

—Hasta me atrevo a decir que, de ahora en adelante, este será mi platillo favorito. Muchísimas gracias por haberlo hecho, me hacía falta algo así.

Zelda estaba tan ensimisada degustando su manjar, que no se percató de la pequeña sonrisa que Link tenía dibujada en su rostro.

Se sintió satisfecho de mirarla así, era como ver a una niña pequeña comiendo de sus dulces favoritos. Eso era para Link como cumplir con una misión y que la gran recompensa era ver la alegría en la princesa. Ver de cerca la bella curva de la rubia y que le llame por su nombre con dicha expresión, era un goce tan privilegiado y valioso para el.

Y por eso mismo, de hoy en adelante, se propuso a hacer lo que sea necesario para que sus sentimientos negativos disminuyan. Tal vez así podría llevarse mejor con ella y podría ver más a menudo su sonrisa, la cuál podía opacar al mismo resplandor del sol.


¿Y que opinan? Tengo otros fics de Zelink que tengo en Wattpad y AO3 que pienso subir aquí, así que trataré de revivir esto publicando mis trabajos ya hechos. ¡Hasta luego!