What Is Love?
¿Cuántos minutos llevaba dando vueltas en su cama? Realmente no lo sabía, pero desde que su cuerpo tocó las sábanas, le fue imposible dormir, con pensamientos agolpados en su mente, corriendo desordenados formando una maraña donde el comienzo se había perdido. Esta no fue la primera vez que no podía dormir con las preguntas que surgían a la luz de la luna, ni por asomo sería la última, sin embargo se sintió muy diferente a todas esas noches llenas de ciencia, para empezar, porque se sentía incapaz de ponerse de pie y comenzar a descifrar los enigmas que se le plantean, y para terminar, porque su corazón se sintió confundida con la naturaleza de las interrogantes.
Nunca se había sentido tan confundida, fue un sentimiento por demás curioso, y aunque le gustaría atribuir la incertidumbre a algún enigma científico, la realidad fue que todo la condujo a esos ojos zafiro, a esa sonrisa, a ese cabello salvaje, a Kohaku…
Obtener su primer trabajo importante a la corta edad de veinte años no fue una sorpresa para Senkyo, sus recomendaciones fueron perfectas, y no era por presumir, pero le había demostrado al Doctor Xeno que no fue solo una chiquilla tonta que había llegado hasta donde estaba por las recomendaciones de su padre. Con su sonrisa llena de confianza en su rostro, mientras sus zapatos, bajos pero con un ligero tacón -que hizo que sus ciento sesenta y dos centímetros se volvieran ciento sesenta y ocho- resonaron en los pisos de la recepción, bajo la mirada intrigada del personal, entró, sin esperar a ser invitada, a la oficina donde leyó la palabra Director General.
–Bien, aquí estoy, más les vale que esto no sea una mierda que me haga perder mi tiempo –gruño, con los brazos cruzados y una mirada cansada en sus facciones.
Por lo que Xeno le había dicho, la empresa necesitaba de un experto que analiza las últimas muestras de minerales que habían conseguido, los científicos con los que contaban -entiéndase un solo hombre capaz en todo ese lugar- no había podido descifrar de lo que se trataba, y esa era la razón por la que ella, una estudiante con grandes habilidades, había terminado ahí.
–¿Nadie te enseñó a tocar la puerta? –gruñó un hombre más joven, de cabello rubio y ojos azules, que se encontraba frente al escritorio del hombre que Senkyo dedujo era el dueño.
–Ustedes pidieron un experto, ya estoy, y no tengo tiempo que perder –contesto, en el mismo tono que el hombre.
–Kohaku, continuaremos con esta conversación después, necesito atender a la señorita…
–Senkyo –se presentó, entrando a la habitación mientras el adolescente recogió sus cosas –y puede ahorrarse el "Señorita", es una mierda eso –añadió, tomando asiento en la silla junto a la que había estado Kohaku.
–Como sea, pero esto no se va a quedar así –advirtió, con sus palabras dirigidas totalmente al hombre.
El portazo que dio amenazó con tirar la puerta, el mayor suspiró cansado.
–Lo siento, mi hijo es un poco infantil –explicó, aun cuando en los ojos carmín no hubo ni un ápice de interés por ese asunto. Sí, la visita solo duraría un par de semanas, así que los asuntos entre el dueño de la empresa y su hijo rebelde, honestamente le daban igual.
Se sintió patética, fue absurdo como creyó que ese encuentro iba a quedarse en solo eso, ella no era absurda, pero se permitió reír con diversión mientras giró su cuerpo sobre las sabanas, quedando de costado para que pudiese mirar la ventana.
–¿Puedo pasar?
Aun con la mirada fija en el microscopio asintió, escuchando como una bandeja de comida fue depositada en la mesa.
–Deberías descansar, o de lo contrario te dolerá la espalda –murmuró la voz claramente masculina, llamando su atención.
–Recibir consejos de un mocoso malcriado debe ser el colmo para mi –se burló, con una sonrisa en sus labios mientras masajeaba su cuello.
–¡No soy un mocoso! –chilló el chico, con un ceño fruncido tan salvaje, que acompañado por la melena rubia le hizo verse como todo un león. –Y si te refieres a la pelea con mi padre –una mueca disgustada apareció –el no tiene derecho a decidir que voy a hacer de mi vida –murmuró, con los ojos pegados en el cuello, y la determinación inundando esos ojos zafiro.
Un león orgulloso, pensó para sus adentros.
–¿Puedo saber que estás haciendo? –preguntó el chico, cambiando totalmente su expresión por una más curiosa.
–Un reconocimiento de minerales, en la última excavación, tu padre encontró algunos minerales que su equipo no pudo reconocer, y aquí es donde entro yo –explico, probando un bocado de la carne en la bandeja.
–¡Oh, Chrome me dijo de eso! –recordó el chico, antes de que su ceño fruncido. –Y dijo más cosas, pero honestamente no entendí nada de lo que dijo –admitió, sin vergüenza alguna.
–Bueno, tomando las notas de Chrome, estoy haciendo un reconocimiento más profundo, observando su color, fructuramiento, forma, brillo, reacción al ácido, dureza, olor, aunque algunos de estos criterios son relativos.
–Suena complicado.
–Diez billones por ciento seguro que lo es, pero ese es mi trabajo, y Kokuyo me va a pagar una cantidad ridícula de dinero, que obviamente necesito si quiero hacerme con todos los materiales necesarios para las pruebas de mi nuevo invento, y al fin lograr que esos imbéciles dejen de menospreciar mis investigaciones por mi jodida edad –admitió, con la determinación que innumerables veces Yuzuriha había dicho "daba miedo".
La risa del adolescente le regresó a la realidad.
–No puedo decidir sí eres increíble, o simplemente estás loca
–Tal vez un poco de ambas, mi joven León salvaje.
–¡Que no soy un león salvaje!
Ella no era estúpida, era jodidamente brillante de hecho, ¿que sí era ególatra admitirlo? Tal vez, pero era cierto, y lo sabía, pero así como era consciente de sus fortalezas, también fue consciente de sus debilidades, por ejemplo, de su hábito de mantener sus sentimientos en la línea de lo amistosos con cualquier persona que pareciera tener un mínimo interés en lo romántico.
–Un cerebro enamorado es la cosa más ilógica que existe –respondió, continuando con su revisión de las notas de Chrome.
–¿Entonces nunca has tenido novio? –preguntó el chico rubio, cuya actividad favorita era visitar su laboratorio y llenarla de preguntas al azar.
–No, y no tengo ni un milímetro de interés por cambiar eso en un corto plazo, el drama adolescente no es algo que le venga bien a mis planes–agregó, con la mirada ahora pegada al microscopio.
–Ten entiendo –bufó el adolescente –Papá quiere que comience a salir con chicas, y digo, no me molestaría, Kirisame, por ejemplo, es muy divertida, aunque está enamorada de Kinro, pero si no lo estuviera, no me molestaría salir con ella.
Escuchar las divagaciones adolescentes de Kohaku se había vuelto una de las cosas más comunes en su laboratorio, fue entretenido un cuando hacía mucho que Senkyo había pasado por esa etapa. Era divertida la curiosidad de los ojos zafiro, y la sarta de pensamientos al azar que salían de sus labios, tan jodidamente entrañable que hacían que sus ojos se despegarán algunas veces de su trabajo para poder observar los ademanes locos que acompañaban sus historias.
–Pero papá solo lo está haciendo porque quiere asegurarse que seré un "sucesor digno de su empresa" –las comillas de sus dedos se vieron acompañadas por un tono desganado.
–Así que el pequeño león no quiere hacerse cargo del negocio de papá –bromeó, mirando de reojo la reacción del rubio a sus palabras.
–¡Que no soy un león! –gruño. –Y no quiero hacerme cargo de este lugar, digo, Chrome y Ruri-nee podrían hacerse cargo, yo tengo otros planes para mi vida.
–¿Cómo cuáles? –preguntó, dejando su trabajo un segundo, y mirando atentamente al chico frente a ella.
–Quiero competir en Kendo y Judo, quiero entrenar y volverme tan bueno como Tsukasa Shishio –sus ojos brillaron, con esa chispa de determinación. –No quiero estar encerrado en este lugar haciendo algo que ni siquiera me gusta.
Yuzuriha y ella alguna vez habían conversado sobre el romance, principalmente porque la castaña era la novia de su mejor amigo, y aunque muchas veces había escuchado ese discurso sobre las mariposas en su estómago, los latidos rápidos del corazón y esas mierdas cursis, ella siempre lo atribuyó a los efectos fisiológicos de la dopamina, oxitocina y serotonina, sabía del aumento de ritmo cardíaco, de la sudoración y de los sentimientos de necesidad que podían generar presencia de esa persona.
Pero ella no se sintió así, ese día sintió como la diversión le obligó a reír entre dientes y negar con la cabeza ante la declaración ingenua del rubio, escucharlo fue divertido, y mirarlo de vez en cuando también lo fue, pero no siento esa necesidad de tener más, esa que tanto le había descrito la gente, así que el pensamiento absurdo fue desechado tan pronto llegó.
Ahora, recostada en su cama, y con las moles de preguntas sin sentido en su mente, solo pudo reír se de sí misma, ¿Alguien realmente sabe amar? No ¿Alguien realmente siente lo que soñó? Absolutamente no. Todos esos sentimientos fueron confusos, un laberinto donde no encontró la salida y solo parecía que solo daba vueltas y vueltas, tomando las decisiones equivocadas a cada momento, fue ridícula al intentar mantener su objetividad en asuntos que, incluso la propia psicología, hallaba abstractos.
–¿Qué te parece?
Sus ojos alternaron entre mirar los zafiros que funcionan como ojos para ese adolescente, y el rubí en su mano.
–Si no quieres depender de tu padre, deberías dejar de gastar tu dinero en estas cosas –fue su respuesta, aunque guardo el colguije en su bolsa.
–No fue tan caro, fue una de esos favores que le pedí a Chrome –admitió, recargando su peso en la mesa de trabajo. –Supe que te irías pronto, así que quise, no sé, darte algo a cambio de todo el tiempo que me has escuchado, y todas las cosas que me has enseñado.
Fue bueno que ella buscando algunos ácidos que necesitaba en los estantes de la pared, dándole la espalda y con sus acciones totalmente fuera del campo de visión del rubio, cuando él dijo eso, de lo contrario habría visto cómo sus dedos dudaron un segundo al mover los frascos, y como su expresión vaciló ante sus palabras.
–Siempre tan jodidamente racional –murmuró, tomando todo lo que necesitaba y poniéndolo en la mesa de trabajo.
–Supongo que sí –respondió, en el mismo tono, juntando todas sus cosas como lo hacía cuando estaba apunto de irse. –Tengo que ir a trabajar, y no sé si podré verte, mis exámenes están cerca –explico, caminando hasta el lado de la mesa donde estaba ella. –Por cierto, gracias por ayudarme a estudiar.
No fue extraño que él decidiera invadir su espacio personal, fue algo común a lo que ella no había discutido por la simple razón de que nunca le incomodo; pero fue extraño que él se detuviera a su lado y que ninguna palabra hubiera escapado de su boca, y fue aún más extraño girarse y encontrarse con una mirada dubitativa en su rostro, una que lo hacía ver como un gatito asustado. Pero ninguna de esas extrañezas la preparó para sentir su mano viajar hasta su rostro, para la forma tan extraña en que se sintió con ese simple contacto, o la forma en que su cerebro hizo corto circuito cuando él se inclinó y sus labios tocaron los suyos.
Fue como un cometa tocando sus labios: fugaz, pero no lo suficiente como para que no pudiera maravillarse con su presencia, algo diferente a todo lo que había soñado.
Algo cambió y de repente se encontraba pensando en cosas en las que nunca había pensado, incapaz de cambiar el rumbo de esos pensamientos hacia otra cosa que no fuera el chico que le había enviado rosas esa mañana.
¿Qué es esto? Se preguntó, con la mano contra su pecho y la cara enterrada en su almohada ¿Qué era en esos pensamientos fantasiosos en su cerebro? ¿Qué era ese sentimiento que la había inundado con tanta prisa? ¿Era eso que llaman amor?
–¿Qué es el amor?
Notas de la autora:
1.- Y con esto empezare mi contribución en esta semana, espero poder compartir más trabajos con ustedes, estuve trabajando un poco pero aun no tengo todos los trabajos terminados, así que me daré a la tarea de terminarlos. Espero les guste la idea de este Gender-bender, tuve dificultades con escoger el nombre de Senku, así que aun no estoy segura. Historia inspirada en la canción del mismo nombre de Frances
2.- Agradezco a quienes leen y un poco más a quienes dejen reviews.
3.- Personajes de Inagaki Y Boichi, sin más me despido, cuídense y sayonara.
