Kohaku terminó de sumergir el pie de ese extraño en el balde de agua fría, en realidad entendía poco de lo que decía el chico hasta que comenzó a hablarle en inglés.
—Miss, please! I said…
—No la convencerás así.
Senku se acercó sonriendo al invitado en el castillo, esta captura había sido nada más porque él se lo solicitó. Por ella, hubiera enterrado su navaja en la yugular del chico apenas lo vio.
—Perdón por las molestias, pero le pedí a Kohaku que te recibiera de la mejor manera que encontramos, ¿Mister…?
—A-Asagiri Gen.
—Un placer conocerlo mister Gen. Soy el Doctor Ishigami Senku y ella es mi amiga Weinberg Kohaku. En el viejo mundo, una de las mejores comandantes en ejército de nuestro país.
Ella simplemente rodó los ojos y sacó la paleta de fresas de su bolsillo. Senku se había negado a hacerle cigarros apenas despertaron así que esto era el mejor reemplazo que encontraron para su adicción, no estaba mal en realidad.
El interrogatorio hacia aquel mocoso no estaba funcionando muy bien, sabía mentir demasiado bien y las lágrimas de cocodrilo que había soltado sirvieron solamente para divertirla.
—¡Oh! No se imagina lo que tenemos que pasar con mi líder .-para darle más credibilidad a su acto hubiera querido frotarse el ojo, pero con las amarras que Kohaku puso en él, no tenía oportunidad.
—¿Y cuál sería el nombre de su líder, señor Gen?
Pudo ver la duda en sus ojos, lo siguiente que diría ese mocoso seguramente sería otra mentira.
Y cuando al fin terminaron con el interrogatorio, llamó a Tsukasa para pudiera llevar al prisionero a un cuarto aislado en donde sería vigilado por Maya y Charlotte.
Una vez solos, se acercó hasta Senku para recargar la cabeza en su hombro, a ver si al fin le tomaba atención.
—¿Qué sucede, Kohaku?
—No le creo nada a ese mocoso .-abrazó a Senku de manera que junto sus pechos a la espalda del hombre, así jugaba con él-. ¿Conocías a algún cerebrito con ese nombre antes?
—Para nada, pero una vez los encontremos no dudes en eliminarlos ¿Entiendes? Un par de mocosos no pueden tirar abajo nuestro esfuerzo.
Claro, ella era la fiel soldado de Senku, su mano derecha, su amiga de la infancia. La que haría lo que fuera con tal de verlo feliz.
Al despertar en ese lugar, ni siquiera se preocupo de preguntar qué era lo que había pasado, se había sentido aliviada de verlo vivo. En la oscuridad en la que estuvo durante miles de años, solo pudo pensar en cómo se encontraba él.
Y si ahora Senku quería acabar con un par de niños, haría exactamente eso.
—Yo puedo.
—Lo sé. Por eso confió en ti.
—¿Entonces me harás cigarros?
—Sigue soñando, Weinberg.
Gruño y lo soltó para caminar hasta la salida de ese lugar, no sin antes dar un último vistazo a la espalda de Senku, que se encontraba concentrado en lo que sea que contenían esos papeles.
—Me llevaré el avión.
Si, un ataque directo a esos mocosos sería más fácil. Así todo sería más rápido y podrían seguir como antes.
Aburrido. ¿Por qué tenía que ir a esas fiestas? Al menos estaba con el cerebrito de Senku y su escuadrón.
Tsukasa parecía muy entretenido hablando con ese tal Hyoga, Charlotte y Maya también parecían emocionadas de hablar con la hija de papi llamada Luna y el cerebrito a un lado suyo ya estaba regañándola.
—Deberías dejar de fumar esas porquerías.
—Sabes por qué lo hago, Cerebrito.
Senku rodó los ojos y aún así se quedó a un lado de ella. Él lo sabía bien, sabía que necesitaba eso para calmar la ansiedad que era recordar todas las muertes que habían sido culpa suya, aún cuando Senku le recordaba que eran solo por cosas del oficio.
—Tus pulmones, piensa en eso ¿Quieres? .-el científico de la NASA suspiró mientras alzaba la copa en sus manos-. Es un gusto volver a verte después de tu última misión.
—Por mi hubiera ido directamente al departamento, pero tu querías que pasara a esto.
Hace tiempo se habían mudado a vivir juntos. Se conocían desde pequeños así que no era problema la convivencia.
Mientras ella era un prodigio por su resistencia física en la academia militar, Senku destacaba complemente por su inteligencia. Ambos eran los mejores en ese lugar y eso los llevó a crear una amistad pura, basada completamente en la confianza que él depositaba en ella.
Pero eso eran cosas de niños. Ahora siendo adultos ese sentimiento de confianza seguía allí, pero la amistad había dado paso a un romance algo extraño en donde no necesitaban ponerle nombre a lo que eran, solo eran…
—He descubierto algo sobre esas golondrinas hechas piedras. Usando lana de vidrio empapada en ácido nítrico como terminal, he medido la tensión con un potenciome-…
—Senku, al grano.
Senku simplemente le sonrió y buscó en su celular. Siempre hacía eso, explicaba todo dándole vueltas al asunto y nunca iba al grano.
—¿Esto es?...
—Cómo lo ves, esa mínima señal eléctrica es causada por las ondas cerebrales. Lo cual quiere decir que esta pequeña hirundo rustica sigue viva .-rio un poco mientras sujetaba una estatua de golondrina-. ¿No es eso emocionante, Kohaku?
Antes de responder, una luz verde en el horizonte la hizo ponerse en posición defensiva y sabiendo bien que el flacucho de Senku se quedaría observando todo para poder analizarlo, lo tomó del hombro para poner a cubierto utilizando su propio cuerpo como escudo.
—¡A CUBIERTO TODO EL MUNDO! .-gritó llamando la atención de su escuadrón al igual que los demás invitados de esa fiesta-. ¡No pierdan la conciencia por ningún motivo! ¡Nuestra verdadera batalla comenzará después de esto!
Y con el cigarro en la boca aún, esa luz petrificadora la convirtió en una perfecta estatua de piedra humana.
—¿No perder el conocimiento? .-en esa oscuridad, ese era su pensamiento-. ¿No moverme ni dormirme? No hay problema.
Con su experiencia como francotiradora, todo esto sería pan comido.
Una total mierda.
Se suponía que habían enviado a Luna como señuelo para el enemigo y la mocosa se quedó con ellos, y encima de todo cuando volvió al castillo, Senku había sido secuestrado.
Maldito sean esos mocosos.
—Escuchadme todos .-mordió con fuerza la paleta y escupió el palo hacia el suelo del barco que habían logrado quitarse a los niños esos-. Recuperaremos a Senku y apenas vean a esos mocosos, disparen a quema ropa. ¿Entendido?
Todos asintieron y ella se retiró hasta la popa del barco.
¿Así que el mocoso que estaba detrás de todo con quien Senku se intercambiaba mensajes hace años? Irónico.
Senku alababa a ese niño demasiado y ahora era su enemigo ¿No era más fácil para ellos rendirse y unirse al lado de Senku?
En ese mundo de piedra, él podía hacer lo que quisiera sin pedir autorización, sin problemas con irse a la cárcel como ya había pasado una vez o incluso sin problemas de con gobiernos.
En ese mundo, ella y Senku podían hacer lo que quisieran sin límite alguno.
¡Ah! Al fin podía moverse.
—Al parecer, ahora tendrás que buscar una nueva forma de calmar esa ansiedad, Kohaku.
Acarició el rostro de piedra de la mujer frente a él, definitivamente necesitaba hacer un reemplazo para que ella se quedará tranquila y pudiera lidiar con la culpa que la carcomía todas las noches.
Kohaku lo protegió, impulsiva como siempre ella lo había puesto a salvo desde el momento en que el peligro vino, así era como habían sido las cosas siempre. Ella defendiéndolo y él pagando su lealtad con lo que pudiera.
Ah, sí. Ella era su más fiel soldado desde que el juramento que hicieron en su niñez, pero no era momento de pensar en esas cosas, si no momento de que despierte para ponerse a trabajar.
La piedra en la que estaba envuelta Kohaku comenzó a romperse apenas derramó el ácido sobre ella y tan pronto salió de ese "cascarón"…
—¡Senku! .-la rubia se tiró sobre él para poder abrazarlo, ignorando su desnudez por completo.
Él solo rodo los ojos y acepto el abrazo mientras lo devolvía, era bueno al fin tenerla de vuelta.
—Bienvenida a un nuevo mundo, Kohaku Weinberg.
Había sido una buena idea despertar a Luna considerando que gracias al anillo de platino que poseía, pudieron ponerse manos a la obra.
Mientras Kohaku supervisaba los avances, él se puso a trabajar en las armas necesarias para lo que serías para cazar, y claro.
Para ser el amo y señor de ese mundo.
Ahora no había quien pudiera detener el avance científico y él iba a aprovechar eso, no había quien pudiera para juzgar sus decisiones, y si alguien de los revividos iba en contra de él…
—Lo eliminaré .-la rubia alzó la pistola que recientemente Senku creó para ella y disparó directo al árbol-. Si alguien va en tu contra, lo eliminaré.
—¿Así? .-sonrío acercándose hasta ella y poder tomar su mentón-. ¿A quién sea?
—¿Por qué dudas de mí? .-la militar sonrió arrogante, esto no era más que un juego para ella.
—Siempre puedes ser tú quien vaya contra mí, Kohaku.
Y sin que él lo esperara, ella se arrodillo en el suelo mientras sujetaba su mano para besarla.
—No iría contra ti jamás, ya te lo había jurado.
El beso en el dorso de su mano le hizo reír antes de indicarle que se levantará, para ser él quien le diera un corto beso en los labios, algo efímero.
—Confió en ti. Comandante Kohaku.
—Idiota.
No podía ser cierto.
Por un lado, podía disparar directo al recipiente de líquido despetrificador y eso los condenaría a todos, y por otro…
Por otro podría dejar que esos niños ganaran, seguramente despetrificarían a Senku y ella seguiría siendo una estatua por quién sabe cuánto tiempo más, sería un rehén por primera vez en su vida.
—Bien jugado, mocosos.
Y mientras esa luz de verde volvía hacía ella nuevamente, tiró su arma al suelo y en lo que le quedaba de tiempo se llevó una paleta a la boca.
—Hubiera preferido un cigarro.
Claro que sí, un cigarro la calmaría de pensar en que había perdido y que no pudo serle fiel a Senku como había prometido, no lo había dejado en la cima donde debía estar… No. No se habían quedado juntos en la cima.
Al fin ese castillo extraño había sido terminado. Ahora tanto Senku como Kohaku estaban en el cuarto trono.
Senku había hecho armas, había comenzado una plantación de maíz que según él atraería a otros científicos y por eso se preparó, ahora era sin duda alguna un soberano, había aceptado que él sería un dictador en ese lugar, todo con ayuda de Kohaku.
—¡Está terminado! ¡Ahora nadie puede ser una amenaza para nosotros! .-rio a carcajadas mientras giraba la mirada hacía la rubia acercándose a paso lento pero firme hacia ella-. Con mi ciencia y con tu habilidad en las armas, yo… No. Nosotros lideráremos este mundo .-cuando al fin llegó hasta la mujer, extendió su mano hacía ella sin borrar esa sonrisa de la cara-. Seremos los soberanos indiscutibles de este mundo de piedra ¿No es así, Kohaku?
Sin dudarlo Kohaku tomó la mano de Senku, entrelazando sus dedos y sonriendo de igual manera que él sin dejar de mirarlo a los ojos.
—Si. Podemos ser eso, Senku.
Él le sonrió y esta vez la primera en acercarse para juntar sus labios fue Kohaku, la necesidad de celebrar eso era realmente enorme.
Ahora nada, ni nadie podría detenerlos ¿No?
Esta vez, era lamentable observar la estatua de Kohaku.
¿En que se equivocó? ¿Fue demasiado orgulloso? ¿Por qué la única persona que le importaba en ese lugar tenía que pagar sus acciones?
No. Esas eran preguntas que no iban ni con él, ni con Kohaku, ellos no eran así. Solo era cosa de esperar un poco más y volverían a estar juntos.
Esos mocosos habían ganado con justa razón, y él ya había aceptado la derrota, así como la rubia seguramente igual lo hizo. Por muy impulsiva que fuera, ella era realmente inteligente, nunca dudo de eso.
—¡Doctor Senku!
Ah, sí. Ahora tenía que ayudar a esos mocosos a construir un cohete.
—Espera un poco más. Te traeré de vuelta antes de que llegues a aburrirte de contar ¿Sí? .-rebusco en el bolsillo de su pantalón para poder sacar un cigarro y llevarlo hasta los labios de la estatua-. Planeaba darte eso cuando llegarás por mí, pero como no soy una hermosa princesa en apuros tardaste demasiado .-rio un poco mientras encendía el desagradable cigarro-. Vendré a visitarte siempre que pueda.
Y antes de marcharse, el antiguo científico deposito un beso en la mejilla de la militar, la mejilla de piedra helada.
No importaba. Él sabía bien que ella no era fría en ningún sentido.
De no ser por Kohaku, seguramente seguiría metido en su oficina. Había planos que realizar, planos que estaba totalmente seguro nadie más podría realizar.
—No, estás de vacaciones cerebrito .-Kohaku cerró la laptop frente a él, sonriendo de manera burlona cuando él frunció el ceño-. Anda, me costó convencer a tu jefe.
—No, no te costó. Simplemente entraste a su oficina y lo obligaste a darme vacaciones. Weinberg, estoy bien, hay demasiado traba-… .-la frase murió en sus labios cuando la mujer se acercó a besarlo.
Maldita sea esa debilidad que sentía por ella. Cuando comenzaba a besarlo de esa manera tan demandante ya no había nada que pudiera detenerlos, porque Kohaku, como buen militar gustaba que sus órdenes
—Quieto .-mordió el labio de Senku para después dar una lamida corta a esto, todo para dejarlo queriendo más-. Te mostraré que también tienes trabajo que hacer aquí en casa.
Demasiado trabajo por hacer y muy poco tiempo para realizarlo.
Continuará...
Claro que me gusta complicarme la vida, por eso en cambio de roles escogí hacer a nuestros queridos héroes antagonista.
Es obvio, pero trate de adaptar la personalidad de Senku a la de Xeno y la de Kohaku a la de Stanley, porque obvio que me gusta complicar la vida haciendo OoC de manera tonta.
En fin… ¡Primer día de la SenHaku week! Había esperado esto hace tiempo y trataré de hacer lo mejor posible para demostrar todo el amor que siento a mi OTP preciosa.
¡Muchas gracias por leer! ¡Perdón por las faltas de ortografía y la mala redacción! Es poco, pero es trabajo honesto.
¡Mucha suerte a todxs lxs que participan en la semana! ¡Estoy ansiosa por leerlxs!
